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	<title>Archives des Veganismo - La Sketchothèque</title>
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	<description>Les sketchs de Jean-Pierre Martinez</description>
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	<title>Archives des Veganismo - La Sketchothèque</title>
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		<title>¿Me estás hablando a mí?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 May 2025 13:56:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Actor]]></category>
		<category><![CDATA[Cine]]></category>
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		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿Me estás hablando a mí?, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Entre Bastidores' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/me-estas-hablando-a-mi/">¿Me estás hablando a mí?</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Dos personajes (hombre o mujer) están ahí, aparentemente esperando. Permanecen en silencio unos instantes.<br></em><strong>Uno</strong> – Joder, qué largo se está haciendo.<br><strong>Dos</strong> – Ya.<br><strong>Uno</strong> – ¿Cuánto tiempo llevamos esperando?<br><strong>Dos</strong> – No sé. Nos pidieron estar en el plató a las ocho… (mira su reloj) Son las once…<br><strong>Uno</strong> – ¡Tres horas! Y todavía no hemos hecho ni una toma.<br><strong>Dos</strong> – Es verdad que en tres horas uno pensaría que les ha dado tiempo a prepararse.<br><strong>Uno</strong> – O que nos digan directamente que vengamos a las doce.<br><strong>Dos</strong> – El cine… Sería un trabajo maravilloso si no fuera por los técnicos…<br><strong>Uno</strong> – A lo mejor deberíamos ir a preguntar qué pasa…<br><strong>Dos</strong> – Sinceramente, te aconsejo que no lo hagas.<br><strong>Uno</strong> – Además, son tan susceptibles… En cuanto dices algo, ya es que las estrellas desprecian a los trabajadores del espectáculo.<br><strong>Dos</strong> – Al final, solo nos queda callarnos y esperar.<br><strong>Uno</strong> – Pero al final, quienes salimos en pantalla somos nosotros.<br><strong>Dos</strong> – Sí. Y me pregunto si no será precisamente eso lo que nos hacen pagar, haciéndonos madrugar para luego dejarnos tirados durante horas entre corrientes de aire viéndoles trabajar.<br><strong>Uno</strong> – Eso, si los viéramos, claro.<br><strong>Dos</strong> – Es verdad, hace rato que no aparece nadie. Me pregunto qué narices están haciendo.<br><strong>Uno</strong> – Seguro que están almorzando. Los obreros se levantan temprano, ¿sabes? Así que a las once ya tienen hambre…<br><strong>Dos</strong> – Y luego dicen que los actores somos los complicados… Pero la verdad es que los actores pasamos más tiempo esperando a los técnicos que al revés.<br><em>Un momento.</em><br><strong>Uno</strong> – Por cierto, yo también empiezo a tener un hambre… ¿Tú no?<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><strong>Uno</strong> – Hay comida en la mesa, al lado. No estará reservada solo para los técnicos, ¿no?<br><strong>Dos</strong> – No, pero… solo hay embutido y queso.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y qué?<br><strong>Dos</strong> – Soy vegano.<br><strong>Uno</strong> – Vaya, mierda…<br><strong>Dos</strong> – Ya ves… También el menú lo eligen los técnicos. Y los obreros comen embutido.<br><em>Un momento.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Puedo hacerte una pregunta?<br><strong>Dos</strong> – ¿Ves? Eso es lo que más temo de estar horas esperando a que al director le dé por decir “acción”…<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué?<br><strong>Dos</strong> – Que siempre acaba saliendo alguna pregunta existencial.<br><strong>Uno</strong> – Perdón…<br><strong>Dos</strong> – Venga, dispara.<br><strong>Uno</strong> – Cuando interpretas un papel, ¿en tu cabeza eres de verdad el personaje, o solo recitas el texto y posas pensando en lo que vas a comer al mediodía?<br><strong>Dos</strong> – Vale… ¿Stanislavski o Brecht, no?<br><strong>Uno</strong> – Eh… Sí, si quieres…<br><strong>Dos</strong> – Yo soy más de la opinión de Diderot.<br><strong>Uno</strong> – ¿Diderot?<br><strong>Dos</strong> – El Paradoja del comediante, ¿no te suena?<br><strong>Uno</strong> – No.<br><strong>Dos</strong> – Según Diderot, el actor no debe identificarse con el personaje que interpreta. Su trabajo no es sentir las emociones del personaje, sino hacer que el público las sienta.<br><strong>Uno</strong> – ¿Ah, sí…?<br><strong>Dos</strong> – Si interpreta la rabia, por ejemplo, no tiene que estar rabioso, sino reproducir de manera convincente los signos de la rabia.<br><strong>Uno</strong> – Entiendo.<br><strong>Dos</strong> – Es lo contrario del método del Actors Studio, para que me entiendas.<br><strong>Uno</strong> – Ya veo.<br><strong>Dos</strong> – ¿Seguro?<br><strong>Uno</strong> – Sí, sí… Claro.<br><strong>Dos</strong> – ¿Conoces esa escena de Taxi Driver, cuando De Niro ensaya delante del espejo haciendo de tipo duro?<br><strong>Uno</strong> – You talkin’ to me?<br><strong>Dos</strong> – Pues en esa escena, De Niro, o mejor dicho, su personaje, intenta reproducir los signos de la rabia para impresionar a un adversario imaginario.<br><strong>Uno</strong> – Pero De Niro se formó en el Actors Studio, ¿no?<br><strong>Dos</strong> – Sí, pero precisamente en esa escena, su personaje está intentando interpretar un papel. Es una especie de “metateatro”. Cuando De Niro interpreta al taxista, usa el método del Actors Studio. Pero cuando su personaje intenta hacerse pasar por alguien más duro, imita un estereotipo.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y eso está mal?<br><strong>Dos</strong> – Si lo haces de forma exageradamente caricaturesca, sí. Pero se puede interpretar la rabia sin estar enfadado. Muchas veces queda más creíble. Y desde luego, es mucho menos agotador a largo plazo.<br><strong>Uno</strong> – Sin duda…<br><strong>Dos</strong> – ¿Y tú? ¿Eres más de Actors Studio o más de Diderot?<br><strong>Uno</strong> – Yo me meto a fondo en el personaje. Me identifico totalmente, ¿entiendes? No interpreto al personaje, soy el personaje.<br><strong>Dos</strong> – Vale…<br><strong>Uno</strong> – ¿No te parece un buen método?<br><strong>Dos</strong> – Sí, sí, ¿por qué no…? Pero… me preocupa un poco, eso es todo. Porque en la escena que vamos a rodar tú eres un poli violento y yo el pobre tipo al que interroga…<br><strong>Uno</strong> – Ah, creo que ya nos toca.<br><strong>Dos</strong> – Bueno… Intenta mantener algo de distancia con tu personaje, ¿vale? (El otro ya está metido en su papel y parece no escucharle.) ¿Me oyes?<br><strong>Uno</strong> – You talkin’ to me?<br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <em><a href="https://sketchotheque.net/es/entre-bastidores/">Entre Bastidores</a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/entre-bastidores/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/entre-bastidores/"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="400" height="261" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/entrebastidores-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Entre bastidores" class="wp-image-1864" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/entrebastidores-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/entrebastidores-jean-pierre-martinez-b-300x196.webp 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



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			</item>
		<item>
		<title>No es un drama</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/no-es-un-drama/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 May 2025 13:14:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Autor]]></category>
		<category><![CDATA[Carnicero]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No es un drama, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Dramedias' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Él está ahí, visiblemente incómodo. Ella llega, lista para salir.</em><br><strong>Ella</strong> – Normalmente, siempre eres tú quien me espera… ¿Todavía no estás listo?<br><strong>Él</strong> – Sí, sí, yo… Me estoy poniendo la chaqueta.<br><strong>Ella</strong> – Tu chaqueta de cuero…<br><strong>Él</strong> – La tenía antes de conocerte… Fue un regalo de mi abuela… No sirve de nada tirarla ahora, ¿no? Quiero decir… De todas formas, ella ya está muerta.<br><strong>Ella</strong> – ¿Tu abuela está muerta?<br><strong>Él</strong> – ¡No mi abuela! ¡La vaca! Es de vaca…<br><strong>Ella</strong> – Claro… La vaca que sacrificaron en un matadero para que puedas cubrirte con su piel…<br><strong>Él</strong> – Mi próxima chaqueta será de cuero vegetal, te lo prometo. Dicen que ahora hacen imitaciones muy buenas, a base de piña o champiñones.<br><em>Se pone la chaqueta sin entusiasmo.</em><br><strong>Ella</strong> – Entonces, ¿hoy es el gran día?<br><strong>Él</strong> – Sí, parece que sí…<br><strong>Ella</strong> – Finalmente voy a conocer a tus padres… Empezaba a preguntarme si tenías vergüenza de mí.<br><strong>Él</strong> – ¡Qué cosas dices! Sería más bien lo contrario…<br><strong>Ella</strong> – ¿Lo contrario? ¿Por qué? ¿Te avergüenzas de tus padres?<br><strong>Él</strong> – No, no, pero…<br><strong>Ella</strong> – ¿Entonces de qué tienes miedo?<br><strong>Él</strong> – De nada, te lo aseguro.<br><strong>Ella</strong> – Más bien debería ser yo la que tuviera miedo. Me presentas a tus padres… Esto se vuelve oficial. Es casi un compromiso, ¿no?<br><strong>Él</strong> – Sí…<br><strong>Ella</strong> – ¡Muestra un poco de entusiasmo!<br><strong>Él</strong> – Escucha, tengo algo que decirte.<br><strong>Ella</strong> – Me estás asustando…<br><strong>Él</strong> – Es sobre mis padres, precisamente.<br><strong>Ella</strong> – ¿Tus padres? ¿Qué pasa con tus padres?<br><strong>Él</strong> – No es fácil de decir…<br><strong>Ella</strong> – Vamos, puedo escucharlo todo… En cualquier caso, si es importante, prefiero saberlo ahora. Me sentiré menos tonta…<br><strong>Él</strong> – Digamos que esta comida no va a ser exactamente lo que imaginabas. Mis padres son… ¿Cómo decirlo…?<br><strong>Ella</strong> – Son sordomudos. Se comunican en lenguaje de signos.<br><strong>Él</strong> – No…<br><strong>Ella</strong> – ¿Ciegos?<br><strong>Él</strong> – Tampoco.<br><strong>Ella</strong> – Son personas de baja estatura…<br><strong>Él</strong> – Peor que eso… Bueno, para ti, en todo caso.<br><strong>Ella</strong> – Ya veo… Votan a la derecha, y no te has atrevido a decírmelo. ¿Por eso no querías que los conociera antes?<br><strong>Él</strong> – No, no es eso.<br><strong>Ella</strong> – Claro, soy tonta. Me dijiste que eran libreros. No se puede vender libros y votar a la derecha.<br><strong>Él</strong> – Tranquila, mis padres no votan en absoluto.<br><strong>Ella</strong> – ¿Entonces qué?<br><strong>Él</strong> – Es sobre… La comida… En fin, sobre la comida en general.<br><strong>Ella</strong> – ¿La comida…?<br><strong>Él </strong>– No te he contado toda la verdad.<br><strong>Ella</strong> – Vale… Tus padres son judíos y comen kosher. ¿Cuál es el problema? ¡Se puede ser vegano y comer kosher! De hecho, es mucho más fácil. Es sobre todo la carne la que tiene que ser kosher, ¿no?<br><strong>Él</strong> – Sí… Bueno, no sé…<br><strong>Ella</strong> – Las frutas y verduras son muy ecuménicas. Estoy segura de que el veganismo podría acabar con todas las guerras religiosas. En la mesa, al menos, que ya es un comienzo… Mientras resolvemos el conflicto en Oriente Medio.<br><strong>Él</strong> – Es un poco más complicado que eso…<br><strong>Ella</strong> – ¿Qué? ¿El conflicto en Oriente Medio?<br><strong>Él</strong> – No, para mis padres.<br><strong>Ella</strong> – Entiendo… Son practicantes. Para complacerles, les has dejado creer que su futura nuera era judía. Y ahora no sabes cómo decirles que sales con una chica que no es judía…<br><strong>Él</strong> – Tranquila, nadie en la familia es judío.<br><strong>Ella</strong> – ¿Por qué crees que eso me preocuparía? ¿Qué clase de persona crees que soy?<br><strong>Él</strong> – No, el problema es que…<br><strong>Ella</strong> – Vamos, esto empieza a dar miedo.<br><strong>Él</strong> – Mis padres no son realmente libreros.<br><strong>Ella</strong> – ¿Cómo que no son realmente? Uno es librero o no lo es. ¿Cómo se puede no ser realmente librero?<br><strong>Él</strong> – No son libreros en absoluto… y no son tan veganos como te dije.<br><strong>Ella</strong> – ¿Cómo que no tan…?<br><strong>Él</strong> – Comen verduras, claro, pero…<br><strong>Ella</strong> – ¿Son solo vegetarianos? Bueno, tampoco es un drama. ¿Piensas que soy tan sectaria? ¿Pero por qué me dijiste que eran veganos?<br><strong>Él</strong> – Lo dije así… Sabía que era importante para ti.<br><strong>Ella</strong> – ¡Es contigo con quien voy a vivir! Compartes los mismos valores que yo, eso es suficiente. No se elige a la familia, ya es bien sabido. Así que menos aún a la familia política…<br><strong>Él</strong> – No sé cómo decírtelo…<br><strong>Ella</strong> – Entonces, tus padres no son libreros. ¿Y qué? ¿A qué se dedican?<br><strong>Él</strong> – Tienen la carnicería, justo en la esquina de la calle…<br><strong>Ella</strong> (<em>sorprendida</em>) – La carnicería…<br><strong>Él</strong> – La carnicería de carne de caballo… Entre el zapatero y el estanco, ¿sabes?<br><strong>Ella</strong> – Esto es una broma, ¿no?<br><strong>Él</strong> – No.<br><strong>Ella</strong> – Me dijiste que en tu familia todos eran veganos, excepto tu abuela, ¡y ahora me dices que voy a casarme con el hijo de un carnicero!<br><strong>Él</strong> – ¡No soy carnicero! Solo soy el hijo del carnicero…<br><strong>Ella</strong> – ¿Y pensabas decírmelo cuándo? ¿El día de la boda, durante la cena de celebración? ¿Entre el chorizo de burro y el filete de caballo?<br><strong>Él</strong> – ¡Pero no! Ya te lo estoy diciendo ahora…<br><strong>Ella</strong> – Te recuerdo que mis padres, ellos sí, son veganos. Y lo llevan muy en serio.<br><strong>Él</strong> – ¿En serio?<br><strong>Ella</strong> – Si te hace gracia, a mí no… Y ahora, ¿qué hacemos?<br><strong>Él</strong> – Yo soy realmente vegano. Bueno, lo soy desde que te conocí… No cambia nada entre nosotros, ¿verdad?<br><strong>Ella</strong> – Quizás para ti no signifique nada, pero para mí significa mucho…<br><strong>Él</strong> – ¿Estás enfadada?<br><strong>Ella</strong> – Voy a necesitar tiempo para reflexionar sobre todo esto, efectivamente. (Ella duda.) Pero no lo haré ahora. Nos han invitado, ¿no? Así que voy a ir… No soy de las que se echan atrás, que te quede claro. Hablaremos de esto después. ¿Vamos?<br><strong>Él</strong> – El problema es que…<br><strong>Ella</strong> – ¿Es que hay otro problema?<br><strong>Él</strong> – No me atreví a decirles que no comes carne.<br><strong>Ella</strong> – No, dime que no es cierto…<br><strong>Él</strong> – No estoy seguro de que lo comprendieran… Ya no son muy jóvenes… A su edad, no sirve de nada forzarlos… Podría incluso matarlos, ¿sabes? Mi padre tiene el corazón delicado…<br><strong>Ella</strong> – Podrías habérselo dicho, yendo con cuidado…<br><strong>Él</strong> – Digamos que no encontré el momento adecuado…<br><strong>Ella</strong> – Claro…<br><strong>Él</strong> – Siempre puedes comer las verduras… Solo tienes que decir que no tienes mucho apetito… Que estás enferma…<br><strong>Ella</strong> – ¿Sabes qué? Creo que el enfermo eres tú.<br><em>Ella se quita la chaqueta.</em><br><strong>Él</strong> – Así que no vienes…<br><strong>Ella</strong> (<em>horrorizada</em>) – ¿Una carnicería de carne de caballo?<br><strong>Él</strong> – Entonces, ¿prefieres abandonar a su triste suerte a un hijo de carnicero recientemente convertido al veganismo? Sin ti, corro el riesgo de recaer, ya lo sabes…<br><strong>Ella</strong> – ¿Encima me tomas el pelo?<br><strong>Él</strong> – No me mires así, siento como si fueras a matarme.<br><strong>Ella</strong> – La verdad es que… te confieso que me entran ganas de asesinarte.<br><strong>Él</strong> – ¡Cálmate, te lo ruego! Recuerda que eres vegana… y que para ti el sexto mandamiento es el más sagrado de los diez.<br><strong>Ella</strong> – ¿El sexto…?<br><strong>Él</strong> – ¡No matarás!<br><strong>Ella</strong> – Voy a estrangularte, y luego me confesaré.<br><em>Ella se acerca a él, amenazante.</em><br><strong>Él</strong> – No hagas eso, te lo ruego.<br><strong>Ella</strong> – No sé qué es lo que me detiene…<br><strong>Él</strong> – ¿Entonces realmente te creíste esa historia?<br><strong>Ella</strong> – ¿Qué?<br><strong>Él</strong> – Vamos… ¡las carnicerías de carne de caballo ya no existen desde hace mucho! En la esquina de la calle, entre el estanco y el zapatero, ¡es una panadería! Si hicieras la compra más a menudo, lo sabrías…<br><strong>Ella</strong> – ¿Tus padres no son carniceros?<br><strong>Él</strong> – Mis padres son libreros, votan a la izquierda y son veganos. Como te he dicho siempre.<br><strong>Ella</strong> – ¡Estás loco! ¿Por qué me contaste una historia así?<br><strong>Él</strong> – Para ver hasta qué punto me quieres… Ahora ya lo tengo claro. ¿Entonces habrías rechazado casarte con el hijo de un carnicero?<br><strong>Ella</strong> – No sé… No, probablemente no. Pero habría terminado matándote, de eso seguro.<br><strong>Él</strong> – Entonces, ¿habría sido una tragedia? ¿Los Capuleto carniceros y los Montesco veganos…?<br><strong>Ella</strong> – Pero al final, sigue siendo una comedia de enredo.<br><strong>Él</strong> – Uno no cambia…<br><strong>Ella</strong> – No es un drama.<br><strong>Él</strong> – Bueno, ¿vamos? Vamos a llegar tarde.<br><strong>Ella</strong> – Vamos. No habrás olvidado el pastel de zanahoria…<br><strong>Él </strong>– Tranquila, cariño, ya está en el coche.<br><strong>Ella</strong> – Por cierto, ¿esto era una propuesta de matrimonio?<br><strong>Él</strong> – Sí…<br><strong>Ella</strong> – Sin duda, la más sorprendente que una mujer haya oído jamás.<br><strong>Él</strong> – Soy dramaturgo, después de todo. Llevo una semana preparándola. Entonces, ¿cuál es tu respuesta?<br><strong>Ella</strong> – Creo que esperaré a ver a tus padres antes de responder.<br><em>Salen juntos.</em><br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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		<title>Un corazón nuevo</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/un-corazon-nuevo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 May 2025 09:59:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[A corazón abierto]]></category>
		<category><![CDATA[Artista]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Destino]]></category>
		<category><![CDATA[Divorcio]]></category>
		<category><![CDATA[Dramático]]></category>
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		<category><![CDATA[Teatro dentro del teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Corazón]]></category>
		<category><![CDATA[Tabaco]]></category>
		<category><![CDATA[Transplante]]></category>
		<category><![CDATA[Veganismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un corazón nuevo, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'A corazón abierto' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>El dueño está detrás del mostrador, el cliente (o la cliente) llega.</em><br><strong>Dueño</strong> – Señor, ¿qué le sirvo?<br><strong>El otro</strong> – ¿No me reconoce?<br><strong>Dueño</strong> – Se ve tanta gente… ¿Qué le pongo?<br><strong>El otro</strong> – No un Licor de las Carmelitas Descalzas, eso seguro…<br><strong>Dueño</strong> – ¿En serio…? No le había reconocido. Vaya… Parece que ese licor le ha hecho bien después de todo. Parece veinte años más joven.<br><strong>El otro</strong> – Sí… el licor. Y también el corazón completamente nuevo que me trasplantaron hace unos meses.<br><strong>Dueño</strong> – ¿Por fin encontró un donante?<br><strong>El otro</strong> – Tenía razón, esta calle es realmente peligrosa…<br><strong>Dueño</strong> – Vamos, invito yo. ¿Qué le sirvo?<br><strong>El otro</strong> – Un refresco de limón…<br><strong>Dueño</strong> – Ya no puede tomar alcohol…<br><strong>El otro </strong>– Sí… pero he decidido renunciar. Es un sacrificio que me impongo… para agradecer al destino.<br><strong>Dueño</strong> – ¿Al destino?<br><strong>El otro</strong> – Alguien murió para que yo pudiera vivir. Debo cuidar su corazón.<br><strong>Dueño</strong> – Pero ni siquiera sabe quién es…<br><strong>El otro</strong> – No… y no estoy seguro de querer saberlo. Pero después de todo, podría haber sido un musulmán. Razón de más para dejar de beber alcohol.<br><strong>Dueño</strong> – ¿Entonces ya no come jamón tampoco?<br><strong>El otro</strong> – Me hice vegano, es aún más sencillo. Y usted, ¿cómo está?<br><strong>Dueño</strong> – Mi esposa acaba de dejarme.<br><strong>El otro </strong>– ¿Murió? No me diga que es su corazón el que late en mi pecho…<br><strong>Dueño</strong> – Preferiría eso. Me costaría menos. Viudo, se es dos veces más rico. Divorciado, se es dos veces más pobre.<br><strong>El otro</strong> – Eso son cuatro buenas razones para preferir la viudez…<br><strong>Dueño</strong> – Tendré que vender el café para darle su parte.<br><strong>El otro</strong> – Lo siento…<br><strong>Dueño</strong> – En el fondo, es mejor así. Vender alcohol y tabaco… El tabaco ya me costó un pulmón.<br><strong>El otro</strong> – Entonces, ¿qué va a hacer?<br><strong>Dueño</strong> – No lo sé…<br><strong>El otro </strong>– Debería dedicarse al teatro.<br><strong>Dueño</strong> – ¿Al teatro?<br><strong>El otro</strong> – ¿Nunca le han dicho que tiene cara de actor de teatro?<br><strong>Dueño</strong> – No… Aunque, para quedarse detrás de un mostrador todo el día y responder a todo tipo de clientes, uno ya tiene que ser un poco actor…<br><strong>El otro</strong> – Es cierto… Yo mismo voy al café a menudo para escribir.<br><strong>Dueño</strong> – ¿Qué es lo que escribe?<br><strong>El otro</strong> – Obras de teatro.<br><strong>Dueño</strong> – He escuchado tantas historias. Habría mucho material. Comedias, dramas, tragedias…<br><strong>El otro</strong> – Tendrá que contármelo.<br><em>Un momento de silencio.</em><br><strong>Dueño</strong> – ¿Todavía hay algo que le preocupe?<br><strong>El otro </strong>– Éramos dos esperando un trasplante. Solo había un donante disponible. Me enteré de que el otro murió unos días después de mi operación…<br><strong>Dueño</strong> – Ah sí…<br><strong>El otro </strong>– Parece que yo tenía un expediente mejor.<br><strong>Dueño</strong> – Como dices… Es el destino.<br><strong>El otro</strong> – Sí… Tal vez era un buen tipo.<br><strong>Dueño</strong> – O tal vez un sinvergüenza… Quién sabe…<br><em>El otro se levanta para irse.</em><br><strong>El otro</strong> – Gracias por la limonada… Toma, aquí tienes mi tarjeta. Estoy buscando a alguien como tú para un pequeño papel en mi próxima obra. Un dueño de bar. Serán tus primeros pasos en el escenario…<br><em>Se va. El dueño mira la tarjeta.</em><br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/a-corazon-abierto/"><em><strong>A corazón abierto</strong></em></a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/a-corazon-abierto/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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		<title>Corazón sensible</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/corazon-sensible/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 May 2025 08:14:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[A corazón abierto]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Carnicería]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Restaurante]]></category>
		<category><![CDATA[Corazón]]></category>
		<category><![CDATA[Defensa animal]]></category>
		<category><![CDATA[Veganismo]]></category>
		<category><![CDATA[Vegetarianismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Corazón sensible, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'A corazón abierto' de Jean-Pierre Martinez</p>
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<h2 class="wp-block-heading"><em>Sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>El dueño está detrás de su mostrador. Lee el periódico. Llega un hombre y una mujer. Se sientan en una mesa.</em><br><strong>Ella</strong> – Te advierto que no tengo mucho tiempo… Vuelvo a trabajar en una hora. Y mi jefe solo espera una oportunidad para despedirme…<br><strong>Él</strong> – Gracias por sacrificarme tu hora del almuerzo.<br><strong>Ella</strong> – No, pero no te sacrifico nada… (<em>Mirando el menú</em>) Voy a pedir algo de comer. ¿Y tú?<br><strong>Él</strong> – Sí, sí, claro, quiero decir… Gracias por aceptar almorzar conmigo.<br><em>Ella vuelve a colocar el menú. Un momento de silencio.</em><br><strong>Ella</strong> – Entonces, tenías algo que decirme…<br><strong>Él</strong> – Sí…<br><em>Incómodo silencio.</em><br><strong>Ella</strong> – Te escucho…<br><em>El dueño les lanza una mirada intrigada.</em><br><strong>Él</strong> – No sé muy bien cómo decirte esto…<br><strong>Ella</strong> – Como no tenemos mucho tiempo, te ayudaré un poco… ¿Quieres salir conmigo, verdad?<br><strong>Él</strong> (<em>sorprendido</em>) – Sí, bueno…<br><em>El dueño llega, interrumpiendo esta escena un tanto patética.</em><br><strong>Dueño</strong> – ¿Qué les sirvo?<br><strong>Ella</strong> – Una ensalada nizarda… sin anchoas ni atún.<br><strong>Él</strong> – Para mí… un bocadillo de jamón… (<em>Bromeando</em>) Sin pan ni jamón… (<em>La mujer no se ríe y el dueño le lanza una mirada fría.</em>) No, estoy bromeando. Un bocadillo de jamón, por favor.<br><strong>Dueño</strong> – Un ensalada nizarda y un bocadillo de jamón. Enseguida.<br><em>El dueño se va.</em><br><strong>Ella</strong> – ¿Comes carne?<br><strong>Él</strong> – Eh… sí. Bueno, no.<br><strong>Ella</strong> – Pero comes jamón…<br><strong>Él</strong> – Sí, pero… El jamón no es realmente carne, ¿no?<br><strong>Ella</strong> – ¿Has visto las últimas investigaciones sobre la cría de cerdos en jaulas?<br><strong>Él</strong> – No.<br><strong>Ella</strong> – Creo que si lo hubieras visto, ya no comerías jamón…<br><strong>Él</strong> – Perdona, yo… No lo sabía…<br><strong>Ella</strong> – Eso es lo que decían los alemanes después de la guerra sobre los campos de concentración.<br><strong>Él</strong> – ¿Qué decían?<br><strong>Ella</strong> – No lo sabía…<br><strong>Él</strong> – De acuerdo… entonces… eres vegetariana.<br><strong>Ella</strong> – Vegana.<br><strong>Él</strong> – Vale…<br><strong>Ella</strong> – No conoces la diferencia, ¿verdad?<br><strong>Él</strong> – No.<br><strong>Ella</strong> – No como ningún producto de origen animal. Tampoco uso cuero. Y, obviamente, no uso pieles.<br><strong>Él</strong> – Bueno… Pieles… Con el tiempo que hace…<br><strong>Ella</strong> – ¿Perdón?<br><strong>Él </strong>– No, quiero decir… Yo tampoco uso pieles. Es un comienzo, ¿no?<br><strong>Ella</strong> – Escucha, seré sincera contigo, nunca podría salir con un chico que se come jamón. Pero podemos ser amigos, si quieres… No somos sectarios, después de todo.<br><strong>Él</strong> – ¿Es tan grave? Quiero decir… Es solo una loncha de jamón.<br><strong>Ella</strong> – ¿Sabes en qué condiciones fue criado ese cerdo? ¿Cómo vivió? ¿En qué condiciones fue sacrificado?<br><strong>Él</strong> – No.<br><strong>Ella</strong> – ¿Alguna vez has visitado una granja de cerdos?<br><strong>Él</strong> – No.<br><strong>Ella</strong> – ¿Alguna vez has visitado un matadero?<br><strong>Él</strong> – No… y tú?<br><strong>Ella</strong> – Yo tampoco, pero he visto muchos videos al respecto.<br><strong>Él</strong> – De acuerdo… No, pero… No me importa tanto el jamón… Quiero decir… la carne en general.<br><strong>Ella</strong> – Entonces, ¿podrías volverte vegano solo para salir conmigo?<br><strong>Él</strong> – ¿Por qué no? ¡Claro! Absolutamente…<br><strong>Ella</strong> – Y si fuera musulmana o judía, y te pidiera que dejaras de comer cerdo y te convirtieras a mi religión, ¿lo harías?<br><strong>Él</strong> – ¿Eres musulmana?<br><strong>Ella</strong> – Es solo una suposición. ¿Y qué?<br><strong>Él</strong> – No lo sé… Tal vez… Soy católico, pero… Es como con la carne, no me importa tanto…<br><strong>Ella</strong> – En realidad eres muy influenciable.<br><strong>Él</strong> – O tal vez… me importa mucho salir contigo.<br><strong>Ella</strong> – Sí… pero no sería por convicción.<br><strong>Él</strong> – ¿Que saldría contigo?<br><strong>Ella</strong> – ¡Que dejarías de comer carne! Sería solo para salir conmigo.<br><strong>Él</strong> – Sí, bueno…<br><strong>Ella</strong> – Y en cuanto te dejara, volverías a comer carne.<br><strong>Él</strong> – Aún no estamos saliendo y ya estás considerando dejarme?<br><em>Un momento.</em><br><strong>Ella</strong> – ¿Cuál ha sido tu peor experiencia culinaria?<br><strong>Él</strong> – ¿Perdón?<br><strong>Ella</strong> – La peor comida de tu vida, si prefieres.<br><strong>Él</strong> (<em>bromeando</em>) &#8211; Espero que no sea esta… (<em>Ella sigue impasible.</em>) No, no lo sé…<br><strong>Ella</strong> – Bueno, yo puedo decirte la mía.<br><strong>Él</strong> – De acuerdo.<br><em>Eventualmente, una música melodramática acompaña el relato de este episodio traumático.</em><br><strong>Ella</strong> – Debía tener unos diez años. Fuimos invitados con mis padres a casa de unos amigos suyos. Un médico y su esposa. En realidad, no eran realmente amigos. Eran solo nuestros nuevos vecinos. Mi madre los invitó una primera vez para darles la bienvenida al vecindario, y ellos nos devolvieron la invitación. Mis padres son personas muy sencillas. Probablemente les halagaba ser invitados a cenar con un cirujano. Probablemente esperaban que estos grandes burgueses pusieran todo el lujo en la mesa. Así que tomamos el aperitivo, charlamos un poco y nos sentamos a la mesa. Es cierto que la vajilla era de porcelana y el mantel era de un blanco inmaculado. Había tantos cubiertos en la mesa que no sabíamos cuál tomar primero. Llega el plato principal, después de una ensalada verde, ¿y qué pone el cirujano en la mesa?<br><em>La música se detiene abruptamente.</em><br><strong>Él</strong> – Me estás asustando…<br><strong>Ella</strong> – ¡Un corazón!<br><em>Blanco.</em><br><strong>Él</strong> – ¿Un corazón humano?<br><strong>Ella</strong> – No… Humano, no… Bueno, al menos no creo. Supongo que sería un corazón de vaca.<br><strong>Él</strong> – Un corazón de vaca… Ni siquiera sabía que se podía comer… Lo blando, tal vez… Para los gatos… Creo que es pulmón… ¡Pero un corazón!<br><strong>Ella</strong> – Y esos dos sádicos todavía tuvieron el descaro de preguntarnos si nos gustaba.<br><strong>Él</strong> – ¿Y entonces?<br><strong>Ella</strong> – Mis padres son personas extremadamente educadas… Así que invitados a casa de un médico, ya te puedes imaginar… Entonces mi madre responde cortésmente: «Por supuesto. Nunca lo hemos comido, pero bueno. Tiene que haber una primera vez, ¿verdad?»<br><strong>Él</strong> – ¡Joder…<br><strong>Ella</strong> – Y mi padre añade: «Ah sí, corazón de vaca, eso es original, cambia un poco. Es cierto, nunca se nos ocurre, deberíamos hacerlo más a menudo, ¿no crees, cariño?» Yo siento náuseas, obviamente. Digo que no me gusta. Mi madre insiste: «¡Hasta que no lo pruebas, no puedes decir que no te gusta!» Y el médico nos da una lección: «¿Sabían que en las tribus primitivas, los guerreros se comían el corazón de sus enemigos para apropiarse de su fuerza?» Y la esposa del médico añade: «En cualquier caso, el corazón de vaca es muy bueno para la salud. Está lleno de proteínas. Y no decimos &#8216;fuerte como un buey&#8217;… Y ahí estaba yo con un enorme trozo de corazón en mi plato.<br><strong>Él</strong> – ¿No había nada más para comer?<br><strong>Ella</strong> – Ensalada verde.<br><strong>Él</strong> – Corazón con ensalada…<br><strong>Ella</strong> – No es fácil de cortar, te lo digo. Como una suela de goma, ¿sabes? ¿Alguna vez has comido algo así?<br><strong>Él</strong> – ¿Una suela de goma…?<br><strong>Ella</strong> – Y todos mascando su corazón de vaca antes de forzarse a tragarlo. Todo mientras se habla del tiempo, como si todo esto fuera perfectamente normal.<br><strong>Él</strong> – ¿Y sabe bien? Bueno, quiero decir… ¿Cómo sabe?<br><strong>Ella</strong> – Nada. Tiene la consistencia de un chicle. Desde entonces, nunca más mastiqué chicle. Y sobre todo, de la noche a la mañana, me hice vegana. Incluso antes de que existiera la palabra. Incluso me pregunto si no fui yo quien inventó el concepto…<br><strong>Él</strong> – Ah sí… Definitivamente es suficiente para traumatizar a alguien para siempre…<br><strong>Ella</strong> – Espera… ¿y si tú tenías razón…?<br><strong>Él</strong> – ¿Perdón?<br><strong>Ella</strong> – Ahora me pregunto si realmente era un corazón de vaca.<br><strong>Él</strong> – ¿No?<br><strong>Ella</strong> – Bueno, era un cirujano, ¿sabes? Cuando trasplantan un nuevo corazón a un paciente, no sabemos realmente qué hacen con el antiguo. Supongo que no hay muchos enfermos que pidan recuperarlo para guardarlo como recuerdo en un frasco.<br><strong>Él</strong> – ¿Crees que hay cirujanos caníbales?<br><em>El camarero vuelve con el sándwich y la ensalada.</em><br><strong>Camarero</strong> – Un bocadillo de jamón y una ensalada nizarda… sin anchoas ni atún. Le he puesto caballa en su lugar. (<em>La chica le lanza una mirada asesina y él continúa con cara seria</em>.) Es broma. ¡Buen provecho!<br><em>El hombre mira su sándwich antes de apartarlo.</em><br><strong>Él</strong> – No, tienes razón. No sería honesto de mi parte.<br><strong>Ella</strong> – ¿Qué?<br><strong>Él</strong> – Dejar de comer carne solo para salir contigo. Tengo que creer en ello.<br><strong>Ella</strong> – Claro…<br><strong>Él</strong> – El problema es que dejar la carne es como dejar de fumar. Cuando estás enganchado…<br><strong>Ella</strong> – ¿Entonces renuncias a…<br><strong>Él</strong> – Sé lo que tengo que hacer.<br><strong>Ella</strong> – Ahora eres tú quien me da miedo.<br><strong>Él</strong> – Voy a ir a la carnicería justo enfrente. Voy a comprar un corazón de vaca y me lo voy a comer entero. Después, creo que estaré definitivamente asqueado de la carne. Como tú.<br><strong>Ella</strong> – ¿Harías eso por mí? ¿Te comerías un corazón de vaca?<br><strong>Él</strong> – ¿Qué crees?<br><em>Se levanta. Sorprendida, ella se levanta también.</em><br><strong>Ella</strong> – Pero… ¿vas ahora mismo?<br><strong>Él</strong> – Si pienso demasiado, es posible que no lo logre.<br><strong>Ella</strong> – Y… ¿tienes una receta?<br><strong>Él</strong> – Lo voy a comer crudo. Soy un guerrero, ¿no?<br><strong>Ella</strong> – Bueno…<br><strong>Él</strong> – Vamos, deséame suerte.<br><em>Él la abraza y, jugando con el efecto sorpresa, la besa larga y apasionadamente en los labios. Se va. Ella lo mira partir, desconcertada. El camarero, que ha visto todo, vuelve.</em><br><strong>Camarero</strong> – ¿No le gustó el bocadillo de jamón?<br><strong>Ella</strong> – Decidió volverse vegano.<br><strong>Camarero</strong> – En cualquier caso, parece estar realmente motivado…<br><strong>Ella</strong> – Sí…<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/a-corazon-abierto/"><em><strong>A corazón abierto</strong></em></a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/a-corazon-abierto/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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