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	<title>Archives des Coche - La Sketchothèque</title>
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	<description>Les sketchs de Jean-Pierre Martinez</description>
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	<title>Archives des Coche - La Sketchothèque</title>
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		<title>Consulta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 May 2025 12:23:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Consultorio médico]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Médico]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Muertos de la risa]]></category>
		<category><![CDATA[Mujer de la limpieza]]></category>
		<category><![CDATA[Paciente]]></category>
		<category><![CDATA[Suicidio]]></category>
		<category><![CDATA[Coche]]></category>
		<category><![CDATA[Depresión]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Consulta, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Muertos de la risa' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/consulta/">Consulta</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un hombre entra en una sala de consulta. El médico está sentado a la mesa ocupado en rellenar papeles.</em><br><strong>Médico</strong> (<em>sin alzar los ojos</em>) – Siéntese, por favor.<br><strong>Paciente</strong> – Gracias.<br><em>El médico dirige a su cliente una mirada cansada que pretende, a pesar de todo, ser atenta.</em><br><strong>Médico</strong> – Dígame, ¿qué le trae por aquí?<br><strong>Paciente</strong> – Pues… No sé cómo decírselo, pero creo que he atrapado la Muerte.<br><strong>Médico</strong> – Ah bueno, ya se sabe. En fin, en este momento, es lo que hay. Se trata de un virus que anda por ahí. Pero créame, eso se pasa. Es lo de siempre. La nariz como un grifo… Un picor intenso en la garganta… Un como cansancio…<br><strong>Paciente</strong> – No, no, doctor, todo va muy bien… No estoy enfermo… Lo que quiero decir es que… Realmente he atrapado a la muerte.<br><em>El médico parece un poco fuera de órbita.</em><br><strong>Médico</strong> – Sí… Bueno, le voy a recetar un pequeño tratamiento preventivo, caso que… (<em>Saca una receta que empieza a rellenar</em>) Un coctel de vitaminas para despertar ese sistema inmunitario un poco adormecido por el frío, un jarabe para aliviar la garganta, aspirina para el dolor de cabeza… (<em>Dirige la receta hacia el paciente</em>) Con esto, pasará el invierno sin más problemas…<br><em>Pero el paciente no recoge la receta.</em><br><strong>Paciente</strong> – Ya sabía yo que no iba a ser tan fácil.<br><strong>Médico</strong> – Se trata de un tratamiento corriente cien por cien. Como los que prescribo 30 veces al día mínimum.<br><strong>Paciente</strong> – Doctor, he atrapado a la Muerte, está encerrada en el Seat Ibiza que está aparcado en mi garaje en Albacete.<br><em>El médico sale poco a poco de su estupor, creyendo casi reconocer al típico paciente gracioso capaz de romper la rutina de una jornada tan anodina como las demás.</em><br><strong>Médico</strong> – Sí… Cuénteme usted eso…<br><strong>Paciente</strong> – Bien, ayer por la tarde decidí poner fin a mis días.<br><strong>Médico</strong> – Mmmm<br><strong>Paciente</strong> – Las armas de fuego no son mi estilo en absoluto. El gas, creo que es peligroso para los vecinos. Hay que pensar también en los que quedan.<br><strong>Médico</strong> – Cierto.<br><strong>Paciente</strong> – Por consiguiente, me he dirigido al garaje. He taponado bien la puerta con toallas mojadas tal como he visto hacer a menudo en las teleseries. Y después, he arrancado mi Seat Ibiza, con mucho esfuerzo por otra parte. Echa humo como un tractor y hace casi el mismo ruido. Es el convertidor. Tendría que cambiarlo, pero bueno, para mi propósito era más bien una ventaja. Entonces me he sentado al volante. He encendido la radio y he dejado calentar el motor. Resumiendo, empezaba a adormecerme tranquilamente para el que debía ser mi último sueño, cuando la he visto en el retrovisor, sentada tras de mí…<br><strong>Médico</strong> – ¿A quién<br><strong>Paciente</strong> – ¡A la muerte!<br><strong>Médico</strong> – Claro, por supuesto.<br><strong>Paciente</strong> – Bueno, no debería haberme sorprendido hasta ese punto puesto que la muerte, yo estaba haciendo todo lo necesario para encontrarla. ¿Pero sabe lo que me ha asombrado?<br><strong>Médico</strong> – No.<br><strong>Paciente</strong> – Pues que ella se parecía muchísimo a la imagen que tenemos de ella.<br><strong>Médico</strong> – Es decir…<br><strong>Paciente</strong> – Gran capa negra, guadaña, ¡toda la panoplia completa, vamos! Se dice que todo eso, bueno, no es más que una imagen, un cliché. Nadie la ha visto nunca. La muerte tal vez existe, de acuerdo, pero nadie la ha visto nunca, es como Dios. Quizás nos la encontremos un día allá arriba pero nadie ha vuelto nunca con fotos para que sepamos exactamente a qué se parece. Por consiguiente sospechamos que aunque exista no sea exactamente un venerable anciano de cabellos largos y barba blanca, alguien que se pareciera vagamente a papá Noel.<br><strong>Médico</strong> – No, desde luego.<br><strong>Paciente</strong> – Pues bien, eso es lo que me ha jodido vivas las neuronas, ya está dicho. Verla así, exactamente como la había imaginado.<br><strong>Médico</strong> – Sí, claro. Eso ha debido ser un choque.<br><strong>Paciente</strong> – Sea como fuere, créame, ello me ha despertado. No sé que me ha pasado, que he parado el motor en seco, he bajado del coche como un loco dando un portazo. Y en ese momento he tenido, por suerte, el gran reflejo.<br><strong>Médico</strong> – ¿Ah, sí?<br><strong>Paciente</strong> – Todavía tenía la llave del Seat Ibiza en la mano. Me he apoyado acto seguido sobre él para cerrar con llave las puertas, es lo único que funciona en este coche pero al menos, eso todavía funciona. Era uno de los primeros modelos equipados con cierre automático de la época, incluso dudé en tomar esta opción ya que no soy demasiado manitas, pero ya sabe usted cómo son las cosas. Era el único modelo disponible de inmediato en el taller. Era esto o esperar la entrega del pedido durante meses…<br><strong>Médico</strong> – Sí, ya sé lo que es eso, acabo de cambiar mi Mercedes y he tenido que cargar con un encendedor de puros cuando ya hace 5 años que he dejado de fumar. ¿Y sabe usted cuanto cuesta la opción encendedor de puros en una máquina como ésa? Casi el precio de un Seat Ibiza de ocasión. Bueno, ¿y qué pasó?<br><strong>Paciente</strong> – Que me había salvado. Ella estaba encerrada en mi coche, ante mis ojos, digo. La veía clarísimamente aplastar su especie de burka completamente negro contra el cristal para intentar salir. Pero no, estaba bien atrapada en el cepo. ¿Se da usted cuenta? En mi Seat Ibiza.<br><strong>Médico</strong> (<em>volviendo a su recetari</em>o) – Así pues, ¿no va a querer el jarabe?<br><strong>Paciente</strong> – ¿Pero es que no comprende lo que le digo? ¡He atrapado a la Muerte!<br><strong>Médico</strong> – Sí, sí. Puedo recomendarle a un colega, ¿qué le parece? Espere, debo tener la dirección por ahí, en mi agenda.<br><em>Busca sin encontrar nada, por lo que descuelga el teléfono.</em><br><strong>Médico</strong> – Sí, Dolores, ¿Puede darme el número de teléfono del doctor Martinez? El psiquiatra… (Garrapatea algo en un papel) Gracias, Dolores. (<em>Cuelga y alarga el papel al paciente</em>) Ya está, va a verlo de mi parte y le explica lo que le pasa, ¿de acuerdo? Estoy seguro de que le interesará muchísimo.<br><strong>Paciente</strong> – Gracias ¿Y qué hago con mi Seat Ibiza?<br><strong>Médico</strong> – ¿Dígame?<br><strong>Paciente</strong> – Bueno, voy a necesitarlo ahora. Ahora que he decidido no suicidarme con monóxido de carbono, me explico. ¿Qué hago? Si abro la portezuela, va a aprovechar para largarse, la muerte. Y se va a poner a segar en seco.<br><strong>Médico</strong> – ¿Segar?<br><strong>Paciente</strong> – ¡La muerte, con su guadaña!<br><strong>Médico</strong> – Ah, claro, por supuesto.<br><strong>Paciente</strong> – Es una responsabilidad, desde luego. Ahora que me acuerdo, ¿usted lo ha visto? Ayer en los informativos, ningún deceso de celebridad alguna al final de sus días, se anunció. Ningún temblor de tierra en cualquier país subdesarrollado, ni un mal accidente de transporte escolar. Lo cual es evidente, ya que la muerte está encerrada en mi coche.<br><strong>Médico</strong> (<em>sin que se sepa si bromea o habla en serio</em>) – Por otra parte, si ella se queda allí mucho tiempo, ya comprenderá usted las implicaciones: Será una verdadera catástrofe para los medios de comunicación, las ONG, las pompas fúnebres, el sistema de pensiones, los impuestos sobre la herencia patrimonial…<br><strong>Paciente</strong> – Creo que no se lo está tomando en serio…<br><strong>Médico</strong> – No se tome a mal lo que yo le diga, no estoy poniendo en cuestión la veracidad de los que me acaba de contar, sólo que ¿está usted seguro de que no había nadie más en el asiento de atrás? No sé, su mujer por ejemplo.<br><strong>Paciente</strong> – Mi mujer no lleva burka y por otra parte, nos hemos divorciado el año pasado. Eso me ha hecho polvo, lo reconozco. Es una de las razones por las que quería suicidarme.<br><strong>Médico</strong> – Eso es, ya lo ve, usted mismo lo está diciendo. Comenzaba a estar usted mareado. La falta de oxígeno puede provocar alucinaciones. En el momento de la muerte, usted ha pensado en su mujer, seguro, en los buenos momentos que habéis pasado juntos y ella se le ha aparecido de esta guisa…<br><strong>Paciente</strong> – ¿Con un burka y una guadaña?<br><em>El médico hace un gesto de perplejidad, el paciente parece esforzarse por reflexionar.</em><br><strong>Paciente</strong> – Pensándolo bien, el burka. Bien pudiera ser una especie de pañuelo negro que ella se ponía alrededor del cuello. Y la guadaña, ya no estoy seguro del todo. A lo mejor pudo ser una escoba. Las brujas también tienen escobas y se ponen un pañuelo negro.<br><strong>Médico</strong> – Si.<br><strong>Paciente</strong> – ¿Entonces cómo se explica usted que esta mañana cuando volví al garaje después de una noche bien dormida, estuviera todavía allí, detrás de la luna trasera de mi Seat Ibiza? Incluso ha intentado decirme algo.<br><strong>Médico</strong> – ¿Ah, si?<br><strong>Paciente</strong> – Como no le oía, me ha garabateado algo en lenguaje cabalístico en un papel, algo que parecía portugués y me lo ha colocado contra el parabrisas.<br><strong>Médico</strong> – ¿Portugués?<br><strong>Paciente</strong> – Eso también me ha sorprendido.<br><strong>Médico</strong> – ¿Qué es lo que le ha puesto en ese papel?<br><strong>Paciente</strong> – Bueno, yo no sé nada, no entiendo el portugués Tendría que preguntarle a mi asistenta, justamente es portuguesa. Pero es raro, esta mañana no ha venido como de costumbre. No. se lo juro, doctor, he atrapado a la muerte.<br><strong>Médico</strong> – Mmm… Voy al menos a prescribirle un laxantito mientras tanto. Le hará relajarse.<br><strong>Paciente</strong> – ¿Usted cree?<br><em>El médico asiente y empieza a garrapatear algo en una receta.<br><strong>Oscuro</strong>.</em></p>



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<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/"><em>Muertos de la risa</em></a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="400" height="373" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/muertos-de-la-risa-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Muertos de la risa" class="wp-image-1889" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/muertos-de-la-risa-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/muertos-de-la-risa-jean-pierre-martinez-b-300x280.webp 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



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		<item>
		<title>Seguro contra pinchazos</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/seguro-contra-pinchazos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 May 2025 08:41:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Cementerio]]></category>
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		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
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		<category><![CDATA[Ataúd]]></category>
		<category><![CDATA[Coche]]></category>
		<category><![CDATA[Maleta]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Seguro contra pinchazos, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Memorias de una maleta' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/seguro-contra-pinchazos/">Seguro contra pinchazos</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje está presente. Otro llega con una maleta.<br></em><strong>Dos</strong> – Buenos días, he reservado en línea un coche de alquiler…<br><em>Le entrega al otro un papel, que este último examina rápidamente.</em><br><strong>Uno</strong> – Muy bien… ¿Puedo ver su licencia de conducir?<br><em>El otro le entrega su licencia.</em><br><strong>Dos</strong> – Aquí la tiene…<br><strong>Uno</strong> – Es una licencia de barco.<br><strong>Dos</strong> – Ah, sí, perdón.<br><em>Retoma el primer documento y le entrega otro.</em><br><strong>Uno</strong> – Entonces… ¿Desea alquilar… un coche fúnebre, ¿verdad?<br><strong>Dos</strong> – Sí, eso es.<br><strong>Uno</strong> – De acuerdo… ¿Y por cuánto tiempo?<br><strong>Dos</strong> – Un día será suficiente.<br><strong>Uno</strong> – ¿Es para acompañar a un ser querido hasta su última morada, supongo?<br><strong>Dos</strong> – Sí, en cierto modo…<br><strong>Uno</strong> – ¿En cierto modo?<br><strong>Dos</strong> – En realidad, es para mí.<br><strong>Uno</strong> – De acuerdo… Y… ¿es para ir…?<br><strong>Dos</strong> – De mi casa al cementerio. Como elegí un ataúd para armar uno mismo, pensé que un coche fúnebre de alquiler, que conduciría yo mismo…<br><strong>Uno</strong> – Por supuesto…<br><strong>Dos</strong> – Dudé en tomar un Uber, y luego…<br><strong>Uno</strong> – Vale. Entonces, imagino que no está interesado en la opción de kilometraje ilimitado, ¿verdad?<br><strong>Dos</strong> – No creo que sea necesario.<br><strong>Uno</strong> – Veo que tampoco ha contratado la opción Asistencia Serenidad…<br><strong>Dos</strong> – Yo… No… ¿Qué es eso?<br><strong>Uno</strong> – Bueno… En caso de avería, nos hacemos cargo de todo, y si es necesario, le proporcionamos gratuitamente un vehículo de cortesía. Bueno… un coche fúnebre de cortesía.<br><strong>Dos</strong> – Yo… No sé… Solo son cinco kilómetros… El riesgo es bastante limitado.<br><strong>Uno</strong> – Ah, ya sabe, por definición, las averías… También pueden ser un accidente.<br><strong>Dos</strong> – ¿Un accidente? ¿Conduciendo yo mismo el coche fúnebre para ir a mi propio entierro?<br><strong>Uno</strong> – Sería realmente mala suerte, lo admito.<br><strong>Dos</strong> – A menos que sea un accidente mortal, por supuesto.<br><strong>Uno</strong> – También puede ser simplemente un pinchazo…<br><strong>Dos</strong> – ¿Un pinchazo?<br><strong>Uno</strong> – No es obligatorio, pero sería más prudente.<br><strong>Dos</strong> – ¿No me diga que la rueda de repuesto también es opcional?<br><strong>Uno</strong> – No, por supuesto… Bueno, creo que no… En fin, usted decide…<br><strong>Dos</strong> – Creo que voy a correr el riesgo.<br><strong>Uno</strong> – En ese caso, aquí tiene las llaves.<br><em>El segundo toma las llaves.</em><br><strong>Dos</strong> – Muy bien.<br><strong>Uno</strong> – Solo me queda desearle un buen viaje.<br><strong>Dos</strong> – Gracias.<br><strong>Uno</strong> – Y… tenga cuidado en la carretera.<br><em>El otro sale con su maleta.<br><strong>Oscuridad</strong>.</em></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación<em> <a href="https://sketchotheque.net/es/memorias-de-una-maleta/">Memorias de una maleta</a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/breves-de-escena/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/memorias-de-una-maleta/"><img decoding="async" width="400" height="362" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/memorias-de-una-maleta-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Memorias de una maleta" class="wp-image-1884" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/memorias-de-una-maleta-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/memorias-de-una-maleta-jean-pierre-martinez-b-300x272.webp 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



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		<title>Demasiado lento</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/demasiado-lento/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 May 2025 12:30:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[¡Demasiado es demasiado!]]></category>
		<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Amigo]]></category>
		<category><![CDATA[Comedia de lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[Hospital]]></category>
		<category><![CDATA[Medio ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[Abeja]]></category>
		<category><![CDATA[Coche]]></category>
		<category><![CDATA[Ecología]]></category>
		<category><![CDATA[Lenguaje]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2207</guid>

					<description><![CDATA[<p>Demasiado lento, un sketch humorístico extraído de la recopilación '¡Demasiado es demasiado!' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje está ahí. Llega un segundo.<br></em><strong>Uno</strong> – ¿No te encuentras bien? ¿Qué pasa?<br><strong>Dos</strong> – Me han vuelto a multar. Por un radar…<br><strong>Uno</strong> – ¿Por un radar?<br><strong>Dos</strong> – Sí, ¡por un radar! No por un paparazzi…<br><strong>Uno</strong> – ¡Ah, vaya… Ibas demasiado rápido…?<br><strong>Dos</strong> – No, iba demasiado lento.<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué dices…?<br><strong>Dos</strong> – Sí, me han pillado a doce kilómetros por hora.<br><strong>Uno</strong> – Es increíble…<br><strong>Dos</strong> – En la autopista. Justo acababa de salir de la gasolinera.<br><strong>Uno</strong> – A doce kilómetros por hora…<br><strong>Dos</strong> – No tengo un coche deportivo, necesito tiempo para coger velocidad. Quinientos euros.<br><strong>Uno</strong> – ¿No?<br><strong>Dos</strong> – ¡Pues claro que no, idiota!<br><strong>Uno</strong> – ¿No te han multado?<br><strong>Dos</strong> – ¡Sí!<br><strong>Uno</strong> – Pero… ¿por qué?<br><strong>Dos</strong> – ¡Porque iba demasiado rápido, imbécil! ¡Me han multado, te digo!<br><strong>Uno</strong> – No hace falta ponerse así. Tampoco estaba muy claro…<br><strong>Dos</strong> – Más bien parece que tú no tienes las ideas muy claras… ¿Estás bien?<br><strong>Uno</strong> – Acabo de salir del hospital.<br><strong>Dos</strong> – ¿En serio? Entonces por eso estás un poco aturdido. ¿Qué te ha pasado?<br><strong>Uno</strong> – Reacción alérgica a una picadura de abeja. En la garganta.<br><strong>Dos</strong> – ¿En serio?<br><strong>Uno</strong> – Sí. No te puedes ni imaginar. Las abejas, menuda porquería, te lo aseguro.<br><strong>Dos</strong> – Producen miel. Y permiten la polinización. Cuando no haya más abejas… con todos sus productos químicos…<br><strong>Uno</strong> – ¿Productos químicos?<br><strong>Dos</strong> – Los que echan en los cultivos. Las abejas polinizan las flores, y eso es lo que las envenena.<br><strong>Uno</strong> – Sabes mucho sobre abejas.<br><strong>Dos</strong> – Tengo un amigo que es apicultor.<br><strong>Uno</strong> – De todos modos, no pensé que con una simple picadura de abeja acabaría en urgencias.<br><strong>Dos</strong> – Puede ser por eso.<br><strong>Uno</strong> – ¡Claro que es por eso! ¡Me picó una abeja, te digo!<br><strong>Dos</strong> – No, quiero decir, puede ser por esos productos químicos. Las abejas los recogen, y luego, cuando te pican, te inyectan todas esas porquerías.<br><strong>Uno</strong> – ¿Quieres decir que si me hubiera picado una abeja que solo polinizara cultivos ecológicos, no habría acabado en urgencias?<br><strong>Dos</strong> – Quién sabe…<br><strong>Uno</strong> – De todos modos, me han entubado.<br><strong>Dos</strong> – ¿Entubado? ¿Dónde?<br><strong>Uno</strong> – ¿Dónde? ¡En el hospital!<br><strong>Dos</strong> – ¿En serio?<br><strong>Uno</strong> – Sí.<br><strong>Dos</strong> – ¿Pero entubado de cuánto?<br><strong>Uno</strong> – ¿De cuánto?<br><strong>Dos</strong> – Sí, ¿de cuánto?<br><strong>Uno</strong> – No sé, unos veinticinco centímetros al menos. Quizás treinta.<br><strong>Dos</strong> – ¿Treinta centímetros…? ¿Ah, porque… pensaba que hablabas de dinero? Pero cuando dices treinta centímetros…?<br><strong>Uno</strong> – No podía respirar, te lo aseguro. Tuvieron que entubarme.<br><strong>Dos</strong> – Vale… Quieres decir intubar.<br><strong>Uno</strong> – Intubar, entubar… Con un tubo, ya sabes.<br><strong>Dos</strong> – Claro… Y… ¿te ha hecho bien?<br><strong>Uno</strong> – ¿Bien…? No en el momento, te lo garantizo.<br><strong>Dos</strong> – ¿Pero ahora estás bien?<br><strong>Uno</strong> – Sí, estoy bien. ¿Y tú?<br><strong>Dos</strong> – Aparte de que me han multado…<br><em><strong>Oscuro.</strong></em></p>



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<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



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		<title>La fiesta de los muertos</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/la-fiesta-de-los-muertos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 May 2025 15:43:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[3 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Automovilista]]></category>
		<category><![CDATA[Cementerio]]></category>
		<category><![CDATA[De verdad y de broma]]></category>
		<category><![CDATA[Distopía]]></category>
		<category><![CDATA[Dramático]]></category>
		<category><![CDATA[Entierro]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad]]></category>
		<category><![CDATA[Accidente]]></category>
		<category><![CDATA[Champán]]></category>
		<category><![CDATA[Coche]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La fiesta de los muertos, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'De verdad y de broma' de Jean-Pierre Martinez </p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Una tumba, con un retrato del difunto y una placa que dice «En memoria de Jacky». En el suelo, un periódico viejo. Dos personajes llegan uno tras otro, cada uno con una maceta de flores, que colocan torpemente frente a la tumba. Parecen no conocerse, y están visiblemente incómodos. Silencio.<br></em><strong>Uno</strong> – Mis condolencias.<br><strong>Dos</strong> – Gracias…<br><strong>Uno</strong> – Usted es de la familia, supongo…<br><strong>Dos</strong> – Eh… no, no exactamente. ¿Y usted?<br><strong>Uno</strong> – Yo tampoco.<br><em>Miran a su alrededor para comprobar que están solos.</em><br><strong>Dos</strong> – Quizás hemos llegado temprano.<br><strong>Uno</strong> – Sí…<br><strong>Dos</strong> – O tarde.<br><strong>Uno</strong> – Es sorprendente que haya tan poca gente.<br><strong>Dos</strong> – Sin embargo… era alguien muy apreciado.<br><strong>Uno</strong> – Sí.<br><strong>Dos</strong> – ¿Le conocía? Quiero decir… ¿le conocía bien?<br><strong>Uno</strong> – No mucho, la verdad… ¿Y usted?<br><strong>Dos</strong> – Yo tampoco. De hecho, le confieso que no sé muy bien qué hago aquí.<br><strong>Uno</strong> – Eso es lo que solemos pensar cuando asistimos a un entierro, ¿no?<br><strong>Dos</strong> – Sí… Venimos por compromiso y luego… terminamos preguntándonos qué hacemos aquí.<br><strong>Uno</strong> – Y pensar que me había jurado a mí mismo no asistir a ningún otro entierro.<br><strong>Dos</strong> – Sí, yo también… Salvo al mío, claro.<br><strong>Uno</strong> – Hemos hecho bien en venir… de lo contrario, no habría habido nadie.<br><em>Un momento de pausa.</em><br><strong>Dos</strong> – Es muy triste…<br><strong>Uno</strong> – No es una edad para morir, eso seguro.<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué edad tenía exactamente?<br><strong>Uno</strong> – Exactamente… no lo sé. Pero no era tan mayor, ¿no? Al menos por su foto…<br><strong>Dos</strong> – Quizás es una foto antigua.<br><strong>Uno</strong> – Puede ser… ¿Se ha dado cuenta? Cuando ponen una foto en una tumba, generalmente eligen una del difunto cuando era joven y saludable.<br><strong>Dos</strong> – Es cierto. Una foto de él antes de su enfermedad o… su accidente.<br><strong>Uno</strong> – O… su decadencia.<br><em>Un momento de pausa.</em><br><strong>Dos</strong> – Por cierto, ¿de qué murió exactamente?<br><strong>Uno</strong> – Ah, no lo sé…<br><strong>Dos</strong> – Lo que sabemos es que está muerto.<br><strong>Uno</strong> – Es lo único que sabemos con certeza.<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Dos</strong> – Sus flores son muy bonitas.<br><strong>Uno</strong> – Las suyas también.<br><strong>Dos</strong> – Son las mismas, ¿no?<br><strong>Uno</strong> – Deben de ser del mismo sitio.<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><strong>Uno</strong> – Las encontré en una tumba, no muy lejos de aquí. No pensé en comprar flores, así que… las cogí al pasar.<br><strong>Dos</strong> – Ah, ya veo…<br><strong>Uno</strong> – ¿Y usted?<br><strong>Dos</strong> – Lo mismo. No tenía dinero… Las recogí de una tumba, un poco más allá.<br><strong>Uno</strong> – Las flores se han vuelto tan caras hoy en día.<br><strong>Dos</strong> – Además, el dueño original no se va a quejar a la policía.<br><em>La mirada del otro se posa en el periódico del suelo.</em><br><strong>Uno</strong> – No sé qué hace aquí este periódico… Podrían haberlo recogido…<br><em>Levanta el periódico y mira la portada.</em><br><strong>Dos</strong> – Este cementerio no está muy bien cuidado. No sé si hay un guardián. Cualquiera puede robar flores de la tumba de un desconocido.<br><strong>Uno</strong> – Qué curioso, aquí está su foto en la primera página…<br><strong>Dos</strong> – ¿Su foto?<br><strong>Uno</strong> – Hablan de su muerte…<br><strong>Dos</strong> – ¿Y entonces? ¿Cómo murió?<br><em>El otro lee el artículo.</em><br><strong>Uno</strong> – Un choque múltiple, al parecer.<br><strong>Dos</strong> – ¿Ah, sí…?<br><strong>Uno</strong> – Tenía tres gramos de alcohol en la sangre, iba demasiado rápido, cruzó una línea amarilla y chocó de frente con el coche que venía en sentido contrario.<br><strong>Dos</strong> – Vaya, qué desastre.<br><strong>Uno</strong> – El coche que venía justo detrás tampoco tuvo tiempo de frenar.<br><strong>Dos</strong> – Varias víctimas, entonces…<br><strong>Uno</strong> – Con él, suman tres.<br><strong>Dos</strong> – Todo por culpa de un conductor imprudente…<br><strong>Uno</strong> – Si lo hubiera sabido… no estoy seguro de que hubiera venido.<br><strong>Dos</strong> – No, yo tampoco…<br><strong>Uno</strong> – Pero, ¿teníamos otra opción?<br><em>Se miran con expresión enigmática. Nuevo silencio. Aparece un tercer personaje.</em><br><strong>Dos</strong> – Ah… ahí viene alguien más.<br><strong>Uno</strong> – La familia, probablemente.<br><em>El tercer personaje se acerca. Es el mismo cuyo retrato está en la tumba.</em><br><strong>Dos</strong> – Debe ser su hermano, se parece un poco.<br><strong>Tres</strong> – Hola… Gracias por estar aquí… Quiero decir…<br><strong>Dos</strong> – No, no… Es lo mínimo.<br><em>Guardan un momento de silencio.</em><br><strong>Tres</strong> – Espero que no me guarden mucho rencor…<br><em>Los otros dos intercambian una mirada desconcertada.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Por qué íbamos a guardarle rencor? No fue usted quien lo mató, ¿verdad?<br><strong>Tres</strong> – No, claro que no… Aunque, de alguna manera…<br><strong>Uno</strong> – ¿Ah, sí…?<br><strong>Tres</strong> – De todas formas, gracias por las flores.<br><strong>Dos</strong> – No hay de qué, de verdad…<br><strong>Uno</strong> – Es lo mínimo que podíamos hacer… (<em>Pausa</em>) Usted es… Quiero decir, era…<br><strong>Dos</strong> – ¿Le conocía bien…?<br><em>El tercer personaje parece un poco sorprendido.</em><br><strong>Tres</strong> – Sí, se puede decir que sí.<br><strong>Dos</strong> – Es una pena irse tan joven…<br><strong>Tres</strong> – Sí…<br><strong>Uno</strong> – Sin mencionar a las otras dos víctimas que no tenían nada que ver.<br><strong>Dos</strong> – El alcohol al volante, qué plaga… Nunca se dirá lo suficiente…<br><em>Incómodos</em>.<br><strong>Tres</strong> – Bueno, ahora no podemos hacer nada al respecto, ¿así que para qué lamentarnos? (Pausa) ¿Les sirvo algo?<br><strong>Uno</strong> – ¿Perdón?<br><strong>Tres</strong> – ¿Un refresco? ¿Una copita…?<br><em>Un momento de sorpresa.</em><br><strong>Dos</strong> – Vale, una copita. Después de todo, nos levantará un poco el ánimo…<br><strong>Tres</strong> – Y además, ahora, ¿qué arriesgamos?<br><em>El tercer personaje se aleja.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Por qué no…? Se estila beber a la salud del difunto, ¿no?<br><strong>Dos</strong> – Querrá decir en su memoria, claro. Porque beber a la salud de un muerto…<br><strong>Uno</strong> – Sí, claro…<br><strong>Dos</strong> – Y además, generalmente no se brinda directamente sobre su tumba, ¿verdad?<br><strong>Uno</strong> – Creo que en México lo hacen, el Día de los Muertos.<br><strong>Dos</strong> – Es verdad… pero no estamos en México.<br><strong>Uno</strong> – Y tampoco es el Día de los Muertos.<br><strong>Dos</strong> – ¿Está seguro?<br><strong>Uno</strong> – ¿De qué?<br><strong>Dos</strong> – De que no es el Día de los Muertos.<br><strong>Uno</strong> – No lo sé…<br><strong>Dos</strong> – En cualquier caso, no estamos en México… ¿O sí?<br><em>Silencio. El tercero regresa con tres copas de champán en una bandeja, que ofrece con una gran sonrisa. En la otra mano sostiene una botella de champán que coloca sobre la tumba.</em><br><strong>Tres</strong> – Adelante, por favor…<br><em>Cada uno toma una copa.</em><br><strong>Dos</strong> – Gracias.<br><em>Todos parecen un poco incómodos.</em><br><strong>Uno</strong> – Bueno, pues… a la memoria de… (<em>Mirando la placa</em>) Jacky.<br><strong>Tres</strong> – Eso es.<br><em>Levantan las copas y las vacían.</em><br><strong>Dos</strong> – Está bien fresco.<br><strong>Uno</strong> – Sí, es bueno.<br><em>El segundo coge la botella y mira la etiqueta, intrigado.</em><br><strong>Dos</strong> – La Veuve Clicquot…?<br><strong>Tres</strong> – Aquí, las viudas ya no existen… En el cementerio, todas las parejas terminan encontrándose tarde o temprano.<br><strong>Uno</strong> – Claro…<br><em>Un momento de desconcierto. Vuelven a beber.</em><br><strong>Tres</strong> – Sería aún mejor con unos canapés, ¿no?<br><strong>Dos</strong> – No se moleste, nos quedamos de pie.<br><em>El tercero muestra una amplia sonrisa.</em><br><strong>Tres</strong> – Ah, sí, no, me refería a canapés…<br><strong>Dos</strong> – Sí, lo entendí… Estaba bromeando…<br><strong>Tres</strong> – Voy a buscarlos…<br><em>El tercero sale otra vez, llevándose la bandeja.</em><br><strong>Uno</strong> – Canapés… Es una locura, ¿no?<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué quería decir con eso de la viuda?<br><strong>Dos</strong> – No lo sé…<br><strong>Uno</strong> – De todos modos, este entierro no está tan mal, ¿verdad?<br><strong>Dos</strong> – Sí, parece más una barbacoa entre amigos.<br><strong>Uno</strong> – Excepto que nadie se conoce.<br><strong>Dos</strong> – No entendí bien quién era… Quiero decir, con respecto al difunto.<br><em>Nuevo silencio. Mira la tumba y el retrato.</em><br><strong>Uno</strong> – Se parece un poco, ¿no?<br><strong>Dos</strong> – Diría que se parece mucho…<br><strong>Uno</strong> – ¿Cree que es él?<br><strong>Dos</strong> – ¿Cómo podría ser él? Está muerto…<br><strong>Uno</strong> – No lo sé.<br><em>El tercero regresa con los canapés en una bandeja.</em><br><strong>Tres</strong> – ¡Aquí están! Por favor, sírvanse…<br><strong>Uno</strong> – Gracias.<br><em>Se sirven uno tras otro.</em><br><strong>Dos</strong> – Creo que probaré este.<br><strong>Uno</strong> – Sí, están muy buenos.<br><strong>Dos</strong> – Y además, son originales estos canapés, en forma de…<br><strong>Uno</strong> – En forma de ataúdes.<br><strong>Tres</strong> – Pensé que para esta ocasión…<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><em>Mastican sus canapés.</em><br><strong>Uno</strong> – Esto da sed…<br><strong>Tres</strong> – Voy a buscar a su hermana pequeña…<br><strong>Dos</strong> – ¿Su hermana pequeña?<br><strong>Tres</strong> – ¡Otra botella!<br><strong>Uno</strong> – Ah, claro…<br><em>Se aleja nuevamente. Los otros miran el retrato.</em><br><strong>Dos</strong> – Es él, ¿verdad?<br><strong>Uno</strong> – Parece que sí.<br><strong>Dos</strong> – Entonces, ¿no estaría muerto?<br><em>Un momento de pausa.</em><br><strong>Uno</strong> – O entonces, es que nosotros también estamos muertos.<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><em>Se miran incómodos.</em><br><strong>Uno</strong> – Perdón, un momento… (<em>Se aleja y vuelve</em>) Esto es una locura…<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué pasa?<br><strong>Uno</strong> – Ahí está la mía también…<br><strong>Dos</strong> – ¿La suya?<br><strong>Uno</strong> – Mi tumba.<br><strong>Dos</strong> – ¿Está seguro?<br><strong>Uno</strong> – Mi nombre está grabado en la lápida.<br><strong>Dos</strong> – Ah, claro…<br><strong>Uno</strong> – Y también mi retrato. Cuando era joven…<br><strong>Dos</strong> – ¿Cuál es?<br><em>El otro señala una tumba con el dedo.</em><br><strong>Uno</strong> – Es la tumba de donde cogí esta maceta de flores. No me había dado cuenta…<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Dos</strong> – En ese caso… seguramente esté la mía también.<br><strong>Uno</strong> – Es posible… (<em>Pausa</em>) Entonces, esto no es… una despedida.<br><strong>Dos</strong> – Más bien sería una bienvenida.<br><strong>Uno</strong> – Por no decir una inauguración.<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Dos</strong> – ¿Usted recuerda…?<br><strong>Uno</strong> – ¿El qué?<br><strong>Dos</strong> – Pues… Cómo morimos…<br><strong>Uno</strong> – No estoy seguro, pero…<br><em>Coge el periódico y lo mira de nuevo.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿Qué pasa?<br><strong>Uno</strong> – Hay una foto del accidente.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y qué?<br><strong>Uno</strong> – Los coches son un montón de chatarra pero… me pregunto si no reconozco mi Twingo roja ahí…<br><strong>Dos</strong> – Déjeme ver… (<em>Coge el periódico y mira</em>) Ah, sí… yo no habría reconocido la mía, pero… es mi matrícula.<br><strong>Uno</strong> – Entonces en los coches de enfrente éramos nosotros…<br><strong>Dos</strong> – Al parecer…<br><em>Un momento de pausa.</em><br><strong>Uno</strong> – Y espera que le perdonemos con su champán…<br><strong>Dos</strong> – Y sus aperitivos en forma de ataúdes.<br><strong>Uno</strong> – Vaya morro…<br><strong>Dos</strong> – Lo voy a matar.<br><strong>Uno</strong> – Ya está muerto.<br><strong>Dos</strong> – Y nosotros también…<br><em>El tercero regresa, con una gran sonrisa y otra botella de champán en la mano.</em><br><strong>Tres</strong> – ¿Les sirvo un poco más?<br><em>Los otros dos le lanzan una mirada asesina.<br><strong>Negro</strong>.</em></p>



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		<title>Autoestop</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/autoestop/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 May 2025 12:45:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Autor]]></category>
		<category><![CDATA[Carretera]]></category>
		<category><![CDATA[Comedia de lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[Como un pez en el aire]]></category>
		<category><![CDATA[Creatividad]]></category>
		<category><![CDATA[Destino]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Íntimo]]></category>
		<category><![CDATA[Monólogo]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempo]]></category>
		<category><![CDATA[Coche]]></category>
		<category><![CDATA[Existencialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Jesús]]></category>
		<category><![CDATA[Libertad]]></category>
		<category><![CDATA[Sentido de la vida]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Autoestop, Monólogo de Jean-Pierre Martinez, extracto del recopilatorio 'Como un pez en el aire'</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Monólogo de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p>¿A dónde vas? ¿No lo sabes…? Bueno, sube, te llevaré. ¿Solo tienes eso como equipaje? Tienes razón. Cuando no sabes a dónde vas, no vale la pena cargar mucho. Yo solo tengo una pequeña bolsa. Un cepillo de dientes. Calcetines de repuesto. Un traje de baño, por si acaso… No olvides abrocharte el cinturón, a veces hay controles. De hecho, yo tampoco sé muy bien a dónde voy. Tomé unos días. Voy a intentar encontrar un lugar tranquilo para reflexionar. Tengo una vaga idea para una novela… Con las computadoras portátiles, ahora es conveniente. Se puede escribir donde sea. Incluso en casa. Tengo internet también. Cuando salgo de casa, me llevo el buzón. ¿No está mal este lugar, verdad? Lástima que pronostiquen mal tiempo. Me gusta conducir así. Haberse ido ya, aún no haber llegado. Siento que existo un poco. Debe ser por eso que nunca termino nada. ¡La cantidad de novelas que he comenzado! Cuando era niño, lo que más me gustaba era el trayecto entre mi casa y la escuela. Prolongaba el placer yendo lo más despacio posible. Pero… aunque te tomes tu tiempo, siempre terminas llegando a algún lugar. Definitivamente, necesito poner gasolina aquí. ¿Me avisas si ves una estación de servicio? Sí… Cuando era niño, me aterraba la certeza de que algún día iba a morir. Es el destino de todos, ¿verdad? Así que primero intenté convencerme de que no era como todos los demás. Pero muy pronto tuve que resignarme a la idea de que no era Jesucristo. Solo un tiempo elástico me separaba de una muerte segura. ¡Tal vez incluso prematura! No solo estaba seguro de que iba a morir, sino que no sabía cuándo. En resumen, era urgente reducir la velocidad para no morir precipitadamente. ¿Por qué este tipo toca la bocina así? ¡Adelanta si tienes tanta prisa! ¿Qué estaba diciendo? Sí, entonces, como no podía detener el tiempo, intenté retener cada momento. Para que pasara más despacio, ¿ves? Con la esperanza secreta de que un recuerdo más denso eventualmente frenaría el reloj de arena. Para empezar, elegí un momento al azar y decidí arbitrariamente guardarlo para siempre. ¡Y funcionó! La primera vez… Un momento inolvidable, aunque absolutamente insignificante… Nunca pude repetir esa hazaña. De todos modos, con el tiempo, he cambiado mi perspectiva sobre la existencia, ¿verdad? Sí, morimos, por supuesto, pero nunca desaparecemos por completo. Nada se pierde, nada se crea. Lamentablemente, con el tiempo, la certeza de un eterno retorno me aterra aún más que la idea de un final definitivo. ¿Así que esto nunca se detendrá? ¿Y qué será de nosotros cuando estemos muertos? Es cierto, la reencarnación es aterradora, si lo piensas. Incluso si no estás completamente satisfecho con tu vida actual, nada garantiza que, una vez resucitado, no termines siendo alguien aún más infeliz que tú… Hay tanta miseria en el mundo. ¿No te da miedo, esta ruleta rusa? No, no sabemos a dónde vamos. Ni siquiera sabemos de dónde venimos. ¿Recuerda una mariposa haber sido una oruga? El hombre ni siquiera recuerda haber sido un simio. ¡Ah, una estación de servicio! Casi pensé que nos quedaríamos sin gasolina. Si quieres estirar las piernas o usar el baño, toma tu tiempo. No tenemos prisa. No sabemos a dónde vamos…</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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