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	<title>Archives des 4 personajes - La Sketchothèque</title>
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	<description>Les sketchs de Jean-Pierre Martinez</description>
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	<title>Archives des 4 personajes - La Sketchothèque</title>
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		<title>Noche de poesía</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/noche-de-poesia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 25 May 2025 16:01:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[4 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Camarero]]></category>
		<category><![CDATA[Cliente]]></category>
		<category><![CDATA[Comedia de lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[La Barra]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Equívoco]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Vino]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Noche de poesía, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'La Barra' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/noche-de-poesia/">Noche de poesía</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Dos mujeres entran en el bar. Echan un vistazo a la sala y se acercan con ciertas dudas a la barra detrás de la cual la dueña se encuentra de pie, impasible, limpiando copas.<br></em><strong>Una</strong> – ¿Qué vas a tomar?<br><strong>Dos</strong> – No lo sé…<br><strong>Una</strong> – ¿Tinto? ¿Blanco?<br><strong>Dos</strong> – Blanco…<br><strong>Una</strong> – Dos copas de vino blanco, por favor.<br><strong>Dueña</strong> – No me queda<br><strong>Una</strong> – Pues de tinto, entonces…<br><strong>Dueña</strong> – Y dos copitas de vino tinto.<br><em>La dueña les sirve las dos copas.</em><br><strong>Una</strong> – Tal vez deberíamos ir a sentarnos mientras todavía hay mesas libres…<br><strong>Dos</strong> – De acuerdo.<br><em>Las dos mujeres se sientan en una mesa con sus copas. La primera da un sorbo y hace una mueca.</em><br><strong>Una</strong> – No sé si hicimos la elección correcta…<br><strong>Dos</strong> – ¿Para el espectáculo?<br><strong>Una</strong> – No para el vino, en cualquier caso…<br><em>La segunda moja los labios en su copa.</em><br><strong>Dos</strong> – Ah, sí… Esto no es un gran cosecha…<br><strong>Una</strong> – ¿Qué es exactamente este evento?<br><strong>Dos</strong> – No entendí muy bien… (<em>Saca un folleto de su bolsillo</em>) «Pequeños Vasos y buen vino»… Era gratis. Debe ser una noche de cabaret…<br><strong>Una</strong> – ¿Cabaret? Ni siquiera hay un escenario…<br><strong>Dos</strong> – Será un one man show, supongo.<br><strong>Una</strong> – En buen español, deberíamos decir «unipersonal».<br><strong>Dos</strong> – Aparentemente, también somos las únicas en la sala.<br><strong>Una</strong> – «Pequeños vasos y buen vino»… A ver… (<em>Revisa el folleto</em>.) Espera, ¡pero no es vasos, es versos! ¿No sabes leer, o qué?<br><strong>Dos</strong> – ¿Versos?<br><strong>Una</strong> – ¡Es una noche de poesía!<br><strong>Dos</strong> (<em>le quita el folleto y le echa otro vistazo</em>) – Mierda, tienes razón.<br><strong>Una</strong> – Hasta qué trágicas confusiones puede llevar la dislexia…<br><strong>Dos</strong> – No me extraña que fuera gratis…<br><strong>Una</strong> – Poesía… Maldición, es una trampa.<br><strong>Dos</strong> – Creo que es el momento de largarnos…<br><em><strong>Negro</strong>.</em></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación<em> <a href="https://sketchotheque.net/es/la-barra/">La Barra</a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/la-barra/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/la-barra/"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="400" height="352" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/labarra-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="" class="wp-image-1875" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/labarra-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/labarra-jean-pierre-martinez-b-300x264.webp 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



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		<item>
		<title>Pequeña depresión</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/pequena-depresion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 May 2025 12:58:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[4 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Artista]]></category>
		<category><![CDATA[Compañero de trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Dramático]]></category>
		<category><![CDATA[Empresa]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Nicotina]]></category>
		<category><![CDATA[Aburrimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Depresión]]></category>
		<category><![CDATA[Existencialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Risa]]></category>
		<category><![CDATA[Sentido de la vida]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Pequeña depresión, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Nicotina' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Llegan otros dos y se ponen a fumar.<br></em><strong>Fred</strong> – ¿Qué tal?<br><strong>Al</strong> – Bien… Bueno, la verdad, no…<br><strong>Fred</strong> – ¿Qué pasa? ¿Problemas personales?<br><strong>Al</strong> – Bueno, no. No tengo ningún problema personal. De hecho, no tengo vida personal.<br><strong>Fred</strong> – Entonces, ¿qué te pasa?<br><strong>Al</strong> – No lo sé… Una sensación de vacío… La sensación de no estar en mi lugar… Siento que mientras estoy aquí, mi vida está pasando en otra parte. Sin mí. ¿Alguna vez has sentido eso?<br><strong>Fred</strong> – Es solo un pequeño bajón. Deberías ver a un médico. Él te dará algo. No te quedes así, ya sabes. No se debe jugar con eso.<br><strong>Al</strong> – Para eso, puedo tranquilizarte enseguida. Ya no juego desde hace mucho tiempo. Es más, ni siquiera recuerdo la última vez que me reí.<br><strong>Fred</strong> – Entonces, ¿qué piensas hacer? No vas a hacer una tontería al menos. Quiero decir, ¿como renunciar?<br><strong>Al</strong> – No lo sé… La vida es curiosa. Al principio, pensamos que tenemos problemas, pero que los resolveremos uno por uno, y que después estaremos tranquilos. Y luego, nos damos cuenta de que una vez resueltos esos problemas, surgen otros. Y siempre habrá más problemas por resolver. El tiempo pasa y a partir de cierta edad, empezamos a pensar que todos esos problemas, un día, ya no serán nuestros. Porque simplemente no estaremos aquí. Creo que he alcanzado esa edad. No trae serenidad, pero permite cierta distancia. ¿Sabías que el Papa ha muerto?<br><strong>Fred</strong> – No me digas que eso es lo que te pone así… ¿Lo conocías personalmente?<br><strong>Al</strong> – No…<br><strong>Fred</strong> – No sabía que te interesaba tanto la religión. ¿Crees en Dios?<br><strong>Al</strong> – No. ¿Y tú?<br><em>Se van. Llegan otros dos.</em><br><strong>Mok</strong> – ¿Has oído eso? El Papa ha muerto.<br><strong>Zac</strong> – ¿El Papa?<br><strong>Mok</strong> – El Papa.<br><strong>Zac</strong> – ¿Y de qué murió?<br><strong>Mok</strong> – Cáncer de pulmón.<br><strong>Zac</strong> – No sabía que el Papa fumaba.<br><strong>Mok</strong> – Aparentemente, fumaba a escondidas.<br><strong>Zac</strong> – El tabaco, es una verdadera mierda.<br><strong>Mok</strong> – Fidel Castro o Winston Churchill, igual. Si no hubieran fumado tanto y hubieran hecho más deporte, tal vez estarían vivos todavía.<br><strong>Zac</strong> – Y si Hendrix hubiera tocado el violín en una orquesta filarmónica, seguramente seguiría con nosotros hoy.<br><strong>Mok</strong> – Me pregunto qué estaría haciendo, ¿eh?<br><strong>Zac</strong> – Estaría jugando al scrabble en su residencia de ancianos con Jim Morrison, James Dean y Janis Joplin.<br><strong>Mok</strong> – Tienes razón, sería extraño… ¿Crees que no vale la pena dejar de fumar?<br><strong>Zac</strong> – Pero todas esas personas de las que hablamos, ya habían alcanzado la cumbre de su arte. Nosotros todavía estamos buscando en qué podríamos ser buenos.<br><strong>Mok</strong> – Creo que si fuéramos genios, ya se sabría.<br><strong>Zac</strong> – Cervantes escribió Don Quijote después de los cincuenta. Todavía tenemos esperanza.<br><strong>Mok</strong> – Entonces, ¿hay que ser un genio para tener derecho a arruinar la salud, verdad?<br><strong>Zac</strong> – ¿Qué quieres que te diga? Somos de la raza de los jodidos. Así son las cosas.<br><em>Se van.</em><br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación<em> <a href="https://sketchotheque.net/es/nicotina/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Nicotina</a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/nicotina/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/nicotina/"><img decoding="async" width="400" height="437" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/nicotina-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Nicotina" class="wp-image-1900" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/nicotina-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/nicotina-jean-pierre-martinez-b-275x300.webp 275w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



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			</item>
		<item>
		<title>Jubilación</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/jubilacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 May 2025 12:55:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[4 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Compañero de trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Director]]></category>
		<category><![CDATA[Empresa]]></category>
		<category><![CDATA[Jubilación]]></category>
		<category><![CDATA[Jubilado]]></category>
		<category><![CDATA[Nicotina]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Libertad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Jubilación, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Nicotina' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Vuelve el Presidente acompañado de otro personaje, hombre o mujer.<br></em><strong>Presidente</strong> – Entonces, viejo amigo, ¿qué vas a hacer ahora que estás jubilado?<br><strong>Dany</strong> – Oh, ya sabe, no voy a tener tiempo de aburrirme.<br><strong>Presidente</strong> – ¿De verdad lo cree?<br><strong>Dany</strong> – Haré todo lo que no he tenido tiempo de hacer hasta ahora.<br><strong>Presidente</strong> – ¿Ah, sí? ¿Como qué, por ejemplo?<br><strong>Dany</strong> – No lo sé…<br><strong>Presidente</strong> – ¿Ir de pesca?<br><strong>Dany</strong> – Por qué no, sí…<br><strong>Presidente</strong> – Yo digo que se va a aburrir, viejo, ya verá.<br><strong>Dany</strong> – Al principio, quizás un poco.<br><strong>Presidente</strong> – El trabajo es peor que el tabaco, en cuanto a adicción. Nunca se debería empezar. Después es demasiado tarde.<br><strong>Dany</strong> – Entonces tomaré la jubilación como una desintoxicación.<br><strong>Presidente</strong> – La jubilación no debería existir. De hecho, casi ya no existe. Quizás sea el último en disfrutar de esta aberración.<br><strong>Dany</strong> – ¿Lo cree?<br><strong>Presidente</strong> – Hoy en día, la gente vive más de cien años, y muere en buena salud. ¿Se siente viejo?<br><strong>Dany</strong> – Dios mío…<br><strong>Presidente</strong> – Vale, no tiene el ímpetu de un tipo de veinte años, y nos cuesta mucho más, pero bueno… Podríamos encontrarle un trabajito subalterno pagado con el salario mínimo para que termine su carrera en la Tierra. O incluso un trabajo voluntario. ¿Le gustaría trabajar en la cafetería? Nos falta personal en la fregona.<br><strong>Dany</strong> – Pues…<br><strong>Presidente</strong> – ¡Pero estoy bromeando! ¿Se cree todo lo que le dicen, eh? Eso sí que no es contradictorio. (<em>El Presidente se acerca al borde del escenario</em>.) Hay una vista magnífica desde aquí, nunca lo había notado…<br><em>El otro se acerca por detrás con los brazos extendidos para empujarlo. Pero el Presidente se gira y interpreta su gesto como un intento de beso.</em><br><strong>Presidente</strong> – Vamos, viejo, no sea tan sensible.<br><em>Lo abraza por un momento.</em><br><strong>Presidente</strong> – Le vamos a echar de menos. Ya no hay tipos como usted, por suerte. Disfruta de su jubilación, que ya nos cuesta bastante.<br><strong>Dany</strong> – Gracias, señor presidente.<br><em>El Presidente empieza a alejarse.</em><br><strong>Dany</strong> – ¡Señor presidente!<br><strong>Presidente</strong> – ¿Sí?<br><strong>Dany</strong> – ¡Mierda!<br><strong>Presidente</strong> – ¿Como en el teatro, entonces? Gracias por deseármelo, viejo.<br><em>El Presidente se va.</em><br><strong>Dany</strong> – Ni siquiera pude decirle mierda antes de irme…<br><em>Sale. Llegan dos personajes, hombres o mujeres. Empiezan a vapear.</em><br><strong>Micky</strong> – ¿Cuánto tiempo llevas trabajando aquí?<br><strong>Rafa</strong> – Es mi primer día. ¿Y tú?<br><strong>Micky</strong> – También es mi primer día. Y creo que va a ser el último.<br><strong>Rafa</strong> – ¿Estás de temporal?<br><strong>Micky</strong> – No, acabo de mandar a la mierda a mi jefe.<br><strong>Rafa</strong> – Deberías haber esperado al final del periodo de prueba.<br><strong>Micky</strong> – No es mi estilo esperar. Soy impulsivo.<br><strong>Rafa</strong> – ¿Y ahora qué vas a hacer?<br><strong>Micky</strong> – Tal vez me vaya al extranjero.<br><strong>Rafa</strong> – ¿Ah sí? ¿A dónde?<br><strong>Micky</strong> – No lo sé. Quizás a China.<br><strong>Rafa</strong> – ¿Hablas chino?<br><strong>Micky</strong> – Aprenderé. China es donde está pasando todo ahora, ¿no?<br><strong>Rafa</strong> – Sí, tal vez.<br><strong>Micky</strong> – ¿Quieres comer juntos al mediodía? Gastaré mis últimos tickets restaurant…<br><strong>Rafa</strong> – Vale.<br><strong>Micky</strong> – Comeremos chino.<br><strong>Rafa</strong> – Así podrás empezar a aprender el idioma.<br><em>Se van.</em><br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



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<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/nicotina/"><img decoding="async" width="400" height="437" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/nicotina-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Nicotina" class="wp-image-1900" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/nicotina-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/nicotina-jean-pierre-martinez-b-275x300.webp 275w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



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			</item>
		<item>
		<title>Muerto por las Finanzas</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/muerto-por-las-finanzas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 May 2025 12:37:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[4 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Compañero de trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
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		<category><![CDATA[Bolsa]]></category>
		<category><![CDATA[Existencialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Fuego]]></category>
		<category><![CDATA[Libertad]]></category>
		<category><![CDATA[Marihuana]]></category>
		<category><![CDATA[Tabaco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Muerto por las Finanzas, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Nicotina' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Llegan dos personajes más.<br></em><strong>Jo</strong> – ¿Tienes noticias de él?<br><strong>Nic</strong> – Ha muerto.<br><strong>Jo</strong> – Mierda. Entonces no era tan leve después de todo. No sabía que se podía morir de risa.<br><strong>Nic</strong> – De hecho, murió de agotamiento. Estaba sacudido por una risa incontrolable todo el día. Y también por la noche. Ya no podía dormir. Fue el corazón el que cedió. No pudo disfrutar mucho de su baja médica.<br><strong>Jo</strong> – ¿Y los médicos no pudieron hacer nada para salvarlo?<br><strong>Nic</strong> – Intentaron de todo para que dejara de reír. Incluso lo llevaron al teatro. Pero la enfermedad ya estaba demasiado avanzada…<br><em>Se oye el ruido atenuado de una alarma de incendios. Llega una tercera persona, afligida y en ropa interior.</em><br><strong>Mat</strong> – ¡Hay un incendio en la planta baja!<br><strong>Jo</strong> – ¿Un incendio?<br><strong>Mat</strong> – Trabajo en el primero pero subí al séptimo por… Bueno, preferí refugiarme en el último piso. Tal vez nos rescaten en helicóptero antes de que el fuego se propague hasta aquí.<br><strong>Nic</strong> – Ves demasiado la tele…<br><strong>Mat</strong> – ¡Dios mío, dejé todos mis archivos en mi oficina! Y ya la empresa para la que trabajo no está muy bien. El precio de las acciones está en caída libre…<br><strong>Jo</strong> – Aunque, si todos morimos carbonizados…<br><strong>Nic</strong> – Si quieres, haremos grabar en tu tumba el logo de tu empresa, con la inscripción «muerto por el sistema financiero».<br><strong>Mat</strong> – Tienes razón… Si salimos de esta, te aseguro que ya no me lo tomaré todo tan trágicamente… Al fin y al cabo, solo se vive una vez, ¿no?<br><strong>Jo</strong> – Excepto los gatos, que tienen siete vidas…<br><em>El segundo echa un vistazo a la pantalla de su móvil para leer el mensaje de texto que acaba de recibir.</em><br><strong>Nic</strong> – Acabo de recibir un mensaje de un compañero que trabaja en el primero.<br><strong>Mat</strong> – ¿Los bomberos han sido avisados?<br><strong>Nic</strong> – Es solo un simulacro de incendio.<br><strong>Mat</strong> (<em>haciendo la señal de la cruz</em>) – Gracias a Dios…<br><strong>Jo</strong> – Sí… Casi podríamos hablar de un milagro…<br><strong>Mat</strong> – Tengo que volver inmediatamente. Mi jefe se preguntará dónde he estado.<br><em>Se va.</em><br><strong>Nic</strong> – El día a día nos atrapa rápidamente…<br><strong>Jo </strong>– Sí.<br><strong>Nic</strong> – Desde la guardería deberíamos haber protestado.<br><strong>Jo</strong> – Sí… Pero no abrimos la boca.<br><strong>Nic</strong> – Luego siguió con la escuela.<br><strong>Jo</strong> – Nos dimos cuenta de que ya estábamos aburridos a tiempo completo, pero pensamos que iría mejor cuando termináramos nuestros estudios.<br><strong>Nic</strong> – Y luego comenzamos a trabajar y pensamos que iría mejor cuando estuviéramos jubilados.<br><strong>Jo</strong> – Y fue entonces cuando eliminaron las pensiones.<br><em>Empiezan a irse.</em><br><strong>Nic</strong> – ¿Y por cierto, qué piensas de la recién llegada?<br><strong>Jo</strong> – ¿La recién llegada?<br><strong>Nic</strong> – No me digas que no la has notado…<br><em>Se van. Llega un personaje solo.</em><br><strong>Ben</strong> – No fue un simulacro de incendio. Era yo. Intentaba fumar discretamente un porro en los baños. Como cuando estaba en el colegio. Pero en aquella época, el único detector de humo que teníamos era el conserje… Ahora, el conserje es Big Brother, con sensores por todas partes. Así es como estamos. Todavía tenemos que escondernos para fumar. A nuestra edad.<br><em>Enciende un porro y fuma.</em><br><strong>Ben</strong> – Qué mierda… No esperaba ganar la lotería, ¿eh? No juego. Y además, el que gana la lotería… Es demasiado azar. Algo que no has hecho nada para conseguir. Pero un pequeño empujón del destino. Solo un poco de suerte. Suficiente para que te facilite un poco la vida… No demasiado, para que puedas decir: Vale, tuve un golpe de suerte, pero aún así lo merecía. Pero la suerte no existe. No hay milagros. O tal vez, cuando tuve mi oportunidad, no supe aprovecharla. Así que fumo. Para ver la vida en rosa.<br><em>Llega otro personaje.</em><br><strong>Ben</strong> (<em>ofreciéndole su porro</em>) – ¿Quieres?<br><strong>Charlie</strong> – Gracias, dejé. (<em>Empieza a vapear</em>) ¿En qué trabajas?<br><strong>Ben</strong> – Oh, en varias cosas. Pero en general, puedo decir que principalmente estoy en la mierda. ¿Y tú?<br><strong>Charlie</strong> – Soy… Bueno, era contador. Mi jefe acaba de pillarme con su secretaria en los baños de la oficina.<br><strong>Ben</strong> – ¿Está prohibido por el reglamento interior de tu empresa acostarse con la secretaria del jefe?<br><strong>Charlie</strong> – Solo si el jefe ya se acuesta con su secretaria.<br><strong>Ben</strong> – Ya veo. Derecho de prelación. Así que te han despedido.<br><strong>Charlie</strong> – Sin previo aviso. Tengo que despejar mi escritorio antes de esta noche.<br><strong>Ben</strong> – ¿Y qué vas a hacer?<br><strong>Charlie</strong> – ¿Sabes qué? Creo que este despido es una oportunidad para mí.<br><strong>Ben</strong> – ¿Ah, sí? Entonces eres de los que ven el lado positivo…<br><strong>Charlie</strong> – Nunca hubiera tenido el valor de renunciar. Voy a montar mi propia empresa.<br><strong>Ben</strong> – Una empresa de contabilidad, supongo.<br><strong>Charlie</strong> – Cuando sales de la cárcel, no sueñas con convertirte en carcelero. No, voy a montar un restaurante. No sé por qué, siempre he querido tener un restaurante. Aunque ni siquiera sé cocinar.<br><strong>Ben</strong> – Ah, sí. Sin embargo, eso puede ayudar cuando quieres dedicarte a la restauración…<br><strong>Charlie</strong> – ¿Tú trabajas en la restauración?<br><strong>Ben</strong> – En informática.<br><strong>Charlie</strong> – Voy a necesitar un chef… ¿Sabes cocinar?<br><strong>Ben</strong> – Sé hacer pasta.<br><strong>Charlie</strong> – Podríamos abrir un restaurante italiano.<br><strong>Ben</strong> – ¿Dónde vais a montarlo, este restaurante?<br><strong>Charlie</strong> – En el Sur… Ya que estamos… Ya conoces la canción. Si tengo que acabar en la miseria, será menos penoso bajo el sol.<br><strong>Ben</strong> – Y además, cuando montas un restaurante, al menos tienes la seguridad de no morir de hambre.<br><em>El otro se prepara para irse.</em><br><strong>Charlie</strong> – Venga, voy a meter todas mis cosas de oficina en una caja, como en las series americanas, y me largo.<br><strong>Ben</strong> – Voy a bajar contigo…<br><strong>Charlie</strong> – ¿Al Sur?<br><strong>Ben</strong> – Al ascensor, para empezar.<br><em>Salen.</em><br><em><strong>Negro</strong></em>.</p>



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		<title>Las sandalias de Empédocles</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/las-sandalias-de-empedocles/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 May 2025 12:18:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[4 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Compañero de trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Destino]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Director]]></category>
		<category><![CDATA[Empresa]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Nicotina]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Suicidio]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Dios]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las sandalias de Empédocles, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Nicotina' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Llega un personaje, hombre o mujer. Se quita los zapatos, mocasines o tacones de aguja, y se acerca al borde del escenario, como si estuviera al borde de un abismo en el que considera saltar. Otro personaje, hombre o mujer, llega detrás de él y se queda desconcertado.<br></em><strong>Ángel</strong> – Señor Presidente…<br><em>El otro se voltea.</em><br><strong>Presidente</strong> – A veces me pregunto si no sería mejor parar. ¿No lo cree usted?<br><strong>Ángel</strong> – ¿Parar de fumar, quiere decir?<br><strong>Presidente</strong> – Francamente, ¿para qué todo esto?<br><strong>Ángel</strong> – No lo sé, Señor Presidente…<br><strong>Presidente</strong> – Es la crisis, viejo amigo. El mercado del calzado está en caída libre. La empresa está al borde del precipicio. Solo falta un paso.<br><strong>Ángel</strong> – Yo… No hay que ser tan pesimista, Señor Presidente. Todavía se siente un movimiento.<br><strong>Presidente</strong> – ¿Un movimiento? ¿Usted siente un movimiento? ¡Es la fiebre, viejo amigo! ¡La fiebre!<br><em>Se aleja del borde del escenario, descalzo.</em><br><strong>Presidente</strong> – ¿Ha oído hablar de las sandalias de Empedocles?<br><strong>Ángel</strong> – Las sandalias de… No, Señor Presidente. Pero si lo desea, puedo estudiar el asunto.<br><strong>Presidente</strong> – Bueno, querido, si alguna vez encuentra mis zapatos al borde de este volcán, sabrá dónde encontrarme.<br><strong>Ángel</strong> – ¿Dónde, Señor Presidente?<br><strong>Presidente</strong> – Abajo, viejo amigo. ¡En el caldero de los infiernos!<br><strong>Ángel</strong> – Claro, Señor Presidente. (<em>Su teléfono móvil suena</em>) Permítame un momento, Señor Presidente… Sí? Sí, sí… Escúchame… No puedo hablar contigo ahora mismo… (<em>Bajando la voz un poco</em>) Estoy con el Presidente… (<em>Mientras habla, el Presidente se aleja discretamente, dejando sus zapatos allí.</em>) De acuerdo, te llamaré en cinco minutos…<br><em>Guarda su teléfono móvil y, al no ver al Presidente, se queda perplejo por un momento. Se inclina hacia el borde del escenario para mirar hacia abajo.<br>Otro personaje, hombre o mujer, llega y también comienza a fumar. El primero se voltea y se sorprende al verlo.</em><br><strong>Luca</strong> – ¿Estás bien?<br><strong>Ángel</strong> – Eh… Sí, sí…<br><strong>Luca</strong> – ¿En qué estás trabajando en estos momentos?<br><strong>Ángel</strong> – Las… Las Sandalias de Empedocles, ¿conoces?<br><strong>Luca</strong> – He oído hablar un poco de ellas, sí.<br><strong>Ángel</strong> – ¿Y sabes a quién pertenecen?<br><strong>Luca</strong> – Las sandalias de… Pues a él, ¿no?<br><strong>Ángel</strong> – Ah sí, evidentemente.<br><strong>Luca</strong> – ¿Por qué?<br><strong>Ángel</strong> – No sé… Intuición… No se lo digas a nadie, pero tengo la sensación de que nuestras acciones en la bolsa van a subir.<br><strong>Luca</strong> – ¿Subir? ¿Por lo de las sandalias de Empedocles?<br><em>El otro vuelve a mirar los zapatos.</em><br><strong>Ángel</strong> – En cambio, aquí pronto podríamos tener un problema de liderazgo. Si fuera tú, vendería. Esto queda entre nosotros, por supuesto…<br><em>El primero se va. El otro lo ve irse, intrigado. Después de un momento, ve los zapatos, se acerca y los observa con perplejidad. Luego se acerca más al borde del escenario y mira hacia abajo. Saca su teléfono móvil y marca un número.</em><br><strong>Luca</strong> – Sí, soy yo. Oye, podrías vender todas las acciones que tenemos en cartera de… (<em>Llega otro personaje, hombre, y se interrumpe</em>) Espera, te llamo luego…<br><em>Se va.</em><br><em><strong>Negro</strong></em>.</p>



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		<title>Una sombra en la calle</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/una-sombra-en-la-calle/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 May 2025 12:20:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[4 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Calle]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Escenas callejeras]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Transegúnte]]></category>
		<category><![CDATA[Dios]]></category>
		<category><![CDATA[Existencialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Sentido]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una sombra en la calle, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Escenas callejeras' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje (hombre o mujer) está ahí. Otro llega. Sin notar al primero, cree estar solo.<br></em><strong>Transparente</strong> – Buenos días, soy el hombre que no se ve.<br><strong>Inaudible</strong> – Pero… ¿quién me llama?<br><strong>Transparente</strong> – Tranquilo, no estás escuchando voces como Juana de Arco. Pero precisamente te decía que… Espero que al menos no seas sordo, ¿verdad?<br><strong>Inaudible</strong> – No, no, te escucho perfectamente. Pero, ¿dónde estás tú?<br><strong>Transparente</strong> (<em>al público</em>) – Es el drama de mi vida, soy completamente transparente.<br><strong>Inaudible</strong> – ¿Y tú me escuchas a mí?<br><strong>Transparente</strong> (<em>al público</em>) – Lo veo mover los labios muy bien, pero no escucho en absoluto lo que me dice…<br><strong>Inaudible</strong> – Es la historia de mi vida, no soy mudo, pero nadie me escucha. Ni siquiera los sordos.<br><strong>Transparente</strong> – Cómo saber si ha entendido bien mi pregunta, no escucho su respuesta.<br><strong>Inaudible</strong> – No puedo verlo y no logro hacerme oír. No será fácil tener una conversación fluida…<br><em>Un tercer personaje llega.</em><br><strong>Inodoro</strong> (<em>dirigiéndose a quien ve</em>) – ¿Estás hablando solo?<br><strong>Inaudible</strong> – Ni siquiera vale la pena que le responda…<br><strong>Transparente</strong> – No, para nada, estaba hablando con este caballero que ven aquí.<br><strong>Inodoro</strong> – Es curioso, te veo aquí y te escucho por allá.<br><strong>Transparente</strong> – Ah no, pero a él no lo vas a escuchar. Es el hombre inaudible.<br><strong>Inodoro</strong> (<em>un poco confundido</em>) – Ah, sí… ¿Y tú?<br><strong>Transparente</strong> – Soy el hombre invisible.<br><strong>Inodoro</strong> – Ya veo… ¿Como en el cine, quieres decir?<br><strong>Transparente</strong> – Sí… Excepto que yo realmente soy transparente. Y para un actor, créeme, no siempre es una ventaja.<br><strong>Inodoro</strong> – Vaya… A él lo distingo perfectamente, pero no escucho lo que me dice, mientras que a ti…<br><strong>Transparente</strong> – Yo, al menos… incluso invisible, sigo siendo perfectamente comprensible.<br><strong>Inodoro</strong> – Gracias a Dios, yo también.<br><strong>Transparente</strong> – Entonces creo que nos llevaremos bien.<br><strong>Inodoro</strong> – Aunque en general, la gente dice que no pueden sentirme.<br><em>Transparente huele un poco en su dirección.</em><br><strong>Inaudible</strong> – Es cierto. Es cuando las personas no sienten absolutamente nada que lo notamos.<br><strong>Inodoro</strong> – ¿Qué decías?<br><strong>Transparente</strong> – Nada. Pero pensé que ser inodoro es menos incómodo que ser invisible como yo, o inaudible como este pobre hombre.<br><em>Inodoro olfatea en su dirección, claramente incómodo.</em><br><strong>Inodoro</strong> – Sin olor… En algunos casos, eso incluso puede ser una ventaja para los demás, créeme.<br><strong>Inaudible</strong> (<em>también incómodo</em>) – Ah sí, a él no lo vemos, pero ciertamente sentimos su presencia, eso seguro…<br><strong>Transparente</strong> – Es extraño…<br><strong>Inodoro</strong> – ¿Qué pasa?<br><strong>Transparente</strong> – Solo somos tres, ¿verdad?<br><strong>Inaudible</strong> – Parece que sí, ¿no?<br><strong>Transparente</strong> – Y sin embargo… siento como una presencia, ¿no la sienten ustedes?<br><strong>Inodoro</strong> – Aparte de ti, no siento nada…<br><strong>Inaudible</strong> – ¿Una presencia espiritual, quieres decir?<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Transparente</strong> – A menos que sea él…<br><strong>Inaudible</strong> – ¿Él?<br><strong>Inodoro</strong> – Aquel que, además de ser invisible, inaudible e inodoro…<br><strong>Inaudible</strong> – …también es intocable y completamente insípido.<br><strong>Inodoro</strong> – ¿Dios? Bueno, eso no tiene sentido…<br><strong>Inaudible</strong> – De todos modos, no tiene sentido para ninguno de los cinco que conocemos.<br><strong>Transparente</strong> – A menos que esté emitiendo en otra frecuencia…<br><strong>Inodoro</strong> – Ah sí… Si Dios existe, se puede decir que es alguien extremadamente discreto…<br><em>Un momento.</em><br><strong>Transparente</strong> – Incluso me pregunto si a ese nivel de discreción se puede seguir hablando de existencia.<br><strong>Inaudible</strong> – Bueno…<br><em>Los otros dos dirigen su mirada hacia él. Parece sorprendido.</em><br><strong>Inaudible</strong> – ¿Qué pasa? ¿Qué tengo?<br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <em><a href="https://sketchotheque.net/es/escenas-callejeras/">Escenas callejeras </a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/escenas-callejeras/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/escenas-callejeras/"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="226" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/escenas-callejeras-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Escenas callejeras" class="wp-image-1869" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/escenas-callejeras-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/escenas-callejeras-jean-pierre-martinez-b-300x170.webp 300w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



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		<item>
		<title>La apuesta de Pascal</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/la-apuesta-de-pascal/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 May 2025 12:13:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[4 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Banco]]></category>
		<category><![CDATA[Calle]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Escenas callejeras]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Herencia]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempo]]></category>
		<category><![CDATA[Transegúnte]]></category>
		<category><![CDATA[Existencialismo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2348</guid>

					<description><![CDATA[<p>La apuesta de Pascal, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Escenas callejeras' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje llega, desorientado. Echa un vistazo al mapa que tiene en la mano. Luego ve algo en el suelo y, intrigado, lo recoge. Es un billete de banco, que examina con curiosidad. Otro personaje se acerca. El primero interpela al segundo.<br></em><strong>Uno</strong> – Disculpe, ¿no habrá perdido…?<br><strong>Dos</strong> (<em>interrumpiéndolo</em>) – Lo siento, pero no tengo cambio.<br><strong>Uno</strong> – Ah no, pero no estoy pidiendo dinero… Al contrario… Quería preguntarle si no ha perdido un billete, tal vez.<br><em>El otro, sorprendido, se detiene y se suaviza un poco.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿Un billete? Depende… ¿De cuánto es el billete?<br><em>El primero echa un vistazo al billete.</em><br><strong>Uno</strong> – Quinientos.<br><strong>Dos</strong> – Ah sí, vaya… Espera, déjame ver… (<em>Finge buscar en sus bolsillos.</em>) Yo… Sí, quizás… ¿Un billete de quinientos euros, dijiste?<br><em>El otro examina el billete.</em><br><strong>Uno</strong> – Sí, quinientos… Ah no, espera…<br><strong>Dos</strong> – ¿No es un billete de quinientos?<br><strong>Uno</strong> – Sí, pero es un billete de quinientos francos.<br><strong>Dos</strong> – ¿Francos? ¿Quieres decir… los antiguos francos?<br><strong>Uno</strong> – Ah no, los nuevos… Bueno… Los francos de antes, ya sabes… Los antiguos francos, ya no existen, ¿verdad?<br><strong>Dos</strong> – Los nuevos francos tampoco existen… Déjame ver…<br><em>El otro le entrega el billete.</em><br>Dos – Ah sí, quinientos francos. Un Pascal, como se decía en aquel entonces… Hace tiempo que no veía uno… Cuando estaban en circulación, ya no los veía a menudo…<br><strong>Uno</strong> – Pascal… ¿Era un filósofo, no?<br><strong>Dos</strong> – Un matemático, creo…<br><strong>Uno</strong> – ¡Ah sí! ¡La apuesta de Pascal!<br><strong>Dos</strong> – Quinientos francos…<br><strong>Uno</strong> – ¿Cuánto es eso en euros?<br><strong>Dos</strong> – Aproximadamente cien euros, ¿no? Algo así…<br><strong>Uno</strong> – Entonces, no es tuyo… ¿Crees que todavía se pueden cambiar?<br><strong>Dos</strong> – ¿En el Banco de Francia, quieres decir? Ah, no creo, no… (Le devuelve el billete.) Incluso no estoy seguro de que el Banco de Francia todavía exista.<br><strong>Uno</strong> – ¿De verdad crees eso?<br><strong>Dos</strong> – Ahora, con Europa…<br><strong>Uno</strong> – Aun así, el Banco de Francia…<br><em>Un tercer personaje llega, aparentemente buscando algo. Los otros dos lo miran, intrigados.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Buscas algo?<br><strong>Tres</strong> – Sí, creo que perdí cien euros, vaya…<br><strong>Dos</strong> – ¿Cien euros?<br><strong>Uno</strong> – ¿Y no estás seguro? A mí me parece que si perdiera cien euros…<br><strong>Tres</strong> – Verás, fui al cajero automático, eso lo sé… Retiré cien euros, como siempre… Pero no los encuentro… Tal vez se me hayan caído del bolsillo… ¿No los habrás encontrado tú, por casualidad?<br><strong>Uno</strong> – ¿Cien euros? No…<br><strong>Tres</strong> – O tal vez los olvidé…<br><strong>Dos</strong> – ¿Cómo que los olvidaste?<br><strong>Tres</strong> – Antes, solía olvidar mi tarjeta bancaria en el cajero automático. Tomaba el dinero y olvidaba la tarjeta… Ahora, me aseguro de llevarme la tarjeta… Pero a veces olvido llevarme los billetes…<br><strong>Uno</strong> – En ese caso, la máquina los traga, ¿no?<br><strong>Tres</strong> – Sí… A menos que alguien los haya tomado antes…<br><strong>Dos</strong> – O que el viento los haya llevado.<br><strong>Uno</strong> – Es cierto que hace viento hoy.<br><strong>Dos</strong> – Las hojas muertas se recogen con pala…<br><em>El primero muestra el billete que encontró.</em><br><strong>Uno</strong> – También los billetes de banco…<br><strong>Tres</strong> – ¿Encontraste mis cien euros?<br><strong>Uno</strong> – Esto es lo que acabo de recoger del suelo.<br><em>Le entrega el billete de quinientos francos.</em><br><strong>Tres</strong> – Un billete de quinientos francos…<br><strong>Dos</strong> – No puede ser el tuyo.<br><strong>Tres</strong> – Es bastante curioso, de todos modos…<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué?<br><strong>Tres</strong> – Quinientos francos… eso son aproximadamente cien euros, ¿no?<br><strong>Dos</strong> – Pero vamos… ¿cómo tu billete de cien euros podría haberse convertido en un billete de quinientos francos?<br><strong>Tres</strong> – Sí… Especialmente porque los míos eran dos billetes de cincuenta euros.<br><strong>Uno</strong> – ¿Cómo lo sabes? Ni siquiera estás seguro de no haberlos olvidado en el cajero automático.<br><strong>Tres</strong> – Tienes razón… Pero los billetes de cien euros son bastante raros, ¿no?<br><strong>Dos</strong> – Hoy en día, menos que los billetes de quinientos francos.<br><strong>Uno</strong> – ¿Por qué milagro dos billetes de cincuenta euros se convertirían en un billete de quinientos francos?<br><strong>Dos</strong> – Personalmente, no creo en los milagros… Y convertir dos billetes de cincuenta euros en un billete de quinientos francos que ni siquiera se puede cambiar, vaya milagro…<br><strong>Tres</strong> – Especialmente porque en realidad, cien euros son 655 francos y 96 céntimos… Redondeando un poco… Así que pierdo más de 155 francos en el proceso…<br><strong>Uno</strong> – Sí, estamos lejos de la multiplicación de los panes, eso está claro…<br><em>Permanecen perplejos por un momento.</em><br><strong>Dos</strong> – O tal vez sea culpa del cajero automático…<br><strong>Tres</strong> – ¿Cómo?<br><strong>Dos</strong> – Dices que no miraste los billetes. Ni siquiera estás seguro de haberlos tomado.<br><strong>Tres</strong> – ¿Y entonces?<br><strong>Dos</strong> – Tal vez el cajero automático te haya dado un billete de quinientos francos en lugar de dos de cincuenta euros.<br><strong>Tres</strong> – ¿Crees eso? ¡Pero eso es un robo!<br><strong>Dos</strong> – Tal vez esté descompuesto.<br><strong>Uno</strong> – Pero vamos, si no tomó los billetes, el cajero automático los habrá tragado.<br><strong>Tres</strong> – Quién sabe… Puede que haya cajeros automáticos que no los tragan…<br><strong>Dos</strong> – Especialmente cuando intentamos hacerles tragar billetes que ya no tienen validez.<br><strong>Tres</strong> – ¡Pero dices que fue el cajero automático el que me dio ese billete de quinientos! ¿Entonces el banco me da un billete caducado y luego el cajero automático se niega a tragárselo?<br><strong>Dos</strong> – Es cierto que es un poco difícil de creer…<br><strong>Uno</strong> – Tal vez lo tragó y luego lo escupió.<br><strong>Tres</strong> – En cualquier caso, tengo la desagradable sensación de que en esta historia, soy yo el que se ha jodido.<br><strong>Dos</strong> – Es un poco la sensación que todos tenemos al salir de nuestro banco, ¿no?<br><strong>Tres</strong> – Un cajero automático que empieza a repartir francos… No tiene sentido, ¿verdad?<br><strong>Uno</strong> – No sé… ¿Ven alguna otra explicación?<br><em>Nuevo silencio perplejo.</em><br><strong>Uno</strong> – No habrán vuelto al franco sin decírnoslo, ¿verdad?<br><strong>Dos</strong> – Es cierto que hace tiempo que no escucho las noticias…<br><strong>Tres</strong> – Aun así… Volver al franco… Por más distraídos que seamos… No estamos hablando de haber perdido el cambio al horario de verano…<br><strong>Dos</strong> – Tengo otra hipótesis, pero da un poco de miedo…<br><strong>Uno</strong> – Díganla…<br><strong>Dos</strong> – ¿Y si hubiéramos dado un salto al pasado…<br><strong>Tres</strong> – ¿Un salto?<br><strong>Uno</strong> – ¿Quieren decir… como en una película de ciencia ficción? Nos habríamos trasladado hacia atrás en el tiempo… antes de la adopción del euro.<br><strong>Tres</strong> – ¿Están bromeando? Y sinceramente, un viaje en el tiempo… Si solo es para volver a la época del franco… Menuda película…<br><strong>Dos</strong> – No dije que fuera una buena película… Tal vez solo sea una pesadilla…<br><strong>Uno</strong> – Es simple, solo tenemos que mirar el dinero que tenemos en nuestros bolsillos…<br><strong>Tres</strong> – Yo no tengo nada… Iba precisamente al cajero automático…<br><strong>Dos</strong> – Salí sin mi billetera… Acabo de bajar la basura…<br><strong>Uno</strong> – Tengo un poco de cambio en mi bolsillo…<br><em>Revuelve en su bolsillo y saca una moneda</em>.<br><strong>Uno</strong> – Ah, aquí está… Una moneda de un euro…<br><strong>Tres</strong> – Uf…<br><strong>Dos</strong> – Déjame ver. (<em>Lo examina</em>.) Es una moneda de diez francos…<br><strong>Uno</strong> – ¿En serio?<br><em>El tercero examina la moneda también.</em><br><strong>Tres</strong> – Oh sí, vaya… Es cierto que se parece mucho a una moneda de un euro… pero es una moneda de diez francos.<br><strong>Dos</strong> – Creo que aquí está pasando algo realmente fuera de lo común…<br><strong>Uno</strong> – No nos alarmemos… Tal vez me la dieron por error en la panadería, esta moneda de diez francos… Puede suceder…<br><strong>Dos</strong> – Aun así… Esto empieza a parecer un conjunto de indicios, como dicen en las series policiales…<br><em>Llega un cuarto personaje.</em><br><strong>Cuatro</strong> – Disculpen que los moleste, sé que esto les parecerá una pregunta extraña, pero ¿no han encontrado un billete de quinientos francos por casualidad?<br><em>Los otros tres lo miran con sospecha.</em><br><strong>Uno</strong> – Permítanme hacerles una pregunta… ¿En qué año estamos?<br><strong>Cuatro</strong> – Pero… aún estamos en 2023, al menos hasta el 31 de diciembre…<br><strong>Dos</strong> – Entonces, ¿en 2023 andas por la calle con un billete de quinientos francos? ¡Vamos, te das cuenta!<br><strong>Uno</strong> – Es cierto, ¡estábamos preocupados!<br><strong>Tres</strong> – Por un momento creímos que habíamos dado un gran salto atrás. Como en esa película, ya sabes… Volver al pasado…<br><strong>Cuatro</strong> – ¿No es Regreso al Futuro la película?<br><strong>Dos</strong> – Sí, bueno, ese no es el problema.<br><strong>Cuatro</strong> – Lo siento, no pensé en…<br><strong>Dos</strong> – No, pero es increíble…<br><strong>Uno</strong> – ¡Aquí tienes tu billete de quinientos pavos!<br><strong>Tres</strong> – ¿Pero qué vas a hacer con eso?<br><strong>Cuatro</strong> – Bueno… Iba de camino a un numismático…<br><strong>Tres</strong> – ¿Un numismático?<br><strong>Cuatro</strong> – Sí… Las… Las monedas y los billetes de colección, ¿sabes?<br><strong>Uno</strong> – Lo entiendo…<br><strong>Cuatro</strong> – Encontré este billete en mi casa, dentro de un libro que pertenecía a mi abuelo.<br><strong>Dos</strong> – El tipo de abuelo que utiliza billetes como marcadores…<br><strong>Uno</strong> – Bueno, hay que admitir que es menos sucio que las sardinas en aceite.<br><strong>Cuatro</strong> – Así que busqué en Internet cuánto valdría hoy en día.<br><strong>Dos</strong> – ¿Cuánto?<br><strong>Cuatro</strong> – ¡Cien euros! ¿Se dan cuenta? En la época en que aún se podía intercambiar, solo valía setenta y seis…<br><strong>Tres</strong> – Ah, sí, eso… Su abuelito era un pillo, al final.<br><strong>Uno</strong> – Sí, eso es lo que se llama apostar por el futuro… Con ese Pascal, tu abuelo te hizo ganar unos veinticuatro euros.<br><strong>Cuatro</strong> – ¿Cuánto son veinticuatro euros en francos?<br><strong>Tres</strong> – Aproximadamente 157 francos y 43 céntimos…<br><strong>Cuatro</strong> – ¡Guau! Bueno, en todo caso… Gracias. Afortunadamente, todavía hay gente honesta como ustedes…<br><em>Los tres restantes observan cómo el cuarto se va.</em><br><strong>Tres</strong> – Eso no me dice dónde fueron a parar mis cien euros…<br><em>Los otros dos lo miran.</em><br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



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		<title>A puerta cerrada</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/a-puerta-cerrada/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 May 2025 13:34:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[4 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Apartamento]]></category>
		<category><![CDATA[Casa]]></category>
		<category><![CDATA[Dramedias]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Sociabilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Existencialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Maleta]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A puerta cerrada, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Dramedias' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Una pareja. Cuatro sillas. Están sentados.</em><br><strong>Ella</strong> – ¿Todo bien?<br><strong>Él</strong> – Todo bien… ¿Y tú?<br><strong>Ella</strong> – Todo bien… (<em>Pausa</em>) ¿Quieres tomar algo?<br><strong>Él</strong> – ¿Qué?<br><strong>Ella</strong> – ¿Un aperitivo? ¿Unas cacahuetes?<br><strong>Él</strong> – No, gracias, estoy bien.<br><em>Pausa</em>.<br><strong>Ella</strong> – Se está bien aquí, ¿verdad?<br><strong>Él</strong> – ¿Aquí?<br><strong>Ella</strong> – En esta casa.<br><strong>Él</strong> – Sí… (<em>Pausa</em>) Pero no es nuestra casa.<br><strong>Ella</strong> – Ah, ¿no?<br><strong>Él</strong> – No.<br><strong>Ella</strong> – Es verdad.<br><strong>Él</strong> – ¿Es una casa o un piso?<br><strong>Ella</strong> – Un piso, creo. No lo sé.<br><em>Pausa</em>.<br><strong>Él</strong> – ¿Te acuerdas dónde está nuestra casa?<br><strong>Ella</strong> – ¿Nuestra casa?<br><strong>Él</strong> – ¡Nuestra verdadera casa! ¡La nuestra!<br><strong>Ella</strong> – No… ¿Y tú?<br><strong>Él</strong> – Yo tampoco. Ni siquiera recuerdo cómo era.<br><strong>Ella</strong> – Nos hemos mudado tantas veces.<br><strong>Él</strong> – Es cierto. Nos mudamos mucho.<br><strong>Ella</strong> – Sí. Cada vez más.<br><strong>Él</strong> – Deberíamos intentar recordar.<br><strong>Ella</strong> – ¿Recordar qué?<br><strong>Él</strong> – Dónde vivimos.<br><strong>Ella</strong> – Todas las casas se parecen un poco.<br><strong>Él</strong> – Incluso cuando es un piso.<br><strong>Ella</strong> – Hay habitaciones. Un comedor. Una cocina.<br><strong>Él</strong> – En la cocina hay un frigorífico, una estufa, una mesa, cajones…<br><strong>Ella</strong> – En los cajones hay tenedores, cuchillos, cucharillas.<br><strong>Él</strong> – En las habitaciones hay niños. A veces…<br><strong>Ella</strong> – Cuando no hay, es porque ya se han ido. A otra casa.<br><em>Pausa</em>.<br><strong>Él</strong> – ¿Crees que algún día volverán?<br><strong>Ella</strong> – ¿Los niños?<br><strong>Él</strong> – ¡Los propietarios!<br><strong>Ella</strong> – Vete tú a saber… ¿Cuánto tiempo llevamos aquí?<br><strong>Él</strong> – No sé… Bastante tiempo, ¿no?<br><strong>Ella</strong> – Sí.<br><strong>Él</strong> – Siempre tengo miedo de que llamen a la puerta y que sean ellos.<br><strong>Ella</strong> – ¿Los niños?<br><strong>Él</strong> – ¡Los que viven aquí! Los verdaderos propietarios…<br><strong>Ella</strong> – Ah, claro…<br><strong>Él</strong> – ¿Tú no?<br><strong>Ella</strong> – Sí. Además, me pregunto si funciona.<br><strong>Él</strong> – ¿Qué?<br><strong>Ella</strong> – ¡El timbre! Nunca lo hemos oído.<br><strong>Él</strong> – De todas formas, cuando los que viven aquí regresen, no van a llamar.<br><strong>Ella</strong> – ¿Por qué no?<br><strong>Él</strong> – ¡Es su casa! Tendrán la llave.<br><strong>Ella</strong> – Claro.<br><strong>Él</strong> – Cuando la gente vuelve a su casa, no llama. No tienen ninguna razón para pensar que hay alguien dentro cuando ellos no están.<br><strong>Ella</strong> – Es verdad… ¿Nosotros tenemos la llave?<br><strong>Él</strong> – No sé. ¿Tú tienes la llave?<br><strong>Ella</strong> – No.<br><strong>Él</strong> – Yo tampoco.<br><strong>Ella</strong> – Entonces, ¿cómo entramos aquí?<br><strong>Él</strong> – No me acuerdo.<br><strong>Ella</strong> – Quizás nos abrieron la puerta.<br><strong>Él</strong> – ¿Quién nos iba a abrir la puerta?<br><strong>Ella</strong> – ¿Los propietarios?<br><strong>Él</strong> – ¡Pero si estamos solos en este piso!<br><strong>Ella</strong> – ¿Desde cuándo?<br><strong>Él</strong> – No lo sé…<br><em>Pausa</em>.<br><strong>Ella</strong> – Seguramente por eso nunca salimos. No podríamos volver a entrar.<br><strong>Él</strong> – No. Porque no tenemos la llave.<br><em>Suena el timbre. Se miran, inquietos.</em><br><strong>Ella</strong> – ¿Crees que son ellos?<br><strong>Él</strong> – Dijimos que si fueran ellos, no llamarían.<br><strong>Ella</strong> – Entonces, ¿quién será?<br><strong>Él</strong> – Vete tú a saber…<br><strong>Ella</strong> – ¿Qué hacemos?<br><strong>Él</strong> – Habrá que abrir, ¿no?<br><strong>Ella</strong> – ¿Tú crees?<br><strong>Él</strong> – Han visto la luz. Saben que estamos aquí.<br><strong>Ella</strong> – Esta vez sí que sí… Estamos acabados…<br><strong>Él</strong> – Vamos a tener que mudarnos otra vez.<br><strong>Ella</strong> – ¿Pero a dónde vamos a ir?<br><strong>Él</strong> – Voy a hacer nuestra maleta.<br><strong>Ella</strong> – ¿Tenemos una maleta?<br><strong>Él </strong>– Todo el mundo tiene una maleta en casa, ¿no?<br><strong>Ella</strong> – Voy a abrirles…<br><strong>Él</strong> – ¿Qué les vas a decir?<br><strong>Ella</strong> – No lo sé…<br><strong>Él</strong> – Habrá que decirles algo, para explicar por qué estamos aquí. En su casa.<br><strong>Ella</strong> – Quizás vuelvan de vacaciones.<br><strong>Él</strong> – Voy a ver si tenemos una maleta.<br><em>Ella sale. Él también sale. Ella regresa con otra pareja. Juan lleva una botella en la mano, y Cristina un ramo de flores. Él vuelve con una maleta.</em><br><strong>Ella</strong> – Son Juan y Cristina.<br><strong>Él</strong> – Ah, hola…<br><strong>Juan</strong> – Hola. ¿Qué tal?<br><strong>Él</strong> – Bien, ¿y vosotros?<br><strong>Cristina</strong> – Genial. ¿Os vais de vacaciones?<br><strong>Él</strong> – No, ¿por qué?<br><strong>Juan</strong> – Como tienes una maleta en la mano…<br><strong>Él</strong> – Ah, sí, no, es que… Me disponía a guardarla. Ya sabes cómo es esto de las maletas, uno nunca sabe dónde ponerlas.<br><strong>Ella</strong> – Y una maleta vacía ocupa tanto espacio como una llena.<br><strong>Cristina</strong> – Sí. Pero pesa menos.<br><strong>Juan</strong> – Es cierto. Deberíamos irnos de vacaciones con maletas vacías. Viajaríamos más ligeros.<br><em>Los cuatro ríen un poco forzados.</em><br><strong>Cristina</strong> – Entonces, ¿qué tal?<br><strong>Él</strong> – Bien.<br><strong>Juan</strong> – Mirad, he traído champán para celebrarlo.<br><strong>Él</strong> – ¿Celebrar qué?<br><em>Juan se ríe a carcajadas.</em><br><strong>Juan</strong> – ¿Celebrar qué? Siempre tienes el comentario justo, ¿eh?<br><strong>Cristina</strong> – ¡Es gracioso! Yo he traído flores.<br><strong>Ella</strong> – Ah, sí, eso también está bien.<br><strong>Él</strong> – Voy a buscar copas.<br><strong>Ella</strong> – ¿Crees que tenemos?<br><strong>Juan</strong> – Bueno… ¡No vamos a beber este champán de la botella!<br><strong>Ella</strong> – ¡Por supuesto…!<br><em>Ríen de nuevo.</em><br><strong>Cristina</strong> – ¡Qué graciosa eres!<br><strong>Ella</strong> – Y yo voy a buscar un jarrón. Para las flores.<br><strong>Cristina</strong> – ¿Queréis que os ayudemos?<br><strong>Él</strong> – ¡Ni pensarlo!<br><strong>Ella</strong> – Pero sentaos, por favor.<br><strong>Él</strong> – Poneos cómodos, como en casa.<br><em>Ellos dos salen.</em><br><strong>Juan</strong> (<em>sonriendo</em>) – Qué graciosos son…<br><strong>Cristina</strong> – Sí…<br><strong>Juan</strong> – No han cambiado. Siguen siendo tan…<br><strong>Cristina</strong> – ¿Tú crees?<br><strong>Juan</strong> – ¿Qué?<br><strong>Cristina</strong> – Que no han cambiado.<br><strong>Juan</strong> – Ahora que lo dices, es verdad que…<br><strong>Cristina</strong> – No, pero no se parecen en nada a…<br><strong>Juan</strong> – Sí, un poco sí…<br><strong>Cristina</strong> – Pues…<br><strong>Juan</strong> – Y ya sabes, la gente… Cambia…<br><strong>Cristina</strong> – No tanto… No en una semana…<br><strong>Juan</strong> – ¿Fue hace una semana?<br><strong>Cristina</strong> – Fue la semana pasada. La última vez que los vimos.<br><strong>Juan</strong> – Es verdad que han cambiado mucho.<br><em>Pausa</em>.<br><strong>Cristina</strong> – O, a lo mejor, no son ellos.<br><strong>Juan</strong> – ¿No son ellos? Pero, ¿qué harían aquí? Si no es su casa…<br><em>Pausa</em>.<br><strong>Cristina</strong> – ¿Tú crees que podríamos habernos equivocado de puerta?<br><strong>Juan</strong> – No creo… Además, ellos parecen conocernos, ¿no? Si nos conocen, es que nosotros los conocemos también.<br><strong>Cristina</strong> – Sí, claro…<br><em>Él regresa.</em><br><strong>Él</strong> – Lo siento mucho, no he encontrado las copas de champán.<br><strong>Cristina</strong> – Ah, los hombres…<br><strong>Juan</strong> – Solo tienes que preguntar a tu mujer.<br><em>Ella también regresa.</em><br><strong>Él</strong> – ¿Sabes dónde están las copas de champán, cariño?<br><strong>Ella</strong> – No… Quizás no haya…<br><strong>Cristina</strong> – ¿Cómo? ¿No tenéis copas de champán? Todo el mundo tiene copas de champán, ¿no?<br><strong>Juan</strong> – No importa. Vamos a beberlo en vasos, este champán.<br><strong>Cristina</strong> – Tenéis vasos de vino, ¿verdad?<br><em>Ellos no parecen seguros.</em><br><strong>Él</strong> – No he visto nada…<br><strong>Ella</strong> – Tampoco he encontrado un jarrón.<br><strong>Cristina</strong> – Tazas, al menos. En una cocina…<br><strong>Ella</strong> – No he encontrado la cocina.<br><em>Momento incómodo.</em><br><strong>Juan</strong> – Bueno… ¿Sabéis qué? Vamos a beber este champán a morro. Como los rusos.<br><strong>Cristina</strong> – ¿Los rusos beben champán a morro?<br><strong>Juan</strong> – Los cosacos, seguro. Sin siquiera bajarse del caballo.<br><strong>Ella</strong> – Mientras tanto, sentaos, por favor.<br><em>Se sientan los cuatro. Sonrisas. Silencio incómodo.</em><br><strong>Él</strong> – Y los niños, ¿cómo están? (<em>Juan y Cristina, que visiblemente no tienen hijos, se miran perplejos.</em>) No, quería decir, los niños en general. No especialmente los vuestros. Si no tenéis…<br><em>Silencio incómodo.</em><br><strong>Ella</strong> – Voy a ver si encuentro cacahuetes…<br><em>Sale</em>.<br><strong>Él</strong> – En cualquier caso, está bien que hayáis pasado a vernos.<br><strong>Cristina</strong> – Somos amigos, ¿no?<br><strong>Él</strong> – Claro.<br><em>Juan y Cristina intercambian una mirada incómoda. Cristina le indica a Juan que pregunte.</em><br><strong>Juan</strong> – Mi pregunta te va a parecer tonta, pero… ¿vosotros realmente vivís aquí?<br><strong>Él</strong> – ¿Por qué preguntas eso?<br><strong>Cristina</strong> – Pues… Nuestros amigos que viven aquí no se parecen en nada a vosotros.<br><strong>Juan</strong> – De hecho, la última vez que vinimos, no se parecían en absoluto a vosotros…<br><em>Ella regresa.</em><br><strong>Ella</strong> – ¡Ya está, encontré los cacahuetes!<br><strong>Cristina</strong> – ¿Encontraste la cocina…?<br><strong>Ella</strong> – Incluso encontré unos vasos.<br><strong>Juan</strong> – ¡Entonces podemos tomar el aperitivo!<br><strong>Cristina</strong> – ¡Vamos…!<br><em>Juan destapa la botella y llena los vasos. Brindan.</em><br><strong>Juan</strong> – ¡A vuestra salud!<br><strong>Él</strong> – ¡Por la amistad!<br><em>Beben</em>.<br><strong>Ella</strong> – Tomad cacahuetes.<br><em>Comen cacahuetes.</em><br><strong>Cristina</strong> – Nunca me he atrevido a preguntar, pero…<br><strong>Él</strong> – ¿Sí…?<br><strong>Cristina</strong> – ¿Dónde os conocisteis vosotros dos? (<em>Silencio incómodo</em>) Perdón por haber sido tan indiscreta. No sé qué me ha pasado…<br><strong>Ella</strong> – No, no, en absoluto, es solo que…<br><strong>Él</strong> – Ya no lo recordamos muy bien.<br><strong>Cristina</strong> – ¿No lo recordáis?<br><strong>Juan</strong> – ¿No recordáis dónde os conocisteis?<br><em>Pausa</em>.<br><strong>Ella</strong> – Yo diría que aquí, ¿no?<br><strong>Cristina</strong> – ¿Aquí?<br><strong>Ella</strong> – Un día nos dimos cuenta de que vivíamos en el mismo piso.<br><strong>Él</strong> – Sí, es curioso… Creo que así fue como pasó.<br><strong>Ella</strong> – Hace ya un tiempo, claro.<br><strong>Él</strong> – Sí… Una semana, quizás.<br><strong>Ella</strong> – Sí, eso es, hace una semana más o menos.<br><strong>Cristina</strong> – Ah, bueno, vaya…<br><strong>Él</strong> – ¿Y vosotros?<br><strong>Juan</strong> – ¿Nosotros?<br><strong>Ella</strong> – ¿Os conocéis desde hace mucho?<br><strong>Cristina</strong> – No, no mucho…<br><strong>Juan</strong> – Diría que… Sí, no hace mucho.<br><strong>Cristina</strong> – Nos conocimos en el portal del edificio, abajo.<br><strong>Juan</strong> – Yo llevaba una botella de champán en la mano.<br><strong>Cristina</strong> – Y yo un ramo de flores.<br><strong>Juan</strong> – Pensamos que íbamos seguramente al mismo sitio.<br><strong>Cristina</strong> – Como yo no tenía el código…<br><strong>Juan</strong> – Yo tampoco. Toqué varios timbres al azar. Vosotros fuisteis los primeros en abrirnos la puerta.<br><strong>Cristina</strong> – Como él parecía saber a dónde iba, le seguí.<br><strong>Él</strong> – Ah, sí…<br><strong>Ella</strong> – Sí, es… una bonita historia.<br><strong>Él</strong> – Muy romántica.<br><strong>Ella</strong> – Verás que acabará en boda.<br><em>Juan y Cristina intercambian una mirada incómoda.</em><br><strong>Juan</strong> – Entonces, si lo entiendo bien, aquí nadie se conoce realmente.<br><strong>Ella</strong> – Al parecer, no…<br><strong>Cristina</strong> – Y nadie tiene nada que hacer en esta casa.<br><strong>Él</strong> – Aparentemente, no…<br><strong>Juan</strong> – Entonces, ¿de quién es esta casa?<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Cristina</strong> – ¿Queréis un poco más de champán?<br><strong>Ella</strong> – Gracias, pero ya es tarde. Quizás deberíamos dejaros.<br><strong>Él</strong> – En cualquier caso, gracias por vuestra hospitalidad.<br><strong>Juan</strong> – No hay de qué, por favor.<br><em>(Él toma la maleta y se dirige con ella hacia la salida.)</em><br><strong>Cristina</strong> – ¿Os acompaño?<br><strong>Ella</strong> – No os molestéis, conocemos el camino.<br><strong>Juan</strong> – ¿Queréis que os ayude con la maleta?<br><strong>Él</strong> – No… No pesa nada… Está vacía.<br><strong>Cristina</strong> – Bueno… ¡Hasta otra vez, entonces!<br><strong>Juan</strong> – ¡Y gracias por la visita!<br><em>Salen. Juan y Cristina se vuelven a sentar. Silencio.</em><br><strong>Cristina</strong> – ¿Todo bien?<br><strong>Juan</strong> – Todo bien… ¿Y tú?<br><strong>Cristina</strong> – Todo bien… (<em>Pausa</em>) ¿Quieres tomar algo más?<br><strong>Juan</strong> – No, gracias. Estoy bien.<br><strong>Cristina</strong> – ¿Unas cacahuetes?<br><em>Juan toma un puñado de cacahuetes y comienza a masticarlos.</em><br><strong>Cristina</strong> – Se está bien aquí, ¿verdad?<br><strong>Juan</strong> – Sí… (<em>Pausa</em>) Pero esta no es nuestra casa.<br><strong>Cristina</strong> – Es cierto.<br><strong>Juan</strong> – ¿Es una casa o un piso?<br><strong>Cristina</strong> – Un piso, creo.<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



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		<title>Invitación</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/invitacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 12:02:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[4 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Aviso de paso]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Portal]]></category>
		<category><![CDATA[Psicólogo]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Sociabilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Vecino]]></category>
		<category><![CDATA[Basura]]></category>
		<category><![CDATA[Paranoia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Invitación, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Aviso de paso' de Jean-Pierre Martinez</p>
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<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Una mujer pasa tirando de un contenedor de basura con ruedas de donde sobresalen pies masculinos y/o femeninos. Otra mujer llega a recoger su correo y saluda a la primera.</em><br><strong>Uno</strong> – ¡Buenos días!<br><strong>Dos</strong> – ¡Ah, buenos días! ¿Cómo estás?<br><em>La otra nota los pies que sobresalen del contenedor.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Hoy es el día de recoger objetos voluminosos? Pensé que era la próxima semana.<br><strong>Dos</strong> – Fue una emergencia…<br><strong>Uno</strong> – ¿La gran limpieza de primavera, entonces?<br><strong>Dos</strong> – Sí, se podría decir eso…<br><em>Ella mete los pies de nuevo en el contenedor para que no sobresalgan.</em><br><strong>Uno</strong> – Yo también debería hacerlo cuando tenga tiempo. Acumulamos tantas cosas a lo largo de los años.<br><strong>Dos</strong> – ¿Podrías sujetarme la puerta?<br><strong>Uno</strong> – ¡Pero por supuesto, no se mueva!<br><em>Ella avanza al escenario para sostener una puerta que posiblemente no se vea.</em><br><strong>Dos</strong> – ¡Qué amable!<br><strong>Uno</strong> – De nada, por favor. ¡Que tengas un buen día!<br><strong>Dos</strong> – ¡Gracias! Igualmente.<br><em>La otra sale con su contenedor de basura.</em><br><em>Otra mujer llega a recoger su correo.</em><br><strong>Uno</strong> – ¡Ah, buenos días! Encantada de conocerte. Soy tu vecina de al lado. Te vi desde lejos mientras te mudabas…<br><strong>Tres</strong> – Tienes razón, es mejor mantener distancia en esos casos. Estoy bromeando…<br><strong>Uno</strong> – Estoy encantada de… Bueno, solo quería decirte… ¡Bienvenida al edificio!<br><strong>Tres</strong> – Gracias, es muy amable de tu parte.<br><strong>Uno</strong> – Entre vecinos…<br><strong>Tres</strong> – Sí…<br><strong>Uno</strong> – Verás, la gente del edificio es muy agradable. Y sobre todo, si necesitas algo…<br><strong>Tres</strong> – Gracias.<br><strong>Uno</strong> – Tengo que irme… Voy a buscar a mi hija a su clase de violín. ¿Tienes hijos?<br><strong>Tres</strong> – Sí… Bueno, no. Quiero decir… Ahora estoy libre de ellos, afortunadamente.<br><strong>Uno</strong> – Libre de ellos…?<br><strong>Tres</strong> – Sí… Los metí en el congelador para estar tranquila.<br><strong>Uno</strong> – Ah, sí…<br><strong>Tres</strong> – Estoy bromeando.<br><strong>Uno</strong> – Por supuesto.<br><strong>Tres</strong> – Ya son mayores. Ya no viven en casa.<br><strong>Uno</strong> – Es cierto que se siente un vacío cuando se van. Al final, solo queremos que se marchen. Y luego, de repente… Se siente un vacío.<br><strong>Tres</strong> – Pero tu hija todavía vive contigo, ¿verdad? Quiero decir, si la estás yendo a buscar a su clase de violín…<br><strong>Uno</strong> – Sí… Pero me imagino. Debe haber sido un vacío para ti, ¿no?<br><strong>Tres</strong> – Cuando mi hijo menor se fue, al principio dudé en adoptar un perro, pero al final, fue mi suegra quien vino a vivir a casa.<br><strong>Uno</strong> – Es cierto que un perro requiere ser sacado tres veces al día para hacer sus necesidades. Es bastante exigente.<br><strong>Tres</strong> – Tienes razón. Una suegra es mucho más práctica.<br><strong>Uno</strong> – Sí…<br><strong>Tres</strong> – Hay pañales…<br><strong>Uno</strong> – Sí…<br><strong>Tres</strong> – Estoy bromeando…<br><strong>Uno</strong> – Por supuesto… Bueno, me voy a ir ahora… Mi hija me estará esperando…<br><strong>Tres</strong> – Disculpa por no haber sido más habladora. Pero estoy un poco ocupada en este momento. Con esta mudanza…<br><strong>Uno</strong> – Lo entiendo.<br><strong>Tres</strong> – De todos modos, seguramente tendremos la oportunidad de volver a vernos, ya que somos vecinos de planta.<br><strong>Uno</strong> – Pero pensándolo bien… ¿Por qué no vienes a tomar el aperitivo esta noche?<br><strong>Tres</strong> – Eh… Sí, ¿por qué no?<br><strong>Uno</strong> – ¿A las 19:30?<br><strong>Tres</strong> – Muy bien. (<em>Mira su reloj</em>.) Ahora me toca a mí irme. De lo contrario, mi primer paciente estará esperándome. ¡Nos vemos esta noche!<br><strong>Uno</strong> – ¡Perfecto!<br><em>La otra persona se va. Llega otro personaje.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Sabes qué? Acabo de encontrarme con nuestra nueva vecina de planta. La invité a venir a tomar el aperitivo esta noche.<br><strong>Cuatro</strong> – ¿La invitaste?<br><strong>Uno</strong> – Sí, ¿por qué?<br><strong>Cuatro</strong> – Yo también me encontré con su esposo esta mañana, ¿sabes qué?<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué?<br><strong>Cuatro</strong> – Es inspector de impuestos.<br><strong>Uno</strong> – Inspector de impuestos… ¿Quieres decir inspecciones fiscales y todo eso?<br><strong>Cuatro</strong> – Sí.<br><strong>Uno</strong> – Aunque bueno, no tenemos nada de qué preocuparnos, ¿no?<br><strong>Cuatro</strong> – Ya verás… ¿Y las estanterías de mi oficina que hice instalar sin declarar por el tipo del quinto?<br><strong>Uno</strong> – No vienen a inspeccionar la casa…<br><strong>Cuatro</strong> – ¡Es su naturaleza, esos tipos!<br><strong>Uno</strong> – ¿Tú crees?<br><strong>Cuatro</strong> – Y además. Imagina que nos enfadamos con ellos.<br><strong>Uno</strong> – ¿Por qué nos enfadaríamos con ellos, si ni siquiera los conocemos?<br><strong>Cuatro</strong> – ¡Justo eso! No sabemos qué puede ofenderlos. No conocemos sus opiniones religiosas o políticas.<br><strong>Uno</strong> – Esa es un poco la idea cuando se invita a la gente para conocerse.<br><strong>Cuatro</strong> – Sí, pero él, si decimos algo que no le gusta, tiene los medios para someternos a una inspección fiscal. Y créeme, esos tipos, cuando buscan, encuentran…<br><strong>Uno</strong> – Oh Dios mío, tienes razón… ¿Por qué la invité? Tal vez podríamos cancelar…<br><strong>Cuatro</strong> – ¡Lo encontrarían sospechoso! Sería incluso peor. O pensarían que no los queremos…<br><strong>Uno</strong> – Tienes razón… ¿Entonces qué hacemos?<br><strong>Cuatro</strong> – En qué lío nos has metido de nuevo…<br><strong>Uno</strong> – Y ella, ni siquiera sé a qué se dedica. Se me olvidó por completo preguntarle… De todas formas, parece un poco perturbada…<br><strong>Cuatro</strong> – Es psicoanalista…<br><strong>Uno</strong> – ¿En serio? ¿Cómo lo sabes? ¿Su esposo te lo dijo?<br><strong>Cuatro</strong> – La vi colocando su placa frente al edificio esta mañana.<br><strong>Uno</strong> – ¿Psicoanalista? Entonces por eso me hizo un montón de preguntas…<br><strong>Cuatro</strong> – ¿Qué tipo de preguntas?<br><strong>Uno</strong> – Pues… sobre las clases de violín, por ejemplo.<br><strong>Cuatro</strong> – ¿Las clases de violín?<br><strong>Uno</strong> – ¿Crees que tiene algún significado especial para un psicoanalista, las clases de violín?<br><strong>Cuatro</strong> – Bueno, seguro que sí para un inspector de impuestos. Especialmente si las pagas en negro…<br><strong>Uno</strong> – Pero eso es espantoso…<br><strong>Cuatro</strong> – Pero imagínate el calvario de esta reunión. ¡Entre un inspector de impuestos y una psicoanalista!<br><strong>Uno</strong> – Tienes razón, tendremos que tener cuidado con lo que decimos…<br><strong>Cuatro</strong> – Intentaremos decir lo menos posible.<br><strong>Uno</strong> – Sí…<br><strong>Cuatro</strong> – Pero no será fácil.<br><strong>Uno</strong> – No, seguro… Cuando se invita a la gente a tomar el aperitivo para conocernos…<br><em>Momento de vacilación.</em><br><strong>Cuatro</strong> – ¿Hoy es el día de la recolección de muebles viejos?<br><strong>Uno</strong> – Será la próxima semana… Por cierto, también me crucé con la vecina del quinto que bajaba su basura, ¿sabes qué?<br><strong>Cuatro</strong> – No me digas que la invitaste a tomar el aperitivo también…<br><strong>Uno</strong> – No, pero creí ver restos humanos asomando de la basura.<br><strong>Cuatro</strong> – ¿No crees que tenemos problemas más urgentes que tratar?<br><strong>Uno</strong> – Tienes razón… ¿Y si ponemos algo en su aperitivo? Algo así como somníferos, ¿sabes? Para acortar la velada…<br><strong>Cuatro</strong> – ¿Tú crees?<br><em>Salen</em>.<br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación<em> <a href="https://sketchotheque.net/es/aviso-de-paso/">Aviso de paso</a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/aviso-de-paso/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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