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	<title>Archives des La Barra - La Sketchothèque</title>
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	<description>Les sketchs de Jean-Pierre Martinez</description>
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	<title>Archives des La Barra - La Sketchothèque</title>
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		<title>Una bella muerte</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 May 2025 16:04:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una bella muerte, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'La Barra' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/una-bella-muerte/">Una bella muerte</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
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<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un bar. Una mesa en la que está sentada una mujer. No hay ninguna consumición delante de ella. Llega otra mujer.<br></em><strong>Una</strong> (<em>levantándose</em>) – Ah, has venido…<br><strong>Dos</strong> – ¿Tenía elección?<br><em>Incómodas, dudan en besarse, pero desisten. Se sientan.</em><br><strong>Una</strong> – ¿Quieres algo?<br><strong>Dos</strong> – Pedí un café de paso.<br><strong>Una</strong> – Aunque sepamos que no estamos aquí para siempre… Te afecta…<br><strong>Dos</strong> – A su edad… Sabíamos que estaba en período de preaviso, ¿verdad?<br><strong>Una</strong> – Aparentemente, ocurrió mientras dormía.<br><strong>Dos</strong> – ¿Ah, sí…?<br><strong>Una</strong> – Al menos no sufrió… Ni siquiera se dio cuenta de que se iba.<br><strong>Dos</strong> – Una muerte hermosa, como dicen… No reemplaza una vida hermosa, pero siempre es mejor que nada…<br><strong>Una</strong> – Siempre hizo lo que quiso…<br><strong>Dos</strong> – ¿Eso es suficiente para tener una vida hermosa…?<br><strong>Una</strong> – Era otra época.<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><em>Silencio incómodo. La segunda se levanta.</em><br><strong>Dos</strong> – Voy a ver qué hacen con mi café… Parece que me olvidaron… ¿Quieres algo más?<br><strong>Una</strong> – Todavía no me trajeron lo que pedí…<br><em>La segunda se acerca a la barra. La primera se retoca el maquillaje. La otra vuelve con dos tazas de café.</em><br><strong>Dos</strong> – Las tenían preparadas, pero se olvidaron de traérnoslas…<br><strong>Una</strong> – Espero que todavía esté caliente…<br><strong>Dos</strong> (<em>dando un sorbo</em>) – En todo caso, está fuerte… Despertaría a un muerto…<br><em>La otra le lanza una mirada sorprendida, preguntándose si es una broma o no.</em><br><strong>Una</strong> – Ni siquiera pudimos despedirnos de él.<br><strong>Dos</strong> – ¿Despedirnos?<br><strong>Una</strong> – Decirle adiós, si prefieres…<br><strong>Dos</strong> – No sé qué prefiero, pero bueno…<br><strong>Una</strong> – Aun así… Si hubiéramos sabido…<br><strong>Dos</strong> – Incluso si hubiéramos sabido la fecha y la hora… Entre nosotras, ¿qué habría cambiado?<br><strong>Una</strong> – Podríamos haberle dicho una última palabra…<br><strong>Dos</strong> – ¿Una última palabra? ¿Como qué, por ejemplo?<br><strong>Una</strong> – No lo sé…<br><strong>Dos</strong> – En lo que a mí respecta, no estoy seguro de que la última palabra que le podría haber dicho le habría sido de gran consuelo…<br><strong>Una</strong> – Ya no sirve de nada rumiar el pasado… Ahora que ya no está…<br><strong>Dos</strong> – Tienes razón… Miremos resueltamente hacia el futuro… Entonces, ¿qué hacemos con el cuerpo?<br><strong>Una</strong> – Hablas como si fuéramos nosotros quienes lo hubiéramos asesinado…<br><strong>Dos</strong> – Estaba pensando en la cremación…<br><strong>Una</strong> – ¿Crees que eso es lo que él hubiera querido?<br><strong>Dos</strong> – Bueno… No recuerdo haber tenido ese tipo de conversación con él… De hecho, no recuerdo haber tenido nunca una conversación real con él… ¿Y tú?<br><strong>Una</strong> – No, yo tampoco…<br><strong>Dos</strong> – En ese caso, nos toca decidir a nosotros. Personalmente, nunca he sido muy fan del lado mausoleo. Excepto para los grandes hombres, por supuesto. No vamos a embalsamarlo como a Stalin… Y como no tengo la intención de ir a dejarle flores todos los años en el Día de Todos los Santos.<br><strong>Una</strong> – No lo sé…<br><strong>Dos</strong> – Hablo por mí… Pero sobre todo no quiero privarte del placer de ir a poner flores en su tumba una vez al año… Si crees que es mejor invertir en la piedra… Haremos lo que tú quieras.<br><em>Un momento.</em><br><strong>Una</strong> – ¿Y qué haríamos con las cenizas?<br><strong>Dos</strong> – Las compartimos. Como es todo lo que nos dejó.<br><strong>Una</strong> – No podemos hacer eso…<br><strong>Dos</strong> – Si prefieres esparcirlo todo en tu césped entre la barbacoa y la piscina, estoy dispuesta a dejarte mi parte, tranquila…<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Una</strong> – ¿Cómo puedes ser tan dura…?<br><em>La emoción se apodera de ella.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿Cómo hemos llegado a esto? Esa es la pregunta…<br><strong>Una</strong> – Así es… No es culpa de nadie…<br><strong>Dos</strong> – ¡Es culpa de alguien, necesariamente!<br><strong>Una</strong> – Ya es demasiado tarde, de todos modos.<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Una</strong> – ¿Y tú, cómo estás?<br><strong>Dos</strong> – Estoy bien.<br><strong>Una</strong> – ¿Eso es todo?<br><strong>Dos</strong> – Sería demasiado largo…<br><em>Su teléfono suena, ella responde.</em><br><strong>Dos</strong> – Sí… Ah, eres tú… No, no… Sí, sí, pero… Escucha, estoy en una reunión ahora. Bueno… más bien, una reunión familiar. No, tampoco es realmente una fiesta familiar, te contaré. ¿Puedo llamarte después? Vale, nos vemos luego… Yo también…<br><em>Guarda su teléfono.</em><br><strong>Dos</strong> – Perdona… ¿Y tú, cómo estás?<br><strong>Una</strong> – Ha pasado tanto tiempo… No sé por dónde empezar…<br><em>El teléfono de la otra suena de nuevo.</em><br><strong>Dos</strong> – Perdón… (<em>Contesta la llamada.</em>) Sí… Ah, entendido. No, no, no es grave. ¿No? Pero te dije que… Vale, estaré allí en una hora.<br><em>Guarda su teléfono.</em><br><strong>Dos</strong> – Lo siento mucho… ¿De qué estábamos hablando?<br><strong>Una</strong> – No importa.<br><strong>Dos</strong> – Mira, sinceramente, si puedes ocuparte de eso por… A mí me supera… Haz lo que creas conveniente, para mí no hay problema… Y por supuesto, compartimos los gastos…<br><em>Se levanta.</em><br><strong>Dos</strong> – Realmente tengo que irme ahora… No había planeado… Pero podemos almorzar juntas uno de estos días…<br><strong>Una</strong> – Por qué no.<br><em>Comienza a sacar un billete de su bolso para pagar.</em><br><strong>Dos</strong> – Déjalo, pagaré cuando me vaya. Tienes mi número, ¿me mantienes informada?<br><strong>Una</strong> – De acuerdo…<br><em>Esta vez se besan, torpemente. La segunda se va. La primera vuelve a sentarse y termina su café.</em><br><strong>Dos</strong> – Y ahí lo tienes, ahora está frío…<br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



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		<title>Como una vieja película</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/como-una-vieja-pelicula/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 May 2025 16:00:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Compañero de trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
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		<category><![CDATA[Joven]]></category>
		<category><![CDATA[Jubilación]]></category>
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		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Vejez]]></category>
		<category><![CDATA[Viejo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Como una vieja película, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'La Barra' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un bar. Dos mujeres (una joven y una mayor) están sentadas cada una en una mesa. La joven finge trabajar tecleando en una calculadora y anotando cifras en una hoja. La mayor parece desocupada.<br></em><strong>Joven</strong> (<em>con una amabilidad un poco forzada</em>) – Entonces, ¿ya está? Esta es la última…<br><strong>Anciana</strong> – Sí…<br><strong>Joven</strong> – ¿Qué se siente?<br><strong>Anciana</strong> – Es como una película vieja que hemos vuelto a ver demasiado. Al final, ya no entendemos nada…<br><strong>Joven</strong> – Te extrañaremos… ¿Harás una fiesta?<br><strong>Anciana</strong> – ¿Una fiesta?<br><strong>Joven</strong> – ¡Una fiesta de despedida!<br><strong>Anciana</strong> – Ah… No sé… ¿Debería…? (<em>La joven no responde y sigue trabajando</em>) ¿Sabes qué es lo que más extrañaré? El pequeño sabor amargo del café por la mañana. El día que comienza… A mediodía, ya está arruinado…<br><strong>Joven</strong> – ¿Qué vas a hacer… después?<br><strong>Anciana</strong> – Descansar… ¿Es lo que se hace, supongo…<br><strong>Joven</strong> – ¿Y te quedas por aquí, o…?<br><strong>Anciana</strong> – ¿Adónde quieres que vaya…?<br><em>Aire perplejo de la joven, interrumpido por el timbre de su teléfono móvil.</em><br><strong>Joven</strong> – Sí… No… Sí, sí… No, no…<br><em>La joven cuelga y garabatea algo en un papel.</em><br><strong>Anciana</strong> – ¿Llega pronto?<br><strong>Joven</strong> – ¿Quién?<br><strong>Anciana</strong> – ¡Mi sustituta!<br><strong>Joven</strong> – Ah… Creo que el lunes…<br><strong>Anciana</strong> – Entonces no la veré… ¿La conoces?<br><strong>Joven</strong> – No… (<em>Un poco avergonzada</em>) De hecho, soy yo quien te reemplaza…<br><strong>Anciana</strong> (<em>sin hostilidad</em>) – Ah, entiendo… ¡Felicidades…! Y la novata te reemplazará a ti… Tiene lógica…<br><em>El teléfono suena de nuevo. La joven contesta la llamada.</em><br><strong>Joven</strong> – Sí… No… Sí, sí… No, no…<br><strong>Anciana</strong> – ¿Quieres un café?<br><strong>Joven</strong> – Por qué no.<br><em>La anciana le lleva una taza.</em><br><strong>Anciana</strong> – Te dejaré la cafetera, si quieres… En la oficina, quiero decir…<br><strong>Joven</strong> – ¿Cuánto tiempo estuviste aquí?<br><strong>Anciana</strong> – Demasiado tiempo… (<em>Un tiempo</em>) ¿Y tú?<br><strong>Joven</strong> – Apenas llego…<br><strong>Anciana</strong> – ¿Piensas quedarte?<br><strong>Joven</strong> (<em>satisfecha</em>) – Hoy termina mi período de prueba… Mañana, firmo un contrato indefinido… Es automático…<br><strong>Anciana</strong> – En ese caso… ¿Estás contenta, entonces?<br><strong>Joven</strong> – Está bien…<br><em>Ellas sorben su café.</em><br><strong>Anciana</strong> – Está bueno, ¿no? ¿No está demasiado fuerte?<br><strong>Joven</strong> – Está perfecto…<br><strong>Anciana</strong> – En realidad, apenas nos conocemos. ¿Estás casada?<br><strong>Joven</strong> – Todavía no… ¿Y tú?<br><strong>Anciana</strong> – No…<br><strong>Joven</strong> – Bueno… Tengo que volver a eso…<br><strong>Anciana</strong> – Sí, perdón. Para mí, es mi último día, así que ya no tengo mucho que perder. Pero tú. Si tu período de prueba termina solo esta noche. Tendrás todo el tiempo para no hacer nada cuando te contraten de verdad…<br><em>La joven mira a la otra, preguntándose si está bromeando. Luego, vuelve al trabajo. La anciana silba o tararea. La joven, evidentemente molesta por el ruido, le lanza a escondidas una mirada de desaprobación.</em><br><strong>Anciana</strong> – Disculpa… (<em>La joven vuelve al trabajo</em>.) Puedes sentarte en mi lugar cuando me vaya. La mesa es un poco más grande, ¿no…<br><strong>Joven</strong> – Sí… Eso está previsto…<br><strong>Anciana</strong> – Es cierto, soy tonta… Y la nueva ocupará la mesa pequeña. (<em>La presencia ociosa de la anciana parece distraer a la joven.</em>) Perdón, intentaré ocuparme de algo. De hecho, debería pensar en hacer mis cajas… (<em>Rebusca en una gran bolsa.</em>) Bueno, cuando digo cajas… Creo que todo cabrá en una bolsa de plástico… Es increíble… Toda una vida, ¿y qué queda…? Unas cuantas camisas vacías en un armario… No podemos decir que dejamos algo atrás, ¿verdad? ¿No tendrías una bolsa de plástico, por casualidad? (<em>La joven le lanza una mirada para indicarle que no.</em>) Y pensar que ocupaba tu escritorio cuando entré aquí… ¿Sabes en qué soñaba en esa época? (<em>La joven niega con la cabeza</em>.) Escribir… No… No llenar páginas de informes, como he hecho toda mi vida… Escribir… Para no tener que rendir cuentas, precisamente… Me decía que al tomar un trabajo tranquilo, tendría tiempo para ponerme con ello… Y luego, los años pasaron, y nunca lo hice…<br><strong>Joven</strong> – Ahora tendrás tiempo…<br><strong>Anciana</strong> – Sí. La eternidad… Pero, ¿para contar qué? ¿Mi vida? Ya te dije, cabría en una pequeña bolsa de plástico…<br><em>Suena el teléfono.</em><br><strong>Joven</strong> – Sí… No…<br><strong>Anciana</strong> – Tal vez incluso en un preservativo…<br><strong>Joven</strong> – Sí, sí… No, no… (<em>La joven cuelga</em>.) ¿Decías…?<br><strong>Anciana</strong> – Nada…<br><strong>Joven</strong> – ¿Sabes lo que estaba pensando…?<br><strong>Anciana</strong> (<em>llena de esperanza</em>) – No…<br><strong>Joven</strong> – ¿Y si aprovechase para pedir que nos pongan moqueta?<br><strong>Anciana</strong> (<em>sorprendida</em>) – ¿Moqueta?<br><strong>Joven</strong> – ¡Para no molestar a los de abajo! El parqué es bonito, pero… rechina.<br><strong>Anciana</strong> – ¿Ya se quejaron… los de abajo?<br><strong>Joven</strong> – No… Pero de todos modos hay bastante trasiego por aquí…<br><strong>Anciana</strong> – Yo voy a vivir abajo.<br><strong>Joven</strong> – Ah, sí…?<br><strong>Anciana</strong> – Tengo que vivir en algún sitio… Es un poco oscuro, pero… conozco bien la zona… No me sentiré fuera de lugar…<br><strong>Joven</strong> – Y escucharnos caminar así, encima de ti… todo el día… ¿Estás segura de que no te molestará?<br><strong>Anciana</strong> – Me servirá de distracción… Pensaré… Están trabajando allí arriba mientras yo… puedo quedarme en la cama todo el día…<br><strong>Joven</strong> – Bueno… Nada de moqueta entonces…<br><em>La joven vuelve al trabajo.</em><br><strong>Anciana</strong> – ¿Cuáles son tus sueños, entonces?<br><strong>Joven</strong> – ¿Mis sueños?<br><strong>Anciana</strong> – Eres joven. Debes tener aún sueños… Si te ganaras el premio gordo, ¿qué harías?<br><strong>Joven</strong> – Supongo que tomaría unas vacaciones…<br><strong>Anciana</strong> – ¿Y después…?<br><strong>Joven</strong> – Después… ¿Abriría mi propia empresa, tal vez…?<br><strong>Anciana</strong> – ¿Para…?<br><strong>Joven</strong> – ¡Para no tener jefe!<br><strong>Anciana</strong> – Abrir tu propia empresa para no tener jefe… Tan bien no trabajar en absoluto… Es más simple, ¿no?<br><strong>Joven</strong> – Sí, quizás… (<em>Es interrumpida por el timbre del teléfono</em>) No… Sí, sí… No, no… (<em>Cuelga</em>) Bueno, ¿en qué estábamos…?<br><strong>Anciana</strong> – Vete…<br><strong>Joven</strong> – ¿Perdón?<br><strong>Anciana</strong> – ¡Vete! Antes de que sea demasiado tarde…<br><strong>Joven</strong> – ¿Para ir a dónde?<br><strong>Anciana</strong> – ¿Cuántos años tienes, veinte? ¿Realmente quieres terminar como yo?<br><strong>Joven</strong> – Hay que vivir… ¿Qué propones…?<br><strong>Anciana</strong> (<em>desconcertada</em>) – Nada… Tienes razón…<br><em>La joven vuelve a trabajar.</em><br><strong>Joven</strong> – ¿Sabes lo que creo?<br><strong>Anciana</strong> – No…<br><strong>Joven</strong> – Van a cerrar la empresa.<br><strong>Anciana</strong> – ¿Cómo que cerrar la empresa?<br><strong>Joven</strong> – ¿Sabes lo que fabricamos…<br><strong>Anciana</strong> – No…<br><strong>Joven</strong> – Toda tu vida has trabajado aquí, ¿y no sabes lo que fabricamos?<br><strong>Anciana</strong> – Al principio, creo que lo sabía… Pero ha cambiado tanto… Nos compraron al menos diez veces. Ni siquiera sabía que todavía fabricábamos algo… ¿Qué fabricamos?<br><strong>Joven</strong> – ¡Urnas!<br><strong>Anciana</strong> – ¿Urnas?<br><strong>Joven</strong> – El mercado se está desplomando.<br><strong>Anciana</strong> – ¿La abstención…?<br><strong>Joven</strong> – ¡Urnas funerarias!<br><strong>Anciana</strong> – Ah…<br><strong>Joven</strong> – El boom de la tercera edad ya pasó…<br><strong>Anciana</strong> – ¿Es tan grave?<br><strong>Joven</strong> – Van a cerrar la empresa… y abrirán otra…<br><strong>Anciana</strong> – ¿Deslocalización?<br><strong>Joven</strong> – Ni siquiera. En realidad, probablemente mantendremos los mismos locales…<br><strong>Anciana</strong> – ¿Y el personal?<br><strong>Joven</strong> – Aparte de las salidas naturales, como la tuya, probablemente terminaremos reubicando a todos… Incluso podríamos volver a contratar… Solo tendremos que cambiar el nombre de la empresa para fabricar otra cosa… Tenemos muchas opciones… Con el aumento de la natalidad…<br><strong>Anciana</strong> – Entonces, ¿qué cambia?<br><strong>Joven</strong> – En realidad, no mucho.<br><em>La joven vuelve al trabajo. La anciana permanece pensativa.</em><br><strong>Anciana</strong> – Realmente no hay forma de detener todo esto…<br><strong>Joven</strong> – ¿Qué?<br><strong>Anciana</strong> – No lo sé… De hecho, estoy segura de que si hacemos huelga, nadie lo notaría arriba…<br><strong>Joven</strong> – Eres única…<br><strong>Anciana</strong> – Sí… Una anciana única… ¿Ha notado? Nunca dicen una joven única… Es normal ser única cuando eres joven… Se tolera… Incluso se recomienda… Casi higiénico. Pero al envejecer… Se supone que debes superarlo… El pelo rojo… o los anillos en la nariz. Después de los treinta, es pasado de moda. Entonces, después de cincuenta, es completamente sospechoso… ¿Sabes lo que es envejecer? Es ya no saber cómo inventar la vida todas las mañanas, después de la hora del café… De hecho, morimos por falta de imaginación. No eres muy… anillos en la nariz, ¿verdad…?<br><strong>Joven</strong> – ¿Tienes hijos?<br><strong>Anciana</strong> – No…<br><strong>Joven</strong> – ¿Te hubiera gustado tener alguno?<br><strong>Anciana</strong> – ¿Para qué?<br><strong>Joven</strong> – Por ejemplo, para no envejecer sola.<br><strong>Anciana</strong> – Tengo vecinos. Envejecen conmigo.<br><strong>Joven</strong> – Es bastante deprimente hablar contigo…<br><strong>Anciana</strong> (<em>divertida</em>) – ¿Lo crees…?<br><strong>Joven</strong> – No es tan grave.<br><strong>Anciana</strong> – ¿Que sea deprimente?<br><strong>Joven</strong> – Tal vez pides demasiado.<br><strong>Anciana</strong> – Sí… Eso es lo que me dijeron arriba la última vez que me atreví a pedir un aumento…<br><strong>Joven</strong> – ¿Hace cuánto fue eso…?<br><strong>Anciana</strong> – No sé…<br><strong>Joven</strong> – Ya no hay nadie arriba… ¿Tampoco lo sabías?<br><strong>Anciana</strong> – Cómo que nadie…?<br><strong>Joven</strong> – Nos compraron los fondos de pensiones.<br><strong>Anciana</strong> – ¿Quieres decir… los jubilados?<br><strong>Joven</strong> – Sus viudas, al menos.<br><strong>Anciana</strong> – Entonces, después de que me vaya, ¿seré la jefa de mi empresa?<br><strong>Joven</strong> – Eh, sí… Ves, ni siquiera hace falta jugar a la lotería. Solo hay que esperar…<br><em>La anciana, devastada, permanece en silencio.</em><br><strong>Anciana</strong> – Si organizo una fiesta de despedida, ¿vendrás?<br><strong>Joven</strong> – ¿Por qué no? Envíame una esquela…<br><em>Se escucha a lo lejos el rugido de una sirena.</em><br><strong>Anciana</strong> – Es la hora… Tendré que irme… (<em>Comienza a irse.</em>) Durante años, al escuchar la sirena al mediodía, tenía el reflejo de correr hacia los refugios… Aunque ni siquiera viví la guerra… Pero el bombardeo nunca llegaba. Así que simplemente iba a almorzar… (<em>Se gira una última vez hacia la joven</em>.) Te dejaré mis tickets de restaurante…<br><em>Se va. La joven la sigue poco después.</em><br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



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		<title>El coxis</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/el-coxis/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 May 2025 15:53:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Amistad]]></category>
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		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía cotidiana]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El coxis, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'La Barra' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>En la barra, dos mujeres miran fijamente a lo lejos. La segunda lleva un gorro en la cabeza del que no sobresale ningún cabello.<br></em><strong>Una</strong> – ¿Viste ese árbol, qué bonito es?<br><strong>Dos</strong> – Sí.<br><strong>Una</strong> – Es tan parte del paisaje… que terminamos por no verlo.<br><strong>Dos</strong> – Mmm…<br><strong>Una</strong> – Es un roble. No habíamos nacido aún, y ya estaba aquí.<br><strong>Dos</strong> – ¿Cómo lo sabes? Ya que no habíamos nacido…<br><strong>Una</strong> – Colgamos una cuerda para columpiarnos de una de sus ramas cuando éramos pequeñas. Ya era tan grande. ¿No recuerdas?<br><strong>Dos</strong> – No.<br><strong>Una</strong> – Yo sí. Me rompí el brazo al caerme de ese maldito columpio.<br><strong>Dos</strong> – Te has roto tantas cosas. ¿Cómo quieres que me acuerde…? Una vez, incluso te rompiste el culo.<br><strong>Una</strong> – El cóccix.<br><strong>Dos</strong> – Al caer de una silla. Es increíble. Me pregunto qué hueso no te has fracturado. (<em>Una pausa</em>) El cóccix… Ni siquiera sabía que existía en ese momento. Y aun ahora, no estoy segura de cómo se escribe.<br><strong>Una</strong> – Lo único que puedo decirte es que suma un montón de puntos en el Scrabble…<br><strong>Dos</strong> – Cuando te imagino de pequeña, te veo con un yeso… Incluso en las fotos de clase, siempre tienes un brazo en cabestrillo, muletas o un gran vendaje. Es de preguntarse cómo lograste llegar aquí entera.<br><strong>Una</strong> – Tú nunca te has roto nada. Como ese árbol, allí…<br><strong>Dos</strong> – Sin embargo, hice las mismas tonterías que tú… También he vivido peligrosamente. Incluso he abierto ostras en Navidad. Y nunca me he atravesado la mano con el cuchillo…<br><strong>Una</strong> – Siempre has tenido más suerte que yo. Te lo he reprochado muchas veces por eso…<br><strong>Dos</strong> – ¿Realmente crees que he tenido suerte…?<br><strong>Una</strong> – Sí, eso es, llámame torpe.<br><strong>Dos</strong> – ¿A dónde quieres llegar con tu árbol?<br><strong>Una</strong> – Ha resistido a todas las tormentas. Ni una rama rota. Como tú. En cien años, seguirá estando aquí.<br><strong>Dos</strong> – Incluso si está en pie, tal vez ya esté carcomido por dentro. Mira, ya no tiene ni una hoja en la cabeza. Como yo, precisamente.<br><strong>Una</strong> – Es normal. Estamos en otoño…<br><strong>Dos</strong> – Ah, sí, es verdad. No me di cuenta de que pasó el verano… Desde mi ventana, en el hospital, tenía vista al estacionamiento de Alcampo.<br><strong>Una</strong> – Las hojas volverán a crecer en primavera, ya verás.<br><em>Un tiempo.</em><br><strong>Dos</strong> – Y mi pelo, ¿crees que volverá a crecer en primavera?<br><strong>Una</strong> (<em>extendiéndole la mano</em>) – En esto me juego el brazo…<br><em><strong>Negro</strong></em>.</p>



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			</item>
		<item>
		<title>El miedo a ganar</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/el-miedo-a-ganar/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 May 2025 15:50:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Destino]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[La Barra]]></category>
		<category><![CDATA[Lotería]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2609</guid>

					<description><![CDATA[<p>El miedo a ganar, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'La Barra' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un bar. Dos mujeres están sentadas a una mesa. La primera mira fijamente hacia adelante.<br></em><strong>Mujer 1</strong> – ¿Qué estás mirando?<br><strong>Mujer 2</strong> – Estoy esperando los resultados de la lotería. Pronto los mostrarán en la pantalla, allí…<br><strong>Mujer 1</strong> – ¿Juegas a la lotería?<br><strong>Mujer 2</strong> – Me dio ganas de probar.<br><strong>Mujer 1 </strong>– ¿Por qué no…? (<em>Silencio</em>) ¿Cuánto es el Gordo?<br><strong>Mujer 2</strong> – 115 millones.<br><strong>Mujer 1</strong> – 115 millones…<br><strong>Mujer 2</strong> – Te estás preguntando que podrías hacer con 115 millones.<br><strong>Mujer 1</strong> – A partir de cierta cantidad, ya no tenemos referencia de todos modos. Cuando te dicen que una estrella está a 115 millones de años luz, no te preguntas cuánto es en kilómetros.<br><strong>Mujer 2</strong> – Ni cuánto te costaría de gasolina llegar allí con tu coche…<br><strong>Mujer 1</strong> – ¿Qué números jugaste?<br><strong>Mujer 2</strong> – Mi número de la seguridad social.<br><strong>Mujer 1</strong> – La suerte favorece a los valientes… ¿Te das cuenta de lo que significaría si ganamos…<br><strong>Mujer 2</strong> – Me cuesta un poco imaginarlo.<br><strong>Mujer 1</strong> – Ya no tendríamos que levantarnos los lunes para ir a trabajar. 365 días de días libres por año…<br><strong>Mujer 2</strong> – Sí… Dejarlo todo…<br><strong>Mujer 1 </strong>– ¿Todo? ¿Qué harías tú, si tuvieras 115 millones ahora mismo? Bueno, 57 millones y medio… (<em>La segunda la mira.</em>) Espera, ¿no estamos emparejadas, verdad? Para lo bueno y lo malo…<br><strong>Mujer 2</strong> – No lo sé… Ganas 10,000 euros, estás contenta. Te das un pequeño extra. Quiero decir, no te cambia la vida. Pero 115 millones… Hay un antes y un después. Ahí te conviertes en alguien completamente diferente. Es como un segundo nacimiento. Da un poco de miedo, ¿no?<br><strong>Mujer 1 </strong>– Yo empezaría diciéndole a mi jefe todo lo que pienso de él… y después iría directo al concesionario de Mercedes para comprarme un coche más grande que el suyo. Ganar la lotería es otra forma de establecer la dictadura del proletariado… a nivel individual…<br><strong>Mujer 2</strong> – Debe ser impactante, de todos modos. Ya no tener límites en tus deseos de la noche a la mañana. Ninguna restricción más. Poder hacer lo que quieras. Todo lo que quieras…<br><strong>Mujer 1</strong> – Creo que podría manejarlo.<br><strong>Mujer 2 </strong>– No estoy tan segura… Solo hay que leer los periódicos. La cantidad de ganadores de la lotería que terminan completamente arruinados…<br><strong>Mujer 1 </strong>– Si todo lo que arriesgas al ganar la lotería es terminar arruinado… No tienes mucho que perder…<br><strong>Mujer 2</strong> – Sin mencionar los divorcios… ¿Crees que nuestra relación lo resistiría?<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Mujer 1</strong> – Al mismo tiempo, no lo sé muy bien… ¿Cómo darle sentido a una vida de multimillonario que te cae así, de repente?<br><strong>Mujer 2</strong> – ¿Crees que las hijas de los multimillonarios se hacen este tipo de preguntas metafísicas?<br><strong>Mujer 1</strong> – Sí, pero ellas ya nacieron así. Tuvieron tiempo de acostumbrarse. No conocen nada más. Cuando ganas en la lotería, te cae de repente. Una oportunidad entre 20 millones, ¿te das cuenta…<br><strong>Mujer 2</strong> – El promedio de espermatozoides durante una eyaculación es de 300 millones.<br><strong>Mujer 1</strong> – ¿Y entonces?<br><strong>Mujer 2 </strong>– Entonces, si estamos aquí las dos, ya somos bastante afortunadas. Nuestra vida de proletarias también nos cayó por casualidad. Digamos que aquí estamos dando una segunda oportunidad en la lotería. Para corregir el destino, que no nos hizo nacer con una cuchara de plata en la boca.<br><strong>Mujer 1 </strong>– No lo sé… Me da un poco de miedo… Y también significaría que nuestra vida actual no vale nada… Que no valió la pena vivirla… ¿Es eso lo que piensas? ¿Por eso juegas a la lotería?<br><strong>Mujer 2</strong> – Pero, ¿qué estás diciendo…? Y además, es la primera vez que juego. Es solo por diversión.<br><strong>Mujer 1 </strong>– La mayoría de los ganadores son personas que jugaban por primera vez. Se conoce como la suerte del principiante…<br><em>De repente, ambas parecen casi preocupadas.</em><br><strong>Mujer 2</strong> (<em>tensa</em>) – Ahí van a dar los resultados…<br><em>Miran, pegadas, el sorteo.</em><br><strong>Mujer 1</strong> – ¿Y entonces?<br><strong>Mujer 2</strong> (<em>verificando su boleto</em>) – No tenemos ningún número correcto. Es muy raro, sabes. Olvidé un poco mis clases de estadística en la escuela, pero me pregunto si la probabilidad de no tener ningún número no es casi tan alta como la de tenerlos todos.<br><strong>Mujer 1 </strong>– Entonces, en cierto sentido, podríamos decir que tuvimos suerte…<br><em>Se miran con complicidad y tienen un gesto de ternura.</em><br><strong>Mujer 2</strong> – Y pensar que toda esta felicidad podría habernos pasado por alto de repente…<br><strong>Mujer 1 </strong>– Pone los pelos de punta…<br><em>Negro</em>.</p>



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			</item>
		<item>
		<title>Friday wear</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/friday-wear-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 25 May 2025 16:19:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Director]]></category>
		<category><![CDATA[Ejecutivo]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[La Barra]]></category>
		<category><![CDATA[Suicidio]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2606</guid>

					<description><![CDATA[<p>Friday wear, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'La Barra' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un bar. Una mujer, tipo ejecutiva en un atuendo elegante pero con jeans, se sienta en una mesa. Abre su maletín y saca un catálogo que hojea mientras toma su café. Su teléfono suena y responde.</em><br><strong>Ejecutiva</strong> – Sí… ¿Ah, sí…? Sí, sí, los espero. No, no, creo que soy un poco temprano. ¿A qué hora exactamente tenemos la cita?<br><em>Una mujer llega, su directora, de traje, tipo mujer ejecutiva, con el teléfono pegado a la oreja. Parece muy apurada, como si hubiera tomado cocaína. Se sienta en la misma mesa.</em><br><strong>Directora</strong> – A las diez cuarenta y cinco. ¿Tienes las imágenes de la nueva campaña?<br><em>Continúan hablando a través de sus teléfonos como si no estuvieran sentadas una frente a la otra.</em><br><strong>Ejecutiva</strong> – Sí, sí, por supuesto. Verás, es magnífica…<br><em>La mujer pasa una nueva página del catálogo. Su directora le quita el catálogo de las manos y lo examina a su vez.</em><br><strong>Directora</strong> – Ah, sí, es…<br><strong>Ejecutiva</strong> – Cambia…<br><strong>Directora</strong> – Sí…<br><strong>Ejecutiva</strong> – Los creativos realmente hicieron un buen trabajo.<br><strong>Directora</strong> – Por una vez, mostraron creatividad.<br><em>La mujer ejecutiva se da cuenta primero de lo ridículo de la situación, pareciendo ver finalmente a su directora frente a ella.</em><br><strong>Ejecutiva</strong> – ¿Quieres un café?<br><em>Al levantar los ojos del catálogo, la directora también ve a su interlocutora.</em><br><strong>Directora</strong> – Eh, no, gracias. Dejé el café. Me oscurece los dientes y me dan ganas de mear.<br><em>La directora examina a la otra mujer, como si algo en su atuendo la sorprendiera, sin poder descifrar de inmediato qué.</em><br><strong>Directora</strong> – ¿No llevas sujetador…?<br><strong>Ejecutiva</strong> – Eh… No. ¿Es un problema?<br><strong>Directora</strong> – No, no… Bueno… Normalmente, ¿sueles llevar uno?<br><strong>Ejecutiva</strong> – Como es viernes, pensé que… Sería más relajado…<br><strong>Directora</strong> – ¿Más relajado?<br><strong>Ejecutiva</strong> – El… El «Friday wear», ¿sabes…?<br><strong>Directora</strong> – ¿El «Friday wear»…?<br><strong>Ejecutiva</strong> – El viernes informal… En Estados Unidos, los viernes, todos los ejecutivos se visten así. De manera un poco menos formal. Limpia, pero relajada…<br><strong>Directora</strong> – En Estados Unidos…?<br><strong>Ejecutiva</strong> – Sin sujetador.<br><strong>Directora</strong> (<em>incómoda</em>) – Bueno…<br><em>Silencio un tanto incómodo.</em><br><strong>Ejecutiva</strong> – ¿Puedo hablarte francamente?<br><strong>Directora</strong> (<em>un poco preocupada</em>) – ¿Hablarme francamente? Me pregunto si no prefería cuando llevabas sujetador, al final<br><strong>Ejecutiva</strong> – Nuestra empresa tiene una imagen un poco anticuada entre sus clientes, ya lo sabes. Todos los estudios lo demuestran. Un poco desfasada, ¿entiendes? Además del nuevo catálogo, pensé que al adoptar el «Friday wear»… estaríamos más… en onda.<br><em>La directora parece totalmente sorprendida. Vacila un momento antes de decidirse.</em><br><strong>Directora</strong> – Oh, y después de todo, tienes razón. Vamos…<br><em>Se voltea de espaldas al público, se contorsiona un momento y luego se enfrenta de nuevo sosteniendo su sujetador.</em><br><strong>Directora</strong> – Si es lo suficientemente bueno para los americanos…<br><em>La otra parece un poco sorprendida.</em><br><strong>Directora</strong> – Ah… Es cierto que se respira mejor… ¿Crees que parezco más relajada así?<br><strong>Ejecutiva</strong> – Mucho más relajada.<br><strong>Directora</strong> – La próxima vez, me quitaré las bragas también…<br><em>Pero la directora parece aún un poco preocupada.</em><br><strong>Directora</strong> – Pero… ¿no es un poco…? En cuanto a nuestro cliente, quiero decir…<br><strong>Ejecutiva</strong> – No, ¿por qué…?<br><strong>Directora</strong> – Bueno, después de todo… Lencería… ¿Es lo que venden, verdad?<br><strong>Ejecutiva</strong> – ¡Ah…! ¡Oh, no! ¿Por qué? Y además, solo es los viernes.<br><em>La directora parece resignarse.</em><br><strong>Directora</strong> – Bueno, de todos modos, tendré que llevarte al cliente… Como la granjera lleva la vaca al toro…<br><em>La ejecutiva parece un poco desconcertada. Ambas se levantan para ir a su cita.</em><br><strong>Directora</strong> – ¿Con quién tenemos la cita?<br><strong>Ejecutiva</strong> – Con la nueva directora ejecutiva.<br><strong>Directora</strong> – ¿La nueva?<br><strong>Ejecutiva</strong> – La anterior se suicidó el viernes pasado. ¿No estabas al tanto?<br><strong>Directora</strong> – Dios mío, no… Qué idea tan extraña.<br><strong>Ejecutiva</strong> – Se colgó del balcón de su oficina. Con la tira de su sujetador, precisamente…<br><strong>Directora</strong> – Como sea, es resistente… Para soportar semejante peso…<br><em>La ejecutiva parece un poco sorprendida e inquieta de ver a su directora tan relajada.</em><br><strong>Directora</strong> – Bromeo. Dijimos que éramos cool, ¿no?<br><em>Salen.<br><strong>Negro</strong>.</em></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Entrevista de trabajo</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/entrevista-de-trabajo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 25 May 2025 16:15:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Director]]></category>
		<category><![CDATA[La Barra]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Pobreza]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Racismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Entrevista de trabajo, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'La Barra' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>En un bar, una mesa en la que está sentada una mujer de tipo ejecutiva comercial. Llega una chica rubia con estilo de estudiante. La mujer se levanta y le da la mano.<br></em><strong>Mujer</strong> – Siéntate, por favor… (<em>Un poco sorprendida</em>) ¿Entonces eres la señorita…?<br><strong>Joven</strong> – Ben Salah. Fatima Ben Salah…<br><strong>Mujer</strong> – Eso es… Y… eres rubia…<br><strong>Joven</strong> – Sí, lo sé, me lo dicen a menudo… En realidad, es mi bisabuelo que… Pero normalmente, tranquiliza a mis empleadores. Cuando logro llegar a la entrevista de trabajo, por supuesto… ¿Hay algún problema?<br><strong>Mujer</strong> – En absoluto…<br><strong>Joven</strong> – La oferta decía que estaban buscando a una vendedora…?<br><strong>Mujer</strong> – De primas de seguros, sí… Vendemos pólizas de seguros funerarios. Un mercado ya muy saturado… Estamos buscando a alguien para prospectar en los suburbios…<br><strong>Joven</strong> – ¿Por qué no una rubia?<br><strong>Mujer</strong> – Para puerta a puerta en los barrios… Pensamos que una rubia… Bueno, causaría menos empatía…<br><strong>Joven</strong> (<em>entregándole una hoja</em>) – Tengo antecedentes, ¿sabes? Quiero decir, un currículum…<br><strong>Mujer</strong> – Hay que ser muy hábil para colocar este tipo de productos. Cuando no sabes cómo vas a pagar el alquiler a fin de mes, obviamente, no piensas todas las mañanas al beber tu café en tomar un crédito a 50 años para financiar tu última morada…<br><strong>Joven</strong> – Es cierto…<br><strong>Mujer</strong> – Al principio, estábamos en la edición. Tampoco fue fácil. Vender una enciclopedia en 28 volúmenes a personas que en su mayoría no saben leer. Al menos que no saben leer español…<br><strong>Joven</strong> – Aún hay ilustraciones en las enciclopedias…<br><strong>Mujer</strong> – Después, probamos un poco con el seguro de salud complementario. Pero con la competencia… No, la póliza de seguro funerario, hoy en día, es lo más rentable… Es el futuro…<br><strong>Joven</strong> – No estamos seguros de enfermarnos, pero estamos seguros de morir algún día… Todos… Incluso los analfabetos…<br><strong>Mujer</strong> – ¿Esto no es una operación de prueba, verdad?<br><strong>Joven</strong> – ¿Perdón…?<br><strong>Mujer</strong> – ¿No te has teñido de rubia para luego acusarnos de discriminación?<br><strong>Joven</strong> – Tranquilícese, soy una rubia de verdad…<br><strong>Mujer</strong> – No somos racistas, ¿sabes? Es solo que en este caso… Planeábamos confiarte el desarrollo de un nuevo mercado – lo que llamamos en nuestra jerga el seguro funerario halal. Un sector en fuerte expansión. La consecuencia lógica del gran flujo de inmigración de los años 50.<br><strong>Joven</strong> – Puedo ponerme el acento árabe…<br><strong>Mujer</strong> – ¿Sabrías hacer eso?<br><strong>Joven</strong> – Con un pequeño curso de actualización…<br><strong>Mujer</strong> – ¿Crees que funcionaría?<br><strong>Joven</strong> – Si me pongo una burka…<br><em>La mujer reflexiona.</em><br><strong>Mujer</strong> – Bueno… Me has convencido… Cuando solicitas un puesto de vendedora, debes empezar por saber venderte… Y créeme, venderme una rubia no fue fácil. (<em>Levantándose</em>) ¡Bravo! Te tomo a prueba.<br><strong>Joven</strong> – Gracias.<br><strong>Mujer</strong> – Y si funcionas, en tres meses, pasarás a tener una concesión perpetua…<br><strong>Joven</strong> – ¿Quieres decir un contrato a tiempo indefinido?<br><strong>Mujer</strong> (<em>levantándose con una sonrisa satisfecha</em>) – Es agradable ver a jóvenes que aún tienen ganas de trabajar.<br><em>Salen</em>.<br><em><strong>Negro</strong></em>.</p>



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			</item>
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		<title>Aprobado raspado</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/aprobado-raspado/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 25 May 2025 16:12:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Camarero]]></category>
		<category><![CDATA[Cliente]]></category>
		<category><![CDATA[Dramático]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[La Barra]]></category>
		<category><![CDATA[Prostitución]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Examen de selectividad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Aprobado raspado, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'La Barra' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>En la barra, la dueña y una clienta.<br></em><strong>Dueña</strong> – ¿Y usted lo aprobó?<br><strong>Cliente</strong> – Sí… Aprobado raspado.<br><strong>Dueña</strong> – Sus padres debieron estar contentos.<br><strong>Cliente</strong> – En todo caso, no me dijeron nada.<br><strong>Dueña</strong> – Hay gente callada.<br><strong>Cliente</strong> – Hubiera querido al menos una vez en mi vida que mi padre me dijera que estaba orgulloso de mí. Incluso si no era cierto. ¿Y usted no?<br><strong>Dueña</strong> – Lo que hubiera querido es poder decirles a mis padres que estaba orgullosa de ellos…<br><strong>Cliente</strong> – ¿Tiene hijos?<br><strong>Dueña</strong> – No. Y no estoy segura de que hubieran estado orgullosos de mí…<br><strong>Cliente</strong> – ¿Por qué?<br><strong>Dueña</strong> – Entonces, sus padres no la echaron de casa…<br><strong>Cliente</strong> – No. Pero después es cuando empezaron los problemas.<br><strong>Dueña</strong> – ¿No encontró trabajo al terminar los estudios?<br><strong>Cliente</strong> – Sí. Un trabajito, como se dice.<br><strong>Dueña</strong> – Siempre es mejor que hacer la calle.<br><strong>Cliente</strong> – Aunque… El bachillerato es el fin de la inocencia, pero el primer trabajo es como una desfloración. Te das cuenta de que realmente estás jodido. Sabes que solo la primera vez duele un poco y que te acostumbrarás. Pero sospechas que necesitarás mucha imaginación para disfrutar un poco… ¿Cómo fue para usted?<br><strong>Dueña</strong> – ¿Mi desfloración?<br><strong>Cliente</strong> – ¡Su primer trabajo! ¿Qué hacía antes de empezar su propio negocio?<br><strong>Dueña</strong> – Hacía la calle.<br><strong>Cliente</strong> – Ah… Entonces sabe de lo que hablo…<br><em><strong>Negro</strong></em>.</p>



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		<item>
		<title>Ganas</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/ganas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 25 May 2025 16:06:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Camarero]]></category>
		<category><![CDATA[Cliente]]></category>
		<category><![CDATA[Dramático]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Íntimo]]></category>
		<category><![CDATA[La Barra]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad]]></category>
		<category><![CDATA[Suicidio]]></category>
		<category><![CDATA[Cerveza]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ganas, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'La Barra' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>La dueña está detrás del mostrador. Llega una clienta.<br></em><strong>Dueña</strong> – ¿Qué le sirvo?<br><strong>Cliente</strong> – No lo sé… No tengo ganas de nada…<br><strong>Dueña</strong> – ¿Nada…?<br><strong>Cliente</strong> – Solo tengo ganas de tirarme bajo un tren.<br><strong>Dueña</strong> – Ah, sí… Pero aquí no está en el lugar correcto para eso. Verá, no tengo un gorro de jefa de estación. Entonces, si quiere quedarse, tendrá que consumir.<br><strong>Cliente</strong> – Muy bien, ¿que me aconseja?<br><strong>Dueña</strong> – Si le apetece, tengo sangría de la casa.<br><strong>Cliente</strong> – No sé… ¿Que más tiene?<br><strong>Dueña</strong> – Hace un rato, no sabía qué tomar, y ahora ¿encuentra que no hay suficiente elección?<br><strong>Cliente</strong> – Una sangría, perfecto… Cuando se tienen ideas suicidas, una sangría me parece bastante apropiada, ¿no?<br><strong>Dueña</strong> – La gente no viene aquí para beber, ¿sabe? Si tienen sed o ganas de emborracharse, tienen todo lo que necesitan en casa.<br><strong>Cliente</strong> (<em>con ironía</em>) – Tiene razón. Seguramente vienen aquí en busca de un poco de calor humano…<br><em>La dueña le sirve su sangría.</em><br><strong>Cliente</strong> – Póngame otra.<br><strong>Dueña</strong> – ¿Espera a alguien?<br><strong>Cliente</strong> – Si esperara a mi media naranja, me sentaría en una de esas mesas y me arreglaría. No estaría aquí, de pie, despeinada, hablando sola.<br><strong>Dueña</strong> – Hablando sola… Gracias.<br><em>La cliente empuja la segunda copa hacia la dueña.</em><br><strong>Cliente</strong> – Para usted no es lo mismo… (<em>Brindan</em>.) Una dueña de bistró es un poco como un psicoanalista, un cura o una puta. Se le puede decir todo, pero no hay que esperar una respuesta de su parte.<br><strong>Dueña</strong> – ¿Vino aquí buscando problemas?<br><strong>Cliente</strong> – Vine a buscar inspiración.<br><strong>Dueña</strong> – Ah, ¿sí…?<br><strong>Cliente</strong> – Los poetas van a menudo al bistró en busca de inspiración. ¿No lo sabía?<br><strong>Dueña</strong> (<em>irónica</em>) – Sí, por supuesto. Todos mis clientes son poetas.<br><strong>Cliente</strong> – Se dice que cada día, en nuestro país, dos bares cierran sus puertas. Estaba en el periódico de esta mañana.<br><strong>Dueña</strong> – No leo periódicos.<br><strong>Cliente</strong> – Sin embargo, ¡los vende!<br><strong>Dueña</strong> – También vendo cigarros. Y no fumo.<br><strong>Cliente</strong> – ¿A dónde irán los poetas a buscar inspiración cuando todos los bares hayan sido reemplazados por McDonald&#8217;s?<br><strong>Dueña</strong> – Que vayan al diablo.<br><strong>Cliente</strong> – Créame, cuando solo haya comida rápida en cada esquina, los poetas solo escribirán literatura de aeropuerto.<br><strong>Dueña</strong> – ¿Es por eso que quiere tirarse bajo un tren?<br><strong>Cliente</strong> – O tal vez porque tengo miedo de no encontrar la inspiración.<br><strong>Dueña</strong> – ¿Y realmente cree que aquí encontrará algo para contar?<br><strong>Cliente</strong> – Si las barras pudieran hablar, tendrían muchas cosas que contar, ¿no?<br><strong>Dueña</strong> – Claro… Pero no sé a quién podría interesarle.<br><strong>Cliente</strong> – Mire, en un café como este es donde me enteré de mis resultados en el bachillerato.<br><strong>Dueña</strong> – ¿En serio?<br><strong>Cliente</strong> – El bachillerato, el permiso de conducir… Son hitos en la vida, ¿verdad? Ritos de paso…<br><strong>Dueña</strong> – No sé… Ni siquiera tengo el permiso de conducir… Creo que el único permiso que tendré en mi vida será el permiso de entierro…<br><strong>Cliente</strong> – Siempre puedo contar mi vida… ¿O la suya…?<br><strong>Dueña</strong> – ¿Se puede ganar dinero contando su vida? Todos mis clientes hacen eso gratis…<br><strong>Cliente</strong> – ¿Dinero? No mucho…<br><strong>Dueña</strong> – ¿Quiere cacahuetes?<br><em>Negro</em>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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		<item>
		<title>Noche de poesía</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/noche-de-poesia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 25 May 2025 16:01:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[4 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Camarero]]></category>
		<category><![CDATA[Cliente]]></category>
		<category><![CDATA[Comedia de lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[La Barra]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Equívoco]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
		<category><![CDATA[Vino]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Noche de poesía, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'La Barra' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Dos mujeres entran en el bar. Echan un vistazo a la sala y se acercan con ciertas dudas a la barra detrás de la cual la dueña se encuentra de pie, impasible, limpiando copas.<br></em><strong>Una</strong> – ¿Qué vas a tomar?<br><strong>Dos</strong> – No lo sé…<br><strong>Una</strong> – ¿Tinto? ¿Blanco?<br><strong>Dos</strong> – Blanco…<br><strong>Una</strong> – Dos copas de vino blanco, por favor.<br><strong>Dueña</strong> – No me queda<br><strong>Una</strong> – Pues de tinto, entonces…<br><strong>Dueña</strong> – Y dos copitas de vino tinto.<br><em>La dueña les sirve las dos copas.</em><br><strong>Una</strong> – Tal vez deberíamos ir a sentarnos mientras todavía hay mesas libres…<br><strong>Dos</strong> – De acuerdo.<br><em>Las dos mujeres se sientan en una mesa con sus copas. La primera da un sorbo y hace una mueca.</em><br><strong>Una</strong> – No sé si hicimos la elección correcta…<br><strong>Dos</strong> – ¿Para el espectáculo?<br><strong>Una</strong> – No para el vino, en cualquier caso…<br><em>La segunda moja los labios en su copa.</em><br><strong>Dos</strong> – Ah, sí… Esto no es un gran cosecha…<br><strong>Una</strong> – ¿Qué es exactamente este evento?<br><strong>Dos</strong> – No entendí muy bien… (<em>Saca un folleto de su bolsillo</em>) «Pequeños Vasos y buen vino»… Era gratis. Debe ser una noche de cabaret…<br><strong>Una</strong> – ¿Cabaret? Ni siquiera hay un escenario…<br><strong>Dos</strong> – Será un one man show, supongo.<br><strong>Una</strong> – En buen español, deberíamos decir «unipersonal».<br><strong>Dos</strong> – Aparentemente, también somos las únicas en la sala.<br><strong>Una</strong> – «Pequeños vasos y buen vino»… A ver… (<em>Revisa el folleto</em>.) Espera, ¡pero no es vasos, es versos! ¿No sabes leer, o qué?<br><strong>Dos</strong> – ¿Versos?<br><strong>Una</strong> – ¡Es una noche de poesía!<br><strong>Dos</strong> (<em>le quita el folleto y le echa otro vistazo</em>) – Mierda, tienes razón.<br><strong>Una</strong> – Hasta qué trágicas confusiones puede llevar la dislexia…<br><strong>Dos</strong> – No me extraña que fuera gratis…<br><strong>Una</strong> – Poesía… Maldición, es una trampa.<br><strong>Dos</strong> – Creo que es el momento de largarnos…<br><em><strong>Negro</strong>.</em></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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