<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Archives des Capitalismo - La Sketchothèque</title>
	<atom:link href="https://sketchotheque.net/es/category/tema/capitalismo/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://sketchotheque.net/es/category/tema/capitalismo/</link>
	<description>Les sketchs de Jean-Pierre Martinez</description>
	<lastBuildDate>Wed, 28 May 2025 09:08:31 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.8.1</generator>

<image>
	<url>https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/03/cropped-sketch_carre-32x32.png</url>
	<title>Archives des Capitalismo - La Sketchothèque</title>
	<link>https://sketchotheque.net/es/category/tema/capitalismo/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
	<item>
		<title>El Fénix</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/el-fenix/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 May 2025 09:08:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Banquero]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[Hospital]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Ni siquiera muerto]]></category>
		<category><![CDATA[Paciente]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Bolsa]]></category>
		<category><![CDATA[Cuidados paliativos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2634</guid>

					<description><![CDATA[<p>El Fénix, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Ni siquiera muerto' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/el-fenix/">El Fénix</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>En la cama, un hombre va recobrando poco a poco el conocimiento. Llega una mujer al estilo ejecutiva, con un ordenador portátil en una funda en la mano.</em><br><strong>Mujer</strong> – ¡Estimado señor, buenos días!<br><strong>Hombre</strong> – Buenos días…<br><strong>Mujer</strong> – Disculpe un momento, no será largo.<br><strong>Hombre</strong> – Por supuesto…<br><em>Ella saca la computadora portátil de la maleta, la enciende y la coloca en la mesita de noche para que él pueda ver la pantalla.</em><br><strong>Mujer</strong> – ¿Recuerda el código para el wifi?<br><strong>Hombre</strong> – Ni siquiera recuerdo mi nombre.<br><strong>Mujer</strong> – No importa, prescindiremos de él. (<em>Después de aclararse la garganta</em>) Estimado señor, he querido reunirme con usted sin demora porque tengo buenas noticias que anunciarle.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Un nuevo remedio, tal vez? ¿Una cura milagrosa? Algo que pueda salvarme la vida.<br><strong>Mujer</strong> – Me está quitando las palabras de la boca, estimado señor. En efecto, los nuevos productos financieros que tengo para ofrecerle podrían cambiar su vida.<br><strong>Hombre</strong> – Supongo que no es médico entonces.<br><strong>Mujer</strong> – Soy su asesora financiera. ¿Es usted titular de una cuenta en el Banco Espírito Santo, verdad?<br><strong>Hombre</strong> – Sí, tal vez.<br><strong>Mujer</strong> – Y puedo asegurarle que es usted uno de nuestros mejores clientes.<br><strong>Hombre</strong> – Menos mal. Porque ni siquiera estoy seguro de ser un buen católico…<br><strong>Mujer</strong> – Tranquilo, eso no es obligatorio para especular en la bolsa. Y como cliente privilegiado de nuestro banco, he querido ofrecerle en primicia nuestras nuevas oportunidades de inversión, con un rendimiento absolutamente excepcional.<br><strong>Hombre</strong> – Ah, sí…<br><strong>Mujer</strong> – Mire este gráfico. (<em>Le muestra una curva.</em>) Nuestro nuevo fondo de inversión, El Fénix en Acciones, ha ganado un 27% en seis meses.<br><strong>Hombre</strong> – El Fénix, ¿ah sí? Suena prometedor. ¿Pero por qué ese nombre?<br><strong>Mujer</strong> – El año anterior, desafortunadamente, El Fénix perdió un 73% de su valor en bolsa. Es una inversión arriesgada, reservada para los inversionistas más audaces, ¡pero siempre renace de sus cenizas!<br><strong>Hombre</strong> – No estoy seguro de poder decir lo mismo.<br><strong>Mujer</strong> – Vamos, estoy segura de reconocer en usted a un luchador. La bolsa es una inversión siempre ganadora a largo plazo.<br><strong>Hombre</strong> – Sabes, a largo plazo, para mí… ¿Le dije que acabo de recibir la extremaunción?<br><strong>Mujer</strong> – Iba a llegar a eso, querido señor. No le voy a ocultar que debe decidirse rápidamente. Es una oportunidad excepcional, pero no habrá para todos. Solo podremos atender a nuestros clientes más receptivos.<br><strong>Hombre</strong> – No estoy seguro de estar aún muy receptivo, incluso a los tratamientos médicos. De hecho, me pregunto si no estoy ya muerto…<br><em>Ella abre su maletín y saca un folleto que le ofrece con una sonrisa comercial.</em><br><strong>Mujer</strong> – Tranquilícese… También tenemos toda una gama de productos en seguros de vida y decesos.<br><strong>Hombre</strong> (<em>tomando el documento</em>) – Gracias…<br><strong>Mujer</strong> – Le dejo que lo piense, querido señor. No vamos a acosarlo, ¿verdad? Estamos aquí principalmente para asesorarlo…<br><strong>Hombre</strong> – Así es, voy a pensar en ello.<br><strong>Mujer</strong> – Le dejo, tengo otros posibles inversores que visitar en este establecimiento. Por cierto, ¿qué es esto? ¿Una especie de casa de retiro?<br><strong>Hombre</strong> – Una Unidad de Cuidados Paliativos.<br><strong>Mujer</strong> – Claro, entonces nos vemos pronto. Pero piense rápido, querido señor. En su caso, sobre todo, no tiene tiempo que perder… y sería una lástima perder una oportunidad como esta.<br><em><strong>Negro</strong></em>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



<p><strong>Contactar con el autor </strong>: <a href="https://sketchotheque.net/es/formulario-de-contacto/">FORMULARIO DE CONTACTO</a></p>



<p>Sketch extraído de la recopilación<em> <a href="https://sketchotheque.net/es/ni-siquiera-muerto/">Ni siquiera muerto</a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/ni-siquiera-muerto/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/ni-siquiera-muerto/"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="400" height="384" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/ni-siquiera-muerto-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Ni siquiera muerto" class="wp-image-1895" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/ni-siquiera-muerto-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/ni-siquiera-muerto-jean-pierre-martinez-b-300x288.webp 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



<p></p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/el-fenix/">El Fénix</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Como una vieja película</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/como-una-vieja-pelicula/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 May 2025 16:00:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Compañero de trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Empresa]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Íntimo]]></category>
		<category><![CDATA[Joven]]></category>
		<category><![CDATA[Jubilación]]></category>
		<category><![CDATA[La Barra]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Vejez]]></category>
		<category><![CDATA[Viejo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2614</guid>

					<description><![CDATA[<p>Como una vieja película, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'La Barra' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/como-una-vieja-pelicula/">Como una vieja película</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un bar. Dos mujeres (una joven y una mayor) están sentadas cada una en una mesa. La joven finge trabajar tecleando en una calculadora y anotando cifras en una hoja. La mayor parece desocupada.<br></em><strong>Joven</strong> (<em>con una amabilidad un poco forzada</em>) – Entonces, ¿ya está? Esta es la última…<br><strong>Anciana</strong> – Sí…<br><strong>Joven</strong> – ¿Qué se siente?<br><strong>Anciana</strong> – Es como una película vieja que hemos vuelto a ver demasiado. Al final, ya no entendemos nada…<br><strong>Joven</strong> – Te extrañaremos… ¿Harás una fiesta?<br><strong>Anciana</strong> – ¿Una fiesta?<br><strong>Joven</strong> – ¡Una fiesta de despedida!<br><strong>Anciana</strong> – Ah… No sé… ¿Debería…? (<em>La joven no responde y sigue trabajando</em>) ¿Sabes qué es lo que más extrañaré? El pequeño sabor amargo del café por la mañana. El día que comienza… A mediodía, ya está arruinado…<br><strong>Joven</strong> – ¿Qué vas a hacer… después?<br><strong>Anciana</strong> – Descansar… ¿Es lo que se hace, supongo…<br><strong>Joven</strong> – ¿Y te quedas por aquí, o…?<br><strong>Anciana</strong> – ¿Adónde quieres que vaya…?<br><em>Aire perplejo de la joven, interrumpido por el timbre de su teléfono móvil.</em><br><strong>Joven</strong> – Sí… No… Sí, sí… No, no…<br><em>La joven cuelga y garabatea algo en un papel.</em><br><strong>Anciana</strong> – ¿Llega pronto?<br><strong>Joven</strong> – ¿Quién?<br><strong>Anciana</strong> – ¡Mi sustituta!<br><strong>Joven</strong> – Ah… Creo que el lunes…<br><strong>Anciana</strong> – Entonces no la veré… ¿La conoces?<br><strong>Joven</strong> – No… (<em>Un poco avergonzada</em>) De hecho, soy yo quien te reemplaza…<br><strong>Anciana</strong> (<em>sin hostilidad</em>) – Ah, entiendo… ¡Felicidades…! Y la novata te reemplazará a ti… Tiene lógica…<br><em>El teléfono suena de nuevo. La joven contesta la llamada.</em><br><strong>Joven</strong> – Sí… No… Sí, sí… No, no…<br><strong>Anciana</strong> – ¿Quieres un café?<br><strong>Joven</strong> – Por qué no.<br><em>La anciana le lleva una taza.</em><br><strong>Anciana</strong> – Te dejaré la cafetera, si quieres… En la oficina, quiero decir…<br><strong>Joven</strong> – ¿Cuánto tiempo estuviste aquí?<br><strong>Anciana</strong> – Demasiado tiempo… (<em>Un tiempo</em>) ¿Y tú?<br><strong>Joven</strong> – Apenas llego…<br><strong>Anciana</strong> – ¿Piensas quedarte?<br><strong>Joven</strong> (<em>satisfecha</em>) – Hoy termina mi período de prueba… Mañana, firmo un contrato indefinido… Es automático…<br><strong>Anciana</strong> – En ese caso… ¿Estás contenta, entonces?<br><strong>Joven</strong> – Está bien…<br><em>Ellas sorben su café.</em><br><strong>Anciana</strong> – Está bueno, ¿no? ¿No está demasiado fuerte?<br><strong>Joven</strong> – Está perfecto…<br><strong>Anciana</strong> – En realidad, apenas nos conocemos. ¿Estás casada?<br><strong>Joven</strong> – Todavía no… ¿Y tú?<br><strong>Anciana</strong> – No…<br><strong>Joven</strong> – Bueno… Tengo que volver a eso…<br><strong>Anciana</strong> – Sí, perdón. Para mí, es mi último día, así que ya no tengo mucho que perder. Pero tú. Si tu período de prueba termina solo esta noche. Tendrás todo el tiempo para no hacer nada cuando te contraten de verdad…<br><em>La joven mira a la otra, preguntándose si está bromeando. Luego, vuelve al trabajo. La anciana silba o tararea. La joven, evidentemente molesta por el ruido, le lanza a escondidas una mirada de desaprobación.</em><br><strong>Anciana</strong> – Disculpa… (<em>La joven vuelve al trabajo</em>.) Puedes sentarte en mi lugar cuando me vaya. La mesa es un poco más grande, ¿no…<br><strong>Joven</strong> – Sí… Eso está previsto…<br><strong>Anciana</strong> – Es cierto, soy tonta… Y la nueva ocupará la mesa pequeña. (<em>La presencia ociosa de la anciana parece distraer a la joven.</em>) Perdón, intentaré ocuparme de algo. De hecho, debería pensar en hacer mis cajas… (<em>Rebusca en una gran bolsa.</em>) Bueno, cuando digo cajas… Creo que todo cabrá en una bolsa de plástico… Es increíble… Toda una vida, ¿y qué queda…? Unas cuantas camisas vacías en un armario… No podemos decir que dejamos algo atrás, ¿verdad? ¿No tendrías una bolsa de plástico, por casualidad? (<em>La joven le lanza una mirada para indicarle que no.</em>) Y pensar que ocupaba tu escritorio cuando entré aquí… ¿Sabes en qué soñaba en esa época? (<em>La joven niega con la cabeza</em>.) Escribir… No… No llenar páginas de informes, como he hecho toda mi vida… Escribir… Para no tener que rendir cuentas, precisamente… Me decía que al tomar un trabajo tranquilo, tendría tiempo para ponerme con ello… Y luego, los años pasaron, y nunca lo hice…<br><strong>Joven</strong> – Ahora tendrás tiempo…<br><strong>Anciana</strong> – Sí. La eternidad… Pero, ¿para contar qué? ¿Mi vida? Ya te dije, cabría en una pequeña bolsa de plástico…<br><em>Suena el teléfono.</em><br><strong>Joven</strong> – Sí… No…<br><strong>Anciana</strong> – Tal vez incluso en un preservativo…<br><strong>Joven</strong> – Sí, sí… No, no… (<em>La joven cuelga</em>.) ¿Decías…?<br><strong>Anciana</strong> – Nada…<br><strong>Joven</strong> – ¿Sabes lo que estaba pensando…?<br><strong>Anciana</strong> (<em>llena de esperanza</em>) – No…<br><strong>Joven</strong> – ¿Y si aprovechase para pedir que nos pongan moqueta?<br><strong>Anciana</strong> (<em>sorprendida</em>) – ¿Moqueta?<br><strong>Joven</strong> – ¡Para no molestar a los de abajo! El parqué es bonito, pero… rechina.<br><strong>Anciana</strong> – ¿Ya se quejaron… los de abajo?<br><strong>Joven</strong> – No… Pero de todos modos hay bastante trasiego por aquí…<br><strong>Anciana</strong> – Yo voy a vivir abajo.<br><strong>Joven</strong> – Ah, sí…?<br><strong>Anciana</strong> – Tengo que vivir en algún sitio… Es un poco oscuro, pero… conozco bien la zona… No me sentiré fuera de lugar…<br><strong>Joven</strong> – Y escucharnos caminar así, encima de ti… todo el día… ¿Estás segura de que no te molestará?<br><strong>Anciana</strong> – Me servirá de distracción… Pensaré… Están trabajando allí arriba mientras yo… puedo quedarme en la cama todo el día…<br><strong>Joven</strong> – Bueno… Nada de moqueta entonces…<br><em>La joven vuelve al trabajo.</em><br><strong>Anciana</strong> – ¿Cuáles son tus sueños, entonces?<br><strong>Joven</strong> – ¿Mis sueños?<br><strong>Anciana</strong> – Eres joven. Debes tener aún sueños… Si te ganaras el premio gordo, ¿qué harías?<br><strong>Joven</strong> – Supongo que tomaría unas vacaciones…<br><strong>Anciana</strong> – ¿Y después…?<br><strong>Joven</strong> – Después… ¿Abriría mi propia empresa, tal vez…?<br><strong>Anciana</strong> – ¿Para…?<br><strong>Joven</strong> – ¡Para no tener jefe!<br><strong>Anciana</strong> – Abrir tu propia empresa para no tener jefe… Tan bien no trabajar en absoluto… Es más simple, ¿no?<br><strong>Joven</strong> – Sí, quizás… (<em>Es interrumpida por el timbre del teléfono</em>) No… Sí, sí… No, no… (<em>Cuelga</em>) Bueno, ¿en qué estábamos…?<br><strong>Anciana</strong> – Vete…<br><strong>Joven</strong> – ¿Perdón?<br><strong>Anciana</strong> – ¡Vete! Antes de que sea demasiado tarde…<br><strong>Joven</strong> – ¿Para ir a dónde?<br><strong>Anciana</strong> – ¿Cuántos años tienes, veinte? ¿Realmente quieres terminar como yo?<br><strong>Joven</strong> – Hay que vivir… ¿Qué propones…?<br><strong>Anciana</strong> (<em>desconcertada</em>) – Nada… Tienes razón…<br><em>La joven vuelve a trabajar.</em><br><strong>Joven</strong> – ¿Sabes lo que creo?<br><strong>Anciana</strong> – No…<br><strong>Joven</strong> – Van a cerrar la empresa.<br><strong>Anciana</strong> – ¿Cómo que cerrar la empresa?<br><strong>Joven</strong> – ¿Sabes lo que fabricamos…<br><strong>Anciana</strong> – No…<br><strong>Joven</strong> – Toda tu vida has trabajado aquí, ¿y no sabes lo que fabricamos?<br><strong>Anciana</strong> – Al principio, creo que lo sabía… Pero ha cambiado tanto… Nos compraron al menos diez veces. Ni siquiera sabía que todavía fabricábamos algo… ¿Qué fabricamos?<br><strong>Joven</strong> – ¡Urnas!<br><strong>Anciana</strong> – ¿Urnas?<br><strong>Joven</strong> – El mercado se está desplomando.<br><strong>Anciana</strong> – ¿La abstención…?<br><strong>Joven</strong> – ¡Urnas funerarias!<br><strong>Anciana</strong> – Ah…<br><strong>Joven</strong> – El boom de la tercera edad ya pasó…<br><strong>Anciana</strong> – ¿Es tan grave?<br><strong>Joven</strong> – Van a cerrar la empresa… y abrirán otra…<br><strong>Anciana</strong> – ¿Deslocalización?<br><strong>Joven</strong> – Ni siquiera. En realidad, probablemente mantendremos los mismos locales…<br><strong>Anciana</strong> – ¿Y el personal?<br><strong>Joven</strong> – Aparte de las salidas naturales, como la tuya, probablemente terminaremos reubicando a todos… Incluso podríamos volver a contratar… Solo tendremos que cambiar el nombre de la empresa para fabricar otra cosa… Tenemos muchas opciones… Con el aumento de la natalidad…<br><strong>Anciana</strong> – Entonces, ¿qué cambia?<br><strong>Joven</strong> – En realidad, no mucho.<br><em>La joven vuelve al trabajo. La anciana permanece pensativa.</em><br><strong>Anciana</strong> – Realmente no hay forma de detener todo esto…<br><strong>Joven</strong> – ¿Qué?<br><strong>Anciana</strong> – No lo sé… De hecho, estoy segura de que si hacemos huelga, nadie lo notaría arriba…<br><strong>Joven</strong> – Eres única…<br><strong>Anciana</strong> – Sí… Una anciana única… ¿Ha notado? Nunca dicen una joven única… Es normal ser única cuando eres joven… Se tolera… Incluso se recomienda… Casi higiénico. Pero al envejecer… Se supone que debes superarlo… El pelo rojo… o los anillos en la nariz. Después de los treinta, es pasado de moda. Entonces, después de cincuenta, es completamente sospechoso… ¿Sabes lo que es envejecer? Es ya no saber cómo inventar la vida todas las mañanas, después de la hora del café… De hecho, morimos por falta de imaginación. No eres muy… anillos en la nariz, ¿verdad…?<br><strong>Joven</strong> – ¿Tienes hijos?<br><strong>Anciana</strong> – No…<br><strong>Joven</strong> – ¿Te hubiera gustado tener alguno?<br><strong>Anciana</strong> – ¿Para qué?<br><strong>Joven</strong> – Por ejemplo, para no envejecer sola.<br><strong>Anciana</strong> – Tengo vecinos. Envejecen conmigo.<br><strong>Joven</strong> – Es bastante deprimente hablar contigo…<br><strong>Anciana</strong> (<em>divertida</em>) – ¿Lo crees…?<br><strong>Joven</strong> – No es tan grave.<br><strong>Anciana</strong> – ¿Que sea deprimente?<br><strong>Joven</strong> – Tal vez pides demasiado.<br><strong>Anciana</strong> – Sí… Eso es lo que me dijeron arriba la última vez que me atreví a pedir un aumento…<br><strong>Joven</strong> – ¿Hace cuánto fue eso…?<br><strong>Anciana</strong> – No sé…<br><strong>Joven</strong> – Ya no hay nadie arriba… ¿Tampoco lo sabías?<br><strong>Anciana</strong> – Cómo que nadie…?<br><strong>Joven</strong> – Nos compraron los fondos de pensiones.<br><strong>Anciana</strong> – ¿Quieres decir… los jubilados?<br><strong>Joven</strong> – Sus viudas, al menos.<br><strong>Anciana</strong> – Entonces, después de que me vaya, ¿seré la jefa de mi empresa?<br><strong>Joven</strong> – Eh, sí… Ves, ni siquiera hace falta jugar a la lotería. Solo hay que esperar…<br><em>La anciana, devastada, permanece en silencio.</em><br><strong>Anciana</strong> – Si organizo una fiesta de despedida, ¿vendrás?<br><strong>Joven</strong> – ¿Por qué no? Envíame una esquela…<br><em>Se escucha a lo lejos el rugido de una sirena.</em><br><strong>Anciana</strong> – Es la hora… Tendré que irme… (<em>Comienza a irse.</em>) Durante años, al escuchar la sirena al mediodía, tenía el reflejo de correr hacia los refugios… Aunque ni siquiera viví la guerra… Pero el bombardeo nunca llegaba. Así que simplemente iba a almorzar… (<em>Se gira una última vez hacia la joven</em>.) Te dejaré mis tickets de restaurante…<br><em>Se va. La joven la sigue poco después.</em><br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



<p><strong>Contactar con el autor </strong>: <a href="https://sketchotheque.net/es/formulario-de-contacto/">FORMULARIO DE CONTACTO</a></p>



<p>Sketch extraído de la recopilación<em> <a href="https://sketchotheque.net/es/la-barra/">La Barra</a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/la-barra/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/la-barra/"><img decoding="async" width="400" height="352" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/labarra-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="" class="wp-image-1875" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/labarra-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/labarra-jean-pierre-martinez-b-300x264.webp 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



<p></p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/como-una-vieja-pelicula/">Como una vieja película</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Entrevista de trabajo</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/entrevista-de-trabajo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 25 May 2025 16:15:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Director]]></category>
		<category><![CDATA[La Barra]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Pobreza]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Racismo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2604</guid>

					<description><![CDATA[<p>Entrevista de trabajo, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'La Barra' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/entrevista-de-trabajo/">Entrevista de trabajo</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>En un bar, una mesa en la que está sentada una mujer de tipo ejecutiva comercial. Llega una chica rubia con estilo de estudiante. La mujer se levanta y le da la mano.<br></em><strong>Mujer</strong> – Siéntate, por favor… (<em>Un poco sorprendida</em>) ¿Entonces eres la señorita…?<br><strong>Joven</strong> – Ben Salah. Fatima Ben Salah…<br><strong>Mujer</strong> – Eso es… Y… eres rubia…<br><strong>Joven</strong> – Sí, lo sé, me lo dicen a menudo… En realidad, es mi bisabuelo que… Pero normalmente, tranquiliza a mis empleadores. Cuando logro llegar a la entrevista de trabajo, por supuesto… ¿Hay algún problema?<br><strong>Mujer</strong> – En absoluto…<br><strong>Joven</strong> – La oferta decía que estaban buscando a una vendedora…?<br><strong>Mujer</strong> – De primas de seguros, sí… Vendemos pólizas de seguros funerarios. Un mercado ya muy saturado… Estamos buscando a alguien para prospectar en los suburbios…<br><strong>Joven</strong> – ¿Por qué no una rubia?<br><strong>Mujer</strong> – Para puerta a puerta en los barrios… Pensamos que una rubia… Bueno, causaría menos empatía…<br><strong>Joven</strong> (<em>entregándole una hoja</em>) – Tengo antecedentes, ¿sabes? Quiero decir, un currículum…<br><strong>Mujer</strong> – Hay que ser muy hábil para colocar este tipo de productos. Cuando no sabes cómo vas a pagar el alquiler a fin de mes, obviamente, no piensas todas las mañanas al beber tu café en tomar un crédito a 50 años para financiar tu última morada…<br><strong>Joven</strong> – Es cierto…<br><strong>Mujer</strong> – Al principio, estábamos en la edición. Tampoco fue fácil. Vender una enciclopedia en 28 volúmenes a personas que en su mayoría no saben leer. Al menos que no saben leer español…<br><strong>Joven</strong> – Aún hay ilustraciones en las enciclopedias…<br><strong>Mujer</strong> – Después, probamos un poco con el seguro de salud complementario. Pero con la competencia… No, la póliza de seguro funerario, hoy en día, es lo más rentable… Es el futuro…<br><strong>Joven</strong> – No estamos seguros de enfermarnos, pero estamos seguros de morir algún día… Todos… Incluso los analfabetos…<br><strong>Mujer</strong> – ¿Esto no es una operación de prueba, verdad?<br><strong>Joven</strong> – ¿Perdón…?<br><strong>Mujer</strong> – ¿No te has teñido de rubia para luego acusarnos de discriminación?<br><strong>Joven</strong> – Tranquilícese, soy una rubia de verdad…<br><strong>Mujer</strong> – No somos racistas, ¿sabes? Es solo que en este caso… Planeábamos confiarte el desarrollo de un nuevo mercado – lo que llamamos en nuestra jerga el seguro funerario halal. Un sector en fuerte expansión. La consecuencia lógica del gran flujo de inmigración de los años 50.<br><strong>Joven</strong> – Puedo ponerme el acento árabe…<br><strong>Mujer</strong> – ¿Sabrías hacer eso?<br><strong>Joven</strong> – Con un pequeño curso de actualización…<br><strong>Mujer</strong> – ¿Crees que funcionaría?<br><strong>Joven</strong> – Si me pongo una burka…<br><em>La mujer reflexiona.</em><br><strong>Mujer</strong> – Bueno… Me has convencido… Cuando solicitas un puesto de vendedora, debes empezar por saber venderte… Y créeme, venderme una rubia no fue fácil. (<em>Levantándose</em>) ¡Bravo! Te tomo a prueba.<br><strong>Joven</strong> – Gracias.<br><strong>Mujer</strong> – Y si funcionas, en tres meses, pasarás a tener una concesión perpetua…<br><strong>Joven</strong> – ¿Quieres decir un contrato a tiempo indefinido?<br><strong>Mujer</strong> (<em>levantándose con una sonrisa satisfecha</em>) – Es agradable ver a jóvenes que aún tienen ganas de trabajar.<br><em>Salen</em>.<br><em><strong>Negro</strong></em>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



<p><strong>Contactar con el autor </strong>: <a href="https://sketchotheque.net/es/formulario-de-contacto/">FORMULARIO DE CONTACTO</a></p>



<p>Sketch extraído de la recopilación<em> <a href="https://sketchotheque.net/es/la-barra/">La Barra</a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/la-barra/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/la-barra/"><img decoding="async" width="400" height="352" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/labarra-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="" class="wp-image-1875" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/labarra-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/labarra-jean-pierre-martinez-b-300x264.webp 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



<p></p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/entrevista-de-trabajo/">Entrevista de trabajo</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Jubilación</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/jubilacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 May 2025 12:55:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[4 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Compañero de trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Director]]></category>
		<category><![CDATA[Empresa]]></category>
		<category><![CDATA[Jubilación]]></category>
		<category><![CDATA[Jubilado]]></category>
		<category><![CDATA[Nicotina]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Libertad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2579</guid>

					<description><![CDATA[<p>Jubilación, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Nicotina' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/jubilacion/">Jubilación</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Vuelve el Presidente acompañado de otro personaje, hombre o mujer.<br></em><strong>Presidente</strong> – Entonces, viejo amigo, ¿qué vas a hacer ahora que estás jubilado?<br><strong>Dany</strong> – Oh, ya sabe, no voy a tener tiempo de aburrirme.<br><strong>Presidente</strong> – ¿De verdad lo cree?<br><strong>Dany</strong> – Haré todo lo que no he tenido tiempo de hacer hasta ahora.<br><strong>Presidente</strong> – ¿Ah, sí? ¿Como qué, por ejemplo?<br><strong>Dany</strong> – No lo sé…<br><strong>Presidente</strong> – ¿Ir de pesca?<br><strong>Dany</strong> – Por qué no, sí…<br><strong>Presidente</strong> – Yo digo que se va a aburrir, viejo, ya verá.<br><strong>Dany</strong> – Al principio, quizás un poco.<br><strong>Presidente</strong> – El trabajo es peor que el tabaco, en cuanto a adicción. Nunca se debería empezar. Después es demasiado tarde.<br><strong>Dany</strong> – Entonces tomaré la jubilación como una desintoxicación.<br><strong>Presidente</strong> – La jubilación no debería existir. De hecho, casi ya no existe. Quizás sea el último en disfrutar de esta aberración.<br><strong>Dany</strong> – ¿Lo cree?<br><strong>Presidente</strong> – Hoy en día, la gente vive más de cien años, y muere en buena salud. ¿Se siente viejo?<br><strong>Dany</strong> – Dios mío…<br><strong>Presidente</strong> – Vale, no tiene el ímpetu de un tipo de veinte años, y nos cuesta mucho más, pero bueno… Podríamos encontrarle un trabajito subalterno pagado con el salario mínimo para que termine su carrera en la Tierra. O incluso un trabajo voluntario. ¿Le gustaría trabajar en la cafetería? Nos falta personal en la fregona.<br><strong>Dany</strong> – Pues…<br><strong>Presidente</strong> – ¡Pero estoy bromeando! ¿Se cree todo lo que le dicen, eh? Eso sí que no es contradictorio. (<em>El Presidente se acerca al borde del escenario</em>.) Hay una vista magnífica desde aquí, nunca lo había notado…<br><em>El otro se acerca por detrás con los brazos extendidos para empujarlo. Pero el Presidente se gira y interpreta su gesto como un intento de beso.</em><br><strong>Presidente</strong> – Vamos, viejo, no sea tan sensible.<br><em>Lo abraza por un momento.</em><br><strong>Presidente</strong> – Le vamos a echar de menos. Ya no hay tipos como usted, por suerte. Disfruta de su jubilación, que ya nos cuesta bastante.<br><strong>Dany</strong> – Gracias, señor presidente.<br><em>El Presidente empieza a alejarse.</em><br><strong>Dany</strong> – ¡Señor presidente!<br><strong>Presidente</strong> – ¿Sí?<br><strong>Dany</strong> – ¡Mierda!<br><strong>Presidente</strong> – ¿Como en el teatro, entonces? Gracias por deseármelo, viejo.<br><em>El Presidente se va.</em><br><strong>Dany</strong> – Ni siquiera pude decirle mierda antes de irme…<br><em>Sale. Llegan dos personajes, hombres o mujeres. Empiezan a vapear.</em><br><strong>Micky</strong> – ¿Cuánto tiempo llevas trabajando aquí?<br><strong>Rafa</strong> – Es mi primer día. ¿Y tú?<br><strong>Micky</strong> – También es mi primer día. Y creo que va a ser el último.<br><strong>Rafa</strong> – ¿Estás de temporal?<br><strong>Micky</strong> – No, acabo de mandar a la mierda a mi jefe.<br><strong>Rafa</strong> – Deberías haber esperado al final del periodo de prueba.<br><strong>Micky</strong> – No es mi estilo esperar. Soy impulsivo.<br><strong>Rafa</strong> – ¿Y ahora qué vas a hacer?<br><strong>Micky</strong> – Tal vez me vaya al extranjero.<br><strong>Rafa</strong> – ¿Ah sí? ¿A dónde?<br><strong>Micky</strong> – No lo sé. Quizás a China.<br><strong>Rafa</strong> – ¿Hablas chino?<br><strong>Micky</strong> – Aprenderé. China es donde está pasando todo ahora, ¿no?<br><strong>Rafa</strong> – Sí, tal vez.<br><strong>Micky</strong> – ¿Quieres comer juntos al mediodía? Gastaré mis últimos tickets restaurant…<br><strong>Rafa</strong> – Vale.<br><strong>Micky</strong> – Comeremos chino.<br><strong>Rafa</strong> – Así podrás empezar a aprender el idioma.<br><em>Se van.</em><br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



<p><strong>Contactar con el autor </strong>: <a href="https://sketchotheque.net/es/formulario-de-contacto/">FORMULARIO DE CONTACTO</a></p>



<p>Sketch extraído de la recopilación<em> <a href="https://sketchotheque.net/es/nicotina/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Nicotina</a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/nicotina/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/nicotina/"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="437" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/nicotina-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Nicotina" class="wp-image-1900" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/nicotina-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/nicotina-jean-pierre-martinez-b-275x300.webp 275w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



<p></p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/jubilacion/">Jubilación</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Muerto por las Finanzas</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/muerto-por-las-finanzas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 May 2025 12:37:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[4 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Compañero de trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Empresa]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Nicotina]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Bolsa]]></category>
		<category><![CDATA[Existencialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Fuego]]></category>
		<category><![CDATA[Libertad]]></category>
		<category><![CDATA[Marihuana]]></category>
		<category><![CDATA[Tabaco]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2575</guid>

					<description><![CDATA[<p>Muerto por las Finanzas, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Nicotina' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/muerto-por-las-finanzas/">Muerto por las Finanzas</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Llegan dos personajes más.<br></em><strong>Jo</strong> – ¿Tienes noticias de él?<br><strong>Nic</strong> – Ha muerto.<br><strong>Jo</strong> – Mierda. Entonces no era tan leve después de todo. No sabía que se podía morir de risa.<br><strong>Nic</strong> – De hecho, murió de agotamiento. Estaba sacudido por una risa incontrolable todo el día. Y también por la noche. Ya no podía dormir. Fue el corazón el que cedió. No pudo disfrutar mucho de su baja médica.<br><strong>Jo</strong> – ¿Y los médicos no pudieron hacer nada para salvarlo?<br><strong>Nic</strong> – Intentaron de todo para que dejara de reír. Incluso lo llevaron al teatro. Pero la enfermedad ya estaba demasiado avanzada…<br><em>Se oye el ruido atenuado de una alarma de incendios. Llega una tercera persona, afligida y en ropa interior.</em><br><strong>Mat</strong> – ¡Hay un incendio en la planta baja!<br><strong>Jo</strong> – ¿Un incendio?<br><strong>Mat</strong> – Trabajo en el primero pero subí al séptimo por… Bueno, preferí refugiarme en el último piso. Tal vez nos rescaten en helicóptero antes de que el fuego se propague hasta aquí.<br><strong>Nic</strong> – Ves demasiado la tele…<br><strong>Mat</strong> – ¡Dios mío, dejé todos mis archivos en mi oficina! Y ya la empresa para la que trabajo no está muy bien. El precio de las acciones está en caída libre…<br><strong>Jo</strong> – Aunque, si todos morimos carbonizados…<br><strong>Nic</strong> – Si quieres, haremos grabar en tu tumba el logo de tu empresa, con la inscripción «muerto por el sistema financiero».<br><strong>Mat</strong> – Tienes razón… Si salimos de esta, te aseguro que ya no me lo tomaré todo tan trágicamente… Al fin y al cabo, solo se vive una vez, ¿no?<br><strong>Jo</strong> – Excepto los gatos, que tienen siete vidas…<br><em>El segundo echa un vistazo a la pantalla de su móvil para leer el mensaje de texto que acaba de recibir.</em><br><strong>Nic</strong> – Acabo de recibir un mensaje de un compañero que trabaja en el primero.<br><strong>Mat</strong> – ¿Los bomberos han sido avisados?<br><strong>Nic</strong> – Es solo un simulacro de incendio.<br><strong>Mat</strong> (<em>haciendo la señal de la cruz</em>) – Gracias a Dios…<br><strong>Jo</strong> – Sí… Casi podríamos hablar de un milagro…<br><strong>Mat</strong> – Tengo que volver inmediatamente. Mi jefe se preguntará dónde he estado.<br><em>Se va.</em><br><strong>Nic</strong> – El día a día nos atrapa rápidamente…<br><strong>Jo </strong>– Sí.<br><strong>Nic</strong> – Desde la guardería deberíamos haber protestado.<br><strong>Jo</strong> – Sí… Pero no abrimos la boca.<br><strong>Nic</strong> – Luego siguió con la escuela.<br><strong>Jo</strong> – Nos dimos cuenta de que ya estábamos aburridos a tiempo completo, pero pensamos que iría mejor cuando termináramos nuestros estudios.<br><strong>Nic</strong> – Y luego comenzamos a trabajar y pensamos que iría mejor cuando estuviéramos jubilados.<br><strong>Jo</strong> – Y fue entonces cuando eliminaron las pensiones.<br><em>Empiezan a irse.</em><br><strong>Nic</strong> – ¿Y por cierto, qué piensas de la recién llegada?<br><strong>Jo</strong> – ¿La recién llegada?<br><strong>Nic</strong> – No me digas que no la has notado…<br><em>Se van. Llega un personaje solo.</em><br><strong>Ben</strong> – No fue un simulacro de incendio. Era yo. Intentaba fumar discretamente un porro en los baños. Como cuando estaba en el colegio. Pero en aquella época, el único detector de humo que teníamos era el conserje… Ahora, el conserje es Big Brother, con sensores por todas partes. Así es como estamos. Todavía tenemos que escondernos para fumar. A nuestra edad.<br><em>Enciende un porro y fuma.</em><br><strong>Ben</strong> – Qué mierda… No esperaba ganar la lotería, ¿eh? No juego. Y además, el que gana la lotería… Es demasiado azar. Algo que no has hecho nada para conseguir. Pero un pequeño empujón del destino. Solo un poco de suerte. Suficiente para que te facilite un poco la vida… No demasiado, para que puedas decir: Vale, tuve un golpe de suerte, pero aún así lo merecía. Pero la suerte no existe. No hay milagros. O tal vez, cuando tuve mi oportunidad, no supe aprovecharla. Así que fumo. Para ver la vida en rosa.<br><em>Llega otro personaje.</em><br><strong>Ben</strong> (<em>ofreciéndole su porro</em>) – ¿Quieres?<br><strong>Charlie</strong> – Gracias, dejé. (<em>Empieza a vapear</em>) ¿En qué trabajas?<br><strong>Ben</strong> – Oh, en varias cosas. Pero en general, puedo decir que principalmente estoy en la mierda. ¿Y tú?<br><strong>Charlie</strong> – Soy… Bueno, era contador. Mi jefe acaba de pillarme con su secretaria en los baños de la oficina.<br><strong>Ben</strong> – ¿Está prohibido por el reglamento interior de tu empresa acostarse con la secretaria del jefe?<br><strong>Charlie</strong> – Solo si el jefe ya se acuesta con su secretaria.<br><strong>Ben</strong> – Ya veo. Derecho de prelación. Así que te han despedido.<br><strong>Charlie</strong> – Sin previo aviso. Tengo que despejar mi escritorio antes de esta noche.<br><strong>Ben</strong> – ¿Y qué vas a hacer?<br><strong>Charlie</strong> – ¿Sabes qué? Creo que este despido es una oportunidad para mí.<br><strong>Ben</strong> – ¿Ah, sí? Entonces eres de los que ven el lado positivo…<br><strong>Charlie</strong> – Nunca hubiera tenido el valor de renunciar. Voy a montar mi propia empresa.<br><strong>Ben</strong> – Una empresa de contabilidad, supongo.<br><strong>Charlie</strong> – Cuando sales de la cárcel, no sueñas con convertirte en carcelero. No, voy a montar un restaurante. No sé por qué, siempre he querido tener un restaurante. Aunque ni siquiera sé cocinar.<br><strong>Ben</strong> – Ah, sí. Sin embargo, eso puede ayudar cuando quieres dedicarte a la restauración…<br><strong>Charlie</strong> – ¿Tú trabajas en la restauración?<br><strong>Ben</strong> – En informática.<br><strong>Charlie</strong> – Voy a necesitar un chef… ¿Sabes cocinar?<br><strong>Ben</strong> – Sé hacer pasta.<br><strong>Charlie</strong> – Podríamos abrir un restaurante italiano.<br><strong>Ben</strong> – ¿Dónde vais a montarlo, este restaurante?<br><strong>Charlie</strong> – En el Sur… Ya que estamos… Ya conoces la canción. Si tengo que acabar en la miseria, será menos penoso bajo el sol.<br><strong>Ben</strong> – Y además, cuando montas un restaurante, al menos tienes la seguridad de no morir de hambre.<br><em>El otro se prepara para irse.</em><br><strong>Charlie</strong> – Venga, voy a meter todas mis cosas de oficina en una caja, como en las series americanas, y me largo.<br><strong>Ben</strong> – Voy a bajar contigo…<br><strong>Charlie</strong> – ¿Al Sur?<br><strong>Ben</strong> – Al ascensor, para empezar.<br><em>Salen.</em><br><em><strong>Negro</strong></em>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



<p><strong>Contactar con el autor </strong>: <a href="https://sketchotheque.net/es/formulario-de-contacto/">FORMULARIO DE CONTACTO</a></p>



<p>Sketch extraído de la recopilación<em> <a href="https://sketchotheque.net/es/nicotina/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Nicotina</a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/nicotina/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/nicotina/"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="437" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/nicotina-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Nicotina" class="wp-image-1900" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/nicotina-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/nicotina-jean-pierre-martinez-b-275x300.webp 275w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



<p></p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/muerto-por-las-finanzas/">Muerto por las Finanzas</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Importación y exportación</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/importacion-y-exportacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 May 2025 12:32:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[3 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Compañero de trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Empresa]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Nicotina]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Desigualdades sociales]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2573</guid>

					<description><![CDATA[<p>Importación y exportación, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Nicotina' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/importacion-y-exportacion/">Importación y exportación</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Dos personajes, hombres o mujeres, entran. Empiezan a fumar.<br></em><strong>Kim</strong> – ¿En qué piso trabajas?<br><strong>Sam</strong> – En el quinto…<br><strong>Kim</strong> – ¿Qué empresa hay en el quinto?<br><strong>Sam</strong> – Lo mismo que en el cuarto.<br><strong>Kim</strong> – Ah, ya. Importación-exportación.<br><strong>Sam</strong> – En este momento, sobre todo importación.<br><strong>Kim</strong> – Sí. ¿Qué podríamos exportar?<br><strong>Sam</strong> – Sí.<br><strong>Kim</strong> – No sé.<br><strong>Sam</strong> – Quizás nuestros diputados y senadores.<br><strong>Kim</strong> – Es cierto que, a diferencia del petróleo, de eso no nos falta.<br><strong>Sam</strong> – Los senadores son la única energía que es tanto fósil como renovable.<br><strong>Kim</strong> – ¿Y qué productos importáis?<br><strong>Sam</strong> – Un poco de todo. Pero estamos especializados en productos financieros.<br><strong>Kim</strong> – ¿Productos financieros?<br><strong>Sam</strong> – Importamos capitales.<br><strong>Kim</strong> – ¿Para qué?<br><strong>Sam</strong> – Para pagar los otros productos que importamos.<br><strong>Kim</strong> – Ah, vale… ¿Pero con qué pagamos esos capitales que importamos?<br><strong>Sam</strong> – Ahora hay varios términos muy técnicos para designar ese tipo de productos en el jerga financiera, pero básicamente, podemos llamarlos reconocimientos de deuda.<br><strong>Kim</strong> – Entonces, en realidad, importamos todo lo que consumimos y lo único que exportamos son nuestras deudas.<br><strong>Sam</strong> – Exacto.<br><strong>Kim</strong> – ¿Pero por qué todos esos países que nos mantienen compran nuestras deudas?<br><strong>Sam</strong> – Para que tengamos con qué pagarles. De lo contrario, no podrían exportar. Sería el colapso del sistema.<br><strong>Kim</strong> – Veo… Pero entonces, ¿por qué todos esos países pobres no consumen lo que producen en lugar de exportarlo hacia países ricos que no tienen dinero para pagarles?<br><strong>Sam</strong> – Porque precisamente son países pobres. El nivel de vida es muy bajo y las desigualdades son muy marcadas. No hay clases medias, por lo tanto, no hay mercado interno. Y, por supuesto, los obreros no tienen dinero para comprar lo que producen.<br><strong>Kim</strong> – Es un poco paradójico, ¿no?<br><strong>Sam</strong> – Así es… Todos los economistas te lo dirán.<br><strong>Kim</strong> – Me pregunto por qué aún no se nos ha ocurrido guillotinar a algunos…<br><strong>Sam</strong> – ¡Oh la la! ¿Eres un alterglobalista, verdad?<br><strong>Kim</strong> – Es mi lado Che Guevara…<br><strong>Sam</strong> – Y tú, ¿en qué piso trabajas?<br><strong>Kim</strong> – En el decimotercero. Trabajo para una ONG.<br><strong>Sam</strong> – Pensé que este edificio solo tenía doce pisos.<br><strong>Kim</strong> – Sí, sí, es cierto. Pero trabajo en una ONG ficticia.<br><strong>Sam</strong> – Ah, vale…<br><strong>Kim</strong> – De hecho, tengo que volver.<br><em>Llega una anciana que se parece mucho a la muerte.</em><br><strong>Sam</strong> – ¿Quién es ella?<br><strong>Kim</strong> – La propietaria. No la vemos mucho rondando por aquí…<br><strong>Sam</strong> – ¿La propietaria de esta torre?<br><strong>Kim</strong> – De la torre, sí. Y de todas las empresas que alberga.<br><strong>Sam</strong> – Incluso las empresas ficticias…<br><strong>Kim</strong> – Ella es accionista mayoritaria en el holding que posee todo esto. Antes pertenecíamos a los fondos de pensiones…<br><strong>Sam</strong> – Pero ahora que han eliminado las pensiones…<br><em>Se va. El otro lo sigue.</em><br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



<p><strong>Contactar con el autor </strong>: <a href="https://sketchotheque.net/es/formulario-de-contacto/">FORMULARIO DE CONTACTO</a></p>



<p>Sketch extraído de la recopilación<em> <a href="https://sketchotheque.net/es/nicotina/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Nicotina</a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/nicotina/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/nicotina/"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="437" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/nicotina-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Nicotina" class="wp-image-1900" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/nicotina-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/nicotina-jean-pierre-martinez-b-275x300.webp 275w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



<p></p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/importacion-y-exportacion/">Importación y exportación</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Las sandalias de Empédocles</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/las-sandalias-de-empedocles/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 May 2025 12:18:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[4 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Compañero de trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Destino]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Director]]></category>
		<category><![CDATA[Empresa]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Nicotina]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Suicidio]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Dios]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2565</guid>

					<description><![CDATA[<p>Las sandalias de Empédocles, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Nicotina' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/las-sandalias-de-empedocles/">Las sandalias de Empédocles</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Llega un personaje, hombre o mujer. Se quita los zapatos, mocasines o tacones de aguja, y se acerca al borde del escenario, como si estuviera al borde de un abismo en el que considera saltar. Otro personaje, hombre o mujer, llega detrás de él y se queda desconcertado.<br></em><strong>Ángel</strong> – Señor Presidente…<br><em>El otro se voltea.</em><br><strong>Presidente</strong> – A veces me pregunto si no sería mejor parar. ¿No lo cree usted?<br><strong>Ángel</strong> – ¿Parar de fumar, quiere decir?<br><strong>Presidente</strong> – Francamente, ¿para qué todo esto?<br><strong>Ángel</strong> – No lo sé, Señor Presidente…<br><strong>Presidente</strong> – Es la crisis, viejo amigo. El mercado del calzado está en caída libre. La empresa está al borde del precipicio. Solo falta un paso.<br><strong>Ángel</strong> – Yo… No hay que ser tan pesimista, Señor Presidente. Todavía se siente un movimiento.<br><strong>Presidente</strong> – ¿Un movimiento? ¿Usted siente un movimiento? ¡Es la fiebre, viejo amigo! ¡La fiebre!<br><em>Se aleja del borde del escenario, descalzo.</em><br><strong>Presidente</strong> – ¿Ha oído hablar de las sandalias de Empedocles?<br><strong>Ángel</strong> – Las sandalias de… No, Señor Presidente. Pero si lo desea, puedo estudiar el asunto.<br><strong>Presidente</strong> – Bueno, querido, si alguna vez encuentra mis zapatos al borde de este volcán, sabrá dónde encontrarme.<br><strong>Ángel</strong> – ¿Dónde, Señor Presidente?<br><strong>Presidente</strong> – Abajo, viejo amigo. ¡En el caldero de los infiernos!<br><strong>Ángel</strong> – Claro, Señor Presidente. (<em>Su teléfono móvil suena</em>) Permítame un momento, Señor Presidente… Sí? Sí, sí… Escúchame… No puedo hablar contigo ahora mismo… (<em>Bajando la voz un poco</em>) Estoy con el Presidente… (<em>Mientras habla, el Presidente se aleja discretamente, dejando sus zapatos allí.</em>) De acuerdo, te llamaré en cinco minutos…<br><em>Guarda su teléfono móvil y, al no ver al Presidente, se queda perplejo por un momento. Se inclina hacia el borde del escenario para mirar hacia abajo.<br>Otro personaje, hombre o mujer, llega y también comienza a fumar. El primero se voltea y se sorprende al verlo.</em><br><strong>Luca</strong> – ¿Estás bien?<br><strong>Ángel</strong> – Eh… Sí, sí…<br><strong>Luca</strong> – ¿En qué estás trabajando en estos momentos?<br><strong>Ángel</strong> – Las… Las Sandalias de Empedocles, ¿conoces?<br><strong>Luca</strong> – He oído hablar un poco de ellas, sí.<br><strong>Ángel</strong> – ¿Y sabes a quién pertenecen?<br><strong>Luca</strong> – Las sandalias de… Pues a él, ¿no?<br><strong>Ángel</strong> – Ah sí, evidentemente.<br><strong>Luca</strong> – ¿Por qué?<br><strong>Ángel</strong> – No sé… Intuición… No se lo digas a nadie, pero tengo la sensación de que nuestras acciones en la bolsa van a subir.<br><strong>Luca</strong> – ¿Subir? ¿Por lo de las sandalias de Empedocles?<br><em>El otro vuelve a mirar los zapatos.</em><br><strong>Ángel</strong> – En cambio, aquí pronto podríamos tener un problema de liderazgo. Si fuera tú, vendería. Esto queda entre nosotros, por supuesto…<br><em>El primero se va. El otro lo ve irse, intrigado. Después de un momento, ve los zapatos, se acerca y los observa con perplejidad. Luego se acerca más al borde del escenario y mira hacia abajo. Saca su teléfono móvil y marca un número.</em><br><strong>Luca</strong> – Sí, soy yo. Oye, podrías vender todas las acciones que tenemos en cartera de… (<em>Llega otro personaje, hombre, y se interrumpe</em>) Espera, te llamo luego…<br><em>Se va.</em><br><em><strong>Negro</strong></em>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



<p><strong>Contactar con el autor </strong>: <a href="https://sketchotheque.net/es/formulario-de-contacto/">FORMULARIO DE CONTACTO</a></p>



<p>Sketch extraído de la recopilación<em> <a href="https://sketchotheque.net/es/nicotina/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Nicotina</a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/nicotina/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/nicotina/"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="437" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/nicotina-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Nicotina" class="wp-image-1900" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/nicotina-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/nicotina-jean-pierre-martinez-b-275x300.webp 275w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



<p></p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/las-sandalias-de-empedocles/">Las sandalias de Empédocles</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>A plazos</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/a-plazos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 May 2025 16:49:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Apartamento]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Cliente]]></category>
		<category><![CDATA[Comedia de lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Diablo]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Memorias de una maleta]]></category>
		<category><![CDATA[Vendedor]]></category>
		<category><![CDATA[Lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad de consumo]]></category>
		<category><![CDATA[Televisión]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2361</guid>

					<description><![CDATA[<p>A plazos, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Memorias de una maleta' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/a-plazos/">A plazos</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje está allí. Timbran. Va a abrir.<br></em><strong>Uno</strong> – ¿Sí?<br><strong>Dos</strong> – ¡Hola! ¿Podría concederme cinco minutos?<br><em>El primero vuelve con el segundo, que lleva una maleta.</em><br><strong>Uno</strong> – Pase un momento si quiere, pero no tengo mucho tiempo.<br><strong>Dos</strong> – ¿Ah sí? ¿Y qué tan apurado está? Un domingo… El día del Señor…<br><strong>Uno</strong> – No lo sé… Siempre hay cosas que hacer…<br><strong>Dos</strong> – Claro… Pero verá, no se arrepentirá de haberme abierto la puerta…<br><strong>Uno</strong> – ¿No me va a hablar de la Biblia, verdad?<br><strong>Dos</strong> – Tranquilícese, no es Dios quien me envía. Sería más bien lo contrario… Me presento. Soy el diablo.<br><strong>Uno</strong> – Me dio miedo… Pensé que era un Testigo de Jehová. Aunque por lo general, vienen siempre de a dos, ¿Verdad?<br><strong>Dos</strong> – Lo que tengo para ofrecerle es mucho más interesante… Y siempre trabajo en solitario…<br><strong>Uno</strong> – Bueno… Pero le advierto desde ya, no necesito nada.<br><strong>Dos</strong> – Quién sabe… Permítame al menos presentarle nuestras ofertas.<br><strong>Uno</strong> – Está por empezar mi telenovela, y tengo que reiniciar el router. La conexión en el edificio es muy mala.<br><strong>Dos</strong> – No lo retendré mucho tiempo, lo prometo.<br><strong>Uno</strong> – Bueno… Lo escucho…<br><strong>Dos</strong> – Me gustaría proponerle un pacto.<br><strong>Uno</strong> – ¿Quiere decir un paquete?<br><strong>Dos</strong> – No, no… Digo precisamente: un pacto.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y en qué consiste?<br><em>El segundo abre la maleta y le muestra el contenido.</em><br><strong>Dos</strong> – Le ofrezco amor, gloria y belleza.<br><strong>Uno</strong> – Oh, usted sabe, a mi edad…<br><strong>Dos</strong> – Es una opción adicional, pero bueno… Si insiste, también puedo agregarle juventud.<br><strong>Uno</strong> – ¿Juventud eterna?<br><strong>Dos</strong> – Eterna… No hay que exagerar… ¿Qué hay eterno en este mundo terrenal?<br><strong>Uno</strong> – Sí, tiene razón… Es más bien la era de la adolescencia programada .<br><strong>Dos</strong> – ¿Quiere decir la obsolescencia programada, supongo?<br><strong>Uno</strong> – Amor, gloria y belleza… Imagino que me costará un ojo de la cara…<br><strong>Dos</strong> – Desengáñese, querido señor. Ahí es donde mi oferta es absolutamente diabólica.<br><strong>Uno</strong> – ¿Cuánto?<br><strong>Dos</strong> – No le costará un ojo de la cara, en todo caso… Solo le tomaré su alma.<br><strong>Uno</strong> – ¿Ah sí?<br><strong>Dos</strong> – Pero tranquilo, puede pagar en varias cuotas mensuales.<br><strong>Uno</strong> – Tendría que pensarlo.<br><strong>Dos</strong> – Venderle el alma al diablo, ya sabe, es bastante común en estos días.<br><strong>Uno</strong> – Si usted lo dice…<br><strong>Dos</strong> – Y además, ¿qué haría usted con ella de todos modos?<br><strong>Uno</strong> – ¿Con qué?<br><strong>Dos</strong> – ¡Con su alma!<br><strong>Uno</strong> – Es cierto que últimamente… no la utilizo mucho.<br><strong>Dos</strong> – ¡Entonces mejor cámbiela por algo útil!<br><strong>Uno</strong> – Por otro lado… Nunca se sabe… Todavía podría necesitarla.<br><strong>Dos</strong> – Bueno, como lo veo vacilante, creo que es el momento de presentarle nuestra promoción. Pero cuidado, solo es válida durante veinticuatro horas…<br><strong>Uno</strong> – ¿Y cuál es su promoción?<br><em>El segundo saca un catálogo de la maleta.</em><br><strong>Dos</strong> – Como regalo de bienvenida, le ofrezco una suscripción al cable, de alta velocidad, con un paquete de 563 canales, totalmente gratuitos… durante tres meses.<br><strong>Uno</strong> – Ah sí, claro…<br><strong>Dos</strong> – Por lo menos… ya no correrá el riesgo de perderse su telenovela favorita por culpa de una mala conexión a internet.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y decía que para el resto, se podía pagar a plazos?<br><strong>Dos</strong> – Le cobraremos un poco cada mes. Verá, ni siquiera se dará cuenta.<br><strong>Uno</strong> – ¿Puedo ver el contrato?<br><strong>Dos</strong> – Todo está escrito aquí… Pero sabe, está en letra pequeña y es bastante técnico.<br><strong>Uno</strong> – En efecto… Y no sé dónde puse mis anteojos…<br><strong>Dos</strong> – ¿Confía en mí? Limítese a firmar al final del pacto…<br><strong>Uno</strong> – Bueno…<br><strong>Dos</strong> – Y no olvide poner sus iniciales en todas las páginas…<br><strong>Uno</strong> – Espero que no sea muy largo, porque mi telenovela va a comenzar…<br><strong>Dos</strong> – No se preocupe. Con su nuevo router, ¡podrá verla en repetición! Todas las veces que quiera. Por la eternidad. Y esto de manera gratuita. Durante tres meses…<br><strong>Uno</strong> – De acuerdo… Entonces, ¿dónde firmo?<br><strong><em>Oscuridad.</em></strong></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



<p><strong>Contactar con el autor </strong>: <a href="https://sketchotheque.net/es/formulario-de-contacto/">FORMULARIO DE CONTACTO</a></p>



<p>Sketch extraído de la recopilación<em> <a href="https://sketchotheque.net/es/memorias-de-una-maleta/">Memorias de una maleta</a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/breves-de-escena/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/memorias-de-una-maleta/"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="362" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/memorias-de-una-maleta-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Memorias de una maleta" class="wp-image-1884" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/memorias-de-una-maleta-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/memorias-de-una-maleta-jean-pierre-martinez-b-300x272.webp 300w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



<p></p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/a-plazos/">A plazos</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Un buen barrido</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/un-buen-barrido/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 May 2025 12:17:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Banco]]></category>
		<category><![CDATA[Banquero]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Calle]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Escenas callejeras]]></category>
		<category><![CDATA[Mujer de la limpieza]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Desigualdades sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Escoba]]></category>
		<category><![CDATA[Lucha de clases]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2350</guid>

					<description><![CDATA[<p>Un buen barrido, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Escenas callejeras' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/un-buen-barrido/">Un buen barrido</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>María está barriendo. Eduardo llega vestido con traje de tres piezas.</em><br><strong>Eduardo</strong> – Ah, María… Quería decirle algo, precisamente…<br><strong>María</strong> (<em>deteniendo el barrido</em>) – Sí, señor…<br><strong>Eduardo</strong> – ¿Cuántos años lleva barriendo para nosotros, María?<br><strong>María</strong> – No lo sé, señor. No he contado. ¿No está satisfecho con mi trabajo?<br><strong>Eduardo</strong> – No, no, María, al contrario. De hecho, quería felicitarla. ¿Conoce el lema de nuestro banco?<br><strong>María</strong> – ¿Hay que barrer para casa ?<br><strong>Eduardo</strong> – ¡Exactamente, María! Gracias a usted, la fachada de Crédito Solidario siempre está impecable. Y la fachada de un banco es su escaparate, ¿no es así? Si el escaparate de un banco no se mantiene impecable, los clientes podrían pensar que…<br><strong>María</strong> – El banquero seguramente tampoco está muy limpio…<br><strong>Eduardo</strong> – ¡Exacto! Lo ha entendido todo, María.<br><strong>María</strong> – ¿Puedo seguir con mi trabajo, señor?<br><strong>Eduardo</strong> – No del todo, María…<br><strong>María</strong> – Bueno… (<em>Él se aclara la garganta</em>) Como sabe usted, estimada Señora… Muy estimada Señora… Incluso diría sobrestimada Señora… Estamos en crisis.<br><strong>María</strong> – Ah, sí, señor?<br><strong>Eduardo</strong> – ¡La crisis, María! Aunque no lea la prensa económica todos los días, seguramente usted ha oído hablar de ella, ¿no? Pero sí, ¡qué tonto soy! Usted es Salvadoreña, ¿verdad, María?<br><strong>María</strong> – Ecuatoriana, señor…<br><strong>Eduardo</strong> – ¡Aún mejor! Quiero decir, aún peor… ¡Ecuador es el país más endeudado de América Central! No me diga que no está al tanto…<br><strong>María</strong> – No, señor…<br><strong>Eduardo</strong> – En fin, es la recesión, y el mundo de las finanzas, por supuesto, es el primero en verse afectado por la caída general de los valores…<br><strong>María</strong> – Los valores…<br><strong>Eduardo</strong> – Hablo de los valores bursátiles, evidentemente, pero debe estar convencida, María, que de la depresión económica a la depresión en sí misma, a menudo hay solo un paso. Cuando la bolsa cae, el ánimo también lo hace. Y cuando el ánimo está por los suelos, la crisis moral tampoco está lejos.<br><strong>María</strong> – Sí, señor…<br><strong>Eduardo</strong> – Usted misma, María, no me diga que no se siente un poco deprimida.<br><strong>María</strong> – Estoy bien, señor, no me quejo…<br><strong>Eduardo</strong> – Perdóname, María, pero al verla así, con su escoba… No da la impresión de que irradia alegría de vivir, se lo aseguro.<br><strong>María</strong> – Tal vez esté un poco cansada en este momento… De tanto barrer para su casa…<br><strong>Eduardo</strong> – Todo esto es para decirle, María, que nuestro banco, obviamente, tampoco se ha librado de la tormenta… y que nosotros también debemos hacer recortes. ¿Lo entiende, verdad?<br><strong>María</strong> – Sí, señor…<br><strong>Eduardo</strong> – Por su bien, María, el Crédito Solidario ha tenido que tomar medidas drásticas y dolorosas para preservar su empleo. Un empleo que, puedo decirle ahora, estaba seriamente amenazado.<br><strong>María</strong> – Gracias, señor…<br><strong>Eduardo</strong> – Por lo tanto, tengo el placer de anunciarle, María, que no está despedida.<br><strong>María</strong> – Trabajo en negro, señor.<br><strong>Eduardo</strong> – De todos modos, podrás seguir barriendo la acera hasta nuevo aviso. ¿Y quién sabe? Tal vez algún día le permita barrer también la oficina del director.<br><strong>María</strong> – Gracias, señor…<br><strong>Eduardo</strong> – Obviamente, el Crédito Solidario espera que también haga un pequeño esfuerzo para ayudarnos a preservar el empleo en este país. Porque sin empleo, no hay poder adquisitivo, sin compras no hay confianza y sin confianza no hay empleo. Es el círculo vicioso de la estanflación, ¿me sigue?<br><strong>María</strong> – Lo intento, señor…<br><strong>Eduardo</strong> – Todo esto la supera, por supuesto, mi pobre María, pero puede confiar en mí… De hecho, intentaré ser más claro… A cambio de la preservación de su empleo, el Crédito Solidario le propone una reducción salarial del treinta por ciento. Supongo que esta propuesta le parece razonable, ¿no es así?<br><strong>María</strong> – ¿Treinta por ciento?<br><strong>Eduardo</strong> – Un pequeño tercio, si lo prefiere.<br><strong>María</strong> – ¿Un tercio menos?<br><strong>Eduardo</strong> – Pues sí, no más, ¿verdad? Usted sabe que en estos tiempos, incluso los trabajos de barrendero no abundan, María. Pronto, para barrer en un banco, incluso en negro, se necesitará una licenciatura o incluso un doctorado. Además, posiblemente un buen empujón y un ascenso a cambio de favores sexuales… ¿Usted tiene un doctorado, María?<br><strong>María</strong> – No, señor…<br><strong>Eduardo</strong> – Supongo que tampoco tiene conexiones influyentes, ¿verdad?<br><strong>María</strong> – No, señor…<br><strong>Eduardo</strong> – Y en cuanto al ascenso a cambio de favores sexuales, mi querida María, sin ofenderla, tampoco estoy seguro de que todas las cartas estén realmente de su lado… Qué quiere que le diga, así son las cosas… Es la gran lotería de la vida… E incluso el Crédito Solidario no puede cambiar eso… Algunos nacen en Suiza con mucho dinero y una apariencia ventajosa, y otros… En fin, convendrá que nuestra propuesta es más que generosa… ¿Qué piensa al respecto?<br><strong>María</strong> – ¿Qué pienso al respecto, señor?<br><strong>Eduardo</strong> – Sí, María… No es absolutamente necesario que piense algo al respecto, pero sin embargo, la escucho. Aún estamos en una democracia, después de todo…<br><strong>María</strong> – Lo que pienso al respecto…<br><strong>Eduardo</strong> – Seguro que tiene algo en qué pensar…<br><em>María levanta su escoba para golpearlo.</em><br><strong>María</strong> – ¡Esto es lo que pienso al respecto, señor!<br><strong>Eduardo</strong> – ¿María? ¿Se ha vuelto loca? (<em>Ella lo persigue con su escoba.</em>) Pero vamos, María, cálmese. ¡Y además, es solo una propuesta! También estamos a favor del diálogo social, nosotros… (<em>Ella le propina algunos golpes.</em>) Ay… ¡Ay… Veinte por ciento?<br><strong>María</strong> – ¿Quiere probar mi escoba de nuevo?<br><strong>Eduardo</strong> – ¿Diez por ciento?<br><strong>María</strong> – ¿Diez por ciento de aumento?<br><strong>Eduardo</strong> – Es decir… (<em>María está lista para golpearlo nuevamente</em>.) Muy bien, María… Hay que saber cómo terminar una negociación, y he entendido que tu propuesta precisamente no es negociable… Trato hecho… El Crédito Solidario la aumenta un diez por ciento…<br><strong>María</strong> – Muy bien, señor.<br><strong>Eduardo</strong> – Pero dígame, María, usted es dura en los negocios… También sabemos apreciar en nuestros empleados las cualidades que poseen… Y se puede decir que no le falta carácter…<br><strong>María</strong> – Gracias, señor…<br><strong>Eduardo</strong> – ¿Le gustaría hacer una pequeña pasantía de formación, totalmente pagada, por supuesto, para unirse a nuestro departamento de recuperaciones? Como le decía, es la crisis, y los morosos son cada vez más numerosos…<br><strong>María</strong> – ¿Otro golpe de escoba, señor?<br><em>Él se aleja prudentemente.</em><br><strong>Eduardo</strong> – No hablemos más de eso, María. La dejo trabajar…<br><strong>María</strong> – Gracias, señor.<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



<p><strong>Contactar con el autor </strong>: <a href="https://sketchotheque.net/es/formulario-de-contacto/">FORMULARIO DE CONTACTO</a></p>



<p>Sketch extraído de la recopilación <em><a href="https://sketchotheque.net/es/escenas-callejeras/">Escenas callejeras </a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/escenas-callejeras/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/escenas-callejeras/"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="226" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/escenas-callejeras-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Escenas callejeras" class="wp-image-1869" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/escenas-callejeras-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/escenas-callejeras-jean-pierre-martinez-b-300x170.webp 300w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



<p></p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/un-buen-barrido/">Un buen barrido</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Segunda oportunidad</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/segunda-oportunidad/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 May 2025 11:53:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Banquero]]></category>
		<category><![CDATA[Calle]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Escenas callejeras]]></category>
		<category><![CDATA[Pobreza]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Sin techo]]></category>
		<category><![CDATA[Desigualdades sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Existencialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Lotería]]></category>
		<category><![CDATA[Poder]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2339</guid>

					<description><![CDATA[<p>Segunda oportunidad, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Escenas callejeras' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/segunda-oportunidad/">Segunda oportunidad</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un mendigo llega. Ve una moneda en el suelo y la recoge.<br></em><strong>Uno</strong> – Dos euros… Es mi día de suerte.<br><em>Llega otro mendigo.</em><br><strong>Dos</strong> – Hola…<br><strong>Uno</strong> – Hola… Nunca te había visto por esta calle.<br><strong>Dos</strong> – No, soy nuevo. ¿Y qué? ¿Te molesta?<br><strong>Uno</strong> – Me sorprende, eso es todo.<br><strong>Dos</strong> – La calle es de todos, ¿no?<br><strong>Uno</strong> – La calle, quizás… Pero la acera…<br><strong>Dos</strong> – Y tú, ¿cuánto tiempo llevas ocupando esta acera?<br><strong>Uno</strong> – Este lugar es mi hogar.<br><strong>Dos</strong> – Así que eres un tipo hogareño, ¿eh?<br><strong>Uno</strong> – Tengo mis pequeñas costumbres, sí. Conozco a todo el mundo.<br><strong>Dos</strong> – Conoces a todo el mundo. Pero nadie te conoce.<br><strong>Uno</strong> – En todo caso, no te conozco a ti.<br><strong>Dos</strong> – Bueno, yo te conozco.<br><strong>Uno</strong> – ¿Me conoces a mí?<br><strong>Dos</strong> – ¿De verdad no te acuerdas de mí?<br><strong>Uno</strong> – No.<br><strong>Dos</strong> – Es cierto que he cambiado un poco. Tú también, por cierto.<br><strong>Uno</strong> – No me gustan mucho los acertijos.<br><strong>Dos</strong> – Imagíname afeitado, con traje y corbata, detrás de un escritorio de imitación caoba.<br><strong>Uno</strong> – Perdona, pero me cuesta entenderlo.<br><strong>Dos</strong> – Yo era tu asesor patrimonial en el Banco del Espírito Santo.<br><em>El otro se queda momentáneamente petrificado.</em><br><strong>Uno</strong> – ¡Bastardo! ¿Y vienes aquí a burlarte de mí de nuevo en mi calle? ¡Te estrangularé, desgraciado!<br><em>Intenta saltarle al cuello, pero el otro esquiva.</em><br><strong>Dos</strong> – ¡Con calma! Podemos hablar, ¿no? Y justamente, tengo un negocio que proponerte.<br><strong>Uno</strong> – ¿Un negocio? ¡Pero si terminé así precisamente por las inversiones miserables que me aconsejaste, desgraciado!<br><strong>Dos</strong> – Esta vez es diferente, te lo aseguro. Es absolutamente sin riesgo.<br><strong>Uno</strong> – ¿Sin riesgo? ¡Claro que es sin riesgo! ¿Qué más puedo perder? ¡Solo me dejaste la camisa que tengo puesta!<br><strong>Dos</strong> – Lo has dicho tú mismo, no tienes nada que perder, y yo tampoco. Entonces, ¿sí o no? ¿Quieres que te dé una oportunidad para recuperarte?<br><strong>Uno</strong> – ¡No!<br><strong>Dos</strong> – Muy bien… Entonces, mala suerte para ti. Intentaré encontrar otro socio. Te dejo, porque no tengo tiempo que perder. Es una oportunidad única que debo aprovechar en la próxima hora.<br><em>Comienza a irse.</em><br><strong>Uno</strong> – Vale, sigue hablando…<br><strong>Dos</strong> – ¿Estás seguro?<br><strong>Uno</strong> – Te escucho…<br><strong>Dos</strong> – Bueno, resulta que me quedaba un billete de 50 euros.<br><strong>Uno</strong> – ¿Eso es todo lo que te quedaba de lo que me robaste?<br><strong>Dos</strong> – Decidí jugármela. Fui a ver a una vidente hace un rato y me dio los cinco números del próximo sorteo de lotería.<br><strong>Uno</strong> – ¿Es una broma?<br><strong>Dos</strong> – Te lo aseguro, ella estaba muy segura de sí misma.<br><strong>Uno</strong> – Muy bien. ¿Vas a hacerte millonario entonces? Me alegro por ti. ¿Y en qué me concierne a mí? ¿Planeas devolverme con tu gran premio, verdad?<br><strong>Dos</strong> – No exactamente.<br><strong>Uno</strong> – Curioso, pero ya me lo imaginaba.<br><strong>Dos</strong> – Así que le di los 50 euros que me quedaban para obtener esta información privilegiada… y ni siquiera tengo dos euros para comprar una boleta de lotería.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y…?<br><strong>Dos</strong> – ¡Solo me queda una hora!<br><strong>Uno</strong> – ¿Y entonces?<br><strong>Dos</strong> – Bueno, me preguntaba si… si estarías dispuesto a invertir en este negocio. Tú pones los dos euros. Y compartimos las ganancias. Dos tercios para mí, un tercio para ti.<br><strong>Uno</strong> – En pocas palabras, ¿quieres que te dé los dos euros que acabo de encontrar en el suelo… para comprar una boleta de lotería porque una vidente te dio los números ganadores?<br><strong>Dos</strong> – ¡Entonces sí tienes dos euros para invertir en este negocio! No te arrepentirás, créeme.<br><strong>Uno</strong> – ¡Pero de verdad crees que soy un tonto! ¡Con estos dos euros, puedo comprar una barra de pan y una botella de vino tinto!<br><strong>Dos</strong> – ¡Pero yo te propongo hacer fortuna!<br><strong>Uno</strong> – ¡Tú fuiste quien me arruinó!<br><strong>Dos</strong> – Me decepcionas, ¿sabes? ¡Incluso en el caso muy improbable de que esa vidente se haya equivocado, te estoy ofreciendo ganar 60 millones! Y tú me hablas de una barra de pan y una botella de vino. ¿Sabes qué? No eres digno de ser mi socio en este negocio. Bueno, te dejo…<br><em>Está a punto de irse.</em><br><strong>Uno</strong> – Vale. Cincuenta-cincuenta. Aunque soy yo quien asume el riesgo financiero. Como siempre…<br><strong>Dos</strong> – De acuerdo, pero eres duro en los negocios.<br><em>Extiende la mano y el otro le da los dos euros.</em><br><strong>Dos</strong> – No te arrepentirás, créeme. Espérame aquí, volveré. ¡Esta noche seremos ricos!<br><strong>Uno</strong> – Antes de conocerte, ya lo era.<br><em>El otro se va.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿Por qué tengo esta desagradable sensación de que vuelvo a ser engañado?<br><em><strong>Negro.</strong></em></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



<p><strong>Contactar con el autor </strong>: <a href="https://sketchotheque.net/es/formulario-de-contacto/">FORMULARIO DE CONTACTO</a></p>



<p>Sketch extraído de la recopilación <em><a href="https://sketchotheque.net/es/escenas-callejeras/">Escenas callejeras </a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/escenas-callejeras/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/escenas-callejeras/"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="226" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/escenas-callejeras-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Escenas callejeras" class="wp-image-1869" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/escenas-callejeras-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/escenas-callejeras-jean-pierre-martinez-b-300x170.webp 300w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



<p></p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/segunda-oportunidad/">Segunda oportunidad</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Demasiado rico</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/demasiado-rico/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 May 2025 10:04:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[¡Demasiado es demasiado!]]></category>
		<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Destino]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Sociabilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Existencialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Lotería]]></category>
		<category><![CDATA[Riqueza]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2184</guid>

					<description><![CDATA[<p>Demasiado rico, un sketch humorístico extraído de la recopilación '¡Demasiado es demasiado!' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/demasiado-rico/">Demasiado rico</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje está allí. Llega otro, mostrando una amplia sonrisa.</em><br><strong>Dos</strong> – Buenos días, señor, ¡tengo una buena noticia que darle!<br><strong>Uno</strong> – Bueno, empiece por la mala.<br><strong>Dos</strong> – Eh… no, no he dicho que tengo una buena y una mala noticia… Solo una buena noticia.<br><strong>Uno</strong> – Ah, perdón. Cuando no estás acostumbrado… Y… ¿cuál es esa mala noticia?<br><strong>Dos</strong> – ¿Validó usted un boleto de la Lotería hace una semana?<br><strong>Uno</strong> – Sí.<br><strong>Dos</strong> – Le anuncio que ha ganado.<br><strong>Uno</strong> – ¿Ganado? ¿Yo? ¿Cuánto?<br><strong>Dos</strong> – 233 millones de euros.<br><strong>Uno</strong> – ¿233 millones?<br><strong>Dos</strong> – 233 millones.<br><strong>Uno</strong> – Ah, sí, es una suma importante.<br><strong>Dos</strong> – Pero parece que no le alegra mucho.<br><strong>Uno</strong> – Sí, sí, claro, pero…<br><strong>Dos</strong> – ¿Pero?<br><strong>Uno</strong> – ¿No es un poco demasiado?<br><strong>Dos</strong> – ¿Demasiado?<br><strong>Uno</strong> – Es decir… un millón está bien. Compro una casa y…<br><strong>Dos</strong> – ¿Y?<br><strong>Uno</strong> – Tiene razón. Digamos 10 millones entonces. Compro una casa y dejo de trabajar. Pero 233 millones…<br><strong>Dos</strong> – Entiendo que necesite algo de tiempo para acostumbrarse a la idea.<br><strong>Uno</strong> – ¿No podría ser un poco menos?<br><strong>Dos</strong> – ¿Menos?<br><strong>Uno</strong> – No sé… Digamos 33 millones de euros. Le aseguro que no puedo aceptar más…<br><strong>Dos</strong> – Lo siento, pero es eso o nada.<br><strong>Uno</strong> – Tendré que pensarlo.<br><strong>Dos</strong> – Sí, tómese su tiempo para pensarlo. Pero no demasiado. Porque hay un plazo, ¿sabe? Para reclamar el premio, quiero decir…<br><strong>Uno</strong> – Ya sabe cómo es, con cientos de millones de euros, ya no tendría familia. Ni amigos.<br><strong>Dos</strong> – Créame, con tal fortuna, encontrará primos lejanos que pensaba perdidos. Y descubrirá que tenía muchos más amigos de los que creía.<br><strong>Uno</strong> – Sí, pero precisamente eso es lo que me asusta. Estaré rodeado solo de personas interesadas.<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><strong>Uno</strong> – Sin mencionar a mi mujer…<br><strong>Dos</strong> – ¿Su mujer?<br><strong>Uno</strong> – ¡Es comunista, mi mujer! Ya me reprochaba por no ser lo suficientemente de izquierdas… Así que cuando le diga que he ganado 233 millones de euros.<br><strong>Dos</strong> – Créame, la experiencia muestra que con 233 millones de euros, una mujer no sigue siendo comunista por mucho tiempo…<br><strong>Uno</strong> – No, de verdad… Mis relaciones con todo mi entorno serán completamente distorsionadas…<br><strong>Dos</strong> – Conocerá a otras personas… Personas tan adineradas como usted.<br><strong>Uno</strong> – No me hago ilusiones, ya sabe. Sé que los verdaderos ricos, los que nacieron así, nunca me aceptarán. Siempre seré el tipo que ganó su fortuna en la lotería para ellos.<br><strong>Dos</strong> – Quizás…<br><strong>Uno</strong> – ¿Y si mi mujer me deja? ¿Cómo encontraré otra?<br><strong>Dos</strong> – ¿Con 233 millones de euros?<br><strong>Uno</strong> – ¡Siempre pensaré que me quieren por mi dinero!<br><strong>Dos</strong> – Por supuesto…<br><strong>Uno</strong> – No, creo que mejor me quedo con otro boleto.<br><strong>Dos</strong> – ¿Otro boleto?<br><strong>Uno</strong> – ¡Un boleto de lotería!<br><strong>Dos</strong> – ¿Para qué? ¡Ya ha ganado!<br><strong>Uno</strong> – Tal vez esta vez tenga la suerte de ganar un poco menos…<br><strong><em>Oscuro</em></strong>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



<p><strong>Contactar con el autor </strong>: <a href="https://sketchotheque.net/es/formulario-de-contacto/">FORMULARIO DE CONTACTO</a></p>



<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/demasiado-es-demasiado/">¡Demasiado es demasiado!</a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/demasiado-es-demasiado/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/demasiado-es-demasiado/"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="237" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/demasiado-es-demasiado-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Demasiado es demasiado" class="wp-image-1850" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/demasiado-es-demasiado-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/demasiado-es-demasiado-jean-pierre-martinez-b-300x178.webp 300w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



<p></p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/demasiado-rico/">Demasiado rico</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>La limpieza</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/la-limpieza/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 May 2025 13:08:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Comedia de lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[Como un pez en el aire]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Monólogo]]></category>
		<category><![CDATA[Mujer de la limpieza]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Desigualdades sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Escoba]]></category>
		<category><![CDATA[Igualdad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2121</guid>

					<description><![CDATA[<p>La limpieza, Monólogo de Jean-Pierre Martinez, extracto del recopilatorio 'Como un pez en el aire'</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/la-limpieza/">La limpieza</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Monólogo de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p>Hacer la limpieza no es que me divierta mucho. No se equivoquen, no soy uno de esos solteros afectados, amantes de la cera, que se entregan en la intimidad de su hogar a los placeres del pulimento sobre el parqué. Sin embargo, me parece que hay una cierta grandeza discreta en barrer ante tu puerta. Sosteniendo firmemente el mango de la escoba, te mantienes firmemente anclado en la realidad. Polvo somos y en polvo nos convertiremos. Fregar uno mismo el inodoro te obliga a tener cierta humildad. Una cierta modestia. Osaré decirlo, incluso hacer tu propia limpieza es una muestra de una buena higiene mental y te preserva de muchas locuras. No hablo de pequeñas manías individuales. No, hablo de la defensa de la democracia. La fregona es la última barrera contra la tiranía. ¿Habría invadido Hitler Polonia si antes tuviera que pasar la aspiradora? ¿Habría exterminado Pol Pot a su propio pueblo con tanto entusiasmo si pudiera ocuparse de sacar las telarañas del techo en su casa? No, nunca hemos visto a un dictador hacer la limpieza él mismo. Contratar a una empleada del hogar es soñar con ser un tirano doméstico. Es el primer paso hacia la megalomanía. ¡Es la anexión simbólica de Polonia! El genio, por otro lado, no es enemigo de las labores domésticas. Nos podemos imaginar a Arquímedes teniendo la idea de su teorema de pie frente a su fregadero con sus guantes de goma: cualquier mano sumergida en agua sufre una fuerza vertical de abajo hacia arriba igual al peso del agua de lavar los platos desplazada. Y si hay tantos bodegones con fruteros, cáscaras de verduras y filetes crudos en los museos, es porque los grandes maestros de la pintura pasaban mucho tiempo en su cocina. Contratar a una empleada del hogar, créanme, es una pereza intelectual. ¿Qué digo? ¡Es el pecado original! La primera renuncia a tus responsabilidades como hombre que abre la puerta a todas las futuras dimisiones. El pequeño acuerdo con tu conciencia que permite todas las futuras complicidades. ¡Es el origen del capitalismo! El comienzo de la explotación del hombre por el hombre. O más bien de la empleada del hogar por el hombre, o por la ejecutiva, que, estarán de acuerdo, ya no es del todo una mujer. Porque hay que tener al menos la honestidad de enfrentar la verdad: la gran limpieza que rechazas hacer en tu casa por miedo a ensuciarte las manos, alguien más tendrá que hacerla por ti. Otro al que despreciarás por su servilismo, o al menos al que mirarás con condescendencia para hacerle pagar tu propia cobardía. ¿Por qué, crees, siempre pagamos a nuestra empleada del hogar en negro? Y sin ningún escrúpulo, por si fuera poco. Porque no podemos considerar seriamente que hacer la limpieza en casa de los demás sea un verdadero oficio. Menos aún un trabajo que merezca salario y derechos sociales. Así que buscamos una excusa. Decimos que si no tuviéramos nada mejor que hacer, seguro que nos pondríamos manos a la obra, limpiaríamos las ventanas del comedor y limpiaríamos la tapa del inodoro. Que si preferimos dejarle eso a otra persona, no es por pereza, al contrario. ¡Es por devoción! ¡Casi por abnegación! Para no perjudicar al resto de la humanidad con los numerosos beneficios que no podríamos aportar si tuviéramos que hacer la limpieza en su lugar. Ven cómo quería llegar cuando hablaba de humildad… De acuerdo, tampoco podemos ir en contra de la naturaleza. Es evidente que un hombre, con una constitución normal, no está genéticamente equipado para manejar una plancha de vapor. Pero bueno… Por eso la sociedad inventó el matrimonio. Compartir las tareas domésticas, sí. Pero cada uno mantiene su dignidad. Entonces, en esta noble servidumbre doméstica compartida, la pareja podrá volver a ser lo que nunca debió dejar de ser: un hogar. ¿No dijo el filósofo que había que cultivar su jardín? No consideró necesario agregar que también debías pelar tus verduras, servirte la sopa y limpiar los cuencos después, pero estaba implícito. En verdad les digo que la empleada del hogar no es el futuro del hombre en absoluto. Y cuando los grandes del mundo se vean obligados por la constitución a hacer ellos mismos sus pequeñas coladas, la humanidad entera olerá a lavanda.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



<p><strong>Contactar con el autor </strong>: <a href="https://sketchotheque.net/es/formulario-de-contacto/">FORMULARIO DE CONTACTO</a></p>



<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/como-un-pez-en-el-aire/"><strong><em>Como un pez en el aire</em></strong></a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/como-un-pez-en-el-aire/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/como-un-pez-en-el-aire/"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="205" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/comounpeenelaire-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Como un pez en el aire" class="wp-image-1837" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/comounpeenelaire-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/comounpeenelaire-jean-pierre-martinez-b-300x154.webp 300w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



<p></p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/la-limpieza/">La limpieza</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Fuera de temporada</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/fuera-de-temporada/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 May 2025 11:53:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Actor]]></category>
		<category><![CDATA[Breves del tiempo perdido]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Vendedor]]></category>
		<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Clima]]></category>
		<category><![CDATA[Estación]]></category>
		<category><![CDATA[Helado]]></category>
		<category><![CDATA[Pez]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad de consumo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2086</guid>

					<description><![CDATA[<p>Fuera de temporada, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Breves del Tiempo perdido' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/fuera-de-temporada/">Fuera de temporada</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un hombre (o una mujer) vestido de verano (pantalón corto y camiseta o incluso bañador), llega delante otro (u otra) vestido de invierno (plumón y botas para la nieve) vendiendo helados.<br></em><strong>Un</strong> – Hola. ¿Son buenos?<br><strong>Dos</strong> – Son helados artesanales. Hechos a mano. ¿Cuantas bolas?<br><strong>Un</strong> – ¿Que gustos tiene?<br><strong>Dos</strong> (<em>recitando o leyendo una lista</em>) – Pues… vainilla, chocolate, zanahoria, avellana, fresa, mostaza, grosella, menta con trocitos de chocolate, pasionaria, limón, paella de mariscos, violeta, rosa, papaya, anchoa, chocolate con almendras garapiñadas, coco, cereza, cerveza, frambuesa, landrecilla de ternera, manzana, caramelo, lejía, plátano, chorizo, mandarina, aspirina, ron, uva, ostra, escupitajo, bacalao, piña, bistec tártaro, naranja… Ah, no, naranja no me queda.<br><strong>Un</strong> – Mira, voy a probar chocolate – paella de mariscos, para cambiar un poco.<br><strong>Dos</strong> – Una doble.<br><strong>Un</strong> – Vamos, una triple, entonces. Póngame dos de paella.<br><em>El otro le da su helado, y este lo prueba.</em><br><strong>Un</strong> – Se nota bien el sabor de los mariscos, ¿verdad?<br><strong>Dos</strong> – Los hacemos nosotros.<br><strong>Un</strong> – Ah, una concha…<br><strong>Dos</strong> – Son helados artesanales…<br><strong>Un</strong> – Mmm… ¿Y como anda el negocio?<br><strong>Dos</strong> – Depende de los gustos… En este momento, con el frio que tenemos, cocido se vende muy bien. Prueba de ello es que no me queda… ¿Esta de vacaciones?<br><strong>Un</strong> – No, rodamos una película por allí. Soy actor…<br><strong>Dos</strong> – Ah si… ¿Y que película es?<br><strong>Un</strong> – Una telecomedia. Las Guapas de la Piscina. En invierno, cuesta menos. La piscina esta cerrada.<br><strong>Dos</strong> – Igual para mi. He comprado esta partida de helados por una bicoca. Con aquella crisis, uno tiene que adaptarse. Sorprender. Estar allí donde no le están esperando. Durante el verano, vendo castañas calentitas en la playa…<br><strong>Un</strong> – Claro… Bueno, tengo que dejarle para volver a trabajar. Habrán acabado de descongelar el agua de la piscina. Cada mañana es así. El tiempo que perdemos con esto…<br><em>Oscuro.</em></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



<p><strong>Contactar con el autor </strong>: <a href="https://sketchotheque.net/es/formulario-de-contacto/">FORMULARIO DE CONTACTO</a></p>



<p>Sketch extraído de la recopilación<em> <a href="https://sketchotheque.net/es/breves-del-tiempo-perdido/">Breves del tiempo perdido</a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/breves-del-tiempo-perdido/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/breves-del-tiempo-perdido/"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="241" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/breves-del-tiempo-perdido-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Breves del tiempo perdido" class="wp-image-2063" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/breves-del-tiempo-perdido-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/breves-del-tiempo-perdido-jean-pierre-martinez-b-300x181.webp 300w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



<p></p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/fuera-de-temporada/">Fuera de temporada</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Sindicalismo</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/sindicalismo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 08:07:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Asesinos de bromas]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia]]></category>
		<category><![CDATA[Policía]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Sicario]]></category>
		<category><![CDATA[Suicidio]]></category>
		<category><![CDATA[Vejez]]></category>
		<category><![CDATA[Crimen]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=1948</guid>

					<description><![CDATA[<p>Sindicalismo, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Asesinos de bromas' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/sindicalismo/">Sindicalismo</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje está tomando una copa en una mesa. Otro personaje llega.</em><br><strong>Uno</strong> – Hola. ¿Estás solo?<br><strong>Dos</strong> – Al parecer, somos los primeros.<br><strong>Uno</strong> – No sé si vendrá mucha gente. Te confieso que yo mismo dudé un poco en venir.<br><strong>Dos</strong> – Es la primera reunión. Quizás no lograron avisar a todos a tiempo.<br><strong>Uno</strong> – Espero que la policía no haya sido informada.<br><strong>Dos</strong> – No te falta razón… Un Sindicato de Asesinos a Sueldo… No sé si es una buena idea.<br><strong>Uno</strong> – Es cierto que, juntos, seríamos más fuertes para defender nuestros intereses, pero…<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué intereses?<br><strong>Uno</strong> – Por ejemplo, armonizar nuestras tarifas. Así evitamos hacer competencia desleal entre nosotros rebajando los precios.<br><strong>Dos</strong> – Sí… Pero tampoco queremos que nos acusen de colusión ilegal.<br><strong>Uno</strong> – ¿Ilegal?<br><strong>Dos</strong> – Tienes razón. En ese sentido… ya trabajamos en la ilegalidad.<br><strong>Uno</strong> – Como las prostitutas.<br><strong>Dos</strong> – Ellas, creo que consiguieron que las afiliaran a la Seguridad Social y cotizan para la jubilación.<br><strong>Uno</strong> – ¿Crees que algún día nuestro oficio podría ser reconocido por el Estado?<br><strong>Dos</strong> – ¿Y por qué no también de utilidad pública? Al fin y al cabo… El crimen siempre ha existido. Siempre existirá.<br><strong>Uno</strong> – Es incluso el oficio más antiguo del mundo. Más antiguo que la prostitución.<br><strong>Dos</strong> – Es cierto. ¿Alguien hacía la calle cuando Caín mató a Abel?<br><strong>Uno</strong> – Debería haber contratado a un profesional, le habría evitado muchos problemas.<br><strong>Dos</strong> – Matar es un oficio, así que, ¿por qué no regular nuestra actividad mediante leyes?<br><strong>Uno</strong> – Sí… Pero nos dirán que no es democrático. Que solo los ricos pueden permitirse matar a los que les molestan.<br><strong>Dos</strong> – A menos que esté cubierto por la Seguridad Social.<br><strong>Uno</strong> – ¿Por la Seguridad Social, dices?<br><strong>Dos</strong> – No sé…<br><em>Pausa.</em><br><strong>Uno</strong> – Y, bueno, ¿cómo van los negocios?<br><strong>Dos</strong> – Un poco parados en este momento.<br><strong>Uno</strong> – ¿Cuál fue tu último encargo?<br><strong>Dos</strong> – Una mujer que no tenía el valor de suicidarse. Quería que yo me encargara.<br><strong>Uno</strong> – Eso es fácil. Al menos nadie vendrá a quejarse.<br><strong>Dos</strong> – Pues no te creas. A última hora, cambió de opinión. Como tenía un bono, me pidió que matara a su marido en su lugar. Ahora parece que le va mejor… (<em>Pausa</em>.) ¿Y tú?<br><strong>Uno</strong> – Tenía que acabar con una anciana. El tipo había comprado su casa en renta vitalicia y ella ya tenía cien años.<br><strong>Dos</strong> – Mala suerte… Pero es en casos como esos cuando nuestra profesión tiene una verdadera utilidad social.<br><strong>Uno</strong> – Justo después de firmar el contrato para ayudarla a morir con dignidad, murió haciendo puenting.<br><strong>Dos</strong> – ¿Haciendo puenting?<br><strong>Uno</strong> – Sus nietos le regalaron eso para su cumpleaños número cien.<br><strong>Dos</strong> – Y la cuerda se rompió…<br><strong>Uno</strong> – No. Fue el corazón el que falló.<br><strong>Dos</strong> – Vaya, qué pena.<br><strong>Uno</strong> – Así que el cliente quiso que le devolviera el dinero.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y qué hiciste?<br><strong>Uno</strong> – Un contrato es un contrato.<br><strong>Dos</strong> – Al fin y al cabo, está muerta.<br><strong>Uno</strong> – No quiso entenderlo. En lugar de matar a la vieja, tuve que deshacerme del cliente.<br><strong>Dos</strong> – Matar a los clientes no es bueno para los negocios.<br><strong>Uno</strong> – Por eso, en estos casos, un sindicato para resolver disputas comerciales…<br><em>Pausa. Se oye una sirena de policía.</em><br><strong>Dos</strong> – Ah, creo que finalmente no estaremos solos…<br><em><strong>Negro.</strong></em></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



<p><strong>Contactar con el autor </strong>: <a href="https://sketchotheque.net/es/formulario-de-contacto/">FORMULARIO DE CONTACTO</a></p>



<p>Sketch extraído de la recopilación <em><strong><a href="https://sketchotheque.net/es/asesinos-de-bromas/">Asesinos de bromas</a></strong></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/asesinos-de-bromas/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/asesinos-de-bromas/"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="229" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/asesinosdebromas-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Asesinos de bromas" class="wp-image-1794" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/asesinosdebromas-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/asesinosdebromas-jean-pierre-martinez-b-300x172.webp 300w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



<p></p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/sindicalismo/">Sindicalismo</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Relax</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/relax/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 May 2025 15:19:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Albán y Eva]]></category>
		<category><![CDATA[Campo]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Medio ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Vacaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Abeja]]></category>
		<category><![CDATA[Aburrimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Animal]]></category>
		<category><![CDATA[Defensa animal]]></category>
		<category><![CDATA[Dinosaurio]]></category>
		<category><![CDATA[Hormiga]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=1924</guid>

					<description><![CDATA[<p>Relax, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Albán y Eva' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/relax/">Relax</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Albán y Eva.<br></em><strong>Albán</strong> – Qué bien se está de vacaciones…<br><strong>Eva</strong> – Por fin.<br><strong>Albán</strong> – No pensar en nada.<br><strong>Eva</strong> – No hacer nada.<br><strong>Albán</strong> – No ver a nadie.<br><strong>Eva</strong> – Pura felicidad.<br><em>Un silencio.</em><br><strong>Albán</strong> – Esto está en el fin del mundo.<br><strong>Eva</strong> – Es lo que queríamos, ¿no? Estar tranquilos.<br><strong>Albán</strong> – Tranquilos estamos, eso seguro.<br><strong>Eva</strong> – Sin ordenador…<br><strong>Albán</strong> – Sin teléfono.<br><strong>Eva</strong> – De todas formas, no hay cobertura.<br><em>Un silencio.</em><br><strong>Eva</strong> – ¿Tú crees que aguantaremos tres semanas?<br><strong>Albán</strong> – Los tres primeros días quizá sean un poco duros. Como cuando dejas de fumar. Después, irá bien.<br><strong>Eva</strong> – Hay que reconocer que esto es precioso.<br><strong>Albán</strong> – Sí. Es un auténtico paraíso.<br><strong>Eva</strong> – El lugar ideal para descansar y olvidarlo todo.<br><strong>Albán</strong> – Uno se pregunta cómo vivimos en la ciudad todo el año.<br><strong>Eva</strong> – Es verdad que un poco de naturaleza…<br><strong>Albán</strong> – Por lo menos, se respira.<br><strong>Eva</strong> – Y ese silencio…<br><em>Un silencio.</em><br><strong>Albán</strong> – Hasta duele un poco en los oídos.<br><strong>Eva</strong> – Cuando ya no estás acostumbrado…<br><strong>Albán</strong> – Y ese cambio de aires.<br><strong>Eva</strong> – Eso seguro.<br><em>Un silencio.</em><br><strong>Albán</strong> – ¿No hemos estado ya aquí antes?<br><strong>Eva</strong> – ¿Aquí? Lo recordaríamos…<br><strong>Albán</strong> – Aunque, al fin y al cabo, el campo es siempre igual, ¿no?<br><strong>Eva</strong> – Sí.<br><em>Un silencio.</em><br><strong>Albán</strong> – Esto está muy aislado.<br><strong>Eva</strong> – Bueno, al menos no nos molestarán los vecinos.<br><strong>Albán</strong> – Es hasta inquietante. Si tuviéramos algún problema.<br><strong>Eva</strong> – ¿Qué problema podríamos tener? Estamos de vacaciones.<br><strong>Albán</strong> – No sé, un accidente doméstico…<br><strong>Eva</strong> – Ten cuidado al lavar la lechuga.<br><strong>Albán</strong> – Una hemorragia cerebral… Un infarto… Para cuando llegue la ambulancia…<br><strong>Eva</strong> – Tienes razón, deberíamos haber traído un desfibrilador.<br><strong>Albán</strong> – ¿Tú crees?<br><strong>Eva</strong> – Llevamos una vida de locos todo el año. Sería el colmo que nos diera un infarto ahora. ¡No podemos estar más tranquilos que aquí!<br><strong>Albán</strong> – Justamente, el corazón no está acostumbrado. Todo este oxígeno de repente… Me siento como si hubiera fumado un porro.<br><strong>Eva</strong> – Aun así, qué gusto poder respirar. No estar apretados en la oficina como pollos en una granja industrial.<br><strong>Albán</strong> – O como sardinas en el metro.<br><strong>Eva</strong> – Ni una vaca a la vista.<br><em>Albán mira al suelo.</em><br><strong>Albán</strong> – Nuestros únicos vecinos inmediatos son las hormigas.<br><em>Eva también mira al suelo.</em><br><strong>Eva</strong> – Y esas sí que trabajan.<br><strong>Albán</strong> – Sí, no paran.<br><strong>Eva</strong> – Mira, esa lleva el cadáver de una libélula tres veces más grande que ella.<br><strong>Albán</strong> – Igual era una libélula de vacaciones aquí que murió de aburrimiento.<br><strong>Eva</strong> – O que sucumbió a un infarto antes de que llegaran los servicios de emergencia.<br><strong>Albán</strong> – En cualquier caso, no paran.<br><strong>Eva</strong> – Da la impresión de que se pasan de trabajadoras.<br><strong>Albán</strong> – Las hormigas nunca se toman vacaciones.<br><strong>Eva</strong> – Eso está claro. Las vacaciones pagadas son cosa del hombre.<br><strong>Albán</strong> – Bueno, depende. También hay animales muy vagos.<br><strong>Eva</strong> – ¿Ah, sí?<br><strong>Albán</strong> – Diría que el mamífero, en general, es muy vago.<br><strong>Eva</strong> – El perezoso, ¿es un mamífero?<br><strong>Albán</strong> – En todo caso, el hombre es un mamífero.<br><strong>Eva</strong> – ¿Ah, sí?<br><strong>Albán</strong> – Tú no pones huevos, ¿verdad?<br><strong>Eva</strong> – Los insectos, sobre todo, son los que solo piensan en trabajar.<br><strong>Albán</strong> – Los insectos sociales, como dicen… Las hormigas, las abejas, las termitas…<br><strong>Eva</strong> – Sí… Trabajan de sol a sol, 365 días al año. Les da igual que estemos de vacaciones o no.<br><strong>Albán</strong> – De hecho, les da igual que existamos en general.<br><strong>Eva</strong> – Viven al lado nuestro. Nos ignoran.<br><strong>Albán</strong> – Yo diría incluso que nos desprecian. No les importamos nada.<br><strong>Eva</strong> – El hombre ha conseguido exterminar a casi todos los mamíferos salvajes. A los otros los ha domesticado o los ha convertido en carne roja. Pero los insectos… Ahí siguen, a lo suyo. Actúan como si no estuviéramos.<br><strong>Albán</strong> – Y eso sin hablar de los pájaros.<br><strong>Eva</strong> – ¿Qué pasa con los pájaros?<br><strong>Albán</strong> – ¿No los oyes cantar? Parece que se están riendo de nosotros.<br><strong>Eva</strong> – Si al menos pudiéramos entender lo que dicen…<br><strong>Albán</strong> – Creo que tengo una idea.<br><strong>Eva</strong> – ¿Qué?<br><strong>Albán</strong> – Dicen algo como: Somos dinosaurios, y aquí seguimos.<br><strong>Eva</strong> – Los que estáis en peligro de extinción sois vosotros. Y nos dais igual.<br><strong>Albán</strong> – ¿Tú crees que los dinosaurios volverán a su tamaño normal cuando los humanos desaparezcan?<br><strong>Eva</strong> – Puede ser. Ahora pasan desapercibidos porque estamos aquí.<br><strong>Albán</strong> – Están esperando a que cambie el viento para volver a ser monstruos.<br><strong>Eva</strong> – Por suerte, no estaremos aquí para verlo…<br><em>Un silencio.</em><br><strong>Albán</strong> – Estoy bastante seguro de que ya hemos estado aquí antes.<br><strong>Eva</strong> – ¿Cuándo?<br><strong>Albán</strong> – ¿No fue el año pasado?<br><strong>Eva</strong> – Ah, puede ser… Pero había más gente, ¿no?<br><strong>Albán</strong> – Y menos hormigas…<br><em><strong>Negro.</strong></em></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



<p><strong>Contactar con el autor </strong>: <a href="https://sketchotheque.net/es/formulario-de-contacto/">FORMULARIO DE CONTACTO</a></p>



<p>Sketch extraído de la recopilación <em><strong><a href="https://sketchotheque.net/es/alban-y-eva/">Albán y Eva</a></strong></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/alban-y-eva/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/alban-y-eva/"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="323" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/albanyeva-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Albán y Eva" class="wp-image-1788" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/albanyeva-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/albanyeva-jean-pierre-martinez-b-300x242.webp 300w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



<p></p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/relax/">Relax</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
	</channel>
</rss>
