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	<title>Archives des Adulterio - La Sketchothèque</title>
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	<description>Les sketchs de Jean-Pierre Martinez</description>
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	<title>Archives des Adulterio - La Sketchothèque</title>
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		<title>Feliz acontecimiento</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/feliz-acontecimiento/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 May 2025 09:11:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Adulterio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Feliz acontecimiento, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Ni siquiera muerto' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/feliz-acontecimiento/">Feliz acontecimiento</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Una persona está acostada en la cama, sin que se pueda ver su rostro. El hombre llega vestido con ropa anticuada y con un ramo de flores en la mano. Al darse cuenta de que la mujer está durmiendo, el hombre coloca el ramo en la mesita de noche y sale. La mujer se despierta y se sienta en la cama. Ella mira las flores. El hombre vuelve con un jarrón lleno de agua.<br></em><strong>Hombre</strong> – No quería despertarte…<br><strong>Mujer</strong> (<em>un poco confundida</em>) – Gracias por las flores.<br><em>El hombre coloca las flores en el jarrón y lo coloca en la mesita de noche.</em><br><strong>Hombre</strong> – ¿Cómo te sientes?<br><strong>Mujer</strong> – Dormí mal… En mi pesadilla, eras tú quien estaba enfermo y yo venía a visitarte.<br><strong>Hombre</strong> – Pero no estás enferma.<br><em>Ella parece sorprendida.</em><br><strong>Mujer</strong> – ¿Qué hago en una cama de hospital entonces?<br><strong>Hombre</strong> – ¡Pero vamos, cariño! Es la maternidad. Acabas de dar a luz…<br><strong>Mujer</strong> – Ah, sí…<br><strong>Hombre</strong> – Todavía debes estar bajo el efecto de la anestesia.<br><strong>Mujer</strong> – ¿La anestesia?<br><strong>Hombre</strong> – Fue un poco complicado, te lo explicaré. Pero no te preocupes, ahora todo estará bien.<br><strong>Mujer</strong> – ¿Y el bebé?<br><strong>Hombre</strong> – Es una niña.<br><strong>Mujer</strong> – ¡Una niña! Pero es maravilloso…<br><strong>Hombre</strong> – Bueno, cuando digo una niña…<br><strong>Mujer</strong> – ¿Puedo verla?<br><strong>Hombre</strong> – Fue un poco complicado. Te lo explicaré…<br><strong>Mujer</strong> – ¿No sobrevivió al parto, verdad?<br><strong>Hombre</strong> – No, no murió, tranquila. Bueno, cuando digo tranquila…<br><strong>Mujer</strong> – ¿Qué pasa? ¿Tuvo sufrimiento durante el parto? ¿Va a tener secuelas?<br><strong>Hombre</strong> – No… Ella… Aparentemente, no tendrá secuelas. Es solo que…<br><strong>Mujer</strong> – ¿Es mongólica?<br><strong>Hombre</strong> – No, tampoco. Aunque ahora, ya sabes, se dice más bien trisómica.<br><strong>Mujer</strong> – ¡Pero me da igual lo que se diga o no! ¿Es normal o no?<br><strong>Hombre</strong> – Sí… y no.<br><strong>Mujer</strong> – ¿Cómo que sí y no? Se es normal o no, ¿no?<br><strong>Hombre</strong> – Digamos que es normal… para una extraterrestre.<br><em>Un momento.</em><br><strong>Mujer</strong> – Ya entiendo…<br><strong>Hombre</strong> – ¿Cómo que entiendes? Parece que no te sorprende…<br><strong>Mujer</strong> – Sí, sí, claro, pero… Ahora me está volviendo…<br><strong>Hombre</strong> – ¿Qué te está volviendo?<br><strong>Mujer</strong> – No es en absoluto lo que piensas, te lo aseguro.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Ah sí?<br><strong>Mujer</strong> – Un niño… no siempre es un papá y una mamá. Piensa en el Niño Jesús y la Virgen María, por ejemplo.<br><strong>Hombre</strong> – ¿La Virgen María? ¿Te estás burlando de mí? No me llamo José, y sé reconocer a una mujer adúltera cuando la veo.<br><strong>Mujer</strong> – Es un poco más complicado que eso…<br><strong>Hombre</strong> – Mi esposa me engañó con un extraterrestre. Acaba de dar a luz a un alíen, ¡cuando se suponía que yo era el padre! Me cuesta imaginar algo más complicado que eso.<br><strong>Mujer</strong> – Y ¿estás seguro de que es normal…<br><strong>Hombre</strong> – ¿Cómo que normal? Se parece a ET, te digo!<br><strong>Mujer</strong> – Solo me pregunto… cómo un ginecólogo puede saber si un bebé extraterrestre es normal o no. Cuando ni siquiera sabe de qué planeta viene el padre.<br><strong>Hombre</strong> (<em>abatido</em>) – Tienes razón… Especialmente cuando el ginecólogo es de Rumania. Porque al menos eso lo sabemos…<br><em><strong>Negro</strong></em>.</p>



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<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



<p><strong>Contactar con el autor </strong>: <a href="https://sketchotheque.net/es/formulario-de-contacto/">FORMULARIO DE CONTACTO</a></p>



<p>Sketch extraído de la recopilación<em> <a href="https://sketchotheque.net/es/ni-siquiera-muerto/">Ni siquiera muerto</a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/ni-siquiera-muerto/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/ni-siquiera-muerto/"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="400" height="384" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/ni-siquiera-muerto-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Ni siquiera muerto" class="wp-image-1895" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/ni-siquiera-muerto-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/ni-siquiera-muerto-jean-pierre-martinez-b-300x288.webp 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



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		<title>Sala de recuperación</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/sala-de-recuperacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 May 2025 16:18:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Adulterio]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[Extraterrestre]]></category>
		<category><![CDATA[Hospital]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Matrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Ni siquiera muerto]]></category>
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		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Medicina]]></category>
		<category><![CDATA[Mentira]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sala de recuperación, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Ni siquiera muerto' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un hombre en pijama a rayas está acostado en una cama. Se despierta lentamente. Se incorpora, se sienta y mira a su alrededor, pareciendo no saber por qué está allí. Una mujer entra. Aparenta veinte años menos (ropa más juvenil, labios pintados, aspecto decidido). Lleva en una bandeja un desayuno ligero.<br></em><strong>Mujer</strong> – ¡Hola!<br><em>El hombre claramente tiene dificultades para despertar.</em><br><strong>Hombre</strong> – Hola…<br><strong>Mujer</strong> – ¿Cómo estás?<br><strong>Hombre</strong> – Estoy bien… Creo.<br><strong>Mujer</strong> – Aquí tienes tu desayuno.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Un desayuno en la cama? Gracias, pero… ¿es por alguna ocasión especial?<br><em>Ella no responde, sonríe con indulgencia y se sienta junto a él.</em><br><strong>Mujer</strong> – No sé qué tal estará el café. Seguro que no es un expreso.<br><strong>Hombre</strong> – No importa, lo tomaré de todos modos… Me siento como si tuviera resaca.<br><em>Comienza a tomar su café y comer una tostada.</em><br><strong>Mujer</strong> – Lo siento, creo que son galletas sin sal…<br><em>Él sonríe y continúa masticando su galleta.</em><br><strong>Hombre</strong> – ¿Sabes lo que estaba pensando?<br><strong>Mujer</strong> – No…<br><strong>Hombre</strong> – No creo que realmente podamos cambiar las cosas.<br><strong>Mujer</strong> – ¿Las cosas? ¿Quieres decir…<br><strong>Hombre</strong> – O las personas.<br><strong>Mujer</strong> – Ah sí…<br><strong>Hombre</strong> – Yo, por ejemplo, con mi familia… Comprendí de inmediato que no iba a funcionar.<br><strong>Mujer</strong> – Tu familia… Te recuerdo que soy tu esposa…<br><strong>Hombre</strong> – No, no me refiero a eso, por supuesto. Tú eres algo diferente… (<em>Pausa</em>) ¿Y estás segura de que estamos casados?<br><strong>Mujer</strong> – ¿Por qué me preguntas eso?<br><strong>Hombre</strong> – No sé… Duermo en una cama de una sola plaza…<br><strong>Mujer</strong> – Ah sí…<br><strong>Hombre</strong> – Ni siquiera recuerdo que estoy casado, ¿te das cuenta? El médico me dijo que era normal. Todavía no he recuperado la memoria inmediata.<br><strong>Mujer</strong> – Llevamos casados veinte años…<br><strong>Hombre</strong> (<em>distraído</em>) – Sí, es raro, ¿verdad? Usted aún no ha recuperado la memoria inmediata. Eso es lo último que escuché y solo recuerdo eso… (<em>Pausa</em>) No lo sé… Tal vez venga de ahí…<br><strong>Mujer</strong> – ¿Qué?<br><strong>Hombre</strong> – Esta necesidad que siempre he tenido de arruinarlo todo… Para no correr el riesgo de ser decepcionado… (<em>Toma la manzana y la mira</em>) Cuando el gusano está en la manzana, no puede terminar bien para nadie.<br><strong>Mujer</strong> – Excepto para el gusano, quizás… (<em>Él la mira sorprendido, y ella se corrige de inmediato</em>.) Perdona, no sé por qué dije eso…<br><strong>Hombre</strong> – No, tienes razón, es cierto… Nunca pensamos en el gusano.<br><strong>Mujer</strong> – Y además no eres una manzana.<br><strong>Hombre</strong> – No lo sé. Ya no lo sé.<br><strong>Mujer</strong> – ¿Tomaste tus medicamentos?<br><strong>Hombre</strong> – ¿Qué medicamentos?<br><strong>Mujer</strong> – Voy a buscarte un vaso de agua.<br><em>Ella sale. Él vuelve a morder la manzana. Ella regresa con algo diferente en su apariencia, ya sea en su ropa (un accesorio) o en su peinado (una peluca). No es algo extravagante, pero sí algo llamativo y un poco extraño. Parece que él no nota nada. Ella le ofrece un vaso de agua como si nada.</em><br><strong>Hombre</strong> – Gracias.<em><br>Toma las pastillas que ella le ofrece y las traga. Ella lo mira fijamente.</em><br><strong>Hombre</strong> – ¿Qué pasa? ¿Qué tengo?<br><strong>Mujer</strong> – Tengo que contarte algo.<br><strong>Hombre</strong> – Vale.<br><strong>Mujer</strong> – No es fácil.<br><strong>Hombre</strong> – Me estás asustando…<br><strong>Mujer</strong> – No, pero no es sobre ti. Bueno, sí, pero…<br><strong>Hombre</strong> – Bueno…<br><strong>Mujer</strong> – Bueno, resulta que yo… No soy exactamente… quien crees.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Cómo así? Pero si yo no creo nada.<br><strong>Mujer</strong> – Aun así, soy tu esposa.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Quieres decir que… me estás engañando?<br><strong>Mujer</strong> – No, no es eso en absoluto. Bueno…<br><strong>Hombre</strong> – ¿Bueno qué?<br><strong>Mujer</strong> – No te estoy engañando, quiero decir que no te he dicho la verdad. Te he mentido.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Sobre qué?<br><strong>Mujer</strong> – Sobre todo. Desde siempre. De hecho, no soy exactamente una mujer…<br><strong>Hombre</strong> – ¿Estoy casado con un hombre y nunca me di cuenta?<br><strong>Mujer</strong> – Tampoco soy un hombre.<br><strong>Hombre</strong> – De acuerdo… Entre los dos, entonces.<br><strong>Mujer</strong> – Diría más bien que ninguno de los dos.<br><strong>Hombre</strong> – Bueno… entonces es por eso que nunca tuvimos hijos, supongo.<br><strong>Mujer</strong> – Sí… entre otras cosas…<br><strong>Hombre</strong> – ¿Porque hay algo más?<br><strong>Mujer</strong> – No soy de aquí.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Aquí? Pero, ¿dónde estamos exactamente?<br><strong>Mujer</strong> – Vengo de otro mundo que el tuyo.<br><strong>Hombre</strong> – Eres una bruja…<br><strong>Mujer</strong> – Las brujas no existen. Todo el mundo lo sabe.<br><strong>Hombre</strong> – Entonces, tú tampoco eres una bruja.<br><strong>Mujer</strong> – ¿Recuerdas a mi madre?<br><strong>Hombre</strong> – No.<br><strong>Mujer</strong> – Ella me dio a luz después de recibir la visita de un extraterrestre.<br><em>Silencio. Él la mira, buscando qué responder.</em><br><strong>Hombre</strong> – Tengo la sensación de haber escuchado una historia así en algún lugar antes.<br><strong>Mujer</strong> – Tal vez en una iglesia. Sobre el embarazo de la Virgen María.<br><strong>Hombre</strong> – Sí… O tal vez es por los medicamentos…<br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



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		<item>
		<title>Las partículas</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/las-particulas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 May 2025 10:41:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Adulterio]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia]]></category>
		<category><![CDATA[Compañero de trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
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		<category><![CDATA[Física cuántica]]></category>
		<category><![CDATA[Gato]]></category>
		<category><![CDATA[Tabaco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las partículas, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Nicotina' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Lo que parece ser una terraza. Dos personajes, hombres o mujeres, llegan. Se ponen a fumar. Y divagan observando las volutas que salen de sus cigarrillos, posiblemente electrónicos.</em><br><strong>Yael</strong> – ¿Sabías que las partículas pueden estar en dos lugares diferentes al mismo tiempo?<br><strong>Alex</strong> – ¿Las partículas?<br><strong>Yael</strong> – ¡Las partículas elementales! Los fotones, si lo prefieres. Según las leyes de la física cuántica, al menos.<br><strong>Alex</strong> – ¿Estás seguro de que estás fumando nicotina?<br><strong>Yael</strong> – No, te lo aseguro. Escuché algo al respecto ayer en la radio.<br><strong>Alex</strong> – Sí. Bueno, a mí me vendría bien ser una partícula, ¿sabes? Podría estar en la reunión que me han puesto hoy a las cinco, y al mismo tiempo recoger a mi hija en la salida del colegio.<br><strong>Yael</strong> – Sería realmente útil tener el don de la ubicuidad. ¿Te imaginas? El sábado por la mañana, haciendo cola en la caja de Alcampo con tu pareja. Y al mismo tiempo, tumbado en la cama con tu amante en un pequeño hotel con encanto en el campo.<br><strong>Alex</strong> – Y al volver, la nevera estaría llena. Seríamos completamente inculpables.<br><strong>Yael</strong> – Ni siquiera haría falta una coartada.<br><strong>Alex</strong> – ¿Podríamos seguir hablando de infidelidad?<br><strong>Yael</strong> – El adulterio supone coexistencia. No se es infiel con las parejas conocidas antes o después del matrimonio. Sin embargo, la física cuántica describe un estado de la materia donde se suspende la noción misma del tiempo.<br><strong>Alex</strong> – Entonces las partículas nunca son cornudas. Es verdad que eso es algo que da qué pensar.<br><strong>Yael</strong> – No más tiempo significa no más causalidad y, por lo tanto, no más culpa.<br><strong>Alex</strong> – No suena muy católico, todo esto.<br><strong>Yael</strong> – Parece que Dios no rige lo infinitamente pequeño. La física cuántica es una teoría de la orgía generalizada.<br><strong>Alex</strong> – Desafortunadamente, mis partículas no están sujetas a las leyes de la física cuántica.<br><strong>Yael</strong> – Tienes razón… Nosotros más bien estamos sujetos a la ley del máximo fastidio.<br><em>Alex guarda su cigarrillo electrónico.</em><br><strong>Alex</strong> – De hecho, tengo que volver, porque no estoy seguro de que mi jefe esté muy versado en física cuántica. Te hará gracia, pero aún está convencido de que cuando estoy en pausa no estoy trabajando.<br><strong>Yael</strong> – Lo que demuestra su profunda ignorancia. Si supiera el alto nivel de las conversaciones que podemos tener durante una pausa para fumar.<br><em>Yael guarda también su cigarrillo.</em><br><strong>Alex</strong> – Es cierto que cada vez nos miran peor a los fumadores.<br><strong>Yael</strong> – Por eso el lunes, lo dejo.<br><strong>Alex</strong> – Ya he oído eso antes.<br><strong>Yael</strong> – No, no, te lo aseguro. Esta vez es la buena.<br><strong>Alex</strong> – ¿Por qué esperar hasta el lunes entonces?<br><strong>Yael</strong> – Tengo que ir a recoger a mi suegra esta noche. Se queda el fin de semana con nosotros. Y créeme, un fin de semana con mi suegra no es el momento adecuado para dejar de fumar.<br><strong>Alex</strong> – Ya veo…<br><strong>Yael</strong> – ¿Tú también tienes suegra?<br><strong>Alex</strong> – Se puede elegir no casarse, pero no se puede elegir no tener suegra.<br><strong>Yael</strong> – A menos que te cases con un huérfano…<br><strong>Alex</strong> – Abandonado en la puerta de una iglesia, de preferencia. Para no tener que ir a poner crisantemos en el cementerio el Día de Todos los Santos…<br><strong>Yael</strong> – Nos lleva de vuelta a la mecánica cuántica. Un gato tiene que estar muerto o vivo. Y para las suegras, es lo mismo…<br><strong>Alex</strong> – ¿Un gato?<br><strong>Yael</strong> – ¿Tampoco has oído hablar del Gato de Schrödinger?<br><strong>Alex</strong> – No.<br><strong>Yael</strong> – Es un amigo de Einstein que cuestionó las leyes de la física cuántica.<br><strong>Alex</strong> – Y entonces, él tenía una suegra.<br><strong>Yael</strong> – Te lo explicaré otro día. Oye, no puedo olvidar echar gasolina en el coche, o me quedaré tirado en la autopista yendo a buscar a mi suegra.<br><em>Salen</em>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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		<item>
		<title>Champán</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/champan/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 May 2025 12:14:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Adulterio]]></category>
		<category><![CDATA[Apartamento]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Muertos de la risa]]></category>
		<category><![CDATA[Policía]]></category>
		<category><![CDATA[Venganza]]></category>
		<category><![CDATA[Champán]]></category>
		<category><![CDATA[Crimen]]></category>
		<category><![CDATA[Perro]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Champán, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Muertos de la risa' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Una mujer toma una copa de champán. Alguien llama a la puerta.</em><br><strong>Dos</strong> (<em>desde fuera</em>) – ¡Policía!<br><em>La mujer abre la puerta.</em><br><strong>Uno</strong> – Entre, por favor. Le estaba esperando.<br><em>La segunda mujer entra.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Ha venido sola?<br><strong>Dos</strong> – Es que estamos cortos de personal por ahora… Mi colega tenía algo que resolver…<br><strong>Uno</strong> – ¿Nada grave, espero?<br><strong>Dos</strong> – No… Un accidente en un circo. Un tigre que mordió a su domador.<br><strong>Uno</strong> – ¿Ha muerto?<br><strong>Dos</strong> – ¿Quién? ¿El tigre? Lo decía de broma… Sin embargo, la fiera le había cogido la nalga, y no quería dejarla. Tuvimos que anestesiarlo…<br><strong>Uno</strong> – ¿A quién? ¿Al domador? Lo decía de broma…<br><em>Se ríen las dos.</em><br><strong>Dos</strong> – Está abajo, en el coche celular… Me refiero al tigre. Espero que no se despierte demasiado pronto… (Después de un momento) Bueno… ¿Dónde es?<br><strong>Uno</strong> – Aquí al lado, en la habitación.<br><strong>Dos</strong> – Entonces, si no le molesta, voy a echar un vistazo…<br><em>La policía desaparece un momento por el lado de la habitación.</em><br><strong>Dos</strong> (<em>desde fuera</em>) – Ah, sí…<br><em>Vuelve en seguida.</em><br><strong>Dos</strong> – Y… si me permite la indiscreción, ¿cómo hizo usted eso? Porque viéndola así, tan… delgadita.<br><strong>Uno</strong> – Con un cuchillo de sierra.<br><strong>Dos</strong> – ¿Un cuchillo de sierra…?<br><strong>Uno</strong> – Un cuchillo eléctrico. De pilas. Para cortar el pan… o el jamón.<br><strong>Dos</strong> (<em>impresionada</em>) – Y pensaba… trasladar los trozos. ¿Ponerlos en una bolsa de basura, quizás?<br><strong>Uno</strong> – No les habría llamado a ustedes…<br><strong>Dos</strong> – Claro.<br><strong>Uno</strong> – ¿Un poco de champán?<br><strong>Dos</strong> – Es decir que… Bueno, ¿por qué no?<br><em>Ella le sirve una copa.</em><br><strong>Uno</strong> – Gracias. Bueno, pues… Salud…<br><em>Beben</em>.<br><strong>Uno</strong> – ¿No me pone las esposas?<br><strong>Dos</strong> – ¿Cuántos esposos tenía usted?<br><strong>Uno</strong> – Sólo uno.<br><strong>Dos</strong> – Entonces, no hay ningún riesgo de que reincida en seguida, ¿verdad?<br><em>Las dos sonríen y beben de nuevo.</em><br><strong>Dos</strong> – Está bien fresquito, eh… Perdón, pero una última pregunta. Sólo por saber… ¿Por qué solo dos trozos? ¿Se agotaron las pilas…?<br><strong>Uno</strong> – Mi marido no conseguía escoger entre su amante y yo. Por lo tanto, opté por una partición equitativa.<br><strong>Dos</strong> – Los hombres, todos son iguales…<br><strong>Uno</strong> – ¿Está usted casada?<br><strong>Dos</strong> – Viuda.<br><strong>Uno</strong> – Perdón… Lo siento…<br><strong>Dos</strong> – No, por favor… No vale la pena, se lo aseguro…<br><strong>Uno</strong> – No me diga que usted también…<br><strong>Dos</strong> – Qué va… No hubiera podido entrar en la policía… Ya no son tan estrictos como antes, pero si ya tienes algún antecedente, claro, lo tienen en cuenta… No, mi marido murió estúpidamente… Por culpa de la cerveza… Al salir de un bar…<br><strong>Uno</strong> – ¿Tenía un problema con la bebida…?<br><strong>Dos</strong> – ¡Ni siquiera! Estúpidamente, he dicho… Le atropelló un camión de San Miguel.<br><strong>Uno</strong> – Qué pena… Como digo yo: hay que aprovechar las cosas buenas de la vida mientras se pueda… ¿Un poco más de champán?<br><strong>Dos</strong> (<em>tendiendo su copa</em>) – ¿Entiende usted ahora por qué no le pongo las esposas…?<br><em>La primera llena otra vez la copa de la segunda.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿La conocía usted?<br><strong>Uno</strong> – ¿A quién?<br><strong>Dos</strong> – A la amante de su marido…<br><strong>Uno</strong> – Personalmente, no. Solo sé que es policía.<br><strong>Dos</strong> – Una colega, entonces… Bueno, hay guarras en todas partes. Y créame, todavía más en la policía…<br><strong>Uno</strong> – ¿Le puedo hacer una pregunta?<br><strong>Dos</strong> – Cómo no…<br><strong>Uno</strong> – ¿Usted cree en el azar?<br><strong>Dos</strong> – Bueno, en este oficio…<br><strong>Uno</strong> – Entonces, créame, usted no está aquí por casualidad.<br><strong>Dos</strong> – ¿Francisco?<br><strong>Uno</strong> – Es mi marido, sí. Bueno, era…<br><strong>Dos</strong> – ¡Si me había dicho que era viudo, se lo juro!<br><strong>Uno</strong> – Eso prueba que todo el mundo puede equivocarse…<br><strong>Dos</strong> – Dios mío. Ni siquiera le había reconocido al verlo así. En dos trozos… Así que usted me tiene que odiar, por supuesto…<br><strong>Uno</strong> – Le mintió a usted, también, ¿no es cierto…?<br><strong>Dos</strong> – El muy cabrón… Si me permite… ¿Y ahora qué?<br><strong>Uno</strong> – Pues como le he dicho. Compartimos. ¿Tiene usted alguna parte preferida?<br><strong>Dos</strong> – Es que… No va a ser tan sencillo… Tengo que escribir un informe. Y me va a costar hacer pasar esto por un accidente doméstico…<br><strong>Uno</strong> – ¿Un suicidio?<br><strong>Dos</strong> – ¿Un tipo que se hace harakiri con un cuchillo de sierra a pilas…?<br><strong>Uno</strong> – Entonces no hay más remedio que hacer desaparecer el cuerpo.<br><strong>Dos</strong> – ¿Alguna idea?<br><strong>Uno</strong> – ¿El tigre…? Tendrá hambre ¿no…? Si quería comerse a su domador…<br><strong>Dos</strong> – Es un tigre muy viejo… Sólo le quedan dos o tres dientes… Por eso escogió la parte más blanda…<br><strong>Uno</strong> – Voy a comprar más pilas…<br><strong><em>Oscuro</em></strong>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/"><em>Muertos de la risa</em></a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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		<title>Pésame (mucho)</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/pesame-mucho/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 May 2025 10:13:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Adulterio]]></category>
		<category><![CDATA[Cementerio]]></category>
		<category><![CDATA[Entierro]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Muertos de la risa]]></category>
		<category><![CDATA[Vaudeville]]></category>
		<category><![CDATA[Venganza]]></category>
		<category><![CDATA[Accidente]]></category>
		<category><![CDATA[Cigarrillo]]></category>
		<category><![CDATA[Fuego]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Pésame (mucho), un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Muertos de la risa' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/pesame-mucho/">Pésame (mucho)</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un hombre se recoge delante de una tumba. Otro llega.</em><br><strong>Dos</strong> – Disculpe, busco la tumba de Velázquez…<br><strong>Uno</strong> – ¿Diego Velázquez? ¿Está enterrado aquí?<br><strong>Dos</strong> – Perdón… Quería decir, Consuelo, claro… Ando un poco despistado…<br><strong>Uno</strong> – Consuelo…<br><strong>Dos</strong> – Consuelo Velázquez… Ya sabe… (<em>Cantando</em>) : Bésame, bésame mucho…<br><strong>Uno</strong> – Ah, sí… La cantante… Pues, no sé…<br><em>El otro empieza a irse, pero luego se detiene, echando un vistazo a la tumba que el primero está mirando.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿La conocía…?<br><strong>Uno</strong> – Era mi amante…<br><strong>Dos</strong> – Ah… Lo siento.<br><strong>Uno</strong> – No vale la pena, sabe… Era una puta…<br><strong>Dos</strong> – Vamos, no diga eso…<br><em>Los dos quedan silenciosos un momento, recogiéndose delante de la tumba.</em><br><strong>Dos</strong> – Por eso habrá venido después de la ceremonia y no antes… Para no encontrarse con el marido…<br><strong>Uno</strong> – Sí…<br><strong>Dos</strong> – ¿No la habrá matado usted, verdad?<br><strong>Uno</strong> – No, no, qué va… La atropelló un tranvía… Justo cuando salía de mi casa… para recoger mi mechero que me había dejado en el coche… Y al cruzar de nuevo la calle para volver… Habían inaugurado la línea el día de antes. Pero se le olvidó…<br><strong>Dos</strong> – Ese es el problema con los nuevos tranvías eléctricos. Son ecológicos, claro, pero como no hay motor, no se les oye llegar…<br><em>El primero saca un cigarrillo y se lo pone en la boca.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Tiene fuego…? Como ya no tengo mechero…<br><strong>Dos</strong> – Claro, como no…<br><strong>Uno</strong> – ¿No estará prohibido, verdad?<br><strong>Dos</strong> (<em>dándole fuego</em>) – Los cementerios, son los únicos lugares donde todavía tienes derecho a fumar.<br><em>El primero enciende su cigarrillo.</em><br><strong>Uno</strong> – Así es como su marido se enteró de que era cornudo… Ella le decía que iba a ver a su abuela al asilo. La vieja no se acordaba nunca de nada. Era cómodo. Pero como el tranvía le pasó por encima enfrente de mi casa… El marido tuvo que sospechar algo…<br><strong>Dos</strong> – Ya ve… Enterarse al mismo tiempo de que eres viudo y eras cornudo…<br><strong>Uno</strong> – Desde entonces, voy andando…<br><strong>Dos</strong> – ¿Cómo dice…?<br><strong>Uno</strong> – ¡Enterró a su mujer con mis llaves! Para vengarse, supongo…<br><strong>Dos</strong> – ¿Sus llaves?<br><strong>Uno</strong> – ¡Las de mi coche! Que le había dado a ella para que me fuera a buscar el mechero…<br><strong>Dos</strong> – Claro…<br><strong>Uno</strong> – Fui a la presentación del cuerpo, y las vi que le salían un poco del bolsillo… Pero como había tanta gente… No pude hacer nada… Y ahora…<br><strong>Dos</strong> – ¿Y no las tenía duplicadas…?<br><strong>Uno</strong> – Sí… Pero el otro juego lo tiene mi mujer…<br><strong>Dos</strong> – Pues le dice a su mujer que ha perdido las suyas, y ya está.<br><strong>Uno</strong> – Nos separamos… (<em>Enseñando la tumba</em>) Esa puta le acababa de contar que la engañaba con ella… Así que… ¡como para pedirle las llaves…!<br><strong>Dos</strong> – Claro…<br><strong>Uno</strong> – Pronto se hará de noche… ¿No tendría una pala por casualidad?<br><strong>Dos</strong> – ¿Lo dice en serio?<br><strong>Uno</strong> – Así que no tiene pala… ¿Y lleva coche?<br><strong>Dos</strong> – ¿Quiere que le deje en alguna parte?<br><strong>Uno</strong> – Muy amable. ¿Hacia dónde va?<br><strong>Dos</strong> – Hacia el hospital. Vivo justo enfrente. Soy médico.<br><strong>Uno</strong> – Qué raro, ahí vivía también ella. Y su marido era cirujano…<br><strong>Dos</strong> – Sí… Soy su marido…<br><strong>Uno</strong> – Claro. Ahora lo entiendo… He tenido mis dudas al ver el mechero…<br><em>El primero saca el mechero de su bolsillo.</em><br><strong>Dos</strong> – Disculpe… Se lo devuelvo, por supuesto… No sabía de quién era… Y también me sorprendió encontrarlo en su mano cuando me la devolvieron. Como no fuma… Bueno, no fumaba…<br><strong>Uno</strong> – Gracias. (<em>Echando un vistazo al mechero</em>) Fíjese. Ni un rasguño…<br><strong>Dos</strong> – Mi mujer, en cambio…<br><strong>Uno</strong> – Lo quiero mas que a la niña de mis ojos… (<em>Poniendo el mechero en el bolsillo</em>) Ella me lo regaló…<br><strong>Dos</strong> – En cuanto a sus llaves… Le juro que no sabía nada, lo siento… No se me ocurrió hurgarle en los bolsillos…<br><strong>Uno</strong> – Le creo, no se preocupe… ¿Para qué me mentiría ahora…?<br><em>Se disponen a irse.</em><br><strong>Uno</strong> – Pero yo creía que usted estaba buscando la tumba de Velázquez… Por eso no desconfié… ¿Era una trampa…?<br><strong>Dos</strong> – De ningún modo… Pero comprenderá que durante esa interminable ceremonia no tuve tiempo de recogerme en la tumba de Consuelo…<br><strong>Uno</strong> – ¿Su mujer no se llamaba Carmen?<br><strong>Dos</strong> – Sí… Sí, sí… Ahora me refiero a Consuelo Velázquez… Bésame mucho… ¿No recuerda?<br><strong>Uno</strong> – Ah, sí…<br><strong>Dos</strong> – Es mi cantante favorita… Como sabía que estaba enterrada aquí… Me dije que volvería más tarde para visitarla tranquilamente… No importa, lo haré otro día… Siempre me pregunté qué podían hacer con los muertos cuando los cementerios están llenos…<br><strong>Uno</strong> – Se les olvida, supongo… Aparte de algunas celebridades…<br><strong>Dos</strong> – Eso debe de ser la inmortalidad. Una perpetua concesión…<br><em>Se alejan.</em><br><strong>Uno</strong> – Es verdad que es un lugar un muy agradable…<br><strong>Dos</strong> – Ella quería ser enterrada aquí…<br><strong>Uno</strong> – Le habrá costado un huevo ¿No? Es muy cursi…<br><strong>Dos</strong> – ¡Y que lo diga!… Ese era su lado esnob…<br><em>Salen</em>.<br><strong>Dos</strong> – Tiene razón, era una puta…<br><strong>Uno</strong> – Vamos, no diga eso…<br><em>Oscuro</em>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/"><em>Muertos de la risa</em></a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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			</item>
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		<title>La calle es de todos</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/la-calle-es-de-todos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 May 2025 08:16:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Adulterio]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Calle]]></category>
		<category><![CDATA[Divorcio]]></category>
		<category><![CDATA[Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[Escenas callejeras]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Íntimo]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Prostitución]]></category>
		<category><![CDATA[Prostituta]]></category>
		<category><![CDATA[Religioso]]></category>
		<category><![CDATA[Romántico]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro dentro del teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Vaudeville]]></category>
		<category><![CDATA[Venganza]]></category>
		<category><![CDATA[Equívoco]]></category>
		<category><![CDATA[Tabaco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La calle es de todos, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Escenas callejeras' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un hombre vestido, como una prostituta, espera en la acera. Una monja se acerca. Parece desagradablemente sorprendida al ver al hombre travestido.<br></em><strong>Religiosa</strong> – ¿Qué estás haciendo aquí?<br><strong>Travesti</strong> – ¿No lo ves?<br><strong>Religiosa</strong> – Este no es el barrio chino. ¿No crees que te destacas un poco en este entorno?<br><strong>Travesti</strong> – ¿Eres policía?<br><strong>Religiosa</strong> – No exactamente…<br><strong>Travesti</strong> – La calle es de todos, ¿no?<br><em>La religiosa le ofrece un billete.</em><br><strong>Religiosa</strong> – Bueno, toma, aquí tienes un billete de diez. Tómalo y lárgate, ¿de acuerdo?<br><em>El travesti mira el billete, sorprendido, pero no lo toma.</em><br><strong>Travesti</strong> – Gracias, hermana, es muy generoso de tu parte. Pero me veré obligado a quedarme.<br><strong>Religiosa</strong> – ¡Solo te pido que te muevas hasta el final de la calle!<br><strong>Travesti</strong> – Sí, pero lo siento, no va a ser posible.<br><em>La religiosa reflexiona un momento, molesta, y luego decide algo.</em><br><strong>Religiosa</strong> – Bueno, ¿cuánto cuesta?<br><strong>Travesti</strong> – ¿Por qué? ¿Te interesa?<br><em>La religiosa saca dos billetes de veinte euros y se los ofrece.</em><br><strong>Religiosa</strong> – Aquí tienes dos billetes de veinte euros. Ves, mi coche está en la esquina de la calle. ¿Por qué no vas allí a ver si estoy? Puedes considerarlo como si estuvieras trabajando…<br><strong>Travesti</strong> – Pero te digo que no.<br><strong>Religiosa</strong> – ¿Y por qué no?<br><strong>Travesti</strong> – Porque tengo una buena razón para no moverme de aquí, eso es por qué.<br><strong>Religiosa</strong> – ¿Cuál es la razón?<br><strong>Travesti</strong> – ¿Te estoy haciendo preguntas acaso?<br><strong>Religiosa</strong> – No te impido que me hagas preguntas. Siempre y cuando te largues de aquí después.<br><strong>Travesti</strong> – Muy bien. Entonces, ¿por qué te molesta tanto que esté aquí? No es muy cristiano. Te recuerdo que Jesús mismo no lanzó la piedra a la mujer adúltera…<br><strong>Religiosa</strong> – Bueno, en lo que respecta a las mujeres adúlteras, yo estaría más a favor de la lapidación, ¿sabes?<br><strong>Travesti</strong> – ¿Es una amenaza?<br><strong>Religiosa</strong> – Escucha, no tengo nada en contra tuyo, ¿de acuerdo? Estoy vigilando la casa de enfrente y preferiría mantenerme discreta, ¿entiendes? Si somos dos, empieza a parecer una multitud…<br><strong>Travesti</strong> – ¿El número 13?<br><strong>Religiosa</strong> – Sí, el número 13, ¿por qué?<br><strong>Travesti</strong> – No, soy yo quien te pregunta por qué. ¿Por qué te interesa tanto lo que sucede en el número 13?<br><strong>Religiosa</strong> – Digamos que… dos personas tienen planeado encontrarse allí. Dos personas que están casadas, pero no entre ellas, si entiendes a lo que me refiero.<br><strong>Travesti</strong> – Y el cielo te envía para evitar este pecado mortal… ¿Eres una especie de ángel guardián, verdad?<br><strong>Religiosa</strong> – Más bien sería una especie de cornuda…<br><strong>Travesti</strong> – Ah, entiendo… ¿Eres la esposa de…?<br><strong>Religiosa</strong> – No se puede ocultarte nada.<br><em>El travesti se sorprende.</em><br><strong>Travesti</strong> – Ah, sí, claro, eso cambia todo…<br><strong>Religiosa</strong> – Entonces…<br><strong>Travesti</strong> – En cualquier caso, felicidades por tu disfraz. Nunca hubiera sospechado que…<br><strong>Religiosa</strong> – Gracias.<br><strong>Travesti</strong> – ¿Qué opinas del mío?<br><strong>Religiosa</strong> – No me digas que tú también…<br><strong>Travesti</strong> – Sí…<br><strong>Religiosa</strong> – Es increíble… Bueno, felicidades a ti también… Yo tampoco hubiera podido adivinar que…<br><strong>Travesti</strong> – Y ahora, ¿qué hacemos?<br><strong>Religiosa</strong> – Es cierto que nuestros disfraces son perfectos, pero…<br><strong>Travesti</strong> – Sí, lo menos que se puede decir es que nuestra combinación es bastante improbable.<br><strong>Religiosa</strong> – Y muy llamativa.<br><strong>Travesti</strong> – Realmente es una mala suerte.<br><strong>Religiosa</strong> – Terminaremos llamando la atención, eso es evidente.<br><strong>Travesti</strong> – Lástima que no hayamos podido coordinarnos.<br><strong>Religiosa</strong> – Podemos actuar como si no nos conociéramos.<br><strong>Travesti</strong> – De acuerdo… Podemos intentarlo…<br><strong>Religiosa</strong> – De todos modos, no deberían tardar en llegar.<br><em>Un momento en el que intentan ignorarse mutuamente.</em><br><strong>Travesti</strong> – Solo tomaré algunas fotos con mi teléfono y me iré. Es para mi abogado.<br><strong>Religiosa</strong> – Había pensado en contratar a un detective para las fotos, pero es tan caro.<br><strong>Travesti</strong> – Y tan cliché.<br><strong>Religiosa</strong> – Si tus fotos salen mal, te enviaré las mías. Déjame tu dirección de correo electrónico.<br><strong>Travesti</strong> – Aquí está mi tarjeta.<br><em>Le entrega una tarjeta a la otra, que la toma.</em><br><strong>Religiosa</strong> – ¿Ah, trabajas en El Corte Inglés de la Calle de Goya?<br><strong>Travesti</strong> – Sí, ¿por qué?<br><strong>Religiosa</strong> – Yo también.<br><strong>Travesti</strong> – Al menos tenemos algo en común.<br><strong>Religiosa</strong> – Es curioso que no nos hayamos cruzado antes.<br><strong>Travesti</strong> – Bueno, tal vez ya nos hemos cruzado. Pero supongo que tú tampoco vas vestida así para ir a trabajar…<br><strong>Religiosa</strong> – No, tienes razón…<br><em>Un momento.</em><br><strong>Travesti</strong> – ¿Fumas?<br><strong>Religiosa</strong> – No, gracias…<br><strong>Travesti</strong> – Ah no, pero yo tampoco fumo. Solo quería saber si tú fumabas.<br><strong>Religiosa</strong> – Ah, ¿sí? ¿Y por qué eso?<br><strong>Travesti</strong> – Mi esposa fuma. Es absolutamente insoportable.<br><strong>Religiosa</strong> – Sí, sé cómo es… Mi esposo también fuma.<br><strong>Travesti</strong> – Al menos tienen eso en común. Tal vez se conocieron en una tabaquería…<br><strong>Religiosa</strong> – Quién sabe…<br><strong>Travesti</strong> – Ah, creo que ahí están.<br><strong>Religiosa</strong> – No me atrevo a mirar… Seguro que nos descubren.<br><strong>Travesti</strong> – Solo nos queda hacerlo como en las películas.<br><strong>Religiosa</strong> – ¿En las películas?<br><em>Él la abraza y la besa largamente. Poco a poco se separan.</em><br><strong>Travesti</strong> – Creo que entraron en el número 13.<br><strong>Religiosa</strong> – ¿Estás seguro de que eran ellos?<br><strong>Travesti</strong> – No del todo, la verdad… No miré bien… Resulta que tenía la mente en otro lugar…<br><strong>Religiosa</strong> – Sí, a mí también me pasó… ¿Crees que nos reconocieron?<br><strong>Travesti</strong> – Francamente, lo dudo. Con nuestros disfraces…<br><strong>Religiosa</strong> – Bueno, creo que sería mejor que nos vayamos.<br><strong>Travesti</strong> – Me pregunto si no debería confiar este asunto a un detective privado, de todos modos.<br><strong>Religiosa</strong> – Sí, por mucho que digamos, es un trabajo.<br><strong>Travesti</strong> – Pero pensándolo bien, ¿por qué no contratar al mismo detective para nuestros dos casos? Después de todo, serán las mismas fotos, ¿no?<br><strong>Religiosa</strong> – Tienes razón, sería absurdo multiplicar los gastos. Compartiremos los costos…<br><strong>Travesti</strong> – Ni hablar… Yo se lo ofrezco…<br><strong>Religiosa</strong> – Eres un caballero como ya no se encuentran. Y ni siquiera conozco tu nombre…<br><strong>Travesti</strong> – Jerónimo. Creo que sería mejor no quedarnos mucho tiempo aquí… ¿Te invito a tomar algo en algún lugar?<br><strong>Religiosa</strong> – No sé si es muy prudente, pero…<br><strong>Travesti</strong> – Lo más difícil será encontrar un lugar donde podamos pasar desapercibidos.<br><strong>Religiosa</strong> – Sí, eso no será fácil…<br><em>Salen</em>.<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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		<item>
		<title>Desaparición</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/desaparicion-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 May 2025 16:16:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Adulterio]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Apartamento]]></category>
		<category><![CDATA[Comedia de lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[Ella y Él]]></category>
		<category><![CDATA[Entierro]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Celos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Desaparición, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Ella y Él' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Una pareja sentada en el sofá. No dicen nada y parecen aburrirse. El se pone a buscar algo, sin encontrarlo</em>.<br><strong>Él</strong> – ¿Has visto el mando de la tele? Ha desaparecido…<br><em>Ella le mira sorprendida.</em><br><strong>Ella</strong> – Pero… ¡si ya no tenemos televisión!<br><strong>Él</strong> – ¡Ah, sí, por supuesto…!<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Él</strong> – ¿Qué harías tú si algún día llegara a desaparecer?<br><em>Ella le mira otra vez, desconcertada.</em><br><strong>Ella</strong> – Quieres decir… ¿cómo el telemando?<br><strong>Él</strong> – Como el telemando… ¡Si desapareciera! Definitivamente…<br><strong>Ella</strong> – ¿No te sientes bien?<br><strong>Él</strong> – Sí, sí, me siento muy bien. Es sólo una hipótesis.<br><strong>Ella</strong> – ¿No tienes una hipótesis más divertida?<br><strong>Él</strong> – Soy más viejo que tú… Lógicamente, me iré antes.<br><strong>Ella</strong> – Sólo tenemos tres años de diferencia…<br><strong>Él</strong> – ¡Las mujeres viven más tiempo que los hombres! Además, puedo tener un accidente. Un ataque al corazón. Un cáncer.<br><strong>Ella</strong> – ¡Yo también!<br><strong>Él</strong> – Sí, pero soy yo quien preguntó primero.<br><strong>Ella</strong> – Pues… no sé. Ya veremos. Me queda tiempo para pensarlo, ¿no?<br><strong>Él</strong> – Más vale prevenir que curar…<br><em>Ella le mira desconcertada.</em><br><strong>Él</strong> – Sea lo que sea, más vale que lo sepas. Prefiero ser incinerado.<br><strong>Ella</strong> – ¿A qué me dices esto ahora?<br><strong>Él</strong> – Pues… no te lo voy a decir después, ¿verdad? (<em>Un tiempo</em>) Es mi obsesión, esto. Ser enterrado vivo. ¿Y tú?<br><strong>Ella</strong> – No debe ocurrir a menudo.<br><strong>Él</strong> – Basta que ocurra una vez, ¿no?<br><strong>Ella</strong> – Y ser quemado vivo, ¿no te asusta?<br><em>Él le mira con inquietud.</em><br><strong>Él</strong> – Nunca se me había ocurrido… (<em>Un tiempo</em>) ¿Crees que habrá una vida después de la muerte?<br><strong>Ella</strong> – No sé si realmente es algo que desear…<br><strong>Él</strong> – Por lo que es por el dinero, no tendrías porqué preocuparte, lo sabes…<br><strong>Ella</strong> – ¿Por si acaso hubiera una vida después de la muerte?<br><strong>Él</strong> – ¡Por si fuera a desaparecer!<br><strong>Ella</strong> – ¡Ah, sí…! Pues… no estaba preocupada.<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Él</strong> – Si quisieras volverte a casar, claro, lo entendería muy bien…<br><strong>Ella</strong> – Gracias.<br><strong>Él</strong> – Bueno, por lo tanto, tampoco es una obligación casarte con él…<br><strong>Ella</strong> – ¿Él?<br><strong>Él</strong> – ¡El tipo ese! Con quien vivirías si llegara yo a desaparecer. Más vale conservar tu independencia.<br><strong>Ella</strong> – ¿Mi independencia?<br><strong>Él</strong> – Es raro… No consigo imaginarte viviendo con otro…<br><strong>Ella</strong> (<em>ofendida</em>) – ¿Crees que nadie querría vivir conmigo?<br><strong>Él</strong> – Sí, sí. Por eso. A decir verdad… creo que tendría celos.<br><strong>Ella</strong> – ¿Cuando hayas muerto tendrás celos?<br><strong>Él</strong> – Sí…<br><strong>Ella</strong> – ¿Y si desapareciera antes?<br><strong>Él</strong> (<em>de mala fe</em>) – Pues nunca lo había pensado. (<em>Un tiempo</em>) Si me volviera yo a casar, ¿te enfadarías?<br><strong>Ella</strong> – No estaría aquí para verlo.<br><strong>Él</strong> – Sí, pero… ¿tendrías celos…?<br><em>Ella le mira, sospechosa, pero no contesta.</em><br><strong>Él</strong> – ¿Con quién me imaginarías?<br><strong>Ella</strong> – Quieres que te presente una amiga mía, por si acaso. ¿Es eso?<br><strong>Él</strong> – Pues… para lo niños, están los padrinos y las madrinas… Para los diputados, igual, están los suplentes. Si uno muere o dimite, hay en seguida un sustituto. Todo está previsto…<br><strong>Ella</strong> – Sí… y para los coches, hay las ruedas de recambio… (Sospechosa) ¿No me estarás diciendo que ya me has encontrado una sustituta…?<br><strong>Él</strong> – Pues no es tan fácil, fíjate.<br><em>Silencio.</em><br><strong>Él</strong> – Lo bueno de la bigamia es que en caso de defunción uno es viudo sólo a medias.<br><em>Ella le mira atónita.</em><br><strong>Ella</strong> – Sí…<br><em><strong>Negro.</strong></em></p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación<em> <a href="https://sketchotheque.net/es/ella-y-el/">Ella y Él</a> </em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/ella-y-el/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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		<title>Avería de tele</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/averia-de-tele/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 May 2025 15:58:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Adulterio]]></category>
		<category><![CDATA[Apartamento]]></category>
		<category><![CDATA[Comedia de lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Ella y Él]]></category>
		<category><![CDATA[Íntimo]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Aburrimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad de consumo]]></category>
		<category><![CDATA[Televisión]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Avería de tele, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Ella y Él' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Una pareja sentada en un sofá. La habitación esta vacía de cualquier otro mueble. No hacen nada, no dicen nada y miran fijamente delante de ellos.</em><br><strong>Ella</strong> – ¿Qué hay esta noche en la tele?<br><strong>Él</strong> – No sé. ¿Por qué?<br><strong>Ella</strong> – Por saber… (<em>Un tiempo</em>) ¿De veras no quieres que volvamos a comprar una?<br><strong>Él</strong> – Cuando teníamos tele no podíamos dejar de mirarla.<br><strong>Ella</strong> – ¿Está hecha para eso, no?<br><strong>Él</strong> – ¡Éramos completamente adictos! ¡No hacíamos nada aparte de eso!<br><em>Siguen mirando fijamente delante de ellos.</em><br><strong>Ella</strong> – ¿Y ahora qué hacemos ?<br><strong>Él</strong> – ¿Qué quieres que hagamos?<br><strong>Ella</strong> – Nada…<br><strong>Él</strong> – Más vale, ya que mirar la tele… Cuando solo había una cadena, por lo menos… Pero ahora con el satélite…<br><strong>Ella</strong> (<em>nostálgica</em>) – Cuando era pequeña no teníamos tele. Iba a mirarla en casa de mi vecinito…<br><strong>Él</strong> – ¿Quieres que pregunte al vecino si puedes ir a su casa a mirar la tele?<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Ella</strong> – Podríamos discutir.<br><em>El le hecha una mirada preocupada.</em><br><strong>Ella</strong> – Ya que no tenemos la tele, podríamos aprovecharlo para discutir.<br><strong>Él</strong> – Pues vamos. Tú empiezas.<br><em>Ella lo piensa.</em><br><strong>Ella</strong> – ¿Me quieres?<br><strong>Él</strong> (<em>desconcertado</em>) – Podríamos empezar un poco más progresivamente, ¿no?<br><em>Él lo piensa.</em><br><strong>Él</strong> – ¿Qué hay de cena esta noche?<br><strong>Ella</strong> – Miércoles, es el día del pescado.<br><strong>Él</strong> – Normalmente es el viernes…<br><strong>Ella</strong> – El viernes es conejo.<br><strong>Él</strong> – No muy católico todo esto, ¿no?<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Él</strong> – ¿Vamos a comprar pescado?<br><strong>Ella</strong> – Iré. Tengo que comprar lentillas.<br><strong>Él</strong> – ¿Lentejas, con el pescado?<br><strong>Ella</strong> – Lentillas… de contacto. ¿Y si comprara bacalao, para cambiar?<br><strong>Él</strong> – Es muy salado, ¿no?<br><strong>Ella</strong> – Si lo pones en remojo toda la noche. Como la lentillas…<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Él</strong> – Si un día me engañaras, ¿me lo dirías?<br><em>Ella le mira con sorpresa.</em><br><strong>Ella</strong> – Quieres decir: ¿si tú me engañaras, querría yo que me lo dijeras o no?<br><strong>Él</strong> – También, sí…<br><strong>Ella</strong> – ¿Y por qué me preguntas esto?<br><strong>Él</strong> – Pues eso. Para hablar… Como ya no tenemos la tele.<br><em>Ella lo piensa.</em><br><strong>Ella</strong> – ¿Cómo quieres que conteste esta pregunta?<br><strong>Él</strong> – Pues… sí o no.<br><strong>Ella</strong> – ¿Tú crees realmente que es tan fácil?<br><strong>Él</strong> – ¿No lo es?<br><strong>Ella</strong> – Contestar es aceptar ya la posibilidad de que me engañes.<br><strong>Él</strong> – ¿Y?<br><strong>Ella</strong> – Es como si me preguntaras: ¿si te asesinara, preferirías que vaya a entregarme a la policía después o que intente escapar de la justicia?<br><em>El parece no entender la relación entre las dos cosas.</em><br><strong>Ella</strong> – Esto supone que considere tranquilamente la posibilidad de que tú me asesines. Esta es la verdadera pregunta. la segunda… es secundaria.<br><strong>Él</strong> – Pero el adulterio no es un crimen. ¿Verdad?<br><strong>Ella</strong> – El adulterio es causa de muchos crímenes…<br><em>El lo piensa, un poco preocupado.</em><br><strong>Él</strong> – ¿Así que si te engañara, podrías matarme?<br><strong>Ella</strong> – En todo caso, si lo hiciera, sí que iría a entregarme a la policía después. la justicia siempre ha sido clemente con los crímenes pasionales…<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Ella</strong> – Así que consideras tranquilamente la posibilidad de engañarme.<br><strong>Él</strong> – El 95% de los animales son polígamos. Los demás viven en parejas solo el tiempo de criar los chavales. Es la prueba de que la fidelidad no es una cosa natural…<br><strong>Ella</strong> – No somos animales.<br><strong>Él</strong> – Queda un 5% de animales monógamos. Eso no hace de ellos seres humanos. ¿Por qué la fidelidad tendría que ser un criterio de humanidad?<br><strong>Ella</strong> – Es el fundamento de la familia, que es el fundamento a su vez de la sociedad.<br><strong>Él</strong> – ¿Así que no me engañas por civismo?<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Ella</strong> – ¿Te cuesta tanto serme fiel?<br><strong>Él</strong> – No… pero me estaba preguntando si la fidelidad tenía el mismo sentido para los hombres y para las mujeres.<br><strong>Ella</strong> – ¿Y a tu parecer, por qué los hombres son fieles? Cuando lo son…<br><em>Él lo piensa.</em><br><strong>Él</strong> – ¿Para evitar las complicaciones?<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Él</strong> – Me estoy preguntando si no tendríamos mejor que comprar otra tele.<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Donde hay humo, hay fuego</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/donde-hay-humo-hay-fuego/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 13:02:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Adulterio]]></category>
		<category><![CDATA[Breves de escena]]></category>
		<category><![CDATA[En el teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Cigarrillo]]></category>
		<category><![CDATA[Fuego]]></category>
		<category><![CDATA[Tabaco]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2004</guid>

					<description><![CDATA[<p>Donde hay humo, hay fuego,  un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Breves de escena' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Entran dos personajes. Al cruzarse, se detienen.<br></em><strong>Uno</strong> – Disculpe, ¿tiene fuego por favor?<br><strong>Dos</strong> – Sí, pero no se lo voy a dar.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y por qué, si se puede saber?<br><strong>Dos</strong> – ¡Porque fumar es muy malo para la salud! Fumar mata. Lo pone en las cajetillas de tabaco. Y además, entre nosotros, en un teatro puede ser muy peligroso.<br><strong>Uno</strong> – Ah, no, pero no es para encender un cigarrillo… ni para prender fuego a un teatro.<br><strong>Dos</strong> – ¿De verdad?<br><strong>Uno</strong> – Es para quemar una casa.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y por qué quiere usted quemar una casa?<br><strong>Uno</strong> – Es la casa del amante de mi mujer.<br><strong>Dos</strong> – En ese caso… (<em>Le tiende una caja de cerillas.</em>) Se la dejo. Por si su mujer tiene varios amantes.<br><strong>Uno</strong> – Gracias.<br><strong>Dos</strong> – De nada, faltaría más.<br><em>Sale. El otro saca un cigarrillo de su bolsillo y lo enciende.</em><br><strong>Uno</strong> – De verdad tengo que dejar de fumar…<br><em>Sale también.<br><strong>Oscuro</strong>.</em></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación<em> <a href="https://sketchotheque.net/es/breves-de-escena/">Breves de escena</a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/breves-de-escena/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Los trastos viejos</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/los-trastos-viejos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 10:21:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[3 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Adulterio]]></category>
		<category><![CDATA[Aviso de paso]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Médico]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Portal]]></category>
		<category><![CDATA[Vaudeville]]></category>
		<category><![CDATA[Basura]]></category>
		<category><![CDATA[Celos]]></category>
		<category><![CDATA[Coqueteo]]></category>
		<category><![CDATA[Equívoco]]></category>
		<category><![CDATA[Teléfono]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=1976</guid>

					<description><![CDATA[<p>Los trastos viejos, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Aviso de paso' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>La escena está vacía excepto por un gran contenedor de basura con ruedas y una tapa amarilla. Una mujer llega arrastrando otro contenedor del mismo tipo pero con tapa verde. Vestida elegantemente y con tacones altos, trata de mantener cierta dignidad en este degradante ejercicio de sacar la basura ella misma. Su teléfono móvil suena y ella contesta.<br></em><strong>Mujer 1</strong> – ¡Hola, sí? ¡Oh, buenas tardes, Juan! No, no me molestas en absoluto. Estaba ordenando algunos papeles y me estaba preparando para tomar un baño… ¿Esta noche a las siete y media? Ah, sí, ¡es absolutamente perfecto! Pero ¿estás seguro de… Tu última paciente? Muy bien. En ese caso, tal vez tengamos tiempo para tomar una copa después, para conocernos un poco. Ah sí, o cenar si prefieres… Conozco un excelente restaurante japonés por aquí… ¡Oh, no te gustan los sushi! No, no, para nada… También me gusta mucho la paella… Perfecto, entonces nos vemos más tarde… No, no te preocupes, tengo la dirección de tu consultorio… ¿Ah, hay un código a partir de las siete de la tarde? Espera, tomo algo para anotar… Estoy en el baño y no tengo nada encima… Quiero decir, no tengo nada para escribir…<br><em>Ella saca un lápiz, pero al darse cuenta de que no tiene papel, abre la tapa de la basura amarilla. Al encontrarla vacía, deja la tapa abierta y abre la tapa de su propio contenedor, de donde saca al azar un paquete de cereales bajos en calorías.</em><br><strong>Mujer 1 </strong>– Listo, te escucho… Oh, vaya, en efecto, es complicado… (<em>Bromeando</em>) ¿No podías elegir el 1492 o 0007 como todos los demás? Ah, es la fecha de defunción de tu suegra… Sí, tienes razón, para un ladrón, obviamente es más difícil de adivinar… Pero ¿puedes repetírmelo más despacio? Solo un segundo, me acomodo un poco más…<br><em>Ella se contorsiona tratando de escribir en el cartón con una mano mientras sostiene el teléfono con la otra, pero luego decide poner el cartón en el borde de la basura amarilla, dejando la tapa abierta. El cartón cae al fondo y al intentar atraparlo, deja caer también su teléfono en la basura vacía.</em><br><strong>Mujer 1</strong> – Oh, no, no puede ser verdad… (<em>Dirigiéndose hacia el fondo de la basura</em>) ¿Hola? ¿Juan? ¿Me escuchas? (<em>Se inclina hacia el fondo de la basura para intentar recuperar el teléfono.</em>) ¿Hola? Te escucho muy mal…<br><em>Finalmente, ella cae dentro del contenedor. Solo sus dos piernas sobresalen, agitándose y emitiendo gritos sofocados. Un hombre llega con un teléfono móvil en la mano.</em><br><strong>Hombre</strong> – ¿Hola? ¿Hola? ¿Me escuchas?<br><em>Su esposa llega por detrás de él.</em><br><strong>Mujer 2</strong> – ¿Juan? ¿Qué estás haciendo aquí?<br><em>Juan guarda inmediatamente su teléfono. Temiendo ser sorprendido en esa posición embarazosa, la mujer atrapada en el contenedor vuelve a meter sus piernas y se calma.</em><br><strong>Hombre</strong> – Bueno, yo… Venía a recoger el contenedor para subirlo… ¿El peluquero no pudo atenderte finalmente?<br><strong>Mujer 2</strong> (<em>secamente</em>) – Sí. Acabo de salir.<br><strong>Hombre</strong> – Ah, muy bien…<br><strong>Mujer 2 </strong>– ¿No olvidaste que esta noche voy a la despedida de mi jefe de servicio?<br><strong>Hombre</strong> – No, no, tranquila… Aprovecharé para ponerme al día con mi contabilidad en la oficina.<br><em>La mujer ve la caja de cereales en el suelo.</em><br><strong>Mujer 2 </strong>– La gente es muy sucia… (<em>Recoge el envase para ponerlo de nuevo en el contenedor</em>) Y tengo la impresión de que los recién llegados son los peores… A propósito, ¿conociste a la nueva vecina?<br><strong>Hombre</strong> – ¿Qué vecina?<br><strong>Mujer 2 </strong>– No me digas que no la has notado… La de pechos grandes…<br><strong>Hombre</strong> – Ah, esa…<br><strong>Mujer 2 </strong>– Ves, que sí te acuerdas.<br><strong>Hombre</strong> – Es cierto que es bastante guapa.<br><strong>Mujer 2</strong> – Yo la encuentro bastante vulgar, pero bueno…<br><strong>Hombre</strong> – ¿Vulgar?<br><strong>Mujer 2 </strong>– Creo que está divorciada…<br><strong>Hombre</strong> – ¿Te lo dijo ella?<br><strong>Mujer 2 </strong>– Una mujer que saca ella misma la basura, obviamente vive sola… Y como es demasiado mayor para ser soltera, concluyo que está divorciada… o viuda.<br><strong>Hombre</strong> – No es tan mayor…<br><strong>Mujer 2</strong> – Debe tener más o menos mi edad.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Ah, sí? No se nota…<br><strong>Mujer 2</strong> – Cuando saca la basura por la mañana en bata antes de maquillarse, se nota, créeme… Pero oye, parece que realmente te ha impresionado…<br><strong>Hombre</strong> – Fuiste tú quien me habló de ella… (<em>Pausa</em>) Y además, hoy llamó a la oficina para una limpieza dental…<br><strong>Mujer 2 </strong>– ¿Una limpieza dental? ¿Cuándo?<br><strong>Hombre</strong> – Esta noche.<br><strong>Mujer 2</strong> – Ah, vale… Debe ser una urgencia. Debía tener mucha placa dental…<br><strong>Hombre</strong> – Tal vez tiene una cita importante…<br><strong>Mujer 2</strong> – Sí, claro… En fin… Mientras no la traigas a casa… Porque te advierto, soy capaz de cualquier cosa…<br><strong>Hombre</strong> – Traerla a casa… ¿De dónde sacas eso?<br><em>Comienzan a alejarse.</em><br><strong>Mujer 2</strong> – Bueno, ¿no subes el contenedor?<br><strong>Hombre</strong> – Sí, sí… (<em>Toma el contenedor con ruedas por el asa y sigue a su esposa</em>.) Pero cuando dices capaz de cualquier cosa… No te refieres a matar, ¿verdad?<br><em>Se escucha el timbre de un teléfono procedente del contenedor.</em><br><em><strong>Negro.</strong></em></p>



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		<title>Coartada</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/coartada/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 May 2025 15:12:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Adulterio]]></category>
		<category><![CDATA[Albán y Eva]]></category>
		<category><![CDATA[Apartamento]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Vaudeville]]></category>
		<category><![CDATA[Cumpleaños]]></category>
		<category><![CDATA[Mentira]]></category>
		<category><![CDATA[Teléfono]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Coartada, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Albán y Eva' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>En una esquina, un cubo con champán, una botella y dos copas. Eva espera, mostrando signos de impaciencia. Suena el timbre.<br></em><strong>Albán</strong> (<em>fuera de escena</em>) – ¿Eva? Soy yo… ¿Estás ahí?<br><em>Albán entra desde el exterior con un maletín en la mano y quiere darle un beso en los labios, pero ella lo esquiva.</em><br><strong>Albán</strong> – Perdona… Una emergencia con un cliente…<br><strong>Eva</strong> – ¿Un cliente o una clienta?<br><em>Él prefiere no responder.</em><br><strong>Albán</strong> – ¿Qué te pasa?<br><strong>Eva</strong> – Nada, todo bien… Es nuestro aniversario de boda, y mi marido lo ha olvidado. Pero, aparte de eso, todo va genial.<br><em>Albán se gira y ve la botella de champán.</em><br><strong>Albán</strong> – Mierda…<br><strong>Eva</strong> – Gracias… Al menos no finges.<br><strong>Albán</strong> – Perdóname, no era eso lo que quería decir…<br><strong>Eva</strong> – El año pasado también llegaste a las diez de la noche. Pero al menos trajiste un ramo de flores.<br><strong>Albán</strong> – Pasé por la floristería, pero ya estaba cerrada.<br><strong>Eva</strong> – Has olvidado nuestro aniversario…<br><strong>Albán</strong> – ¡Claro que no lo he olvidado! Lo he tenido en mente todo el día… Digamos que… en este preciso momento, se me había ido de la cabeza.<br><strong>Eva</strong> – Por supuesto…<br><em>Él deja el maletín y se quita la chaqueta.</em><br><strong>Albán</strong> – He tenido un día horrible, te lo digo… Un cliente cambió una cita en el último momento. Ese americano del que te hablé, ¿te acuerdas?<br><strong>Eva</strong> – En un día como este, podrías haberte hecho reemplazar.<br><strong>Albán</strong> – ¡Era el único en la oficina! Además, era un caso importante…<br><strong>Eva</strong> – Podrías haberme llamado.<br><strong>Albán</strong> – Perdí mi móvil… No sé dónde lo dejé…<br><strong>Eva</strong> – Como siempre, tienes una respuesta para todo…<br><strong>Albán</strong> – Te estoy diciendo la verdad, nada más.<br><strong>Eva</strong> – Mira, Albán, llevamos diez años casados y vivimos en un apartamento modelo.<br><strong>Albán</strong> – Es algo temporal…<br><strong>Eva</strong> – Sí… Ese es el problema. Llevamos diez años viviendo en algo temporal.<br><strong>Albán</strong> – Este apartamento está muy bien. Y no nos molestan los vecinos…<br><strong>Eva</strong> – Claro, porque no hay. Vivimos solos en el último piso de un edificio que ni siquiera está terminado.<br><strong>Albán</strong> – Al menos, el ascensor funciona…<br><strong>Eva</strong> – Por las mañanas, antes de ir al trabajo, tenemos que esconder todas nuestras cosas personales. No podemos dejar nada fuera para no molestar a los visitantes que pasan todo el día.<br><strong>Albán</strong> – Durante el día, ambos trabajamos…<br><strong>Eva</strong> – Incluso la foto de mi madre tengo que guardarla en un cajón, ¡por si espanta a los inversores!<br><strong>Albán</strong> – Pero no pagamos alquiler…<br><strong>Eva</strong> – Aun así, me parece demasiado caro, Albán.<br><strong>Albán</strong> – ¡Tenemos una terraza! (<em>Se dirige al público</em>) ¡Y mira! ¡Qué vistas! (<em>Viendo que ella no se anima</em>). En todo caso, huele bien… ¿Qué has preparado?<br><strong>Eva</strong> – Llegas demasiado tarde, Albán. El champán está caliente y el pavo frío.<br><strong>Albán</strong> – Venga… Ya estoy aquí. (<em>Coge su maletín</em>). Deja que lo guarde y pasaremos una buena noche, ¿vale?<br><em>Él sale. Ella coge la botella del cubo y la deja caer de nuevo. Luego, dirige su atención hacia algo en la sala. Saca unos binoculares de teatro para observar mejor. El móvil de Albán, en el bolsillo de su chaqueta, comienza a sonar. Ella deja los binoculares, duda, y luego coge el teléfono para contestar.</em><br><strong>Eva</strong> – ¿Hola…? Sí… No, soy su mujer. De acuerdo. ¿Ah, sí? No, no… Muy bien, se lo diré… (<em>Termina la llamada, pero intrigada, revisa los mensajes del teléfono</em>) El desgraciado…<br><em>Albán regresa.</em><br><strong>Albán</strong> – Diez años ya… ¿Te lo puedes creer? Parece que fue ayer…<br><strong>Eva</strong> – Creí que habías perdido tu móvil…<br><strong>Albán</strong> – Sí, yo… También lo creía…<br><strong>Eva</strong> – ¿De verdad me tomas por tonta?<br><strong>Albán</strong> – ¿Por qué dices eso?<br><strong>Eva</strong> – Tu móvil acaba de sonar. Estaba en el bolsillo de tu chaqueta…<br><strong>Albán</strong> – ¿No…?<br><strong>Eva</strong> – He contestado. Era tu secretaria…<br><strong>Albán</strong> – Ah, sí… ¿Qué quería?<br><strong>Eva</strong> – Te ha estado buscando desde esta mañana. Es curioso, porque ha pasado toda la tarde en la oficina y no te ha visto…<br><strong>Albán</strong> – No dije que hubiera visto a mi americano en la oficina. Me pidió que lo encontrara en…<br><strong>Eva</strong> – No te esfuerces. Tu secretaria te llamaba para decirte que tu reunión con el americano había sido cancelada. Tuvo un derrame anoche…<br><strong>Albán</strong> – No me dejaste terminar… Me pidió que lo encontrara esta tarde en el hospital.<br><strong>Eva</strong> – Curioso, porque según tu secretaria, murió esta mañana.<br><em>Él parece desconcertado, pero intenta recomponerse.</em><br><strong>Albán</strong> – Vale… Entonces escucha, voy a explicártelo…<br><strong>Eva</strong> – Tienes una amante… Y has esperado nuestro aniversario para decírmelo.<br><strong>Albán</strong> – ¡Pero no! Yo…<br><strong>Eva</strong> – ¡Y yo que iba a decirte que estoy embarazada!<br><strong>Albán</strong> – ¿Qué? ¿Estás esperando un hijo? ¿Mío? ¡Pero eso es fantástico!<br><strong>Eva</strong> – Te dejo, Albán.<br><strong>Albán</strong> – No es en absoluto lo que piensas, te lo aseguro…<br><strong>Eva</strong> – ¿Ah, sí? ¿Y esos mensajes que he visto en tu teléfono?<br><strong>Albán</strong> – Los mensajes…<br><strong>Eva</strong> – Sí, los mensajes. Esos que no tuviste tiempo de borrar… «Tengo ganas de ti, encuéntrate conmigo donde ya sabes». Es bastante explícito, ¿no crees?<br><em>Él parece desconcertado, pero se recompone.</em><br><strong>Albán</strong> – Es un código.<br><strong>Eva</strong> – ¿Perdona?<br><strong>Albán</strong> – Es cierto, te he estado mintiendo durante años, Eva. Lo admito.<br><strong>Eva</strong> – Por fin…<br><strong>Albán</strong> – Llevo una doble vida, en efecto. Pero nunca te he engañado… con una mujer.<br><strong>Eva</strong> – No me irás a decir ahora, después de todos estos años, que eres homosexual…<br><strong>Albán</strong> – No, tranquila. Otra vez, no es en absoluto lo que piensas. De hecho, soy…<br><strong>Eva</strong> – ¿Qué?<br><strong>Albán</strong> – No es fácil de decir…<br><strong>Eva</strong> – Sí, me imagino… Pero puedo ayudarte, si quieres. ¿Soy un imbécil?<br><strong>Albán</strong> – Soy agente secreto.<br><strong>Eva</strong> – ¿Agente secreto?<br><strong>Albán</strong> – Bueno, secreto… hasta hoy.<br><strong>Eva</strong> – ¿Has bebido?<br><strong>Albán</strong> – Para nada.<br><strong>Eva</strong> – ¿Un agente secreto? ¿Un espía, vamos? ¿Eso es lo mejor que se te ha ocurrido?<br><strong>Albán</strong> – No tenía derecho a decírtelo, obviamente. No podía contárselo a nadie. Pero bueno… ahora está en juego nuestra relación.<br><strong>Eva</strong> – Muy bien… ¿Y trabajas para quién? ¿La CIA? ¿Ese americano que era tu jefe y al que el KGB eliminó haciendo pasar su asesinato por un infarto, me equivoco?<br><strong>Albán</strong> – Trabajo… para el MOSSAD.<br><strong>Eva</strong> – ¿El MOSSAD?<br><strong>Albán</strong> – Sí… Los servicios secretos israelíes, si prefieres…<br><strong>Eva</strong> – ¡Pero si ni siquiera eres judío!<br><strong>Albán</strong> – Bueno, un poco sí…<br><strong>Eva</strong> – Si fueras judío, después de todo este tiempo, ¿no crees que ya lo sabría? ¡Soy tu mujer!<br><strong>Albán</strong> – No te fíes de las apariencias, Eva… Es un poco más complicado que eso. Es mi abuela materna quien…<br><strong>Eva</strong> – Entonces, ¿eso es lo mejor que se te ha ocurrido? Pero es patético. Tienes que buscar ayuda, Albán, de verdad. Estás completamente loco.<br><strong>Albán</strong> – Es cierto, Eva. Tienes que creerme.<br><strong>Eva</strong> – Eres un mitómano, Albán. Llevas años mintiéndome. Por cualquier cosa. Pero sobre todo para ocultar tus aventuras. Y hoy me sales con que eres un espía israelí cuando ni siquiera estás circuncidado. ¿Cómo quieres que te crea?<br><strong>Albán</strong> – Esta vez no te estoy mintiendo, te lo juro.<br><strong>Eva</strong> – ¿Esta vez? Me decepcionas, Albán. Me decepcionas mucho. No pensaba que me tomaras tanto por tonta.<br><strong>Albán</strong> – ¿Sabes? Durante nuestro viaje de novios a Eilat, en el Mar Rojo, cuando pasé una hora en el puesto de policía de la aduana…<br><strong>Eva</strong> – Porque no reconociste tu maleta, que llevaba una hora dando vueltas sola en la cinta del aeropuerto, y llamaron a los artificieros para hacerla explotar…<br><strong>Albán</strong> – Fue ese día cuando me propusieron trabajar para ellos.<br><strong>Eva</strong> – ¿Ellos? ¿Quiénes ellos?<br><strong>Albán</strong> – ¡El MOSSAD!<br><em>Eva muestra el teléfono.</em><br><strong>Eva</strong> – «Tengo ganas de ti, encuéntrate conmigo donde ya sabes»… ¿Es un mensaje de tu amigo imaginario del MOSSAD?<br><strong>Albán</strong> – Es un código, te digo. Para una cita.<br><strong>Eva</strong> – ¿Una cita? Sí, eso ya lo había entendido.<br><strong>Albán</strong> – Es para no atraer la atención. Por si nuestros mensajes fueran interceptados. «Tengo ganas de ti» significa que necesito verte. «Donde ya sabes», bueno, significa…<br><strong>Eva</strong> – Donde ya sabes.<br><strong>Albán</strong> – Eso.<br><strong>Eva</strong> – Esta vez no va a ser suficiente, Albán.<br><strong>Albán</strong> – ¿Qué más quieres?<br><strong>Eva</strong> – Pruebas, por ejemplo.<br><strong>Albán</strong> – Lo siento, no las tengo.<br><strong>Eva</strong> – Claro.<br><strong>Albán</strong> – ¡No es un contrato como cualquier otro! Todo esto se hace sin dejar rastro, como podrás imaginar.<br><strong>Eva</strong> – Pero no trabajarás gratis, supongo. Un espía debe ganar bien la vida. ¿Y me dejas vivir en un piso piloto?<br><strong>Albán</strong> – El dinero se deposita en una cuenta numerada, cuya clave recibiré cuando deje mis actividades.<br><em>Eva parece completamente desconcertada.</em><br><strong>Eva</strong> – ¿Y pretendes que me trague esto?<br><strong>Albán</strong> – Sí, por favor, Eva… Por nosotros… Por nuestro hijo… Por última vez, te suplico que me creas… ¡Porque es la verdad!<br><em>Ella duda.</em><br><strong>Eva</strong> – Ya no sé qué decirte, Albán. Estoy cansada. Me voy a la cama…<br>Albán – Tienes razón. Entiendo que necesites un poco de tiempo para asimilar esta noticia. Mientras tanto, no se lo digas a nadie, ¿de acuerdo? Ni siquiera a tu madre. Tiene que seguir siendo un secreto entre nosotros, si no…<br><em>Ella le hace una peineta y se marcha. Él encuentra los binoculares de teatro que ella ha dejado sobre la mesa. Parece sorprendido. Toma los binoculares y empieza a observar algo en dirección al público. Primero por simple curiosidad. Luego con una atención sostenida.<br><strong>Negro</strong>.</em></p>



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<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <em><strong><a href="https://sketchotheque.net/es/alban-y-eva/">Albán y Eva</a></strong></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/alban-y-eva/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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		<title>Un peso en el corazón</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/un-peso-en-el-corazon/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 May 2025 08:21:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[3 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[A corazón abierto]]></category>
		<category><![CDATA[Adulterio]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Divorcio]]></category>
		<category><![CDATA[Dramático]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Corazón]]></category>
		<category><![CDATA[Mentira]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=1683</guid>

					<description><![CDATA[<p>Un peso en el corazón, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'A corazón abierto' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>El dueño del establecimiento limpia su mostrador con un trapo. Una pareja llega y se sienta en una mesa.</em><br><strong>Él</strong> – ¿Estás segura de que es una buena idea?<br><strong>Ella</strong> – ¿Qué?<br><strong>Él</strong> – Tomar una última copa juntos.<br><strong>Ella</strong> – Hemos estado casados durante diez años. No vamos a separarnos así, en la oficina de un juez. Sería demasiado triste.<br><strong>Él</strong> – Sí…<br><em>El dueño se acerca.</em><br><strong>Dueño</strong> – ¿Y para los señores?<br><strong>Ella</strong> – ¿Qué vas a tomar?<br><strong>Él</strong> – No sé… (<em>Irónico</em>) ¿Champán?<br><strong>Ella</strong> – ¿Por qué no…?<br><strong>Él</strong> – Entonces, dos copas, por favor.<br><strong>Dueño</strong> – Lo siento, pero no tengo. Ya saben, aquí estamos frente a un hospital y el crematorio está justo al lado. La clientela no tiene muchas oportunidades para celebrar algo.<br><strong>Él</strong> – Bueno… Entonces un café.<br><strong>Ella</strong> – Yo también.<br><strong>Dueño</strong> – Y dos cafés.<br><em>El dueño se aleja.</em><br><strong>Ella</strong> – Entonces, ¿es esto? ¿Esta vez es realmente el final?<br><strong>Él</strong> – Es lo que queríamos, ¿no?<br><strong>Ella</strong> – Claro. Eso no impide…<br><strong>Él</strong> – ¿No te arrepientes?<br><strong>Ella</strong> – Un divorcio siempre es un fracaso. Lamento que no haya funcionado.<br><strong>Él</strong> – Yo también…<br><em>Un momento.</em><br><strong>Ella</strong> – Al mismo tiempo, fuiste tú quien me engañó.<br><strong>Él</strong> – Sí…<br><strong>Ella</strong> – Perdóname, no quería volver a eso… Estamos divorciados, no me debes ninguna explicación.<br><strong>Él</strong> – No… (<em>Un momento</em>) Y tú, ¿nunca me engañaste? Ahora puedes decírmelo.<br><strong>Ella</strong> – No.<br><strong>Él</strong> – ¿Solo un desliz sin consecuencias?<br><strong>Ella</strong> – No.<br><strong>Él</strong> – ¿Un pequeño beso furtivo, una noche, después de tomar unas copas de más?<br><strong>Ella</strong> – No.<br><strong>Él</strong> – No, por supuesto… Eres tan perfecta…<br><strong>Ella</strong> – Entiendo que eso no es un cumplido viniendo de ti…<br><em>El dueño trae los dos cafés.</em><br><strong>Dueño</strong> – Aquí tienen…<br><strong>Ella</strong> – Gracias.<br><em>El dueño se marcha.</em><br><strong>Él</strong> – ¿Puedo preguntarte algo? Ahora que todo ha terminado de todos modos…<br><strong>Ella</strong> – ¿Otra vez?<br><strong>Él</strong> – Hasta ahora, no has confesado nada…<br><strong>Ella</strong> – Si esto es un interrogatorio, entonces… Adelante, te escucho…<br><strong>Él</strong> – ¿Alguna vez, al menos una vez, durante todos estos años que pasamos juntos, me mentiste?<br><strong>Ella</strong> – ¿Mentir?<br><strong>Él</strong> – Incluso por omisión. Algo importante que me hayas ocultado. Algo de lo que no estarías orgullosa, obviamente. De lo contrario, no tendría sentido…<br><strong>Ella</strong> – ¿Por qué me preguntas esto ahora?<br><strong>Él</strong> – No lo sé… Saber que al final no eras tan perfecta… Eso me ayudaría a superarlo.<br><strong>Ella</strong> – Aún así no estoy muerta.<br><strong>Él</strong> – Me refiero a superar nuestra relación. Nuestro amor, si me permites decirlo.<br><strong>Ella</strong> – Puedes.<br><strong>Él</strong> – Entonces… ¿hay algo?<br><strong>Ella</strong> – Si eso puede ayudarte…<br><strong>Él </strong>– Te escucho.<br><strong>Ella</strong> – No es tan fácil…<br><strong>Él</strong> – No me digas que tienes muchas opciones.<br><strong>Ella</strong> – No, justamente. Estoy pensando…<br><strong>Él</strong> – Tengo todo el tiempo del mundo.<br><strong>Ella</strong> – ¿Recuerdas nuestro primer coche?<br><strong>Él</strong> – Sí.<br><strong>Ella</strong> – Una mañana, lo encontramos en la calle con un guardabarros completamente abollado.<br><strong>Él</strong> – Sí.<br><strong>Ella</strong> – Por supuesto, nadie dejó una nota para el parte.<br><strong>Él</strong> – No.<br><strong>Ella</strong> – Fui yo. Choqué con el pilar de la puerta al salir marcha atrás. El coche era nuevo, no me atreví a decírtelo. Tenía tanta vergüenza. Aparqué el coche en la calle y no dije nada.<br><strong>Él</strong> – Lo sé.<br><strong>Ella</strong> – ¿Sabes?<br><strong>Él</strong> – Había una marca de pintura en el pilar de la puerta. Todavía debe estar allí.<br><strong>Ella</strong> – ¿Y no dijiste nada?<br><strong>Él</strong> – Parecía que te importaba tanto esa mentira… ¿Qué hubiera cambiado?<br><strong>Ella</strong> – Probablemente nada. Pero ¿por qué no dijiste nada?<br><strong>Él</strong> – Destrozas nuestro coche nuevo. Mientes de una manera completamente patética. No soy un policía. ¿Qué podía haber dicho?<br><strong>Ella</strong> – No lo sé. Podrías haber… ganado un punto.<br><strong>Él</strong> – Así no veía nuestra relación. Era una mentira tan infantil. Casi conmovedora. Pensé que debía ser importante para ti. Preferí dejarte tu dignidad…<br><strong>Ella</strong> – Gracias… es amable de tu parte.<br><strong>Él</strong> – Sí… (<em>Un momento</em>) Y tú, tú te burlas de mí.<br><strong>Ella</strong> – Para nada. Es verdad, te lo aseguro.<br><strong>Él</strong> – Cuando me preguntaste si alguna vez te había engañado, fui honesto contigo. Podría haberlo negado. Tal vez todavía estaríamos casados. Ahora te toca jugar el juego. Seguramente hay algo más… Algo más serio…<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Ella</strong> – De acuerdo… ¿Recuerdas cuando te fuiste tres días a Barcelona para una conferencia?<br><strong>Él</strong> – Sí.<br><strong>Ella</strong> – Te dije que iría al hospital para un examen de rutina.<br><strong>Él</strong> – Ah sí… recuerdo.<br><strong>Ella</strong> – Fue para un aborto.<br><strong>Él</strong> – Un aborto…<br><strong>Ella</strong> – Si lo prefieres, interrupción voluntaria del embarazo…<br><strong>Él</strong> – Habíamos decidido tener un hijo… Habías dejado las pastillas anticonceptivas…<br><strong>Ella</strong> – Sí…<br><strong>Él</strong> – No lo entiendo.<br><strong>Ella</strong> – Yo tampoco…<br><strong>Él</strong> – ¿Y entonces?<br><strong>Ella</strong> – No lo sé… Tuve miedo.<br><strong>Él</strong> – ¿Miedo?<br><strong>Ella</strong> – Miedo de no poder hacerlo. Miedo de que me dejaras… Entre nosotros, no estaba completamente equivocada.<br><strong>Él</strong> – No inviertas los roles… Si hubiéramos tenido ese hijo, las cosas tal vez hubieran sido diferentes.<br><strong>Ella</strong> – Tal vez…<br><em>Un momento.</em><br><strong>Él</strong> – ¿Cómo pudiste hacer eso?<br><strong>Ella</strong> – Gracias por no decir «hacerme eso»… No se puede explicar. No me sentí capaz. Capaz de asumir eso.<br><strong>Él</strong> – ¿Eso?<br><strong>Ella</strong> – Dar vida. Convertirme en madre.<br><strong>Él</strong> – Podrías haberlo hablado conmigo. Compartir eso conmigo.<br><strong>Ella</strong> – Nunca me atreví a decírtelo… Tenía demasiada vergüenza…<br><strong>Él</strong> – Como con el coche.<br><strong>Ella</strong> – Lo siento de verdad. Tuve miedo…<br><strong>Él</strong> – ¿Te daba tanto miedo? Incluso por el coche…<br><strong>Ella</strong> – Tenía miedo de mí misma. (<em>Un momento</em>) ¿Realmente crees que las cosas podrían haber sido diferentes?<br><strong>Él</strong> – Las cosas son como son. No tiene sentido imaginarlas de otra manera. Debe ser que entre nosotros dos no era posible.<br><em>Silencio.</em><br><strong>Ella</strong> – Creo que deberíamos irnos.<br><strong>Él</strong> – Sí…<br><em>Se levantan para irse.</em><br><strong>Ella</strong> – ¿La sigues viendo?<br><strong>Él</strong> – ¿Quién?<br><strong>Ella</strong> – La persona con la que me engañaste.<br><strong>Él</strong> – Ah, esa…<br><strong>Ella</strong> – Nunca me dijiste quién era. ¿Me lo puedes decir ahora? ¿La conozco?<br><strong>Él</strong> – ¿Para qué serviría…?<br><em>Un momento.</em><br><strong>Ella</strong> – Nunca me engañaste.<br><strong>Él</strong> – No…<br><strong>Ella</strong> – Entonces, ¿por qué…?<br><strong>Él</strong> – Era más fácil así.<br><strong>Ella</strong> – ¿Quieres decir más fácil para mí?<br><strong>Él</strong> – Más fácil para los dos… Creo que deberíamos irnos ahora…<br><strong>Ella</strong> – Vamos.<br><em>Se van.</em><br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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