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	<title>Archives des Parodia - La Sketchothèque</title>
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	<description>Les sketchs de Jean-Pierre Martinez</description>
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	<title>Archives des Parodia - La Sketchothèque</title>
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		<title>Por fin</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 May 2025 13:11:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Creatividad]]></category>
		<category><![CDATA[En el teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muertos de la risa]]></category>
		<category><![CDATA[Parodia]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Suicidio]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro dentro del teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Animal]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por fin, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Muertos de la risa' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/por-fin/">Por fin</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Dos mujeres están sentadas, una a cada lado de la mesa, cada una con un texto anillado.</em><br><strong>Uno</strong> (<em>con aire afligido</em>) – Hemos hecho bien al no invitar al autor, ¿verdad? Todavía queda mucho por hacer.<br><strong>Dos</strong> (<em>con mirada de inteligencia</em>) – Oh la la.<br><strong>Uno</strong> – Su primera obra era muy buena, sin embargo… Muy divertida. No lo entiendo.<br><strong>Dos</strong> – Escribir la segunda es siempre más difícil. Lo sabe todo el mundo.<br><em>La primera empieza a hojear el texto y lee con expresión siniestra. La segunda lee también pero de través, mirando a la otra e intentando pasar las páginas a la vez que ella. La otra se interrumpe para ponerla de testigo.</em><br><strong>Uno</strong> – Mire, vamos por la página 3 y no se ha reído ni una sola vez.<br><em>La segunda asiente con expresión abrumada.</em><br><strong>Dos</strong> (<em>con una sonrisa comercial</em>) – ¿Le apetece un café?<br><em>La otra ni siquiera se molesta en decir que no y sigue leyendo y pasando páginas. De repente se detiene en una réplica y empieza a desternillarse de risa.</em><br><strong>Uno</strong> – Esto si que es bueno, ¡graciosísimo!<br><em>Sigue riendo aún más fuerte bajo la mirada de la segunda que no sabe por qué página va, y que trata de averiguarlo más o menos discretamente acechando el texto que tiene enfrente.</em><br><strong>Uno</strong> (<em>viendo que la otra sigue sin troncharse</em>) – ¿No lo encuentra gracioso usted?<br><em>Con gran alivio, la segunda acaba de encontrar la réplica en cuestión.</em><br><strong>Dos</strong> – Sí, claro que sí… (<em>Esforzándose por reír pero con la risita falsa que no acaba de arrancar</em>) Es muy bueno verdaderamente. Aquí es donde se ve y se nota el pulso de su primera obra.<br><em>La primera vuelve a ponerse seria y de nuevo vuelve a pasar páginas a medida que avanza en la lectura</em>.<br><strong>Dos</strong> (<em>enardeciéndose</em>) – Ah, esto tampoco está nada mal.<br><em>Se escacha de risa con toda sinceridad, sin tapujos, como que no puede parar de reír. Hasta que se da cuenta del aire consternado con que la mira la otra</em>.<br><strong>Uno</strong> – ¿Lo encuentra usted gracioso?<br><strong>Dos</strong> – Es verdad que no resulta muy elegante, pero…<br><strong>Uno</strong> – Ah, bueno, porque ya empezaba a preocuparme un poquitín… Personalmente no soporto esa clase de humor.<br><strong>Dos</strong> – Hay que reconocer que resulta un tanto pesado. Nos había acostumbrado a otro tipo de humor, algo más… Eso seguro.<br><em>Las dos mujeres siguen pasando páginas. De repente se paran las dos en la misma y empiezan a sacudirse bajo el impulso de una risa pesada que crece en intensidad. Ambas ríen juntas hasta las lágrimas. Poco a poco, la primera se empieza a calmar, seguida de la otra.</em><br><strong>Uno</strong> – No, confieso que es realmente bueno… (<em>Retoma su aire siniestro</em>) Por lo menos nos ha hecho reír porque… ¿Cree usted que esto va a hacer reír a un público de verdad?<br><strong>Dos</strong> – No es seguro.<br><strong>Uno</strong> – Mmm…<br><strong>Dos</strong> – A lo mejor resulta un tanto desfasado.<br><strong>Uno</strong> – No, haría falta algo todavía más impertinente pero un poco más como si dijéramos…<br><strong>Dos</strong> – Políticamente correcto.<br><strong>Uno</strong> – Mmm…<br><em>La primera parece reflexionar en profundidad mientras la otra la observa poniendo cierta distancia, dudando si intervenir.</em><br><strong>Uno</strong> – Se me ha ocurrido algo…<br><strong>Dos</strong> – Si…<br><strong>Uno</strong> – ¿No sería más gracioso para la gente si el prota fuera un negro?<br><strong>Dos</strong> – Un negro…<br><strong>Uno</strong> – ¿Sabe cómo son por ejemplo los dominicanos?<br><strong>Dos</strong> – Claro, mi compadre es dominicano.<br><strong>Uno</strong> – Este descuido, esta animalidad (<em>Tronchándose viva</em>) Este acento para partirse… Es gracioso el acento antillano. Eso puede hacer reír al gran público. Y con la crisis, ¡la gente tiene ganas de reír, por Dios!<br><strong>Dos</strong> – Claro. De pasar un buen rato y no darle más vueltas a la cabeza.<br><strong>Uno</strong> – Yo digo que un dominicano o nada. ¿Le pega eso al autor?<br><strong>Dos</strong> – No hay problema, es cosa mía. ¿Sigue sin querer el café?<br><strong>Uno</strong> – Creo que por fin tenemos algo.<br><strong>Dos</strong> – Que cambia completamente el punto de vista de la obra.<br><strong>Uno</strong> – Estoy segura de que vamos a montar el chiringuito. Qué pasa, a veces tampoco es para tanto. Sólo falta encontrarle…<br><strong>Dos</strong> – Cuestión de oficio, como diría uno que yo me sé.<br><strong>Uno</strong> – ¿Se acuerda de su primera obra?<br><strong>Dos</strong> – Aquella donde cuenta la muerte de su padre.<br><strong>Uno</strong> – Si yo no hubiera insistido en que ocurriera en la edad de las cavernas…<br><strong>Dos</strong> – Y en que el protagonista fuera andaluz.<br><strong>Uno</strong> – Ay, sí, ya me quería yo acordar. Es verdad que el acento andaluz.<br><strong>Dos</strong> – Siempre resulta muy divertido.<br><strong>Uno</strong> – Vale…<br><em>Cierra el texto anillado y mira su reloj.</em><br><strong>Uno</strong> – Oh la la… Tengo que irme, tengo cita con un latoso (<em>palizas</em>) que no hay manera de librarme de él. ¿Cómo ha llamado a eso, por cierto?<br><em>La otra mira el título de cubierta.</em><br><strong>Uno</strong> (<em>leyendo incrédula</em>) – Crónica de una vida laboriosa.<br><strong>Dos</strong> – Estaba segura de que no le iba a gustar a usted, pero he preferido no decir nada para no influirla. También a mí me parece un título muy inadecuado.<br><strong>Uno</strong> – Crónicas de una vida laboriosa… Y por qué no directamente crónicas laboriosas?<br><strong>Dos</strong> – Sí, es más corto.<br><strong>Uno</strong> – Bromeaba.<br><strong>Dos</strong> – Claro.<br><strong>Uno</strong> – No, hace falta algo con más gancho.<br><strong>Dos</strong> – Un título que invite a venir a la función.<br><em>Parece reflexionar profundamente.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Por qué no Strip Poker? Es un título con gancho, da ganas de venir al teatro. Bueno, depende de la distribución, claro…<br><strong>Dos</strong> – Sí, la verdad es que tiene gancho, pero…<br><strong>Uno</strong> – ¿Que…?<br><strong>Dos</strong> – Es el título que usted le dio a su primera obra.<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué obra?<br><strong>Dos</strong> – En la que narra la muerte de su padre.<br><strong>Uno</strong> – Ah… (<em>De nuevo pensando</em>) ¿Strip Poker dos?<br><em>La otra encuentra dificultad para aparentar entusiasmo</em>.<br><strong>Uno</strong> – No, hombre… Haría falta algo más… Un nombre quizás… Como el prota es dominicano… Amado-Domingo, por ejemplo?<br><strong>Dos</strong> – ¿Por qué no?<br><strong>Uno</strong> – Es el apellido de un actor con el que tuve la desgracia de acostarme después de haberle prometido hacer de él una vedette. Si yo le doy el papel principal, sería una forma de deshacerme de él, es un golpe bajo por demás.<br><strong>Dos</strong> – Ah…<br><strong>Uno</strong> – Ahora Amado-Domingo… Hay que reconocer que es un nombrecito de coña. ¿Cómo se llama su marido de usted?<br><strong>Dos</strong> – Amado-Domingo.<br><strong>Uno</strong> – Bueno, ya lo veremos, ¿verdad? A lo mejor, nos quedamos con Crónicas Laboriosas. Y con esto respetamos la voluntad del autor.<br><strong>Dos</strong> – E incluso las últimas voluntades.<br><strong>Uno</strong> – Ah, sí, ¿Por qué?<br><strong>Dos</strong> – ¿Pero no está usted enterada? El autor se ha suicidado esta noche.<br><strong>Uno</strong> – No me digas…<br><strong>Dos</strong> – Creo que nunca se repuso de la muerte de su padre.<br><strong>Uno</strong> – Por consiguiente, es su última obra.<br><strong>Dos</strong> – Tiene todas las probabilidades.<br><strong>Uno</strong> – Creo que vamos a hacer negocio. Un autor muerto vende mejor que uno vivito y coleando.<br><strong>Dos</strong> – La desgracia de unos…<br><em>Comienzan a irse.</em><br><strong>Uno</strong> – Espero que los herederos no sean demasiado rompepelotas.<br><strong>Dos</strong> – Es una vieja, creo.<br><strong>Uno</strong> – Dicen que el pelo sigue creciendo después de muertos. ¿Lo sabía usted?<br><strong>Dos</strong> – No…<br><em><strong>Oscuridad.</strong></em></p>



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<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/"><em>Muertos de la risa</em></a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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		<title>Muerto de la Risa</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/muerto-de-la-risa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 May 2025 12:53:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Comedia de lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[En el teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muertos de la risa]]></category>
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		<category><![CDATA[Policía]]></category>
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		<category><![CDATA[Teatro dentro del teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Crimen]]></category>
		<category><![CDATA[Risa]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Muerto de la Risa, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Muertos de la risa' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un (o una) policía observa a un médico forense mientras está examinando a un cadáver.</em><br><strong>Policía</strong> – ¿Cuánto tiempo lleva muerto, doctor?<br><strong>Médico</strong> – Todavía esta tibio. Yo diría dos o tres horas, como máximo.<br><strong>Policía</strong> – La mujer de la limpieza ha sido la que ha encontrado el cuerpo, desplomado en su asiento.<br><strong>Médico</strong> – Mmm…<br><strong>Policía</strong> – ¿Ya tiene usted alguna idea de la causa de la muerte?<br><strong>Médico</strong> – Los análisis tienen que confirmarlo, pero creo no equivocarme, comisario, afirmándole que este hombre se murió de la risa…<br><strong>Policía</strong> – Es más bien inhabitual, en efecto.<br><strong>Médico</strong> – Una risa profunda. Muy violenta. Los cigomáticos no lo aguantaron. No hace falta que se lo dibuje…<br><strong>Policía</strong> – ¿Alguna idea de lo que pudo provocar esa carcajada fatal?<br><strong>Médico</strong> – Usted ha dicho que lo han encontrado en su sillón. ¿Estaba en casa viendo la tele…?<br><strong>Policía</strong> – No.<br><strong>Médico</strong> – ¿En el cine?<br><strong>Policía</strong> – En el teatro.<br><strong>Médico</strong> – Aún más sorprendente. Habitualmente, cuando se encuentra a algún espectador desplomado en su asiento al final de una representación, está más bien durmiendo…<br><strong>Policía</strong> – ¿Y está usted seguro de que este hombre no esta simplemente durmiendo, muy profundamente, como consecuencia de un aburrimiento igualmente profundo, como los que se pueden padecer en los teatros…?<br><strong>Médico</strong> – ¿Confundir un coma teatral con una estado de muerte clínica? Usted me está tomando por un principiante, comisario. En vez de eso ¿por qué no me dice qué clase de obra fue a ver este pobre hombre?<br><strong>Policía</strong> – Eso todavía está por investigar. Mis hombres están interrogando al director del teatro y examinando la Guía del Ocio para comprobar sus declaraciones… Pero ya hemos cursado una orden de detención contra el presunto autor de la obra por homicidio involuntario.<br><strong>Médico</strong> – ¿Involuntario?<br><strong>Policía</strong> – Es que pretende haber escrito una tragedia… Pero bueno, yo tampoco soy un principiante. Sé como hacer hablar a un sospechoso…<br><strong>Médico</strong> – Tiene razón, comisario. No se puede dejar en libertad a semejantes individuos. Si uno ya no puede ir al teatro sin temer morirse de la risa…<br><strong>Policía</strong> – Parece que todavía esta agitado con algunos sobresaltos. ¿Está usted realmente seguro de que está muerto?<br><strong>Médico</strong> – Será por los nervios. Créame, comisario, este hombre está muerto y bien muerto.<br><strong>Policía</strong> – ¿Usted cree que ha podido verse morir?<br><strong>Médico</strong> – ¿Por qué ? ¿Quiere interrogarle?<br><em>El Policía parece algo sorprendido.</em><br><strong>Médico</strong> – Lo decía en broma, no se preocupe… En mi oficio, si uno no se puede reír de vez en cuando… Más vale desdramatizar, se lo aseguro. Mire, el domingo pasado, tuve que hacerle la autopsia a un pobrecito que había muerto de aburrimiento…<br><strong>Comisario</strong> – ¿En un teatro también?<br><strong>Médico</strong> – Peor… En casa de su suegra. Fíjese… Uno puede evitar ir al teatro el domingo, pero a comer en casa de su suegra…<br><strong>Comisario</strong> – No me diga… ¿Y usted piensa que en este caso, la autopsia podrá revelar otros detalles interesantes?<br><strong>Médico</strong> – Por lo pronto, le puedo decir que este desgraciado no tuvo su última cena en casa de su suegra. A menos que sea china…<br><em>El otro parece no entender.</em><br><strong>Médico</strong> – Encontré rollitos de primavera en su estómago.<br><strong>Comisario</strong> – ¿Rollitos de primavera?<br><strong>Médico</strong> – No hay la menor duda acerca de esto. Y luego se tomó un pato lacado con arroz cantonés.<br><strong>Comisario</strong> – ¿Y de postre?<br><strong>Médico</strong> – Sin postre. Pero eso no tendría que sorprenderle, comisario. Los postres, en los restaurantes chinos… No valen nada, ¿verdad?<br><strong>Comisario</strong> – ¿Y usted piensa que el hecho de que comió en un restaurante chino podría tener alguna relación con su fallecimiento?<br><strong>Médico</strong> – Ninguna.<br><strong>Comisario</strong> – Bueno…<br><em>El comisario se dispone a marcharse.</em><br><strong>Comisario</strong> – Muerto de la risa… ¿Cómo voy a anunciar eso a su familia…?<br><strong>Médico</strong> – Usted tampoco tiene un oficio fácil, comisario… Venga a cenar a mi casa, alguna noche… Me quedan dos botellas de Burdeos que están para morirse. Uno tiene que relajarse un poco de vez en cuando, ¿verdad?<br><strong>Comisario</strong> – Muy amable, Doctor… Lo hablaré con mi esposa. (<em>Echando un vistazo hacia el cadáver</em>) Se lo aseguro, parece que todavía esté sacudido por la risa…<br><strong>Médico</strong> – Son los nervios, ya le digo…<br><strong><em>Oscuro</em></strong>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/"><em>Muertos de la risa</em></a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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		<title>Interrogatorio</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/interrogatorio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 May 2025 10:31:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Comisaría]]></category>
		<category><![CDATA[Compañero de trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Muertos de la risa]]></category>
		<category><![CDATA[Parodia]]></category>
		<category><![CDATA[Policía]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro dentro del teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Cigarrillo]]></category>
		<category><![CDATA[Tabaco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Interrogatorio, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Muertos de la risa' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>El primero (o la primera) va y viene por detrás del segundo (o la segunda), sentado en una silla.</em><br><strong>Uno</strong> – Acabarás por hablar, sabes. He doblegado a más resistentes que tú, te lo aseguro…<br><strong>Dos</strong> (<em>como si recitara una lección</em>) – Soy inocente, se lo juro.<br><strong>Uno</strong> – Claro, como siempre. Lo que dicen todos. Bueno, otra vez: nombre, apellido, fecha de nacimiento, profesión…<br><strong>Dos</strong> (<em>aburrido</em>) – Pedro Sinsilla, 33, enfermero…<br><strong>Uno</strong> – ¿Y dónde estabas, Sinsilla el miércoles por la noche, a eso de las doce?<br><strong>Dos</strong> – En la cama. Durmiendo.<br><strong>Uno</strong> – ¿ Solo ?<br><strong>Dos</strong> – No, con mi novia.<br><strong>Uno</strong> – Y, naturalmente, vas a decirme que ella también estaba durmiendo…<br><strong>Dos</strong> – Pues sí. A las doce… Trabajamos los dos. Tenemos que madrugar mucho.<br><strong>Uno</strong> – Por lo menos, podrías tener un poco más de imaginación.<br><strong>Dos</strong> – No tengo nada más que decirle.<br><strong>Uno</strong> – Ya… Pues de todas formas vas a decírmelo.<br><strong>Dos</strong> – ¿Decirle qué? ¿Que no tengo nada que decir? Si acabo de decirle…<br><strong>Uno</strong> – No te pases conmigo. No estás seguro de ganar.<br><strong>Dos</strong> (<em>levantándose</em>) – Eso está claro…<br><strong>Uno</strong> – ¡Siéntate, Sinsilla!<br><em>El otro está muerto de risa.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Quieres que te inculpe también por desacato a la policía?<br><em>El otro vuelve a sentarse suspirando.</em><br><strong>Uno</strong> – Muy bien… Entonces… ¿Qué estaba diciendo…? Ah, sí… ¿Que dónde estabas el martes por la noche?<br><strong>Dos</strong> – ¿No habías dicho el miércoles?<br><strong>Uno</strong> – Bueno, martes, miércoles, qué más da… ¿Dónde estabas?<br><strong>Dos</strong> – La verdad es que no recuerdo.<br><strong>Uno</strong> – ¿Cómo que no recuerdas? Acabas de decirme que estabas en la cama, follando a tu novia.<br><strong>Dos</strong> – No, eso era el miércoles…<br><strong>Uno</strong> – ¡Cabrón! ¿Vas a hablar, o no?<br><em>Da un golpe violento con la mano en la mesa que se desploma. En seguida hace una mueca de dolor y se coger la mano con la otra.</em><br><strong>Uno</strong> – ¡Hostia puta!<br><strong>Dos</strong> – Pero ¿qué coño…?<br><strong>Uno</strong> – ¿A ti qué te importa…? ¡Joder…!<br><strong>Dos</strong> – ¿Duele mucho…?<br><strong>Uno</strong> – Me he destrozado la mano…<br><strong>Dos</strong> – A ver… Soy enfermero, ¿ no te acuerdas?<br><em>El otro se deja examinar.</em><br><strong>Dos</strong> – Está bien. No hay fractura.<br><strong>Uno</strong> – ¿Por qué me duele tanto, entonces?<br><strong>Dos</strong> – ¡Qué bestia eres ! Has roto la mesa. Hasta has llegado a darme miedo. Casi he llegado a creer que me ibas a dar una chuleta de verdad…<br><strong>Uno</strong> – Perdón… No me di cuenta…<br><strong>Dos</strong> (<em>suspirando</em>) – ¡Qué coñazo estos entretenamientos! Además, estoy harto de hacer de acusado.<br><strong>Uno</strong> – Pues la próxima vez harás de policía. Ya verás si de verdad es más divertido…<br><strong>Dos</strong> – Vale… ¿Descansamos un rato?<br><strong>Uno</strong> – De acuerdo.<br><em>Saca un paquete de cigarrillos, y le ofrece uno a su colega.</em><br><strong>Dos</strong> – Gracias, dejé el tabaco la semana pasada.<br><em>El otro se dispone a encender su cigarrillo.</em><br><strong>Dos</strong> – Oye… no quiero parecer demasiado estricto respecto al reglamento, pero sabes que ahora está prohibido…<br><strong>Uno</strong> – ¿Cómo?<br><strong>Dos</strong> – Esto es un lugar público ¿o no?<br><strong>Uno</strong> – Joder… ¿Por qué escogí este curro de mierda…? Así que ahora, un policía ni siquiera tiene el derecho de ofrecer un cigarrillo a un acusado durante un interrogatorio?<br><strong>Dos</strong> – Podría demandarte…<br><em>El otro vuelve a meter el cigarrillo en el paquete.</em><br><strong>Uno</strong> – Bueno, pues seguimos, entonces…<br><strong>Dos</strong> – ¿Tú haces de acusado?<br><strong>Uno</strong> – Vale.<br><em>Se sienta en la silla, y el otro empieza a ir y venir por detrás de él durante un rato. El primero se impacienta.</em><br><strong>Uno</strong> – Bueno… ¿Y qué? Me estoy durmiendo…<br><strong>Dos</strong> – ¡Espera un poco, joder! Me estoy concentrando…<br><em>Sigue concentrándose un rato, antes de atacar.</em><br><strong>Dos</strong> – ¡Vamos, maricón! ¿Dónde estabas el miércoles por la noche a eso de las doce? Acabarás por decírmelo, así que más vale que me lo digas en seguida… y ganaremos tiempo…<br><strong>Uno</strong> – Pues, el miércoles a las doce, estaba atracando el súper de mi barrio.<br><em>Se ríe.</em><br><strong>Dos</strong> – Joder… Eso no vale… No tienes que decírmelo tan pronto…<br><strong>Uno</strong> (<em>mirando su reloj</em>) – Mira, ya son las ocho… Se acabó, ¿no…?<br><strong>Dos</strong> – Bueno… Además, tengo que volver temprano a casa… Mi novia me lleva al teatro esta noche.<br><strong>Uno</strong> – No me digas…<br><strong>Dos</strong> – A ver si no es tan aburrido como la última vez. Me tuvo que despertar en el descanso…<br><em>Se disponen a irse.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Y el miércoles por la noche a eso de las doce, que hacías en realidad?<br><strong>Dos</strong> – Estaba en la cama, fíjate. Como te he dicho.<br><strong>Uno</strong> – ¿Con tu novia?<br><strong>Dos</strong> – No, con la tuya, tonto.<br><em>Se van.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿De verdad…?<br><strong><em>Oscuro</em></strong>.</p>



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		<title>Noche de bodas</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/noche-de-bodas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 May 2025 15:49:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Apartamento]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Matrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Parodia]]></category>
		<category><![CDATA[Romántico]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Vacaciones]]></category>
		<category><![CDATA[Viaje]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Noche de bodas, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Ella y Él' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Ella y él se dejan caer en el sofá, agobiados.</em><br><strong>Ella</strong> – ¡Por fin! Pensé que nunca iban a marcharse…<br><strong>Él</strong> – Dicen que de cada diez parejas, siete no follan durante la noche de bodas… Ahora entiendo por qué…<br><strong>Ella</strong> (<em>cachonda</em>) – ¿Tratamos de mejorar la estadística?<br><strong>Él</strong> – Te olvidas que despegamos a las cinco de la mañana… De Girona…<br><strong>Ella</strong> – ¿De Girona?<br><strong>Él</strong> – ¡Ya te lo he dicho! Compré los billetes en una subasta de “E-Bay”…<br><strong>Ella</strong> – ¿Por qué las compañías “low-cost” tienen que despegar de Girona? Quizás porque cuando despegas de Girona, te hace ilusión aterrizar en cualquier parte del mundo. Incluso en Bratislava…<br><strong>Él</strong> – Dicen que es muy bonita Bratislava… Durante la primavera…<br><strong>Ella</strong> – ¿No te estás confundiendo con Praga?<br><strong>Él</strong> – Está por ahí al lado, ¿no?<br><strong>Ella</strong> – Las Maldivas, es bonito todo el año… Y recuerda que la primavera empieza solo en dos meses…<br><strong>Él</strong> – Las Maldivas… Todo el mundo va, ¿no?<br><strong>Ella</strong> – Es cierto que un viaje de bodas a Bratislava es mucho más original… No nos cruzaremos con muchos recién casados en el avión… la única pareja que había confundido Bratislava con Brasilia ha conseguido volver a vender sus billetes en “E-Bay”…<br><strong>Él</strong> – Nos pagaremos las Maldivas en unos años… Para nuestro aniversario de bodas…<br><strong>Ella</strong> – Sí… Nuestras bodas de plata… Cuando no consiga entrar en el bikini… (<em>Suspiro</em>) la vida está mal hecha. Tendríamos que heredar a los veinte, empezar a trabajar a los cincuenta al acabar la jubilación y parir a los setenta, para no envejecer solos… Y la boda haría de extremaunción…<br><strong>Él</strong> – Por otro lado, una vida sin suegra… No sé si valdría la pena…<br><strong>Ella</strong> – ¿Crees que te querré todavía dentro de veinte años?<br><strong>Él</strong> – No tendrás dónde escoger… Cuando no entres en ningún traje de baño…<br><strong>Ella</strong> – Una amiga mía dijo “no” el día de su boda. De broma. Quería decir “sí” en seguida después… Pero el cura no lo encontró divertido. la chica tuvo que esperar seis meses antes de volver a la iglesia… Parece que hay un plazo de prescripción. Como para sacar el carné de conducir. No puedes volver a presentarte en seguida después de haber fallado… ¿Lo sabías?<br><strong>Él</strong> – No…<br><strong>Ella</strong> – Son aburridas las bodas, ¿no?<br><strong>Él</strong> – Uno no se casa para divertirse…<br><strong>Ella</strong> – No me digas que es para ir de viaje a Bratislava desde Girona en medio de la noche, si no realmente no sé por qué he dicho sí… ¿En qué país queda Bratislava exactamente?<br><strong>Él</strong> – No sé… Praga era la capital de Checoslovaquia…<br><strong>Ella</strong> – Así que ni siquiera sabes dónde me llevas de viaje de bodas… Mi madre tenia razón. No sé dónde voy contigo…<br><strong>Él</strong> – Espera… Ahora Praga es capital de Chequia… Bratislava tiene que ser capital de Eslovaquia. O Eslovenia… Bueno, de todas formas, queda en la zona euro! Ni siquiera tendremos que cambiar dinero…<br><strong>Ella</strong> – Y tú… ¿ Me querrás todavía dentro de veinte años?<br><strong>Él</strong> – ¿Como no querer toda la vida a una chica que acepta seguirme a un país desconocido de la zona euro?<br><strong>Ella</strong> – Si es para ponerme a prueba, entonces…<br><em>Secuencia emocional, interrumpida por él.</em><br><strong>Él</strong> – No quiero apurarte, pero el avión despega dentro de dos horas. Y Girona no queda exactamente aquí al lado…<br><em>Negro.</em></p>



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		<title>Medio Deseos a la Nación</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/medio-deseos-a-la-nacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 May 2025 13:39:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Como un pez en el aire]]></category>
		<category><![CDATA[Medio ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[Medios de comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Monólogo]]></category>
		<category><![CDATA[Parodia]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Presidente]]></category>
		<category><![CDATA[Rodaje]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempo]]></category>
		<category><![CDATA[Estación]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2135</guid>

					<description><![CDATA[<p>Medio Deseos a la Nación, Monólogo de Jean-Pierre Martinez, extracto del recopilatorio 'Como un pez en el aire'</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Monólogo de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p>Queridos compatriotas, mis deseos serán la mitad más cortos de lo habitual, porque en este 31 de diciembre a las 20 horas, estamos en estado de emergencia y el tiempo corre en nuestra contra. Para empezar, tengo una pava esperándome en casa, y será bastante difícil de cocinar. Tal vez me he excedido un poco: ni siquiera estoy seguro de poder meterla entera en el horno. De todos modos, a razón de una hora de cocción por kilo, probablemente no podré pegármela hasta mediados de enero. Pero olvidemos esa pava gorda y volvamos a nuestras ovejas, es decir, a ustedes, mis queridos compatriotas.</p>



<p>Mi deber como Jefe de Estado es alertarles sobre la situación catastrófica de nuestro país en este momento. Cuando este año comenzó, tenía 365 días. Hoy solo queda uno. Esto demuestra que el déficit de nuestro país sigue creciendo inexorablemente día tras día, año tras año. Tranquilícense, acabo de rezar a Dios para que, en su inmensa misericordia, nos otorgue una nueva línea de crédito a partir de mañana. Pero debo advertirles: nuestra Nación no puede seguir gastando su tiempo sin límites de esta manera.</p>



<p>Es por eso que he decidido, a partir del 1 de enero, reemplazar solo un día de cada dos. El próximo año tendrá solo seis meses. Comenzará el 1 de enero y terminará el 30 de junio, fecha en la que me presentaré nuevamente ante ustedes para desearles un feliz año nuevo. Claro, entiendo que estos cambios, tan necesarios para nuestro país, requerirán un esfuerzo de adaptación por su parte. Pero no se preocupen, debido al calentamiento global, pronto no notarán la diferencia entre las estaciones y todos los años les parecerán iguales. Apenas notarán que los años que no tengan verano les parecerán un poco más malos que los demás.</p>



<p>En perfecta coherencia con esta reforma, que también duplicará el rendimiento de todos los impuestos recaudados anualmente por el Estado, he decidido una medida contundente: la eliminación del cambio de horario de verano a horario de invierno, que durante años dividió a la Nación. A partir de ahora, solo habrá una hora, ¡pero durante solo seis meses al año!</p>



<p>Mis queridos compatriotas, les deseo un excelente medio año. ¡Viva la República de las ovejas!</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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		<item>
		<title>Hacer caer la nieve</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/hacer-caer-la-nieve/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 May 2025 13:37:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Como un pez en el aire]]></category>
		<category><![CDATA[Destino]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Monólogo]]></category>
		<category><![CDATA[Parodia]]></category>
		<category><![CDATA[Profesor]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Big Bang]]></category>
		<category><![CDATA[Deporte]]></category>
		<category><![CDATA[Dios]]></category>
		<category><![CDATA[Examen de selectividad]]></category>
		<category><![CDATA[Humanidad]]></category>
		<category><![CDATA[Sentido de la vida]]></category>
		<category><![CDATA[Universo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2133</guid>

					<description><![CDATA[<p>Hacer caer la nieve, Monólogo de Jean-Pierre Martinez, extracto del recopilatorio 'Como un pez en el aire'</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Monólogo de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p>¡Podéis quedaros sentados! Soy… vuestro nuevo profesor de filosofía. Lo sé, hasta ahora, me conocíais más como monitor de educación física… Pero la señora Loca, quiero decir, la señora Lorca, como sabéis, se suicidó anoche inmolándose en la bañera llena de súper sin plomo… ¿Ah, no lo sabíais? Mis disculpas. En fin, como la Educación Nacional está momentáneamente sin existencias en lo que respecta a profesores de filosofía… Quién sabe por qué, los profesores de filosofía son como los curas, hay una crisis vocacional… En fin, la directora me pidió que sustituyera a la señora Loca. Lorca. Ya sabéis, ahora hay que ser polivalentes en nuestro trabajo… Hay que saber adaptarse… También vosotros, cuando tengáis un trabajo, si conseguís encontrar uno, os pedirán que sepáis adaptaros. Lo llaman empleabilidad. En fin, eso es lo que me dijo la directora. Lo sé, tenéis los exámenes al final del año, pero… Era yo o nada… Así que mejor aprender a adaptarse desde ya. Bien, si no tenéis preguntas, vamos a empezar. Bueno, al final, ¿qué es la filosofía? No es tan complicado, ¿no? Es plantearse las preguntas básicas. Quiero decir, las preguntas fundamentales. En fin, preguntas que no sirven para nada, ¿vale? Como… No sé… ¿Qué diablos es este lío que nos rodea? ¿Cómo pudo comenzar este desastre? ¿Terminará alguna vez este follón? Allí donde está ahora, la señora Loca tal vez tenga finalmente las respuestas a todas esas preguntas… Lamentablemente, no puede volver para decirnos si hay una existencia después de la esencia. Está completamente carbonizada. Así que para los exámenes, tendréis que apañároslas solos, ¿vale? En fin, llevamos milenios en los que todos los filósofos se hacen este tipo de preguntas estúpidas, sin ser capaces de encontrar una explicación que tenga sentido. Bueno, puede que os sorprenda, dado que nunca he estudiado filosofía, pero yo creo que he encontrado la respuesta. Bueno… un comienzo de respuesta… Lo que hay que hacer es abordar el problema desde la base. Ya veréis, buscando bien, descubriréis que la respuesta está en vosotros. Y que no necesitáis tragároslo todo esos libros con títulos incomprensibles que figuran en la bibliografía que la señora Loca os dio al principio del año. No sé si ella misma los había leído todos, pero ya veis dónde la llevó eso… No, creedme, es mejor que cada uno parta de su propia experiencia, recurriendo a sus propios recuerdos. Estoy seguro de que en algún momento de vuestra vida ya os habéis cruzado con la verdad sin daros cuenta. Personalmente, a mí me ocurrió… lo que podría llamarse una revelación, yendo de peregrinación al Mont-Saint-Michel. Al principio, además, no estaba muy entusiasmado. Quiero decir, para ir al Mont-Saint-Michel. Es más bien mi mujer la que… Pero bueno, el Mont-Saint-Michel, es algo que al menos hay que ver una vez en la vida, ¿no? Y como el viaje en autobús lo pagaba el ayuntamiento. En fin, llegamos allí al aparcamiento con mi mujer alrededor del mediodía, después de tres horas de viaje en medio de la niebla sin siquiera poder parar en una gasolinera para mear. No había tiempo que perder, porque teníamos que volver esa misma noche a París, así que era más bien una situación de comando, ¿veis? Así que todo el mundo bajó del autobús rápido y empezó a dirigirse hacia la basílica a paso ligero. Aunque que no creamos mucho en Dios, es cierto que allí hay un ambiente propicio para la meditación… En fin, estábamos más o menos a medio camino cuando mi mujer me dijo: «¿Te das cuenta? El Mont-Saint-Michel está inscrito en el patrimonio de la humanidad, y si no hacemos nada, dentro de unos años, ni siquiera será una isla». En ese momento, debo admitir que no entendí muy bien a qué venía todo eso. La marea estaba baja, así que el Mont-Saint-Michel, con la niebla, parecía más bien una gran mierda posada allí en medio de la playa. Pero es cierto que me hizo reflexionar. Y así, empecé a hacerme preguntas. ¿Por qué el Mont-Saint-Michel en lugar de nada? ¿Por qué mi mujer en lugar de otra? ¿Por qué la posibilidad de una isla con la marea alta, y no con la marea baja? Mientras tanto, estábamos casi llegando a la basílica. ¡Hacía mucho frío! Era diciembre, unos días antes de Navidad. Puede que también tenga algo que ver con eso. Así que a medida que subía la cuesta, sentía algo extraño dentro de mí… Tenía la convicción de que en ese lugar sagrado, iba a encontrar la respuesta a todas las preguntas que nunca me había planteado hasta entonces. Pero como estaba un poco cansado, tenía frío y le había prometido a mi suegra traerle algo del Mont Saint-Michel, se me ocurrió entrar en una tienda de souvenirs. Debo decir que no faltan en ese lugar los souvenirs… En fin, miré en la tienda si podía encontrar algo barato para mi suegra. Y entonces, como por arte de magia, me topé con uno de esos pequeños domos de cristal llenos de agua con el Mont Saint-Michel en su interior. ¿Sabes a lo que me refiero? En París hacen lo mismo con la Torre Eiffel. Automáticamente cogí el objeto en mi mano y luego, como impulsado por una voluntad ajena a la mía, comencé a agitarlo. No lo creeréis, pero comenzó a caer nieve. Quiero decir, primero dentro de la bola de cristal, por supuesto. Pero luego miré hacia la puerta. ¡También estaba nevando afuera! Fue entonces cuando me di cuenta de repente. Esa bola de cristal era el universo en miniatura. El mundo que tenía en mis manos. Me sentí iluminado por esa revelación. Miré la bola. Miré afuera. Cuanto más agitaba la bola, más nieve caía sobre el Mont Saint-Michel. Me sentí todopoderoso. ¡Era el Todopoderoso! Bueno, después de un rato, como el vendedor me estaba mirando de reojo, tuve que dejar la bola. Poco a poco, toda la nieve volvió a caer y volví a la realidad. Pero desde ese momento, sé que el mundo es una bola de cristal en la que se puede ver el pasado y el futuro. Agitar la bola es como el Big Bang. Los copos nunca caen en el mismo lugar, en el mismo orden o a la misma velocidad, pero al final, toda la nieve siempre cae al suelo. Luego solo tienes que agitar la bola una vez más y todo comienza de nuevo. Siempre es diferente, pero al final vuelve a ser lo mismo. No hay dos copos iguales, todos siguen una trayectoria diferente, pero siempre hay la misma cantidad de nieve, y todo termina cayendo al suelo, ¿entiendes? Bueno, aún no he logrado entender quién agita el asunto y por qué, pero… tengo una idea. ¿Por qué crees que todos los tontos que entran en una tienda de souvenirs en el Mont Saint-Michel sienten un deseo irresistible de agitar la cosa de la que te hablo? ¡Por el placer de ver caer la nieve! Entonces, ¿por qué Dios, si existe, no querría hacer lo mismo? Y agárrate, porque no ha terminado… ¿Y si Dios, al final, soy yo? Quiero decir, vosotros también, si queréis. En resumen, la suma de todos los tontos de nuestra especie, ¿verdad? Admite que eso os deja perplejo, ¿no? Por eso, cuando la Directora me preguntó si tenía algunas nociones de filosofía para reemplazar a la Señora Loca, dije que sí de inmediato. Creo que fue un signo del destino, ¿entendéis? Una oportunidad para mí de compartir con la mayor cantidad posible de personas el conocimiento que he adquirido modestamente sobre los misterios del mundo que nos rodea… Bueno, creo que eso será suficiente por hoy. No hay que poner el listón demasiado alto para la primera vez. ¡Vamos, todos al suelo! Haremos algunas flexiones juntos para terminar. Una mente sana en un cuerpo sano, como dice la Directora.</p>



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			</item>
		<item>
		<title>El agujero del apuntador</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/el-agujero-del-apuntador/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 13:55:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Actor]]></category>
		<category><![CDATA[Breves de escena]]></category>
		<category><![CDATA[Comedia de lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[En el teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Parodia]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro dentro del teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Apuntador]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El agujero del apuntador, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Breves de escena' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><strong>Uno</strong> – ¿Qué estás buscando?<br><strong>Dos</strong> – El agujero del apuntador.<br><strong>Uno</strong> – ¿El agujero del apuntador? Pero si eso ya no existe desde hace tiempo.<br><strong>Dos</strong> – Antes había un agujero, ¿no? Creo que estaba por aquí.<br><strong>Uno</strong> – Lo han tapado.<br><strong>Dos</strong> – ¿Han tapado el agujero del apuntador?<br><strong>Uno</strong> – Bueno, me imagino que le dejaron salir antes.<br><strong>Dos</strong> – Otro oficio que ha desaparecido.<br><strong>Uno</strong> – Pues sí…<br><strong>Dos</strong> – ¿Y si tengo un lapsus?<br><strong>Uno</strong> – ¿Un lapsus?<br><strong>Dos</strong> – Si se me olvida el texto.<br><strong>Uno</strong> – ¿Tu texto?<br><strong>Dos</strong> – No me digas que ya no hay texto tampoco.<br><strong>Uno</strong> – No hay texto y tampoco hay apuntador. Es teatro contemporáneo.<br><strong>Dos</strong> – Pero entonces, ¿qué se supone que tenemos que decir?<br><strong>Uno</strong> – Podemos decir cualquier cosa.<br><strong>Dos</strong> – Pues ahora ya no sé qué decir.<br><strong><em>Oscuro</em></strong>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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		<item>
		<title>Muerto por el teatro</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/muerto-por-el-teatro/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 13:11:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Autor]]></category>
		<category><![CDATA[Breves de escena]]></category>
		<category><![CDATA[Comedia de lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[Parodia]]></category>
		<category><![CDATA[Aburrimiento]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2010</guid>

					<description><![CDATA[<p>Muerto por el teatro, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Breves de escena' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Dos personajes entran. Al cruzarse, se detienen.<br></em><strong>Uno</strong> – Vaya, yo creía que usted había muerto…<br><strong>Dos</strong> – Pero estoy muerto.<br><strong>Uno</strong> – ¡Eso me parecía! ¿Y hace cuánto?<br><strong>Dos</strong> – Va a hacer dos años.<br><strong>Uno</strong> – Ah, sí… ¿Y de qué murió, exactamente?<br><strong>Dos</strong> – Me morí de aburrimiento. Fui al teatro a ver una obra escrita por un autor contemporáneo. La acomodadora me encontró desplomado en mi asiento durante el entreacto.<br><strong>Uno</strong> – ¿Era tan aburrida?<br><strong>Dos</strong> – Aburrida de morirse. Era una obra sobre migrantes que cruzan el Canal de la Mancha en balsas para llegar a Inglaterra.<br><strong>Uno</strong> – Ah, esa obra… Sí, ya veo… Aunque el tema es bonito…<br><strong>Dos</strong> – Al parecer, el autor pasó tres meses en Calais para meterse en ambiente. Escribió su obra desde el balcón de su hotel de lujo con vistas al mar. Igual le faltó un poco de experiencia real…<br><strong>Uno</strong> – Y… ¿está completamente seguro de que está muerto?<br><strong>Dos</strong> – Seguro… y si me está viendo, es que usted también está muerto.<br><strong>Uno</strong> – Lo siento. Soy el autor de esa obra que le fue fatal.<br><strong>Dos</strong> – Parece que a usted tampoco le fue mejor.<br><strong>Uno</strong> – Hidrocución. Nunca debí haberme bañado justo después de comer. Las comidas son tan copiosas en esos hoteles de lujo.<br><em>Salen</em>.<br><em><strong>Oscuro</strong></em></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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		<item>
		<title>Bloody Mary</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/bloody-mary-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 May 2025 16:01:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Asesinos de bromas]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Parodia]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Sicario]]></category>
		<category><![CDATA[Coqueteo]]></category>
		<category><![CDATA[Hormiga]]></category>
		<category><![CDATA[Veneno]]></category>
		<category><![CDATA[Vino]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Bloody Mary, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Asesinos de bromas' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Una mujer bastante sofisticada está sentada sola en una mesa con un vaso de cóctel vacío. Un hombre se acerca.</em><br><strong>Él</strong> – Hola, ¿puedo invitarte a una copa?<br><strong>Ella</strong> – Incluso a dos o tres, si quieres.<br><strong>Él</strong> – Ahí no estoy seguro de tener suficiente efectivo encima.<br><strong>Ella</strong> – Empecemos con una, entonces. ¿Cómo te llamas?<br><strong>Él</strong> – Francisco, pero puedes llamarme Paco. ¿Y tú?<br><strong>Ella</strong> – Mary. Pero puedes llamarme como quieras.<br><strong>Él</strong> – Bueno… ¿Y qué te apetecería, Mary?<br><strong>Ella</strong> – Lo mismo. Un Bloody Mary.<br><strong>Él</strong> – Un cóctel… Eso es caro, ¿no? ¿Cuánto cuesta?<br><strong>Ella</strong> – No lo sé. (<em>Señalando a un hombre en la sala</em>) Ese caballero allí fue quien me lo invitó.<br><strong>Él</strong> – Ah, claro…<br><em>Ella le hace un pequeño gesto al hombre con una sonrisa seductora, antes de volverse de nuevo hacia su interlocutor.</em><br><strong>Ella</strong> – Entonces, ¿qué?<br><strong>Él</strong> – Ah, sí, perdón… (<em>Rebusca en sus bolsillos.</em>) Estoy tan acostumbrado a que me digan que no, que ni siquiera estoy seguro de tener suficiente. Me gasté las pocas monedas que me quedaban en veneno.<br><strong>Ella</strong> – Es verdad que pareces un poco desesperado, pero no creo que el suicidio sea la solución, ¿sabes?<br><strong>Él</strong> – Ah, no, pero… No es para mí.<br><strong>Ella</strong> – ¿Quieres envenenar a alguien?<br><strong>Él</strong> – Sí, bueno… No… Es veneno para hormigas.<br><strong>Ella</strong> – Ya veo… Puedo pedir un café… si eso se ajusta más a tu presupuesto.<br><strong>Él</strong> – En realidad, creo que no tengo nada de dinero encima.<br><strong>Ella</strong> – ¿Es esa tu técnica para que te inviten a una copa?<br><strong>Él</strong> – A veces funciona.<br><strong>Ella</strong> – Pues digamos que hoy es tu día de suerte. ¿Qué vas a tomar?<br><strong>Él</strong> – Lo mismo que tú.<br><strong>Ella</strong> – Tienes gustos caros para alguien que no puede invitar a una mujer a una copa.<br><strong>Él</strong> – También tengo dinero de vez en cuando, ¿sabes? Pero en mi trabajo, hay altibajos.<br><strong>Ella</strong> – Y… ¿cuál es tu trabajo?<br><strong>Él</strong> – Soy asesino a sueldo.<br><strong>Ella</strong> – Entiendo… Y entonces, ahora mismo, es más bien temporada baja.<br><strong>Él</strong> – Eso es.<br><strong>Ella</strong> – ¿Y has matado a mucha gente en tu vida?<br><strong>Él</strong> – Unos cuantos.<br><strong>Ella</strong> – ¿Y ahora estás trabajando en algo? Aparte de esas hormigas…<br><strong>Él</strong> – Entenderás que no puedo decirte nada sobre eso.<br><strong>Ella</strong> – Claro… Secreto profesional…<br><strong>Él</strong> – Lo siento.<br><strong>Ella</strong> – No veo al camarero…<br><strong>Él</strong> – Me ocupo de ello.<br><em>Se levanta.</em><br><strong>Ella</strong> – Me tomaré otro contigo… Dile al camarero que ponga todo en la cuenta del señor…<br><em>Ella le indica al hombre en la sala que supuestamente le había invitado. Él se aleja detrás de escena. Ella aprovecha para coquetear un poco con el hombre en la sala. Él regresa con dos Bloody Mary y se sienta.</em><br><strong>Él</strong> – Aquí tienes.<br><strong>Ella</strong> – ¡A tu salud!<br><strong>Él</strong> – ¡A la tuya!<br><em>Él se dispone a beber.</em><br><strong>Ella</strong> – Ah, creo que has llamado la atención.<br><strong>Él</strong> – ¿Perdón?<br><em>Ella le señala una mujer en el público.</em><br><strong>Ella</strong> – ¿No te has dado cuenta? No deja de mirarte…<br><strong>Él</strong> – ¿Estás segura?<br><em>Él mira a la mujer en el público. Ella aprovecha para intercambiar sus vasos.</em><br><strong>Ella</strong> – Si no funciona conmigo, siempre puedes intentarlo con ella… Parece más de tu nivel.<br><strong>Él</strong> – ¿Por qué no…?<br><strong>Ella</strong> – Vamos, a la salud de tu próxima víctima.<br><em>Brindan y beben.</em><br><strong>Él</strong> – Gracias por el cóctel.<br><strong>Ella</strong> – Perdona que insista, pero obviamente estoy un poco intrigada. Es la primera vez que conozco a un asesino a sueldo…<br><strong>Él</strong> – Cuando conoces a un asesino a sueldo, sabes que la primera vez suele ser la última…<br><strong>Ella</strong> – ¡Es verdad! No había pensado en eso.<br><em>Él vuelve a beber.</em><br><strong>Él</strong> – ¿Qué quieres saber?<br><strong>Ella</strong> – Si tuvieras que matar a una mujer, ¿cómo lo harías?<br><strong>Él</strong> – Hay varios métodos, pero para una mujer… Hay que saber ser elegante. Un poco de estricnina en su copa, tal vez…<br><em>Ella sonríe.</em><br><strong>Ella</strong> – Sé para quién trabajas.<br><strong>Él</strong> – ¿Ah, sí?<br><strong>Ella</strong> – Y sé que te han contratado para matarme.<br><strong>Él</strong> – ¿Por qué alguien querría matarte?<br><strong>Ella</strong> – Yo también soy asesina a sueldo. Me llaman Bloody Mary.<br><strong>Él</strong> – Ya veo…<br><strong>Ella</strong> – Eres el tercer asesino a sueldo que me envían. Admito que los otros dos eran menos divertidos que tú.<br><strong>Él</strong> – Y… ¿qué les pasó?<br><strong>Ella</strong> – Murieron. De repente…<br><strong>Él</strong> – Y tú sigues viva…<br><strong>Ella</strong> – Como puedes ver. Estoy en plena forma.<br><strong>Él</strong> – No por mucho tiempo.<br><strong>Ella</strong> – ¿Y qué te hace decir eso?<br><strong>Él</strong> – He echado estricnina en tu copa.<br><strong>Ella</strong> – Cambié nuestras copas mientras mirabas a esa fulana.<br><strong>Él</strong> – Ah…<br><strong>Ella</strong> – Tranquilo, será muy rápido.<br><em>Él rebusca en sus bolsillos y saca dos sobres que compara.</em><br><strong>Él</strong> – Mierda…<br><strong>Ella</strong> – ¿Qué?<br><strong>Él</strong> – Me equivoqué de sobre. Lo que puse en tu copa, bueno, en la que bebí yo, no era estricnina. Era el veneno para hormigas…<br><strong>Ella</strong> – ¿Así que era verdad? ¿También tienes un contrato con un hormiguero?<br><strong>Él</strong> – No, pero tengo muchas hormigas en casa, y es muy molesto, te lo aseguro.<br><strong>Ella</strong> – Por suerte para ti, no eres una hormiga.<br><strong>Él</strong> – Y parece que ni siquiera las hormigas sienten mucho efecto.<br><strong>Ella</strong> – Así que, puedes terminar tu cóctel envenenado.<br><strong>Él</strong> – Me siento un poco raro, de todos modos.<br><strong>Ella</strong> – ¿Raro, quieres decir… aún más raro de lo habitual?<br><strong>Él</strong> – Siento como… hormigueo en los brazos.<br><strong>Ella</strong> – ¿Hormigueo?<br><strong>Él</strong> – Al parecer, también es bastante laxante. Perdón, voy a tener que dejarte.<br><strong>Ella</strong> – Ha sido un placer tomar una copa contigo. Hasta la próxima, tal vez…<br><em>Él sonríe y se va apresuradamente.</em><br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <em><strong><a href="https://sketchotheque.net/es/asesinos-de-bromas/">Asesinos de bromas</a></strong></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/asesinos-de-bromas/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Contrato</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/contrato/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 May 2025 15:55:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Asesinos de bromas]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Parodia]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Sicario]]></category>
		<category><![CDATA[Crimen]]></category>
		<category><![CDATA[Libertad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Contrato, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Asesinos de bromas' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Dos personajes están sentados en la mesa de un bar, cada uno con una copa de vino tinto.</em><br><strong>Uno</strong> – ¡Venga, a tu salud!<br><strong>Dos</strong> – ¡Salud!<br><em>Beben un sorbo. El primero hace una mueca. El otro parece disfrutarlo.</em><br><strong>Uno</strong> – Esto está realmente asqueroso, ¿no?<br><strong>Dos</strong> – Sí, pero para mí tiene sabor a libertad.<br><strong>Uno</strong> – ¿Por qué? ¿Acabas de salir de la cárcel?<br><strong>Dos</strong> – Casi. Tengo a mis suegros en casa de vacaciones. Logré escapar una hora.<br><strong>Uno</strong> – Vaya, qué mal.<br><strong>Dos</strong> – Les dije que iba a revisar el nivel de aceite del coche.<br><strong>Uno</strong> – ¿No tienes un coche eléctrico?<br><strong>Dos</strong> – Sí… Ya ves hasta dónde he llegado…<br><strong>Uno</strong> – Ah, claro…<br><strong>Dos</strong> – Solo llevan dos días y ya no los aguanto. Especialmente a mi suegro…<br><em>Silencio.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Quieres que te libre de ellos?<br><strong>Dos</strong> – ¿Quieres llevártelos a tu casa, es eso? Si mi mujer está de acuerdo, te los paso ahora mismo. Estoy dispuesto a pagar, ¿sabes? Llegaría a ofrecerte el doble del precio de una habitación en una casa rural. Porque te aseguro que no es un regalo.<br><strong>Uno</strong> – No, quería decir… hacerlos desaparecer.<br><strong>Dos</strong> – ¿Cómo que desaparecer? ¿Eres ilusionista? Lamentablemente, cuando un ilusionista hace desaparecer a alguien, siempre reaparece al cabo de unos minutos. ¿De qué me serviría? Y tú no eres mago, ¿verdad?<br><strong>Uno</strong> – No, claro… No, lo que te propongo es hacerlos desaparecer… definitivamente.<br><em>El otro se queda un momento desconcertado.</em><br><strong>Dos</strong> – Muy gracioso.<br><strong>Uno</strong> – No estoy bromeando.<br><strong>Dos</strong> – ¿Definitivamente…?<br><strong>Uno</strong> – Conozco a alguien que puede encargarse, si quieres.<br><strong>Dos</strong> – ¿Estás de broma?<br><strong>Uno</strong> – Para nada.<br><strong>Dos</strong> – ¿Un asesino a sueldo, dices?<br><strong>Uno</strong> – Lo haría solo por hacer un favor. Aunque no gratuitamente, claro.<br><strong>Dos</strong> – ¿Tú conoces asesinos a sueldo?<br><strong>Uno</strong> – No, no conozco… asesinos a sueldo. Pero conozco a uno.<br><strong>Dos</strong> – Pues yo no conozco a ninguno, ¿sabes? ¿Dónde conociste a ese tipo?<br><strong>Uno</strong> – En la cárcel.<br><strong>Dos</strong> – ¿En la cárcel?<br><strong>Uno</strong> – Compartimos la misma celda durante tres años.<br><strong>Dos</strong> – ¿Estuviste en la cárcel?<br><strong>Uno</strong> – Pues sí.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y por qué?<br><strong>Uno</strong> – ¿Por qué?<br><strong>Dos</strong> – ¿Por qué te metieron en la cárcel? ¿Qué habías hecho?<br><strong>Uno</strong> – Intento de asesinato.<br><strong>Dos</strong> – ¿Intento?<br><strong>Uno</strong> – Fallé. No era muy bueno en eso. Pero él es un profesional, te lo aseguro. Ya ha enfriado a más de uno, te lo garantizo.<br><strong>Dos</strong> – Me estás tomando el pelo…<br><strong>Uno</strong> – Para nada.<br><strong>Dos</strong> – ¿Estás hablando en serio?<br><strong>Uno</strong> – Muy en serio.<br><em>El otro digiere la información.</em><br><strong>Dos</strong> – Esto es una locura. No sabía que existían los asesinos a sueldo, salvo en las películas. Entonces haces un pedido, como si fuera una pizza, y…<br><strong>Uno</strong> – Sí. Se llama contrato.<br><em>El otro vuelve a reflexionar.</em><br><strong>Dos</strong> – Un contrato… ¿Y cuánto costaría? No, lo digo solo por curiosidad, ¿eh?<br><strong>Uno</strong> – Depende…<br><strong>Dos</strong> – ¿Depende de qué?<br><strong>Uno</strong> – Para empezar, ¿es solo uno o los dos? Porque dices que es sobre todo tu suegro el que…<br><strong>Dos</strong> – No sé. ¿Cuánto sería por persona?<br><strong>Uno</strong> – Tendría que preguntarle… Alrededor de 8500 euros, quizá.<br><strong>Dos</strong> – Ah, sí, es bastante preciso, ¿eh?<br><strong>Uno</strong> – Si son los dos, seguro que te hace un descuento.<br><strong>Dos</strong> – ¿Cuánto?<br><strong>Uno</strong> – Para una pareja… unos quince mil.<br><strong>Dos</strong> – Hablamos de IVA incluido, supongo.<br><strong>Uno</strong> – Si no necesitas factura, lo pagas en efectivo, es más sencillo.<br><strong>Dos</strong> (<em>pensativo</em>) – De acuerdo…<br><strong>Uno</strong> – ¿Quieres que le hable de ti?<br><strong>Dos</strong> – No, no, para nada… Dije de acuerdo como podría haber dicho… ya veo. Obviamente, no estoy de acuerdo. (Pausa) Aunque hay que reconocer que es bastante tentador…<br><strong>Uno</strong> – Sí.<br><strong>Dos</strong> – Y es arriesgado, ¿no? Quiero decir… el crimen perfecto no existe.<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué te hace decir eso?<br><strong>Dos</strong> – No sé… Eso es lo que dicen.<br><strong>Uno</strong> – Por definición, los crímenes perfectos no se clasifican como crímenes. Se hacen pasar por accidentes, muertes naturales, suicidios… Así que un crimen perfecto, no se puede saber si existe. Por eso se dice que no existe.<br><strong>Dos</strong> – Ya veo… Para no despertar vocaciones.<br><strong>Uno</strong> – A lo mejor, de cada cien personas que mueren, diez han sido víctimas de un crimen perfecto y no lo sabemos.<br><strong>Dos</strong> – ¿Tú crees?<br><strong>Uno</strong> – En cualquier caso, he conocido a bastante gente que ha cometido crímenes perfectos.<br><strong>Dos</strong> – ¿Ah sí? ¿Y dónde los conociste?<br><strong>Uno</strong> – En la cárcel.<br><strong>Dos</strong> – Si habían cometido crímenes perfectos, ¿qué hacían en la cárcel?<br><strong>Uno</strong> – No, pero estaban en la cárcel por otra cosa.<br><strong>Dos</strong> – Ya… No es muy tranquilizador, todo esto. Creo que voy a pensarlo un poco más. Además, quince mil euros es una suma, ¿eh?<br><em>Pausa</em>.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y tus suegros, piensan venir de vacaciones a tu casa todos los años?<br><strong>Dos</strong> – Sí… por eso no te digo que no de inmediato…<br><strong>Uno</strong> – Como quieras.<br><strong>Dos</strong> – Por otro lado, no tengo ganas de acabar en la cárcel, como tú.<br><em>Pausa.</em><br><strong>Uno</strong> – También está el secuestro.<br><strong>Dos</strong> – ¿Un secuestro?<br><strong>Uno</strong> – Es menos definitivo, pero… si te pillan, la condena es menor. Y además, puedes pedir un rescate.<br><strong>Dos</strong> – ¿Un rescate?<br><strong>Uno</strong> – Y con el rescate, puedes pagar al encargado del secuestro. No te cuesta nada. Si te manejas bien, hasta puedes ganar algo de dinero.<br><strong>Dos</strong> – ¿Un rescate…? ¿A quién le pediríamos un rescate?<br><strong>Uno</strong> – Eso no lo sé…<br><strong>Dos</strong> – ¿Quién estaría dispuesto a pagar un rescate para liberar a mi suegro? Mi suegra, quizá, y tampoco es seguro. Además, ella no tiene dinero.<br><strong>Uno</strong> – ¿No tienen otros hijos?<br><strong>Dos</strong> – Sí, mi cuñado. Y mi cuñada. Llegan la semana que viene.<br><strong>Uno</strong> – ¿También pasan las vacaciones en tu casa?<br><strong>Dos</strong> – Sí, lamentablemente.<br><strong>Uno</strong> – Vaya…<br><strong>Dos</strong> – Ya lo dices tú.<br><em>Pausa.</em><br><strong>Uno</strong> – No me digas que también quieres librarte de ellos.<br><strong>Dos</strong> – Depende. Para cuatro, ¿crees que tu amigo me haría una gran rebaja?<br><strong>Uno</strong> – No sé… ¿Hay mucha gente más de la que querrías librarte así?<br><strong>Dos</strong> – A mis padres tampoco los soporto… Sin hablar de mis dos hermanas y sus imbéciles de maridos.<br><strong>Uno</strong> – ¿Ellos también vienen de vacaciones a tu casa?<br><strong>Dos</strong> – Ah, no. A ellos no los he invitado. Pero aun así me fastidian. Y cuando se acaben las vacaciones, está mi jefe…<br><strong>Uno</strong> – Bueno, mi amigo es solo un asesino a sueldo. No se dedica a las matanzas, como en Estados Unidos.<br><strong>Dos</strong> – Tienes razón, de todas formas, mientras quede alguien para fastidiarme… No, no voy a meterme en este lío, no acabaría nunca. Y además, no tengo los medios…<br><em>El otro se levanta.</em><br><strong>Uno</strong> – En ese caso, voy a irme.<br><strong>Dos</strong> – Sí, yo también. Tengo gente esperándome en casa…<br><strong>Uno</strong> – Bueno, pues… Que tengas unas buenas vacaciones.<br><strong>Dos</strong> – Gracias…<br><strong>Uno</strong> – Y si cambias de opinión, tienes mi número.<br><strong>Dos</strong> – OK… ¿Tú con quién pasas las vacaciones?<br><strong>Uno</strong> – Solo con mi esposa.<br><strong>Dos</strong> – No me digas que los otros…<br><strong>Uno</strong> – Si te lo dijera… ya no sería el crimen perfecto.<br><em>Se va. El otro se queda un instante pensativo y se va también.</em></p>



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