<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Archives des Venganza - La Sketchothèque</title>
	<atom:link href="https://sketchotheque.net/es/category/tema/venganza/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://sketchotheque.net/es/category/tema/venganza/</link>
	<description>Les sketchs de Jean-Pierre Martinez</description>
	<lastBuildDate>Wed, 14 May 2025 13:49:53 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.8.1</generator>

<image>
	<url>https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/03/cropped-sketch_carre-32x32.png</url>
	<title>Archives des Venganza - La Sketchothèque</title>
	<link>https://sketchotheque.net/es/category/tema/venganza/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>Oración funesta</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/oracion-funesta/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 May 2025 12:17:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Cementerio]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Dramático]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Entierro]]></category>
		<category><![CDATA[Funeraria]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Muertos de la risa]]></category>
		<category><![CDATA[Niño]]></category>
		<category><![CDATA[Profesor]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempo]]></category>
		<category><![CDATA[Venganza]]></category>
		<category><![CDATA[Ataúd]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2411</guid>

					<description><![CDATA[<p>Oración funesta, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Muertos de la risa' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/oracion-funesta/">Oración funesta</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un hombre (o una mujer) se recoge ante un ataúd abierto. Otro (u otra) llega. Un jarrón con flores sobre un velador.</em><br><strong>Dos</strong> – Hola, buenos días… (<em>Vacilante</em>) ¿Me reconoces…?<br><em>El otro no parece reconocerle.</em><br><strong>Dos</strong> – Rafael…<br><strong>Uno</strong> – Ah, sí, por supuesto… Hace tanto tiempo…<br><strong>Dos</strong> – Vine en cuanto me enteré.<br><strong>Uno</strong> – Sí. Yo también…<br><strong>Dos</strong> – No le había vuelto a ver desde el colegio. No sé si le hubiera reconocido. Ha cambiado, ¿no?<br><strong>Uno</strong> – Sí. Está muerto…<br><strong>Dos</strong> – Fue un profesor inolvidable, ¿verdad ?<br><strong>Uno</strong> – Han pasado más de treinta años, y todavía le recordamos.<br><strong>Dos</strong> – Hay profesores así, que te marcan con su impronta de por vida.<br><strong>Uno</strong> – Es cierto…<br><strong>Dos</strong> – No estoy seguro que, sin él, todavía me acordara de memoria de mis declinaciones alemanas.<br><strong>Uno</strong> – Era un excelente pedagogo…<br><strong>Dos</strong> – Mmm… Algo severo quizás…<br><strong>Uno</strong> – Adolfo…<br><strong>Dos</strong> – El Fürher, como le llamábamos.<br><strong>Uno</strong> – Lo decíamos en broma…<br><strong>Dos</strong> – Los chicos son crueles, a veces… Era sólo para divertirse un poco…<br><strong>Uno</strong> – Seguro que él no nos daba muchas ocasiones para reírse…<br><strong>Dos</strong> – ¿Te acuerdas de cuando casi te rompió un dedo con su regla porque te había sorprendido metiéndotelo en la nariz?<br><strong>Uno</strong> – Y que lo digas… (<em>Enseñándole su mano</em>) Mira, todavía se puede ver la cicatriz… Y tú, cuando dejó colgado en el perchero durante toda la hora de clase porque habías confundido el dativo con el genitivo…<br><strong>Dos</strong> – Mira, me ha quedado una marca roja alrededor del cuello…<br><strong>Uno</strong> – Es lo que tu decías: hay profesores que te marcan con su impronta de por vida…<br><strong>Dos</strong> – Verle así tendido aquí dentro, con su bigotito… Treinta años después…<br><strong>Uno</strong> – Sí… Yo tampoco, me lo habría perdido por nada del mundo… Ahora vivo en París. ¿Y tú?<br><strong>Dos</strong> – En Los Ángeles.<br><strong>Uno</strong> – Así que tú tampoco tendrás muchas oportunidades de sacar provecho de tu perfecto conocimientos de las declinaciones alemanas… (<em>Suspiros</em>) Bueno… Todo eso era hace mucho tiempo.<br><strong>Dos</strong> – Sí. Era otra época…<br><strong>Uno</strong> – Tampoco vamos a cabrearle, ya que no está aquí para defenderse.<br><strong>Dos</strong> – Tienes razón… Que en paz descanse.<br>Permanecen un momento en silencio, mirando fijamente hacia el interior del ataúd, con recogimiento.<br><strong>Uno</strong> – ¿No tenía los ojos cerrados cuando hemos llegado…?<br><strong>Dos</strong> – No sé… Sí, es posible… Me parece que sí…<br><strong>Uno</strong> – Tengo la sensación de que nos está mirando…<br><strong>Dos</strong> – Con la misma mirada aviesa de antes…<br><strong>Uno</strong> – Y si no estuviera realmente muerto…<br><em>El otro coge el jarrón, le quita las flores, y asesta un golpe en el cráneo del muerto. Luego repone las flores en el jarrón y el jarrón en el velador.</em><br><strong>Dos</strong> – Bien. Ahora sí que está muerto.<br><strong>Uno</strong> – Que descanse en paz (<em>Después de un momento</em>) No creo que tengamos problemas ¿no?<br><strong>Dos</strong> – No podíamos arriesgarnos a que fuera incinerado vivo.<br><strong>Uno</strong> – Tienes razón. Es el último favor que podíamos hacerle…<br><em>Se disponen a irse.</em><br><strong>Dos</strong> – No le gustaban mucho los judíos, si no recuerdo mal.<br><strong>Uno</strong> – Quieres decir que era totalmente antisemita… (<em>Se van</em>) Y por otra parte… ¿has vuelto a ver otra gente del colegio ?<br><strong><em>Oscuro</em></strong>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



<p><strong>Contactar con el autor </strong>: <a href="https://sketchotheque.net/es/formulario-de-contacto/">FORMULARIO DE CONTACTO</a></p>



<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/"><em>Muertos de la risa</em></a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="400" height="373" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/muertos-de-la-risa-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Muertos de la risa" class="wp-image-1889" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/muertos-de-la-risa-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/muertos-de-la-risa-jean-pierre-martinez-b-300x280.webp 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



<p></p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/oracion-funesta/">Oración funesta</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Champán</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/champan/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 May 2025 12:14:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Adulterio]]></category>
		<category><![CDATA[Apartamento]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Muertos de la risa]]></category>
		<category><![CDATA[Policía]]></category>
		<category><![CDATA[Venganza]]></category>
		<category><![CDATA[Champán]]></category>
		<category><![CDATA[Crimen]]></category>
		<category><![CDATA[Perro]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2409</guid>

					<description><![CDATA[<p>Champán, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Muertos de la risa' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/champan/">Champán</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Una mujer toma una copa de champán. Alguien llama a la puerta.</em><br><strong>Dos</strong> (<em>desde fuera</em>) – ¡Policía!<br><em>La mujer abre la puerta.</em><br><strong>Uno</strong> – Entre, por favor. Le estaba esperando.<br><em>La segunda mujer entra.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Ha venido sola?<br><strong>Dos</strong> – Es que estamos cortos de personal por ahora… Mi colega tenía algo que resolver…<br><strong>Uno</strong> – ¿Nada grave, espero?<br><strong>Dos</strong> – No… Un accidente en un circo. Un tigre que mordió a su domador.<br><strong>Uno</strong> – ¿Ha muerto?<br><strong>Dos</strong> – ¿Quién? ¿El tigre? Lo decía de broma… Sin embargo, la fiera le había cogido la nalga, y no quería dejarla. Tuvimos que anestesiarlo…<br><strong>Uno</strong> – ¿A quién? ¿Al domador? Lo decía de broma…<br><em>Se ríen las dos.</em><br><strong>Dos</strong> – Está abajo, en el coche celular… Me refiero al tigre. Espero que no se despierte demasiado pronto… (Después de un momento) Bueno… ¿Dónde es?<br><strong>Uno</strong> – Aquí al lado, en la habitación.<br><strong>Dos</strong> – Entonces, si no le molesta, voy a echar un vistazo…<br><em>La policía desaparece un momento por el lado de la habitación.</em><br><strong>Dos</strong> (<em>desde fuera</em>) – Ah, sí…<br><em>Vuelve en seguida.</em><br><strong>Dos</strong> – Y… si me permite la indiscreción, ¿cómo hizo usted eso? Porque viéndola así, tan… delgadita.<br><strong>Uno</strong> – Con un cuchillo de sierra.<br><strong>Dos</strong> – ¿Un cuchillo de sierra…?<br><strong>Uno</strong> – Un cuchillo eléctrico. De pilas. Para cortar el pan… o el jamón.<br><strong>Dos</strong> (<em>impresionada</em>) – Y pensaba… trasladar los trozos. ¿Ponerlos en una bolsa de basura, quizás?<br><strong>Uno</strong> – No les habría llamado a ustedes…<br><strong>Dos</strong> – Claro.<br><strong>Uno</strong> – ¿Un poco de champán?<br><strong>Dos</strong> – Es decir que… Bueno, ¿por qué no?<br><em>Ella le sirve una copa.</em><br><strong>Uno</strong> – Gracias. Bueno, pues… Salud…<br><em>Beben</em>.<br><strong>Uno</strong> – ¿No me pone las esposas?<br><strong>Dos</strong> – ¿Cuántos esposos tenía usted?<br><strong>Uno</strong> – Sólo uno.<br><strong>Dos</strong> – Entonces, no hay ningún riesgo de que reincida en seguida, ¿verdad?<br><em>Las dos sonríen y beben de nuevo.</em><br><strong>Dos</strong> – Está bien fresquito, eh… Perdón, pero una última pregunta. Sólo por saber… ¿Por qué solo dos trozos? ¿Se agotaron las pilas…?<br><strong>Uno</strong> – Mi marido no conseguía escoger entre su amante y yo. Por lo tanto, opté por una partición equitativa.<br><strong>Dos</strong> – Los hombres, todos son iguales…<br><strong>Uno</strong> – ¿Está usted casada?<br><strong>Dos</strong> – Viuda.<br><strong>Uno</strong> – Perdón… Lo siento…<br><strong>Dos</strong> – No, por favor… No vale la pena, se lo aseguro…<br><strong>Uno</strong> – No me diga que usted también…<br><strong>Dos</strong> – Qué va… No hubiera podido entrar en la policía… Ya no son tan estrictos como antes, pero si ya tienes algún antecedente, claro, lo tienen en cuenta… No, mi marido murió estúpidamente… Por culpa de la cerveza… Al salir de un bar…<br><strong>Uno</strong> – ¿Tenía un problema con la bebida…?<br><strong>Dos</strong> – ¡Ni siquiera! Estúpidamente, he dicho… Le atropelló un camión de San Miguel.<br><strong>Uno</strong> – Qué pena… Como digo yo: hay que aprovechar las cosas buenas de la vida mientras se pueda… ¿Un poco más de champán?<br><strong>Dos</strong> (<em>tendiendo su copa</em>) – ¿Entiende usted ahora por qué no le pongo las esposas…?<br><em>La primera llena otra vez la copa de la segunda.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿La conocía usted?<br><strong>Uno</strong> – ¿A quién?<br><strong>Dos</strong> – A la amante de su marido…<br><strong>Uno</strong> – Personalmente, no. Solo sé que es policía.<br><strong>Dos</strong> – Una colega, entonces… Bueno, hay guarras en todas partes. Y créame, todavía más en la policía…<br><strong>Uno</strong> – ¿Le puedo hacer una pregunta?<br><strong>Dos</strong> – Cómo no…<br><strong>Uno</strong> – ¿Usted cree en el azar?<br><strong>Dos</strong> – Bueno, en este oficio…<br><strong>Uno</strong> – Entonces, créame, usted no está aquí por casualidad.<br><strong>Dos</strong> – ¿Francisco?<br><strong>Uno</strong> – Es mi marido, sí. Bueno, era…<br><strong>Dos</strong> – ¡Si me había dicho que era viudo, se lo juro!<br><strong>Uno</strong> – Eso prueba que todo el mundo puede equivocarse…<br><strong>Dos</strong> – Dios mío. Ni siquiera le había reconocido al verlo así. En dos trozos… Así que usted me tiene que odiar, por supuesto…<br><strong>Uno</strong> – Le mintió a usted, también, ¿no es cierto…?<br><strong>Dos</strong> – El muy cabrón… Si me permite… ¿Y ahora qué?<br><strong>Uno</strong> – Pues como le he dicho. Compartimos. ¿Tiene usted alguna parte preferida?<br><strong>Dos</strong> – Es que… No va a ser tan sencillo… Tengo que escribir un informe. Y me va a costar hacer pasar esto por un accidente doméstico…<br><strong>Uno</strong> – ¿Un suicidio?<br><strong>Dos</strong> – ¿Un tipo que se hace harakiri con un cuchillo de sierra a pilas…?<br><strong>Uno</strong> – Entonces no hay más remedio que hacer desaparecer el cuerpo.<br><strong>Dos</strong> – ¿Alguna idea?<br><strong>Uno</strong> – ¿El tigre…? Tendrá hambre ¿no…? Si quería comerse a su domador…<br><strong>Dos</strong> – Es un tigre muy viejo… Sólo le quedan dos o tres dientes… Por eso escogió la parte más blanda…<br><strong>Uno</strong> – Voy a comprar más pilas…<br><strong><em>Oscuro</em></strong>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



<p><strong>Contactar con el autor </strong>: <a href="https://sketchotheque.net/es/formulario-de-contacto/">FORMULARIO DE CONTACTO</a></p>



<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/"><em>Muertos de la risa</em></a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/"><img decoding="async" width="400" height="373" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/muertos-de-la-risa-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Muertos de la risa" class="wp-image-1889" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/muertos-de-la-risa-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/muertos-de-la-risa-jean-pierre-martinez-b-300x280.webp 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



<p></p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/champan/">Champán</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Pésame (mucho)</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/pesame-mucho/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 May 2025 10:13:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Adulterio]]></category>
		<category><![CDATA[Cementerio]]></category>
		<category><![CDATA[Entierro]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Muertos de la risa]]></category>
		<category><![CDATA[Vaudeville]]></category>
		<category><![CDATA[Venganza]]></category>
		<category><![CDATA[Accidente]]></category>
		<category><![CDATA[Cigarrillo]]></category>
		<category><![CDATA[Fuego]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2391</guid>

					<description><![CDATA[<p>Pésame (mucho), un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Muertos de la risa' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/pesame-mucho/">Pésame (mucho)</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un hombre se recoge delante de una tumba. Otro llega.</em><br><strong>Dos</strong> – Disculpe, busco la tumba de Velázquez…<br><strong>Uno</strong> – ¿Diego Velázquez? ¿Está enterrado aquí?<br><strong>Dos</strong> – Perdón… Quería decir, Consuelo, claro… Ando un poco despistado…<br><strong>Uno</strong> – Consuelo…<br><strong>Dos</strong> – Consuelo Velázquez… Ya sabe… (<em>Cantando</em>) : Bésame, bésame mucho…<br><strong>Uno</strong> – Ah, sí… La cantante… Pues, no sé…<br><em>El otro empieza a irse, pero luego se detiene, echando un vistazo a la tumba que el primero está mirando.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿La conocía…?<br><strong>Uno</strong> – Era mi amante…<br><strong>Dos</strong> – Ah… Lo siento.<br><strong>Uno</strong> – No vale la pena, sabe… Era una puta…<br><strong>Dos</strong> – Vamos, no diga eso…<br><em>Los dos quedan silenciosos un momento, recogiéndose delante de la tumba.</em><br><strong>Dos</strong> – Por eso habrá venido después de la ceremonia y no antes… Para no encontrarse con el marido…<br><strong>Uno</strong> – Sí…<br><strong>Dos</strong> – ¿No la habrá matado usted, verdad?<br><strong>Uno</strong> – No, no, qué va… La atropelló un tranvía… Justo cuando salía de mi casa… para recoger mi mechero que me había dejado en el coche… Y al cruzar de nuevo la calle para volver… Habían inaugurado la línea el día de antes. Pero se le olvidó…<br><strong>Dos</strong> – Ese es el problema con los nuevos tranvías eléctricos. Son ecológicos, claro, pero como no hay motor, no se les oye llegar…<br><em>El primero saca un cigarrillo y se lo pone en la boca.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Tiene fuego…? Como ya no tengo mechero…<br><strong>Dos</strong> – Claro, como no…<br><strong>Uno</strong> – ¿No estará prohibido, verdad?<br><strong>Dos</strong> (<em>dándole fuego</em>) – Los cementerios, son los únicos lugares donde todavía tienes derecho a fumar.<br><em>El primero enciende su cigarrillo.</em><br><strong>Uno</strong> – Así es como su marido se enteró de que era cornudo… Ella le decía que iba a ver a su abuela al asilo. La vieja no se acordaba nunca de nada. Era cómodo. Pero como el tranvía le pasó por encima enfrente de mi casa… El marido tuvo que sospechar algo…<br><strong>Dos</strong> – Ya ve… Enterarse al mismo tiempo de que eres viudo y eras cornudo…<br><strong>Uno</strong> – Desde entonces, voy andando…<br><strong>Dos</strong> – ¿Cómo dice…?<br><strong>Uno</strong> – ¡Enterró a su mujer con mis llaves! Para vengarse, supongo…<br><strong>Dos</strong> – ¿Sus llaves?<br><strong>Uno</strong> – ¡Las de mi coche! Que le había dado a ella para que me fuera a buscar el mechero…<br><strong>Dos</strong> – Claro…<br><strong>Uno</strong> – Fui a la presentación del cuerpo, y las vi que le salían un poco del bolsillo… Pero como había tanta gente… No pude hacer nada… Y ahora…<br><strong>Dos</strong> – ¿Y no las tenía duplicadas…?<br><strong>Uno</strong> – Sí… Pero el otro juego lo tiene mi mujer…<br><strong>Dos</strong> – Pues le dice a su mujer que ha perdido las suyas, y ya está.<br><strong>Uno</strong> – Nos separamos… (<em>Enseñando la tumba</em>) Esa puta le acababa de contar que la engañaba con ella… Así que… ¡como para pedirle las llaves…!<br><strong>Dos</strong> – Claro…<br><strong>Uno</strong> – Pronto se hará de noche… ¿No tendría una pala por casualidad?<br><strong>Dos</strong> – ¿Lo dice en serio?<br><strong>Uno</strong> – Así que no tiene pala… ¿Y lleva coche?<br><strong>Dos</strong> – ¿Quiere que le deje en alguna parte?<br><strong>Uno</strong> – Muy amable. ¿Hacia dónde va?<br><strong>Dos</strong> – Hacia el hospital. Vivo justo enfrente. Soy médico.<br><strong>Uno</strong> – Qué raro, ahí vivía también ella. Y su marido era cirujano…<br><strong>Dos</strong> – Sí… Soy su marido…<br><strong>Uno</strong> – Claro. Ahora lo entiendo… He tenido mis dudas al ver el mechero…<br><em>El primero saca el mechero de su bolsillo.</em><br><strong>Dos</strong> – Disculpe… Se lo devuelvo, por supuesto… No sabía de quién era… Y también me sorprendió encontrarlo en su mano cuando me la devolvieron. Como no fuma… Bueno, no fumaba…<br><strong>Uno</strong> – Gracias. (<em>Echando un vistazo al mechero</em>) Fíjese. Ni un rasguño…<br><strong>Dos</strong> – Mi mujer, en cambio…<br><strong>Uno</strong> – Lo quiero mas que a la niña de mis ojos… (<em>Poniendo el mechero en el bolsillo</em>) Ella me lo regaló…<br><strong>Dos</strong> – En cuanto a sus llaves… Le juro que no sabía nada, lo siento… No se me ocurrió hurgarle en los bolsillos…<br><strong>Uno</strong> – Le creo, no se preocupe… ¿Para qué me mentiría ahora…?<br><em>Se disponen a irse.</em><br><strong>Uno</strong> – Pero yo creía que usted estaba buscando la tumba de Velázquez… Por eso no desconfié… ¿Era una trampa…?<br><strong>Dos</strong> – De ningún modo… Pero comprenderá que durante esa interminable ceremonia no tuve tiempo de recogerme en la tumba de Consuelo…<br><strong>Uno</strong> – ¿Su mujer no se llamaba Carmen?<br><strong>Dos</strong> – Sí… Sí, sí… Ahora me refiero a Consuelo Velázquez… Bésame mucho… ¿No recuerda?<br><strong>Uno</strong> – Ah, sí…<br><strong>Dos</strong> – Es mi cantante favorita… Como sabía que estaba enterrada aquí… Me dije que volvería más tarde para visitarla tranquilamente… No importa, lo haré otro día… Siempre me pregunté qué podían hacer con los muertos cuando los cementerios están llenos…<br><strong>Uno</strong> – Se les olvida, supongo… Aparte de algunas celebridades…<br><strong>Dos</strong> – Eso debe de ser la inmortalidad. Una perpetua concesión…<br><em>Se alejan.</em><br><strong>Uno</strong> – Es verdad que es un lugar un muy agradable…<br><strong>Dos</strong> – Ella quería ser enterrada aquí…<br><strong>Uno</strong> – Le habrá costado un huevo ¿No? Es muy cursi…<br><strong>Dos</strong> – ¡Y que lo diga!… Ese era su lado esnob…<br><em>Salen</em>.<br><strong>Dos</strong> – Tiene razón, era una puta…<br><strong>Uno</strong> – Vamos, no diga eso…<br><em>Oscuro</em>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



<p><strong>Contactar con el autor </strong>: <a href="https://sketchotheque.net/es/formulario-de-contacto/">FORMULARIO DE CONTACTO</a></p>



<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/"><em>Muertos de la risa</em></a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/"><img decoding="async" width="400" height="373" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/muertos-de-la-risa-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Muertos de la risa" class="wp-image-1889" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/muertos-de-la-risa-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/muertos-de-la-risa-jean-pierre-martinez-b-300x280.webp 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



<p></p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/pesame-mucho/">Pésame (mucho)</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La calle es de todos</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/la-calle-es-de-todos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 May 2025 08:16:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Adulterio]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Calle]]></category>
		<category><![CDATA[Divorcio]]></category>
		<category><![CDATA[Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[Escenas callejeras]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Íntimo]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Prostitución]]></category>
		<category><![CDATA[Prostituta]]></category>
		<category><![CDATA[Religioso]]></category>
		<category><![CDATA[Romántico]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro dentro del teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Vaudeville]]></category>
		<category><![CDATA[Venganza]]></category>
		<category><![CDATA[Equívoco]]></category>
		<category><![CDATA[Tabaco]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2326</guid>

					<description><![CDATA[<p>La calle es de todos, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Escenas callejeras' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/la-calle-es-de-todos/">La calle es de todos</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un hombre vestido, como una prostituta, espera en la acera. Una monja se acerca. Parece desagradablemente sorprendida al ver al hombre travestido.<br></em><strong>Religiosa</strong> – ¿Qué estás haciendo aquí?<br><strong>Travesti</strong> – ¿No lo ves?<br><strong>Religiosa</strong> – Este no es el barrio chino. ¿No crees que te destacas un poco en este entorno?<br><strong>Travesti</strong> – ¿Eres policía?<br><strong>Religiosa</strong> – No exactamente…<br><strong>Travesti</strong> – La calle es de todos, ¿no?<br><em>La religiosa le ofrece un billete.</em><br><strong>Religiosa</strong> – Bueno, toma, aquí tienes un billete de diez. Tómalo y lárgate, ¿de acuerdo?<br><em>El travesti mira el billete, sorprendido, pero no lo toma.</em><br><strong>Travesti</strong> – Gracias, hermana, es muy generoso de tu parte. Pero me veré obligado a quedarme.<br><strong>Religiosa</strong> – ¡Solo te pido que te muevas hasta el final de la calle!<br><strong>Travesti</strong> – Sí, pero lo siento, no va a ser posible.<br><em>La religiosa reflexiona un momento, molesta, y luego decide algo.</em><br><strong>Religiosa</strong> – Bueno, ¿cuánto cuesta?<br><strong>Travesti</strong> – ¿Por qué? ¿Te interesa?<br><em>La religiosa saca dos billetes de veinte euros y se los ofrece.</em><br><strong>Religiosa</strong> – Aquí tienes dos billetes de veinte euros. Ves, mi coche está en la esquina de la calle. ¿Por qué no vas allí a ver si estoy? Puedes considerarlo como si estuvieras trabajando…<br><strong>Travesti</strong> – Pero te digo que no.<br><strong>Religiosa</strong> – ¿Y por qué no?<br><strong>Travesti</strong> – Porque tengo una buena razón para no moverme de aquí, eso es por qué.<br><strong>Religiosa</strong> – ¿Cuál es la razón?<br><strong>Travesti</strong> – ¿Te estoy haciendo preguntas acaso?<br><strong>Religiosa</strong> – No te impido que me hagas preguntas. Siempre y cuando te largues de aquí después.<br><strong>Travesti</strong> – Muy bien. Entonces, ¿por qué te molesta tanto que esté aquí? No es muy cristiano. Te recuerdo que Jesús mismo no lanzó la piedra a la mujer adúltera…<br><strong>Religiosa</strong> – Bueno, en lo que respecta a las mujeres adúlteras, yo estaría más a favor de la lapidación, ¿sabes?<br><strong>Travesti</strong> – ¿Es una amenaza?<br><strong>Religiosa</strong> – Escucha, no tengo nada en contra tuyo, ¿de acuerdo? Estoy vigilando la casa de enfrente y preferiría mantenerme discreta, ¿entiendes? Si somos dos, empieza a parecer una multitud…<br><strong>Travesti</strong> – ¿El número 13?<br><strong>Religiosa</strong> – Sí, el número 13, ¿por qué?<br><strong>Travesti</strong> – No, soy yo quien te pregunta por qué. ¿Por qué te interesa tanto lo que sucede en el número 13?<br><strong>Religiosa</strong> – Digamos que… dos personas tienen planeado encontrarse allí. Dos personas que están casadas, pero no entre ellas, si entiendes a lo que me refiero.<br><strong>Travesti</strong> – Y el cielo te envía para evitar este pecado mortal… ¿Eres una especie de ángel guardián, verdad?<br><strong>Religiosa</strong> – Más bien sería una especie de cornuda…<br><strong>Travesti</strong> – Ah, entiendo… ¿Eres la esposa de…?<br><strong>Religiosa</strong> – No se puede ocultarte nada.<br><em>El travesti se sorprende.</em><br><strong>Travesti</strong> – Ah, sí, claro, eso cambia todo…<br><strong>Religiosa</strong> – Entonces…<br><strong>Travesti</strong> – En cualquier caso, felicidades por tu disfraz. Nunca hubiera sospechado que…<br><strong>Religiosa</strong> – Gracias.<br><strong>Travesti</strong> – ¿Qué opinas del mío?<br><strong>Religiosa</strong> – No me digas que tú también…<br><strong>Travesti</strong> – Sí…<br><strong>Religiosa</strong> – Es increíble… Bueno, felicidades a ti también… Yo tampoco hubiera podido adivinar que…<br><strong>Travesti</strong> – Y ahora, ¿qué hacemos?<br><strong>Religiosa</strong> – Es cierto que nuestros disfraces son perfectos, pero…<br><strong>Travesti</strong> – Sí, lo menos que se puede decir es que nuestra combinación es bastante improbable.<br><strong>Religiosa</strong> – Y muy llamativa.<br><strong>Travesti</strong> – Realmente es una mala suerte.<br><strong>Religiosa</strong> – Terminaremos llamando la atención, eso es evidente.<br><strong>Travesti</strong> – Lástima que no hayamos podido coordinarnos.<br><strong>Religiosa</strong> – Podemos actuar como si no nos conociéramos.<br><strong>Travesti</strong> – De acuerdo… Podemos intentarlo…<br><strong>Religiosa</strong> – De todos modos, no deberían tardar en llegar.<br><em>Un momento en el que intentan ignorarse mutuamente.</em><br><strong>Travesti</strong> – Solo tomaré algunas fotos con mi teléfono y me iré. Es para mi abogado.<br><strong>Religiosa</strong> – Había pensado en contratar a un detective para las fotos, pero es tan caro.<br><strong>Travesti</strong> – Y tan cliché.<br><strong>Religiosa</strong> – Si tus fotos salen mal, te enviaré las mías. Déjame tu dirección de correo electrónico.<br><strong>Travesti</strong> – Aquí está mi tarjeta.<br><em>Le entrega una tarjeta a la otra, que la toma.</em><br><strong>Religiosa</strong> – ¿Ah, trabajas en El Corte Inglés de la Calle de Goya?<br><strong>Travesti</strong> – Sí, ¿por qué?<br><strong>Religiosa</strong> – Yo también.<br><strong>Travesti</strong> – Al menos tenemos algo en común.<br><strong>Religiosa</strong> – Es curioso que no nos hayamos cruzado antes.<br><strong>Travesti</strong> – Bueno, tal vez ya nos hemos cruzado. Pero supongo que tú tampoco vas vestida así para ir a trabajar…<br><strong>Religiosa</strong> – No, tienes razón…<br><em>Un momento.</em><br><strong>Travesti</strong> – ¿Fumas?<br><strong>Religiosa</strong> – No, gracias…<br><strong>Travesti</strong> – Ah no, pero yo tampoco fumo. Solo quería saber si tú fumabas.<br><strong>Religiosa</strong> – Ah, ¿sí? ¿Y por qué eso?<br><strong>Travesti</strong> – Mi esposa fuma. Es absolutamente insoportable.<br><strong>Religiosa</strong> – Sí, sé cómo es… Mi esposo también fuma.<br><strong>Travesti</strong> – Al menos tienen eso en común. Tal vez se conocieron en una tabaquería…<br><strong>Religiosa</strong> – Quién sabe…<br><strong>Travesti</strong> – Ah, creo que ahí están.<br><strong>Religiosa</strong> – No me atrevo a mirar… Seguro que nos descubren.<br><strong>Travesti</strong> – Solo nos queda hacerlo como en las películas.<br><strong>Religiosa</strong> – ¿En las películas?<br><em>Él la abraza y la besa largamente. Poco a poco se separan.</em><br><strong>Travesti</strong> – Creo que entraron en el número 13.<br><strong>Religiosa</strong> – ¿Estás seguro de que eran ellos?<br><strong>Travesti</strong> – No del todo, la verdad… No miré bien… Resulta que tenía la mente en otro lugar…<br><strong>Religiosa</strong> – Sí, a mí también me pasó… ¿Crees que nos reconocieron?<br><strong>Travesti</strong> – Francamente, lo dudo. Con nuestros disfraces…<br><strong>Religiosa</strong> – Bueno, creo que sería mejor que nos vayamos.<br><strong>Travesti</strong> – Me pregunto si no debería confiar este asunto a un detective privado, de todos modos.<br><strong>Religiosa</strong> – Sí, por mucho que digamos, es un trabajo.<br><strong>Travesti</strong> – Pero pensándolo bien, ¿por qué no contratar al mismo detective para nuestros dos casos? Después de todo, serán las mismas fotos, ¿no?<br><strong>Religiosa</strong> – Tienes razón, sería absurdo multiplicar los gastos. Compartiremos los costos…<br><strong>Travesti</strong> – Ni hablar… Yo se lo ofrezco…<br><strong>Religiosa</strong> – Eres un caballero como ya no se encuentran. Y ni siquiera conozco tu nombre…<br><strong>Travesti</strong> – Jerónimo. Creo que sería mejor no quedarnos mucho tiempo aquí… ¿Te invito a tomar algo en algún lugar?<br><strong>Religiosa</strong> – No sé si es muy prudente, pero…<br><strong>Travesti</strong> – Lo más difícil será encontrar un lugar donde podamos pasar desapercibidos.<br><strong>Religiosa</strong> – Sí, eso no será fácil…<br><em>Salen</em>.<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



<p><strong>Contactar con el autor </strong>: <a href="https://sketchotheque.net/es/formulario-de-contacto/">FORMULARIO DE CONTACTO</a></p>



<p>Sketch extraído de la recopilación <em><a href="https://sketchotheque.net/es/escenas-callejeras/">Escenas callejeras </a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/escenas-callejeras/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/escenas-callejeras/"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="226" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/escenas-callejeras-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Escenas callejeras" class="wp-image-1869" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/escenas-callejeras-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/escenas-callejeras-jean-pierre-martinez-b-300x170.webp 300w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



<p></p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/la-calle-es-de-todos/">La calle es de todos</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Venganza</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/venganza-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 May 2025 13:31:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Actor]]></category>
		<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Director]]></category>
		<category><![CDATA[Dramático]]></category>
		<category><![CDATA[Entre Bastidores]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Venganza]]></category>
		<category><![CDATA[Celos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2305</guid>

					<description><![CDATA[<p>Venganza, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Entre Bastidores' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/venganza-2/">Venganza</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje (hombre o mujer) está allí. Llega otro (también de sexo indiferente).<br></em><strong>Uno</strong> – ¡Hola!<br><strong>Dos</strong> – Hola…<br><strong>Uno</strong> – ¿Vienes al casting?<br><strong>Dos</strong> – Sí.<br><strong>Uno</strong> – Es un papel estupendo, ¿verdad?<br><strong>Dos</strong> – Sí.<br><strong>Uno</strong> – De esos que pueden relanzar una carrera…<br><strong>Dos</strong> – ¿Relanzar…? ¿Lo dices por mí?<br><strong>Uno</strong> – Hace tiempo que no se te ve en pantalla, ¿no?<br><strong>Dos</strong> – Últimamente he hecho sobre todo teatro.<br><strong>Uno</strong> – ¡Y publicidad! Ya me acuerdo, te vi en ese anuncio de sillas salvaescaleras.<br><strong>Dos</strong> – Era de audífonos.<br><strong>Uno</strong> – Ah, sí, puede ser.<br><strong>Dos</strong> – Sí.<br><em>Un silencio.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿De verdad no te acuerdas de mí?<br><strong>Dos</strong> – ¿Debería?<br><strong>Uno</strong> – Coincidimos en un casting hace… Bueno, éramos jóvenes entonces.<br><strong>Dos</strong> – ¿Ah, sí?<br><strong>Uno</strong> – Era para un telefilme. La historia de un cabrón que mata a su mujer para cobrar el seguro de vida y consigue que culpen a su mejor amigo.<br><strong>Dos</strong> – Ah, ya…<br><strong>Uno</strong> – A ti te dieron el papel. Debías de ser más convincente que yo haciendo de cabrón.<br><strong>Dos</strong> – Puede ser.<br><strong>Uno</strong> – Ese papel fue el que lanzó tu carrera, ¿no?<br><strong>Dos</strong> – Es verdad.<br><strong>Uno</strong> – Qué cosas tiene la vida, ¿eh?<br><strong>Dos</strong> – ¿El qué?<br><strong>Uno</strong> – Que si en aquel momento me hubieran elegido a mí y no a ti… Quizá hoy el famoso sería yo.<br><strong>Dos</strong> – Ya…<br><strong>Uno</strong> – Un famoso algo pasado de moda, pero bueno.<br><strong>Dos</strong> – Gracias… Pero mira, yo no creo mucho en el azar.<br><strong>Uno</strong> – ¿No?<br><strong>Dos</strong> – Quizá ya entonces tenía más talento que tú.<br><strong>Uno</strong> – Sí… O quizá te acostabas con la productora.<br><em>El otro encaja el comentario.</em><br><strong>Dos</strong> – Y dime, ¿vienes al casting para el papel principal también tú?<br><strong>Uno</strong> – No.<br><strong>Dos</strong> – ¿Para un secundario, entonces?<br><strong>Uno</strong> – Tampoco.<br><strong>Dos</strong> – ¿Figuración?<br><strong>Uno</strong> – Soy el productor.<br><em>El otro se queda de piedra.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿Ah, sí?<br><strong>Uno</strong> – Como nunca conseguí acostarme con la productora para que me dieran papeles, decidí convertirme en productor.<br><strong>Dos</strong> – Vaya…<br><strong>Uno</strong> – Para acostarme no tenía el físico.<br><strong>Dos</strong> – Entiendo.<br><strong>Uno</strong> – Pero tranquilo, yo no pido a los actores que se acuesten conmigo para conseguir el papel.<br><strong>Dos</strong> – Bien.<br><strong>Uno</strong> – Solo elijo a los que tienen talento, ¿sabes?<br><strong>Dos</strong> – Ya veo.<br><strong>Uno</strong> – Pero no sé si eso debería tranquilizarte…<br><strong>Dos</strong> – Sí… Al principio no te había reconocido, pero… Ahora sí que me acuerdo.<br><strong>Uno</strong> – ¿Ah, sí?<br><strong>Dos</strong> – ¿Pedro, verdad?<br><strong>Uno</strong> – Juan.<br><strong>Dos</strong> – Eso, Juan. Pero… ¿no nos habíamos vuelto a ver después?<br><strong>Uno</strong> – Te dejé mi número. Pero nunca me llamaste.<br><strong>Dos</strong> – ¿Ah, sí?<br><strong>Uno</strong> – Me pediste cincuenta euros para coger un taxi.<br><strong>Dos</strong> – Vaya… Habré perdido tu número.<br><strong>Uno</strong> – Seguramente…<br><strong>Dos</strong> – Pero te los devuelvo ahora mismo, si quieres.<br><strong>Uno</strong> – Déjalo, invito yo. Ya no los necesito.<br><strong>Dos</strong> – ¿Estás seguro?<br><strong>Uno</strong> – Quédate con tus cincuenta euros… Te tomas una copa a mi salud. Por los viejos tiempos.<br><strong>Dos</strong> – Te dejo mi número. Podemos tomarnos una copa juntos, ¿no? Te invito…<br><strong>Uno</strong> – Hasta ahora, para el casting.<br><strong>Dos</strong> – Hasta ahora…<br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



<p><strong>Contactar con el autor </strong>: <a href="https://sketchotheque.net/es/formulario-de-contacto/">FORMULARIO DE CONTACTO</a></p>



<p>Sketch extraído de la recopilación <em><a href="https://sketchotheque.net/es/entre-bastidores/">Entre Bastidores</a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/entre-bastidores/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/entre-bastidores/"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="261" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/entrebastidores-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Entre bastidores" class="wp-image-1864" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/entrebastidores-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/entrebastidores-jean-pierre-martinez-b-300x196.webp 300w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



<p></p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/venganza-2/">Venganza</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Venganza</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/venganza/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 12:16:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Aviso de paso]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Entierro]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Herencia]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Testamento]]></category>
		<category><![CDATA[Venganza]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=1993</guid>

					<description><![CDATA[<p>Venganza, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Aviso de paso' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/venganza/">Venganza</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>El primero llega. El segundo le sigue y, al ver que el otro parece un poco mal, se acerca con preocupación.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Estás bien?<br><strong>Dos</strong> – Acabo de enterrar a mi padre.<br><strong>Uno</strong> – Enterrar…<br><strong>Dos</strong> – Sí, bueno… no lo hice yo mismo. Contraté a especialistas. Parece que no se puede hacer de otra manera. Además, no es barato.<br><strong>Uno</strong> – Ah, ya veo…<br><strong>Dos</strong> – En fin, acabo de regresar del entierro.<br><strong>Uno</strong> – Lamento mucho eso. Le presento mis más sinceras condolencias…<br><strong>Dos</strong> – Puedes quedarte con tus condolencias. Odiaba a mi padre.<br><strong>Uno</strong> – Siempre hay una buena razón para odiar a tu padre.<br><strong>Dos</strong> – ¿Sabes qué encuentro realmente insoportable en los entierros?<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué?<br><strong>Dos</strong> – Todas esas personas que ni siquiera son parte de la familia, a menudo nunca las has visto en tu vida antes de la ceremonia, y que frente al ataúd comienzan a sollozar más fuerte que los propios hijos del difunto. Como si quisieran hacerlos sentir culpables por no tener ellos mismos el dolor más demostrativo.<br><strong>Uno</strong> – Tienes razón… Debería haber un orden de precedencia. Un umbral máximo de decibeles permitidos según la cercanía de cada uno con la persona que se entierra.<br><strong>Dos</strong> – Si los herederos directos no consideran necesario llorar frente al ataúd de su querido difunto, los demás también deberían abstenerse, ¿no?<br><strong>Uno</strong> – Sin embargo, parece que la muerte de tu padre no te deja completamente indiferente…<br><strong>Dos</strong> – En efecto… Su desaparición es un golpe duro para mí.<br><strong>Uno</strong> – A pesar de tus diferencias, entonces no habías roto completamente la relación con él…<br><strong>Dos</strong> – No… La última vez que lo vi fue en el despacho del juez…<br><strong>Uno</strong> – ¿Del juez?<br><strong>Dos</strong> – Estaba a punto de ganar el juicio que había iniciado contra mi padre… Ahora que está muerto, obviamente será mucho más difícil…<br><strong>Uno</strong> – Ah, ya veo…<br><strong>Dos</strong> – Temo que el caso se cierre sin más.<br><strong>Uno</strong> – Pero… ¿por qué ese juicio, si me permites preguntar?<br><strong>Dos</strong> – Sería un poco largo de explicar, pero en resumen… le reprocho a mi padre, después de haberme dado a luz, dejarme completamente desamparado frente a la miseria del mundo…<br><strong>Uno</strong> – ¿Y por qué no hacerle el mismo reproche a tu madre también?<br><strong>Dos</strong> – Nací de una madre desconocida.<br><strong>Uno</strong> – ¿De madre desconocida? Vaya… Ni siquiera sabía que eso era materialmente posible. En mi época… Pero es cierto que ahora, con las nuevas tecnologías…<br><strong>Dos</strong> – Nací en tierra desconocida, de una madre sustituta sin papeles, pagada en efectivo y que prefirió mantener el anonimato.<br><strong>Uno</strong> – Entonces, ¿le reprochabas a tu padre haberte privado del afecto de una madre…<br><strong>Dos</strong> – ¡Ah, no, para nada!<br><strong>Uno</strong> – Entonces, ¿por qué llevarlo a juicio por haberte dado vida? No pareces tener malformaciones particulares…<br><strong>Dos</strong> – Oh, Dios no.<br><strong>Uno</strong> – Diría incluso que estás bastante bien hecho de tu persona…<br><strong>Dos</strong> – Gracias.<br><strong>Uno</strong> – Entonces, ¿por qué?<br><strong>Dos</strong> – ¿Pero has visto el mundo en el que vivimos?<br><strong>Uno</strong> – Sí, no es falso… Con todas esas guerras en diferentes partes del planeta. El terrorismo. El hambre. El cambio climático…<br><strong>Dos</strong> – Sin mencionar el impuesto sobre el patrimonio y el cáncer de próstata.<br><strong>Uno</strong> – Le reprochas a tu padre haberte traído a este valle de lágrimas que es nuestro mundo moderno…<br><strong>Dos</strong> – En realidad, es un poco más complicado que eso…<br><strong>Uno</strong> – Me estás intrigando.<br><strong>Dos</strong> – Antes de morir, mi padre dejó gran parte de su fortuna a una fundación que lucha contra el hambre en el mundo.<br><strong>Uno</strong> – Ah, sí, eso… Eso está bien.<br><strong>Dos</strong> – Sí, pero mi parte de la herencia se reduce en consecuencia.<br><strong>Uno</strong> – Por supuesto… Pero… es muy generoso de su parte.<br><strong>Dos</strong> – ¡Pero para nada! ¡Lo hizo a propósito para fastidiarme!<br><strong>Uno</strong> – ¿Cómo que para fastidiarte? Todos están en contra del hambre en el mundo, ¿no? No me digas que estás a favor…<br><strong>Dos</strong> – Te digo que lo hizo con la única intención de desheredarme.<br><strong>Uno</strong> – Sí, entiendo, pero… de todos modos… Esto beneficiará a personas que realmente necesitan ese dinero.<br><strong>Dos</strong> – ¡Exacto! Por eso le estoy haciendo un juicio.<br><strong>Uno</strong> – ¿Perdón?<br><strong>Dos</strong> – Si hubiera dejado su fortuna a su fontanero o a su inspector fiscal, su intención de perjudicarme no habría estado en duda. Pero esto, es particularmente vil, ¿no?<br><strong>Uno</strong> – ¿Vil?<br><strong>Dos</strong> – Al desheredarme en beneficio de la lucha contra el hambre en el mundo, él se presenta como el buen tipo, ¿entiendes? Y yo, si me opongo, pareceré un egoísta. Un hijo de papá que preferiría seguir comiendo caviar con la herencia de su padre en lugar de renunciar alegremente para que los desheredados tengan un poco de arroz en sus platos.<br><strong>Uno</strong> – Cuando tienen un plato…<br><strong>Dos</strong> – ¡Ah, pero no me dejaré hacer!<br><strong>Uno</strong> – Por supuesto… Quiero decir… Entiendo… Pero podría no ser fácil.<br><strong>Dos</strong> – Ya lo sé…<br><strong>Uno</strong> – Como dijiste, ante los jueces, tendrás el papel del villano…<br><strong>Dos</strong> – Y eso es… Pero sigo confiando… Tengo un buen abogado…<br><strong>Uno</strong> – ¿Y qué harás si finalmente obtienes una victoria?<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué quieres que haga? Donaré inmediatamente ese dinero a esa misma fundación.<br><strong>Uno</strong> – ¿Perdón?<br><strong>Dos</strong> – No tengo elección. Si me quedo con todo ese dinero para mí, pareceré un bastardo. Eso es lo que pensarías tú, ¿no?<br><strong>Uno</strong> – Bueno… Sí, obviamente…<br><strong>Dos</strong> – ¡Exacto! Cuando te decía que mi padre era un gran pervertido, ahora lo entiendes…<br><strong>Uno</strong> – Eh… Sí… Intento… Pero… ¿estás seguro de que no es un poco complicado todo esto?<br><strong>Dos</strong> – ¿Y por qué sería complicado?<br><strong>Uno</strong> – Si ese dinero finalmente tiene que ir a esa fundación…<br><strong>Dos</strong> – Ah sí, ¡pero no es lo mismo en absoluto! ¡Ahí seré yo quien done!<br><strong>Uno</strong> – Quien dará… el dinero de tu padre.<br><strong>Dos</strong> – ¡Si lo heredo, será mi dinero! Y habré demostrado que no lo hizo por generosidad, sino simplemente para fastidiarme. ¡Y el benefactor de la humanidad seré yo!<br><strong>Uno</strong> – Claro… Bueno… Si eso también te hace sentir mejor…<br><strong>Dos</strong> – Sí… Pero hay algo que me molesta.<br><strong>Uno</strong> – La muerte de tu padre…<br><strong>Dos</strong> – No, el hecho de que incluso si gano este juicio, él nunca lo sabrá…<br><strong>Uno</strong> – Siempre es mucho más difícil vengarse de las personas que ya están muertas.<br><strong>Dos</strong> – Sí… Y es mucho menos gratificante…<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



<p><strong>Contactar con el autor </strong>: <a href="https://sketchotheque.net/es/formulario-de-contacto/">FORMULARIO DE CONTACTO</a></p>



<p>Sketch extraído de la recopilación<em> <a href="https://sketchotheque.net/es/aviso-de-paso/">Aviso de paso</a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/aviso-de-paso/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/aviso-de-paso/"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="215" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/avisodepaso-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Aviso de paso" class="wp-image-1800" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/avisodepaso-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/avisodepaso-jean-pierre-martinez-b-300x161.webp 300w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



<p></p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/venganza/">Venganza</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Regalo</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/regalo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 08:01:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Amigo]]></category>
		<category><![CDATA[Amistad]]></category>
		<category><![CDATA[Asesinos de bromas]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Sicario]]></category>
		<category><![CDATA[Vaudeville]]></category>
		<category><![CDATA[Venganza]]></category>
		<category><![CDATA[Champán]]></category>
		<category><![CDATA[Crimen]]></category>
		<category><![CDATA[Cumpleaños]]></category>
		<category><![CDATA[Libertad]]></category>
		<category><![CDATA[Regalo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=1945</guid>

					<description><![CDATA[<p>Regalo, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Asesinos de bromas' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/regalo/">Regalo</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje está sentado en una mesa. Sobre la mesa hay una botella de champán en una cubitera y dos copas. Otro personaje llega.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Llevas mucho tiempo aquí?<br><em>El otro se levanta.</em><br><strong>Dos</strong> – Cinco minutos. ¿Todo bien?<br><em>Se dan un beso en la mejilla y vuelven a sentarse.</em><br><strong>Uno</strong> – Muy bien. ¿Y tú?<br><strong>Dos</strong> – Bien.<br><strong>Uno</strong> – ¿Champán? ¿Qué celebramos?<br><strong>Dos</strong> – ¿No lo adivinas?<br><strong>Uno</strong> – Claro… Entonces, ¿qué se siente al tener un año más?<br><strong>Dos</strong> – Te acordaste… Qué detalle.<br><strong>Uno</strong> – Más que eso… (<em>Saca un sobre de su bolsillo y se lo da.</em>) Toma, no sabía qué regalarte, así que… aquí tienes.<br><em>El otro parece un poco a la defensiva.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿Un sobre? ¿Qué es?<br><strong>Uno</strong> – Ábrelo y lo verás…<br><strong>Dos</strong> – Brindemos primero, mientras está bien frío.<br><em>Llena las dos copas. Brindan.</em><br><strong>Uno</strong> – ¡Vamos! ¡Feliz cumpleaños!<br><strong>Dos</strong> – ¡Gracias! ¡A tu salud!<br><em>Beben</em>.<br><strong>Uno</strong> – ¿Entonces, abres el sobre?<br><em>El otro sigue sin estar muy emocionado.</em><br><strong>Dos</strong> – Ah, sí, claro… Me tienes intrigado… ¿Qué puede ser?<br><em>Abre el sobre.</em><br><strong>Uno</strong> – No sabía qué podría gustarte, así que pensé que, al menos, esto sería un regalo original.<br><strong>Dos</strong> – No me digas que es otro bono para un salto en paracaídas o algo parecido…<br><em>Saca un papel del sobre y lo mira.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Y bien?<br><strong>Dos</strong> – Un vale… para un asesino a sueldo.<br><strong>Uno</strong> – Te lo dije… es original.<br><strong>Dos</strong> (<em>siguiendo leyendo</em>) – Elimina a quien quieras…<br><strong>Uno</strong> – Solo tienes que poner el nombre del destinatario en la casilla vacía.<br><strong>Dos</strong> – ¿El destinatario…?<br><strong>Uno</strong> – La persona de la que siempre has soñado librarte.<br><strong>Dos</strong> – Ah, claro…<br><strong>Uno</strong> – Y para asegurarte de que no haya errores, también puedes añadir la dirección y adjuntar una foto.<br><strong>Dos</strong> – Entendido…<br><strong>Uno</strong> – ¿Te gusta?<br><strong>Dos</strong> – Pues sí, es… Es verdad que es original, como regalo.<br><strong>Uno</strong> – Y… ¿ya tienes una idea?<br><strong>Dos</strong> – ¿Una idea?<br><strong>Uno</strong> – ¡El nombre de la persona que vas a poner en la casilla!<br><strong>Dos</strong> – Ah, yo… No, todavía no… Tendré que pensarlo…<br><strong>Uno</strong> – Ojo, solo tienes derecho a un solo nombre. Y no podrás repetirlo nunca. Está claramente especificado en el contrato.<br><strong>Dos</strong> – Ah, claro…<br><strong>Uno</strong> – Después, podría resultar sospechoso, ya sabes.<br><strong>Dos</strong> – Por supuesto. Bueno… Sí, lo pensaré…<br><strong>Uno</strong> – Pero no demasiado, ¿eh? Ya viste que solo es válido durante un año.<br><strong>Dos</strong> – De acuerdo…<br><strong>Uno</strong> – Se comprometen a ejecutar el contrato en los seis meses siguientes a la entrega del formulario. ¡Satisfacción garantizada o te devuelven el dinero!<br><strong>Dos</strong> – No, no, es… Es un gran regalo.<br><strong>Uno</strong> – Seguro que tienes alguna idea… Si solo pudieras eliminar a una persona en este mundo…<br><strong>Dos</strong> – Tengo un nombre en mente, pero…<br><strong>Uno</strong> – Mira, está bien especificado que debe ser una persona común, ¿eh? Nada de un presidente en ejercicio, un presentador de televisión o alguna celebridad. No, alguien de la familia, por ejemplo. Un amigo o…<br><strong>Dos</strong> – ¿Un amigo?<br><strong>Uno</strong> – Un amigo que te haya traicionado.<br><strong>Dos</strong> – ¿Traicionado?<br><strong>Uno</strong> – Un tipo que se haya acostado con tu esposa, por ejemplo.<br><strong>Dos</strong> – ¿Estás insinuando que mi esposa me engaña?<br><strong>Uno</strong> – ¡Para nada! Es solo un ejemplo. Puede ser… No sé… Tu suegra, tu jefe, el inspector de hacienda… O tu esposa, vaya.<br><strong>Dos</strong> – ¿Porque me engaña?<br><strong>Uno</strong> – Porque ya no la soportas. Quieres recuperar tu libertad, pero tampoco quieres pagarle una pensión alimenticia el resto de tu vida.<br><strong>Dos</strong> – Me llevo muy bien con mi esposa.<br><strong>Uno</strong> – No me digas que no hay nadie en tu entorno sin el cual tu vida sería más agradable.<br><strong>Dos</strong> – ¿Hasta el punto de matarlo? No, no se me ocurre nadie…<br><strong>Uno</strong> – Qué pesado eres a veces… No sé, alguien que simplemente te saque de quicio.<br><em>El otro empieza a perder la paciencia.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿Alguien que me saca de quicio… porque cada año me hace regalos de mierda para mi cumpleaños, por ejemplo?<br><strong>Uno</strong> – ¿Te parece que siempre te hago regalos de mierda?<br><strong>Dos</strong> – El año pasado fue un bono para diez sesiones de prueba con un psicoanalista. ¡Y el año anterior, era para organizar mi propia desaparición!<br><strong>Uno</strong> – Además, ese ni siquiera lo usaste.<br><em>Pausa.</em><br><strong>Dos</strong> – Voy a poner tu nombre…<br><em>El otro lo observa escribir en el papel, con expresión inquieta.</em><br><strong>Uno</strong> – No, pero aún puedes pensarlo un poco… ¿Te sirvo otra copa?<br><em><strong>Negro.</strong></em></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



<p><strong>Contactar con el autor </strong>: <a href="https://sketchotheque.net/es/formulario-de-contacto/">FORMULARIO DE CONTACTO</a></p>



<p>Sketch extraído de la recopilación <em><strong><a href="https://sketchotheque.net/es/asesinos-de-bromas/">Asesinos de bromas</a></strong></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/asesinos-de-bromas/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/asesinos-de-bromas/"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="229" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/asesinosdebromas-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Asesinos de bromas" class="wp-image-1794" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/asesinosdebromas-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/asesinosdebromas-jean-pierre-martinez-b-300x172.webp 300w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



<p></p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/regalo/">Regalo</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Un corazón para dos</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/un-corazon-para-dos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 May 2025 09:47:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[A corazón abierto]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Hospital]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Médico]]></category>
		<category><![CDATA[Venganza]]></category>
		<category><![CDATA[Celos]]></category>
		<category><![CDATA[Corazón]]></category>
		<category><![CDATA[Donación de órganos]]></category>
		<category><![CDATA[Transplante]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=1694</guid>

					<description><![CDATA[<p>Un corazón para dos, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'A corazón abierto' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/un-corazon-para-dos/">Un corazón para dos</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>El dueño lee el periódico detrás del mostrador. Dos hombres llegan y se sientan en una mesa.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Café? (<em>El otro asiente.</em>) ¡Manolo! Dos cafés.<br><strong>Dos</strong> – ¿Se llama Manolo?<br><strong>Uno</strong> – No lo sé… A todos los dueños de bistrós les llamo Manolo. Así me aseguro de no equivocarme.<br><strong>Dos</strong> – De acuerdo…<br><strong>Uno</strong> – Es uno de mis pacientes. Le extirpé el apéndice hace diez años, las hemorroides hace cinco, la tiroides hace tres y un pulmón el año pasado.<br><strong>Dos</strong> – Vaya… Te debe ser agradecido. Gracias a ti, ha perdido algunos tres kilos.<br><em>El dueño trae los cafés.</em><br><strong>Dueño</strong> – Aquí tiene, doctor…<br><strong>Dos</strong> – Al menos, te reconoció.<br><strong>Uno</strong> – Ni siquiera estoy seguro. A todos sus clientes les llama «doctor». Como estamos enfrente del hospital… En el peor de los casos, si no son médicos, los halaga (<em>Revuelven su café en silencio antes de beberlo.</em>) Entonces, ¿tenemos un donante?<br><strong>Dos</strong> – Parece que sí…<br><strong>Uno</strong> – Una mujer que se arrojó debajo de las ruedas de un camión, justo delante del hospital.<br><strong>Dos</strong> – ¿Se arrojó?<br><strong>Uno</strong> – No se sabe muy bien… Tal vez fue un accidente… Su cabeza se llevó todo. Muerte cerebral. El resto está en perfecto estado. Estamos esperando la decisión de la familia.<br><strong>Dos</strong> – Muy bien.<br><strong>Uno</strong> – Sí, excepto que tenemos dos pacientes esperando un trasplante…<br><strong>Dos</strong> – Ah, ¿tú también?<br><strong>Uno</strong> – Lo sabes muy bien.<br><strong>Dos</strong> – Pensé que para ti era un hígado…<br><strong>Uno</strong> – Es un corazón.<br><strong>Dos</strong> – Un corazón para dos… Con dos pacientes que tienen expedientes muy similares. No va a ser fácil decidir.<br><strong>Uno</strong> – Entonces, ¿qué hacemos? ¿Tiramos cara o cruz?<br><strong>Dos</strong> – ¡Acepto el desafío!<br><em>El otro saca una moneda.</em><br><strong>Uno</strong> – Solo uno de nuestros dos pacientes estará vivo en un mes. Cara es el tuyo, cruz es el mío.<br><em>Lanza la moneda, la atrapa y mira en su palma antes de guardarla.</em><br><strong>Dos</strong> – Pero sabemos que no funciona así…<br><strong>Uno</strong> – No. (<em>Pausa</em>) ¿Cuánto tiempo llevamos conociéndonos?<br><strong>Dos</strong> – Desde la universidad…<br><strong>Uno</strong> – Creo que desde el segundo año.<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><strong>Uno</strong> – Estábamos enamorados de la misma chica.<br><strong>Dos</strong> – Una estudiante de primer año.<br><strong>Uno</strong> – Que se convirtió en tu esposa.<br><strong>Dos</strong> – No sé qué pudo haber encontrado en mí… más que en ti.<br><strong>Uno</strong> – Corrías el rumor en la universidad de que tenía un micropene. Incluso creo que circulaste un montaje de fotos…<br><strong>Dos</strong> – Ah sí, es verdad. Olvidé eso.<br><strong>Uno</strong> – Lo supe mucho tiempo después.<br><strong>Dos</strong> – No pensé que se tragaría algo tan grande.<br><strong>Uno</strong> – ¿Siempre hablamos de mi micropene?<br><strong>Dos</strong> – ¿De verdad crees que eso es por lo que me eligió?<br><strong>Uno</strong> – Debe haber influido… Estaba realmente enamorado de ella, ¿sabes?<br><strong>Dos</strong> – Un corazón para dos… Uno de los dos siempre queda fuera.<br><strong>Uno</strong> – Esa vez fui yo.<br><strong>Dos</strong> – Ella me dejó unos años después. ¿Nunca la volviste a ver?<br><strong>Uno</strong> – Sí… Una vez… Acababa de divorciarme también… Cenamos juntos… Y luego nada…<br><strong>Dos</strong> – ¿Pero ella sabía sobre…?<br><strong>Uno</strong> – No lo sé… No me atreví a preguntarle… ¿Te imaginas, entre el café y la cuenta, susurrarle al oído que a diferencia de lo que decía su ex, tengo un pene de tamaño normal?<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><strong>Uno</strong> – Creo que sobre todo era demasiado tarde… No sé si la venganza es un plato que se sirve frío, pero el amor no es un plato que se sirva recalentado.<br><strong>Dos</strong> – ¿Entonces quieres vengarte?<br><strong>Uno</strong> – No, pero me parece que me debes un corazón.<br><strong>Dos</strong> – Tienes una interpretación muy personal del juramento de Hipócrates… ¿Qué te motiva tanto para salvar a tu paciente?<br><strong>Uno</strong> – Digamos que he establecido una relación… muy especial con ella.<br><strong>Dos</strong> – Pero sabes que tampoco funciona así.<br><strong>Uno</strong> – ¿Ah no?<br><strong>Dos</strong> – ¿Me estás pidiendo que condene a mi paciente de antemano?<br><strong>Uno</strong> – Lo has dicho. Un corazón para dos… Uno de los dos siempre queda fuera.<br><strong>Dos</strong> – No solo depende de mí, lo sabes bien. Es una decisión colegiada.<br><strong>Uno</strong> – Pero podrías cargar un poco el expediente de tu paciente para que el mío parezca más convincente.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y si me niego?<br><strong>Uno</strong> – Yo también podría correr un rumor. Pero no estoy seguro de que este sea falso.<br><strong>Dos</strong> – ¿Por ejemplo?<br><strong>Uno</strong> – Las enfermeras nunca duran mucho tiempo en tu servicio, ambos sabemos por qué. Y la chica que acaba de ser atropellada frente al hospital, voluntariamente o no, trabajaba para ti.<br><strong>Dos</strong> – Voy a ver qué puedo hacer…<br><em>Está a punto de sacar un billete.</em><br><strong>Uno</strong> – Déjalo, el café corre por mi cuenta.<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



<p><strong>Contactar con el autor </strong>: <a href="https://sketchotheque.net/es/formulario-de-contacto/">FORMULARIO DE CONTACTO</a></p>



<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/a-corazon-abierto/"><em><strong>A corazón abierto</strong></em></a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/a-corazon-abierto/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/a-corazon-abierto/"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="234" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/acorazonabierto-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="A corazón abierto de Jean-Pierre Martinez" class="wp-image-1658" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/acorazonabierto-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/acorazonabierto-jean-pierre-martinez-b-300x176.webp 300w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



<p></p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/un-corazon-para-dos/">Un corazón para dos</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
