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	<title>Archives des Humor negro - La Sketchothèque</title>
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	<description>Les sketchs de Jean-Pierre Martinez</description>
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	<title>Archives des Humor negro - La Sketchothèque</title>
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		<title>La gran partida</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 May 2025 09:26:17 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>La gran partida, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Ni siquiera muerto' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/la-gran-partida/">La gran partida</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un hombre, sentado en la cama, se levanta con una maleta en la mano. Llega una mujer vestida con un traje de extraterrestre.</em><br><strong>Mujer</strong> – Hola, cariño.<br><strong>Hombre</strong> – Pero, no entiendo… ¿Dónde está la…<br><strong>Mujer</strong> – ¿La Muerte? La envié a buscar dos cafés en la máquina expendedora. No pensé que sería tan fácil deshacerme de ella. Pero no tenemos tiempo que perder…<br><strong>Hombre</strong> – ¿Entonces era cierto? ¿Estoy realmente casado?<br><strong>Mujer</strong> – Tan cierto como que soy una extraterrestre.<br><strong>Hombre</strong> – Pero, ¿cómo es posible?<br><strong>Mujer</strong> – Es una historia un poco complicada… De hecho, es mi madre quien… Pero te la contaré durante el viaje.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Qué viaje?<br><strong>Mujer</strong> – Te voy a llevar al planeta de donde vengo.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Y entonces, qué va a pasar?<br><strong>Mujer</strong> – Créeme, nuestros hospitales son mucho más avanzados que este.<br><strong>Hombre</strong> – Supongo que no hay riesgo de encontrarse con un interno rumano allí.<br><strong>Mujer</strong> – Ninguno.<br><em>Él mira a su alrededor.</em><br><strong>Hombre</strong> – ¿Y nunca volveremos aquí?<br><strong>Mujer</strong> – No me digas que vas a extrañar este lugar.<br><strong>Hombre</strong> – Me estaba acostumbrando.<br><strong>Mujer</strong> – Si prefieres esperar a que la Parca regrese del Servicio de Psiquiatría con su termo y su guadaña de plástico. Después de todo, ya has recibido la extremaunción. Puedes intentarlo con el cura…<br><strong>Hombre</strong> – No confío mucho… La apuesta de Pascal… Nunca he tenido suerte con las apuestas. De hecho, nunca he tenido suerte en general. Incluso la última oportunidad de operación la he fallado, así que la operación del Espírito Santo…<br><strong>Mujer</strong> – ¿Prefieres confiar en una extraterrestre?<br><strong>Hombre</strong> – Si se parece a mi mujer, ¿por qué no? Entonces, nunca volveremos…<br><strong>Mujer</strong> – Tal vez algún día. Pero no de inmediato.<br><strong>Hombre</strong> – ¿En mucho tiempo, quieres decir?<br><strong>Mujer</strong> – El tiempo… Eso es lo que tendremos que olvidar… Ahora tenemos que irnos, veo que la otra se impacienta allí, con su verdadera guadaña de plástico…<br><strong>Hombre</strong> – Seguro que está decepcionada. Solo le dije que iba a hacer pis…<br><strong>Mujer</strong> – Se imagina que después de morir, la gente sube directamente al Cielo acompañada de su ángel de la guarda. No quisimos contradecirla.<br><strong>Hombre</strong> – Y al final, en mi caso, no está del todo equivocada. Excepto que mi ángel de la guarda es una marciana.<br><strong>Mujer</strong> – Por eso prefiero que nos hayamos ido antes de que ella regrese. Dios es como Papá Noel, el día que lo vemos es el día que dejamos de creer en él. (<em>Le tiende la mano.</em>) ¿Vamos?<br><strong>Hombre</strong> (<em>dudando</em>) – ¿Mi madre estará también allá?<br><strong>Mujer</strong> – Te lo dije… No es el paraíso… Incluso estará la Virgen María.<br><strong>Hombre</strong> – Nunca pensé que escucharía eso algún día. Me pregunto si no me habré vuelto loco.<br><strong>Mujer</strong> – La vida es una terapia larga de la cual no siempre salimos curados.<br><strong>Hombre</strong> – También es una enfermedad larga de la cual siempre salimos muertos. ¿En qué consiste esta operación?<br><strong>Mujer</strong> – Un trasplante de cerebro.<br><strong>Hombre</strong> – Ah… Mejor hacer una copia de seguridad, entonces…<br><strong>Mujer</strong> – Te vamos a trasplantar un cerebro marciano. Desafortunadamente, no podremos recuperar los datos que tienes en tu memoria actualmente.<br><strong>Hombre</strong> – Bueno… De todas formas casi no recordaba nada. Y tampoco todos mis recuerdos eran buenos. Después de todo, no es tan grave. No, no me arrepiento de nada. Comienzo desde cero…<br><strong>Mujer</strong> – Eso me recuerda una canción…<br><strong>Hombre</strong> – Contigo… Iré hasta el fin del mundo… Si así me lo pides…<br><em>Ella le toma la mano.</em><br><strong>Mujer</strong> – Entonces, vamos…<br><em>Salen</em>.<br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



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<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



<p><strong>Contactar con el autor </strong>: <a href="https://sketchotheque.net/es/formulario-de-contacto/">FORMULARIO DE CONTACTO</a></p>



<p>Sketch extraído de la recopilación<em> <a href="https://sketchotheque.net/es/ni-siquiera-muerto/">Ni siquiera muerto</a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/ni-siquiera-muerto/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/ni-siquiera-muerto/"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="400" height="384" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/ni-siquiera-muerto-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Ni siquiera muerto" class="wp-image-1895" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/ni-siquiera-muerto-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/ni-siquiera-muerto-jean-pierre-martinez-b-300x288.webp 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



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		<title>La Muerte</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/la-muerte/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 May 2025 09:21:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Hospital]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La Muerte, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Ni siquiera muerto' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un hombre está en una cama. Llega una mujer. Está vestida de negro. Y lleva una guadaña.<br></em><strong>Mujer</strong> – ¿Entonces, querido señor? ¿Es hora de partir? No veo su pequeña maleta. Entre nosotros, no la necesitará donde va, pero parece que da tranquilidad…<br><strong>Hombre</strong> – ¿Es una guadaña real?<br><strong>Mujer</strong> – ¡Ah eso! No, claro que no… Es falsa. Es de plástico. ¡Mira!<br><em>Ella toma la hoja y la retuerce.</em><br><strong>Hombre</strong> – De acuerdo.<br><strong>Mujer</strong> – No, claro que no… Una guadaña real… Alguien podría lastimarse.<br><strong>Hombre</strong> – Especialmente en un hospital.<br><strong>Mujer</strong> – La guadaña es solo un símbolo. Como una escoba para una bruja o un báculo para un obispo. Para que nos reconozcan de inmediato en cuanto nos ven.<br><strong>Hombre</strong> – Es cierto que la reconocí de inmediato.<br><strong>Mujer</strong> – Al menos evita que tengamos que presentarnos. ¿Se imagina la escena…? Hola, soy la Muerte. Vengo a cortar el poco aliento que le queda después de que el contador de este hospital haya segado el poco trigo que le quedaba.<br><strong>Hombre</strong> – Al menos no le falta sentido del humor…<br><strong>Mujer</strong> – Con nosotros no e aburrirá, ya verá. Entonces, ¿está listo?<br><strong>Hombre</strong> – Dios mío… Tan listo como se puede estar. Y ¿qué debo hacer exactamente?<br><strong>Mujer</strong> – Usted no tiene que hacer nada. Yo solo tengo que apagar la luz…<br><strong>Hombre</strong> – ¿Me acompaña en este último viaje?<br><strong>Mujer</strong> – No, tranquilo. Solo soy el mensajero, por así decirlo. O el cartero, si prefiere. Vengo por el certificado con acuse de recibo. Después…<br><strong>Hombre</strong> – De acuerdo… ¿Me da un minuto más?<br><strong>Mujer</strong> – Si quieres ir a orinar una última vez antes de partir, es ahora. Después, ya no tendrá lo necesario para hacerlo. Créame, llega una edad en la que no solo tiene inconvenientes.<br><em><strong>Negro</strong></em>.</p>



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		<title>En concepto de saldo final</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/en-concepto-de-saldo-final/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 May 2025 09:18:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
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		<category><![CDATA[Hospital]]></category>
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		<category><![CDATA[Cuidados paliativos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En concepto de saldo final, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Ni siquiera muerto' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un hombre se despierta en su cama. Llega una mujer con bata blanca.<br></em><strong>Mujer</strong> – Buenos días, señor.<br><strong>Hombre</strong> – Buenos días, doctora.<br><strong>Mujer</strong> – Esta vez no le pregunto si está bien. Es una de esas preguntas que se hacen automáticamente, antes de darse cuenta de que no deberían.<br><strong>Hombre</strong> – ¿No ha visto a un notario salir de esta habitación con un testamento firmado con tinta invisible?<br><strong>Mujer</strong> – Mi querido señor, creo que en el estado en el que nos encontramos… Quiero decir, en la etapa terminal en la que se encuentra… No tiene sentido engañarnos, ¿verdad?<br><strong>Hombre</strong> – ¿Debo entender que aún no tiene buenas noticias que darme?<br><strong>Mujer</strong> – Todavía nos debe bastante dinero. Le debo al menos la verdad. Fue, como se dice, la operación de última oportunidad. <em>Lamentablemente, la operación no tuvo éxito. Realmente lo siento.</em><br><strong>Hombre</strong> – No me sorprende. Nunca he tenido suerte…<br><strong>Mujer</strong> – No tenga ningún remordimiento. En nuestro jerga, cuando hablamos de una operación de última oportunidad, nos referimos a una operación que no tiene ninguna posibilidad de éxito.<br><strong>Hombre</strong> – Entiendo.<br><strong>Mujer</strong> – Lo de la operación de última oportunidad es solo una artimaña de los médicos para hacer esperar a la familia, y al paciente mismo, mientras esperan el desenlace fatal.<br><strong>Hombre</strong> – Sí, creo que entiendo la idea general…<br><strong>Mujer</strong> – ¿Conoce a muchos pacientes que hayan sobrevivido después de una operación de última oportunidad?<br><strong>Hombre</strong> – No, lo admito…<br><strong>Mujer</strong> – Exacto… Y como no se puede creer que todos los pacientes sean tan desafortunados…<br><strong>Hombre</strong> – Entonces, estoy condenado.<br><strong>Mujer</strong> – No usaría términos tan brutales, pero… Sí, querido señor, ha llegado el momento de hacer un balance de su vida… y saldar cuentas con la sociedad. Empezando por la que es accionista mayoritaria en este hospital…<br><strong>Hombre</strong> – Le agradezco su franqueza, Doctora Ionesco.<br><strong>Mujer</strong> – Lamentablemente, tendré que pedirle que deje de llamarme Doctora.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Ah sí?<br><strong>Mujer</strong> – Después de revisar mis diplomas y la tasa de mortalidad en mi departamento de cirugía, la dirección de este hospital ha considerado preferible reasignarme a contabilidad.<br><strong>Hombre</strong> – Lo entiendo, pero entonces… ¿qué hace aquí exactamente?<br><strong>Mujer</strong> – Bueno… Cuando hablaba de saldar cuentas, no era una metáfora… Vengo por la pequeña factura, querido señor… Cierto, nos dejará, pero no piense que lo dejaremos ir sin pagar. ¿Y no le han recomendado tener un seguro complementario?<br><strong>Hombre</strong> – ¿Y si no tengo los medios para pagar?<br><strong>Mujer</strong> – Eso podría afectar seriamente la salvación de su alma. Sabe, ahora… nuestro Servicio de Recuperación es extremadamente eficiente.<br><strong>Hombre</strong> – Más que su Servicio de Cirugía, al menos.<br><strong>Mujer</strong> – Digamos que… los rumanos que empleamos en este hospital son mucho más eficientes en el área de recuperación de deudas que en la cirugía cerebral… Y nuestros accionistas ahora tienen conexiones muy altas.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Quiere decir… allá arriba?<br><strong>Mujer</strong> – ¿Qué podemos hacer? Los fondos soberanos que nos gobiernan ya estaban siendo gestionados por muertos vivientes. Empezaron comprando residencias de ancianos, hospitales, iglesias, cementerios… Lógicamente, terminaron adquiriendo participaciones en el cielo y el infierno.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Y entonces?<br><strong>Mujer</strong> – Entonces es su elección… Pero debe saber que los morosos son mal vistos en el cielo.<br><em>Negro.</em></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación<em> <a href="https://sketchotheque.net/es/ni-siquiera-muerto/">Ni siquiera muerto</a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/ni-siquiera-muerto/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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		<title>Tinta invisible</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/tinta-invisible/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 May 2025 09:14:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
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		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Recuerdo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2639</guid>

					<description><![CDATA[<p>Tinta invisible, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Ni siquiera muerto' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un hombre está sentado en una cama, con la mirada perdida. Llega una mujer, con un atuendo bastante estricto, llevando un maletín en la mano.<br></em><strong>Mujer</strong> – Buenos días, Señor. Disculpe mi retraso. Un contratiempo.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Nos conocemos?<br><strong>Mujer</strong> – Perdón, olvidé presentarme. Nunca tuve el placer de encontrarle todavía. Soy la Señora Eugenia Ionesco, su notaria.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Eugenia Ionesco?<br><strong>Mujer</strong> – ¿Ese nombre le suena de algo?<br><strong>Hombre</strong> – Déjame pensar… No, definitivamente, la primera idea que me viene a la mente es que estoy realmente jodido.<br><em>La mujer abre su carpeta y saca algunos papeles.</em><br><strong>Mujer</strong> – A propósito, precisamente. Como acordado, he preparado los documentos que me pidió.<br><strong>Hombre</strong> – Ah sí…?<br><strong>Mujer</strong> – Hablo de su testamento, ¿recuerda?<br><strong>Hombre</strong> – No.<br><strong>Mujer</strong> – De todas maneras, siempre es bueno poner sus asuntos en orden. Por si acaso…<br><strong>Hombre</strong> – Sí, un cura también me lo dijo hace no mucho tiempo.<br><strong>Mujer</strong> – Nadie es eterno, ¿verdad? Yo misma, al venir aquí, tuve un pequeño accidente con mi coche. Un conductor imprudente. Podría haber sido mucho más grave. De hecho, esa es la razón de mi retraso.<br><strong>Hombre</strong> – Así que por eso el notario llega después del cura. Me parecía extraño…<br><strong>Mujer</strong> – El tiempo de firmar el parte… Ese tonto no quería reconocer que tenía la culpa. Era un cura, precisamente… Así que resulta que un cura también puede ser terco…<br><strong>Hombre</strong> – Un cura que extrañamente se parecía mucho a mi mujer, supongo.<br><strong>Mujer</strong> – Pero no quisiera retenerlo mucho tiempo. Y en cuanto a mí, todo esto me ha retrasado mucho… (<em>Le tiende un paquete de hojas y un bolígrafo</em>.) Aquí tiene, si quiere firmar y poner sus iniciales. Por supuesto, no está obligado a leerlo todo.<br><em>El hombre duda un poco antes de tomar el documento y el bolígrafo.</em><br><strong>Hombre</strong> – Bueno, supongo que no tengo elección. Me siento como si estuviera firmando mi sentencia de muerte…<br><em>Intenta firmar pero se detiene después de varios intentos fallidos.</em><br><strong>Mujer</strong> – ¿Hay algún problema?<br><strong>Hombre</strong> – Su bolígrafo no funciona.<br><strong>Mujer</strong> – Déjeme ver… (<em>Se inclina sobre el documento.</em>) Ah, no… Es solo que… se me olvidó advertirle. Es tinta invisible.<br><strong>Hombre</strong> – Tinta invisible?<br><strong>Mujer</strong> – Jugo de limón, si prefiere.<br><strong>Hombre</strong> – De acuerdo…<br><strong>Mujer</strong> – Adelante, firme. (<em>Mientras él pone sus iniciales y firma</em>) Comprenda que los notarios no siempre son bienvenidos en las Unidades de Cuidados Paliativos.<br><strong>Hombre</strong> – Qué extraño.<br><strong>Mujer</strong> – Sin embargo, me han dicho que incluso traen payasos, con la esperanza de aliviar el sufrimiento de algunos pacientes haciéndolos reír hasta la muerte. Personalmente, encuentro que no hay nada más triste que un payaso, ¿no le parece?<br><strong>Hombre</strong> – Un notario, tal vez…<br><strong>Mujer</strong> – El circo en general. Es siniestro. Siempre he pensado que huele a muerte. Sin mencionar las ferias, por supuesto.<br><strong>Hombre</strong> – Creo que hablaba de jugo de limón…<br><strong>Mujer</strong> – ¿Qué se le va a hacer? Siempre hay personas más desconfiadas que otras. Algunos familiares se preguntan si no vamos a hacer que su ser querido firme cualquier cosa en su lecho de muerte para despojarlo de sus ahorros y privarlos de su herencia.<br><strong>Hombre</strong> – Así que si se encuentra con uno de esos en su salida, podrá mostrarle este testamento y decirle: ve, no firmó nada.<br><strong>Mujer</strong> – Exacto.<br><strong>Hombre</strong> – Y una vez que vuelva a su oficina, pasará el documento por una vela para caramelizar el limón. Yo solía hacer eso cuando era niño.<br><strong>Mujer</strong> – Todos hemos sido niños, ¿verdad?<br><strong>Hombre</strong> – Pero solo los notarios han conservado su alma de niño…<br><strong>Mujer</strong> – Tengo que irme. Tengo otros moribundos que ver antes de esta noche.<br><strong>Hombre</strong> – Por pura curiosidad… ¿Qué dice este testamento, en resumen?<br><strong>Mujer</strong> – Usted lega todos sus bienes a una fundación cuyo objetivo es establecer contacto con civilizaciones extraterrestres.<br><strong>Hombre</strong> – Si al menos me permite volver a tener contacto con mi esposa.<br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación<em> <a href="https://sketchotheque.net/es/ni-siquiera-muerto/">Ni siquiera muerto</a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/ni-siquiera-muerto/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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		<title>Feliz acontecimiento</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/feliz-acontecimiento/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 May 2025 09:11:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Adulterio]]></category>
		<category><![CDATA[Comedia de lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[Extraterrestre]]></category>
		<category><![CDATA[Hospital]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Nacimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Ni siquiera muerto]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Pesadilla]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Feliz acontecimiento, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Ni siquiera muerto' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Una persona está acostada en la cama, sin que se pueda ver su rostro. El hombre llega vestido con ropa anticuada y con un ramo de flores en la mano. Al darse cuenta de que la mujer está durmiendo, el hombre coloca el ramo en la mesita de noche y sale. La mujer se despierta y se sienta en la cama. Ella mira las flores. El hombre vuelve con un jarrón lleno de agua.<br></em><strong>Hombre</strong> – No quería despertarte…<br><strong>Mujer</strong> (<em>un poco confundida</em>) – Gracias por las flores.<br><em>El hombre coloca las flores en el jarrón y lo coloca en la mesita de noche.</em><br><strong>Hombre</strong> – ¿Cómo te sientes?<br><strong>Mujer</strong> – Dormí mal… En mi pesadilla, eras tú quien estaba enfermo y yo venía a visitarte.<br><strong>Hombre</strong> – Pero no estás enferma.<br><em>Ella parece sorprendida.</em><br><strong>Mujer</strong> – ¿Qué hago en una cama de hospital entonces?<br><strong>Hombre</strong> – ¡Pero vamos, cariño! Es la maternidad. Acabas de dar a luz…<br><strong>Mujer</strong> – Ah, sí…<br><strong>Hombre</strong> – Todavía debes estar bajo el efecto de la anestesia.<br><strong>Mujer</strong> – ¿La anestesia?<br><strong>Hombre</strong> – Fue un poco complicado, te lo explicaré. Pero no te preocupes, ahora todo estará bien.<br><strong>Mujer</strong> – ¿Y el bebé?<br><strong>Hombre</strong> – Es una niña.<br><strong>Mujer</strong> – ¡Una niña! Pero es maravilloso…<br><strong>Hombre</strong> – Bueno, cuando digo una niña…<br><strong>Mujer</strong> – ¿Puedo verla?<br><strong>Hombre</strong> – Fue un poco complicado. Te lo explicaré…<br><strong>Mujer</strong> – ¿No sobrevivió al parto, verdad?<br><strong>Hombre</strong> – No, no murió, tranquila. Bueno, cuando digo tranquila…<br><strong>Mujer</strong> – ¿Qué pasa? ¿Tuvo sufrimiento durante el parto? ¿Va a tener secuelas?<br><strong>Hombre</strong> – No… Ella… Aparentemente, no tendrá secuelas. Es solo que…<br><strong>Mujer</strong> – ¿Es mongólica?<br><strong>Hombre</strong> – No, tampoco. Aunque ahora, ya sabes, se dice más bien trisómica.<br><strong>Mujer</strong> – ¡Pero me da igual lo que se diga o no! ¿Es normal o no?<br><strong>Hombre</strong> – Sí… y no.<br><strong>Mujer</strong> – ¿Cómo que sí y no? Se es normal o no, ¿no?<br><strong>Hombre</strong> – Digamos que es normal… para una extraterrestre.<br><em>Un momento.</em><br><strong>Mujer</strong> – Ya entiendo…<br><strong>Hombre</strong> – ¿Cómo que entiendes? Parece que no te sorprende…<br><strong>Mujer</strong> – Sí, sí, claro, pero… Ahora me está volviendo…<br><strong>Hombre</strong> – ¿Qué te está volviendo?<br><strong>Mujer</strong> – No es en absoluto lo que piensas, te lo aseguro.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Ah sí?<br><strong>Mujer</strong> – Un niño… no siempre es un papá y una mamá. Piensa en el Niño Jesús y la Virgen María, por ejemplo.<br><strong>Hombre</strong> – ¿La Virgen María? ¿Te estás burlando de mí? No me llamo José, y sé reconocer a una mujer adúltera cuando la veo.<br><strong>Mujer</strong> – Es un poco más complicado que eso…<br><strong>Hombre</strong> – Mi esposa me engañó con un extraterrestre. Acaba de dar a luz a un alíen, ¡cuando se suponía que yo era el padre! Me cuesta imaginar algo más complicado que eso.<br><strong>Mujer</strong> – Y ¿estás seguro de que es normal…<br><strong>Hombre</strong> – ¿Cómo que normal? Se parece a ET, te digo!<br><strong>Mujer</strong> – Solo me pregunto… cómo un ginecólogo puede saber si un bebé extraterrestre es normal o no. Cuando ni siquiera sabe de qué planeta viene el padre.<br><strong>Hombre</strong> (<em>abatido</em>) – Tienes razón… Especialmente cuando el ginecólogo es de Rumania. Porque al menos eso lo sabemos…<br><em><strong>Negro</strong></em>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación<em> <a href="https://sketchotheque.net/es/ni-siquiera-muerto/">Ni siquiera muerto</a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/ni-siquiera-muerto/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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		<title>El Fénix</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/el-fenix/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 May 2025 09:08:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Banquero]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[Hospital]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Ni siquiera muerto]]></category>
		<category><![CDATA[Paciente]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Bolsa]]></category>
		<category><![CDATA[Cuidados paliativos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Fénix, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Ni siquiera muerto' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>En la cama, un hombre va recobrando poco a poco el conocimiento. Llega una mujer al estilo ejecutiva, con un ordenador portátil en una funda en la mano.</em><br><strong>Mujer</strong> – ¡Estimado señor, buenos días!<br><strong>Hombre</strong> – Buenos días…<br><strong>Mujer</strong> – Disculpe un momento, no será largo.<br><strong>Hombre</strong> – Por supuesto…<br><em>Ella saca la computadora portátil de la maleta, la enciende y la coloca en la mesita de noche para que él pueda ver la pantalla.</em><br><strong>Mujer</strong> – ¿Recuerda el código para el wifi?<br><strong>Hombre</strong> – Ni siquiera recuerdo mi nombre.<br><strong>Mujer</strong> – No importa, prescindiremos de él. (<em>Después de aclararse la garganta</em>) Estimado señor, he querido reunirme con usted sin demora porque tengo buenas noticias que anunciarle.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Un nuevo remedio, tal vez? ¿Una cura milagrosa? Algo que pueda salvarme la vida.<br><strong>Mujer</strong> – Me está quitando las palabras de la boca, estimado señor. En efecto, los nuevos productos financieros que tengo para ofrecerle podrían cambiar su vida.<br><strong>Hombre</strong> – Supongo que no es médico entonces.<br><strong>Mujer</strong> – Soy su asesora financiera. ¿Es usted titular de una cuenta en el Banco Espírito Santo, verdad?<br><strong>Hombre</strong> – Sí, tal vez.<br><strong>Mujer</strong> – Y puedo asegurarle que es usted uno de nuestros mejores clientes.<br><strong>Hombre</strong> – Menos mal. Porque ni siquiera estoy seguro de ser un buen católico…<br><strong>Mujer</strong> – Tranquilo, eso no es obligatorio para especular en la bolsa. Y como cliente privilegiado de nuestro banco, he querido ofrecerle en primicia nuestras nuevas oportunidades de inversión, con un rendimiento absolutamente excepcional.<br><strong>Hombre</strong> – Ah, sí…<br><strong>Mujer</strong> – Mire este gráfico. (<em>Le muestra una curva.</em>) Nuestro nuevo fondo de inversión, El Fénix en Acciones, ha ganado un 27% en seis meses.<br><strong>Hombre</strong> – El Fénix, ¿ah sí? Suena prometedor. ¿Pero por qué ese nombre?<br><strong>Mujer</strong> – El año anterior, desafortunadamente, El Fénix perdió un 73% de su valor en bolsa. Es una inversión arriesgada, reservada para los inversionistas más audaces, ¡pero siempre renace de sus cenizas!<br><strong>Hombre</strong> – No estoy seguro de poder decir lo mismo.<br><strong>Mujer</strong> – Vamos, estoy segura de reconocer en usted a un luchador. La bolsa es una inversión siempre ganadora a largo plazo.<br><strong>Hombre</strong> – Sabes, a largo plazo, para mí… ¿Le dije que acabo de recibir la extremaunción?<br><strong>Mujer</strong> – Iba a llegar a eso, querido señor. No le voy a ocultar que debe decidirse rápidamente. Es una oportunidad excepcional, pero no habrá para todos. Solo podremos atender a nuestros clientes más receptivos.<br><strong>Hombre</strong> – No estoy seguro de estar aún muy receptivo, incluso a los tratamientos médicos. De hecho, me pregunto si no estoy ya muerto…<br><em>Ella abre su maletín y saca un folleto que le ofrece con una sonrisa comercial.</em><br><strong>Mujer</strong> – Tranquilícese… También tenemos toda una gama de productos en seguros de vida y decesos.<br><strong>Hombre</strong> (<em>tomando el documento</em>) – Gracias…<br><strong>Mujer</strong> – Le dejo que lo piense, querido señor. No vamos a acosarlo, ¿verdad? Estamos aquí principalmente para asesorarlo…<br><strong>Hombre</strong> – Así es, voy a pensar en ello.<br><strong>Mujer</strong> – Le dejo, tengo otros posibles inversores que visitar en este establecimiento. Por cierto, ¿qué es esto? ¿Una especie de casa de retiro?<br><strong>Hombre</strong> – Una Unidad de Cuidados Paliativos.<br><strong>Mujer</strong> – Claro, entonces nos vemos pronto. Pero piense rápido, querido señor. En su caso, sobre todo, no tiene tiempo que perder… y sería una lástima perder una oportunidad como esta.<br><em><strong>Negro</strong></em>.</p>



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		<item>
		<title>Último sacramento</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/ultimo-sacramento/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 28 May 2025 09:04:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Hospital]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Ni siquiera muerto]]></category>
		<category><![CDATA[Paciente]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Sacerdote]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2632</guid>

					<description><![CDATA[<p>Último sacramento, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Ni siquiera muerto' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un hombre está sentado en su cama. Mira al vacío. Llega una mujer vestida de sacerdote.<br></em><strong>Mujer</strong> – Buenos días, hijo mío.<br><strong>Hombre</strong> (<em>apenas sorprendido</em>) – Buenos días, padre…<br><strong>Mujer</strong> – Soy la capellana de este hospital.<br><strong>Hombre</strong> – Hola, padre.<br><strong>Mujer</strong> – Vine enseguida cuando me llamó.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Está segura de que fui yo quien le llamó?<br><strong>Mujer</strong> – Alguien me dijo que viniera a verle. Tenía un ligero acento rumano.<br><strong>Hombre</strong> – Ah, sí… Es mi cirujana…<br><strong>Mujer</strong> – Parece que era algo urgente. Pero si cree que no está listo, puedo volver más tarde.<br><strong>Hombre</strong> – No, no, por favor. Además, así estará hecho. Por si acaso. Bueno, no sé cuánto tiempo es válido…<br><strong>Mujer</strong> – ¿Válido?<br><strong>Hombre</strong> – Quiero decir la extremaunción. Si no morimos de inmediato, ¿cuánto tiempo es válida después? ¿Tres meses, imagino? Como un certificado médico.<br><strong>Mujer</strong> – La verdad es que… Nunca me habían hecho esa pregunta. Y como todavía no se ha presentado ese caso para mí…<br><strong>Hombre</strong> – ¿Quieres decir que ninguno de sus feligreses ha sobrevivido después de recibir la extremaunción?<br><strong>Mujer</strong> – Bueno, es que… En efecto…<br><strong>Hombre</strong> – ¿Y está segura de que soy católico?<br><strong>Mujer</strong> – Vaya… Debo admitir que nunca he pensado en exigir un certificado de bautismo en este tipo de circunstancias. No puedo imaginar a un moribundo mintiendo sobre su religión para obtener una extremaunción de último minuto. ¿No está seguro de ser católico, hijo mío?<br><strong>Hombre</strong> – Tampoco recuerdo ser judío o musulmán. Y como no estoy circuncidado. ¿Está segura de que no estoy circuncidado?<br><strong>Mujer</strong> – ¡Dios mío…<br><strong>Hombre</strong> – Disculpe, la incomodo con todas mis preguntas. Pero sabe, no tengo mucha experiencia en esto. Es mi primera extremaunción…<br><strong>Mujer</strong> – Sí, lo entiendo… ¿Al menos quieres confesarse, hijo mío?<br><strong>Hombre</strong> – No sé, es… ¿Es obligatorio?<br><strong>Mujer</strong> – Digamos que es altamente recomendable. Por la salvación de su alma.<br><strong>Hombre</strong> – Bueno… Después de todo, ¿qué riesgo tengo?<br><strong>Mujer</strong> – Lo escucho, hijo mío.<br><em>El hombre reflexiona, luego la mira como si la descubriera.</em><br><strong>Hombre</strong> – Debo admitir que…<br><strong>Mujer</strong> – Sí.<br><strong>Hombre</strong> – Es un poco embarazoso.<br><strong>Mujer</strong> – ¿Y por qué eso, hijo mío?<br><strong>Hombre</strong> – Se parece tanto a mi esposa.<br><strong>Mujer</strong> – Ya veo…<br><strong>Hombre</strong> – Comprenderá que para un hombre casado, tener la impresión de que su confesor se parece a su esposa…<br><strong>Mujer</strong> – Tranquilo, hijo mío. Incluso si yo fuera su esposa, estaría obligada por el secreto de la confesión…<br><strong>Hombre</strong> – Bueno… Pero, no sé muy bien por dónde empezar…<br><strong>Mujer</strong> – Puede empezar por el final.<br><strong>Hombre</strong> – Es muy difícil confesarse cuando se ha perdido la memoria, ya sabe…<br><strong>Mujer</strong> – ¿Al menos se siente culpable, hijo mío? Sería un comienzo…<br><strong>Hombre</strong> – No lo sé… ¿Se sigue siendo culpable cuando se ha perdido incluso el recuerdo de sus pecados?<br><strong>Mujer</strong> – ¿Realmente no recuerda nada?<br><strong>Hombre</strong> – Ni siquiera recuerdo dónde estacioné mi auto.<br><strong>Mujer</strong> – Dado que no está en condiciones de confesar sus pecados, le doy de todos modos la absolución. Por el beneficio de la duda…<br><strong>Hombre</strong> – Gracias por confiar en mí, padre. Intentaré no decepcionarle.<br><strong>Mujer</strong> – Pero no olvide regularizar su situación tan pronto como pueda.<br><strong>Hombre</strong> – Lo prometo.<br><em>Ella lo bendice con la señal de la cruz.</em><br><strong>Mujer</strong> – En el nombre del padre, de la madre y del hijo.<br><strong>Hombre</strong> – Amén.<br><em><strong>Negro</strong>.</em></p>



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		<item>
		<title>Doctor Ionesco</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/doctor-ionesco/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 May 2025 16:23:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Comedia de lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[Extraterrestre]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Hospital]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Médico]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Ni siquiera muerto]]></category>
		<category><![CDATA[Paciente]]></category>
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		<category><![CDATA[Cerebro]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Docteur Ionesco, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Ni siquiera muerto' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Una habitación de hospital. Un hombre se despierta. Llega una mujer, con bata blanca de médico.<br></em><strong>Mujer</strong> – Entonces, señor, ¿cómo se siente hoy?<br><strong>Hombre</strong> – Estoy bien… Bueno… ¿Pero qué hace usted en mi habitación?<br><strong>Mujer</strong> – Ah… Esa simple pregunta parece indicar que aún no ha recuperado completamente su memoria inmediata.<br><strong>Hombre</strong> – No recuerdo nada… excepto que ya me lo ha dicho antes.<br><strong>Mujer</strong> – No se preocupe, es muy común después de este tipo de intervención. Tan pronto como se toca el cerebro…<br><strong>Hombre</strong> – El cerebro… Ya veo…<br><strong>Mujer</strong> – Si todavía ve, al menos es algo… Escuche, no vamos a engañarnos, su estado… es muy preocupante.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Quiere decir preocupante para mí, supongo?<br><strong>Mujer</strong> – Me hubiera gustado poder darle buenas noticias, pero qué quiere que le diga… No soy Dios Padre…<br><strong>Hombre</strong> – Lo cual en sí mismo sería una buena noticia para mí.<br><strong>Mujer</strong> – ¿En serio lo cree?<br><strong>Hombre</strong> – Despertar de una operación cerebral y ver a Dios Padre…<br><strong>Mujer</strong> – Claro… Entonces, los resultados de nuestros primeros análisis no son muy alentadores… para usted.<br><strong>Hombre</strong> – Lo entiendo.<br><strong>Mujer</strong> – Si todavía entiende, al menos es algo…<br><strong>Hombre</strong> – Y dice que… es grave.<br><strong>Mujer</strong> – Dios mío… No necesariamente…<br><strong>Hombre</strong> – ¿Cómo así?<br><strong>Mujer</strong> – Lo grave es que… no sabemos en absoluto qué tiene.<br><strong>Hombre</strong> – Ah… Y supongo que eso… es grave para usted.<br><strong>Mujer</strong> – Si no sabemos qué tiene, tampoco sabemos cómo tratarle. En resumen, no sabemos qué hacer… Y cuando no sabemos qué hacer, no sabemos qué decir. Francamente, querido señor, no sé qué decirle…<br><strong>Hombre</strong> – Escuche, Doctora… ¿Puedo llamarla Doctora?<br><strong>Mujer</strong> – Obtuve mi título de medicina en Rumania pero… Claro, por supuesto. Llámeme Doctora.<br><strong>Hombre</strong> – Sé que se preocupa mucho por mí, pero en mi caso… me preocupa más el estado mental de mi esposa.<br><strong>Mujer</strong> – ¿Su esposa? Vaya…<br><strong>Hombre</strong> – Es difícil de creer, pero… resulta que mi esposa se cree una marciana.<br><strong>Mujer</strong> – Vaya, vaya…<br><strong>Hombre</strong> – No parece sorprenderle.<br><strong>Mujer</strong> – Claro, pero para decirle la verdad… (<em>Consulta una carpeta.</em>) Ignoraba que estuviera casado… En cualquier caso, no está indicado en su expediente médico.<br><strong>Hombre</strong> – Tal vez consideraron que no era una enfermedad lo suficientemente grave como para ser mencionada.<br><em>Ella ríe de manera un poco forzada.</em><br><strong>Mujer</strong> – En cualquier caso, ha recuperado su sentido del humor. Y eso es una buena señal, ¿verdad? ¿Conoce a Ionesco?<br><strong>Hombre</strong> – No personalmente.<br><strong>Mujer</strong> – Era rumano, como yo. Y tengo el honor de llevar el mismo apellido que él. Según mi madre, somos vagamente parientes.<br><strong>Hombre</strong> – ¿En serio?<br><strong>Mujer</strong> (<em>en tono de confidencia</em>) – Entre nosotros, siempre he pensado que los rumanos estaban más hechos para el teatro del absurdo que para la cirugía cerebral.<br><strong>Hombre</strong> – Gracias, Doctora Ionesco. Son precisamente el tipo de comentarios reconfortantes que un paciente quiere escuchar de boca de su cirujano en la sala de recuperación…<br><strong>Mujer</strong> – Pero por supuesto. Estoy aquí para eso. Si tiene alguna otra pregunta que hacerme, no dude en decírmelo.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Y… para mi esposa, puede hacer algo?<br><strong>Mujer</strong> – ¿Su esposa? Dios mío… Primero deberíamos asegurarnos de que realmente tiene una esposa…<br><strong>Hombre</strong> – Oh sí, obviamente.<br><strong>Mujer</strong> – Y luego, de que su esposa no sea realmente una extraterrestre.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Cómo así?<br><strong>Mujer</strong> – Concederá que si su presunta esposa es realmente marciana, no se puede considerar loca si afirma venir del planeta Marte.<br><strong>Hombre</strong> – Es cierto, visto de esa manera…<br><strong>Mujer</strong> – En cualquier caso, eso es lo que nos enseñan en las facultades de medicina en Rumania.<br><em>Él la mira como si la descubriera en ese momento.</em><br><strong>Hombre</strong> – Es increíble, Doctora Ionesco…<br><strong>Mujer</strong> – ¿Qué es lo increíble?<br><strong>Hombre</strong> – Lo mucho que se parece a mi esposa. Bueno, lo que se parecería a mi esposa si estuviera casado.<br><strong>Mujer</strong> – Y sin embargo… le aseguro que yo no vengo del planeta Marte.<br><strong>Hombre</strong> – No, usted viene de Rumania. Y… ¿fue usted quien me operó, verdad?<br><strong>Mujer</strong> – Lamentablemente para usted… Supongo que un médico de otro lugar de la galaxia podría haberlo salvado.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Usted lo cree…?<br><strong>Mujer</strong> – Según dicen, esa gente es mucho más avanzada que nosotros. En cualquier caso, se puede suponer razonablemente que sus médicos están mejor formados que simples internos que estudiaron en Bucarest…<br><strong>Hombre</strong> – Sí, bueno…<br><strong>Mujer</strong> – Tiene razón… A este nivel de especulación, me pregunto si aún se puede hablar de supuestos razonables, ¿verdad? Lo dejaré descansar… Pasaré más tarde…<br><strong>Hombre</strong> – ¿Puedo pedirle otro favor?<br><strong>Mujer</strong> – Mientras no sea que le salve la vida…<br><strong>Hombre</strong> – Si se encuentra con mi esposa, dígale que no estoy casado.<br><strong>Mujer</strong> – No dejaré de hacerlo.<br><strong>Hombre</strong> – Gracias.<br><em>Ella se dispone a salir pero se voltea una última vez hacia él.</em><br><strong>Mujer</strong> – ¿Puedo pedirle algo yo también?<br><strong>Hombre</strong> – Mientras no sea preguntarme cómo me llamo.<br><strong>Mujer</strong> – ¿Podría llamarme una vez más «Doctora»?<br><strong>Hombre</strong> – Gracias, Doctora Ionesco. Adiós, Doctora.<br><em>Se oscurece.</em></p>



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		<title>Sala de recuperación</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/sala-de-recuperacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 May 2025 16:18:03 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Adulterio]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[Extraterrestre]]></category>
		<category><![CDATA[Hospital]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Matrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Ni siquiera muerto]]></category>
		<category><![CDATA[Paciente]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Medicina]]></category>
		<category><![CDATA[Mentira]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sala de recuperación, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Ni siquiera muerto' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un hombre en pijama a rayas está acostado en una cama. Se despierta lentamente. Se incorpora, se sienta y mira a su alrededor, pareciendo no saber por qué está allí. Una mujer entra. Aparenta veinte años menos (ropa más juvenil, labios pintados, aspecto decidido). Lleva en una bandeja un desayuno ligero.<br></em><strong>Mujer</strong> – ¡Hola!<br><em>El hombre claramente tiene dificultades para despertar.</em><br><strong>Hombre</strong> – Hola…<br><strong>Mujer</strong> – ¿Cómo estás?<br><strong>Hombre</strong> – Estoy bien… Creo.<br><strong>Mujer</strong> – Aquí tienes tu desayuno.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Un desayuno en la cama? Gracias, pero… ¿es por alguna ocasión especial?<br><em>Ella no responde, sonríe con indulgencia y se sienta junto a él.</em><br><strong>Mujer</strong> – No sé qué tal estará el café. Seguro que no es un expreso.<br><strong>Hombre</strong> – No importa, lo tomaré de todos modos… Me siento como si tuviera resaca.<br><em>Comienza a tomar su café y comer una tostada.</em><br><strong>Mujer</strong> – Lo siento, creo que son galletas sin sal…<br><em>Él sonríe y continúa masticando su galleta.</em><br><strong>Hombre</strong> – ¿Sabes lo que estaba pensando?<br><strong>Mujer</strong> – No…<br><strong>Hombre</strong> – No creo que realmente podamos cambiar las cosas.<br><strong>Mujer</strong> – ¿Las cosas? ¿Quieres decir…<br><strong>Hombre</strong> – O las personas.<br><strong>Mujer</strong> – Ah sí…<br><strong>Hombre</strong> – Yo, por ejemplo, con mi familia… Comprendí de inmediato que no iba a funcionar.<br><strong>Mujer</strong> – Tu familia… Te recuerdo que soy tu esposa…<br><strong>Hombre</strong> – No, no me refiero a eso, por supuesto. Tú eres algo diferente… (<em>Pausa</em>) ¿Y estás segura de que estamos casados?<br><strong>Mujer</strong> – ¿Por qué me preguntas eso?<br><strong>Hombre</strong> – No sé… Duermo en una cama de una sola plaza…<br><strong>Mujer</strong> – Ah sí…<br><strong>Hombre</strong> – Ni siquiera recuerdo que estoy casado, ¿te das cuenta? El médico me dijo que era normal. Todavía no he recuperado la memoria inmediata.<br><strong>Mujer</strong> – Llevamos casados veinte años…<br><strong>Hombre</strong> (<em>distraído</em>) – Sí, es raro, ¿verdad? Usted aún no ha recuperado la memoria inmediata. Eso es lo último que escuché y solo recuerdo eso… (<em>Pausa</em>) No lo sé… Tal vez venga de ahí…<br><strong>Mujer</strong> – ¿Qué?<br><strong>Hombre</strong> – Esta necesidad que siempre he tenido de arruinarlo todo… Para no correr el riesgo de ser decepcionado… (<em>Toma la manzana y la mira</em>) Cuando el gusano está en la manzana, no puede terminar bien para nadie.<br><strong>Mujer</strong> – Excepto para el gusano, quizás… (<em>Él la mira sorprendido, y ella se corrige de inmediato</em>.) Perdona, no sé por qué dije eso…<br><strong>Hombre</strong> – No, tienes razón, es cierto… Nunca pensamos en el gusano.<br><strong>Mujer</strong> – Y además no eres una manzana.<br><strong>Hombre</strong> – No lo sé. Ya no lo sé.<br><strong>Mujer</strong> – ¿Tomaste tus medicamentos?<br><strong>Hombre</strong> – ¿Qué medicamentos?<br><strong>Mujer</strong> – Voy a buscarte un vaso de agua.<br><em>Ella sale. Él vuelve a morder la manzana. Ella regresa con algo diferente en su apariencia, ya sea en su ropa (un accesorio) o en su peinado (una peluca). No es algo extravagante, pero sí algo llamativo y un poco extraño. Parece que él no nota nada. Ella le ofrece un vaso de agua como si nada.</em><br><strong>Hombre</strong> – Gracias.<em><br>Toma las pastillas que ella le ofrece y las traga. Ella lo mira fijamente.</em><br><strong>Hombre</strong> – ¿Qué pasa? ¿Qué tengo?<br><strong>Mujer</strong> – Tengo que contarte algo.<br><strong>Hombre</strong> – Vale.<br><strong>Mujer</strong> – No es fácil.<br><strong>Hombre</strong> – Me estás asustando…<br><strong>Mujer</strong> – No, pero no es sobre ti. Bueno, sí, pero…<br><strong>Hombre</strong> – Bueno…<br><strong>Mujer</strong> – Bueno, resulta que yo… No soy exactamente… quien crees.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Cómo así? Pero si yo no creo nada.<br><strong>Mujer</strong> – Aun así, soy tu esposa.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Quieres decir que… me estás engañando?<br><strong>Mujer</strong> – No, no es eso en absoluto. Bueno…<br><strong>Hombre</strong> – ¿Bueno qué?<br><strong>Mujer</strong> – No te estoy engañando, quiero decir que no te he dicho la verdad. Te he mentido.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Sobre qué?<br><strong>Mujer</strong> – Sobre todo. Desde siempre. De hecho, no soy exactamente una mujer…<br><strong>Hombre</strong> – ¿Estoy casado con un hombre y nunca me di cuenta?<br><strong>Mujer</strong> – Tampoco soy un hombre.<br><strong>Hombre</strong> – De acuerdo… Entre los dos, entonces.<br><strong>Mujer</strong> – Diría más bien que ninguno de los dos.<br><strong>Hombre</strong> – Bueno… entonces es por eso que nunca tuvimos hijos, supongo.<br><strong>Mujer</strong> – Sí… entre otras cosas…<br><strong>Hombre</strong> – ¿Porque hay algo más?<br><strong>Mujer</strong> – No soy de aquí.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Aquí? Pero, ¿dónde estamos exactamente?<br><strong>Mujer</strong> – Vengo de otro mundo que el tuyo.<br><strong>Hombre</strong> – Eres una bruja…<br><strong>Mujer</strong> – Las brujas no existen. Todo el mundo lo sabe.<br><strong>Hombre</strong> – Entonces, tú tampoco eres una bruja.<br><strong>Mujer</strong> – ¿Recuerdas a mi madre?<br><strong>Hombre</strong> – No.<br><strong>Mujer</strong> – Ella me dio a luz después de recibir la visita de un extraterrestre.<br><em>Silencio. Él la mira, buscando qué responder.</em><br><strong>Hombre</strong> – Tengo la sensación de haber escuchado una historia así en algún lugar antes.<br><strong>Mujer</strong> – Tal vez en una iglesia. Sobre el embarazo de la Virgen María.<br><strong>Hombre</strong> – Sí… O tal vez es por los medicamentos…<br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



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		<title>Levántate y anda</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/levantate-y-anda/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 May 2025 16:12:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Dramático]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Hospital]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Ni siquiera muerto]]></category>
		<category><![CDATA[Niño]]></category>
		<category><![CDATA[Paciente]]></category>
		<category><![CDATA[Parentalidad]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad]]></category>
		<category><![CDATA[Manzana]]></category>
		<category><![CDATA[Sueño]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Levántate y anda, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Ni siquiera muerto' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un hombre está acostado en la cama, con un pijama de rayas. Duerme. Entra una mujer que podría ser su madre (ropa anticuada, ausencia de maquillaje, andar poco dinámico). Se acerca a la cama.<br></em><strong>Mujer</strong> – Es hora… (<em>Como él no responde, eleva la voz y lo sacude enérgicamente</em>.) ¡Es hora!<br><em>El hombre se despierta sobresaltado y la mira, un poco confundido.</em><br><strong>Hombre</strong> – ¿Mamá? ¿Pero qué haces aquí?<br><strong>Mujer</strong> – Es hora, hijo.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Hora? ¿De qué?<br><strong>Mujer</strong> – No lo sé. Pero es hora.<br><strong>Hombre</strong> – Pero vamos… ¿Hora de qué?<br><em>Hace un esfuerzo para levantarse, pero se interrumpe para recobrar fuerzas.</em><br><strong>Mujer</strong> – ¡Vamos, holgazán! Haz un esfuerzo, por favor. ¡Levántate y anda!<br><em>Recupera un poco la claridad mental.</em><br><strong>Hombre</strong> – Tengo la sensación de haber escuchado eso antes.<br><strong>Mujer</strong> – Desafortunadamente, tengo que repetírtelo todas las mañanas. (<em>El hombre mira a su madre con una expresión sorprendida</em>.) ¿Estás bien? Te ves raro…<br><strong>Hombre</strong> – ¿Y tú me lo dices a mí? Mira, mamá, no lo tomes a mal, pero…<br><strong>Mujer</strong> – ¿Qué?<br><strong>Hombre</strong> – Te creía muerta…<br><strong>Mujer</strong> – Pero… lo estoy.<br><em>Por un tiempo.</em><br><strong>Hombre</strong> – Ya sabía yo que algo te había cambiado.<br><strong>Mujer</strong> (<em>con un gesto de desprecio</em>) – ¿Ah sí?<br><strong>Hombre</strong> – No, pero… para mejor, te lo aseguro. ¿Y papá?<br><strong>Mujer</strong> – También está muerto. ¿Y tú, estás seguro de que no estás muerto?<br><strong>Hombre</strong> – No lo creo…<br><strong>Mujer</strong> – Entonces no estás seguro.<br><strong>Hombre</strong> – Supongo que cuando uno está muerto, lo sabe, ¿no?<br><strong>Mujer</strong> – Vaya… ¿Al menos comes bien?<br><strong>Hombre</strong> – No lo sé… ¿Por qué?<br><strong>Mujer</strong> – Si comes, es que no estás muerto.<br><em>Ella busca en el bolsillo de su abrigo y saca una manzana, que le ofrece.</em><br><strong>Mujer</strong> – Toma, te he traído esto.<br><em>Él coge la manzana con cierta desconfianza.</em><br><strong>Hombre</strong> – Una manzana… Como la bruja de Blancanieves…<br><strong>Mujer</strong> – ¿Te crees Blancanieves?<br><strong>Hombre</strong> – Desconfío, eso es todo.<br><strong>Mujer</strong> – ¿Desconfías de tu propia madre?<br><strong>Hombre</strong> – Te recuerdo que se supone que estás muerta.<br><strong>Mujer</strong> – ¿Me tomas por una bruja, es eso?<br><strong>Hombre</strong> – En absoluto…<br><em>La mujer mira a su alrededor.</em><br><strong>Mujer</strong> – No es un lugar muy alegre, ¿verdad?<br><em>Él parece descubrir el lugar a su vez.</em><br><strong>Hombre</strong> – No… ¿Dónde estamos?<br><strong>Mujer</strong> – Parece un manicomio.<br><strong>Hombre</strong> – Supongo que si estuviera loco, me habrían puesto una camisa de fuerza.<br><strong>Mujer</strong> – ¿Y tu mujer? ¿Viene a verte de vez en cuando?<br><strong>Hombre</strong> – No… Bueno, no recuerdo bien… ¿Estoy casado?<br><strong>Mujer</strong> – ¿Y tus amigos? ¿Tienes amigos al menos?<br><strong>Hombre</strong> – No lo sé. No he visto a nadie.<br><strong>Mujer</strong> – ¿Qué quieres? Así es como es… Desde que eras pequeño… nunca has sido muy popular…<br><strong>Hombre</strong> – Gracias… Eso me anima…<br><strong>Mujer</strong> – Incluso yo me pregunto por qué vine. ¡Ni siquiera estás muerto!<br><strong>Hombre</strong> – Lo siento por decepcionarte una vez más.<br><strong>Mujer</strong> – Definitivamente, lo habrás arruinado todo en tu vida. (<em>Se levanta, comienza a irse pero se gira una última vez</em>.) Incluso tu muerte.<br><em>Ella se va. Él mira la manzana. Da un mordisco y vuelve a poner el resto en la mesita de noche. Mastica un momento antes de tragar el trozo.</em><br><strong>Hombre</strong> – Así que no estoy muerto…<br><em><strong>Negro</strong></em>.</p>



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		<title>Una bella muerte</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/una-bella-muerte/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 May 2025 16:04:31 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Dramático]]></category>
		<category><![CDATA[Entierro]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Interactivo]]></category>
		<category><![CDATA[La Barra]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una bella muerte, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'La Barra' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un bar. Una mesa en la que está sentada una mujer. No hay ninguna consumición delante de ella. Llega otra mujer.<br></em><strong>Una</strong> (<em>levantándose</em>) – Ah, has venido…<br><strong>Dos</strong> – ¿Tenía elección?<br><em>Incómodas, dudan en besarse, pero desisten. Se sientan.</em><br><strong>Una</strong> – ¿Quieres algo?<br><strong>Dos</strong> – Pedí un café de paso.<br><strong>Una</strong> – Aunque sepamos que no estamos aquí para siempre… Te afecta…<br><strong>Dos</strong> – A su edad… Sabíamos que estaba en período de preaviso, ¿verdad?<br><strong>Una</strong> – Aparentemente, ocurrió mientras dormía.<br><strong>Dos</strong> – ¿Ah, sí…?<br><strong>Una</strong> – Al menos no sufrió… Ni siquiera se dio cuenta de que se iba.<br><strong>Dos</strong> – Una muerte hermosa, como dicen… No reemplaza una vida hermosa, pero siempre es mejor que nada…<br><strong>Una</strong> – Siempre hizo lo que quiso…<br><strong>Dos</strong> – ¿Eso es suficiente para tener una vida hermosa…?<br><strong>Una</strong> – Era otra época.<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><em>Silencio incómodo. La segunda se levanta.</em><br><strong>Dos</strong> – Voy a ver qué hacen con mi café… Parece que me olvidaron… ¿Quieres algo más?<br><strong>Una</strong> – Todavía no me trajeron lo que pedí…<br><em>La segunda se acerca a la barra. La primera se retoca el maquillaje. La otra vuelve con dos tazas de café.</em><br><strong>Dos</strong> – Las tenían preparadas, pero se olvidaron de traérnoslas…<br><strong>Una</strong> – Espero que todavía esté caliente…<br><strong>Dos</strong> (<em>dando un sorbo</em>) – En todo caso, está fuerte… Despertaría a un muerto…<br><em>La otra le lanza una mirada sorprendida, preguntándose si es una broma o no.</em><br><strong>Una</strong> – Ni siquiera pudimos despedirnos de él.<br><strong>Dos</strong> – ¿Despedirnos?<br><strong>Una</strong> – Decirle adiós, si prefieres…<br><strong>Dos</strong> – No sé qué prefiero, pero bueno…<br><strong>Una</strong> – Aun así… Si hubiéramos sabido…<br><strong>Dos</strong> – Incluso si hubiéramos sabido la fecha y la hora… Entre nosotras, ¿qué habría cambiado?<br><strong>Una</strong> – Podríamos haberle dicho una última palabra…<br><strong>Dos</strong> – ¿Una última palabra? ¿Como qué, por ejemplo?<br><strong>Una</strong> – No lo sé…<br><strong>Dos</strong> – En lo que a mí respecta, no estoy seguro de que la última palabra que le podría haber dicho le habría sido de gran consuelo…<br><strong>Una</strong> – Ya no sirve de nada rumiar el pasado… Ahora que ya no está…<br><strong>Dos</strong> – Tienes razón… Miremos resueltamente hacia el futuro… Entonces, ¿qué hacemos con el cuerpo?<br><strong>Una</strong> – Hablas como si fuéramos nosotros quienes lo hubiéramos asesinado…<br><strong>Dos</strong> – Estaba pensando en la cremación…<br><strong>Una</strong> – ¿Crees que eso es lo que él hubiera querido?<br><strong>Dos</strong> – Bueno… No recuerdo haber tenido ese tipo de conversación con él… De hecho, no recuerdo haber tenido nunca una conversación real con él… ¿Y tú?<br><strong>Una</strong> – No, yo tampoco…<br><strong>Dos</strong> – En ese caso, nos toca decidir a nosotros. Personalmente, nunca he sido muy fan del lado mausoleo. Excepto para los grandes hombres, por supuesto. No vamos a embalsamarlo como a Stalin… Y como no tengo la intención de ir a dejarle flores todos los años en el Día de Todos los Santos.<br><strong>Una</strong> – No lo sé…<br><strong>Dos</strong> – Hablo por mí… Pero sobre todo no quiero privarte del placer de ir a poner flores en su tumba una vez al año… Si crees que es mejor invertir en la piedra… Haremos lo que tú quieras.<br><em>Un momento.</em><br><strong>Una</strong> – ¿Y qué haríamos con las cenizas?<br><strong>Dos</strong> – Las compartimos. Como es todo lo que nos dejó.<br><strong>Una</strong> – No podemos hacer eso…<br><strong>Dos</strong> – Si prefieres esparcirlo todo en tu césped entre la barbacoa y la piscina, estoy dispuesta a dejarte mi parte, tranquila…<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Una</strong> – ¿Cómo puedes ser tan dura…?<br><em>La emoción se apodera de ella.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿Cómo hemos llegado a esto? Esa es la pregunta…<br><strong>Una</strong> – Así es… No es culpa de nadie…<br><strong>Dos</strong> – ¡Es culpa de alguien, necesariamente!<br><strong>Una</strong> – Ya es demasiado tarde, de todos modos.<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Una</strong> – ¿Y tú, cómo estás?<br><strong>Dos</strong> – Estoy bien.<br><strong>Una</strong> – ¿Eso es todo?<br><strong>Dos</strong> – Sería demasiado largo…<br><em>Su teléfono suena, ella responde.</em><br><strong>Dos</strong> – Sí… Ah, eres tú… No, no… Sí, sí, pero… Escucha, estoy en una reunión ahora. Bueno… más bien, una reunión familiar. No, tampoco es realmente una fiesta familiar, te contaré. ¿Puedo llamarte después? Vale, nos vemos luego… Yo también…<br><em>Guarda su teléfono.</em><br><strong>Dos</strong> – Perdona… ¿Y tú, cómo estás?<br><strong>Una</strong> – Ha pasado tanto tiempo… No sé por dónde empezar…<br><em>El teléfono de la otra suena de nuevo.</em><br><strong>Dos</strong> – Perdón… (<em>Contesta la llamada.</em>) Sí… Ah, entendido. No, no, no es grave. ¿No? Pero te dije que… Vale, estaré allí en una hora.<br><em>Guarda su teléfono.</em><br><strong>Dos</strong> – Lo siento mucho… ¿De qué estábamos hablando?<br><strong>Una</strong> – No importa.<br><strong>Dos</strong> – Mira, sinceramente, si puedes ocuparte de eso por… A mí me supera… Haz lo que creas conveniente, para mí no hay problema… Y por supuesto, compartimos los gastos…<br><em>Se levanta.</em><br><strong>Dos</strong> – Realmente tengo que irme ahora… No había planeado… Pero podemos almorzar juntas uno de estos días…<br><strong>Una</strong> – Por qué no.<br><em>Comienza a sacar un billete de su bolso para pagar.</em><br><strong>Dos</strong> – Déjalo, pagaré cuando me vaya. Tienes mi número, ¿me mantienes informada?<br><strong>Una</strong> – De acuerdo…<br><em>Esta vez se besan, torpemente. La segunda se va. La primera vuelve a sentarse y termina su café.</em><br><strong>Dos</strong> – Y ahí lo tienes, ahora está frío…<br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



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		<title>El coxis</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/el-coxis/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 May 2025 15:53:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Amistad]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Dramático]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Íntimo]]></category>
		<category><![CDATA[La Barra]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempo]]></category>
		<category><![CDATA[Arbol]]></category>
		<category><![CDATA[Estación]]></category>
		<category><![CDATA[Infancia]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía cotidiana]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El coxis, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'La Barra' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>En la barra, dos mujeres miran fijamente a lo lejos. La segunda lleva un gorro en la cabeza del que no sobresale ningún cabello.<br></em><strong>Una</strong> – ¿Viste ese árbol, qué bonito es?<br><strong>Dos</strong> – Sí.<br><strong>Una</strong> – Es tan parte del paisaje… que terminamos por no verlo.<br><strong>Dos</strong> – Mmm…<br><strong>Una</strong> – Es un roble. No habíamos nacido aún, y ya estaba aquí.<br><strong>Dos</strong> – ¿Cómo lo sabes? Ya que no habíamos nacido…<br><strong>Una</strong> – Colgamos una cuerda para columpiarnos de una de sus ramas cuando éramos pequeñas. Ya era tan grande. ¿No recuerdas?<br><strong>Dos</strong> – No.<br><strong>Una</strong> – Yo sí. Me rompí el brazo al caerme de ese maldito columpio.<br><strong>Dos</strong> – Te has roto tantas cosas. ¿Cómo quieres que me acuerde…? Una vez, incluso te rompiste el culo.<br><strong>Una</strong> – El cóccix.<br><strong>Dos</strong> – Al caer de una silla. Es increíble. Me pregunto qué hueso no te has fracturado. (<em>Una pausa</em>) El cóccix… Ni siquiera sabía que existía en ese momento. Y aun ahora, no estoy segura de cómo se escribe.<br><strong>Una</strong> – Lo único que puedo decirte es que suma un montón de puntos en el Scrabble…<br><strong>Dos</strong> – Cuando te imagino de pequeña, te veo con un yeso… Incluso en las fotos de clase, siempre tienes un brazo en cabestrillo, muletas o un gran vendaje. Es de preguntarse cómo lograste llegar aquí entera.<br><strong>Una</strong> – Tú nunca te has roto nada. Como ese árbol, allí…<br><strong>Dos</strong> – Sin embargo, hice las mismas tonterías que tú… También he vivido peligrosamente. Incluso he abierto ostras en Navidad. Y nunca me he atravesado la mano con el cuchillo…<br><strong>Una</strong> – Siempre has tenido más suerte que yo. Te lo he reprochado muchas veces por eso…<br><strong>Dos</strong> – ¿Realmente crees que he tenido suerte…?<br><strong>Una</strong> – Sí, eso es, llámame torpe.<br><strong>Dos</strong> – ¿A dónde quieres llegar con tu árbol?<br><strong>Una</strong> – Ha resistido a todas las tormentas. Ni una rama rota. Como tú. En cien años, seguirá estando aquí.<br><strong>Dos</strong> – Incluso si está en pie, tal vez ya esté carcomido por dentro. Mira, ya no tiene ni una hoja en la cabeza. Como yo, precisamente.<br><strong>Una</strong> – Es normal. Estamos en otoño…<br><strong>Dos</strong> – Ah, sí, es verdad. No me di cuenta de que pasó el verano… Desde mi ventana, en el hospital, tenía vista al estacionamiento de Alcampo.<br><strong>Una</strong> – Las hojas volverán a crecer en primavera, ya verás.<br><em>Un tiempo.</em><br><strong>Dos</strong> – Y mi pelo, ¿crees que volverá a crecer en primavera?<br><strong>Una</strong> (<em>extendiéndole la mano</em>) – En esto me juego el brazo…<br><em><strong>Negro</strong></em>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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		<item>
		<title>Friday wear</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/friday-wear-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 25 May 2025 16:19:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Director]]></category>
		<category><![CDATA[Ejecutivo]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[La Barra]]></category>
		<category><![CDATA[Suicidio]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Friday wear, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'La Barra' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un bar. Una mujer, tipo ejecutiva en un atuendo elegante pero con jeans, se sienta en una mesa. Abre su maletín y saca un catálogo que hojea mientras toma su café. Su teléfono suena y responde.</em><br><strong>Ejecutiva</strong> – Sí… ¿Ah, sí…? Sí, sí, los espero. No, no, creo que soy un poco temprano. ¿A qué hora exactamente tenemos la cita?<br><em>Una mujer llega, su directora, de traje, tipo mujer ejecutiva, con el teléfono pegado a la oreja. Parece muy apurada, como si hubiera tomado cocaína. Se sienta en la misma mesa.</em><br><strong>Directora</strong> – A las diez cuarenta y cinco. ¿Tienes las imágenes de la nueva campaña?<br><em>Continúan hablando a través de sus teléfonos como si no estuvieran sentadas una frente a la otra.</em><br><strong>Ejecutiva</strong> – Sí, sí, por supuesto. Verás, es magnífica…<br><em>La mujer pasa una nueva página del catálogo. Su directora le quita el catálogo de las manos y lo examina a su vez.</em><br><strong>Directora</strong> – Ah, sí, es…<br><strong>Ejecutiva</strong> – Cambia…<br><strong>Directora</strong> – Sí…<br><strong>Ejecutiva</strong> – Los creativos realmente hicieron un buen trabajo.<br><strong>Directora</strong> – Por una vez, mostraron creatividad.<br><em>La mujer ejecutiva se da cuenta primero de lo ridículo de la situación, pareciendo ver finalmente a su directora frente a ella.</em><br><strong>Ejecutiva</strong> – ¿Quieres un café?<br><em>Al levantar los ojos del catálogo, la directora también ve a su interlocutora.</em><br><strong>Directora</strong> – Eh, no, gracias. Dejé el café. Me oscurece los dientes y me dan ganas de mear.<br><em>La directora examina a la otra mujer, como si algo en su atuendo la sorprendiera, sin poder descifrar de inmediato qué.</em><br><strong>Directora</strong> – ¿No llevas sujetador…?<br><strong>Ejecutiva</strong> – Eh… No. ¿Es un problema?<br><strong>Directora</strong> – No, no… Bueno… Normalmente, ¿sueles llevar uno?<br><strong>Ejecutiva</strong> – Como es viernes, pensé que… Sería más relajado…<br><strong>Directora</strong> – ¿Más relajado?<br><strong>Ejecutiva</strong> – El… El «Friday wear», ¿sabes…?<br><strong>Directora</strong> – ¿El «Friday wear»…?<br><strong>Ejecutiva</strong> – El viernes informal… En Estados Unidos, los viernes, todos los ejecutivos se visten así. De manera un poco menos formal. Limpia, pero relajada…<br><strong>Directora</strong> – En Estados Unidos…?<br><strong>Ejecutiva</strong> – Sin sujetador.<br><strong>Directora</strong> (<em>incómoda</em>) – Bueno…<br><em>Silencio un tanto incómodo.</em><br><strong>Ejecutiva</strong> – ¿Puedo hablarte francamente?<br><strong>Directora</strong> (<em>un poco preocupada</em>) – ¿Hablarme francamente? Me pregunto si no prefería cuando llevabas sujetador, al final<br><strong>Ejecutiva</strong> – Nuestra empresa tiene una imagen un poco anticuada entre sus clientes, ya lo sabes. Todos los estudios lo demuestran. Un poco desfasada, ¿entiendes? Además del nuevo catálogo, pensé que al adoptar el «Friday wear»… estaríamos más… en onda.<br><em>La directora parece totalmente sorprendida. Vacila un momento antes de decidirse.</em><br><strong>Directora</strong> – Oh, y después de todo, tienes razón. Vamos…<br><em>Se voltea de espaldas al público, se contorsiona un momento y luego se enfrenta de nuevo sosteniendo su sujetador.</em><br><strong>Directora</strong> – Si es lo suficientemente bueno para los americanos…<br><em>La otra parece un poco sorprendida.</em><br><strong>Directora</strong> – Ah… Es cierto que se respira mejor… ¿Crees que parezco más relajada así?<br><strong>Ejecutiva</strong> – Mucho más relajada.<br><strong>Directora</strong> – La próxima vez, me quitaré las bragas también…<br><em>Pero la directora parece aún un poco preocupada.</em><br><strong>Directora</strong> – Pero… ¿no es un poco…? En cuanto a nuestro cliente, quiero decir…<br><strong>Ejecutiva</strong> – No, ¿por qué…?<br><strong>Directora</strong> – Bueno, después de todo… Lencería… ¿Es lo que venden, verdad?<br><strong>Ejecutiva</strong> – ¡Ah…! ¡Oh, no! ¿Por qué? Y además, solo es los viernes.<br><em>La directora parece resignarse.</em><br><strong>Directora</strong> – Bueno, de todos modos, tendré que llevarte al cliente… Como la granjera lleva la vaca al toro…<br><em>La ejecutiva parece un poco desconcertada. Ambas se levantan para ir a su cita.</em><br><strong>Directora</strong> – ¿Con quién tenemos la cita?<br><strong>Ejecutiva</strong> – Con la nueva directora ejecutiva.<br><strong>Directora</strong> – ¿La nueva?<br><strong>Ejecutiva</strong> – La anterior se suicidó el viernes pasado. ¿No estabas al tanto?<br><strong>Directora</strong> – Dios mío, no… Qué idea tan extraña.<br><strong>Ejecutiva</strong> – Se colgó del balcón de su oficina. Con la tira de su sujetador, precisamente…<br><strong>Directora</strong> – Como sea, es resistente… Para soportar semejante peso…<br><em>La ejecutiva parece un poco sorprendida e inquieta de ver a su directora tan relajada.</em><br><strong>Directora</strong> – Bromeo. Dijimos que éramos cool, ¿no?<br><em>Salen.<br><strong>Negro</strong>.</em></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Muerto por las Finanzas</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/muerto-por-las-finanzas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 May 2025 12:37:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[4 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Compañero de trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Empresa]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Nicotina]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Bolsa]]></category>
		<category><![CDATA[Existencialismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Muerto por las Finanzas, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Nicotina' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Llegan dos personajes más.<br></em><strong>Jo</strong> – ¿Tienes noticias de él?<br><strong>Nic</strong> – Ha muerto.<br><strong>Jo</strong> – Mierda. Entonces no era tan leve después de todo. No sabía que se podía morir de risa.<br><strong>Nic</strong> – De hecho, murió de agotamiento. Estaba sacudido por una risa incontrolable todo el día. Y también por la noche. Ya no podía dormir. Fue el corazón el que cedió. No pudo disfrutar mucho de su baja médica.<br><strong>Jo</strong> – ¿Y los médicos no pudieron hacer nada para salvarlo?<br><strong>Nic</strong> – Intentaron de todo para que dejara de reír. Incluso lo llevaron al teatro. Pero la enfermedad ya estaba demasiado avanzada…<br><em>Se oye el ruido atenuado de una alarma de incendios. Llega una tercera persona, afligida y en ropa interior.</em><br><strong>Mat</strong> – ¡Hay un incendio en la planta baja!<br><strong>Jo</strong> – ¿Un incendio?<br><strong>Mat</strong> – Trabajo en el primero pero subí al séptimo por… Bueno, preferí refugiarme en el último piso. Tal vez nos rescaten en helicóptero antes de que el fuego se propague hasta aquí.<br><strong>Nic</strong> – Ves demasiado la tele…<br><strong>Mat</strong> – ¡Dios mío, dejé todos mis archivos en mi oficina! Y ya la empresa para la que trabajo no está muy bien. El precio de las acciones está en caída libre…<br><strong>Jo</strong> – Aunque, si todos morimos carbonizados…<br><strong>Nic</strong> – Si quieres, haremos grabar en tu tumba el logo de tu empresa, con la inscripción «muerto por el sistema financiero».<br><strong>Mat</strong> – Tienes razón… Si salimos de esta, te aseguro que ya no me lo tomaré todo tan trágicamente… Al fin y al cabo, solo se vive una vez, ¿no?<br><strong>Jo</strong> – Excepto los gatos, que tienen siete vidas…<br><em>El segundo echa un vistazo a la pantalla de su móvil para leer el mensaje de texto que acaba de recibir.</em><br><strong>Nic</strong> – Acabo de recibir un mensaje de un compañero que trabaja en el primero.<br><strong>Mat</strong> – ¿Los bomberos han sido avisados?<br><strong>Nic</strong> – Es solo un simulacro de incendio.<br><strong>Mat</strong> (<em>haciendo la señal de la cruz</em>) – Gracias a Dios…<br><strong>Jo</strong> – Sí… Casi podríamos hablar de un milagro…<br><strong>Mat</strong> – Tengo que volver inmediatamente. Mi jefe se preguntará dónde he estado.<br><em>Se va.</em><br><strong>Nic</strong> – El día a día nos atrapa rápidamente…<br><strong>Jo </strong>– Sí.<br><strong>Nic</strong> – Desde la guardería deberíamos haber protestado.<br><strong>Jo</strong> – Sí… Pero no abrimos la boca.<br><strong>Nic</strong> – Luego siguió con la escuela.<br><strong>Jo</strong> – Nos dimos cuenta de que ya estábamos aburridos a tiempo completo, pero pensamos que iría mejor cuando termináramos nuestros estudios.<br><strong>Nic</strong> – Y luego comenzamos a trabajar y pensamos que iría mejor cuando estuviéramos jubilados.<br><strong>Jo</strong> – Y fue entonces cuando eliminaron las pensiones.<br><em>Empiezan a irse.</em><br><strong>Nic</strong> – ¿Y por cierto, qué piensas de la recién llegada?<br><strong>Jo</strong> – ¿La recién llegada?<br><strong>Nic</strong> – No me digas que no la has notado…<br><em>Se van. Llega un personaje solo.</em><br><strong>Ben</strong> – No fue un simulacro de incendio. Era yo. Intentaba fumar discretamente un porro en los baños. Como cuando estaba en el colegio. Pero en aquella época, el único detector de humo que teníamos era el conserje… Ahora, el conserje es Big Brother, con sensores por todas partes. Así es como estamos. Todavía tenemos que escondernos para fumar. A nuestra edad.<br><em>Enciende un porro y fuma.</em><br><strong>Ben</strong> – Qué mierda… No esperaba ganar la lotería, ¿eh? No juego. Y además, el que gana la lotería… Es demasiado azar. Algo que no has hecho nada para conseguir. Pero un pequeño empujón del destino. Solo un poco de suerte. Suficiente para que te facilite un poco la vida… No demasiado, para que puedas decir: Vale, tuve un golpe de suerte, pero aún así lo merecía. Pero la suerte no existe. No hay milagros. O tal vez, cuando tuve mi oportunidad, no supe aprovecharla. Así que fumo. Para ver la vida en rosa.<br><em>Llega otro personaje.</em><br><strong>Ben</strong> (<em>ofreciéndole su porro</em>) – ¿Quieres?<br><strong>Charlie</strong> – Gracias, dejé. (<em>Empieza a vapear</em>) ¿En qué trabajas?<br><strong>Ben</strong> – Oh, en varias cosas. Pero en general, puedo decir que principalmente estoy en la mierda. ¿Y tú?<br><strong>Charlie</strong> – Soy… Bueno, era contador. Mi jefe acaba de pillarme con su secretaria en los baños de la oficina.<br><strong>Ben</strong> – ¿Está prohibido por el reglamento interior de tu empresa acostarse con la secretaria del jefe?<br><strong>Charlie</strong> – Solo si el jefe ya se acuesta con su secretaria.<br><strong>Ben</strong> – Ya veo. Derecho de prelación. Así que te han despedido.<br><strong>Charlie</strong> – Sin previo aviso. Tengo que despejar mi escritorio antes de esta noche.<br><strong>Ben</strong> – ¿Y qué vas a hacer?<br><strong>Charlie</strong> – ¿Sabes qué? Creo que este despido es una oportunidad para mí.<br><strong>Ben</strong> – ¿Ah, sí? Entonces eres de los que ven el lado positivo…<br><strong>Charlie</strong> – Nunca hubiera tenido el valor de renunciar. Voy a montar mi propia empresa.<br><strong>Ben</strong> – Una empresa de contabilidad, supongo.<br><strong>Charlie</strong> – Cuando sales de la cárcel, no sueñas con convertirte en carcelero. No, voy a montar un restaurante. No sé por qué, siempre he querido tener un restaurante. Aunque ni siquiera sé cocinar.<br><strong>Ben</strong> – Ah, sí. Sin embargo, eso puede ayudar cuando quieres dedicarte a la restauración…<br><strong>Charlie</strong> – ¿Tú trabajas en la restauración?<br><strong>Ben</strong> – En informática.<br><strong>Charlie</strong> – Voy a necesitar un chef… ¿Sabes cocinar?<br><strong>Ben</strong> – Sé hacer pasta.<br><strong>Charlie</strong> – Podríamos abrir un restaurante italiano.<br><strong>Ben</strong> – ¿Dónde vais a montarlo, este restaurante?<br><strong>Charlie</strong> – En el Sur… Ya que estamos… Ya conoces la canción. Si tengo que acabar en la miseria, será menos penoso bajo el sol.<br><strong>Ben</strong> – Y además, cuando montas un restaurante, al menos tienes la seguridad de no morir de hambre.<br><em>El otro se prepara para irse.</em><br><strong>Charlie</strong> – Venga, voy a meter todas mis cosas de oficina en una caja, como en las series americanas, y me largo.<br><strong>Ben</strong> – Voy a bajar contigo…<br><strong>Charlie</strong> – ¿Al Sur?<br><strong>Ben</strong> – Al ascensor, para empezar.<br><em>Salen.</em><br><em><strong>Negro</strong></em>.</p>



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			</item>
		<item>
		<title>Nada de qué reírse</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/nada-de-que-reirse/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 May 2025 12:25:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Compañero de trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Funeraria]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Nicotina]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Nada de qué reírse, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Nicotina' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>El Presidente llega acompañado de otro ejecutivo, hombre o mujer. El CEO está descalzo.<br></em><strong>Sasha</strong> – Es increíble. ¡Las acciones de la empresa cayeron un 20% en dos horas!<br><strong>Presidente</strong> – Sí, lo sé.<br><strong>Sasha</strong> – No parece preocuparle…<br><strong>Presidente</strong> – Una caída en las acciones también es una oportunidad de compra. Compré el 10% de la compañía cuando las acciones estaban en su punto más bajo. (<em>Consulta la pantalla de su teléfono.</em>) De hecho, nuestras acciones acaban de recuperar un 15%.<br><em>El otro también mira su pantalla de teléfono.</em><br><strong>Sasha</strong> – Al parecer, era un rumor sobre la muerte del Presidente…<br><strong>Presidente</strong> – Infundado, como pueden ver. Ya ven, ¡nunca me he sentido mejor!<br><em>El otro lo mira con sospecha.</em><br><strong>Sasha</strong> – Entiendo… (<em>Nota que el Presidente está descalzo</em>.) Pero, ¿qué ha hecho con sus zapatos?<br><strong>Presidente</strong> – ¿Mis zapatos?<br><em>El Presidente finge ver sus zapatos, que había dejado intencionalmente antes en el borde del escenario.</em><br><strong>Presidente</strong> – ¡Ahí están! Temía haberlos perdido para siempre.<br><em>Se acerca al borde del escenario y se pone los zapatos. Luego golpea el hombro del otro.</em><br><strong>Presidente</strong> – Es un milagro, amigo. Créanme, Dios existe.<br><em>Salen. Llegan dos personajes más. El segundo está riendo y continuará durante toda la escena.</em><br><strong>Max</strong> – Pareces muy contento. ¿Qué te causa tanta alegría?<br><strong>Pat</strong> – ¿No te lo he dicho?<br><strong>Max</strong> – No. ¿Te vas de vacaciones?<br><strong>Pat</strong> – Dejo la empresa. Definitivamente.<br><strong>Max</strong> – ¿Te han despedido?<br><strong>Pat</strong> – ¡Mejor que eso!<br><strong>Max</strong> – ¿Has ganado la lotería?<br><strong>Pat</strong> – Me diagnosticaron una enfermedad genética muy rara. Los médicos han estado dando vueltas durante meses, pero finalmente me diagnosticaron. Había una oportunidad entre veinte millones de que me tocara a mí, ¿te das cuenta? Me voy esta noche de baja por enfermedad prolongada.<br><strong>Max</strong> – Ah, sí, entiendo tu hilaridad. Es mucho mejor que ganar la lotería, efectivamente.<br><strong>Pat</strong> – Pero, no es una enfermedad mortal, ¿eh? Solo es una enfermedad que… me hace extremadamente eufórico todo el día.<br><strong>Max</strong> – Ah, sí…<br><strong>Pat</strong> – No dejo de reír desde la mañana hasta la noche.<br><strong>Max</strong> – Claro que en nuestro trabajo puede ser incómodo.<br><strong>Pat</strong> – ¿Te imaginas que le diga a un cliente: «entonces, también tenemos este modelo en roble macizo. Es un poco más caro, por supuesto, pero es lo mejor que tenemos actualmente en ataúdes…» ¡Y luego me ría justo después de decir eso!<br><strong>Max</strong> – Seguro que en los servicios funerarios se podría considerar la risa constante como una enfermedad profesional… ¿Y realmente no puedes evitarlo?<br><strong>Pat</strong> – Es genético, te lo digo. Es una enfermedad huérfana muy rara. No tiene ningún tratamiento.<br><strong>Max</strong> – ¿Y tu familia, cómo lo está llevando?<br><strong>Pat</strong> – Muy mal. Llevamos veinte años sin hablarnos, y de repente me río todo el día. Mis amigos, igual. Todos están convencidos de que me estoy burlando de ellos.<br><strong>Max</strong> – Y ahora mismo, ¿estás seguro de que no te estás burlando de mí, por casualidad?<br><strong>Pat</strong> – Pero no, te lo aseguro.<br><em>El otro guarda su cigarrillo electrónico.</em><br><strong>Max</strong> – Bueno, suficiente risa. Yo tengo que volver a trabajar. Y créeme, no es para reírse. Así que diviértete, ¿vale?<br><strong>Pat</strong> – Pero espera…<br><em>Él se ríe. El otro se va disgustado.</em><br><em><strong>Negro</strong></em>.</p>



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			</item>
		<item>
		<title>Gatos callejeros</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/gatos-callejeros/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 May 2025 12:15:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Compañero de trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Empresa]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Nicotina]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Gato]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Gatos callejeros, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Nicotina' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Llega una mujer para fumar. Otra se une poco después. Intercambian una sonrisa educada. El teléfono móvil de la segunda suena y ella contesta.<br></em><strong>Patricia</strong> – ¿Hola? Te dije que no me llamaras aquí. Sí, ya sé que es un móvil, pero a esta hora sabes muy bien que estoy en la oficina. Escucha, hablaremos de nuevo más tarde, ¿vale? Y entre nosotros, ¿uno perdido, diez encontrados, no? Bueno, de verdad que tengo que colgar. No puedo hablar aquí, estoy en una reunión… No, soy yo quien te llamará…<br><em>Guarda su teléfono y mira incómoda a la otra que finge no haber escuchado nada.</em><br><strong>Cristel</strong> – ¿Eres nueva? Nunca te he visto aquí.<br><strong>Patricia</strong> – Desde hace una semana. Antes trabajaba en la planta baja. Salía a fumar afuera en el atrio. Pero la empresa se trasladó a Rumanía.<br><strong>Cristel</strong> – Eso es algo que no logro entender. Nuestras empresas se trasladan a Rumanía, y los rumanos vienen aquí a buscar trabajo.<br><strong>Patricia</strong> – ¿Y tú?<br><strong>Cristel</strong> – Llevo quince años.<br><strong>Patricia</strong> – Ah, vaya. Entonces te gusta…<br><strong>Cristel</strong> – Sí, bueno… Cuando llegué, no pensé quedarme tanto tiempo. Después, no tuve el ánimo para buscar en otro lado. Y ahora, no estoy segura de que alguien más quiera de mí.<br><strong>Patricia</strong> – Lo entiendo. Un contrato de trabajo es un poco como un contrato de matrimonio. Incluso yo, si no me hubieran echado… Por cierto, perdón por antes…<br><strong>Cristel</strong> – ¿Era tu ex?<br><strong>Patricia</strong> – Mi madre.<br><strong>Cristel</strong> – Ah… Es mucho más difícil deshacerse de una madre que de un ex…<br><strong>Patricia</strong> – Seguro por eso no existe el término ex-madre… Perdió a su gato.<br><strong>Cristel</strong> – ¿Ah, sí…?<br><strong>Patricia</strong> – Ella rescata todos los gatos callejeros del vecindario. El problema con los gatos callejeros es que no son muy hogareños. Tarde o temprano terminan escapándose por los tejados.<br><strong>Cristel</strong> – Como los hombres.<br><strong>Patricia</strong> – Parece que sabes de lo que hablas…<br><strong>Cristel</strong> – Yo colecciono un poco a los hombres perdidos. Esos que parecen no saber dónde viven. Los cuido un poco. Los mimo. Comienzan a ronronear. Pero te confirmo que ellos también, tarde o temprano, después de entrar por la puerta, terminan saliendo por la ventana.<br><strong>Patricia</strong> – Sí… (<em>Mira discretamente su reloj</em>) No debería tardar mucho, todavía estoy en período de prueba…<br><strong>Cristel</strong> – Yo también debo volver. Pero podríamos tomar una copa de chicas una de estas noches, ¿no?<br><strong>Patricia</strong> – ¿Por qué no? He estado libre como el aire desde hace unos días.<br><strong>Cristel</strong> – Entonces sí hubo un ex.<br><strong>Patricia</strong> – Pero con ese no tuve problemas para deshacerme de él. Parece que los hombres tienen tendencia a consumirse de amor por mí.<br><strong>Cristel</strong> – Tiene mucha suerte…<br><strong>Patricia</strong> – Murió carbonizado en la autopista.<br><strong>Cristel</strong> – Lo siento mucho.<br><strong>Patricia</strong> – De todas formas nunca habría funcionado entre nosotros. Él estaba casado y era del tipo hogareño.<br><strong>Cristel</strong> – La vida es injusta. Los hombres del tipo hogareño, no es en nuestra casa donde viven… Bueno, hasta luego…<br><em>Ella se va. La otra fuma un poco más y luego se va también.</em><br><em><strong>Negro</strong></em>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Un golpe del destino</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/un-golpe-del-destino/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 May 2025 12:12:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Compañero de trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Destino]]></category>
		<category><![CDATA[Empresa]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Nicotina]]></category>
		<category><![CDATA[Suicidio]]></category>
		<category><![CDATA[Accidente]]></category>
		<category><![CDATA[Cigarrillo]]></category>
		<category><![CDATA[Fuego]]></category>
		<category><![CDATA[Gato]]></category>
		<category><![CDATA[Tabaco]]></category>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Llegan dos personajes, hombres o mujeres. Encienden un cigarrillo, posiblemente electrónico. Un silencio algo incómodo.<br></em><strong>Claudio</strong> – ¿Lo conocías?<br><strong>Domi</strong> – Sí, bueno… Así, de vista… Lo veía de vez en cuando aquí durante su pausa para fumar… ¿Y tú?<br><strong>Claudio</strong> – Trabajaba en la oficina justo al lado de la mía.<br><strong>Domi</strong> – Mmm…<br><strong>Claudio</strong> – Si hubiéramos sospechado algo…<br><strong>Domi</strong> – ¿Sospechado de qué?<br><strong>Claudio</strong> – Pues de lo que le iba a pasar.<br><strong>Domi</strong> – Mmm… ¿Y qué habríamos podido hacer?<br><strong>Claudio</strong> – No lo sé… Podríamos haber intentado algo…<br><strong>Domi</strong> – Ah sí… ¿Y qué, por ejemplo?<br><strong>Claudio</strong> – Tienes razón, no podríamos haber hecho nada.<br><strong>Domi</strong> – Exacto.<br><strong>Claudio</strong> – Es el destino.<br><strong>Domi</strong> – Así que no tenemos nada de qué arrepentirnos.<br><em>Un momento. Fuman.</em><br><strong>Claudio</strong> – Su mujer ha decidido incinerarlo. Eso es lo que él quería, parece.<br><strong>Domi</strong> – Sí, claro…<br><strong>Claudio</strong> – ¿Por qué? ¿Te lo había mencionado?<br><strong>Domi</strong> – Se prendió fuego a sí mismo… Se puede deducir que tenía cierta preferencia por la cremación.<br><strong>Claudio</strong> – Mmm…<br><strong>Domi</strong> – Y además, para la incineración, ya está hecho lo más duro.<br><strong>Claudio</strong> – Bueno, en realidad no se prendió fuego deliberadamente. Fue un accidente.<br><strong>Domi</strong> – Un accidente… Reconocerás que a ese nivel de torpeza, aún podríamos hablar de un acto fallido, ¿no?<br><strong>Claudio</strong> – Es cierto que encender un cigarrillo mientras estás llenando el depósito de gasolina con una garrafa… Es suicida.<br><strong>Domi</strong> – Especialmente cuando ocurre en el arcén de una autopista. (<em>Un momento</em>) ¿Fue antes o después que el camión lo golpeó?<br><strong>Claudio</strong> – ¿Antes de qué?<br><strong>Domi</strong> – Antes de que se prendiera fuego como una antorcha.<br><strong>Claudio</strong> – Creo que después. Empezó a correr como si quisiera cruzar la autopista. El conductor del camión intentó esquivarlo, pero no pudo.<br><strong>Domi</strong> – Menos mal que el camión no se incendió también.<br><strong>Claudio</strong> – Era un camión de bomberos. Podemos decir que tuvo suerte en su desgracia. Pudo recibir los primeros auxilios de inmediato.<br><strong>Domi</strong> – Lamentablemente, ya era demasiado tarde.<br><strong>Claudio</strong> – Qué idea cruzar así, sin mirar. Como un loco.<br><strong>Domi</strong> – Aunque, ya estaba envuelto en llamas.<br><strong>Claudio</strong> – Quién sabe qué estaba buscando al otro lado de la autopista.<br><strong>Domi</strong> – Eso… nunca lo sabremos…<br><strong>Claudio</strong> – Mmm… Se llevará su secreto a la tumba… O más bien a su urna…<br><strong>Domi</strong> – Seguramente por eso hablan del secreto de las urnas.<br><strong>Claudio</strong> – ¿Tú crees?<br><strong>Domi</strong> – No, estoy bromeando…<br><strong>Claudio</strong> – Eso me parecía…<br><strong>Domi</strong> – Pero tenías razón antes. Si hubiéramos sospechado algo, aún podríamos haber hecho algo.<br><strong>Claudio</strong> – ¿Qué?<br><strong>Domi</strong> – Podríamos haber intentado convencerlo de que dejara de fumar.<br><strong>Claudio</strong> – ¡Los cigarrillos… deberían estar prohibidos! ¿Sabes cuántas personas mueren cada año por culpa del tabaco?<br><strong>Domi</strong> – Bueno, él no murió directamente por los efectos nocivos del tabaco en la salud…<br><strong>Claudio</strong> – Si no hubiera encendido un fósforo sobre su garrafa después de quedarse sin gasolina en la autopista yendo a buscar a su suegra, hoy estaría fumando un cigarrillo con nosotros.<br><strong>Domi</strong> – Es el destino, te digo. Bueno, ¿vamos?<br><em>Están a punto de irse.</em><br><strong>Claudio</strong> – Parece que encontraron un gato negro en la mediana de la autopista. Me pregunto si eso le trajo mala suerte.<br><strong>Domi</strong> – ¿Y el gato, sobrevivió?<br><strong>Claudio</strong> – ¿El gato? No sabemos si está vivo o muerto.<br><strong>Domi</strong> – Tal vez intentó cruzar las vías para salvar al gato…<br><em>Salen</em>.<br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



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		<item>
		<title>Resurrección</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/resurreccion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 May 2025 10:10:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[¡Tranquilo!]]></category>
		<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Apartamento]]></category>
		<category><![CDATA[Entierro]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Vejez]]></category>
		<category><![CDATA[Viejo]]></category>
		<category><![CDATA[Equívoco]]></category>
		<category><![CDATA[Jesús]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Resurrección, un sketch humorístico extraído de la recopilación '¡Tranquilo!' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><strong>Uno</strong> – Prométeme que no te vas a poner nervioso…<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué?<br><strong>Uno</strong> – Me he cruzado con el señor Martín en el supermercado.<br><strong>Dos</strong> – ¿El señor Martín? ¡Pero no es posible! Lo enterramos la semana pasada…<br><strong>Uno</strong> – Por eso te pedí que no entraras en pánico. Pero te digo que cuando lo vi, me dio un vuelco el corazón.<br><strong>Dos</strong> – ¿Estás seguro de que era él?<br><strong>Uno</strong> – Me saludó desde lejos. Pero era él, ¡te lo juro! Lo vi como te estoy viendo ahora.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y dijo algo?<br><strong>Uno</strong> – Estaba tan paralizado que no me atreví a acercarme.<br><strong>Dos</strong> – No pudo haber resucitado de todas formas.<br><strong>Uno</strong> – Sobre todo porque lo incineraron.<br><strong>Dos</strong> – Sí… La incineración hace que la resurrección de los cuerpos sea mucho menos probable.<br><strong>Uno</strong> – Imagina que hubieran incinerado a Jesucristo después de la crucifixión.<br><strong>Dos</strong> – Sería mucho menos creíble que saliera de su tumba tres días después.<br><strong>Uno</strong> – ¿Te imaginas a Jesucristo saliendo de su urna…?<br><strong>Dos</strong> – Como un genio saliendo de su lámpara.<br><strong>Uno</strong> – Sí, eso le daría al cristianismo un toque más oriental.<br><strong>Dos</strong> – No sé si esa historia habría tenido tanto éxito.<br><strong>Uno</strong> – Bueno, en cualquier caso, esa no es la cuestión.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y cuál es la cuestión, entonces?<br><strong>Uno</strong> – El señor Martín fue incinerado, ¡y acabo de cruzármelo en la sección de congelados del supermercado! Esa es la cuestión.<br><strong>Dos</strong> – No puede ser un milagro. ¿Por qué Dios, si existe, resucitaría al señor Martín?<br><strong>Uno</strong> – Sí, sobre todo porque no era precisamente un lumbreras.<br><strong>Dos</strong> – Se podría decir que era un imbécil.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y nadie más en el supermercado parecía sorprendido?<br><strong>Dos</strong> – Incluso escuché a la cajera decirle: «Hola, señor Martín, ¿cómo está hoy?»<br><strong>Uno</strong> – En ese caso, solo veo una solución. El señor Martín no está muerto.<br><strong>Dos</strong> – ¿No está muerto? Pero entonces… ¿a quién enterramos la semana pasada?<br><strong>Uno</strong> – Vete tú a saber.<br><strong>Dos</strong> – Pero recibimos una esquela, ¿no?<br><strong>Uno</strong> – Sí.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y dónde está esa esquela?<br><strong>Uno</strong> – Eso… No la guardé. Si tuviera que guardar todas las esquelas que recibo…<br><strong>Dos</strong> – Es verdad que a nuestra edad, cada vez recibimos más esquelas.<br><strong>Uno</strong> – Sobre todo esquelas de defunción.<br><strong>Dos</strong> – Entonces, el señor Martín no está muerto.<br><strong>Uno</strong> – Al parecer, no.<br><strong>Dos</strong> – Pero entonces, ¿quién ha muerto?<br><strong>Uno</strong> – Ni idea.<br><strong>Dos</strong> – ¿Te das cuenta? Hay alguien de nuestro entorno que ha muerto, fuimos a su funeral, ¡y no sabemos quién es!<br><strong>Uno</strong> – Sí. Alguien lo suficientemente cercano como para que nos enviaran una esquela.<br><strong>Dos</strong> – Y como no guardaste la esquela, ya no hay manera de saber quién es…<br><strong>Uno</strong> – Es un problema… Imagina que nos encontramos con la vecina de abajo y le preguntamos cómo está su marido. Cuando en realidad asistimos a su funeral hace una semana.<br><strong>Dos</strong> – Y como lo incineraron, ni siquiera podemos ir a ver qué nombre pone en la tumba.<br><strong>Uno</strong> – Sí… Conocía la tumba del soldado desconocido, pero esto…<br><strong>Dos</strong> – Sabemos que el muerto es alguien que conocemos, pero no sabemos quién…<br><strong>Uno</strong> – En cualquier caso, no es el señor Martín. Lo acabo de ver en el supermercado.<br><strong>Dos</strong> – Lo que podemos hacer es una lista de todas las personas que veamos. Al final, el que no volvamos a ver será seguramente el que ha muerto.<br><strong>Uno</strong> – Vamos a hacerlo así…<br><strong>Dos</strong> – Empecemos ahora. ¿A quién más viste en el supermercado?<br><em>Oscuro</em>.</p>



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		<title>Cráneo</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/craneo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 May 2025 09:55:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[¡Tranquilo!]]></category>
		<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Jardín]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Crimen]]></category>
		<category><![CDATA[Equívoco]]></category>
		<category><![CDATA[Paranoia]]></category>
		<category><![CDATA[Perro]]></category>
		<category><![CDATA[Teléfono]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2521</guid>

					<description><![CDATA[<p>Cráneo, un sketch humorístico extraído de la recopilación '¡Tranquilo!' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><strong>Uno</strong> – Prométeme que no te vas a poner nervioso…<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué?<br><strong>Uno</strong> – He encontrado un cráneo en el jardín.<br><strong>Dos</strong> – ¿Un cráneo? ¿Quieres decir…?<br><strong>Uno</strong> – Un cráneo humano, sí.<br><strong>Dos</strong> – Pero, ¿cómo es posible…?<br><strong>Uno</strong> – Estaba cavando un agujero para plantar esos bambúes que compramos en el mercado. Y me topé con un cráneo.<br><strong>Dos</strong> – Es increíble… ¿Y estás seguro de que es un cráneo humano?<br><strong>Uno</strong> – Había un teléfono móvil justo al lado.<br><strong>Dos</strong> – Entonces no son restos muy antiguos. Quiero decir, no es el cráneo de un hombre de Neandertal. ¿Era un modelo reciente?<br><strong>Uno</strong> – ¿El cráneo?<br><strong>Dos</strong> – ¡El teléfono!<br><strong>Uno</strong> – Ah… Eh… No lo sé… Es un iPhone. (<em>Le tiende el teléfono</em>) Toma, aquí está.<br><em>El otro duda antes de coger el teléfono.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿Cogiste el teléfono?<br><strong>Uno</strong> – ¿Habrías preferido que te trajera el cráneo?<br><strong>Dos</strong> – No sé… Esto es una escena del crimen, ¿no?<br><strong>Uno</strong> – ¿Un crimen? ¿Tú crees?<br><strong>Dos</strong> – ¿Cómo puede acabar enterrado en el fondo de un jardín con su teléfono móvil si no es un crimen?<br><strong>Uno</strong> – Es verdad.<br><strong>Dos</strong> – Y sobre todo, ¿cómo han podido enterrar un cadáver en nuestro jardín sin que nos diéramos cuenta?<br><strong>Uno</strong> – Solo llevamos dos años en la casa. Seguro que es de los antiguos propietarios.<br><strong>Dos</strong> – Quizás sea su mujer.<br><strong>Uno</strong> – ¿Por qué su mujer?<br><strong>Dos</strong> – No es él, porque lo vimos en la notaría.<br><strong>Uno</strong> – Es verdad que ese día no vimos a su mujer.<br><strong>Dos</strong> – De ahí a concluir que es porque la había enterrado en el jardín…<br><strong>Uno</strong> – No tiene sentido. No se vende una casa después de haber enterrado a su mujer en el jardín. Tarde o temprano se descubriría.<br><strong>Dos</strong> – ¿Entonces qué?<br><strong>Uno</strong> – Habría que datar el cadáver. ¿Qué modelo de iPhone es?<br><strong>Dos</strong> – Tiene algo de tierra encima, pero… Es el último modelo.<br><strong>Uno</strong> – No…<br><strong>Dos</strong> – Eso significa que este cadáver fue enterrado muy recientemente.<br><strong>Uno</strong> – Mierda…<br><strong>Dos</strong> – Deberíamos avisar a la policía.<br><strong>Uno</strong> – Sí, pero podríamos meternos en un lío.<br><strong>Dos</strong> – ¿En un lío…?<br><strong>Uno</strong> – ¿Y si nos acusan de este crimen?<br><strong>Dos</strong> – Ahora que hemos encontrado el cráneo, no podemos hacer como si nada.<br><strong>Uno</strong> – ¿Tú crees?<br><strong>Dos</strong> – Ocultación de cadáver. No denunciar un crimen… Es grave.<br><strong>Uno</strong> – Vale… Vamos a llamar a la policía.<br><strong>Dos</strong> – Pues adelante.<br><strong>Uno</strong> – No sé dónde he dejado mi teléfono…<br><em>El teléfono encontrado junto al cráneo empieza a sonar. Ambos se quedan paralizados.</em><br><strong>Dos</strong> – No puede ser… Esto es una pesadilla.<br><strong>Uno</strong> – ¿Quién puede ser?<br><strong>Dos</strong> – A saber…<br><strong>Uno</strong> – Quizás el asesino.<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué hacemos?<br><strong>Uno</strong> – Contesta…<br><strong>Dos</strong> – ¿Hola…? Sí… Sí, te lo paso… Es tu madre.<br><strong>Uno</strong> – Mamá… ¿Puedo llamarte luego…? Vale…<br><strong>Dos</strong> – Entonces es tu teléfono.<br><strong>Uno</strong> – Se me debió de caer del bolsillo cuando me agaché para ver el cráneo.<br><strong>Dos</strong> – Ya… ¿Y estás seguro de que es un cráneo humano?<br><strong>Uno</strong> – Pues… Eso pensé cuando vi el teléfono. Pero ahora ya no estoy tan seguro.<br><strong>Dos</strong> – Vamos a echar un vistazo.<br><strong>Uno</strong> – Vale.<br><strong>Dos</strong> – Creo recordar que, en la notaría, dijo que acababa de enterrar a su perro.<br><strong>Uno</strong> – No me llamó la atención en su momento, pero ahora que lo dices…<br><strong>Dos</strong> – Simplemente olvidó decir que lo había enterrado en el jardín.<br><strong>Uno</strong> – Sí.<br><strong>Dos</strong> – Aun así, entre un cráneo de perro y un cráneo humano… No es lo mismo.<br><strong>Uno</strong> – Debía de ser un perro grande.<br><strong>Dos</strong> – O quizás… ¿un cráneo de niño?<br><strong>Uno</strong> – ¿Tú crees?<br><strong>Dos</strong> – La buena noticia es que has recuperado tu teléfono.<br><strong>Uno</strong> – Sí…<br><em>Oscuro</em>.</p>



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			</item>
		<item>
		<title>El Rey de los Idiotas</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/el-rey-de-los-idiotas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 May 2025 09:43:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[¡Tranquilo!]]></category>
		<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Poder]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2513</guid>

					<description><![CDATA[<p>El Rey de los Idiotas, un sketch humorístico extraído de la recopilación '¡Tranquilo!' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><strong>Uno</strong> – Prométeme que no te vas a poner nervioso…<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué?<br><strong>Uno</strong> – Donald Trump acaba de ser elegido presidente de los Estados Unidos.<br><strong>Dos</strong> – ¿Donald Trump? Pero yo creía que…<br><strong>Uno</strong> – Donald Trump Junior.<br><strong>Dos</strong> – De acuerdo… Entonces, vuelve a empezar.<br><strong>Uno</strong> – Siempre me he preguntado por qué los idiotas tienen tanto éxito en política. Hasta el punto de fundar dinastías…<br><strong>Dos</strong> – El problema con los idiotas es que una mayoría de los votantes se reconocen en ellos.<br><strong>Uno</strong> – Y que los idiotas tienen poca memoria.<br><strong>Dos</strong> – Es cierto que Hitler no dejó un buen recuerdo, y sin embargo todavía hay nazis hoy en día.<br><strong>Uno</strong> – Donald Trump Senior tampoco dejó un buen recuerdo. Su hijo prometió que había aprendido de los errores del pasado, pero bueno…<br><strong>Dos</strong> – Los dictadores son como los ayatolás o los papas, incluso cuando se dicen progresistas, siempre queda mucho margen de mejora.<br><strong>Uno</strong> – Por eso, a lo largo de la historia, las religiones siempre se han llevado bien con las dictaduras.<br><strong>Dos</strong> – A menos que sean los religiosos quienes tomen el poder para instaurar una teocracia.<br><strong>Uno</strong> – Como en Irán o en el Vaticano.<br><strong>Dos</strong> – ¿El Vaticano es una teocracia?<br><strong>Uno</strong> – Bueno… creo que sí, ¿no?<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué otra cosa podría ser el Vaticano si no fuera una teocracia?<br><strong>Uno</strong> – No sé… ¿Un paraíso fiscal?<br><strong>Dos</strong> – Sí. De hecho, ya lo es, ¿no?<br><strong>Uno</strong> – ¿Tú crees?<br><strong>Dos</strong> – Nadie paga impuestos en el Vaticano, ¿verdad?<br><strong>Uno</strong> – Entonces, ¿de dónde sale todo ese dinero?<br><strong>Dos</strong> – Tienen un gran patrimonio inmobiliario repartido por todo el planeta, y el banco del Vaticano posee muchos activos financieros.<br><strong>Uno</strong> – Es un paraíso fiscal, te lo digo. Ya nadan en oro, y los pobres del mundo entero les envían donaciones.<br><strong>Dos</strong> – Vaya… Han encontrado la mina de oro. Solo les falta un casino, un club de fútbol y un campo de golf.<br><strong>Uno</strong> – En cuanto al golf, el Papa ya tiene el carrito.<br><strong>Dos</strong> – Es verdad que un campo de golf o un estadio de fútbol en la Plaza de San Pedro tendría su encanto…<br><strong>Uno</strong> – Antes la Iglesia vendía indulgencias para que los ricos fueran admitidos directamente en el Paraíso a pesar de sus pecados. El Papa podría vender pasaportes para su paraíso fiscal.<br><strong>Dos</strong> – Como el Príncipe de Mónaco.<br><strong>Uno</strong> – Si yo fuera el Príncipe de Mónaco, también fundaría una religión. Ya tiene el casino y el club de fútbol.<br><strong>Dos</strong> – Y los pobres del mundo entero le enviarían sus ahorros.<br><strong>Uno</strong> – Dicho esto, preferiría estar en el lugar del Príncipe de Mónaco que en el del Papa.<br><strong>Dos</strong> – ¿Ah, sí…?<br><strong>Uno</strong> – Prefiero casarme con Grace Kelly que pasarme la vida en sotana.<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Dos</strong> – Aun así, Donald Trump Junior… ¿No es increíble?<br><strong>Uno</strong> – Mira, en América ya tuvieron a Bush hijo después de Bush padre.<br><strong>Dos</strong> – En el nombre del Padre, del Hijo, y ¿por qué no del nieto? Mejor poner en el trono al Rey de los Idiotas y restablecer la monarquía hereditaria.<br><strong>Uno</strong> – Sí… Realmente toman a la gente por idiota.<br><strong>Dos</strong> – Después de todo, ¿no será que la gente es realmente idiota?<br><strong>Uno</strong> – En cualquier caso, eso no pasaría en este país. No nos gusta mucho el poder hereditario.<br><strong>Dos</strong> – Desafortunadamente, en política, la idiotez no siempre se transmite directamente de padres a hijos.<br><strong>Uno</strong> – Por eso, al final, pase lo que pase, siempre estamos gobernados por el Rey de los Idiotas.<br><em>Oscuro</em>.</p>



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		<title>Invasión</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/invasion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 May 2025 09:37:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[¡Tranquilo!]]></category>
		<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Distopía]]></category>
		<category><![CDATA[Extraterrestre]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempo]]></category>
		<category><![CDATA[Colonización]]></category>
		<category><![CDATA[Cristóbal Colón]]></category>
		<category><![CDATA[Dinosaurio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Invasión, un sketch humorístico extraído de la recopilación '¡Tranquilo!' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><strong>Uno</strong> – Prométeme que no te vas a poner nervioso…<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué?<br><strong>Uno</strong> – Acaban de anunciar en la radio que una nave espacial de origen desconocido acaba de ponerse en órbita alrededor de la Tierra.<br><strong>Dos</strong> – Pero cuando dices de origen desconocido, ¿quieres decir que no se sabe qué país la ha lanzado?<br><strong>Uno</strong> – Al parecer, más bien no se sabe de qué planeta viene…<br><strong>Dos</strong> – ¿No?<br><strong>Uno</strong> – Eso es lo que han dicho en la radio.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y están seguros?<br><strong>Uno</strong> – Es un artefacto del tamaño de la Torre Eiffel. Ningún país en la Tierra es capaz de lanzar al espacio una nave de ese tamaño.<br><strong>Dos</strong> – ¿La Torre Eiffel? Es una broma…<br><strong>Uno</strong> – ¡El tamaño de la Torre Eiffel! No te he dicho que sea una nave que se parezca a la Torre Eiffel.<br><strong>Dos</strong> – Ah, de acuerdo… No, porque un OVNI con forma de Torre Eiffel, en órbita alrededor de la Tierra…<br><strong>Uno</strong> – Entonces, ¿no te sorprende tanto?<br><strong>Dos</strong> – Sí, sí, claro… Es una locura… ¿Y han dicho algo?<br><strong>Uno</strong> – ¿Quiénes?<br><strong>Dos</strong> – Pues los marcianos, digo… los extraterrestres.<br><strong>Uno</strong> – De momento, no. Estamos esperando que se manifiesten.<br><strong>Dos</strong> – Vaya… ¿Y qué hacemos?<br><strong>Uno</strong> – ¿Cómo que qué hacemos? ¿Qué quieres que hagamos?<br><strong>Dos</strong> – No sé…<br><strong>Uno</strong> – Aparte de esperar…<br><strong>Dos</strong> – Quizás deberíamos ir a hacer algunas compras.<br><strong>Uno</strong> – ¿Compras? ¡Los marcianos están llegando y tú quieres ir de compras!<br><strong>Dos</strong> – Te hablo de hacer provisiones. Llenar la nevera. Sacar un poco de dinero del cajero.<br><strong>Uno</strong> – ¿Tú crees?<br><strong>Dos</strong> – No lo sé. Hay que hacer algo…<br><strong>Uno</strong> – Si todo el mundo hace lo mismo que nosotros, va a ser el caos.<br><strong>Dos</strong> – Sí… Pero si no hacemos lo mismo que los demás, mañana no tendremos nada para comer.<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué crees que quieren?<br><strong>Dos</strong> – ¿Cómo voy a saberlo? Lo mismo que Cristóbal Colón cuando llegó a América, quizás.<br><strong>Uno</strong> – No es muy tranquilizador, entonces.<br><strong>Dos</strong> – ¿Tú crees?<br><strong>Uno</strong> – Los españoles exterminaron a los indios americanos y forzaron a los pocos supervivientes a convertirse al catolicismo.<br><strong>Dos</strong> – ¿Crees que esos extraterrestres nos obligarán a convertirnos a su propia religión?<br><strong>Uno</strong> – Si su civilización es lo suficientemente avanzada como para haber llegado hasta aquí, supongo que ya han superado todas esas tonterías.<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><strong>Uno</strong> – Pero en cuanto a exterminarnos y ocupar nuestro lugar… es, lamentablemente, una posibilidad seria.<br><strong>Dos</strong> – A menos que nos reduzcan a la esclavitud, como hicieron los blancos con los africanos.<br><strong>Uno</strong> – O que nos encierren en jaulas para engordarnos y comernos, como hicimos con los descendientes de los dinosaurios.<br><strong>Dos</strong> – ¿Los descendientes de los dinosaurios?<br><strong>Uno</strong> – ¡Las gallinas!<br><strong>Dos</strong> – ¿Las gallinas son descendientes de los dinosaurios?<br><strong>Uno</strong> – ¿No lo sabías?<br><strong>Dos</strong> – No.<br><strong>Uno</strong> – O que nos pongan en zoológicos para que sus niños se diviertan tirándonos cacahuetes los domingos.<br><strong>Dos</strong> – Al final, todo lo que los extraterrestres podrían hacernos, el Hombre ya lo ha hecho a otros hombres.<br><strong>Uno</strong> – O a los animales.<br><strong>Dos</strong> – Sí… Si son tan inteligentes, es de temer que nos vean como animales sociales poco evolucionados.<br><strong>Uno</strong> – Como nosotros vemos a las abejas, vaya.<br><strong>Dos</strong> – Excepto que nosotros no hacemos miel.<br><strong>Uno</strong> – No, más bien somos del tipo que corta la rama en la que está sentado.<br><strong>Dos</strong> – Como las termitas, que roen las vigas hasta que el techo de la casa les cae encima.<br><strong>Uno</strong> – Tienes razón. Creo que vamos a ir a hacer unas compras para llenar el congelador.<br><strong>Dos</strong> – Sí, no me sorprendería que, como mínimo, tengamos otro confinamiento.<br><strong>Uno</strong> – Vamos a hacer acopio de papel higiénico también, por si acaso.<br><strong>Dos</strong> – Tienes razón. Si nos tienen que comer los alienígenas, al menos que tengamos el culo limpio…<br><strong>Uno</strong> – Voy a buscar la tarjeta de crédito…<br><em>Oscuro</em>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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		<title>Humo rosa</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/humo-rosa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 May 2025 07:13:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[¡Tranquilo!]]></category>
		<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Papa]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Feminismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Humo rosa, un sketch humorístico extraído de la recopilación '¡Tranquilo!' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><strong>Uno</strong> – Prométeme que no te vas a poner nervioso…<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué?<br><strong>Uno</strong> – El Papa ha muerto.<br><strong>Dos</strong> – No puede ser… ¿Pero cuántos años tenía?<br><strong>Uno</strong> – Ciento dos.<br><strong>Dos</strong> – Ya ves… Siempre son los mejores los que se van primero.<br><strong>Uno</strong> – ¿Perdón?<br><strong>Dos</strong> – No, quiero decir… A veces los peores son los últimos en irse. Bueno, ya me entiendes.<br><strong>Uno</strong> – Y como se dice, allá arriba, los primeros serán los últimos.<br><strong>Dos</strong> – Le echaremos de menos, ya verás.<br><strong>Uno</strong> – Sí, porque nada garantiza que el próximo… Sabemos lo que tenemos, no lo que encontraremos.<br><strong>Dos</strong> – Más vale pájaro en mano que ciento volando.<br><strong>Uno</strong> – Aun así, era un Papa progresista.<br><strong>Dos</strong> – Estaba a favor de la paz mundial y del amor entre los hombres.<br><strong>Uno</strong> – Sí, bueno, el amor entre los hombres…<br><strong>Dos</strong> – Es verdad que estaba en contra del matrimonio gay.<br><strong>Uno</strong> – También estaba en contra del preservativo, incluso para protegerse del SIDA.<br><strong>Dos</strong> – Y contra el aborto, incluso en casos de violación o incesto.<br><strong>Uno</strong> – Pero bueno… Era un Papa progresista… en comparación con sus predecesores.<br><strong>Dos</strong> – Es cierto que la Iglesia ha evolucionado bastante en muchas cuestiones.<br><strong>Uno</strong> – Ya no condena a las brujas a la hoguera.<br><strong>Dos</strong> – Sí… Hoy en día, las brujas pueden circular libremente.<br><strong>Uno</strong> – O incluso crear su propio negocio.<br><strong>Dos</strong> – La Iglesia ha renunciado a las cruzadas.<br><strong>Uno</strong> – Ya no fomenta abiertamente las guerras de religión.<br><strong>Dos</strong> – Aunque la religión sigue siendo la causa de la mayoría de las guerras.<br><strong>Uno</strong> – La Iglesia aboga por un alto el fuego en Oriente Medio.<br><strong>Dos</strong> – Desde hace casi un siglo. Sin resultados, pero bueno…<br><strong>Uno</strong> – Lo importante es la intención.<br><strong>Dos</strong> – Dicen que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones.<br><strong>Uno</strong> – La Iglesia ha renunciado a los Tribunales de la Inquisición.<br><strong>Dos</strong> – Sí. Hoy en día, un científico puede afirmar libremente que la Tierra gira alrededor del sol sin riesgo de acabar en prisión, como Galileo.<br><strong>Uno</strong> – ¿No es eso un progreso?<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><strong>Uno</strong> – Los actores ya no son excomulgados.<br><strong>Dos</strong> – Tienen derecho a ser enterrados en el cementerio.<br><strong>Uno</strong> – Eso también es un progreso, ¿no?<br><strong>Dos</strong> – Y la Iglesia también ha evolucionado mucho en cuanto a política.<br><strong>Uno</strong> – Sí. En caso de golpe de estado, la Iglesia ya no se pone sistemáticamente del lado de la dictadura. Como en la Italia de Mussolini, la España de Franco, el Chile de Pinochet o la Argentina de Videla…<br><strong>Dos</strong> – Es cierto que ya no hay tantos golpes de estado como antes, pero bueno…<br><strong>Uno</strong> – También en cuestiones sociales…<br><strong>Dos</strong> – La Iglesia sigue prohibiendo la ordenación de mujeres y mantiene el celibato sacerdotal, pero…<br><strong>Uno</strong> – Por fin acepta reprender discretamente a los curas que han cometido abusos sexuales a menores.<br><strong>Dos</strong> – Después del plazo de prescripción, pero bueno… es un comienzo.<br><strong>Uno</strong> – Y propone indemnizar generosamente a las víctimas con el óbolo de los fieles.<br><strong>Dos</strong> – No se puede decir que la Iglesia no evolucione, pero…<br><strong>Uno</strong> – Tampoco se puede decir que esté adelantada a su tiempo…<br><strong>Dos</strong> – No, eso tampoco se puede decir.<br><strong>Uno</strong> – Digamos que solo lleva uno o dos siglos de retraso.<br><strong>Dos</strong> – Después de media docena de papas progresistas, quizás algún día se ponga al día.<br><strong>Uno</strong> – En cualquier caso, este acaba de morir.<br><strong>Dos</strong> – Esperemos que no lo reemplace otro un poco más conservador, porque a este ritmo…<br><strong>Uno</strong> – Sí, no saldremos del atolladero.<br><strong>Dos</strong> – Imagínate lo que sería después de media docena de papas tradicionalistas.<br><strong>Uno</strong> – Ya hoy en día, en Estados Unidos, algunos afirman que la Tierra es plana y que los primeros hombres vivieron junto a los dinosaurios.<br><strong>Dos</strong> – Sí, si volvemos a la tradición, como en Polonia, las brujas y los médicos que practican el aborto tendrían de qué preocuparse.<br><strong>Uno</strong> – Dicen que no hay humo sin fuego… En lo que respecta a la brujería, para la Iglesia, más bien no hay fuego sin humo.<br><strong>Dos</strong> – Mientras tanto, solo queda esperar el humo blanco…<br><strong>Uno</strong> – ¿Ahora incineran a los papas?<br><strong>Dos</strong> – ¡El humo blanco! ¡El que anuncia la elección del nuevo papa!<br><strong>Uno</strong> – Ah, sí… Esperemos que sea otro papa progresista.<br><strong>Dos</strong> – ¿Quieres decir un anciano célibe y senil, elegido por un centenar de viejos señores con túnica… que les diga a las mujeres jóvenes lo que no pueden hacer con su cuerpo?<br><strong>Uno</strong> – Sí, no parece muy prometedor…<br><strong>Dos</strong> – Creeré en el progresismo de la Iglesia cuando el humo sea rosa. Para anunciar que el nuevo papa es una mujer.<br><em>Oscuro</em>.</p>



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			</item>
		<item>
		<title>Primer vuelo</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/primer-vuelo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 May 2025 15:22:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[¡Tranquilo!]]></category>
		<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Amigo]]></category>
		<category><![CDATA[Amistad]]></category>
		<category><![CDATA[Avión]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Accidente]]></category>
		<category><![CDATA[Cumpleaños]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Primer vuelo, un sketch humorístico extraído de la recopilación '¡Tranquilo!' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><strong>Uno</strong> – Prométeme que no te vas a poner nervioso…<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué?<br><strong>Uno</strong> – Acabamos de perder un motor.<br><strong>Dos</strong> – ¿No…? ¿Y cuántos motores tiene este avión?<br><strong>Uno</strong> – Dos.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y se puede volar con un solo motor?<br><strong>Uno</strong> – Sí… Siempre y cuando el otro no falle también.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y cuál es la probabilidad de que los dos motores fallen al mismo tiempo?<br><strong>Uno</strong> – La misma que ganar la lotería, supongo…<br><strong>Dos</strong> – De acuerdo.<br><strong>Uno</strong> – ¿Ves? No hay motivo para entrar en pánico.<br><strong>Dos</strong> – ¿Tú crees?<br><strong>Uno</strong> – ¿Juegas a la lotería?<br><strong>Dos</strong> – Sí.<br><strong>Uno</strong> – ¿Alguna vez has ganado?<br><strong>Dos</strong> – No.<br><strong>Uno</strong> – Pues ya ves… No hay motivo para entrar en pánico.<br><strong>Dos</strong> – Vale. ¿Entonces qué hacemos?<br><strong>Uno</strong> – Bueno… Damos la vuelta y volvemos a aterrizar.<br><strong>Dos</strong> – ¿Ya has aterrizado esta cosa con un solo motor?<br><strong>Uno</strong> – No.<br><strong>Dos</strong> – Y pensar que es la primera vez que me subo a un avión.<br><strong>Uno</strong> – Sí…<br><strong>Dos</strong> – Vaya primer vuelo… Espero que no sea el último.<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Uno</strong> – ¿Me prometes que no te vas a poner nervioso?<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué pasa ahora?<br><strong>Uno</strong> – Hemos perdido el segundo motor.<br><strong>Dos</strong> – ¿No…? ¿Y este avión puede volar sin ningún motor?<br><strong>Uno</strong> – Puede planear.<br><strong>Dos</strong> – Entonces podemos aterrizar, incluso sin motor…<br><strong>Uno</strong> – Si el aeródromo no está demasiado lejos, sí, pero…<br><strong>Dos</strong> – ¿Pero…?<br><strong>Uno</strong> – Estamos demasiado lejos para poder planear hasta allí.<br><strong>Dos</strong> – No sé… Podemos aterrizar en una carretera o en un campo. Como en las películas…<br><strong>Uno</strong> – Llevamos sobrevolando Los Pirineos un buen cuarto de hora.<br><strong>Dos</strong> – Nunca más me subiré a un avión.<br><strong>Uno</strong> – Por desgracia, es una posibilidad bastante real…<br><strong>Dos</strong> – ¿Entonces qué hacemos?<br><strong>Uno</strong> – Hay una carretera, pero es muy sinuosa. Y está muy concurrida. Es fin de semana, la gente va a esquiar.<br><strong>Dos</strong> – ¿Aún tenemos alguna posibilidad de salir de esta?<br><strong>Uno</strong> – No está claro, pero… ¿Confías en mí?<br><strong>Dos</strong> – ¿Tengo otra opción?<br><strong>Uno</strong> – No.<br><strong>Dos</strong> – Vale… ¿Puedo hacer algo?<br><strong>Uno</strong> – ¿Tienes cobertura?<br><strong>Dos</strong> – ¿Quieres que llame para pedir ayuda?<br><strong>Uno</strong> – Desafortunadamente, no serviría de nada.<br><strong>Dos</strong> – ¿Entonces por qué me preguntas si tengo cobertura?<br><strong>Uno</strong> – Por si quieres hacer una última llamada…<br><strong>Dos</strong> – ¿Una última llamada? ¿A quién? ¿A mi abogado?<br><strong>Uno</strong> – No sé… A tu mujer.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y qué podría decirle?<br><strong>Uno</strong> – Que la amas, por ejemplo.<br><strong>Dos</strong> – Estamos en proceso de divorcio. Descubrí que tenía una aventura con mi mejor amigo.<br><strong>Uno</strong> – Llama a tu mejor amigo.<br><strong>Dos</strong> – ¿Para decirle que lo quiero?<br><strong>Uno</strong> – Para insultarlo.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y eso para qué serviría?<br><strong>Uno</strong> – Tienes razón. Es mejor conservar la dignidad hasta el final.<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><strong>Uno</strong> – Siempre puedes llamarlo para decirle que lo perdonas.<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Dos</strong> – Es extraño. Sigo escuchando un zumbido a ambos lados del avión… ¿Qué es eso?<br><strong>Uno</strong> – Son los dos motores.<br><strong>Dos</strong> – Pero entonces…<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué día es hoy?<br><strong>Dos</strong> – El 27 de diciembre, ¿por qué?<br><strong>Uno</strong> – ¿El 27 de diciembre, estás seguro?<br><strong>Dos</strong> – Sí. Es el día en que nací. Quería darme el lujo de volar por primera vez para mi cumpleaños<br><strong>Uno</strong> – ¿El 27 de diciembre…? Ah, mierda… Lo siento, pensé que ya era el Día de los Inocentes…<br><em>Oscuro</em>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Por fin</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/por-fin/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 May 2025 13:11:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Creatividad]]></category>
		<category><![CDATA[En el teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muertos de la risa]]></category>
		<category><![CDATA[Parodia]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Suicidio]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro dentro del teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Animal]]></category>
		<category><![CDATA[Racismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Por fin, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Muertos de la risa' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Dos mujeres están sentadas, una a cada lado de la mesa, cada una con un texto anillado.</em><br><strong>Uno</strong> (<em>con aire afligido</em>) – Hemos hecho bien al no invitar al autor, ¿verdad? Todavía queda mucho por hacer.<br><strong>Dos</strong> (<em>con mirada de inteligencia</em>) – Oh la la.<br><strong>Uno</strong> – Su primera obra era muy buena, sin embargo… Muy divertida. No lo entiendo.<br><strong>Dos</strong> – Escribir la segunda es siempre más difícil. Lo sabe todo el mundo.<br><em>La primera empieza a hojear el texto y lee con expresión siniestra. La segunda lee también pero de través, mirando a la otra e intentando pasar las páginas a la vez que ella. La otra se interrumpe para ponerla de testigo.</em><br><strong>Uno</strong> – Mire, vamos por la página 3 y no se ha reído ni una sola vez.<br><em>La segunda asiente con expresión abrumada.</em><br><strong>Dos</strong> (<em>con una sonrisa comercial</em>) – ¿Le apetece un café?<br><em>La otra ni siquiera se molesta en decir que no y sigue leyendo y pasando páginas. De repente se detiene en una réplica y empieza a desternillarse de risa.</em><br><strong>Uno</strong> – Esto si que es bueno, ¡graciosísimo!<br><em>Sigue riendo aún más fuerte bajo la mirada de la segunda que no sabe por qué página va, y que trata de averiguarlo más o menos discretamente acechando el texto que tiene enfrente.</em><br><strong>Uno</strong> (<em>viendo que la otra sigue sin troncharse</em>) – ¿No lo encuentra gracioso usted?<br><em>Con gran alivio, la segunda acaba de encontrar la réplica en cuestión.</em><br><strong>Dos</strong> – Sí, claro que sí… (<em>Esforzándose por reír pero con la risita falsa que no acaba de arrancar</em>) Es muy bueno verdaderamente. Aquí es donde se ve y se nota el pulso de su primera obra.<br><em>La primera vuelve a ponerse seria y de nuevo vuelve a pasar páginas a medida que avanza en la lectura</em>.<br><strong>Dos</strong> (<em>enardeciéndose</em>) – Ah, esto tampoco está nada mal.<br><em>Se escacha de risa con toda sinceridad, sin tapujos, como que no puede parar de reír. Hasta que se da cuenta del aire consternado con que la mira la otra</em>.<br><strong>Uno</strong> – ¿Lo encuentra usted gracioso?<br><strong>Dos</strong> – Es verdad que no resulta muy elegante, pero…<br><strong>Uno</strong> – Ah, bueno, porque ya empezaba a preocuparme un poquitín… Personalmente no soporto esa clase de humor.<br><strong>Dos</strong> – Hay que reconocer que resulta un tanto pesado. Nos había acostumbrado a otro tipo de humor, algo más… Eso seguro.<br><em>Las dos mujeres siguen pasando páginas. De repente se paran las dos en la misma y empiezan a sacudirse bajo el impulso de una risa pesada que crece en intensidad. Ambas ríen juntas hasta las lágrimas. Poco a poco, la primera se empieza a calmar, seguida de la otra.</em><br><strong>Uno</strong> – No, confieso que es realmente bueno… (<em>Retoma su aire siniestro</em>) Por lo menos nos ha hecho reír porque… ¿Cree usted que esto va a hacer reír a un público de verdad?<br><strong>Dos</strong> – No es seguro.<br><strong>Uno</strong> – Mmm…<br><strong>Dos</strong> – A lo mejor resulta un tanto desfasado.<br><strong>Uno</strong> – No, haría falta algo todavía más impertinente pero un poco más como si dijéramos…<br><strong>Dos</strong> – Políticamente correcto.<br><strong>Uno</strong> – Mmm…<br><em>La primera parece reflexionar en profundidad mientras la otra la observa poniendo cierta distancia, dudando si intervenir.</em><br><strong>Uno</strong> – Se me ha ocurrido algo…<br><strong>Dos</strong> – Si…<br><strong>Uno</strong> – ¿No sería más gracioso para la gente si el prota fuera un negro?<br><strong>Dos</strong> – Un negro…<br><strong>Uno</strong> – ¿Sabe cómo son por ejemplo los dominicanos?<br><strong>Dos</strong> – Claro, mi compadre es dominicano.<br><strong>Uno</strong> – Este descuido, esta animalidad (<em>Tronchándose viva</em>) Este acento para partirse… Es gracioso el acento antillano. Eso puede hacer reír al gran público. Y con la crisis, ¡la gente tiene ganas de reír, por Dios!<br><strong>Dos</strong> – Claro. De pasar un buen rato y no darle más vueltas a la cabeza.<br><strong>Uno</strong> – Yo digo que un dominicano o nada. ¿Le pega eso al autor?<br><strong>Dos</strong> – No hay problema, es cosa mía. ¿Sigue sin querer el café?<br><strong>Uno</strong> – Creo que por fin tenemos algo.<br><strong>Dos</strong> – Que cambia completamente el punto de vista de la obra.<br><strong>Uno</strong> – Estoy segura de que vamos a montar el chiringuito. Qué pasa, a veces tampoco es para tanto. Sólo falta encontrarle…<br><strong>Dos</strong> – Cuestión de oficio, como diría uno que yo me sé.<br><strong>Uno</strong> – ¿Se acuerda de su primera obra?<br><strong>Dos</strong> – Aquella donde cuenta la muerte de su padre.<br><strong>Uno</strong> – Si yo no hubiera insistido en que ocurriera en la edad de las cavernas…<br><strong>Dos</strong> – Y en que el protagonista fuera andaluz.<br><strong>Uno</strong> – Ay, sí, ya me quería yo acordar. Es verdad que el acento andaluz.<br><strong>Dos</strong> – Siempre resulta muy divertido.<br><strong>Uno</strong> – Vale…<br><em>Cierra el texto anillado y mira su reloj.</em><br><strong>Uno</strong> – Oh la la… Tengo que irme, tengo cita con un latoso (<em>palizas</em>) que no hay manera de librarme de él. ¿Cómo ha llamado a eso, por cierto?<br><em>La otra mira el título de cubierta.</em><br><strong>Uno</strong> (<em>leyendo incrédula</em>) – Crónica de una vida laboriosa.<br><strong>Dos</strong> – Estaba segura de que no le iba a gustar a usted, pero he preferido no decir nada para no influirla. También a mí me parece un título muy inadecuado.<br><strong>Uno</strong> – Crónicas de una vida laboriosa… Y por qué no directamente crónicas laboriosas?<br><strong>Dos</strong> – Sí, es más corto.<br><strong>Uno</strong> – Bromeaba.<br><strong>Dos</strong> – Claro.<br><strong>Uno</strong> – No, hace falta algo con más gancho.<br><strong>Dos</strong> – Un título que invite a venir a la función.<br><em>Parece reflexionar profundamente.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Por qué no Strip Poker? Es un título con gancho, da ganas de venir al teatro. Bueno, depende de la distribución, claro…<br><strong>Dos</strong> – Sí, la verdad es que tiene gancho, pero…<br><strong>Uno</strong> – ¿Que…?<br><strong>Dos</strong> – Es el título que usted le dio a su primera obra.<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué obra?<br><strong>Dos</strong> – En la que narra la muerte de su padre.<br><strong>Uno</strong> – Ah… (<em>De nuevo pensando</em>) ¿Strip Poker dos?<br><em>La otra encuentra dificultad para aparentar entusiasmo</em>.<br><strong>Uno</strong> – No, hombre… Haría falta algo más… Un nombre quizás… Como el prota es dominicano… Amado-Domingo, por ejemplo?<br><strong>Dos</strong> – ¿Por qué no?<br><strong>Uno</strong> – Es el apellido de un actor con el que tuve la desgracia de acostarme después de haberle prometido hacer de él una vedette. Si yo le doy el papel principal, sería una forma de deshacerme de él, es un golpe bajo por demás.<br><strong>Dos</strong> – Ah…<br><strong>Uno</strong> – Ahora Amado-Domingo… Hay que reconocer que es un nombrecito de coña. ¿Cómo se llama su marido de usted?<br><strong>Dos</strong> – Amado-Domingo.<br><strong>Uno</strong> – Bueno, ya lo veremos, ¿verdad? A lo mejor, nos quedamos con Crónicas Laboriosas. Y con esto respetamos la voluntad del autor.<br><strong>Dos</strong> – E incluso las últimas voluntades.<br><strong>Uno</strong> – Ah, sí, ¿Por qué?<br><strong>Dos</strong> – ¿Pero no está usted enterada? El autor se ha suicidado esta noche.<br><strong>Uno</strong> – No me digas…<br><strong>Dos</strong> – Creo que nunca se repuso de la muerte de su padre.<br><strong>Uno</strong> – Por consiguiente, es su última obra.<br><strong>Dos</strong> – Tiene todas las probabilidades.<br><strong>Uno</strong> – Creo que vamos a hacer negocio. Un autor muerto vende mejor que uno vivito y coleando.<br><strong>Dos</strong> – La desgracia de unos…<br><em>Comienzan a irse.</em><br><strong>Uno</strong> – Espero que los herederos no sean demasiado rompepelotas.<br><strong>Dos</strong> – Es una vieja, creo.<br><strong>Uno</strong> – Dicen que el pelo sigue creciendo después de muertos. ¿Lo sabía usted?<br><strong>Dos</strong> – No…<br><em><strong>Oscuridad.</strong></em></p>



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		<item>
		<title>Túnel</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/tunel/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 May 2025 13:06:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Destino]]></category>
		<category><![CDATA[Distopía]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Hospital]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Muertos de la risa]]></category>
		<category><![CDATA[Niño]]></category>
		<category><![CDATA[Existencialismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Túnel, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Muertos de la risa' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Dos hombres (o mujeres) de pié, uno al lado del otro, mirando al frente.</em><br><strong>Uno</strong> – Pues ya está, se acabó.<br><strong>Dos</strong> – Parece que sí…<br><strong>Uno</strong> – ¿Crees que hay algo después ?<br><strong>Dos</strong> – Vete a saber…<br><strong>Uno</strong> – Francamente, no estoy muy convencido.<br><strong>Dos</strong> – Ya veremos…<br><strong>Uno</strong> – No estábamos tan mal aquí. No era el paraíso, pero bueno… No era el infierno tampoco.<br><strong>Dos</strong> – Como dicen: A lo mejor, sabemos de dónde venimos, pero no dónde vamos a terminar.<br><strong>Uno</strong> – Ya está, creo que veo algo.<br><strong>Dos</strong> – Yo también…<br><strong>Uno</strong> – Parece un túnel.<br><strong>Dos</strong> – Con una luz deslumbrante al final.<br><strong>Uno</strong> – Hasta ahora se parece mucho a lo que nos han contado.<br><strong>Dos</strong> – A ver si es buena señal.<br><strong>Uno</strong> – Es muy estrecho. Nunca vamos a poder pasar los dos…<br><strong>Dos</strong> – Ve tú primero.<br><strong>Uno</strong> – ¿Yo..? ¿Y por qué?<br><strong>Dos</strong> – Sea lo que sea, no podemos quedarnos aquí…<br><strong>Uno</strong> – Sí… Creo que pronto nos van a expulsar…<br><strong>Dos</strong> – Bueno, yo voy…<br><strong>Uno</strong> – Ya me contarás…<br><strong>Dos</strong> – Espera un momento, estoy atascado… Ya está, veo la salida…<br><strong>Uno</strong> – ¿Y qué…?<br><strong>Dos</strong> – No me vas a creer …<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué ves?<br><strong>Dos</strong> – Parece una habitación de hospital…<br><strong>Uno</strong> – Entonces, ¿no estaríamos muertos de verdad ?<br><strong>Dos</strong> – Peor…<br><strong>Uno</strong> – ¿Cómo que peor?<br><strong>Dos</strong> – No es realmente un hospital…<br><strong>Uno</strong> – ¿Y entonces qué es?<br><strong>Dos</strong> – Veo a un tío con una sonrisa estúpida que me está mirando mientras intento salir… Joder, ¡estamos en una maternidad!<br><strong>Uno</strong> – Por favor, no… No iremos a empezar todo de nuevo…<br><strong>Dos</strong> – Dios mío… Es para llorar…<br><em>Llantos de un bebé al nacer.</em><br><strong><em>Obscuro</em></strong>.</p>



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		<item>
		<title>Muerto de la Risa</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/muerto-de-la-risa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 May 2025 12:53:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Comedia de lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[En el teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muertos de la risa]]></category>
		<category><![CDATA[Parodia]]></category>
		<category><![CDATA[Policía]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro dentro del teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Crimen]]></category>
		<category><![CDATA[Risa]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Muerto de la Risa, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Muertos de la risa' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un (o una) policía observa a un médico forense mientras está examinando a un cadáver.</em><br><strong>Policía</strong> – ¿Cuánto tiempo lleva muerto, doctor?<br><strong>Médico</strong> – Todavía esta tibio. Yo diría dos o tres horas, como máximo.<br><strong>Policía</strong> – La mujer de la limpieza ha sido la que ha encontrado el cuerpo, desplomado en su asiento.<br><strong>Médico</strong> – Mmm…<br><strong>Policía</strong> – ¿Ya tiene usted alguna idea de la causa de la muerte?<br><strong>Médico</strong> – Los análisis tienen que confirmarlo, pero creo no equivocarme, comisario, afirmándole que este hombre se murió de la risa…<br><strong>Policía</strong> – Es más bien inhabitual, en efecto.<br><strong>Médico</strong> – Una risa profunda. Muy violenta. Los cigomáticos no lo aguantaron. No hace falta que se lo dibuje…<br><strong>Policía</strong> – ¿Alguna idea de lo que pudo provocar esa carcajada fatal?<br><strong>Médico</strong> – Usted ha dicho que lo han encontrado en su sillón. ¿Estaba en casa viendo la tele…?<br><strong>Policía</strong> – No.<br><strong>Médico</strong> – ¿En el cine?<br><strong>Policía</strong> – En el teatro.<br><strong>Médico</strong> – Aún más sorprendente. Habitualmente, cuando se encuentra a algún espectador desplomado en su asiento al final de una representación, está más bien durmiendo…<br><strong>Policía</strong> – ¿Y está usted seguro de que este hombre no esta simplemente durmiendo, muy profundamente, como consecuencia de un aburrimiento igualmente profundo, como los que se pueden padecer en los teatros…?<br><strong>Médico</strong> – ¿Confundir un coma teatral con una estado de muerte clínica? Usted me está tomando por un principiante, comisario. En vez de eso ¿por qué no me dice qué clase de obra fue a ver este pobre hombre?<br><strong>Policía</strong> – Eso todavía está por investigar. Mis hombres están interrogando al director del teatro y examinando la Guía del Ocio para comprobar sus declaraciones… Pero ya hemos cursado una orden de detención contra el presunto autor de la obra por homicidio involuntario.<br><strong>Médico</strong> – ¿Involuntario?<br><strong>Policía</strong> – Es que pretende haber escrito una tragedia… Pero bueno, yo tampoco soy un principiante. Sé como hacer hablar a un sospechoso…<br><strong>Médico</strong> – Tiene razón, comisario. No se puede dejar en libertad a semejantes individuos. Si uno ya no puede ir al teatro sin temer morirse de la risa…<br><strong>Policía</strong> – Parece que todavía esta agitado con algunos sobresaltos. ¿Está usted realmente seguro de que está muerto?<br><strong>Médico</strong> – Será por los nervios. Créame, comisario, este hombre está muerto y bien muerto.<br><strong>Policía</strong> – ¿Usted cree que ha podido verse morir?<br><strong>Médico</strong> – ¿Por qué ? ¿Quiere interrogarle?<br><em>El Policía parece algo sorprendido.</em><br><strong>Médico</strong> – Lo decía en broma, no se preocupe… En mi oficio, si uno no se puede reír de vez en cuando… Más vale desdramatizar, se lo aseguro. Mire, el domingo pasado, tuve que hacerle la autopsia a un pobrecito que había muerto de aburrimiento…<br><strong>Comisario</strong> – ¿En un teatro también?<br><strong>Médico</strong> – Peor… En casa de su suegra. Fíjese… Uno puede evitar ir al teatro el domingo, pero a comer en casa de su suegra…<br><strong>Comisario</strong> – No me diga… ¿Y usted piensa que en este caso, la autopsia podrá revelar otros detalles interesantes?<br><strong>Médico</strong> – Por lo pronto, le puedo decir que este desgraciado no tuvo su última cena en casa de su suegra. A menos que sea china…<br><em>El otro parece no entender.</em><br><strong>Médico</strong> – Encontré rollitos de primavera en su estómago.<br><strong>Comisario</strong> – ¿Rollitos de primavera?<br><strong>Médico</strong> – No hay la menor duda acerca de esto. Y luego se tomó un pato lacado con arroz cantonés.<br><strong>Comisario</strong> – ¿Y de postre?<br><strong>Médico</strong> – Sin postre. Pero eso no tendría que sorprenderle, comisario. Los postres, en los restaurantes chinos… No valen nada, ¿verdad?<br><strong>Comisario</strong> – ¿Y usted piensa que el hecho de que comió en un restaurante chino podría tener alguna relación con su fallecimiento?<br><strong>Médico</strong> – Ninguna.<br><strong>Comisario</strong> – Bueno…<br><em>El comisario se dispone a marcharse.</em><br><strong>Comisario</strong> – Muerto de la risa… ¿Cómo voy a anunciar eso a su familia…?<br><strong>Médico</strong> – Usted tampoco tiene un oficio fácil, comisario… Venga a cenar a mi casa, alguna noche… Me quedan dos botellas de Burdeos que están para morirse. Uno tiene que relajarse un poco de vez en cuando, ¿verdad?<br><strong>Comisario</strong> – Muy amable, Doctor… Lo hablaré con mi esposa. (<em>Echando un vistazo hacia el cadáver</em>) Se lo aseguro, parece que todavía esté sacudido por la risa…<br><strong>Médico</strong> – Son los nervios, ya le digo…<br><strong><em>Oscuro</em></strong>.</p>



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			</item>
		<item>
		<title>Doble Incógnita</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/doble-incognita/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 May 2025 12:48:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Actor]]></category>
		<category><![CDATA[Cementerio]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Muertos de la risa]]></category>
		<category><![CDATA[Nacimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Lenguaje]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2417</guid>

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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un hombre de pie, frente al público, mira una tumba imaginaria. Otro llega.</em><br><strong>Dos</strong> – Disculpe… ¿Es ésta la tumba del autor desconocido?<br><strong>Uno</strong> – Pues no… Esta es la del soldado desconocido.<br><strong>Dos</strong> – ¿Está usted seguro?<br><strong>Uno</strong> – Creo que sí… Pero bueno… A veces es fácil despistarse. Como no hay ninguna inscripción… (<em>Saca una hoja de su bolsillo</em>) Me han dado un plano, a la entrada… (<em>Se pone las gafas e intenta leer el papel</em>) A ver…. W28… Si, eso es. El soldado desconocido. Entre el genio ignorado y el alcohólico anónimo. Mire, el autor desconocido esta justo detrás: X29…<br><strong>Dos</strong> – Me pregunto si era tan buena la idea ponerlos todos en el mismo cementerio…<br><strong>Uno</strong> – Sí, eso es… Y el agente secreto, está en X27…<br><em>Los dos se recogen, cada uno delante de su tumba.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Era un pariente suyo?<br><strong>Dos</strong> – Este o cualquier otro. Vaya a saber… Yo nací de padre desconocido…<br><strong>Uno</strong> – Espere un momento… (<em>Mirando de nuevo el plano</em>) El padre desconocido… No, decididamente, no entiendo nada. Por lo menos, si hubieran puesto un índice alfabético. Esta tabla de doble entrada con cifras y letras, es ridículo… Parece a una batalla naval ! A5, agua… C10, tocado… B12, hundido…<br><strong>Dos</strong> – ¿Y usted?<br><strong>Uno</strong> – ¿El soldado desconocido? Era mi padre…<br><strong>Dos</strong> – Mmm… Y usted ha recogido la antorcha…<br><strong>Uno</strong> – Mire… La carrera militar, en casa, es una tradición antigua. Somos soldados de madre a hijos. Además, ya tengo mi sitio reservado en el panteón familiar.<br><strong>Dos</strong> – ¿Porque hay panteones también?<br><strong>Uno</strong> – ¡Sí, sí, por supuesto! Toda mi familia está enterrada aquí. Un largo linaje de militares muy discretos. Sabe: la Gran Muda, como dicen los franceses…<br><strong>Dos</strong> – ¿Por ser muy limpios… o por mudar a menudo?<br><strong>Uno</strong> – Por ser muy callados.<br><strong>Dos</strong> – Claro…<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Uno</strong> – ¿Así que usted investiga su paternidad?<br><strong>Dos</strong> – Sí.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y qué le pediría a su padre si consiguiera encontrarle algún día, en este mundo o en otro?<br><strong>Dos</strong> – No sé… ¿Sus papeles?<br><strong>Uno</strong> – Claro..<br><strong>Dos</strong> – ¿Y usted?<br><strong>Uno</strong> – La autorización para registrarle. Para comprobar que no lleva armas.<br><strong>Dos</strong> (<em>suspirando</em>) – Es muy difícil vivir sin saber de dónde procedemos…<br><strong>Uno</strong> – Es exactamente lo que les vengo repitiendo a mis hombres en el cuartel. Cuando uno no sabe de dónde viene, no puede saber dónde está. Para hacer bien la guerra, primero se necesita un buen mapa. Y saber leerlo… ¿Por qué cree usted que durante siglos, no quisieron contratar mujeres en el ejercito? ¡Porque son totalmente incapaces de leer un mapa!<br><strong>Dos</strong> – Mmm…<br><strong>Uno</strong> – Y usted ¿Qué hace en la vida?<br><strong>Dos</strong> – ¿Yo…? Teatro…<br><strong>Uno</strong> – Ah, sí, el… El teatro.<br><strong>Dos</strong> – Actor.<br><strong>Uno</strong> – Sí. ¿Y es usted muy famoso?<br><strong>Dos</strong> – Totalmente desconocido…<br><strong>Uno</strong> – Perfecto. Siga así (<em>A punto de irse</em>) Pues… Encantado de no haber le conocido…<br><strong>Dos</strong> – Yo tampoco.<br><em>El primero se va. El segundo se queda solo.</em><br><strong>Dos</strong> – Bueno… ¿Y ahora qué…?<br><strong><em>Oscuro</em></strong>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/"><em>Muertos de la risa</em></a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Consulta</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/consulta/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 May 2025 12:23:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Consultorio médico]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Médico]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Muertos de la risa]]></category>
		<category><![CDATA[Mujer de la limpieza]]></category>
		<category><![CDATA[Paciente]]></category>
		<category><![CDATA[Suicidio]]></category>
		<category><![CDATA[Coche]]></category>
		<category><![CDATA[Depresión]]></category>
		<category><![CDATA[Escoba]]></category>
		<category><![CDATA[Malentendido]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2414</guid>

					<description><![CDATA[<p>Consulta, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Muertos de la risa' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/consulta/">Consulta</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un hombre entra en una sala de consulta. El médico está sentado a la mesa ocupado en rellenar papeles.</em><br><strong>Médico</strong> (<em>sin alzar los ojos</em>) – Siéntese, por favor.<br><strong>Paciente</strong> – Gracias.<br><em>El médico dirige a su cliente una mirada cansada que pretende, a pesar de todo, ser atenta.</em><br><strong>Médico</strong> – Dígame, ¿qué le trae por aquí?<br><strong>Paciente</strong> – Pues… No sé cómo decírselo, pero creo que he atrapado la Muerte.<br><strong>Médico</strong> – Ah bueno, ya se sabe. En fin, en este momento, es lo que hay. Se trata de un virus que anda por ahí. Pero créame, eso se pasa. Es lo de siempre. La nariz como un grifo… Un picor intenso en la garganta… Un como cansancio…<br><strong>Paciente</strong> – No, no, doctor, todo va muy bien… No estoy enfermo… Lo que quiero decir es que… Realmente he atrapado a la muerte.<br><em>El médico parece un poco fuera de órbita.</em><br><strong>Médico</strong> – Sí… Bueno, le voy a recetar un pequeño tratamiento preventivo, caso que… (<em>Saca una receta que empieza a rellenar</em>) Un coctel de vitaminas para despertar ese sistema inmunitario un poco adormecido por el frío, un jarabe para aliviar la garganta, aspirina para el dolor de cabeza… (<em>Dirige la receta hacia el paciente</em>) Con esto, pasará el invierno sin más problemas…<br><em>Pero el paciente no recoge la receta.</em><br><strong>Paciente</strong> – Ya sabía yo que no iba a ser tan fácil.<br><strong>Médico</strong> – Se trata de un tratamiento corriente cien por cien. Como los que prescribo 30 veces al día mínimum.<br><strong>Paciente</strong> – Doctor, he atrapado a la Muerte, está encerrada en el Seat Ibiza que está aparcado en mi garaje en Albacete.<br><em>El médico sale poco a poco de su estupor, creyendo casi reconocer al típico paciente gracioso capaz de romper la rutina de una jornada tan anodina como las demás.</em><br><strong>Médico</strong> – Sí… Cuénteme usted eso…<br><strong>Paciente</strong> – Bien, ayer por la tarde decidí poner fin a mis días.<br><strong>Médico</strong> – Mmmm<br><strong>Paciente</strong> – Las armas de fuego no son mi estilo en absoluto. El gas, creo que es peligroso para los vecinos. Hay que pensar también en los que quedan.<br><strong>Médico</strong> – Cierto.<br><strong>Paciente</strong> – Por consiguiente, me he dirigido al garaje. He taponado bien la puerta con toallas mojadas tal como he visto hacer a menudo en las teleseries. Y después, he arrancado mi Seat Ibiza, con mucho esfuerzo por otra parte. Echa humo como un tractor y hace casi el mismo ruido. Es el convertidor. Tendría que cambiarlo, pero bueno, para mi propósito era más bien una ventaja. Entonces me he sentado al volante. He encendido la radio y he dejado calentar el motor. Resumiendo, empezaba a adormecerme tranquilamente para el que debía ser mi último sueño, cuando la he visto en el retrovisor, sentada tras de mí…<br><strong>Médico</strong> – ¿A quién<br><strong>Paciente</strong> – ¡A la muerte!<br><strong>Médico</strong> – Claro, por supuesto.<br><strong>Paciente</strong> – Bueno, no debería haberme sorprendido hasta ese punto puesto que la muerte, yo estaba haciendo todo lo necesario para encontrarla. ¿Pero sabe lo que me ha asombrado?<br><strong>Médico</strong> – No.<br><strong>Paciente</strong> – Pues que ella se parecía muchísimo a la imagen que tenemos de ella.<br><strong>Médico</strong> – Es decir…<br><strong>Paciente</strong> – Gran capa negra, guadaña, ¡toda la panoplia completa, vamos! Se dice que todo eso, bueno, no es más que una imagen, un cliché. Nadie la ha visto nunca. La muerte tal vez existe, de acuerdo, pero nadie la ha visto nunca, es como Dios. Quizás nos la encontremos un día allá arriba pero nadie ha vuelto nunca con fotos para que sepamos exactamente a qué se parece. Por consiguiente sospechamos que aunque exista no sea exactamente un venerable anciano de cabellos largos y barba blanca, alguien que se pareciera vagamente a papá Noel.<br><strong>Médico</strong> – No, desde luego.<br><strong>Paciente</strong> – Pues bien, eso es lo que me ha jodido vivas las neuronas, ya está dicho. Verla así, exactamente como la había imaginado.<br><strong>Médico</strong> – Sí, claro. Eso ha debido ser un choque.<br><strong>Paciente</strong> – Sea como fuere, créame, ello me ha despertado. No sé que me ha pasado, que he parado el motor en seco, he bajado del coche como un loco dando un portazo. Y en ese momento he tenido, por suerte, el gran reflejo.<br><strong>Médico</strong> – ¿Ah, sí?<br><strong>Paciente</strong> – Todavía tenía la llave del Seat Ibiza en la mano. Me he apoyado acto seguido sobre él para cerrar con llave las puertas, es lo único que funciona en este coche pero al menos, eso todavía funciona. Era uno de los primeros modelos equipados con cierre automático de la época, incluso dudé en tomar esta opción ya que no soy demasiado manitas, pero ya sabe usted cómo son las cosas. Era el único modelo disponible de inmediato en el taller. Era esto o esperar la entrega del pedido durante meses…<br><strong>Médico</strong> – Sí, ya sé lo que es eso, acabo de cambiar mi Mercedes y he tenido que cargar con un encendedor de puros cuando ya hace 5 años que he dejado de fumar. ¿Y sabe usted cuanto cuesta la opción encendedor de puros en una máquina como ésa? Casi el precio de un Seat Ibiza de ocasión. Bueno, ¿y qué pasó?<br><strong>Paciente</strong> – Que me había salvado. Ella estaba encerrada en mi coche, ante mis ojos, digo. La veía clarísimamente aplastar su especie de burka completamente negro contra el cristal para intentar salir. Pero no, estaba bien atrapada en el cepo. ¿Se da usted cuenta? En mi Seat Ibiza.<br><strong>Médico</strong> (<em>volviendo a su recetari</em>o) – Así pues, ¿no va a querer el jarabe?<br><strong>Paciente</strong> – ¿Pero es que no comprende lo que le digo? ¡He atrapado a la Muerte!<br><strong>Médico</strong> – Sí, sí. Puedo recomendarle a un colega, ¿qué le parece? Espere, debo tener la dirección por ahí, en mi agenda.<br><em>Busca sin encontrar nada, por lo que descuelga el teléfono.</em><br><strong>Médico</strong> – Sí, Dolores, ¿Puede darme el número de teléfono del doctor Martinez? El psiquiatra… (Garrapatea algo en un papel) Gracias, Dolores. (<em>Cuelga y alarga el papel al paciente</em>) Ya está, va a verlo de mi parte y le explica lo que le pasa, ¿de acuerdo? Estoy seguro de que le interesará muchísimo.<br><strong>Paciente</strong> – Gracias ¿Y qué hago con mi Seat Ibiza?<br><strong>Médico</strong> – ¿Dígame?<br><strong>Paciente</strong> – Bueno, voy a necesitarlo ahora. Ahora que he decidido no suicidarme con monóxido de carbono, me explico. ¿Qué hago? Si abro la portezuela, va a aprovechar para largarse, la muerte. Y se va a poner a segar en seco.<br><strong>Médico</strong> – ¿Segar?<br><strong>Paciente</strong> – ¡La muerte, con su guadaña!<br><strong>Médico</strong> – Ah, claro, por supuesto.<br><strong>Paciente</strong> – Es una responsabilidad, desde luego. Ahora que me acuerdo, ¿usted lo ha visto? Ayer en los informativos, ningún deceso de celebridad alguna al final de sus días, se anunció. Ningún temblor de tierra en cualquier país subdesarrollado, ni un mal accidente de transporte escolar. Lo cual es evidente, ya que la muerte está encerrada en mi coche.<br><strong>Médico</strong> (<em>sin que se sepa si bromea o habla en serio</em>) – Por otra parte, si ella se queda allí mucho tiempo, ya comprenderá usted las implicaciones: Será una verdadera catástrofe para los medios de comunicación, las ONG, las pompas fúnebres, el sistema de pensiones, los impuestos sobre la herencia patrimonial…<br><strong>Paciente</strong> – Creo que no se lo está tomando en serio…<br><strong>Médico</strong> – No se tome a mal lo que yo le diga, no estoy poniendo en cuestión la veracidad de los que me acaba de contar, sólo que ¿está usted seguro de que no había nadie más en el asiento de atrás? No sé, su mujer por ejemplo.<br><strong>Paciente</strong> – Mi mujer no lleva burka y por otra parte, nos hemos divorciado el año pasado. Eso me ha hecho polvo, lo reconozco. Es una de las razones por las que quería suicidarme.<br><strong>Médico</strong> – Eso es, ya lo ve, usted mismo lo está diciendo. Comenzaba a estar usted mareado. La falta de oxígeno puede provocar alucinaciones. En el momento de la muerte, usted ha pensado en su mujer, seguro, en los buenos momentos que habéis pasado juntos y ella se le ha aparecido de esta guisa…<br><strong>Paciente</strong> – ¿Con un burka y una guadaña?<br><em>El médico hace un gesto de perplejidad, el paciente parece esforzarse por reflexionar.</em><br><strong>Paciente</strong> – Pensándolo bien, el burka. Bien pudiera ser una especie de pañuelo negro que ella se ponía alrededor del cuello. Y la guadaña, ya no estoy seguro del todo. A lo mejor pudo ser una escoba. Las brujas también tienen escobas y se ponen un pañuelo negro.<br><strong>Médico</strong> – Si.<br><strong>Paciente</strong> – ¿Entonces cómo se explica usted que esta mañana cuando volví al garaje después de una noche bien dormida, estuviera todavía allí, detrás de la luna trasera de mi Seat Ibiza? Incluso ha intentado decirme algo.<br><strong>Médico</strong> – ¿Ah, si?<br><strong>Paciente</strong> – Como no le oía, me ha garabateado algo en lenguaje cabalístico en un papel, algo que parecía portugués y me lo ha colocado contra el parabrisas.<br><strong>Médico</strong> – ¿Portugués?<br><strong>Paciente</strong> – Eso también me ha sorprendido.<br><strong>Médico</strong> – ¿Qué es lo que le ha puesto en ese papel?<br><strong>Paciente</strong> – Bueno, yo no sé nada, no entiendo el portugués Tendría que preguntarle a mi asistenta, justamente es portuguesa. Pero es raro, esta mañana no ha venido como de costumbre. No. se lo juro, doctor, he atrapado a la muerte.<br><strong>Médico</strong> – Mmm… Voy al menos a prescribirle un laxantito mientras tanto. Le hará relajarse.<br><strong>Paciente</strong> – ¿Usted cree?<br><em>El médico asiente y empieza a garrapatear algo en una receta.<br><strong>Oscuro</strong>.</em></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Oración funesta</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/oracion-funesta/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 May 2025 12:17:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Cementerio]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Dramático]]></category>
		<category><![CDATA[Educación]]></category>
		<category><![CDATA[Entierro]]></category>
		<category><![CDATA[Funeraria]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Muertos de la risa]]></category>
		<category><![CDATA[Niño]]></category>
		<category><![CDATA[Profesor]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempo]]></category>
		<category><![CDATA[Venganza]]></category>
		<category><![CDATA[Ataúd]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Oración funesta, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Muertos de la risa' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/oracion-funesta/">Oración funesta</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un hombre (o una mujer) se recoge ante un ataúd abierto. Otro (u otra) llega. Un jarrón con flores sobre un velador.</em><br><strong>Dos</strong> – Hola, buenos días… (<em>Vacilante</em>) ¿Me reconoces…?<br><em>El otro no parece reconocerle.</em><br><strong>Dos</strong> – Rafael…<br><strong>Uno</strong> – Ah, sí, por supuesto… Hace tanto tiempo…<br><strong>Dos</strong> – Vine en cuanto me enteré.<br><strong>Uno</strong> – Sí. Yo también…<br><strong>Dos</strong> – No le había vuelto a ver desde el colegio. No sé si le hubiera reconocido. Ha cambiado, ¿no?<br><strong>Uno</strong> – Sí. Está muerto…<br><strong>Dos</strong> – Fue un profesor inolvidable, ¿verdad ?<br><strong>Uno</strong> – Han pasado más de treinta años, y todavía le recordamos.<br><strong>Dos</strong> – Hay profesores así, que te marcan con su impronta de por vida.<br><strong>Uno</strong> – Es cierto…<br><strong>Dos</strong> – No estoy seguro que, sin él, todavía me acordara de memoria de mis declinaciones alemanas.<br><strong>Uno</strong> – Era un excelente pedagogo…<br><strong>Dos</strong> – Mmm… Algo severo quizás…<br><strong>Uno</strong> – Adolfo…<br><strong>Dos</strong> – El Fürher, como le llamábamos.<br><strong>Uno</strong> – Lo decíamos en broma…<br><strong>Dos</strong> – Los chicos son crueles, a veces… Era sólo para divertirse un poco…<br><strong>Uno</strong> – Seguro que él no nos daba muchas ocasiones para reírse…<br><strong>Dos</strong> – ¿Te acuerdas de cuando casi te rompió un dedo con su regla porque te había sorprendido metiéndotelo en la nariz?<br><strong>Uno</strong> – Y que lo digas… (<em>Enseñándole su mano</em>) Mira, todavía se puede ver la cicatriz… Y tú, cuando dejó colgado en el perchero durante toda la hora de clase porque habías confundido el dativo con el genitivo…<br><strong>Dos</strong> – Mira, me ha quedado una marca roja alrededor del cuello…<br><strong>Uno</strong> – Es lo que tu decías: hay profesores que te marcan con su impronta de por vida…<br><strong>Dos</strong> – Verle así tendido aquí dentro, con su bigotito… Treinta años después…<br><strong>Uno</strong> – Sí… Yo tampoco, me lo habría perdido por nada del mundo… Ahora vivo en París. ¿Y tú?<br><strong>Dos</strong> – En Los Ángeles.<br><strong>Uno</strong> – Así que tú tampoco tendrás muchas oportunidades de sacar provecho de tu perfecto conocimientos de las declinaciones alemanas… (<em>Suspiros</em>) Bueno… Todo eso era hace mucho tiempo.<br><strong>Dos</strong> – Sí. Era otra época…<br><strong>Uno</strong> – Tampoco vamos a cabrearle, ya que no está aquí para defenderse.<br><strong>Dos</strong> – Tienes razón… Que en paz descanse.<br>Permanecen un momento en silencio, mirando fijamente hacia el interior del ataúd, con recogimiento.<br><strong>Uno</strong> – ¿No tenía los ojos cerrados cuando hemos llegado…?<br><strong>Dos</strong> – No sé… Sí, es posible… Me parece que sí…<br><strong>Uno</strong> – Tengo la sensación de que nos está mirando…<br><strong>Dos</strong> – Con la misma mirada aviesa de antes…<br><strong>Uno</strong> – Y si no estuviera realmente muerto…<br><em>El otro coge el jarrón, le quita las flores, y asesta un golpe en el cráneo del muerto. Luego repone las flores en el jarrón y el jarrón en el velador.</em><br><strong>Dos</strong> – Bien. Ahora sí que está muerto.<br><strong>Uno</strong> – Que descanse en paz (<em>Después de un momento</em>) No creo que tengamos problemas ¿no?<br><strong>Dos</strong> – No podíamos arriesgarnos a que fuera incinerado vivo.<br><strong>Uno</strong> – Tienes razón. Es el último favor que podíamos hacerle…<br><em>Se disponen a irse.</em><br><strong>Dos</strong> – No le gustaban mucho los judíos, si no recuerdo mal.<br><strong>Uno</strong> – Quieres decir que era totalmente antisemita… (<em>Se van</em>) Y por otra parte… ¿has vuelto a ver otra gente del colegio ?<br><strong><em>Oscuro</em></strong>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/"><em>Muertos de la risa</em></a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Champán</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/champan/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 May 2025 12:14:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Adulterio]]></category>
		<category><![CDATA[Apartamento]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Muertos de la risa]]></category>
		<category><![CDATA[Policía]]></category>
		<category><![CDATA[Venganza]]></category>
		<category><![CDATA[Champán]]></category>
		<category><![CDATA[Crimen]]></category>
		<category><![CDATA[Perro]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2409</guid>

					<description><![CDATA[<p>Champán, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Muertos de la risa' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/champan/">Champán</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Una mujer toma una copa de champán. Alguien llama a la puerta.</em><br><strong>Dos</strong> (<em>desde fuera</em>) – ¡Policía!<br><em>La mujer abre la puerta.</em><br><strong>Uno</strong> – Entre, por favor. Le estaba esperando.<br><em>La segunda mujer entra.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Ha venido sola?<br><strong>Dos</strong> – Es que estamos cortos de personal por ahora… Mi colega tenía algo que resolver…<br><strong>Uno</strong> – ¿Nada grave, espero?<br><strong>Dos</strong> – No… Un accidente en un circo. Un tigre que mordió a su domador.<br><strong>Uno</strong> – ¿Ha muerto?<br><strong>Dos</strong> – ¿Quién? ¿El tigre? Lo decía de broma… Sin embargo, la fiera le había cogido la nalga, y no quería dejarla. Tuvimos que anestesiarlo…<br><strong>Uno</strong> – ¿A quién? ¿Al domador? Lo decía de broma…<br><em>Se ríen las dos.</em><br><strong>Dos</strong> – Está abajo, en el coche celular… Me refiero al tigre. Espero que no se despierte demasiado pronto… (Después de un momento) Bueno… ¿Dónde es?<br><strong>Uno</strong> – Aquí al lado, en la habitación.<br><strong>Dos</strong> – Entonces, si no le molesta, voy a echar un vistazo…<br><em>La policía desaparece un momento por el lado de la habitación.</em><br><strong>Dos</strong> (<em>desde fuera</em>) – Ah, sí…<br><em>Vuelve en seguida.</em><br><strong>Dos</strong> – Y… si me permite la indiscreción, ¿cómo hizo usted eso? Porque viéndola así, tan… delgadita.<br><strong>Uno</strong> – Con un cuchillo de sierra.<br><strong>Dos</strong> – ¿Un cuchillo de sierra…?<br><strong>Uno</strong> – Un cuchillo eléctrico. De pilas. Para cortar el pan… o el jamón.<br><strong>Dos</strong> (<em>impresionada</em>) – Y pensaba… trasladar los trozos. ¿Ponerlos en una bolsa de basura, quizás?<br><strong>Uno</strong> – No les habría llamado a ustedes…<br><strong>Dos</strong> – Claro.<br><strong>Uno</strong> – ¿Un poco de champán?<br><strong>Dos</strong> – Es decir que… Bueno, ¿por qué no?<br><em>Ella le sirve una copa.</em><br><strong>Uno</strong> – Gracias. Bueno, pues… Salud…<br><em>Beben</em>.<br><strong>Uno</strong> – ¿No me pone las esposas?<br><strong>Dos</strong> – ¿Cuántos esposos tenía usted?<br><strong>Uno</strong> – Sólo uno.<br><strong>Dos</strong> – Entonces, no hay ningún riesgo de que reincida en seguida, ¿verdad?<br><em>Las dos sonríen y beben de nuevo.</em><br><strong>Dos</strong> – Está bien fresquito, eh… Perdón, pero una última pregunta. Sólo por saber… ¿Por qué solo dos trozos? ¿Se agotaron las pilas…?<br><strong>Uno</strong> – Mi marido no conseguía escoger entre su amante y yo. Por lo tanto, opté por una partición equitativa.<br><strong>Dos</strong> – Los hombres, todos son iguales…<br><strong>Uno</strong> – ¿Está usted casada?<br><strong>Dos</strong> – Viuda.<br><strong>Uno</strong> – Perdón… Lo siento…<br><strong>Dos</strong> – No, por favor… No vale la pena, se lo aseguro…<br><strong>Uno</strong> – No me diga que usted también…<br><strong>Dos</strong> – Qué va… No hubiera podido entrar en la policía… Ya no son tan estrictos como antes, pero si ya tienes algún antecedente, claro, lo tienen en cuenta… No, mi marido murió estúpidamente… Por culpa de la cerveza… Al salir de un bar…<br><strong>Uno</strong> – ¿Tenía un problema con la bebida…?<br><strong>Dos</strong> – ¡Ni siquiera! Estúpidamente, he dicho… Le atropelló un camión de San Miguel.<br><strong>Uno</strong> – Qué pena… Como digo yo: hay que aprovechar las cosas buenas de la vida mientras se pueda… ¿Un poco más de champán?<br><strong>Dos</strong> (<em>tendiendo su copa</em>) – ¿Entiende usted ahora por qué no le pongo las esposas…?<br><em>La primera llena otra vez la copa de la segunda.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿La conocía usted?<br><strong>Uno</strong> – ¿A quién?<br><strong>Dos</strong> – A la amante de su marido…<br><strong>Uno</strong> – Personalmente, no. Solo sé que es policía.<br><strong>Dos</strong> – Una colega, entonces… Bueno, hay guarras en todas partes. Y créame, todavía más en la policía…<br><strong>Uno</strong> – ¿Le puedo hacer una pregunta?<br><strong>Dos</strong> – Cómo no…<br><strong>Uno</strong> – ¿Usted cree en el azar?<br><strong>Dos</strong> – Bueno, en este oficio…<br><strong>Uno</strong> – Entonces, créame, usted no está aquí por casualidad.<br><strong>Dos</strong> – ¿Francisco?<br><strong>Uno</strong> – Es mi marido, sí. Bueno, era…<br><strong>Dos</strong> – ¡Si me había dicho que era viudo, se lo juro!<br><strong>Uno</strong> – Eso prueba que todo el mundo puede equivocarse…<br><strong>Dos</strong> – Dios mío. Ni siquiera le había reconocido al verlo así. En dos trozos… Así que usted me tiene que odiar, por supuesto…<br><strong>Uno</strong> – Le mintió a usted, también, ¿no es cierto…?<br><strong>Dos</strong> – El muy cabrón… Si me permite… ¿Y ahora qué?<br><strong>Uno</strong> – Pues como le he dicho. Compartimos. ¿Tiene usted alguna parte preferida?<br><strong>Dos</strong> – Es que… No va a ser tan sencillo… Tengo que escribir un informe. Y me va a costar hacer pasar esto por un accidente doméstico…<br><strong>Uno</strong> – ¿Un suicidio?<br><strong>Dos</strong> – ¿Un tipo que se hace harakiri con un cuchillo de sierra a pilas…?<br><strong>Uno</strong> – Entonces no hay más remedio que hacer desaparecer el cuerpo.<br><strong>Dos</strong> – ¿Alguna idea?<br><strong>Uno</strong> – ¿El tigre…? Tendrá hambre ¿no…? Si quería comerse a su domador…<br><strong>Dos</strong> – Es un tigre muy viejo… Sólo le quedan dos o tres dientes… Por eso escogió la parte más blanda…<br><strong>Uno</strong> – Voy a comprar más pilas…<br><strong><em>Oscuro</em></strong>.</p>



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<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/"><em>Muertos de la risa</em></a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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			</item>
		<item>
		<title>The end</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/the-end-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 May 2025 10:37:08 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Artista]]></category>
		<category><![CDATA[Cementerio]]></category>
		<category><![CDATA[Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Muertos de la risa]]></category>
		<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Existencialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>The end, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Muertos de la risa' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un hombre mirando fijamente hacia la sala. Otro llega. Parece que busca por dónde ir.</em><br><strong>Dos</strong> – Perdona. La tumba de Jim Morrison, ¿sabes dónde se encuentra…?<br><strong>Uno</strong> (<em>saliendo de sus pensamientos</em>) – Ni idea.<br><em>El otro mira a su alrededor.</em><br><strong>Dos</strong> – La última vez que estuve aquí fue para el funeral, pero estaba tan colocado… No recuerdo nada… (<em>Mirando también hacia la sala</em>) ¿Lo conocías?<br><strong>Uno</strong> – ¿A Morrison?<br><strong>Dos</strong> – A ése… al que están enterrando ahora… Mucha gente… ¿Era famoso?<br><strong>Uno</strong> – Un filósofo… que también escribía obras de teatro.<br><strong>Dos</strong> (<em>comentando con ironía una oración fúnebre que no se oye</em>) – Era un sabio pensador, un profesor generoso, un amigo fiel… Bla bla bla… No me extrañaría que escribiera libros aburridos, manoseara a sus alumnos, y debiera dinero a todo quisque… (<em>El otro le mira con curiosidad</em>) Los cabrones también mueren ¿no? Y encima, casi siempre más viejos que los demás. Pero al final también la palman. Pero ¿dónde los entierran? Mira todos esos epitafios. A mi querido esposo… A nuestro amado padre… A nuestro adorado jefe… Y a los tíos que engañaban a su mujer, que pegaban a sus hijos y explotaban a sus empleados ¿dónde los entierran? No me explico de dónde viene esa extraña costumbre de santificar a los cabrones cuando han muerto.<br><strong>Uno</strong> – Supongo que será por la gratitud de los que dejan atrás por habérselo quitado de encima.<br><strong>Dos</strong> – En todo caso, aunque sólo fuera por eso, valdría la pena asistir a sus propios funerales. Para poder oír a los que no te tragaban estando vivo proclamar hasta qué punto eras un tipo formidable…<br><em>El otro le mira con interés.</em><br><strong>Dos</strong> – ¡Joder… y ahora el minuto de silencio! No nos habrán ahorrado nada.<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Dos</strong> – Una obra de teatro escrita por un filósofo debe de ser un coñazo ¿no?<br><em>El otro parece un poco ofuscado.</em><br><strong>Dos</strong> – Perdón… ¿Quizá era un amigo… o un pariente?<br><strong>Uno</strong> – Yo tampoco quería perderme mi entierro… (<em>Presentándose, tendiendo la mano</em>) Jean-Paul…<br><strong>Dos</strong> (<em>apretando la mano que el otro le tiende</em>) – Jim…<br><strong>Uno</strong> – No te habría reconocido. Por entonces tenías el pelo largo ¿no…?<br><strong>Dos</strong> – Sí… Y tú bizqueabas un poco.<br><strong>Un</strong> – Sólo de un ojo. (<em>Suspirando con filosofía</em>) Pero ya no somos más que esencia, ¿verdad…?<br><em>Jim saca un cigarrillo.</em><br><strong>Dos</strong> – Ya podemos fumar sin miedo al cáncer… Come on, baby, light my fire.<br><em>Jean-Paul enciende el cigarrillo.</em><br><strong>Uno</strong> – Lo siento, pero no conozco mucho su discografía…<br><strong>Dos</strong> – Yo tampoco leí tus libros… El existencialismo, ¿no era eso?<br><strong>Uno</strong> – Sí…<br><strong>Dos</strong> (<em>irónico</em>) – Ser o no ser…<br><em>Jean-Paul parece preguntarse si Jim le esta tomando el pelo o no.</em><br><strong>Uno</strong> – Esa es de otro dramaturgo, pero bueno… ¿Estás seguro de que enterraron a Morrison en el cementerio de Montparnasse?<br><strong>Dos</strong> – ¿No?<br><strong>Uno</strong> – Yo diría más bien en el de Père Lachaise….<br><strong>Dos</strong> – Joder, no me acuerdo de nada. Estaría colocadísimo…<br><strong><em>Oscuro</em></strong>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/"><em>Muertos de la risa</em></a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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		<title>Salida Nula</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/salida-nula/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 May 2025 10:24:07 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Funeraria]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Muertos de la risa]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Sociabilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Ataúd]]></category>
		<category><![CDATA[Malentendido]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2397</guid>

					<description><![CDATA[<p>Salida Nula, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Muertos de la risa' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/salida-nula/">Salida Nula</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Una mujer de luto llega por un lado, una corona fúnebre en la mano. Saca un pañuelo de su bolso y enjuga una lágrima. Se oye el sonido de su móvil. Ella contesta.</em><br><strong>Mujer 1 </strong>(<em>con voz afectada</em>) – ¿Sí…? Ah, eres tú… Sí, sí, ahora mismo estoy en el tanatorio. La verdad es que no lo había visto desde hace años, pero en fin… A pesar de todo, es muy emocionante. Quería verlo por última vez… Para despedirle…<br><em>Otra mujer, de luto también, llega por el otro lado.</em><br><strong>Mujer 1 </strong>– Tengo que dejarte, lo siento. Mi hermana acaba de llegar. Te llamaré más tarde ¿de acuerdo? Gracias por haber llamado…<br><em>Las dos mujeres se abrazan, sin cariño.</em><br><strong>Mujer 2</strong> – Menos mal que me has avisado… Yo ni siquiera recibí la esquela de defunción. (<em>Señalando el otro lado</em>) ¿Está ahí…?<br><strong>Mujer 1</strong> – Sí.<br><strong>Mujer 2</strong> – ¿Le has visto ?<br><strong>Mujer 1 </strong>– Sí.<br><strong>Mujer 2 </strong>– Hace lo menos diez años… Habrá cambiado, ¿no ?<br><strong>Mujer 1</strong> – Claro… Está muerto.<br><strong>Mujer 2 </strong>– Sí… La verdad es que no estoy muy segura de querer entrar ahí. Para verle así… Yo nunca ví a un muerto. Quizás debería quedarme con la imagen de la última vez que lo vi. Lleno de vida…<br><strong>Mujer 1 </strong>– Vamos. Hazlo por él. Estoy segura de que le habría hecho mucha ilusión verte una última vez.<br><strong>Mujer 2 </strong>– Bueno…<br><em>Se dirige sin entusiasmo hacia el lado de la cámara mortuoria y desaparece.<br>Su hermana se queda sola y enjuga otra lágrima.</em><br><strong>Mujer 1</strong> – Dios mío…<br><em>La otra vuelve, un tanto perturbada.</em><br><strong>Mujer 1 </strong>– ¿Ya…?<br><strong>Mujer 2</strong> – ¿Me dijiste que estaba ahí, verdad, por esa puerta a la derecha?<br><strong>Mujer 1 </strong>– Sí… ¿Por qué?<br><strong>Mujer 2</strong> – Si no es él…<br><strong>Mujer 1</strong> – No le has visto desde hace diez años. Por fuerza tiene que haber cambiado.<br><strong>Mujer 2</strong> – ¿Hasta cambiar de sexo…? Es una mujer la que está en el ataúd.<br><strong>Mujer 1 </strong>– ¿Seguro…?<br><strong>Mujer 2</strong> – Una mujer que, encima, no se le parece en nada… ¿No te diste cuenta?<br><strong>Mujer 1</strong> – Mira… Estaba tan conmocionada esta mañana… Se me cayeron las lentillas de contacto en el lavabo. Debe de ser la puerta a la derecha. Hay dos capillas ardientes… Voy a ver.<br><strong>Mujer 2 </strong>– Mejor voy yo, ¿no?<br><em>Desaparece otra vez, dejando su hermana todavía más perturbada. Pero la otra vuelve en seguida.</em><br><strong>Mujer 1 </strong>– ¿Y bien?<br><strong>Mujer 2</strong> – Tampoco es él.<br><strong>Mujer 1 </strong>– ¿Estás segura?<br><strong>Mujer 2 </strong>– A menos que nos haya ocultado toda su vida que era negro… Enséñame la esquela… A lo mejor, te equivocaste de dirección. Tanatorios, hay muchos…<br><strong>Mujer 1 </strong>– Dios mío… Me impresionó tanto saber que había muerto. Y ahora, ni siquiera vamos a poder asistir a su entierro…<br><em>Sale una esquela de su bolso y se la da a su hermana.</em><br><strong>Mujer 2</strong> (<em>echando un vistazo a la esquela</em>) – Pues, no… Aquí está… No lo entiendo… La dirección es correcta… (<em>Leyendo</em>) Comunican con profundo dolor el fallecimiento de… ¡Pero no es su nombre!<br><strong>Mujer 1</strong> – ¡No es posible! Dame eso…<br><em>Coge la esquela de las manos de su hermana, y la mira frunciendo el ceño para compensar la ausencia de sus lentillas.</em><br><strong>Mujer 1</strong> – ¡Joder! Es el apellido de los vecinos… Ocurre al menos una vez por semana…<br><strong>Mujer 2</strong> – ¿El qué?<br><strong>Mujer 1 </strong>– ¡Que el cartero se equivoque! Bueno, Martínez, Ramírez… Se parece mucho, ¿no? Yo tampoco me di cuenta…<br><strong>Mujer 2</strong> (<em>consternada</em>) – Así que no ha muerto…<br><strong>Mujer 1</strong> – Lo siento, de verdad… (<em>Tenso silencio</em>) ¿Y qué hago yo ahora con la corona?<br><strong>Mujer 2</strong> – No esperes que el florista te devuelva el dinero…<br><strong>Mujer 1</strong> – ¡Imagínate si se pusieran a reembolsar las coronas después de los entierros…!<br><strong>Mujer 2</strong> – Pues déjala aquí… Para honrar la memoria del difunto de tus vecinos…<br><strong>Mujer 1 </strong>– Sí… Aunque no parece que se preocupen mucho por él. Ni siquiera han venido a despedirle…<br><strong>Mujer 2</strong> – No tendría que sorprenderte. Tú tienes la esquela de defunción…<br><strong>Mujer 1 </strong>– Dios mío, es verdad. ¿Cómo voy a anunciarles eso ahora…?<br><strong>Mujer 2 </strong>– Sí… Creo que ya vas a necesitar toda la delicadeza de la que seas capaz…<br><strong>Mujer 1 </strong>– Por lo menos, él no ha muerto… Pero bueno… (<em>Suspirando</em>) Con lo que me costó decirle adiós…<br><strong>Mujer 2 </strong>– Pues así, esta hecho. Por si acaso…<br><em>Se van.</em><br><strong>Mujer 2</strong> – ¿Irás a verlo?<br><strong>Mujer 1 </strong>– ¿A quién?<br><strong>Mujer 2 </strong>– ¡A él!<br><strong>Mujer 1 </strong>– ¿Para qué?<br><strong>Mujer 2</strong> – No sé. Como tenías tanto interés en despedirte de él. Así podrías hacerlo mientras está vivo.<br><em><strong>Oscuro</strong></em>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/"><em>Muertos de la risa</em></a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Dead line</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/dead-line-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 May 2025 10:18:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Administración]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Muertos de la risa]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Tabaco]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2395</guid>

					<description><![CDATA[<p>Dead line, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Muertos de la risa' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un hombre sentado frente a una mujer instalada delante de un ordenador.</em><br><strong>Ella</strong> (<em>mirando la pantalla</em>) – Pues… según los datos que me ha dado, tendría que ocurrir el… 27 de diciembre de 2041.<br><strong>Él</strong> – ¿A qué hora?<br><strong>Ella</strong> (<em>con una sonrisa</em>) – Bueno, nuestro programa todavía no ha llegado a ese grado de precisión. Digamos por la noche.<br><strong>Él</strong> – Ah…<br><strong>Ella</strong> – ¿Algún problema? Si no me equivoco, usted tendrá 76 años y 3 meses… No será muy mayor, claro, pero… teniendo en cuenta su higiene de vida, y su alojamiento insalubre… Se lo aseguro… No podía esperar nada mejor…<br><strong>Él</strong> – Sí, lo entiendo, por supuesto, pero es que… El 27 de diciembre… Cae justo en medio de las fiestas, entre Nochebuena y Año Nuevo… No me viene bien. Mi mujer y yo, llevamos una tienda de chocolate. Realizamos la mitad de nuestro volumen de ventas durante esta última semana del año…<br><em>Gesto de ella para significar que lo siente, pero que no puede hacer nada.</em><br><strong>Él</strong> – ¿Y si yo dejara de fumar…?<br><strong>Ella</strong> – Bueno, en ese caso… Vamos a ver… (<em>Golpeteando en su teclado</em>) No fumador… ¿Así que definitivamente no piensa cambiar de casa…?<br><strong>Él</strong> – Vivimos con mi madre. Justo encima de la tienda. Y no pagamos nada.<br><strong>Ella</strong> – Bien… Lo que nos daría… El 29 de febrero de 2044… Es un año bisiesto…<br><strong>Él</strong> – Mmmm…<br><strong>Ella</strong> – Usted ganaría casi tres años.<br><strong>Él</strong> – No sé si vale la pena…<br><strong>Ella</strong> – Usted verá…<br><strong>Él</strong> – ¿Y si dejara también el coñac…?<br><strong>Ella</strong> – Tampoco tiene uno que dejar de vivir sólo para morir un poco más tarde…<br><strong>Él </strong>– Claro… ¿Y mi mujer…?<br><strong>Ella</strong> – Bueno, eso, la verdad, no tiene mucha incidencia. Más bien sería bueno para el corazón… y para la próstata. El sexo… Sin exceso, claro…<br><strong>Él</strong> – No, quiero decir… Mi mujer… ¿Para cuándo…?<br><strong>Ella</strong> – Ah, sí… perdón… Pero, no… Lo siento… Estas previsiones son únicamente individuales, y tienen que permanecer estrictamente confidenciales…<br><strong>Él</strong> – Lo entiendo, pero… ¿Antes o después de mí…?<br><strong>Ella</strong> – Aunque lo supiera, no se lo podría decir… No insista, por favor…<br><strong>Él</strong> – Mmmm… (<em>Pensativo</em>) Ella no fuma…<br><strong>Ella</strong> – Bueno, eso no significa nada… Además, hay que tener en cuenta el tabaquismo pasivo…<br><strong>Él</strong> – Mi esposa me obliga a salir al balcón para fumar…<br><strong>Ella</strong> – Podría tener un accidente de coche… Digo, sin usted a bordo…<br><strong>Él</strong> – No tiene el carné…<br><strong>Ella</strong> – A lo mejor, quién sabe, puede ser atropellada cruzando la calle… Sin hablar de los accidentes domésticos… No se imagina usted los horrores que pueden acontecer en una cocina… O en una casa en general. Todavía más si es muy antigua y muy mal cuidada como la suya. Un escape de gas… Una caída por las escaleras…<br><strong>Él</strong> (<em>pensativo</em>) – Un secador cayendo accidentalmente en la bañera…<br><strong>Ella</strong> – ¿Pero por qué le preocupa tanto que su esposa muera antes que usted? (Cómplice) ¿Quiere evitarle la pena de sobrevivirle…?<br><strong>Él</strong> – No, no es eso… Es… por lo del panteón…<br><strong>Ella</strong> – ¿Sí…?<br><strong>Él</strong> – Desde que mi padre falleció, no queda más que un sitio libre en este panteón…<br><strong>Ella</strong> – ¿Y…?<br><strong>Él</strong> – Pues… Yo, la verdad, es que me llevaba muy mal con mi padre… Así que no querría… Usted me entiende… De modo que si mi mujer iba a marcharse primero, lo arreglaría todo… Le dejo el último sitio libre en el panteón, y yo, me puedo instalar adonde sea. Un poco más lejos de mi padre… Sin armar follón…<br><strong>Ella</strong> – Claro…<br><strong>Él</strong> – ¿Y si me pongo a hacer deporte…?<br><strong>Ella</strong> – Si no se trata de un deporte demasiado violento… ¿En cual pensaba?<br><strong>Él</strong> – Yo que sé… ¿ Algo de pesca…?<br><strong>Ella</strong> – Un barco siempre se puede hundir…<br><strong>Él</strong> – Puedo pescar en la playa…<br><strong>Ella</strong> – Prevén un maremoto en la costa en 2040…<br><em>El suspira, y parece resignarse.</em><br><strong>Él</strong> – Bueno, pues… Tendré que conformarme con el 27 de diciembre del 41…<br><em>Se levanta para marcharse.</em><br><strong>Él</strong> – Se me olvidó preguntarle… ¿ De qué muero, exactamente…? ¿Cáncer de pulmón?<br><strong>Ella</strong> – Ah, es verdad… Espere un momento…<br><em>Ella lo averigua en su ordenador.</em><br><strong>Ella</strong> – Ya le había avisado de que su alojamiento es insalubre…<br><em>El no entiende.</em><br><strong>Ella</strong> – El balcón… Se desploma… Creo que, decididamente, usted debería dejar de fumar…<br><strong><em>Oscuro</em></strong>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/"><em>Muertos de la risa</em></a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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		<title>Pésame (mucho)</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/pesame-mucho/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 May 2025 10:13:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Adulterio]]></category>
		<category><![CDATA[Cementerio]]></category>
		<category><![CDATA[Entierro]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Muertos de la risa]]></category>
		<category><![CDATA[Vaudeville]]></category>
		<category><![CDATA[Venganza]]></category>
		<category><![CDATA[Accidente]]></category>
		<category><![CDATA[Cigarrillo]]></category>
		<category><![CDATA[Fuego]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Pésame (mucho), un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Muertos de la risa' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un hombre se recoge delante de una tumba. Otro llega.</em><br><strong>Dos</strong> – Disculpe, busco la tumba de Velázquez…<br><strong>Uno</strong> – ¿Diego Velázquez? ¿Está enterrado aquí?<br><strong>Dos</strong> – Perdón… Quería decir, Consuelo, claro… Ando un poco despistado…<br><strong>Uno</strong> – Consuelo…<br><strong>Dos</strong> – Consuelo Velázquez… Ya sabe… (<em>Cantando</em>) : Bésame, bésame mucho…<br><strong>Uno</strong> – Ah, sí… La cantante… Pues, no sé…<br><em>El otro empieza a irse, pero luego se detiene, echando un vistazo a la tumba que el primero está mirando.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿La conocía…?<br><strong>Uno</strong> – Era mi amante…<br><strong>Dos</strong> – Ah… Lo siento.<br><strong>Uno</strong> – No vale la pena, sabe… Era una puta…<br><strong>Dos</strong> – Vamos, no diga eso…<br><em>Los dos quedan silenciosos un momento, recogiéndose delante de la tumba.</em><br><strong>Dos</strong> – Por eso habrá venido después de la ceremonia y no antes… Para no encontrarse con el marido…<br><strong>Uno</strong> – Sí…<br><strong>Dos</strong> – ¿No la habrá matado usted, verdad?<br><strong>Uno</strong> – No, no, qué va… La atropelló un tranvía… Justo cuando salía de mi casa… para recoger mi mechero que me había dejado en el coche… Y al cruzar de nuevo la calle para volver… Habían inaugurado la línea el día de antes. Pero se le olvidó…<br><strong>Dos</strong> – Ese es el problema con los nuevos tranvías eléctricos. Son ecológicos, claro, pero como no hay motor, no se les oye llegar…<br><em>El primero saca un cigarrillo y se lo pone en la boca.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Tiene fuego…? Como ya no tengo mechero…<br><strong>Dos</strong> – Claro, como no…<br><strong>Uno</strong> – ¿No estará prohibido, verdad?<br><strong>Dos</strong> (<em>dándole fuego</em>) – Los cementerios, son los únicos lugares donde todavía tienes derecho a fumar.<br><em>El primero enciende su cigarrillo.</em><br><strong>Uno</strong> – Así es como su marido se enteró de que era cornudo… Ella le decía que iba a ver a su abuela al asilo. La vieja no se acordaba nunca de nada. Era cómodo. Pero como el tranvía le pasó por encima enfrente de mi casa… El marido tuvo que sospechar algo…<br><strong>Dos</strong> – Ya ve… Enterarse al mismo tiempo de que eres viudo y eras cornudo…<br><strong>Uno</strong> – Desde entonces, voy andando…<br><strong>Dos</strong> – ¿Cómo dice…?<br><strong>Uno</strong> – ¡Enterró a su mujer con mis llaves! Para vengarse, supongo…<br><strong>Dos</strong> – ¿Sus llaves?<br><strong>Uno</strong> – ¡Las de mi coche! Que le había dado a ella para que me fuera a buscar el mechero…<br><strong>Dos</strong> – Claro…<br><strong>Uno</strong> – Fui a la presentación del cuerpo, y las vi que le salían un poco del bolsillo… Pero como había tanta gente… No pude hacer nada… Y ahora…<br><strong>Dos</strong> – ¿Y no las tenía duplicadas…?<br><strong>Uno</strong> – Sí… Pero el otro juego lo tiene mi mujer…<br><strong>Dos</strong> – Pues le dice a su mujer que ha perdido las suyas, y ya está.<br><strong>Uno</strong> – Nos separamos… (<em>Enseñando la tumba</em>) Esa puta le acababa de contar que la engañaba con ella… Así que… ¡como para pedirle las llaves…!<br><strong>Dos</strong> – Claro…<br><strong>Uno</strong> – Pronto se hará de noche… ¿No tendría una pala por casualidad?<br><strong>Dos</strong> – ¿Lo dice en serio?<br><strong>Uno</strong> – Así que no tiene pala… ¿Y lleva coche?<br><strong>Dos</strong> – ¿Quiere que le deje en alguna parte?<br><strong>Uno</strong> – Muy amable. ¿Hacia dónde va?<br><strong>Dos</strong> – Hacia el hospital. Vivo justo enfrente. Soy médico.<br><strong>Uno</strong> – Qué raro, ahí vivía también ella. Y su marido era cirujano…<br><strong>Dos</strong> – Sí… Soy su marido…<br><strong>Uno</strong> – Claro. Ahora lo entiendo… He tenido mis dudas al ver el mechero…<br><em>El primero saca el mechero de su bolsillo.</em><br><strong>Dos</strong> – Disculpe… Se lo devuelvo, por supuesto… No sabía de quién era… Y también me sorprendió encontrarlo en su mano cuando me la devolvieron. Como no fuma… Bueno, no fumaba…<br><strong>Uno</strong> – Gracias. (<em>Echando un vistazo al mechero</em>) Fíjese. Ni un rasguño…<br><strong>Dos</strong> – Mi mujer, en cambio…<br><strong>Uno</strong> – Lo quiero mas que a la niña de mis ojos… (<em>Poniendo el mechero en el bolsillo</em>) Ella me lo regaló…<br><strong>Dos</strong> – En cuanto a sus llaves… Le juro que no sabía nada, lo siento… No se me ocurrió hurgarle en los bolsillos…<br><strong>Uno</strong> – Le creo, no se preocupe… ¿Para qué me mentiría ahora…?<br><em>Se disponen a irse.</em><br><strong>Uno</strong> – Pero yo creía que usted estaba buscando la tumba de Velázquez… Por eso no desconfié… ¿Era una trampa…?<br><strong>Dos</strong> – De ningún modo… Pero comprenderá que durante esa interminable ceremonia no tuve tiempo de recogerme en la tumba de Consuelo…<br><strong>Uno</strong> – ¿Su mujer no se llamaba Carmen?<br><strong>Dos</strong> – Sí… Sí, sí… Ahora me refiero a Consuelo Velázquez… Bésame mucho… ¿No recuerda?<br><strong>Uno</strong> – Ah, sí…<br><strong>Dos</strong> – Es mi cantante favorita… Como sabía que estaba enterrada aquí… Me dije que volvería más tarde para visitarla tranquilamente… No importa, lo haré otro día… Siempre me pregunté qué podían hacer con los muertos cuando los cementerios están llenos…<br><strong>Uno</strong> – Se les olvida, supongo… Aparte de algunas celebridades…<br><strong>Dos</strong> – Eso debe de ser la inmortalidad. Una perpetua concesión…<br><em>Se alejan.</em><br><strong>Uno</strong> – Es verdad que es un lugar un muy agradable…<br><strong>Dos</strong> – Ella quería ser enterrada aquí…<br><strong>Uno</strong> – Le habrá costado un huevo ¿No? Es muy cursi…<br><strong>Dos</strong> – ¡Y que lo diga!… Ese era su lado esnob…<br><em>Salen</em>.<br><strong>Dos</strong> – Tiene razón, era una puta…<br><strong>Uno</strong> – Vamos, no diga eso…<br><em>Oscuro</em>.</p>



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		<title>Los tres golpes</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/los-tres-golpes/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 May 2025 10:08:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Actor]]></category>
		<category><![CDATA[Creatividad]]></category>
		<category><![CDATA[En el teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Herencia]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Muertos de la risa]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro dentro del teatro]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los tres golpes, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Muertos de la risa' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Dos personajes entreabren la cortina del teatro para mirar discretamente a los espectadores ya instalados en el patio de butacas en espera del comienzo del espectáculo.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Quién es esa vieja de la primera fila con audífono?<br><strong>Dos</strong> – La de los derechos…<br><strong>Uno</strong> – ¿La de los derechos?<br><strong>Dos</strong> – Sí, la sobrinita del autor, a la que hemos tenido que pedir autorización para representarlo. Y te aseguro que los herederos son a veces más moscas cojoneras que el propio autor cuando vivía.<br><strong>Uno</strong> (<em>con un suspiro</em>) – Para qué montamos autores muertos si hay que pagar a los herederos.<br><strong>Dos</strong> – Bueno, éste, 10 años más y ya estará libre de derechos.<br><strong>Uno</strong> – Esperemos al menos que le guste la función.<br><strong>Dos</strong> – Ese trigo no está todavía vendido. Ten en cuenta que ella asistió al nacimiento de la obra en 1927 y por consiguiente tiene sus puntos de vista propios.<br><strong>Uno</strong> – ¿Para qué ha venido entonces?<br><strong>Dos</strong> – Para contar la entrada y verificar que no la vamos a engañar en su 10%. Y pensar que la hemos tenido que invitar para hacerle la pelota.<br><strong>Uno</strong> – Por ahora tiene los ojos cerrados, ¿se concentra o duerme?<br><strong>Dos</strong> – A lo mejor está muerta.<br><strong>Uno</strong> – No, está roncando.<br><strong>Dos</strong> – A lo mejor convendría despertarla. Vamos a dar los tres golpes de aviso.<br><strong>Uno</strong> – Voy a pedir que los den algo más fuertes que de costumbre.<br><strong><em>Oscuro</em></strong>. <br><em><strong>Se oyen los tres golpes.</strong></em></p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/"><em>Muertos de la risa</em></a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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		<item>
		<title>Adiós o a nada</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/adios-o-a-nada/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 May 2025 08:47:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Dramático]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Memorias de una maleta]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad]]></category>
		<category><![CDATA[Suicidio]]></category>
		<category><![CDATA[Existencialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[Maleta]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2383</guid>

					<description><![CDATA[<p>Adiós o a nada, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Memorias de una maleta' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Dos personajes, frente al público. No se miran. El primero lleva una maleta.<br></em><strong>Uno</strong> – Bueno… Todo lo bueno tiene un final.<br><strong>Dos</strong> – Y… no hay buena compañía que no se despida.<br><strong>Uno</strong> – Entonces, me voy…<br><strong>Dos</strong> – Sí.<br><strong>Uno</strong> – Así que… Hasta la vista.<br><strong>Dos</strong> – Hasta la vista.<br><strong>Uno</strong> – Bueno, cuando digo hasta la vista…<br><strong>Dos</strong> – Tienes razón. Lo más probable es que no nos volvamos a ver.<br><strong>Uno</strong> – No…<br><strong>Dos</strong> – Entonces adiós, más bien.<br><strong>Uno</strong> – Eso es… Adiós.<br><strong>Dos</strong> – Así es…<br><strong>Uno</strong> – Bueno, cuando digo adiós…<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué?<br><strong>Uno</strong> – ¿Te lo crees, tú?<br><strong>Dos</strong> – ¿A qué te refieres?<br><strong>Uno</strong> – ¡A Dios!<br><strong>Dos</strong> – ¡Ah! Eh… no, la verdad…<br><strong>Uno</strong> – Entonces, adiós… No es realmente la palabra correcta tampoco.<br><strong>Dos</strong> – No.<br><strong>Uno</strong> – Pues… ¿Qué decimos cuando no creemos en Dios?<br><strong>Dos</strong> – No sé…<br><strong>Uno</strong> – ¿En qué crees tú?<br><strong>Dos</strong> – No sé… En nada.<br><strong>Uno</strong> – Entonces… Anada.<br><strong>Dos</strong> – ¿A nada?<br><strong>Uno</strong> – En lugar de adiós, podríamos decir Anada.<br><strong>Dos</strong> – Sí, podríamos…<br><strong>Uno</strong> – Pero en ese caso, ¿vale la pena decir algo?<br><strong>Dos</strong> – Es cierto…<br><em>Un tiempo.</em><br><strong>Uno</strong> – Bueno, entonces me voy. Sin decir nada.<br><strong>Dos</strong> – ¿Para qué serviría, de todos modos?<br><em>El primero comienza a irse, pero cambia de opinión.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Podemos besarnos, al menos?<br><strong>Dos</strong> – Si quieres…<br><em>Se besan. El primero se va con su maleta.</em><br><strong>Dos</strong> – Anada…<br><strong><em>Oscuridad</em></strong>.</p>



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			</item>
		<item>
		<title>Seguro contra pinchazos</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/seguro-contra-pinchazos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 May 2025 08:41:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Cementerio]]></category>
		<category><![CDATA[Funeraria]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Memorias de una maleta]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Accidente]]></category>
		<category><![CDATA[Ataúd]]></category>
		<category><![CDATA[Coche]]></category>
		<category><![CDATA[Maleta]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Seguro contra pinchazos, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Memorias de una maleta' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje está presente. Otro llega con una maleta.<br></em><strong>Dos</strong> – Buenos días, he reservado en línea un coche de alquiler…<br><em>Le entrega al otro un papel, que este último examina rápidamente.</em><br><strong>Uno</strong> – Muy bien… ¿Puedo ver su licencia de conducir?<br><em>El otro le entrega su licencia.</em><br><strong>Dos</strong> – Aquí la tiene…<br><strong>Uno</strong> – Es una licencia de barco.<br><strong>Dos</strong> – Ah, sí, perdón.<br><em>Retoma el primer documento y le entrega otro.</em><br><strong>Uno</strong> – Entonces… ¿Desea alquilar… un coche fúnebre, ¿verdad?<br><strong>Dos</strong> – Sí, eso es.<br><strong>Uno</strong> – De acuerdo… ¿Y por cuánto tiempo?<br><strong>Dos</strong> – Un día será suficiente.<br><strong>Uno</strong> – ¿Es para acompañar a un ser querido hasta su última morada, supongo?<br><strong>Dos</strong> – Sí, en cierto modo…<br><strong>Uno</strong> – ¿En cierto modo?<br><strong>Dos</strong> – En realidad, es para mí.<br><strong>Uno</strong> – De acuerdo… Y… ¿es para ir…?<br><strong>Dos</strong> – De mi casa al cementerio. Como elegí un ataúd para armar uno mismo, pensé que un coche fúnebre de alquiler, que conduciría yo mismo…<br><strong>Uno</strong> – Por supuesto…<br><strong>Dos</strong> – Dudé en tomar un Uber, y luego…<br><strong>Uno</strong> – Vale. Entonces, imagino que no está interesado en la opción de kilometraje ilimitado, ¿verdad?<br><strong>Dos</strong> – No creo que sea necesario.<br><strong>Uno</strong> – Veo que tampoco ha contratado la opción Asistencia Serenidad…<br><strong>Dos</strong> – Yo… No… ¿Qué es eso?<br><strong>Uno</strong> – Bueno… En caso de avería, nos hacemos cargo de todo, y si es necesario, le proporcionamos gratuitamente un vehículo de cortesía. Bueno… un coche fúnebre de cortesía.<br><strong>Dos</strong> – Yo… No sé… Solo son cinco kilómetros… El riesgo es bastante limitado.<br><strong>Uno</strong> – Ah, ya sabe, por definición, las averías… También pueden ser un accidente.<br><strong>Dos</strong> – ¿Un accidente? ¿Conduciendo yo mismo el coche fúnebre para ir a mi propio entierro?<br><strong>Uno</strong> – Sería realmente mala suerte, lo admito.<br><strong>Dos</strong> – A menos que sea un accidente mortal, por supuesto.<br><strong>Uno</strong> – También puede ser simplemente un pinchazo…<br><strong>Dos</strong> – ¿Un pinchazo?<br><strong>Uno</strong> – No es obligatorio, pero sería más prudente.<br><strong>Dos</strong> – ¿No me diga que la rueda de repuesto también es opcional?<br><strong>Uno</strong> – No, por supuesto… Bueno, creo que no… En fin, usted decide…<br><strong>Dos</strong> – Creo que voy a correr el riesgo.<br><strong>Uno</strong> – En ese caso, aquí tiene las llaves.<br><em>El segundo toma las llaves.</em><br><strong>Dos</strong> – Muy bien.<br><strong>Uno</strong> – Solo me queda desearle un buen viaje.<br><strong>Dos</strong> – Gracias.<br><strong>Uno</strong> – Y… tenga cuidado en la carretera.<br><em>El otro sale con su maleta.<br><strong>Oscuridad</strong>.</em></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



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		<title>Séptimo cielo</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/septimo-cielo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 May 2025 08:32:14 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Administración]]></category>
		<category><![CDATA[Cliente]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Memorias de una maleta]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Recepcionista]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad]]></category>
		<category><![CDATA[Suicidio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Séptimo cielo, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Memorias de una maleta' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje está ahí. El otro llega con una maleta.<br></em><strong>Dos</strong> – Hola, vengo por… Bueno, ya sabes…<br><em>El otro no parece saber.</em><br><strong>Uno</strong> – Ah, sí, el suicidio asistido. No, es que… Te reirás, pero también hacemos donación de esperma. (El otro no se ríe.) Perdón, por tu expresión debería haber adivinado que no venías por…<br><strong>Dos</strong> – No.<br><strong>Uno</strong> – Y además, para una donación de esperma, no se viene con una maleta.<br><strong>Dos</strong> – No.<br><em>El otro le entrega un papel.</em><br><strong>Uno</strong> – Aquí, tienes que llenar el formulario. Espera, voy a verificar que no me equivoqué con el otro… No, no me equivoqué, es este… Entonces, nombre, dirección, teléfono…<br><strong>Dos</strong> – ¿Teléfono?<br><strong>Uno</strong> – Bueno, no es obligatorio ponerlo… Claro, no van a llamarte después… En fin… Número de seguro social, persona a notificar en caso de no muerte…<br><strong>Dos</strong> – ¿En caso de no muerte, estás seguro?<br><strong>Uno</strong> – En principio, es cien por ciento confiable, pero ya sabes… La perfección no existe. ¿Trajiste el cheque y una foto de identidad?<br><strong>Dos</strong> – Aquí están… (<em>Le entrega los documentos en cuestión.</em>) La foto no es muy reciente, pero…<br><em>El otro mira la foto.</em><br><strong>Uno</strong> – Ah, sí, en efecto… Pero, ¿qué edad tenías?<br><strong>Dos</strong> – Seis meses.<br><strong>Uno</strong> – Después de todo, no especificaron «foto reciente». ¿Fuiste recomendado?<br><strong>Dos</strong> – ¿Perdón?<br><strong>Uno</strong> – Si alguien que ya ha utilizado nuestros servicios te recomendó, la mitad de los costos se destinará a su familia, ¿no lo sabías?<br><strong>Dos</strong> – No.<br><strong>Uno</strong> – Lástima, podrías haber beneficiado a tus seres queridos. ¿No tienes a nadie en tu entorno con tendencias suicidas?<br><strong>Dos</strong> – No lo sé…<br><strong>Uno</strong> – De todos modos, es un poco tarde. Será para la próxima vez… Quiero decir… Bueno, también hay que hacer la pequeña prueba…<br><em>El otro le entrega otro formulario.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿No me digas que hay que tener un CI superior al promedio para tener derecho a la ayuda al suicidio?<br><strong>Uno</strong> – No, tranquilo. Todos tienen derecho a quitarse la vida. Incluso los tontos. Solo es para asegurarnos de que estás en pleno uso de tus capacidades intelectuales y que sabes exactamente lo que estás haciendo.<br><strong>Dos</strong> – Bueno…<br><strong>Uno</strong> – Solo tienes que marcar las casillas correctas. Verás, no es tan complicado. Hasta ahora, no hemos rechazado a nadie.<br><em>Él mira la prueba y comienza a marcar las respuestas correctas.</em><br><strong>Dos</strong> – Ah sí, en efecto… ¿Cuánto es 1 más 1? ¿Cuál es el color del caballo blanco de Felipe IV? ¿Hay vida después de la muerte?<br><strong>Uno</strong> – Debes responder al menos dos preguntas de las tres.<br><strong>Dos</strong> – En ese caso, para la última, volveré más tarde a darte la respuesta.<br><strong>Uno</strong> – Ah, te advierto, aún no hemos previsto un servicio postventa.<br><em>Le devuelve la prueba completada.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿Es todo en cuanto a la formalidad?<br><strong>Uno</strong> – Casi… ¿Redactaste una carta de desmotivación?<br><strong>Dos</strong> – No…<br><strong>Uno</strong> – Estoy bromeando, tranquilo.<br><strong>Dos</strong> – Y ahora, ¿qué hacemos?<br><strong>Uno</strong> – Todo está en orden. Voy a anunciarte…<br><strong>Dos</strong> – ¿Anunciarme? ¿Quieres decir… allá arriba?<br><strong>Uno</strong> – Sí, si quieres… Está en el séptimo…<br><strong>Dos</strong> – ¿El séptimo cielo?<br><strong>Uno</strong> – ¡El séptimo piso! El servicio encargado de…<br><strong>Dos</strong> – Ah sí, perdón.<br><em>Él toma su teléfono.</em><br><strong>Uno</strong> – Sí, Cristina, tu cita ha llegado… De acuerdo, le digo que espere… (<em>Vuelve a poner el teléfono.</em>) Estamos un poco retrasados en nuestro horario. En invierno, para nosotros, es temporada alta… Y este año, con el clima… Es tan deprimente…<br><strong>Dos</strong> – Tengo todo el tiempo del mundo…<br><strong>Uno</strong> – Yo no, desafortunadamente… Tengo un día ajetreado… Pero primero, voy a arrastrarme hasta la máquina de café. No tuve tiempo de tomar uno esta mañana. Mi despertador no sonó. ¿Quieres uno?<br><strong>Dos</strong> – Sí, por qué no…<br><strong>Uno</strong> – No te preocupes. Si ya no estás cuando regrese, lo beberé en tu honor… Quiero decir, en tu lugar.<br><strong>Dos</strong> – Gracias por todo.<br><strong>Uno</strong> – De nada. Y… ¿la maleta es para qué?<br><em>El otro parece un poco indeciso.</em><br><strong><em>Obscuridad</em></strong>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Desesperado</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/desesperado/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 13 May 2025 08:28:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Dramático]]></category>
		<category><![CDATA[Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Memorias de una maleta]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Suicidio]]></category>
		<category><![CDATA[Dentista]]></category>
		<category><![CDATA[Medicina]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Desesperado, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Memorias de una maleta' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>El primer personaje está allí, al borde del escenario, con una maleta en la mano, ligeramente inclinado hacia adelante y mirando hacia abajo. El segundo llega apresuradamente.<br></em><strong>Dos</strong> – ¿No me vas a saltar por encima?<br><strong>Uno</strong> – Eh… No… No si puedo evitarlo…<br><strong>Dos</strong> – Perdona, quería decir… ¿no vas a saltar por encima… de la barandilla ?<br><strong>Uno</strong> – Ah… Eh… No… No si puedo evitarlo…<br><strong>Dos</strong> – Qué lástima… O sea, ¡mejor así!<br><em>Silencio incómodo.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Tengo aspecto tan desesperado?<br><strong>Dos</strong> – No lo sé… ¿Y yo?<br><strong>Uno</strong> – Sí, un poco… Parece que acabas de salir de…<br><strong>Dos</strong> – Acabo de salir del dentista.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y… te dolió?<br><strong>Dos</strong> – De cierto modo… Me plantó.<br><strong>Uno</strong> – ¿Sales con tu dentista?<br><strong>Dos</strong> – No, quiero decir… Canceló la cita.<br><strong>Uno</strong> – Vale… ¿Y por qué?<br><strong>Dos</strong> – Le dolían los dientes.<br><strong>Uno</strong> – ¿Ah sí? Bueno, es cierto. Siempre me he preguntado a dónde van los dentistas cuando les duelen los dientes.<br><strong>Dos</strong> – Y los peluqueros, ¿dónde van a cortarse el pelo?<br><strong>Uno</strong> – Ya sabes lo que dicen… Siempre son los zapateros los peor calzados.<br><strong>Dos</strong> – De todos modos, siempre me duelen los dientes… ¿Y tú?<br><strong>Uno</strong> – No, a mí los dientes me van bien… Diría incluso que por ahora, los dientes son prácticamente lo único que va bien en mí.<br><strong>Dos</strong> – Entonces, ¿es por eso que pensabas en…<br><strong>Uno</strong> – ¿En…?<br><strong>Dos</strong> – Bueno, en… saltar.<br><strong>Uno</strong> – Mi plan no estaba tan avanzado… En realidad, solo quería asegurarme de que si saltaba, fuera lo suficientemente alto como para tener una oportunidad razonable de acabar con mi vida de mierda. Porque si es para terminar solo lisiado…<br><strong>Dos</strong> – ¿Te imaginas? Estás deprimido, te suicidas y al final, quedas parapléjico.<br><strong>Uno</strong> – Eso sería aún más deprimente.<br><strong>Dos</strong> – Seguro.<br><strong>Uno</strong> – Por eso prefería verificar.<br><strong>Dos</strong> – ¿Estabas haciendo una investigación preliminar, en resumen?<br><strong>Uno</strong> – Exacto.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y?<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué?<br><strong>Dos</strong> – ¿Es lo suficientemente alto?<br><strong>Uno</strong> – No lo sé… ¿Qué piensas tú?<br><strong>Dos</strong> – No tengo mucha experiencia…<br><em>Se acerca y mira.</em><br><strong>Uno</strong> – Ten cuidado de todos modos…<br><strong>Dos</strong> – Tienes razón, sería demasiado tonto.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y entonces?<br><strong>Dos</strong> – No es muy alto… Saltando de cabeza, tal vez…<br><strong>Uno</strong> – Y además es césped.<br><strong>Dos</strong> – Si fuera cemento, al menos.<br><strong>Uno</strong> – El césped es bastante blando. Sobre todo cuando ha llovido mucho.<br><strong>Dos</strong> – Es cierto que últimamente no hemos tenido mucha suerte con el clima.<br><strong>Uno</strong> – No. Es realmente deprimente.<br><strong>Dos</strong> – De todos modos, asegúrate de no fallar. Porque si no, no tendrás una segunda oportunidad.<br><strong>Uno</strong> – ¿Perdón?<br><strong>Dos</strong> – Cuando te disparas, si fallas con el primer intento, siempre puedes compensarlo con el segundo. Solo tienes que apretar el gatillo nuevamente. Pero cuando saltas al vacío…<br><strong>Uno</strong> – Es cierto.<br><strong>Dos</strong> – ¿Te ves subiendo las escaleras con una pierna rota y una fractura en el cráneo para lanzarte de nuevo al vacío?<br><strong>Uno</strong> – No…<br><strong>Dos</strong> – Sé que lo ridículo no mata, pero bueno… hay límites…<br><strong>Uno</strong> – Sí, preferiría morir con dignidad.<br><strong>Dos</strong> – Bueno, tengo que dejarte. Disculpa, pero realmente me duelen mucho los dientes.<br><strong>Uno</strong> – De todos modos, gracias por tus consejos.<br><strong>Dos</strong> – De nada. ¿Sabes dónde hay una farmacia de guardia por aquí? Es para mi dolor de dientes…<br><strong>Uno</strong> – Sí, creo que… Voy a ir contigo… Probaré los medicamentos, mejor…<br><strong>Dos</strong> – Tienes razón… La ventaja de los medicamentos es que si fallas…<br><strong>Uno</strong> – Siempre tienes derecho a una segunda oportunidad…<br><em>Salen juntos.<br><strong>Oscuridad.</strong></em></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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			</item>
		<item>
		<title>A plazos</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/a-plazos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 May 2025 16:49:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Apartamento]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Cliente]]></category>
		<category><![CDATA[Comedia de lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Diablo]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Memorias de una maleta]]></category>
		<category><![CDATA[Vendedor]]></category>
		<category><![CDATA[Lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad de consumo]]></category>
		<category><![CDATA[Televisión]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A plazos, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Memorias de una maleta' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje está allí. Timbran. Va a abrir.<br></em><strong>Uno</strong> – ¿Sí?<br><strong>Dos</strong> – ¡Hola! ¿Podría concederme cinco minutos?<br><em>El primero vuelve con el segundo, que lleva una maleta.</em><br><strong>Uno</strong> – Pase un momento si quiere, pero no tengo mucho tiempo.<br><strong>Dos</strong> – ¿Ah sí? ¿Y qué tan apurado está? Un domingo… El día del Señor…<br><strong>Uno</strong> – No lo sé… Siempre hay cosas que hacer…<br><strong>Dos</strong> – Claro… Pero verá, no se arrepentirá de haberme abierto la puerta…<br><strong>Uno</strong> – ¿No me va a hablar de la Biblia, verdad?<br><strong>Dos</strong> – Tranquilícese, no es Dios quien me envía. Sería más bien lo contrario… Me presento. Soy el diablo.<br><strong>Uno</strong> – Me dio miedo… Pensé que era un Testigo de Jehová. Aunque por lo general, vienen siempre de a dos, ¿Verdad?<br><strong>Dos</strong> – Lo que tengo para ofrecerle es mucho más interesante… Y siempre trabajo en solitario…<br><strong>Uno</strong> – Bueno… Pero le advierto desde ya, no necesito nada.<br><strong>Dos</strong> – Quién sabe… Permítame al menos presentarle nuestras ofertas.<br><strong>Uno</strong> – Está por empezar mi telenovela, y tengo que reiniciar el router. La conexión en el edificio es muy mala.<br><strong>Dos</strong> – No lo retendré mucho tiempo, lo prometo.<br><strong>Uno</strong> – Bueno… Lo escucho…<br><strong>Dos</strong> – Me gustaría proponerle un pacto.<br><strong>Uno</strong> – ¿Quiere decir un paquete?<br><strong>Dos</strong> – No, no… Digo precisamente: un pacto.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y en qué consiste?<br><em>El segundo abre la maleta y le muestra el contenido.</em><br><strong>Dos</strong> – Le ofrezco amor, gloria y belleza.<br><strong>Uno</strong> – Oh, usted sabe, a mi edad…<br><strong>Dos</strong> – Es una opción adicional, pero bueno… Si insiste, también puedo agregarle juventud.<br><strong>Uno</strong> – ¿Juventud eterna?<br><strong>Dos</strong> – Eterna… No hay que exagerar… ¿Qué hay eterno en este mundo terrenal?<br><strong>Uno</strong> – Sí, tiene razón… Es más bien la era de la adolescencia programada .<br><strong>Dos</strong> – ¿Quiere decir la obsolescencia programada, supongo?<br><strong>Uno</strong> – Amor, gloria y belleza… Imagino que me costará un ojo de la cara…<br><strong>Dos</strong> – Desengáñese, querido señor. Ahí es donde mi oferta es absolutamente diabólica.<br><strong>Uno</strong> – ¿Cuánto?<br><strong>Dos</strong> – No le costará un ojo de la cara, en todo caso… Solo le tomaré su alma.<br><strong>Uno</strong> – ¿Ah sí?<br><strong>Dos</strong> – Pero tranquilo, puede pagar en varias cuotas mensuales.<br><strong>Uno</strong> – Tendría que pensarlo.<br><strong>Dos</strong> – Venderle el alma al diablo, ya sabe, es bastante común en estos días.<br><strong>Uno</strong> – Si usted lo dice…<br><strong>Dos</strong> – Y además, ¿qué haría usted con ella de todos modos?<br><strong>Uno</strong> – ¿Con qué?<br><strong>Dos</strong> – ¡Con su alma!<br><strong>Uno</strong> – Es cierto que últimamente… no la utilizo mucho.<br><strong>Dos</strong> – ¡Entonces mejor cámbiela por algo útil!<br><strong>Uno</strong> – Por otro lado… Nunca se sabe… Todavía podría necesitarla.<br><strong>Dos</strong> – Bueno, como lo veo vacilante, creo que es el momento de presentarle nuestra promoción. Pero cuidado, solo es válida durante veinticuatro horas…<br><strong>Uno</strong> – ¿Y cuál es su promoción?<br><em>El segundo saca un catálogo de la maleta.</em><br><strong>Dos</strong> – Como regalo de bienvenida, le ofrezco una suscripción al cable, de alta velocidad, con un paquete de 563 canales, totalmente gratuitos… durante tres meses.<br><strong>Uno</strong> – Ah sí, claro…<br><strong>Dos</strong> – Por lo menos… ya no correrá el riesgo de perderse su telenovela favorita por culpa de una mala conexión a internet.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y decía que para el resto, se podía pagar a plazos?<br><strong>Dos</strong> – Le cobraremos un poco cada mes. Verá, ni siquiera se dará cuenta.<br><strong>Uno</strong> – ¿Puedo ver el contrato?<br><strong>Dos</strong> – Todo está escrito aquí… Pero sabe, está en letra pequeña y es bastante técnico.<br><strong>Uno</strong> – En efecto… Y no sé dónde puse mis anteojos…<br><strong>Dos</strong> – ¿Confía en mí? Limítese a firmar al final del pacto…<br><strong>Uno</strong> – Bueno…<br><strong>Dos</strong> – Y no olvide poner sus iniciales en todas las páginas…<br><strong>Uno</strong> – Espero que no sea muy largo, porque mi telenovela va a comenzar…<br><strong>Dos</strong> – No se preocupe. Con su nuevo router, ¡podrá verla en repetición! Todas las veces que quiera. Por la eternidad. Y esto de manera gratuita. Durante tres meses…<br><strong>Uno</strong> – De acuerdo… Entonces, ¿dónde firmo?<br><strong><em>Oscuridad.</em></strong></p>



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		<item>
		<title>¡A barrer!</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/a-barrer/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 May 2025 12:06:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[3 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Adivina]]></category>
		<category><![CDATA[Barrendero]]></category>
		<category><![CDATA[Calle]]></category>
		<category><![CDATA[Destino]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Escenas callejeras]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Escoba]]></category>
		<category><![CDATA[Joya]]></category>
		<category><![CDATA[Lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[Lotería]]></category>
		<category><![CDATA[Oreja]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¡A barrer!, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Escenas callejeras' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Dos barrenderos. Están barriendo. Uno recoge algo del suelo.<br></em><strong>Uno</strong> – Es increíble todo lo que se puede encontrar en las alcantarillas.<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué es?<br><strong>Uno</strong> – Una oreja.<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué?<br><strong>Uno</strong> – ¡Una oreja, te digo!<br><strong>Dos</strong> – ¿Una oreja? ¿En serio? Déjame ver… Ah, sí, es una oreja, vaya.<br><em>Comienza a mirar por el suelo.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Qué estás buscando?<br><strong>Dos</strong> – Estoy viendo si no está la segunda.<br><strong>Uno</strong> – ¿Por qué tendría que haber una segunda?<br><strong>Dos</strong> – No lo sé… Las orejas vienen en pares, ¿no?<br><strong>Uno</strong> – Las orejas vienen en pares… Qué tontería…<br><em>Permanecen perplejos por un momento, apoyados en los mangos de sus escobas.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿Qué vamos a hacer con esta oreja?<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué quieres que hagamos?<br><strong>Dos</strong> – No lo sé. Tal vez deberíamos intentar encontrar a su dueño.<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué crees que hará con ella?<br><strong>Dos</strong> – Me parece que si yo perdiera una oreja y alguien la encontrara, me gustaría que me la devolvieran.<br><strong>Uno</strong> – ¿Cómo que si perdieras una oreja? ¡No se pierden las orejas como se pierden las llaves! ¿Cómo puedes perder una oreja sin darte cuenta?<br><strong>Dos</strong> – Tienes razón… ¿Cómo habrá perdido esa persona una oreja?<br><strong>Uno</strong> – También podría ser una mujer.<br><strong>Dos</strong> – ¿Una mujer? ¿Por qué una mujer?<br><strong>Uno</strong> – ¿Por qué no una mujer? Las mujeres también tienen orejas, ¿no? De lo contrario, ¿dónde colgarían sus pendientes?<br><strong>Dos</strong> – Pero esta oreja no lleva pendientes.<br><strong>Uno</strong> – Tal vez era una mujer que no llevaba pendientes…<br><strong>Dos</strong> – Es horrible…<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué pasa?<br><strong>Dos</strong> – Saber que en algún lugar, hay una mujer caminando por la calle con una sola oreja.<br><strong>Uno</strong> – La mujer de la oreja cortada…<br><em>Justo en ese momento, una mujer se acerca.</em><br><strong>Tres</strong> – Leo las líneas de la mano. ¿Me das la tuya?<br><strong>Uno</strong> – En realidad, estamos buscando a alguien que lea en los lóbulos de las orejas. ¿Sabes hacer eso?<br><strong>Tres</strong> – Habría que ver…<br><em>Le ofrece la oreja.</em><br><strong>Uno</strong> – Aquí tiene, le presto una oreja atenta.<br><strong>Dos</strong> – Lo que realmente queremos saber es a quién pertenece esta oreja.<br><em>La vidente parece concentrarse.</em><br><strong>Tres</strong> – Veo… una escoba.<br><strong>Dos</strong> – ¿Crees que esta oreja podría haber pertenecido a una bruja?<br><strong>Uno</strong> – Una escoba… Por supuesto, somos barrenderos, ¡así que ella ve escobas! Si fuéramos pescaderos, olería a pescado. Y si fuéramos marineros, escucharía el mar…<br><strong>Tres</strong> – Por ahora solo siento malas vibraciones…<br><strong>Dos</strong> – Encontramos esta oreja barriendo las hojas muertas en la alcantarilla.<br><strong>Uno</strong> – El otoño es la temporada alta para los barrenderos… Las orejas muertas se recogen a montones…<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué más ves?<br><strong>Tres</strong> – Veo… (<em>Agitando la oreja como en trance</em>) No veo nada, pero escucho.<br><strong>Uno</strong> – Ahora una vidente que escucha…<br><strong>Dos</strong> – ¿Y qué escuchas?<br><strong>Uno</strong> – Escucho una voz… que viene de muy lejos.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y qué dice esa voz?<br><strong>Tres</strong> – ¡Escucho… números!<br><strong>Uno</strong> – ¿Números?<br><strong>Dos</strong> – Debe ser un mensaje codificado.<br><strong>Tres</strong> – Cinco números… Y un sexto…<br><strong>Dos</strong> – ¡El número complementario!<br><strong>Tres</strong> – Sí… Sí, eso parece… ¡Se parece a la combinación del próximo sorteo de lotería!<br><strong>Uno</strong> – ¿La lotería?<br><strong>Dos</strong> – ¿Y qué son estos números?<br><em>Ella le devuelve bruscamente la oreja, como si se rompiera el encanto.</em><br><strong>Tres</strong> – Para saberlo, deben pagar por adelantado.<br><strong>Uno</strong> – Claro… ¿Y qué nos garantiza que es la combinación correcta?<br><strong>Tres</strong> – Nada. No están obligados a creerlo. Ustedes verán…<br><strong>Uno</strong> – ¿Nosotros veremos? Pensé que eras tú, la vidente…<br><strong>Dos</strong> – Sin embargo, imagínate… ¿Y si fuera el número correcto?<br><strong>Uno</strong> – ¿Hablas en serio?<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué tenemos que perder?<br><strong>Uno</strong> – Eso, creo que la señora nos lo dirá…<br><strong>Tres</strong> – Cincuenta euros.<br><strong>Uno</strong> – ¿Cincuenta euros?<br><strong>Tres</strong> – Es tomarlo o dejarlo.<br><strong>Uno</strong> – Y si fuera verdad, ¿por qué no jugarías tú misma la combinación ganadora?<br><strong>Tres</strong> – Ustedes encontraron esa oreja. No yo. Sería contrario a la ética.<br><strong>Dos</strong> – Solo serían 25 euros cada uno…<br><strong>Uno</strong> – Vale, vamos por 40, ¿de acuerdo?<br><strong>Tres</strong> – Está bien.<br><em>Le dan a cada uno un billete de veinte. Ella saca un papel de su bolsillo y se lo entrega.</em><br><strong>Tres</strong> – Aquí están los números ganadores.<br><strong>Dos</strong> – ¡Pero… ya estaban escritos en este papel antes de que escucharas esa voz!<br><strong>Tres</strong> (<em>con énfasis</em>) – El destino siempre está escrito de antemano.<br><em>Se marcha.</em><br><strong>Dos</strong> – No sé por qué, pero yo sí creo…<br><strong>Uno</strong> – ¿Y cuáles son esos números?<br><em>El otro se dispone a decírselo, pero se detiene.</em><br><strong>Dos</strong> – Mejor venga por aquí… (<em>Mirando al público</em>) Las paredes tienen oídos…<br><em>Se alejan un poco.</em><br><strong>Uno</strong> – Entonces, ¿cuáles son?<br><strong>Dos</strong> – El 13.<br><strong>Uno</strong> – Clásico.<br><strong>Dos</strong> – El 5 bis.<br><strong>Uno</strong> – Vamos a decir el 5.<br><strong>Dos</strong> – Y el 214.<br><strong>Uno</strong> – ¿El 214?<br><strong>Dos</strong> – Vamos a decir el 2, el 1 y el 4.<br><strong>Uno</strong> – Sí, pero eso solo hace 5 números.<br><strong>Dos</strong> – Ah sí, es verdad…<br><strong>Uno</strong> – No nos dio el número complementario, la muy zorra.<br><strong>Dos</strong> – Deberíamos haberle dado los cincuenta euros que nos pedía.<br><strong>Uno</strong> – Claro, ahora va a ser culpa mía.<br><strong>Dos</strong> – Y ¿qué hacemos con esta oreja? No parece muy limpia…<br><strong>Uno</strong> – Por supuesto, la encontramos en la alcantarilla…<br><strong>Dos</strong> – Sí… (<em>hacia la audiencia</em>) ¿Nadie ha perdido una oreja? Una oreja sucia… Bueno, la dejo aquí, bien a la vista. Si la persona que la perdió quiere recuperarla…<br><strong>Uno</strong> – Bueno, ¿vamos a hacer la boleta o no?<br><strong>Dos</strong> – Vamos… No sé por qué, pero tengo la sensación de que es nuestro día de suerte…<br><em>Salen</em>.<br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



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			</item>
		<item>
		<title>El número correcto</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/el-numero-correcto/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 May 2025 11:49:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[3 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Calle]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Escenas callejeras]]></category>
		<category><![CDATA[Herencia]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Pobreza]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Sin techo]]></category>
		<category><![CDATA[Desigualdades sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Existencialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Lotería]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El número correcto, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Escenas callejeras' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Una persona (hombre o mujer) sin hogar está allí, mendigando. Un hombre y una mujer llegan. Lo evitan cuidadosamente.</em><br><strong>Ella</strong> – Hay muchos más marginados en este vecindario que antes, ¿no?<br><strong>Él</strong> – Es cierto, cuando vivíamos aquí, no había tanta gente en la calle.<br><em>Se detienen y miran la fachada de un edificio.</em><br><strong>Él</strong> – ¿Recuerdas?<br><strong>Ella</strong> – Sí.<br><strong>Él</strong> – Estaba en el sexto, ¿verdad?<br><strong>Ella</strong> – En el séptimo.<br><strong>Él</strong> – Ah sí, es cierto.<br><strong>Ella</strong> – Parece tan lejano…<br><strong>Él</strong> – Casi no teníamos muebles.<br><strong>Ella</strong> – No teníamos lavavajillas.<br><strong>Él</strong> – Ni siquiera teníamos banda ancha.<br><strong>Ella</strong> – La vida bohemia…<br><strong>Él</strong> – No teníamos mucho, pero éramos felices.<br><strong>Ella</strong> – ¿Realmente somos más felices ahora?<br><strong>Él</strong> – El dinero no da la felicidad, eso está claro.<br><strong>Ella</strong> – Nos conformábamos con lo que teníamos, y no éramos más infelices por ello.<br><strong>Él</strong> – Éramos jóvenes. Nos amábamos.<br><strong>Ella</strong> – ¿Todavía somos jóvenes, no? ¿Y todavía nos amamos?<br><strong>Él</strong> – Es cierto, apenas han pasado seis meses.<br><strong>Ella</strong> – ¡Seis meses! Parece que han pasado diez años.<br><strong>Él</strong> – A mí también me lo parece. Casi he olvidado nuestra vida anterior. ¿Estás segura de que es el número correcto, al menos?<br><strong>Ella</strong> – Ah sí, definitivamente. El número 13. No me digas que también olvidaste eso. ¡El número complementario!<br><em>Mirar la fachada en silencio por un momento, con una sonrisa bobalicona en los labios.</em><br><strong>Él</strong> – 60 millones, ¿te das cuenta?<br><strong>Ella</strong> – Cambia la vida, eso es seguro.<br><strong>Él</strong> – Ya no estamos obligados a vivir en el séptimo piso de un edificio.<br><strong>Ella</strong> – Bueno, me gustaba ese apartamento. Tenía una vista muy bonita del Retiro y del Museo del Prado.<br><strong>Él</strong> – Sí. Pero no era muy grande.<br><strong>Ella</strong> – Trescientos metros cuadrados, para los dos, ya era bastante.<br><strong>Él</strong> – Aun así. En el séptimo piso.<br><strong>Ella</strong> – Con ascensor…<br><strong>Él</strong> – ¿Recuerdas cuando se averió? Durante una semana, la empleada tuvo que subir los siete pisos con nuestros packs de agua mineral.<br><strong>Ella</strong> – Pobre…<br><strong>Él</strong> – De todos modos, estoy seguro de que ella es mucho más feliz ahora que vivimos en una villa de una sola planta en los barrios elegantes.<br><strong>Ella</strong> – Vivir en el centro, es muy cómodo, pero resulta ruidoso.<br><strong>Él</strong> – Por eso habíamos elegido este dúplex en el último piso.<br><strong>Ella</strong> – Ah sí, es cierto… Era un dúplex…<br><strong>Él</strong> – Por eso ya no recordaba si era el sexto o el séptimo.<br><strong>Ella</strong> – Tienes razón. De hecho, teníamos los dos pisos.<br><em>Nuevo silencio emocionado.</em><br><strong>Él</strong> – Vamos, volvamos. No vamos a caer en la nostalgia.<br><strong>Ella</strong> – Y además el conductor nos espera.<br><strong>Él</strong> – Para eso le pagan, ¿no?<br><strong>Ella</strong> – Entonces, ¿cuántos millones tenemos ahora?<br><strong>Él</strong> – Ya teníamos 10 que venían de mi familia.<br><strong>Ella</strong> – Además 20 que venían de la mía.<br><strong>Él</strong> – Con los 60 millones de la lotería…<br><strong>Ella</strong> – Entonces debe ser alrededor de 80.<br><strong>Él</strong> – Si me permites, diría que son más bien 90…<br><strong>Ella</strong> – Yo y los números, ya sabes… Nunca supe contar.<br><strong>Él</strong> – No eres una mujer de dinero. Por eso te casé.<br><em>Se van evitando cuidadosamente al mendigo.</em><br><strong>Ella</strong> – Tal vez podríamos darle algo…<br><strong>Él</strong> – Solo tengo billetes grandes…<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Sobre ruedas</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/sobre-ruedas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 May 2025 11:38:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Calle]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[Escenas callejeras]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Sociabilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad]]></category>
		<category><![CDATA[Vecino]]></category>
		<category><![CDATA[Perro]]></category>
		<category><![CDATA[Tabaco]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2328</guid>

					<description><![CDATA[<p>Sobre ruedas, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Escenas callejeras' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje llega, tirando de un perro en patines atado a una correa. Otro personaje llega a su vez, con un paquete de cigarrillos en la mano (el texto puede adaptarse ligeramente según el sexo de los dos personajes).<br></em><strong>Dos</strong> – Entonces, ¿ya has vuelto?<br><strong>Uno</strong> – ¡Ah, hola! Sí, sí, volví esta mañana. ¿Y tú?<br><strong>Dos</strong> – Anoche.<br><strong>Uno</strong> – ¿Mucho tráfico en la carretera?<br><strong>Dos</strong> – Salimos temprano, afortunadamente, porque si no…<br><strong>Uno</strong> – Sí… Se acabaron las vacaciones…<br><strong>Dos</strong> – Pero bueno, se dice eso, pero al final no estamos descontentos de volver a casa, ¿verdad?<br><strong>Uno</strong> – Mmm…<br><strong>Dos</strong> – No se puede estar de vacaciones todo el tiempo. Al final, nos aburriríamos. (<em>Le ofrece al otro su paquete de cigarrillos.</em>) ¿Un cigarrillo?<br><strong>Uno</strong> – Gracias, lo dejé.<br><strong>Dos</strong> – ¿Ah, sí?<br><strong>Uno</strong> – Las resoluciones de Año Nuevo, ya sabes… Ahora vapeo…<br><em>Saca un cigarrillo electrónico y comienza a vapear. El otro guarda su paquete de cigarrillos.</em><br><strong>Dos</strong> – Bueno, supongo que debería hacer lo mismo… (<em>Saca una caja de pastillas, toma una, se dispone a guardarla pero cambia de opinión</em>.) Oh, perdón, ¿quieres una? Es un relajante suave… En teoría, solo se obtiene con receta, pero son muy ligeros…<br><strong>Uno</strong> – Gracias, también dejé los medicamentos…<br><strong>Dos</strong> – Oh, vaya… Ya no solo hablamos de resoluciones de Año Nuevo, ¿verdad? Es algo serio, dime. ¿Conociste a Dios este verano, te convertiste en monje y solo viniste a recoger tus cosas antes de encerrarte en el monasterio, ¿verdad?<br><strong>Uno</strong> – Tú, al menos, no has hecho el voto de silencio…<br><strong>Dos</strong> – Bueno, supongo que tienes razón. Yo también debería dejarlo.<br><strong>Uno</strong> – ¿Dejarlo… de decir tonterías, quieres decir?<br><strong>Dos</strong> – ¡Dejar los medicamentos!<br><strong>Uno</strong> – Ah sí, claro… Es cierto que no tienes muy buen aspecto. Para alguien que regresa de vacaciones…<br><em>El otro muestra cierta señal de fatiga.</em><br><strong>Dos</strong> – Y tu esposa, ¿cómo está?<br><strong>Uno</strong> – En realidad… También he dejado a mi esposa.<br><strong>Dos</strong> – ¿Dejado?<br><strong>Uno</strong> – De todos modos, estábamos discutiendo constantemente… Así que en su lugar, he tomado… algo que se infla.<br><strong>Dos</strong> – Ah sí… Sí, eso… Es menos complicado, eso seguro…<br><strong>Uno</strong> – La inflo todas las noches. Miramos un poco la televisión y luego… ¿Y tú?<br><strong>Dos</strong> – ¿Yo? Ah, no, yo… Todavía estoy con mi esposa. A la antigua, ya sabes…<br><strong>Uno</strong> – Entiendo…<br><em>Incómodo silencio.</em><br><strong>Dos</strong> – Y el perro, ¿cómo está?<br><strong>Uno</strong> – ¿El perro? Sobre ruedas.<br><strong>Dos</strong> – Ah sí, no me había dado cuenta, vaya… Entonces también has dejado al perro…<br><strong>Uno</strong> – Este no ladra y al menos no tengo que recoger sus heces.<br><strong>Dos</strong> – Claro… Pero entonces, ¿por qué sigues sacándolo a pasear?<br><strong>Uno</strong> – Supongo que es costumbre… Pero tienes razón, creo que también dejaré de llevar al perro a hacer pis… Así evitaré los encuentros indeseables…<br><em>Nuevo silencio.</em><br><strong>Dos</strong> – Te sugeriría ir a tomar una cerveza, pero ya me imagino cuál será tu respuesta…<br><strong>Uno</strong> – He dejado el alcohol…<br><strong>Dos</strong> – Y ahí lo tienes.<br><em>Un momento.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿Un café, tal vez?<br><strong>Uno</strong> – He dejado la cafeína.<br><strong>Dos</strong> – ¿Un descafeinado?<br><strong>Uno</strong> – Bueno… Con un edulcorante entonces. Y a condición de que me prometas que te calles un poco.<br><strong>Dos</strong> – Eso es lo que siempre le digo a mi esposa. Todo sería mucho más sencillo si la gente dejara de hablar sin decir nada.<br><strong>Uno</strong> – A quién se lo dices…<br><strong>Dos</strong> – A veces… Simplemente no queremos escuchar más sobre el tema.<br><strong>Uno</strong> – Eso no hace falta que me lo digas…<br><em>El otro le lanza una mirada molesta.</em><br><strong>Dos</strong> – Vale, ya no digo más nada.<br><em>Se van.</em><br><strong>Uno</strong> – Vamos, ven, perro.<br><strong>Dos</strong> – ¿Se llama «perro»?<br><strong>Uno</strong> – ¿No me prometiste que te calmarías un poco?<br><strong>Dos</strong> – Perdón…<br><strong>Uno</strong> – Creo que también voy a dejar de lado a los vecinos…<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <em><a href="https://sketchotheque.net/es/escenas-callejeras/">Escenas callejeras </a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/escenas-callejeras/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



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		<title>Planes de carrera</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/planes-de-carrera/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 May 2025 08:10:44 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Calle]]></category>
		<category><![CDATA[Comedia de lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[Conocimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Escenas callejeras]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Niño]]></category>
		<category><![CDATA[Prostitución]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Desigualdades sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Equívoco]]></category>
		<category><![CDATA[Lenguaje]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2324</guid>

					<description><![CDATA[<p>Planes de carrera, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Escenas callejeras' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Dos estudiantes de secundaria (que pueden ser interpretadas por adultos vestidos como adolescentes) llegan una tras otra.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Recibiste tus boletines?<br><strong>Dos</strong> – Sí.<br><strong>Uno</strong> – ¿Cuál es tu promedio?<br><strong>Dos</strong> – Diecisiete.<br><strong>Uno</strong> – Ah, sí…<br><strong>Dos</strong> – ¿Y tú?<br><strong>Uno</strong> – Ocho y medio.<br><strong>Dos</strong> – Ah, sí… Es exactamente la mitad.<br><strong>Uno</strong> – ¿La mitad de qué?<br><strong>Dos</strong> – Ocho y medio. La mitad de diecisiete.<br><strong>Uno</strong> – ¿Tú crees?<br><em>La otra la mira sorprendida y renuncia a responder. Silencio.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Qué quieres ser cuando seas grande?<br><strong>Dos</strong> – No sé… (<em>Un momento</em>) Estoy indecisa entre ser fisioterapeuta y masajista.<br><strong>Uno</strong> – Ah, sí, está bien… (<em>Silencio</em>) ¿Qué es exactamente un fisioterapeuta?<br><strong>Dos</strong> – Bueno… Un tipo que tiene un calambre, por ejemplo. Llama al fisioterapeuta, ella le hace un masaje…<br><strong>Uno</strong> – ¿Para quitarle el calambre…?<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><strong>Uno</strong> – Ah, entiendo… (<em>Un momento</em>) Es una masajista, entonces ¿no?<br><strong>Dos</strong> – Sí… Pero ahora se llama fisioterapeuta.<br><strong>Uno</strong> – Está bien…<br><strong>Dos</strong> – Viene del griego: «fisio», que significa el cuerpo, y «terapeuta», que significa curar. Porque tienes que estudiar, después de todo, para ser fisioterapeuta.<br><strong>Uno</strong> – ¿Estudiar griego?<br><strong>Dos</strong> – Más bien latín. Para saber bien los nombres de todos los huesos del cuerpo humano: el radio, el cúbito, el estratocúmulo, Rómulo y Remo…<br><strong>Uno</strong> – Ah, sí, está bien… (<em>Un momento</em>) ¿Y se gana bien como fisioterapeuta?<br><strong>Dos</strong> – No… Ese es el problema… Por eso estoy indecisa con ser masajista…<br><strong>Uno</strong> – ¿Porque se gana más como masajista?<br><strong>Dos</strong> – Mucho más. Mi hermana mayor es masajista, y mi madre dice que gana diez veces más que ella.<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué hace tu madre?<br><strong>Dos</strong> – Nada.<br><strong>Uno</strong> – ¿Nada?<br><strong>Dos</strong> – Está en el desempleo.<br><strong>Uno</strong> – Ah, entiendo… Eso es malo… Y a tu hermana, ¿le gusta su trabajo como masajista?<br><strong>Dos</strong> – No lo sé. Mi padrastro la echó justo después de terminar la escuela secundaria.<br><strong>Uno</strong> – Ah, eso no está bien…<br><strong>Dos</strong> – No, es malo.<br><strong>Uno</strong> – Y tu padrastro, ¿qué hace?<br><strong>Dos</strong> – Nada…<br><strong>Uno</strong> – ¿Desempleo?<br><strong>Dos</strong> – Fallecido.<br><strong>Uno</strong> – Ah, wow… Pero fallecido, ¿eh? (<em>Ante el silencio de su interlocutora</em>) Wow…<br><strong>Dos</strong> – Y tú, ¿qué quieres hacer cuando tengas tu bachillerato? Si alguna vez lo obtienes…<br><strong>Uno</strong> – Estoy indecisa…<br><strong>Dos</strong> – ¿Entre qué y qué?<br><strong>Uno</strong> – No lo sé.<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué hacen tus padres?<br><strong>Uno</strong> – Mi padre es profesor de griego.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y tu madre?<br><strong>Uno</strong> – Profesora de griego.<br><strong>Dos</strong> – Genial…<br><strong>Uno</strong> – Quieren que sea profesora de latín.<br><strong>Dos</strong> – ¿De latín?<br><strong>Uno</strong> – Dicen que como profesora de griego, nunca alcanzaré el nivel.<br><strong>Dos</strong> – Genial…<br><strong>Uno</strong> – No hay desempleo. Es el servicio público.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y se gana bien como profesora de griego?<br><strong>Uno</strong> – No lo sé…<br><strong>Dos</strong> – ¿Más que como masajista?<br><strong>Uno</strong> – Tal vez un poco menos, supongo.<br><strong>Dos</strong> – Y se necesitan estudios…<br><strong>Uno</strong> – Hay un concurso… ¿No hay un concurso para ser masajista?<br><strong>Dos</strong> – No.<br><strong>Uno</strong> – Genial…<br><em>Permanecen en silencio por un momento.</em><br><strong>Uno</strong> – Oh, mierda…<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué pasa?<br><strong>Uno</strong> – Ocho y medio… Mis padres me matarán, eso está claro…<br><strong>Dos</strong> – Solo diles eso.<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué?<br><strong>Dos</strong> – A tus viejos. Cuando llegues a casa, diles que quieres ser masajista. Así te dejarán en paz.<br><strong>Uno</strong> – ¿Tú crees?<br><strong>Dos</strong> – Claro…<br><strong>Uno</strong> – Ah, entiendo…<br><strong>Dos</strong> – No necesitas diplomas.<br><strong>Uno</strong> – Sí, no es una mala idea… (<em>Mira su reloj.</em>) Bueno, tengo que irme, si no realmente me matarán…<br><strong>Dos</strong> – OK. Cuéntame después.<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué?<br><strong>Dos</strong> – Sobre tus padres. Lo que piensan sobre tu proyecto profesional…<br><strong>Uno</strong> – Gracias por el consejo, de todos modos…<br><em>Se aleja. La otra suspira.</em><br><strong>Dos</strong> – Esta chica es realmente estúpida.<br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



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<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/escenas-callejeras/"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="226" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/escenas-callejeras-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Escenas callejeras" class="wp-image-1869" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/escenas-callejeras-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/escenas-callejeras-jean-pierre-martinez-b-300x170.webp 300w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



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		<title>Una cara de asesino</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/una-cara-de-asesino/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 May 2025 13:46:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Actor]]></category>
		<category><![CDATA[Calle]]></category>
		<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Comedia de lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[Entre Bastidores]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Transegúnte]]></category>
		<category><![CDATA[Personaje]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una cara de asesino, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Entre Bastidores' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/una-cara-de-asesino/">Una cara de asesino</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje (hombre o mujer) está ahí, parece estar esperando. Llega otro (también de sexo indiferente).<br></em><strong>Dos</strong> – Disculpe, ¿la parada del 18 es aquí?<br><strong>Uno</strong> – Sí.<br><strong>Dos</strong> – Es que con las obras…<br><strong>Uno</strong> – No se preocupe, es aquí, se lo aseguro. Acabo de perder el anterior por dos segundos. Pero paró justo aquí.<br><strong>Dos</strong> – Gracias.<br><strong>Uno</strong> – No hay de qué.<br><em>El segundo observa con curiosidad al primero.</em><br><strong>Dos</strong> – Perdone, pero… me da la sensación de haberle visto antes en alguna parte.<br><strong>Uno</strong> – Sí, me lo dicen a menudo…<br><strong>Dos</strong> – ¡No! ¡Ya sé de qué le conozco!<br><strong>Uno</strong> – ¿Ah, sí…?<br><strong>Dos</strong> – ¡Es usted!<br><strong>Uno</strong> – ¿Yo?<br><strong>Dos</strong> – ¡El cabrón que asesinó a ese pobre chaval tirándolo desde lo alto de la noria! ¡Era usted!<br><strong>Uno</strong> – Eh… sí… Era en un telefilme de la cadena 3.<br><strong>Dos</strong> – ¡Eso, en la cadena 3!<br><em>Le sigue mirando con insistencia.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Quiere un autógrafo?<br><strong>Dos</strong> – ¿Un autógrafo? ¡Está usted mal de la cabeza! ¡Desequilibrado…!<br><strong>Uno</strong> – Pero si solo era un papel, en televisión. Le aseguro que yo no he matado a nadie.<br><strong>Dos</strong> – Sí, claro… ¿Y el pobre niño qué?<br><strong>Uno</strong> – Le juro que ningún niño salió dañado durante el rodaje.<br><strong>Dos</strong> – ¡Se cayó treinta metros antes de estamparse entre el puesto de algodón de azúcar y la furgoneta de los perritos calientes!<br><strong>Uno</strong> – ¡Pero si era un muñeco! Al final, los padres del niño cobraron su caché y se lo llevaron a casa a hacer los deberes.<br><strong>Dos</strong> – Ya, claro… Pero justo antes, en la cadena 2, le vi con uniforme nazi torturando a una pobre mujer para que confesara dónde escondían a los resistentes.<br><strong>Uno</strong> – Eh, sí, es cierto… ¿Qué quiere que le diga? Dicen que tengo cara de asesino.<br><strong>Dos</strong> – Y bien que la tiene. Una auténtica cara de asesino. No sé qué me impide…<br><em>Se acerca de forma amenazante.</em><br><strong>Uno</strong> – Oiga, ¿está usted loco o qué? ¡Ya sabe que la guerra terminó y que los pocos nazis que quedan hoy no llevan uniforme!<br><strong>Dos</strong> – Sí, sí… Ahora me va a decir que es de izquierdas, ¿no?<br><strong>Uno</strong> – ¿Y por qué no?<br><strong>Dos</strong> – Maltratar mujeres y niños… ¿No se le cae la cara de vergüenza?<br><em>Da otro paso hacia el otro.</em><br><strong>Uno</strong> – ¡Que era ficción! Le juro que en la vida real soy más bien un buen chico… (Lo mira fijamente.) Bueno, tampoco conviene provocarme demasiado, ¿eh?<br><em>El otro se frena, algo más prudente.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿Qué va a hacer? ¿Matarme a mí también?<br><strong>Uno</strong> – ¡Le digo que nunca he matado a nadie! Hasta hoy, al menos…<br><strong>Dos</strong> – Ya… Pero es que tiene usted pinta de asesino.<br><strong>Uno</strong> – ¿Pinta de asesino…? ¡Eso no significa nada! ¡Mírese usted! Tiene una buena cara de imbécil y, sin embargo…<br><strong>Dos</strong> – ¿Y sin embargo…?<br><strong>Uno</strong> – Vale, mal ejemplo… Pero hay muchos genios que tenían auténtica cara de idiotas.<br><strong>Dos</strong> – ¿Como quién?<br><strong>Uno</strong> – Pues ahora mismo no se me ocurre ninguno, pero seguro que los hay…<br><strong>Dos</strong> – Ya…<br><strong>Uno</strong> – ¿Nunca ha pensado en hacer cine?<br><strong>Dos</strong> – ¿Cine?<br><strong>Uno</strong> – O teatro, no sé. Le aseguro que con esa cara que tiene… Podría hacer carrera.<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué pasa con mi cara?<br><strong>Uno</strong> – Digamos que es una cara… muy expresiva.<br><strong>Dos</strong> – ¿Ah, sí…?<br><strong>Uno</strong> – ¡Ah, sí! (<em>Le tiende una tarjeta de visita</em>.) Tome, esta es la tarjeta del director de casting más solicitado de la capital. Siempre está buscando caras nuevas…<br><strong>Dos</strong> – ¿Y cree que mi cara podría interesarle?<br><strong>Uno</strong> – ¡Estoy convencido! Justo ahora está buscando a alguien para La cena de los idiotas, ¿conoce la obra?<br><strong>Dos</strong> – No.<br><strong>Uno</strong> – Pues debería presentarse al casting, de verdad.<br><strong>Dos</strong> – Bueno…<br><strong>Uno</strong> – Dígales que va de mi parte.<br><strong>Dos</strong> – Muy amable, gracias. Y pensar que le tomé por un cabrón…<br><strong>Uno</strong> – Ya ve, no hay que fiarse de las apariencias.<br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <em><a href="https://sketchotheque.net/es/entre-bastidores/">Entre Bastidores</a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/entre-bastidores/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/entre-bastidores/"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="261" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/entrebastidores-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Entre bastidores" class="wp-image-1864" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/entrebastidores-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/entrebastidores-jean-pierre-martinez-b-300x196.webp 300w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



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			</item>
		<item>
		<title>Los extras</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/los-extras/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 May 2025 13:27:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Entre Bastidores]]></category>
		<category><![CDATA[Figurante]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Jubilado]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro dentro del teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Viejo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2303</guid>

					<description><![CDATA[<p>Los extras, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Entre Bastidores' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje (hombre o mujer) vestido con colores vivos está allí. Parece estar esperando algo. Llega otro personaje (también de sexo indiferente), vestido de negro, con una mochila a la espalda y una silla plegable bajo el brazo. Se dirige al primero.<br></em><strong>Dos</strong> – ¿Aquí es para la figuración?<br><strong>Uno</strong> – Sí. Bueno, me dijeron que esperara aquí…<br><strong>Dos</strong> – OK.<br><em>Despliega su silla y se sienta. Luego saca de la mochila un termo de café y un bocadillo envuelto en papel de aluminio. Lo abre y empieza a comer. El otro le observa con curiosidad.</em><br><strong>Uno</strong> – Me imagino que no es su primera vez como extra.<br><strong>Dos</strong> – He hecho esto toda mi vida. Mis padres me inscribieron en una web nada más nacer, para hacer de bebé prematuro en figuraciones…<br><strong>Uno</strong> – ¿Prematuro?<br><strong>Dos</strong> – Nací tres meses antes de tiempo.<br><strong>Uno</strong> – ¿Existen figuraciones de bebés prematuros?<br><strong>Dos</strong> – Son muy raras… Pero como tampoco hay muchos candidatos…<br><strong>Uno</strong> – Le sirvió para poner un pie en el mundillo.<br><strong>Dos</strong> – Después hice anuncios de pañales, cereales, cremas contra el acné, hipotecas, cirugía estética, audífonos, sillas salvaescaleras, compresas para pérdidas de orina…<br><strong>Uno</strong> – De los pañales a las compresas… se puede decir que se ha cerrado el círculo.<br><strong>Dos</strong> – Acabo de hacer una figuración en un anuncio de seguros funerarios.<br><strong>Uno</strong> – Tiene usted razón… Imagino que en este oficio hay que saber adaptarse si uno quiere tener una carrera larga.<br><strong>Dos</strong> – También hago televisión y cine, por supuesto.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y siempre como extra?<br><strong>Dos</strong> – También he hecho alguna voz en off. Pero sí. O se me ve, o se me oye, pero nunca las dos cosas a la vez.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y nunca ha intentado ser actor? Me refiero a un actor de verdad… Interpretar un personaje, decir un texto… Un actor, vaya.<br><strong>Dos</strong> – Al principio, sí. Hice algunos castings. Pero nunca me cogieron. Parece que mi voz no encaja con mi físico. Así que lo dejé. Ser actor, ya sabe, no tiene solo ventajas.<br><strong>Uno</strong> – ¿Ah, no?<br><strong>Dos</strong> – Cuando te ven y te oyen, es decir, al mismo tiempo, al final la gente te reconoce.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y eso, para usted, es un inconveniente…?<br><strong>Dos</strong> – El problema es que te encasillan. Te asocian con un papel concreto. Siempre el mismo…<br><strong>Uno</strong> – Ya entiendo…<br><strong>Dos</strong> – En todas las series policiacas, haces de forense, por ejemplo. Al principio bien, te da trabajo continuo.<br><strong>Uno</strong> – Pero al cabo de un tiempo, el público se cansa…<br><strong>Dos</strong> – Y ya no te ofrecen nada.<br><strong>Uno</strong> – Los directores de casting no tienen ninguna imaginación.<br><strong>Dos</strong> – A mí, casi siempre se me ve de espaldas o de tres cuartos. Así que, claro, nadie me reconoce.<br><strong>Uno</strong> – Al menos no le molestan en el restaurante para pedirle un autógrafo.<br><strong>Dos</strong> – Ni siquiera mi portera me reconoce. Y eso que le doy aguinaldo todos los años. De hecho, usted tampoco me ha reconocido…<br><strong>Uno</strong> – ¿Ya nos hemos visto?<br><strong>Dos</strong> – Coincidimos en el rodaje de esa nueva serie policiaca.<br><strong>Uno</strong> – Ah, sí… La que protagoniza Miss España en el papel de una investigadora ciega.<br><strong>Dos</strong> – Ciega pero clarividente.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y usted hacía del forense?<br><strong>Dos</strong> – Yo era el tipo que el forense estaba autopsiando.<br><strong>Uno</strong> – Lo siento, no me acuerdo de usted…<br><strong>Dos</strong> – ¿Ve lo que le decía? A veces, ni mi padre me reconoce.<br><strong>Uno</strong> – A lo mejor es Alzheimer…<br><strong>Dos</strong> – Ni siquiera al nacer me reconoció… ¿Y usted?<br><strong>Uno</strong> – ¿Yo?<br><strong>Dos</strong> – ¿Hace mucho que se dedica a esto?<br><strong>Uno</strong> – Ah, no, yo… Esta es solo mi segunda figuración. Y la verdad, no sé si voy a seguir.<br><strong>Dos</strong> – Eso decimos todos… Y treinta años después, estamos haciendo de cadáver en un anuncio de funeraria.<br><strong>Uno</strong> – Sí… Justamente por eso… Me estoy planteando si no será mejor dejarlo ya.<br><em>El otro coge su termo y se sirve un café.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿Quiere un café?<br><strong>Uno</strong> – No, gracias, estoy bien.<br><em>El otro sorbe su café en silencio un instante.</em><br><strong>Dos</strong> – Ya ve… Uno se acostumbra rápido a sus rutinas.<br><strong>Uno</strong> – Dicen que Marilyn Monroe hacía punto entre toma y toma.<br><strong>Dos</strong> – Y eso que era una gran actriz.<br><em>El otro mira hacia bambalinas.</em><br><strong>Uno</strong> – Creo que va a empezar.<br><strong>Dos</strong> – Cuando hay que salir, hay que salir…<br><em>Recoge sus cosas para irse.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Sabe qué tenemos que hacer hoy? A mí se me olvidó preguntarlo.<br><strong>Dos</strong> – Me lo imagino. Si no, seguramente se habría vestido de otra manera.<br><strong>Uno</strong> – Pensé que poniéndome colores vivos tendría más posibilidades de que me vieran.<br><strong>Dos</strong> – En ese caso, lo ha conseguido.<br><strong>Uno</strong> – ¿Ah, sí…?<br><strong>Dos</strong> – Hacemos de multitud anónima, en el entierro de una celebridad.<br><em>El otro mira alrededor.</em><br><strong>Uno</strong> – Por ahora, solo estamos nosotros dos.<br><strong>Dos</strong> – Es una peli de bajo presupuesto…<br><em>Se alejan.<br><strong>Negro</strong>.</em></p>



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		<title>Muerto de miedo</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/muerto-de-miedo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 May 2025 13:22:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Actor]]></category>
		<category><![CDATA[Destino]]></category>
		<category><![CDATA[En el teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[Entre Bastidores]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro dentro del teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Molière]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Muerto de miedo, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Entre Bastidores' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje (hombre o mujer) está en escena. Llega otro (también de sexo indiferente).<br></em><strong>Dos</strong> – Vaya cara… ¿Estás bien?<br><strong>Uno</strong> – Es la escena en la que muero…<br><strong>Dos</strong> – ¿Perdona?<br><strong>Uno</strong> – La escena que vamos a hacer ahora. Es la escena en la que mi personaje muere de una embolia pulmonar.<br><strong>Dos</strong> – OK… Y… ¿tu médico te ha diagnosticado riesgo de embolia pulmonar? Quiero decir, ¿en la vida real…?<br><strong>Uno</strong> – No. Que yo sepa, no.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y entonces?<br><strong>Uno</strong> – No sé… Siempre me pasa algo cuando muero en escena. ¿A ti no?<br><strong>Dos</strong> – No.<br><strong>Uno</strong> – Vale, lo finjo, pero… ¿Y si muriera de verdad?<br><strong>Dos</strong> – ¿Te encuentras mal?<br><strong>Uno</strong> – No, no, estoy bien, pero… Estoy tan metido en mi personaje… ¿Y si en el momento en que él muere, yo muriera con él?<br><strong>Dos</strong> – Sería llevar el profesionalismo demasiado lejos. Ni en el Actors Studio pedían a los actores identificarse tanto con el personaje como para morirse con él.<br><strong>Uno</strong> – Es irracional, lo sé, pero estoy muerto de miedo.<br><strong>Dos</strong> – El teatro no son los juegos del circo. No cambiamos de actores cada vez que se matan entre ellos en escena o se los come un león. En el teatro, las espadas son de madera y los leones de cartón.<br><strong>Uno</strong> – Nunca se sabe… Basta una sola vez…<br><strong>Dos</strong> – Justamente. Esta es la cuarta función. Tu personaje ya ha muerto tres veces. Muere cada noche sobre las diez y treinta y cinco. Y sin embargo, tú sigues aquí.<br><strong>Uno</strong> – Entonces debe de ser eso. El síndrome de la cuarta.<br><strong>Dos</strong> – ¿El síndrome de la cuarta? ¿Qué es eso?<br><strong>Uno</strong> – Molière murió después de la cuarta representación de El enfermo imaginario. ¿Y sabes de qué murió?<br><strong>Dos</strong> – Del pulmón.<br><strong>Uno</strong> – Exacto. Del pulmón.<br><strong>Dos</strong> – Bueno… ya no estamos en el siglo XVII.<br><strong>Uno</strong> – ¿Tú crees que hoy en día ya no se muere de embolia pulmonar?<br><strong>Dos</strong> – Sí, pero hoy los actores ya no son excomulgados. Al menos a ti no te van a negar un sitio en el cementerio entre los buenos cristianos.<br><strong>Uno</strong> – Gracias, me dejas mucho más tranquilo…<br><strong>Dos</strong> – Era una broma. No sabía que fueras tan supersticioso.<br><strong>Uno</strong> – Tengo que dejar de hacer personajes que mueren, simplemente.<br><strong>Dos</strong> – En todas las tragedias, el protagonista muere al final. No te va a quedar mucho margen.<br><strong>Uno</strong> – Entonces solo haré comedias.<br><strong>Dos</strong> – El enfermo imaginario es una comedia. Argan no se supone que muera al final. Y aun así, Molière murió después de interpretarlo.<br><strong>Uno</strong> – Tienes razón. Tengo que dejar también la comedia.<br><strong>Dos</strong> – En el teatro, si dejas la tragedia y la comedia, ¿qué te queda por hacer?<br><strong>Uno</strong> – Cine.<br><strong>Dos</strong> – ¿En el cine no se muere nunca?<br><strong>Uno</strong> – Al menos solo mueres una vez. En el teatro, mueres cada noche.<br><strong>Dos</strong> – Incluso en el cine, depende.<br><strong>Uno</strong> – ¿Cómo que depende?<br><strong>Dos</strong> – Si la primera toma sale bien, solo mueres una vez. Pero si hay varias tomas…<br><strong>Uno</strong> – Eso es verdad…<br><strong>Dos</strong> – Si hay cuatro, puedes morirte en la cuarta. Como Molière…<br><strong>Uno</strong> – Intentaré hacerlo bien a la primera, entonces.<br><strong>Dos</strong> – No será fácil…<br><strong>Uno</strong> – No…<br><strong>Dos</strong> – Siempre te quedará la tele.<br><strong>Uno</strong> – ¿La tele?<br><strong>Dos</strong> – En la tele hay poco presupuesto. No se pueden permitir repetir muchas veces. Normalmente, la primera toma es la buena.<br><strong>Uno</strong> – ¿Yo en la tele? Antes muerto.<br><em>El otro mira su reloj.</em><br><strong>Dos</strong> – Pues hablando de morirse… nos toca salir a escena. ¿Vamos?<br><strong>Uno</strong> – Vale…<br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



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		<title>Secretos de estrellas</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/secretos-de-estrellas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 May 2025 13:19:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Actor]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Divorcio]]></category>
		<category><![CDATA[Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[Entre Bastidores]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Medios de comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Periodista]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Entrevista]]></category>
		<category><![CDATA[Hipocresía social]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Secretos de estrellas, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Entre Bastidores' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Dos personajes (hombres o mujeres) se enfrentan.<br></em><strong>Uno</strong> – Gracias por recibirnos aquí en su casa. Sé lo mucho que le preocupa habitualmente proteger su vida privada. Y gracias también por concedernos esta entrevista para nuestra revista Secretos de Estrellas.<br><strong>Dos</strong> – No hay de qué…<br><strong>Uno</strong> – Mi primera pregunta tiene que ver precisamente con la prensa. A menudo ha arremetido contra los periodistas del mundo del corazón, comparándolos con buitres que se alimentan de la desgracia de los famosos, violando de paso la intimidad de su vida personal.<br><strong>Dos</strong> – Aunque esa fórmula quizá sea un poco exagerada, sigo pensando que un actor solo debería ser conocido por las películas en las que ha participado, y no por los detalles más o menos sórdidos de su vida privada, que en realidad no interesan a nadie.<br><strong>Uno</strong> – No sea tan modesto. Nuestra revista tiene millones de lectores. Habrá que creer que la vida de las estrellas interesa a mucha más gente de la que usted imagina.<br><strong>Dos</strong> – Detesto hablar de mí mismo, y no comparto el gusto de muchos actores por el exhibicionismo. Pero entiendo que a veces hay que hacer ciertas concesiones al pudor para satisfacer la curiosidad del público.<br><strong>Uno</strong> – Por supuesto…<br><strong>Dos</strong> – Además, concedo muy pocas entrevistas.<br><strong>Uno</strong> – En efecto… Ya nos lo dijo cuando lo entrevisté hace menos de un mes con motivo de su tercera boda. Con una compañera nuestra de la prensa audiovisual, por cierto…<br><strong>Dos</strong> – Por desgracia, ya estamos tramitando el divorcio.<br><strong>Uno</strong> – Seguro que pronto tendremos la ocasión de volver a vernos para hablar de ello…<br><strong>Dos</strong> – Es un tema doloroso para mí, pero… con gusto.<br><strong>Uno</strong> – Pero pasemos al tema principal de esta entrevista: la publicación en librerías de su esperada autobiografía, sobriamente titulada… Mi vida.<br><strong>Dos</strong> – Mi editor insistía en que el título fuera Los entresijos del espectáculo. Pero yo preferí algo menos sensacionalista.<br><strong>Uno</strong> – Que es, de hecho, el subtítulo de esta obra maestra de más de 600 páginas.<br><strong>Dos</strong> – Ya se lo he dicho. Hay que saber ceder a veces…<br><strong>Uno</strong> – Sin querer desvelar demasiado, en este libro habla de su vida íntima con algunas celebridades que compartieron durante un tiempo su cama… Perdón, su vida. Y hay que decir que no fueron pocas. Y que nadie se libra…<br><strong>Dos</strong> – Hablar de la vida amorosa de uno mismo es bastante impúdico. Pero ya que me prestaba a ese ejercicio, al menos debía la verdad a mis lectores.<br><strong>Uno</strong> – Nos enteramos, por ejemplo, de que su última esposa tenía una pierna más corta que la otra, y que compensaba ese pequeño defecto con plantillas ortopédicas…<br><strong>Dos</strong> – Es importante que el público sepa que las estrellas son como cualquier otra persona. Que detrás de las imágenes de perfección que transmiten los medios, se esconden seres normales, con los mismos defectos que la gente corriente. Ya sabe, antes de ser iconos venerados por todos, las estrellas también fueron personas como cualquier otra…<br><strong>Uno</strong> – Por lo visto, su esposa no apreció mucho convertirse, sin quererlo, en modelo de imperfección, ya que tras esa revelación solicitó el divorcio.<br><strong>Dos</strong> – Las estrellas son personas frágiles. Necesitan sentirse queridas. Y para ser queridas, creen que tienen que ocultar hasta el más mínimo defecto. Pero en realidad, es revelando nuestras debilidades como podemos acercarnos al público y crear un vínculo auténtico con él.<br><strong>Uno</strong> – Sin embargo, en ese libro usted no se extiende demasiado sobre sus propias debilidades.<br><strong>Dos</strong> – Por pudor, créame.<br><strong>Uno</strong> – Creo que su exmujer también está a punto de publicar su autobiografía. Para no comprometer su natural modestia, quizá sea ella quien se encargue de desvelar todos esos defectos que harán de usted alguien más cercano al gran público.<br><strong>Dos</strong> – Puede ser…<br><strong>Uno</strong> – Para terminar, me gustaría hacerle una pregunta un poco impertinente.<br><strong>Dos</strong> – Adelante…<br><strong>Uno</strong> – Se sabe que muchas celebridades que publican sus memorias recurren a profesionales que las escriben por ellos. ¿Es realmente usted el autor de esta autobiografía?<br><strong>Dos</strong> – Si no le conociera, tomaría esa pregunta como un insulto… ¿Hay algo en ese libro que le haga pensar que no lo he escrito yo?<br><strong>Uno</strong> – En el libro, no. Pero resulta que conozco muy bien al periodista que lo redactó. De hecho, tengo su contrato en el bolsillo… Aunque firmó con seudónimo.<br><strong>Dos</strong> – ¿Ah, sí…? ¿Y quién sería ese periodista, según usted?<br><strong>Uno</strong> – Yo mismo.<br><strong>Dos</strong> – En ese caso, le felicito. El libro está muy bien escrito, y he disfrutado mucho leyéndolo. Incluso he aprendido algunas anécdotas sobre mi vida que desconocía, y que tras comprobarlas resultaron ser perfectamente ciertas.<br><strong>Uno</strong> – Gracias por habernos concedido esta entrevista.<br><strong>Dos</strong> – Gracias a usted.<br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <em><a href="https://sketchotheque.net/es/entre-bastidores/">Entre Bastidores</a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/entre-bastidores/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Un beso de cine</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/un-beso-de-cine/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 May 2025 12:49:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Actor]]></category>
		<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Comedia de lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[Creatividad]]></category>
		<category><![CDATA[Entre Bastidores]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Beso]]></category>
		<category><![CDATA[Televisión]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Dos personajes (hombres o mujeres) están allí. Se quedan en silencio un momento.<br></em><strong>Uno</strong> – No me convence esta escena de amor.<br><strong>Dos</strong> – ¿Con quién es?<br><strong>Uno</strong> – Con Fred.<br><strong>Dos</strong> – Ah, ya…<br><em>Un momento.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Has rodado con él alguna vez?<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><strong>Uno</strong> – ¿Y no notaste nada?<br><strong>Dos</strong> – Pues sí…<br><strong>Uno</strong> – Le huele fatal el aliento.<br><strong>Dos</strong> – Totalmente.<br><strong>Uno</strong> – ¿Cómo se puede tener un aliento tan asqueroso?<br><strong>Dos</strong> – Huele a chacal, sin duda.<br><strong>Uno</strong> – Ni sin lavarse los dientes en la vida se puede tener ese pestazo, ¿no?<br><strong>Dos</strong> – Tiene que ser del hígado, no hay otra explicación.<br><strong>Uno</strong> – Y claro, nadie se atreve a decírselo.<br><strong>Dos</strong> – Es delicado.<br><strong>Uno</strong> – ¿Tú crees que él lo sabe?<br><strong>Dos</strong> – ¿El qué?<br><strong>Uno</strong> – ¡Que le apesta el aliento!<br><strong>Dos</strong> – No sé…<br><strong>Uno</strong> – A lo mejor no.<br><strong>Dos</strong> – Igual cuando a uno le huele así, ni se da cuenta.<br><strong>Uno</strong> – Ya… Quizá le haríamos un favor diciéndoselo.<br><strong>Dos</strong> – Desde luego que sería un favor para los demás.<br><strong>Uno</strong> – Para sus compañeros de escena, para empezar.<br><em>Un momento.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿Y si a nosotros también nos oliera el aliento y nadie se hubiera atrevido a decírnoslo?<br><strong>Uno</strong> – Es una posibilidad, por desgracia.<br><strong>Dos</strong> – Si a mí me oliera el aliento, ¿tú me lo dirías?<br><strong>Uno</strong> – No estoy seguro…<br><strong>Dos</strong> – Da miedo, ¿eh?<br><strong>Uno</strong> – Tranquilo, nunca he notado nada.<br><strong>Dos</strong> – Bueno…<br><strong>Uno</strong> – A lo mejor escupes un poco al hablar, nada más.<br><strong>Dos</strong> – ¿Que escupo yo?<br><strong>Uno</strong> – He dicho un poco.<br><strong>Dos</strong> – Vale… Gracias por decírmelo, intentaré tener cuidado.<br><strong>Uno</strong> – OK… (<em>Un momento</em>) ¿Y yo?<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué?<br><strong>Uno</strong> – ¿Escupo yo también?<br><strong>Dos</strong> – No he notado nada…<br><strong>Uno</strong> – Bueno… ¿Pero has notado otra cosa?<br><strong>Dos</strong> – No que yo recuerde.<br><strong>Uno</strong> – OK.<br><strong>Dos</strong> – Creo haberte oído tirarte un pedo una o dos veces.<br><strong>Uno</strong> – Ah, eso… Es que no siempre se puede controlar.<br><strong>Dos</strong> – Lo sé, pero… en medio de una escena, durante el rodaje, puede distraer a tu compañero, ¿entiendes?<br><strong>Uno</strong> – Entiendo… ¿Cuándo fue la última vez?<br><strong>Dos</strong> – Esta mañana… En esa escena que rodamos juntos.<br><strong>Uno</strong> – Ah, sí…<br><strong>Dos</strong> – Me dices que has visto a la Virgen María al fondo de una gruta. Y justo después de decir gruta, te tiras un pedo.<br><strong>Uno</strong> – Ya veo…<br><strong>Dos</strong> – No es fácil seguir con la escena después de eso.<br><strong>Uno</strong> – Lo siento mucho.<br><strong>Dos</strong> – La verdad es que fue bastante gracioso, pero aún así…<br><strong>Uno</strong> – Ya…<br><strong>Dos</strong> – ¿No lo hiciste a propósito, por casualidad?<br><strong>Uno</strong> – Sí.<br><strong>Dos</strong> – Me lo imaginaba.<br><strong>Uno</strong> – Es que esa escena era tan absurda… No pude evitarlo.<br><strong>Dos</strong> – La Virgen…<br><strong>Uno</strong> – Al fondo de una gruta… Venga ya.<br><strong>Dos</strong> – Si la hubieras visto al fondo de un vaso de sake en un restaurante chino… Al menos sería divertido.<br><strong>Uno</strong> – ¿Cómo pueden los guionistas seguir escribiendo semejantes chorradas en pleno siglo XXI?<br><strong>Dos</strong> – Es para la tele, ya sabes. Escriben lo que les piden…<br><strong>Uno</strong> – Me pregunto quién sigue viendo la tele. Quiero decir, las cadenas nacionales.<br><strong>Dos</strong> – Los viejos.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y cuando todos los viejos se mueran?<br><strong>Dos</strong> – Nosotros también estaremos muertos.<br><strong>Uno</strong> – Me ha animado hablar un poco contigo. Antes de ir a darle un morreo a ese tipo con aliento de camello.<br><strong>Dos</strong> – Eh, sí… No tenemos un oficio fácil…<br><em>Negro</em>.</p>



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		<title>¿A dónde va uno cuando ha muerto?</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/a-donde-va-uno-cuando-ha-muerto/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 May 2025 11:49:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Apartamento]]></category>
		<category><![CDATA[Comedia de lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[Ella y Él]]></category>
		<category><![CDATA[Entierro]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Parentalidad]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Existencialismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>¿A dónde va uno cuando ha muerto?, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Ella y Él' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Ella y él están sentados en el sofá.</em><br><strong>Él</strong> – ¿Ya pasó el cartero?<br><strong>Ella</strong> – ¿Esperas algo?<br><strong>Él</strong> – Nada en particular… pero siempre espero un milagro al abrir el buzón. Me dirán que gané un concurso en el que no participé. Que una vieja tía muy rica, que no sabía que tenía, ha muerto sin heredero. Que el Nobel me fue atribuido con anticipación para premiar mi obra futura… Cada día, al abrir el buzón, me siento como un niño delante del árbol el día de Navidad.<br><strong>Ella</strong> – Sí… al envejecer uno ya no cree en el Papá Noel pero sigue creyendo en el cartero. Además hay similitudes… Los dos llevan uniformes. Vienen con una mochila. Te llevan sorpresas que abrir y no se ven ni el uno ni el otro…<br><strong>Él</strong> – Bueno, al cartero, precisamente, lo ves por Navidad. Cuando viene a por su regalo de Año Nuevo… (Suspiro) Odio la Navidad. Cada año hay menos cartas de Navidad en el buzón y más esquelas de defunción. ¿Pero por qué espero al cartero como si fuera el Mesías…? Bueno, el padre del Mesías era probablemente cartero, ¿no? Porque ese cuento de la Inmaculada Concepción… A menos de creer también en Papá Noel…<br><strong>Ella</strong> – Para recibir cartas tienes que escribir algunas. la mayoría de la gente solo recibe respuestas. Si no envías nada, claro que no recibes nada… Creo que nunca recibí una carta de ti…<br><strong>Él</strong> (<em>irónico</em>) – ¿Quieres que nos escribamos de vez en cuando?<br><em>Ella le mira molesta.</em><br><strong>Él</strong> – ¿Que podríamos decirnos? Sería como escribirme a mí mismo, ¿no? De todas formas, cuando uno escribe, es siempre más o menos a si mismos. Hay gente a quienes escribes cartas interminables… Cuando les ves, te das cuenta que no tienes nada que decirles. Es muy onanista escribir…<br><em>Ella se sirve una copa y enciende un cigarrillo.</em><br><strong>Él</strong> – ¿Fumas ahora?<br><strong>Ella</strong> (<em>sorprendida</em>) – Sí… hace veinte años más o menos. ¿Nunca lo habías notado?<br><em>Un tiempo.</em><br><strong>Él</strong> – Sabías que cada cigarrillo acorta la vida unos diez minutos? (Ella no contesta) ¿Cuántos cigarrillos fumas tú al día?<br><strong>Ella</strong> (<em>irónica</em>) – Según lo que he calculado, tendría que haber muerto hace seis meses. ¿Qué raro, no?<br><strong>Él</strong> – Igual con el móvil, ¿verdad? No es muy bueno para la salud. Dicen que más allá de un cuarto de hora al día puedes estar seguro de contraer un tumor en el cerebro. Mejor no tener una oferta ilimitada… (Un tiempo) A propósito, ¿sabes lo que me ha preguntado tu hija esta mañana mientras yo me estaba lavando los dientes?<br><strong>Ella</strong> – No.<br><strong>Él</strong> – ¿A dónde va uno cuando ha muerto?<br><strong>Ella</strong> – ¿Y qué le has dicho?<br><strong>Él</strong> – ¿Qué crees que le he dicho?<br><strong>Ella</strong> – No sé.<br><strong>Él</strong> – Pues eso. Le he dicho que no sé.<br><strong>Ella</strong> – ¿Y qué?<br><strong>Él</strong> – Me dijo: Pero papá, ¡cuando uno se muere va al cementerio!<br><strong>Ella</strong> – ¿Y luego?<br><strong>Él</strong> – Luego volvió a comer sus cereales. Parecía muy contenta de haberme enseñado algo. Y un poco sorprendida de que a mi edad todavía no sepa eso… Increíble, ¿no?<br><strong>Ella</strong> – ¿Que te haya preguntado esto?<br><strong>Él</strong> – Esa capacidad de los niños para aceptar explicaciones simples a interrogaciones simples. Un profesor de Filosofía hubiera hablado de metafísica, de trascendencia, todo el rollo… De Dios, en el peor de los casos. Los niños son mucho más pragmáticos. Además, son naturalmente ateos.<br><strong>Ella</strong> – Creen en Papá Noel.<br><strong>Él</strong> – Bueno… porque sus padres les dicen que va a traerles regalos. Si no, no se les hubiera ocurrido inventarle. Si a ti te dijeran que un bienhechor anónimo iba darte un sobresueldo cada año por Navidad, no tendrías prisa por cuestionar su existencia. Pero Dios nunca nos ha traído nada por Navidad y, a pesar de todo, unos adultos siguen creyendo que existe… ¿Tú crees que existe?<br><strong>Ella</strong> – ¿Papá Noel?<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Él</strong> – Lo increíble también es que no le de miedo la perspectiva de acabar enterrada. A nosotros nos aterroriza, ¿no? ¿Por qué a ella no le asusta? Tendré que preguntarle esta noche lo que entiende exactamente por “cuando uno se muere va al cementerio”… (<em>Un tiempo</em>) ¿Qué crees tú?<br><em>Ella le mira desconcertada.</em><br><strong>Él</strong> – Quiero decir : ¿Qué crees que ella entienda por esto?<br><strong>Ella</strong> – Pues… esto.<br><strong>Él</strong> – ¿Cómo esto?<br><strong>Ella</strong> – Cuando uno se muere va al cementerio.<br><em>El la mira sorprendido.</em><br><strong>Él</strong> – ¿Así que tú también crees esto?<br><strong>Ella</strong> – ¿Por qué? ¿No te lo crees?<br><strong>Él</strong> – Sí… pero…<br><em>Se ríe.</em><br><strong>Él</strong> – Espera. ¡No me digas que para ti también es tan sencillo!<br><strong>Ella</strong> – Pues… en cierta manera, sí.<br><em>Él la considera con una sonrisa condescendiente.</em><br><strong>Ella</strong> – Hace un rato encontrabas maravilloso no comerse el coco. Estar contento con explicaciones simples a cuestiones complicadas.<br><strong>Él</strong> – Sí, pero… ¡no tienes cinco años!<br><strong>Ella</strong> – Pues vamos. Te lo pregunto: ¿A dónde va uno cuando ha muerto?<br><em>El parece cogido desprevenido.</em><br><strong>Él</strong> – Bueno… no es tan simple como parece, ¿no?<br><strong>Ella</strong> – Te estoy escuchando…<br><strong>Él</strong> – No sé, es.. la cuestión del sujeto…<br><strong>Ella</strong> – ¿la cuestión del sujeto…? Mejor dirías el sujeto de la cuestión…<br><em>El parece desamparado.</em><br><strong>Él</strong> (<em>pensándolo</em>) – ¿A dónde va uno cuando ha muerto? No va a ninguna parte.<br><strong>Ella</strong> – Pues sí…<br><strong>Él</strong> – Bueno, si quieres.<br><strong>Ella</strong> – Incluso si no quiero…<br><strong>Él</strong> – No, pero… uno va al cementerio… ¡no significa nada! También puedes ir al cementerio estando vivo. Dar un paseo, volver a salir e ir al bar a tomar una copa. ¿Qué quiere decir ir al cementerio? Además, puedes muy bien morir y no ir al cementerio. ¡Si no encuentran el cadáver! En este caso no se puede decir: cuando uno muere va al cementerio. ¡Ya ves que no es tan simple como parece!<br><strong>Ella</strong> – Muy bien… y si tu hija vuelve a preguntártelo, ¿qué le vas a decir?<br><strong>Él</strong> – Pues… no sé… le diré:… cuando uno muere va al cementerio… generalmente. Si encuentran el cadáver… Los vivos también pueden ir al cementerio, pero… cuando uno ha muerto es definitivo.<br><strong>Ella</strong> (<em>consternada</em>) – Sí…<br><em><strong>Negro.</strong></em></p>



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		<title>Desaparición</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/desaparicion-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 May 2025 16:16:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Adulterio]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Apartamento]]></category>
		<category><![CDATA[Comedia de lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[Ella y Él]]></category>
		<category><![CDATA[Entierro]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Celos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Desaparición, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Ella y Él' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Una pareja sentada en el sofá. No dicen nada y parecen aburrirse. El se pone a buscar algo, sin encontrarlo</em>.<br><strong>Él</strong> – ¿Has visto el mando de la tele? Ha desaparecido…<br><em>Ella le mira sorprendida.</em><br><strong>Ella</strong> – Pero… ¡si ya no tenemos televisión!<br><strong>Él</strong> – ¡Ah, sí, por supuesto…!<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Él</strong> – ¿Qué harías tú si algún día llegara a desaparecer?<br><em>Ella le mira otra vez, desconcertada.</em><br><strong>Ella</strong> – Quieres decir… ¿cómo el telemando?<br><strong>Él</strong> – Como el telemando… ¡Si desapareciera! Definitivamente…<br><strong>Ella</strong> – ¿No te sientes bien?<br><strong>Él</strong> – Sí, sí, me siento muy bien. Es sólo una hipótesis.<br><strong>Ella</strong> – ¿No tienes una hipótesis más divertida?<br><strong>Él</strong> – Soy más viejo que tú… Lógicamente, me iré antes.<br><strong>Ella</strong> – Sólo tenemos tres años de diferencia…<br><strong>Él</strong> – ¡Las mujeres viven más tiempo que los hombres! Además, puedo tener un accidente. Un ataque al corazón. Un cáncer.<br><strong>Ella</strong> – ¡Yo también!<br><strong>Él</strong> – Sí, pero soy yo quien preguntó primero.<br><strong>Ella</strong> – Pues… no sé. Ya veremos. Me queda tiempo para pensarlo, ¿no?<br><strong>Él</strong> – Más vale prevenir que curar…<br><em>Ella le mira desconcertada.</em><br><strong>Él</strong> – Sea lo que sea, más vale que lo sepas. Prefiero ser incinerado.<br><strong>Ella</strong> – ¿A qué me dices esto ahora?<br><strong>Él</strong> – Pues… no te lo voy a decir después, ¿verdad? (<em>Un tiempo</em>) Es mi obsesión, esto. Ser enterrado vivo. ¿Y tú?<br><strong>Ella</strong> – No debe ocurrir a menudo.<br><strong>Él</strong> – Basta que ocurra una vez, ¿no?<br><strong>Ella</strong> – Y ser quemado vivo, ¿no te asusta?<br><em>Él le mira con inquietud.</em><br><strong>Él</strong> – Nunca se me había ocurrido… (<em>Un tiempo</em>) ¿Crees que habrá una vida después de la muerte?<br><strong>Ella</strong> – No sé si realmente es algo que desear…<br><strong>Él</strong> – Por lo que es por el dinero, no tendrías porqué preocuparte, lo sabes…<br><strong>Ella</strong> – ¿Por si acaso hubiera una vida después de la muerte?<br><strong>Él</strong> – ¡Por si fuera a desaparecer!<br><strong>Ella</strong> – ¡Ah, sí…! Pues… no estaba preocupada.<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Él</strong> – Si quisieras volverte a casar, claro, lo entendería muy bien…<br><strong>Ella</strong> – Gracias.<br><strong>Él</strong> – Bueno, por lo tanto, tampoco es una obligación casarte con él…<br><strong>Ella</strong> – ¿Él?<br><strong>Él</strong> – ¡El tipo ese! Con quien vivirías si llegara yo a desaparecer. Más vale conservar tu independencia.<br><strong>Ella</strong> – ¿Mi independencia?<br><strong>Él</strong> – Es raro… No consigo imaginarte viviendo con otro…<br><strong>Ella</strong> (<em>ofendida</em>) – ¿Crees que nadie querría vivir conmigo?<br><strong>Él</strong> – Sí, sí. Por eso. A decir verdad… creo que tendría celos.<br><strong>Ella</strong> – ¿Cuando hayas muerto tendrás celos?<br><strong>Él</strong> – Sí…<br><strong>Ella</strong> – ¿Y si desapareciera antes?<br><strong>Él</strong> (<em>de mala fe</em>) – Pues nunca lo había pensado. (<em>Un tiempo</em>) Si me volviera yo a casar, ¿te enfadarías?<br><strong>Ella</strong> – No estaría aquí para verlo.<br><strong>Él</strong> – Sí, pero… ¿tendrías celos…?<br><em>Ella le mira, sospechosa, pero no contesta.</em><br><strong>Él</strong> – ¿Con quién me imaginarías?<br><strong>Ella</strong> – Quieres que te presente una amiga mía, por si acaso. ¿Es eso?<br><strong>Él</strong> – Pues… para lo niños, están los padrinos y las madrinas… Para los diputados, igual, están los suplentes. Si uno muere o dimite, hay en seguida un sustituto. Todo está previsto…<br><strong>Ella</strong> – Sí… y para los coches, hay las ruedas de recambio… (Sospechosa) ¿No me estarás diciendo que ya me has encontrado una sustituta…?<br><strong>Él</strong> – Pues no es tan fácil, fíjate.<br><em>Silencio.</em><br><strong>Él</strong> – Lo bueno de la bigamia es que en caso de defunción uno es viudo sólo a medias.<br><em>Ella le mira atónita.</em><br><strong>Ella</strong> – Sí…<br><em><strong>Negro.</strong></em></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Escena del crimen</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/escena-del-crimen/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 May 2025 14:00:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Casa]]></category>
		<category><![CDATA[Dramedias]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Policía]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro dentro del teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Personaje]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Escena del crimen, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Dramedias' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Ramírez, inspector de policía, entra, seguido por su adjunto, Sánchez. Miran a su alrededor.</em><br><strong>Ramírez</strong> – ¿No has tocado nada?<br><strong>Sánchez</strong> – No… ¿Qué habría podido tocar?<br><strong>Ramírez</strong> – Es verdad que… nunca he visto una escena del crimen tan… desesperadamente vacía.<br><strong>Sánchez</strong> – Sí…<br><strong>Ramírez</strong> – Va a ser complicado encontrar pistas.<br><strong>Sánchez</strong> – No veo qué podríamos mandar al laboratorio… aparte del aire que respiramos.<br><strong>Ramírez</strong> – Fíjate, es una idea…<br><strong>Sánchez</strong> – ¿Quiere que envíe una muestra de aire al laboratorio?<br><strong>Ramírez</strong> – No vemos el arma del crimen… Podría ser una intoxicación por gas.<br><strong>Sánchez</strong> – Solo una autopsia podría decirnos eso…<br><em>Ramírez vuelve a mirar a su alrededor.</em><br><strong>Ramírez</strong> – Una autopsia, de acuerdo, pero… ¿dónde están los cadáveres?<br><em>Sánchez también mira a su alrededor.</em><br><strong>Sánchez</strong> – Aparentemente, tampoco hay cadáveres.<br><strong>Ramírez</strong> – ¿Cómo que no hay cadáveres? Si no hay cadáveres, ¡no hay crimen! Y si no hay crimen, ¡no hay escena del crimen!<br><strong>Sánchez</strong> – Aun así debe haber víctimas. Si no, no estaríamos aquí.<br><strong>Ramírez</strong> – ¿Hay víctimas, pero no cadáveres?<br><strong>Sánchez</strong> – No veo ninguno…<br><strong>Ramírez</strong> – El autor de este crimen ha hecho desaparecer los cuerpos… ¿Pero cómo?<br><strong>Sánchez</strong> – Imagino que estamos aquí para descubrirlo…<br><em>Miran de nuevo a su alrededor y luego al suelo.</em><br><strong>Ramírez</strong> – No veo nada.<br><strong>Sánchez</strong> – Ah, creo que encontré algo.<br><strong>Ramírez</strong> – ¿Qué es?<br><strong>Sánchez</strong> – Un libro.<br><strong>Ramírez</strong> – ¿Un libro?<br><strong>Sánchez</strong> (<em>ojeando el libro</em>) – Un libro de teatro.<br><strong>Ramírez</strong> – ¿Cómo sabes que es un libro de teatro?<br><strong>Sánchez</strong> – Está publicado por las Ediciones La Comediateca.<br><strong>Ramírez</strong> – ¿Crees que esto puede ayudarnos en la investigación?<br><strong>Sánchez</strong> – Quién sabe… (<em>Sigue leyendo</em>.) Es inquietante… Los personajes aquí dentro llevan los mismos nombres que nosotros…<br><strong>Ramírez</strong> – ¿No?<br><strong>Sánchez</strong> – El inspector Ramírez y su adjunto Sánchez…<br><strong>Ramírez</strong> – Déjame ver… (<em>Coge el libro y lee unas páginas</em>.) Y su descripción coincide exactamente con las de las víctimas que estamos investigando.<br><strong>Sánchez</strong> – Entonces… Si consideramos esta hipótesis… ¿Seríamos personajes de teatro?<br><strong>Ramírez</strong> – Peor aún: estaríamos muertos…<br><strong>Sánchez</strong> – ¿Y nos habrían asignado a investigar nuestra propia desaparición…?<br><strong>Ramírez</strong> – Es el caso más extraño que he tenido en toda mi carrera.<br><strong>Sánchez</strong> – ¿Qué tipo de obra es esta? ¿Cómica? ¿Dramática?<br><strong>Ramírez</strong> – Ya sabes, yo del teatro…<br><strong>Sánchez</strong> – ¿Cuál es el título?<br><strong>Ramírez</strong> – «No es un drama.»<br><strong>Sánchez</strong> – No, no digo eso, pero… ¿cuál es el título de la obra?<br><strong>Ramírez</strong> – «No es un drama.» Ese es el título de la obra.<br><em>Se miran, atónitos.</em><br><strong>Sánchez</strong> – ¿Cómo podrían morir unos personajes de teatro? Si ni siquiera existen realmente.<br><strong>Ramírez</strong> – Todo esto es inusual.<br><strong>Sánchez</strong> – Morir en escena, además…<br><strong>Ramírez</strong> – Ah, ¿así que crees… que estamos en una escena de teatro?<br><em>Sánchez se vuelve hacia el público.</em><br><strong>Sánchez</strong> – Mirad a toda esa gente, en la oscuridad… Parece que han venido a vernos…<br><strong>Ramírez</strong> – Mierda, es cierto… ¿Quiénes son, según tú…? ¿Testigos?<br><strong>Sánchez</strong> – Tal vez están aquí para presenciar la reconstrucción.<br><strong>Ramírez</strong> – Es una locura… No me digas que, además, han pagado su entrada.<br><strong>Sánchez</strong> – Puedes preguntarles.<br><strong>Ramírez</strong> – ¿Crees que podemos hablarles?<br><strong>Sánchez</strong> – No sé…<br><strong>Ramírez</strong> – Podría ayudarnos en nuestra investigación…<br><strong>Sánchez</strong> – Tal vez hayan visto algo…<br><em>Ramírez se acerca a un espectador.</em><br><strong>Ramírez</strong> – Usted, ¿ha pagado su entrada?<br><em>Pequeña improvisación en función de la respuesta o la falta de respuesta del espectador.</em><br><strong>Sánchez</strong> – Y, si no… ¿Ha visto algo?<br><strong>Ramírez</strong> – Tendremos que arreglárnoslas solos, como de costumbre.<br><strong>Sánchez</strong> – Sí, porque, al parecer, nuestros personajes no han dejado un gran recuerdo…<br><strong>Ramírez</strong> – Es, lamentablemente, el destino de los mortales comunes. No dejar ningún recuerdo tras su paso por la tierra.<br><strong>Sánchez</strong> – Aun así… Nosotros, personajes de teatro…<br><strong>Ramírez</strong> – Es cierto… Uno esperaría que eso nos diera algo de notoriedad…<br><strong>Sánchez</strong> – La obra sería una porquería. Cuando es una obra maestra, la gente recuerda a los personajes, ¿no?<br><strong>Ramírez</strong> – Especialmente los papeles principales… Algunos personajes llegan a ser incluso más famosos que sus autores.<br><strong>Sánchez</strong> – Sherlock Holmes, por ejemplo. Todo el mundo se acuerda de él. Pero, ¿quién se acuerda del nombre del autor de Sherlock Holmes?<br><strong>Ramírez</strong> – Elemental, querido Watson. Es Conan Doyle.<br><strong>Sánchez</strong> – Lamentablemente, usted no es Sherlock Holmes.<br><strong>Ramírez</strong> – Ni usted el Doctor Watson.<br><strong>Sánchez</strong> – Si no, ya habríamos resuelto este enigma hace rato.<br><strong>Ramírez</strong> – Qué le vamos a hacer… Solo somos personajes secundarios.<br><strong>Sánchez</strong> – Aquellos de los que nadie se acuerda una vez cae el telón… ¿Quién dijo que la vida es un sueño?<br><strong>Ramírez</strong> – La vida… Parece larga, sobre todo al principio. Empiezas a decir tu texto en el primer acto.<br><strong>Sánchez</strong> – Al principio, no te das cuenta de que la obra ya está escrita.<br><strong>Ramírez</strong> – Y, poco a poco, te vas acordando de las palabras mientras las dices.<br><strong>Sánchez</strong> – Hasta que te acuerdas de ellas antes de decirlas.<br><strong>Ramírez</strong> – Y cuando la historia se acerca a su fin… Solo esperas no equivocarte al salir…<br><strong>Sánchez</strong> – Aquí huele a cerrado, ¿no?<br><strong>Ramírez</strong> – Es el olor del teatro.<br><strong>Sánchez</strong> – La buena noticia es que hemos logrado encontrar los cuerpos.<br><strong>Ramírez</strong> – Sí… Y parece que ya empiezan a oler.<br><strong>Sánchez</strong> – El olor de personajes en descomposición… <br><strong>Ramírez</strong> –Los de todas esas obras malas que no duraron en cartel.<br><strong><strong>Sánchez</strong></strong> – Las obras que no supieron encontrar su público, como dicen…<br><strong><strong>Ramírez</strong></strong> – En la que actuamos no debía estar en sintonía con los tiempos… Toma una muestra del aire ambiente. La mandaremos al laboratorio para verificar.<br><em>Sánchez saca una pequeña botella de su bolsillo, destapa el corcho, espera un momento, luego vuelve a tapar y guarda la botella en el bolsillo.</em><br><strong>Sánchez</strong> – Y ya está. La obra ha terminado.<br><strong>Ramírez</strong> – Es el momento de abandonar la escena. Definitivamente. Para nosotros, fue la última función…<br><strong>Sánchez</strong> – Solo queda salir por allí.<br><strong>Ramírez</strong> – Pensar que toda esta pobre gente ha pagado su entrada…<br><strong>Sánchez</strong> – No es un drama.<br><strong>Ramírez</strong> – Deberíamos haber llamado a esto «Autopsia de un fracaso».<br><strong>Sánchez</strong> – Yo habría preferido actuar en una obra maestra… Para pasar a la posteridad.<br><strong>Ramírez</strong> – Tal vez la próxima vez…<br><em>Salen</em>.<br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



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		<title>No es un drama</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/no-es-un-drama/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 May 2025 13:14:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Autor]]></category>
		<category><![CDATA[Carnicero]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Dramedias]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Íntimo]]></category>
		<category><![CDATA[Matrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Romántico]]></category>
		<category><![CDATA[Ecología]]></category>
		<category><![CDATA[Equívoco]]></category>
		<category><![CDATA[Mentira]]></category>
		<category><![CDATA[Veganismo]]></category>
		<category><![CDATA[Vegetarianismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>No es un drama, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Dramedias' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Él está ahí, visiblemente incómodo. Ella llega, lista para salir.</em><br><strong>Ella</strong> – Normalmente, siempre eres tú quien me espera… ¿Todavía no estás listo?<br><strong>Él</strong> – Sí, sí, yo… Me estoy poniendo la chaqueta.<br><strong>Ella</strong> – Tu chaqueta de cuero…<br><strong>Él</strong> – La tenía antes de conocerte… Fue un regalo de mi abuela… No sirve de nada tirarla ahora, ¿no? Quiero decir… De todas formas, ella ya está muerta.<br><strong>Ella</strong> – ¿Tu abuela está muerta?<br><strong>Él</strong> – ¡No mi abuela! ¡La vaca! Es de vaca…<br><strong>Ella</strong> – Claro… La vaca que sacrificaron en un matadero para que puedas cubrirte con su piel…<br><strong>Él</strong> – Mi próxima chaqueta será de cuero vegetal, te lo prometo. Dicen que ahora hacen imitaciones muy buenas, a base de piña o champiñones.<br><em>Se pone la chaqueta sin entusiasmo.</em><br><strong>Ella</strong> – Entonces, ¿hoy es el gran día?<br><strong>Él</strong> – Sí, parece que sí…<br><strong>Ella</strong> – Finalmente voy a conocer a tus padres… Empezaba a preguntarme si tenías vergüenza de mí.<br><strong>Él</strong> – ¡Qué cosas dices! Sería más bien lo contrario…<br><strong>Ella</strong> – ¿Lo contrario? ¿Por qué? ¿Te avergüenzas de tus padres?<br><strong>Él</strong> – No, no, pero…<br><strong>Ella</strong> – ¿Entonces de qué tienes miedo?<br><strong>Él</strong> – De nada, te lo aseguro.<br><strong>Ella</strong> – Más bien debería ser yo la que tuviera miedo. Me presentas a tus padres… Esto se vuelve oficial. Es casi un compromiso, ¿no?<br><strong>Él</strong> – Sí…<br><strong>Ella</strong> – ¡Muestra un poco de entusiasmo!<br><strong>Él</strong> – Escucha, tengo algo que decirte.<br><strong>Ella</strong> – Me estás asustando…<br><strong>Él</strong> – Es sobre mis padres, precisamente.<br><strong>Ella</strong> – ¿Tus padres? ¿Qué pasa con tus padres?<br><strong>Él</strong> – No es fácil de decir…<br><strong>Ella</strong> – Vamos, puedo escucharlo todo… En cualquier caso, si es importante, prefiero saberlo ahora. Me sentiré menos tonta…<br><strong>Él</strong> – Digamos que esta comida no va a ser exactamente lo que imaginabas. Mis padres son… ¿Cómo decirlo…?<br><strong>Ella</strong> – Son sordomudos. Se comunican en lenguaje de signos.<br><strong>Él</strong> – No…<br><strong>Ella</strong> – ¿Ciegos?<br><strong>Él</strong> – Tampoco.<br><strong>Ella</strong> – Son personas de baja estatura…<br><strong>Él</strong> – Peor que eso… Bueno, para ti, en todo caso.<br><strong>Ella</strong> – Ya veo… Votan a la derecha, y no te has atrevido a decírmelo. ¿Por eso no querías que los conociera antes?<br><strong>Él</strong> – No, no es eso.<br><strong>Ella</strong> – Claro, soy tonta. Me dijiste que eran libreros. No se puede vender libros y votar a la derecha.<br><strong>Él</strong> – Tranquila, mis padres no votan en absoluto.<br><strong>Ella</strong> – ¿Entonces qué?<br><strong>Él</strong> – Es sobre… La comida… En fin, sobre la comida en general.<br><strong>Ella</strong> – ¿La comida…?<br><strong>Él </strong>– No te he contado toda la verdad.<br><strong>Ella</strong> – Vale… Tus padres son judíos y comen kosher. ¿Cuál es el problema? ¡Se puede ser vegano y comer kosher! De hecho, es mucho más fácil. Es sobre todo la carne la que tiene que ser kosher, ¿no?<br><strong>Él</strong> – Sí… Bueno, no sé…<br><strong>Ella</strong> – Las frutas y verduras son muy ecuménicas. Estoy segura de que el veganismo podría acabar con todas las guerras religiosas. En la mesa, al menos, que ya es un comienzo… Mientras resolvemos el conflicto en Oriente Medio.<br><strong>Él</strong> – Es un poco más complicado que eso…<br><strong>Ella</strong> – ¿Qué? ¿El conflicto en Oriente Medio?<br><strong>Él</strong> – No, para mis padres.<br><strong>Ella</strong> – Entiendo… Son practicantes. Para complacerles, les has dejado creer que su futura nuera era judía. Y ahora no sabes cómo decirles que sales con una chica que no es judía…<br><strong>Él</strong> – Tranquila, nadie en la familia es judío.<br><strong>Ella</strong> – ¿Por qué crees que eso me preocuparía? ¿Qué clase de persona crees que soy?<br><strong>Él</strong> – No, el problema es que…<br><strong>Ella</strong> – Vamos, esto empieza a dar miedo.<br><strong>Él</strong> – Mis padres no son realmente libreros.<br><strong>Ella</strong> – ¿Cómo que no son realmente? Uno es librero o no lo es. ¿Cómo se puede no ser realmente librero?<br><strong>Él</strong> – No son libreros en absoluto… y no son tan veganos como te dije.<br><strong>Ella</strong> – ¿Cómo que no tan…?<br><strong>Él</strong> – Comen verduras, claro, pero…<br><strong>Ella</strong> – ¿Son solo vegetarianos? Bueno, tampoco es un drama. ¿Piensas que soy tan sectaria? ¿Pero por qué me dijiste que eran veganos?<br><strong>Él</strong> – Lo dije así… Sabía que era importante para ti.<br><strong>Ella</strong> – ¡Es contigo con quien voy a vivir! Compartes los mismos valores que yo, eso es suficiente. No se elige a la familia, ya es bien sabido. Así que menos aún a la familia política…<br><strong>Él</strong> – No sé cómo decírtelo…<br><strong>Ella</strong> – Entonces, tus padres no son libreros. ¿Y qué? ¿A qué se dedican?<br><strong>Él</strong> – Tienen la carnicería, justo en la esquina de la calle…<br><strong>Ella</strong> (<em>sorprendida</em>) – La carnicería…<br><strong>Él</strong> – La carnicería de carne de caballo… Entre el zapatero y el estanco, ¿sabes?<br><strong>Ella</strong> – Esto es una broma, ¿no?<br><strong>Él</strong> – No.<br><strong>Ella</strong> – Me dijiste que en tu familia todos eran veganos, excepto tu abuela, ¡y ahora me dices que voy a casarme con el hijo de un carnicero!<br><strong>Él</strong> – ¡No soy carnicero! Solo soy el hijo del carnicero…<br><strong>Ella</strong> – ¿Y pensabas decírmelo cuándo? ¿El día de la boda, durante la cena de celebración? ¿Entre el chorizo de burro y el filete de caballo?<br><strong>Él</strong> – ¡Pero no! Ya te lo estoy diciendo ahora…<br><strong>Ella</strong> – Te recuerdo que mis padres, ellos sí, son veganos. Y lo llevan muy en serio.<br><strong>Él</strong> – ¿En serio?<br><strong>Ella</strong> – Si te hace gracia, a mí no… Y ahora, ¿qué hacemos?<br><strong>Él</strong> – Yo soy realmente vegano. Bueno, lo soy desde que te conocí… No cambia nada entre nosotros, ¿verdad?<br><strong>Ella</strong> – Quizás para ti no signifique nada, pero para mí significa mucho…<br><strong>Él</strong> – ¿Estás enfadada?<br><strong>Ella</strong> – Voy a necesitar tiempo para reflexionar sobre todo esto, efectivamente. (Ella duda.) Pero no lo haré ahora. Nos han invitado, ¿no? Así que voy a ir… No soy de las que se echan atrás, que te quede claro. Hablaremos de esto después. ¿Vamos?<br><strong>Él</strong> – El problema es que…<br><strong>Ella</strong> – ¿Es que hay otro problema?<br><strong>Él</strong> – No me atreví a decirles que no comes carne.<br><strong>Ella</strong> – No, dime que no es cierto…<br><strong>Él</strong> – No estoy seguro de que lo comprendieran… Ya no son muy jóvenes… A su edad, no sirve de nada forzarlos… Podría incluso matarlos, ¿sabes? Mi padre tiene el corazón delicado…<br><strong>Ella</strong> – Podrías habérselo dicho, yendo con cuidado…<br><strong>Él</strong> – Digamos que no encontré el momento adecuado…<br><strong>Ella</strong> – Claro…<br><strong>Él</strong> – Siempre puedes comer las verduras… Solo tienes que decir que no tienes mucho apetito… Que estás enferma…<br><strong>Ella</strong> – ¿Sabes qué? Creo que el enfermo eres tú.<br><em>Ella se quita la chaqueta.</em><br><strong>Él</strong> – Así que no vienes…<br><strong>Ella</strong> (<em>horrorizada</em>) – ¿Una carnicería de carne de caballo?<br><strong>Él</strong> – Entonces, ¿prefieres abandonar a su triste suerte a un hijo de carnicero recientemente convertido al veganismo? Sin ti, corro el riesgo de recaer, ya lo sabes…<br><strong>Ella</strong> – ¿Encima me tomas el pelo?<br><strong>Él</strong> – No me mires así, siento como si fueras a matarme.<br><strong>Ella</strong> – La verdad es que… te confieso que me entran ganas de asesinarte.<br><strong>Él</strong> – ¡Cálmate, te lo ruego! Recuerda que eres vegana… y que para ti el sexto mandamiento es el más sagrado de los diez.<br><strong>Ella</strong> – ¿El sexto…?<br><strong>Él</strong> – ¡No matarás!<br><strong>Ella</strong> – Voy a estrangularte, y luego me confesaré.<br><em>Ella se acerca a él, amenazante.</em><br><strong>Él</strong> – No hagas eso, te lo ruego.<br><strong>Ella</strong> – No sé qué es lo que me detiene…<br><strong>Él</strong> – ¿Entonces realmente te creíste esa historia?<br><strong>Ella</strong> – ¿Qué?<br><strong>Él</strong> – Vamos… ¡las carnicerías de carne de caballo ya no existen desde hace mucho! En la esquina de la calle, entre el estanco y el zapatero, ¡es una panadería! Si hicieras la compra más a menudo, lo sabrías…<br><strong>Ella</strong> – ¿Tus padres no son carniceros?<br><strong>Él</strong> – Mis padres son libreros, votan a la izquierda y son veganos. Como te he dicho siempre.<br><strong>Ella</strong> – ¡Estás loco! ¿Por qué me contaste una historia así?<br><strong>Él</strong> – Para ver hasta qué punto me quieres… Ahora ya lo tengo claro. ¿Entonces habrías rechazado casarte con el hijo de un carnicero?<br><strong>Ella</strong> – No sé… No, probablemente no. Pero habría terminado matándote, de eso seguro.<br><strong>Él</strong> – Entonces, ¿habría sido una tragedia? ¿Los Capuleto carniceros y los Montesco veganos…?<br><strong>Ella</strong> – Pero al final, sigue siendo una comedia de enredo.<br><strong>Él</strong> – Uno no cambia…<br><strong>Ella</strong> – No es un drama.<br><strong>Él</strong> – Bueno, ¿vamos? Vamos a llegar tarde.<br><strong>Ella</strong> – Vamos. No habrás olvidado el pastel de zanahoria…<br><strong>Él </strong>– Tranquila, cariño, ya está en el coche.<br><strong>Ella</strong> – Por cierto, ¿esto era una propuesta de matrimonio?<br><strong>Él</strong> – Sí…<br><strong>Ella</strong> – Sin duda, la más sorprendente que una mujer haya oído jamás.<br><strong>Él</strong> – Soy dramaturgo, después de todo. Llevo una semana preparándola. Entonces, ¿cuál es tu respuesta?<br><strong>Ella</strong> – Creo que esperaré a ver a tus padres antes de responder.<br><em>Salen juntos.</em><br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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		<title>Demasiado tiempo</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/demasiado-tiempo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 May 2025 12:25:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[¡Demasiado es demasiado!]]></category>
		<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Amigo]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Inmortalidad]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempo]]></category>
		<category><![CDATA[Cristóbal Colón]]></category>
		<category><![CDATA[Existencialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Jesús]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Demasiado tiempo, un sketch humorístico extraído de la recopilación '¡Demasiado es demasiado!' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje está aquí. Llega un segundo.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Crees que nos recordarán después de nuestra muerte?<br><strong>Dos</strong> – ¿Quieres decir… las personas que nos conocieron cuando estábamos vivos? La familia, los amigos…<br><strong>Uno</strong> – No, me refiero… después. Cuando todas las personas que nos conocieron también estén muertas.<br><strong>Dos</strong> – Ya veo… ¿Pasaremos a la posteridad?<br><strong>Uno</strong> – ¿Por qué no?<br><strong>Dos</strong> – Tendríamos que haber hecho algo realmente significativo, ¿no?<br><strong>Uno</strong> – Supongamos que hemos hecho algo realmente significativo.<br><strong>Dos</strong> – De acuerdo… Como… acabar con el apartheid como Nelson Mandela.<br><strong>Uno</strong> – Mandela no fue hace tanto tiempo. Todavía hay personas que lo conocieron personalmente… No hay garantía de que dentro de cien años…<br><strong>Dos</strong> – Vale… Entonces estamos hablando de quedarnos para siempre en la memoria colectiva.<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué hay que hacer para acceder a la inmortalidad, a tu parecer…?<br><strong>Dos</strong> – ¿Exterminar a millones de personas, como Hitler o Pol Pot?<br><strong>Uno</strong> – Digamos que dejando un buen recuerdo, si es posible.<br><strong>Dos</strong> – ¿Descubrir América, como Cristóbal Colón…?<br><strong>Uno</strong> – No estoy seguro de que los indios guarden un buen recuerdo… Pero es cierto. Fue hace quinientos años, y todo el mundo aún lo recuerda.<br><strong>Dos</strong> – Fundar una religión, como Jesucristo…<br><strong>Uno</strong> – Fue hace 2000 años.<br><strong>Dos</strong> – Y probablemente lo recuerden durante mucho tiempo más.<br><strong>Uno</strong> – Sí, pero hay personas conocidas desde hace mucho más tiempo.<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><strong>Uno</strong> – ¿Sabes quién es el ser humano más antiguo del que aún se recuerda hoy en día?<br><strong>Dos</strong> – ¿Lucy?<br><strong>Uno</strong> – Lucy no es más que un montón de huesos. El esqueleto ni siquiera está completo. Y no sabemos nada de ella.<br><strong>Dos</strong> – Sabemos que era una mujer.<br><strong>Uno</strong> – Eso es bastante escaso para pasar a la posteridad. Especialmente porque seguramente no se llamaba Lucy cuando estaba viva.<br><strong>Dos</strong> – Bueno… ¿Entonces quién?<br><strong>Uno</strong> – El faraón Narmer. Vivió hace cinco mil años. Es el personaje histórico más antiguo del que aún se recuerda hoy en día, por haber unificado el Alto y el Bajo Egipto.<br><strong>Dos</strong> – Yo no lo recuerdo.<br><strong>Uno</strong> – Los egiptólogos sí lo recuerdan.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y cuando ya no haya más egiptólogos?<br><strong>Uno</strong> – Siempre habrá algunos egiptólogos, ¿no?<br><strong>Dos</strong> – ¿Siempre, crees? ¿Y cuando la Tierra sea destruida por la locura de los hombres?<br><strong>Uno</strong> – Seguro que aún quedará algún egiptólogo entre los sobrevivientes.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y cuando el Sol absorba la Tierra, dentro de cinco mil millones de años?<br><strong>Uno</strong> – Para entonces, quizás los humanos hayan encontrado la manera de colonizar otro planeta.<br><strong>Dos</strong> – ¿Llevando consigo a un egiptólogo? No estoy seguro de que los escojan para salvarlos en primer lugar…<br><strong>Uno</strong> – De todas formas, seguirá en los libros de egiptología.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y cuando el universo se autodestruya, ya sea por el big crunch o el big freeze, según la teoría que se verifique en ese momento?<br><strong>Uno</strong> – Sí… Para entonces, seguro que no habrá nadie que se acuerde de nosotros.<br><strong>Dos</strong> – Aunque ya hay mucha gente que nos ha olvidado y aún no estamos muertos.<br><strong>Uno</strong> – Tienes razón… ¿Para qué molestarse en intentar hacer algo significativo para acceder a la inmortalidad? Si, de todas formas, a largo plazo, todos estamos condenados a caer en el olvido.<br><em>Silencio.</em><br><strong>Dos</strong> – Vamos a tomar otra copa para olvidar esta triste realidad…<br><strong><em>Oscuro</em></strong>.</p>



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		<title>Demasiado bueno</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/demasiado-bueno/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 May 2025 10:00:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[¡Demasiado es demasiado!]]></category>
		<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Comedia de lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Iglesia]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Sacerdote]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Sociabilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Aburrimiento]]></category>
		<category><![CDATA[IA]]></category>
		<category><![CDATA[Jesús]]></category>
		<category><![CDATA[Paraíso]]></category>
		<category><![CDATA[Sentido de la vida]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Demasiado bueno, un sketch humorístico extraído de la recopilación '¡Demasiado es demasiado!' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje está allí, vestido de negro con un cuello blanco de cura. Llega otro, vestido en un estilo muy popular.<br></em><strong>Dos</strong> – Buenos días, padre.<br><strong>Uno</strong> – Buenos días, hijo. ¿En qué puedo ayudarte?<br><strong>Dos</strong> – Bueno, verás… Me gustaría saber cómo asegurarme de ir al paraíso.<br><strong>Uno</strong> – ¿Asegurarte…? Sabes, el paraíso no es algo garantizado para nadie, hijo mío.<br><strong>Dos</strong> – ¿Ni siquiera para las curas?<br><strong>Uno</strong> – Todos somos pobres pecadores. Yo también. ¿Sabes lo que dijo Jesús a aquellos que querían apedrear a una mujer adúltera?<br><strong>Dos</strong> – No… ¿Qué dijo?<br><strong>Uno</strong> – Que el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.<br><strong>Dos</strong> – Vale, pero aparte de evitar lapidar a las mujeres… Tiene que haber algunas cosas para ganar puntos, ¿no?<br><strong>Uno</strong> – Tampoco es un juego con una puntuación que alcanzar, más allá de la cual la entrada sea automática. Es a discreción de Dios.<br><strong>Dos</strong> – Pero seguro que tienes alguna idea, ¿verdad? Después de todo, eres el especialista…<br><strong>Uno</strong> – Claro… Digamos que… Hay que esforzarse por hacer el bien a nuestro alrededor.<br><strong>Dos</strong> – Hacer el bien.<br><strong>Uno</strong> – Hay que ser bueno.<br><strong>Dos</strong> – Sí.<br><strong>Uno</strong> – Parece que eso te sume en la perplejidad, hijo mío.<br><strong>Dos</strong> – Es decir, es por lo que a menudo dice mi mujer.<br><strong>Uno</strong> – ¿Tu mujer?<br><strong>Dos</strong> – De bueno, eres tonto.<br><strong>Uno</strong> – ¿Perdón?<br><strong>Dos</strong> – De bueno, eres tonto. Eso es lo que me dice mi mujer.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y qué entiendes por eso, hijo mío?<br><strong>Dos</strong> – Bueno… Ella parece insinuar que cuando eres demasiado bueno, los demás se aprovechan.<br><strong>Uno</strong> – Ya veo.<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué piensas tú al respecto, padre? ¿Crees que se puede ser demasiado bueno?<br><strong>Uno</strong> – ¿Demasiado bueno? Pues…<br><strong>Dos</strong> – Porque yo solo quiero ser lo suficientemente bueno como para ir al paraíso, pero no tanto como para que me tomen por tonto, ¿sabes?<br><strong>Uno</strong> – Lo entiendo.<br><strong>Dos</strong> – Entonces, ¿cuál es el punto medio?<br><strong>Uno</strong> – Es decir que…<br><strong>Dos</strong> – Tomemos a Jesús, por ejemplo.<br><strong>Uno</strong> – ¿Jesús?<br><strong>Dos</strong> – ¿No crees que era un poco demasiado bueno?<br><strong>Uno</strong> – Pero vamos… ¿Por qué dices eso?<br><strong>Dos</strong> – Al final, acabó en la cruz…<br><strong>Uno</strong> – Es cierto.<br><strong>Dos</strong> – De bueno, eres tonto, te digo yo. Mi mujer tiene razón.<br><strong>Uno</strong> – Dios mío… Tal vez no esté del todo equivocada.<br><strong>Dos</strong> – ¿Acaso acabó en el paraíso, al menos?<br><strong>Uno</strong> – ¿Quién?<br><strong>Dos</strong> – ¡Jesús!<br><strong>Uno</strong> – ¿Jesús? ¿En el paraíso? Debo admitir que es una pregunta… que nunca me he planteado.<br><strong>Dos</strong> – ¿Pero entonces dónde está?<br><strong>Uno</strong> – ¿Dónde?<br><strong>Dos</strong> – Si no está en el paraíso, ¿dónde está?<br><strong>Uno</strong> – Bueno… No lo sé.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y qué hace todo el día?<br><strong>Uno</strong> – ¿Cómo ocupa sus días Jesús…? Debo admitir que ahí también me has pillado.<br><strong>Dos</strong> – Voy a preguntarle a Chat GPT sobre esto.<br><em>Saca su móvil y empieza a escribir en el teclado.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Y entonces?<br><strong>Dos</strong> – Según Chat GPT, Jesús espera a que Dios le ordene volver a la Tierra…<br><strong>Uno</strong> – Espera…?<br><strong>Dos</strong> – Espera.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y no hace nada más?<br><strong>Dos</strong> – Es lo que dice Chat GPT.<br><strong>Uno</strong> – Bueno…<br><strong>Dos</strong> – Seguro que hace algo mientras espera. Pero ¿qué?<br><strong>Uno</strong> – No lo sé…<br><strong>Dos</strong> – Si ni siquiera Chat GPT sabe dónde está Jesús ni qué hace todo el día…<br><strong>Uno</strong> – Por otro lado, hijo mío, ya sabes lo que dicen…<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué?<br><strong>Uno</strong> – Grande es el misterio de la fe…<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><strong>Uno</strong> – Sí…<br><em>Un momento.</em><br><strong>Dos</strong> – De bueno, eres tonto, te digo yo…<br><em><strong>Oscuro.</strong></em></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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		<title>Demasiado radical</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/demasiado-radical/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 May 2025 09:57:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[¡Demasiado es demasiado!]]></category>
		<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Cliente]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Detective]]></category>
		<category><![CDATA[Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Jubilación]]></category>
		<category><![CDATA[Médico]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Paciente]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Vejez]]></category>
		<category><![CDATA[Código]]></category>
		<category><![CDATA[Paranoia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Demasiado radical, un sketch humorístico extraído de la recopilación '¡Demasiado es demasiado!' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje está allí, vestido de la forma más discreta posible (con un impermeable y gafas oscuras, por ejemplo). Llega un segundo personaje, con estilo muy tradicional. Vacila un poco antes de dirigirse al primero.</em><br><strong>Dos</strong> – Buenos días, soy…<br><strong>Uno</strong> – No tan rápido… ¿Tiene la frase clave?<br><strong>Dos</strong> – Ah, sí… Es verdad… La frase clave… ¿Qué era…? Se me olvida un poco, ya sabe… Y como me dijo que bajo ningún concepto la anotara en papel. Así que déjeme recordar… ¡Ya está! Una pera al día mantiene al médico alejado…<br><strong>Uno</strong> – Siempre y cuando se apunte bien.<br><strong>Dos</strong> – Eso lo dijo Churchill, ¿verdad? Espero que como él, usted no me proponga solo sangre y lágrimas.<br><strong>Uno</strong> – En realidad… No es una pera, es una manzana, pero bueno… Tampoco hay que ser demasiado rígido.<br><strong>Dos</strong> – Una manzana, claro… No sé por qué dije pera… Debo haber pensado en… una pera de lavativa.<br><strong>Uno</strong> – ¿Una pera de lavativa?<br><strong>Dos</strong> – El médico, la pera de lavativa…<br><strong>Uno</strong> – Muy bien… ¿Y entonces…?<br><em>El otro le extiende la mano para presentarse.</em><br><strong>Dos</strong> – Alex Riviera. Gracias por recibirme…<br><strong>Uno</strong> – Dani Belmonte, de la Agencia de Detectives Belmonte y Belmonte.<br><strong>Dos</strong> – Señor Belmonte…<br><strong>Uno</strong> – Por supuesto, ese no es mi verdadero apellido.<br><strong>Dos</strong> – Por supuesto.<br><strong>Uno</strong> – Puede llamarme BB.<br><strong>Dos</strong> – ¿BB?<br><strong>Uno</strong> – ¡BB! Belmonte y Belmonte…<br><strong>Dos</strong> – Claro.<br><strong>Uno</strong> – ¿Está seguro de que nadie le ha seguido?<br><strong>Dos</strong> – He cambiado de taxi tres veces para venir aquí, como usted me indicó. Y dejé mi móvil en casa para no ser localizado por GPS.<br><strong>Uno</strong> – Muy bien, entonces le escucho.<br><strong>Dos</strong> – No es fácil de decir, ya sabe… A mi edad, nunca pensé que llegaría a esto algún día…<br><strong>Uno</strong> – No se preocupe, estoy acostumbrado… ¿Entonces de qué se trata? ¿Adulterio? ¿Búsqueda de herederos? ¿Espionaje industrial?<br><strong>Dos</strong> – Me gustaría… que encontrara a alguien para mí.<br><strong>Uno</strong> – Muy bien… ¿Un amigo perdido? ¿Un amor de juventud? ¿Un hijo ilegítimo?<br><strong>Dos</strong> – Más bien… un médico que aún admita nuevos pacientes.<br><strong>Uno</strong> – Entiendo…<br><strong>Dos</strong> – Sé que mi solicitud puede sorprenderle…<br><strong>Uno</strong> – Usted es el tercero esta semana.<br><strong>Dos</strong> – ¿Ah, sí…?<br><strong>Uno</strong> – Lamentablemente, no hago milagros.<br><strong>Dos</strong> – Lo entiendo. ¿Pero me permitirá al menos tener esperanza…?<br><strong>Uno</strong> – Hoy en día, ya sabe, encontrar un médico para un paciente sano es más difícil que encontrar al amante de su esposa para un cornudo.<br><strong>Dos</strong> – Me lo imagino. Pero he intentado de todo, créame. Incluso he consultado a una vidente.<br><strong>Uno</strong> – Ya veo…<br><strong>Dos</strong> – Ella me encontró un viejo médico en un pueblo de Extremadura. Estaba incluso dispuesto a mudarme allí.<br><strong>Uno</strong> – ¿En Extremadura?<br><strong>Dos</strong> – Sí, eso pensé yo también, era un poco radical, pero bueno… Ni siquiera tuve que tomar esa difícil decisión. Murió unos días después.<br><strong>Uno</strong> – A veces los médicos también tienen una salud frágil.<br><strong>Dos</strong> – Tenía 102 años.<br><strong>Uno</strong> – Ah, ya veo…<br><strong>Dos</strong> – Incluso hice una peregrinación a Lourdes, pero allí también…<br><strong>Uno</strong> – Es un desierto médico…<br><strong>Dos</strong> – Usted es mi última esperanza…<br><strong>Uno</strong> – Es decir, hoy en día… para que un médico acepte un nuevo paciente, tiene que morir uno de sus propios pacientes antes que él.<br><strong>Dos</strong> – Soy perfectamente consciente de eso.<br><strong>Uno</strong> – Y para ocupar el lugar del difunto, también debe ser el primero en enterarse de su fallecimiento.<br><strong>Dos</strong> – Eso es lo que entendí.<br><strong>Uno</strong> – Lo cual, por cierto, no siempre es muy tranquilizador.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y por qué no?<br><strong>Uno</strong> – Elegir a un médico cuyos pacientes caen como moscas…<br><strong>Dos</strong> – Es verdad, no lo había pensado.<br><strong>Uno</strong> – Si quiere, puedo recomendarle a un colega.<br><strong>Dos</strong> – ¿Otro detective, quiere decir? Especializado más en medicina.<br><strong>Uno</strong> – Pensaba más bien… en un asesino a sueldo.<br><strong>Dos</strong> – No estoy seguro de entender…<br><strong>Uno</strong> – Como le dije, para que se libere una plaza…<br><strong>Dos</strong> – Tiene que morir un paciente.<br><strong>Uno</strong> – Entonces, si es usted quien encarga la ejecución, por supuesto…<br><strong>Dos</strong> – Seré el primero en enterarme de que se ha liberado una plaza…<br><strong>Uno</strong> – Y al menos, en ese caso, la responsabilidad de la muerte de ese paciente no recaerá en su médico.<br><strong>Dos</strong> – Lo que me permitiría tener la esperanza de que no es necesariamente un mal médico.<br><strong>Uno</strong> – Eso es todo lo que puedo ofrecerle, desafortunadamente.<br><strong>Dos</strong> – Voy a tomarme un tiempo para pensarlo.<br><strong>Uno</strong> – No mucho, porque ya sabe… incluso los asesinos a sueldo están empezando a estar un poco ocupados. Al menos los más profesionales entre ellos.<br><strong>Dos</strong> – Los más profesionales…?<br><strong>Uno</strong> – Hay que elegir a alguien lo suficientemente discreto. No vaya a ser que termine usted en la cárcel por haber contratado un asesinato.<br><strong>Dos</strong> – Aunque… en la cárcel, al menos, probablemente tendría un médico.<br><strong>Uno</strong> – Eso, querido amigo, no está para nada garantizado.<br><strong>Dos</strong> – Bueno… optaré por un asesino a sueldo… ¿Tiene a alguien de confianza que pueda recomendarme?<br><em>El otro le entrega una tarjeta de visita.</em><br><strong>Dos</strong> – Domínguez y Domínguez, asesinos a sueldo graduados.<br><strong>Uno</strong> – Por supuesto, supongo que esos tampoco son sus nombres reales.<br><strong>Dos</strong> – Curiosamente, sí lo son.<br><strong>Uno</strong> – Bien. Gracias, Doctor. Quiero decir, gracias, Señor Belmonte…<br><strong>Dos</strong> – A su disposición…<br><strong>Uno</strong> – Y por cierto… ¿no sabrá de casualidad de un buen dentista…? (El otro lo mira, pero no responde) De acuerdo…<br><strong><em>Oscuro</em></strong>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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		<item>
		<title>Zoquetes</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/zoquetes/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 May 2025 16:17:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Conocimiento]]></category>
		<category><![CDATA[De verdad y de broma]]></category>
		<category><![CDATA[Distopía]]></category>
		<category><![CDATA[Extraterrestre]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Gasolinera]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Investigador]]></category>
		<category><![CDATA[Humanidad]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Zoquetes, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'De verdad y de broma' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje está presente, otro llega.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Entonces, ya está? ¿Han logrado descifrar su mensaje?<br><strong>Dos</strong> – Nuestros mejores especialistas están en ello. No debería tardar mucho. He pedido que me envíen la transcripción directamente a mi móvil.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y su nave espacial?<br><strong>Dos</strong> – Ya está en órbita alrededor de la Tierra.<br><strong>Uno</strong> – ¿Se da cuenta? ¡Es un momento único en la historia de la Humanidad! Por primera vez, vamos a entrar en contacto con una civilización extraterrestre.<br><strong>Dos</strong> – Sí. Estoy deseando saber qué tienen que decirnos.<br><strong>Uno</strong> – Si han conseguido llegar hasta nosotros, es que dominan técnicas que nosotros ni siquiera conocemos. Seguro que tienen un montón de cosas que enseñarnos.<br><strong>Dos</strong> – Y ellos también estarán curiosos por conocernos a nosotros.<br><strong>Uno</strong> – Aunque estén más avanzados que nosotros tecnológicamente, seguramente podemos ofrecerles muchas cosas que ellos no tienen.<br><strong>Dos</strong> – Claro. En el ámbito artístico, por ejemplo.<br><strong>Uno</strong> – Sí. O… no sé, tal vez… en política…<br><strong>Dos</strong> – ¿Política, cree usted?<br><strong>Uno</strong> – No, política quizá no.<br><strong>Dos</strong> – Es cierto que no somos necesariamente un ejemplo a seguir en todos los aspectos, pero… tampoco hace falta contárselo todo de inmediato.<br><strong>Uno</strong> – Tiene razón, por ahora, mejor mostrarles nuestra mejor cara.<br><em>El móvil del otro emite un sonido indicando que ha llegado un mensaje. Se quedan un momento paralizados. El segundo mira la pantalla de su teléfono.</em><br><strong>Dos</strong> – Ya está, hemos logrado descifrar su mensaje.<br><strong>Uno</strong> – Por fin vamos a saberlo.<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué hago?<br><strong>Uno</strong> – ¡Pues léalo!<br><em>El otro mira la pantalla de su móvil y parece muy sorprendido.</em><br><strong>Dos</strong> – Es bastante corto…<br><strong>Uno</strong> – Es un primer contacto. ¿Pero qué dice?<br><strong>Dos</strong> (<em>leyendo</em>) – Sin combustible. Solicitamos autorización para repostar hidrógeno en su planeta… para poder continuar nuestro viaje.<br><strong>Uno</strong> – ¿Sin combustible?<br><strong>Dos</strong> – Vamos, que se han quedado secos.<br><strong>Uno</strong> – Para poder continuar su viaje… ¿En resumen, nos ven como una gasolinera?<br><strong>Dos</strong> – Eso parece.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y entonces… no tienen intención de aprovechar para conocernos mejor?<br><em>El otro revisa su pantalla.</em><br><strong>Dos</strong> – Por lo visto… solo quieren repostar.<br><em>Consternación</em>.<br><strong>Uno</strong> – Ahora que hemos descifrado el código, podemos comunicarnos con ellos, ¿no?<br><strong>Dos</strong> – Sí, supongo.<br><strong>Uno</strong> – En ese caso… pregunte a nuestros visitantes del espacio cuál es el objetivo exacto de su viaje.<br><em>El otro teclea algo en su móvil.</em><br><strong>Dos</strong> – Enviado.<br><em>Silencio. Se miran ansiosos. Nuevo sonido que anuncia la llegada de una respuesta. El segundo mira su pantalla.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Entonces? ¿Cuál es el objetivo de esta misión de exploración? Si no es para conocernos a nosotros…<br><strong>Dos</strong> (<em>leyendo</em>) – Se trata de averiguar si, aparte de ellos, existe en el universo alguna forma de vida inteligente.<br><strong>Uno</strong> – ¿Una forma de vida inteligente?<br><strong>Dos</strong> – Una forma de vida inteligente…<br><strong>Uno</strong> – ¿Y nosotros, qué?<br><strong>Dos</strong> – Me temo que solo hay una respuesta posible a esa pregunta.<br><strong>Uno</strong> – Me imagino cuál es…<br><strong>Dos</strong> – Nos consideran unos zoquetes completos.<br><em>Se miran consternados.<br><strong>Negro</strong>.</em></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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		<title>Evasión</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/evasion-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 May 2025 16:03:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[De verdad y de broma]]></category>
		<category><![CDATA[Extraterrestre]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia]]></category>
		<category><![CDATA[Policía]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempo]]></category>
		<category><![CDATA[Pez]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Evasión, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'De verdad y de broma' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Dos personajes en una celda de prisión.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Cuánto tiempo llevas en la cárcel?<br><strong>Dos</strong> – Hará diez años el 25 de diciembre.<br><strong>Uno</strong> – ¿El 25 de diciembre? ¿Mataste a Papá Noel para robarle el saco?<br><strong>Dos</strong> – Casi… Maté a mi padre para que dejara de darme tortazos…<br><strong>Uno</strong> – ¿Y te dieron cadena perpetua por eso?<br><strong>Dos</strong> – Los jueces también tienen hijos. Les da pavor que los críos maten a su viejo por razones tan fútiles.<br><strong>Uno</strong> – El que te condenó también debía pegar a sus hijos. O peor…<br><strong>Dos</strong> – Tendría que haberlo hecho dos años antes. Aún era menor de edad, la condena habría sido más ligera.<br><strong>Uno</strong> – Pensar demasiado tiempo nunca es bueno.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y tú?<br><strong>Uno</strong> – ¿Yo? No lo sé…<br><strong>Dos</strong> – ¿No sabes por qué estás aquí o no sabes desde cuándo?<br><strong>Uno</strong> – El porqué prefiero olvidarlo. Y el desde cuándo… Después de veinte años, dejé de contar.<br><strong>Dos</strong> – Empiezo a preguntarme si algún día nos dejarán salir.<br><strong>Uno</strong> – No estoy seguro de querer salir ya.<br><strong>Dos</strong> – ¿Por qué dices eso?<br><strong>Uno</strong> – Después de tantos años encerrado… Fuera, ya no reconoceremos nada. Ni a nadie.<br><strong>Dos</strong> – Y nadie nos reconocerá.<br><strong>Uno</strong> – El último café que tomé en un bar, lo pagué en pesetas, ¿te das cuenta?<br><strong>Dos</strong> – Es como si estuviéramos muertos todo este tiempo. Enterrados vivos. Un día, nos devolverán de golpe a la vida. Será como un segundo nacimiento.<br><strong>Uno</strong> – Pero en lugar de ser recién nacidos, con padres que cuiden de nosotros, seremos ancianos, sin nadie que nos dé la mano.<br><strong>Dos</strong> – Como peces que vuelven al mar y ya no saben nadar. Porque han pasado demasiado tiempo fuera del agua.<br><strong>Uno</strong> – Qué tontería lo que dices… De todas formas, fuera del agua, los peces se asfixian y mueren.<br><strong>Dos</strong> – Sí… Me siento como un pez fuera del agua.<br><strong>Uno</strong> – Terminamos en la cárcel porque no estábamos adaptados a la vida en sociedad. ¿Crees que después de treinta años en prisión estaremos más adaptados que antes?<br><strong>Dos</strong> – Simplemente no tomamos las decisiones correctas. ¿Qué querías ser tú cuando eras niño?<br><strong>Uno</strong> – Cuando jugábamos a policías y ladrones, siempre quería ser policía. No sé dónde me equivoqué. ¿Y tú?<br><strong>Dos</strong> – Yo quería ser astrofísico. Pero era demasiado tonto.<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué es eso de astrofísico?<br><strong>Dos</strong> – Las estrellas, los planetas, todo eso.<br><strong>Uno</strong> – Ah, claro… La astrología, ¿no? ¿De qué signo eres tú?<br><strong>Dos</strong> – Piscis.<br><strong>Uno</strong> – Ah, ya veo…<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué piensas tú? ¿Crees que estamos solos en el universo?<br><strong>Uno</strong> – De todas formas, estamos solos en el mundo. Así que, ¿qué más da si hay marcianos o no?<br><strong>Dos</strong> – Nos dieron cadena perpetua. Una invasión extraterrestre es lo único que podría salvarnos, ¿no?<br><strong>Uno</strong> – Sí.<br><strong>Dos</strong> – En la Revolución francesa, tomaron la Bastilla y liberaron a los prisioneros.<br><strong>Uno</strong> – ¿Entonces ese es tu plan de evasión?<br><strong>Dos</strong> – ¿Tienes otro?<br><strong>Uno</strong> – Tienes razón, los marcianos son la única esperanza que nos queda.<br><strong>Dos</strong> – Lamentablemente, todavía no he encontrado la forma de contactar con ellos.<br><em>Un momento de pausa.</em><br><strong>Uno</strong> – Y suponiendo que existan los marcianos, y que consigas enviarles un mensaje. ¿Qué les dirías para convencerlos de que vengan a liberarnos?<br><strong>Dos</strong> – No lo sé… ¿Tienes alguna idea tú?<br><strong>Uno</strong> – Depende… Según tú, los extraterrestres, ¿están del lado de los policías o de los ladrones?<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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		<title>Una ratonera</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/una-ratonera/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 May 2025 15:51:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[De verdad y de broma]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Sin techo]]></category>
		<category><![CDATA[Ratón]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Una ratonera, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'De verdad y de broma' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Dos personajes, que parecen vagabundos pero que podrían llevar máscaras de ratones, miran fijamente hacia delante.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Ves ese queso, ahí?<br><strong>Dos</strong> – No veo otra cosa desde hace rato.<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Uno</strong> – ¿Por qué no nos hemos lanzado aún sobre él?<br><strong>Dos</strong> – No lo sé. Desconfío.<br><strong>Uno</strong> – Yo también.<br><strong>Dos</strong> – Es demasiado bueno para ser verdad.<br><strong>Uno</strong> – Ese queso está un poco demasiado fresco.<br><strong>Dos</strong> – Parece que acaba de salir del frigorífico.<br><strong>Uno</strong> – No se parece a los trozos de queso que encontramos en el suelo o en los cubos de basura.<br><strong>Dos</strong> – En los cubos, solo hay costras.<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Uno</strong> – Y además, ¿qué es ese cacharro?<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué cacharro?<br><strong>Uno</strong> – Ese trozo de queso, está puesto sobre una tablita.<br><strong>Dos</strong> – Ah, sí… Estaba tan fascinado por el queso que no había visto la tablita.<br><strong>Uno</strong> – Una pequeña tabla, con una barra de metal amarilla.<br><strong>Dos</strong> – Amarilla como el oro.<br><strong>Uno</strong> – Sí.<br><strong>Dos</strong> – Brilla, es bonita.<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué podría ser?<br><strong>Dos</strong> – ¿Una bandeja para queso?<br><strong>Uno</strong> – Normalmente tenemos que conformarnos con las migas bajo la mesa, y ahora nos lo ponen en bandeja.<br><strong>Dos</strong> – ¿A qué estamos esperando para ir?<br><strong>Uno</strong> – A la vez, no es muy grande ese trozo de queso. No hay para dos.<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><strong>Uno</strong> – Venga, te lo dejo a ti.<br><strong>Dos</strong> – No sé… ¿Y si fuera una trampa?<br><strong>Uno</strong> – No vamos a dejarlo ahí, sería una pena.<br><strong>Dos</strong> – Creo que me voy a dejar tentar.<br><strong>Uno</strong> – Después de todo… solo se vive una vez.<br><strong>Dos</strong> – Voy…<br><em>Negro</em>.<br><em>Sonido seco de la trampa que se activa.<br>Luz.</em><br><em>Solo queda en escena el segundo personaje.</em><br><strong>Uno</strong> – Sí, solo se vive una vez… Y a veces, ni siquiera mucho tiempo. Bueno… ahora voy a poder quedarme con ese trozo de queso…<br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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		<item>
		<title>La trampa</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/la-trampa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 May 2025 15:47:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[De verdad y de broma]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Sicario]]></category>
		<category><![CDATA[Crimen]]></category>
		<category><![CDATA[Ratón]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La trampa, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'De verdad y de broma' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Dos personajes se enfrentan.</em><br><strong>Uno</strong> – Entonces, ¿está decidido? ¿Quieres deshacerte de ella?<br><strong>Dos</strong> – No veo otra solución. Lo he intentado todo, te lo aseguro.<br><strong>Uno</strong> – Estamos hablando de matar, ¿eh? No hay vuelta atrás. Es definitivo.<br><strong>Dos</strong> – Lo sé.<br><strong>Uno</strong> – ¿Te ves capaz de vivir con eso en la conciencia por el resto de tus días?<br><strong>Dos</strong> – Asumo la responsabilidad, pero no soy capaz de hacerlo. ¿Estarías dispuesto a encargarte tú?<br><strong>Uno</strong> – No será gratis, obviamente.<br><strong>Dos</strong> – Obviamente.<br><strong>Uno</strong> – Cuando no quieres ensuciarte las manos, hay un precio que pagar.<br><strong>Dos</strong> – ¿Cuánto?<br><strong>Uno</strong> – Te haré un precio de amigo, no te preocupes.<br><strong>Dos</strong> – OK. ¿Y cómo piensas hacerlo?<br><strong>Uno</strong> – ¿Estás seguro de que quieres saberlo?<br><strong>Dos</strong> – Preferiría que no sufriera.<br><strong>Uno</strong> – Le voy a tender una trampa.<br><strong>Dos</strong> – Bueno… Si crees que es lo más eficaz…<br><strong>Uno</strong> – ¿En qué pensabas? ¿Un arma de fuego?<br><strong>Dos</strong> – No lo sé…<br><strong>Uno</strong> – Yo también tengo mis principios. Con un arma, sería realmente un crimen. La trampa es una especie de compromiso entre el accidente y el asesinato. Entre el suicidio involuntario y el homicidio fortuito.<br><strong>Dos</strong> – Pero la trampa implica una intención de matar…<br><strong>Uno</strong> – Sí, pero también requiere la colaboración de la víctima. Si no es su aprobación tácita, al menos su participación fortuita.<br><strong>Dos</strong> – ¿De verdad?<br><strong>Uno</strong> – Cuando disparas a alguien con un revólver, no le dejas ninguna oportunidad. Con una trampa, la víctima siempre tiene la posibilidad de evitarla. El asesino hace la mitad del camino, y la víctima la otra mitad.<br><strong>Dos</strong> – Sin saberlo.<br><strong>Uno</strong> – Al menos de forma inconsciente.<br><strong>Dos</strong> – Bueno… ¿Y cuál es tu trampa, exactamente?<br><em>El otro saca de su bolsillo una ratonera y se la muestra.</em><br><strong>Uno</strong> – Esto.<br><strong>Dos</strong> – ¿Una ratonera?<br><strong>Uno</strong> – Más grande, obviamente.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y la vas a construir tú?<br><strong>Uno</strong> – Tampoco es una tecnología muy sofisticada, siempre que respetes las proporciones.<br><strong>Dos</strong> – Bueno…<br><strong>Uno</strong> – Obviamente, habrá algunos gastos adicionales…<br><strong>Dos</strong> – ¿Y cómo piensas atraerla? No será con queso, supongo…<br><strong>Uno</strong> – Depende… ¿Qué tipo de ratita es?<br><strong>Dos</strong> – Del tipo ratita de lujo, más bien.<br><strong>Uno</strong> – En ese caso, habrá también un pequeño suplemento para el cebo.<br><strong>Dos</strong> – Bueno… Mientras te encargues de deshacerte de ella.<br><em><strong>Negro</strong></em>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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		<title>La fiesta de los muertos</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/la-fiesta-de-los-muertos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 May 2025 15:43:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[3 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Automovilista]]></category>
		<category><![CDATA[Cementerio]]></category>
		<category><![CDATA[De verdad y de broma]]></category>
		<category><![CDATA[Distopía]]></category>
		<category><![CDATA[Dramático]]></category>
		<category><![CDATA[Entierro]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad]]></category>
		<category><![CDATA[Accidente]]></category>
		<category><![CDATA[Champán]]></category>
		<category><![CDATA[Coche]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La fiesta de los muertos, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'De verdad y de broma' de Jean-Pierre Martinez </p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Una tumba, con un retrato del difunto y una placa que dice «En memoria de Jacky». En el suelo, un periódico viejo. Dos personajes llegan uno tras otro, cada uno con una maceta de flores, que colocan torpemente frente a la tumba. Parecen no conocerse, y están visiblemente incómodos. Silencio.<br></em><strong>Uno</strong> – Mis condolencias.<br><strong>Dos</strong> – Gracias…<br><strong>Uno</strong> – Usted es de la familia, supongo…<br><strong>Dos</strong> – Eh… no, no exactamente. ¿Y usted?<br><strong>Uno</strong> – Yo tampoco.<br><em>Miran a su alrededor para comprobar que están solos.</em><br><strong>Dos</strong> – Quizás hemos llegado temprano.<br><strong>Uno</strong> – Sí…<br><strong>Dos</strong> – O tarde.<br><strong>Uno</strong> – Es sorprendente que haya tan poca gente.<br><strong>Dos</strong> – Sin embargo… era alguien muy apreciado.<br><strong>Uno</strong> – Sí.<br><strong>Dos</strong> – ¿Le conocía? Quiero decir… ¿le conocía bien?<br><strong>Uno</strong> – No mucho, la verdad… ¿Y usted?<br><strong>Dos</strong> – Yo tampoco. De hecho, le confieso que no sé muy bien qué hago aquí.<br><strong>Uno</strong> – Eso es lo que solemos pensar cuando asistimos a un entierro, ¿no?<br><strong>Dos</strong> – Sí… Venimos por compromiso y luego… terminamos preguntándonos qué hacemos aquí.<br><strong>Uno</strong> – Y pensar que me había jurado a mí mismo no asistir a ningún otro entierro.<br><strong>Dos</strong> – Sí, yo también… Salvo al mío, claro.<br><strong>Uno</strong> – Hemos hecho bien en venir… de lo contrario, no habría habido nadie.<br><em>Un momento de pausa.</em><br><strong>Dos</strong> – Es muy triste…<br><strong>Uno</strong> – No es una edad para morir, eso seguro.<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué edad tenía exactamente?<br><strong>Uno</strong> – Exactamente… no lo sé. Pero no era tan mayor, ¿no? Al menos por su foto…<br><strong>Dos</strong> – Quizás es una foto antigua.<br><strong>Uno</strong> – Puede ser… ¿Se ha dado cuenta? Cuando ponen una foto en una tumba, generalmente eligen una del difunto cuando era joven y saludable.<br><strong>Dos</strong> – Es cierto. Una foto de él antes de su enfermedad o… su accidente.<br><strong>Uno</strong> – O… su decadencia.<br><em>Un momento de pausa.</em><br><strong>Dos</strong> – Por cierto, ¿de qué murió exactamente?<br><strong>Uno</strong> – Ah, no lo sé…<br><strong>Dos</strong> – Lo que sabemos es que está muerto.<br><strong>Uno</strong> – Es lo único que sabemos con certeza.<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Dos</strong> – Sus flores son muy bonitas.<br><strong>Uno</strong> – Las suyas también.<br><strong>Dos</strong> – Son las mismas, ¿no?<br><strong>Uno</strong> – Deben de ser del mismo sitio.<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><strong>Uno</strong> – Las encontré en una tumba, no muy lejos de aquí. No pensé en comprar flores, así que… las cogí al pasar.<br><strong>Dos</strong> – Ah, ya veo…<br><strong>Uno</strong> – ¿Y usted?<br><strong>Dos</strong> – Lo mismo. No tenía dinero… Las recogí de una tumba, un poco más allá.<br><strong>Uno</strong> – Las flores se han vuelto tan caras hoy en día.<br><strong>Dos</strong> – Además, el dueño original no se va a quejar a la policía.<br><em>La mirada del otro se posa en el periódico del suelo.</em><br><strong>Uno</strong> – No sé qué hace aquí este periódico… Podrían haberlo recogido…<br><em>Levanta el periódico y mira la portada.</em><br><strong>Dos</strong> – Este cementerio no está muy bien cuidado. No sé si hay un guardián. Cualquiera puede robar flores de la tumba de un desconocido.<br><strong>Uno</strong> – Qué curioso, aquí está su foto en la primera página…<br><strong>Dos</strong> – ¿Su foto?<br><strong>Uno</strong> – Hablan de su muerte…<br><strong>Dos</strong> – ¿Y entonces? ¿Cómo murió?<br><em>El otro lee el artículo.</em><br><strong>Uno</strong> – Un choque múltiple, al parecer.<br><strong>Dos</strong> – ¿Ah, sí…?<br><strong>Uno</strong> – Tenía tres gramos de alcohol en la sangre, iba demasiado rápido, cruzó una línea amarilla y chocó de frente con el coche que venía en sentido contrario.<br><strong>Dos</strong> – Vaya, qué desastre.<br><strong>Uno</strong> – El coche que venía justo detrás tampoco tuvo tiempo de frenar.<br><strong>Dos</strong> – Varias víctimas, entonces…<br><strong>Uno</strong> – Con él, suman tres.<br><strong>Dos</strong> – Todo por culpa de un conductor imprudente…<br><strong>Uno</strong> – Si lo hubiera sabido… no estoy seguro de que hubiera venido.<br><strong>Dos</strong> – No, yo tampoco…<br><strong>Uno</strong> – Pero, ¿teníamos otra opción?<br><em>Se miran con expresión enigmática. Nuevo silencio. Aparece un tercer personaje.</em><br><strong>Dos</strong> – Ah… ahí viene alguien más.<br><strong>Uno</strong> – La familia, probablemente.<br><em>El tercer personaje se acerca. Es el mismo cuyo retrato está en la tumba.</em><br><strong>Dos</strong> – Debe ser su hermano, se parece un poco.<br><strong>Tres</strong> – Hola… Gracias por estar aquí… Quiero decir…<br><strong>Dos</strong> – No, no… Es lo mínimo.<br><em>Guardan un momento de silencio.</em><br><strong>Tres</strong> – Espero que no me guarden mucho rencor…<br><em>Los otros dos intercambian una mirada desconcertada.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Por qué íbamos a guardarle rencor? No fue usted quien lo mató, ¿verdad?<br><strong>Tres</strong> – No, claro que no… Aunque, de alguna manera…<br><strong>Uno</strong> – ¿Ah, sí…?<br><strong>Tres</strong> – De todas formas, gracias por las flores.<br><strong>Dos</strong> – No hay de qué, de verdad…<br><strong>Uno</strong> – Es lo mínimo que podíamos hacer… (<em>Pausa</em>) Usted es… Quiero decir, era…<br><strong>Dos</strong> – ¿Le conocía bien…?<br><em>El tercer personaje parece un poco sorprendido.</em><br><strong>Tres</strong> – Sí, se puede decir que sí.<br><strong>Dos</strong> – Es una pena irse tan joven…<br><strong>Tres</strong> – Sí…<br><strong>Uno</strong> – Sin mencionar a las otras dos víctimas que no tenían nada que ver.<br><strong>Dos</strong> – El alcohol al volante, qué plaga… Nunca se dirá lo suficiente…<br><em>Incómodos</em>.<br><strong>Tres</strong> – Bueno, ahora no podemos hacer nada al respecto, ¿así que para qué lamentarnos? (Pausa) ¿Les sirvo algo?<br><strong>Uno</strong> – ¿Perdón?<br><strong>Tres</strong> – ¿Un refresco? ¿Una copita…?<br><em>Un momento de sorpresa.</em><br><strong>Dos</strong> – Vale, una copita. Después de todo, nos levantará un poco el ánimo…<br><strong>Tres</strong> – Y además, ahora, ¿qué arriesgamos?<br><em>El tercer personaje se aleja.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Por qué no…? Se estila beber a la salud del difunto, ¿no?<br><strong>Dos</strong> – Querrá decir en su memoria, claro. Porque beber a la salud de un muerto…<br><strong>Uno</strong> – Sí, claro…<br><strong>Dos</strong> – Y además, generalmente no se brinda directamente sobre su tumba, ¿verdad?<br><strong>Uno</strong> – Creo que en México lo hacen, el Día de los Muertos.<br><strong>Dos</strong> – Es verdad… pero no estamos en México.<br><strong>Uno</strong> – Y tampoco es el Día de los Muertos.<br><strong>Dos</strong> – ¿Está seguro?<br><strong>Uno</strong> – ¿De qué?<br><strong>Dos</strong> – De que no es el Día de los Muertos.<br><strong>Uno</strong> – No lo sé…<br><strong>Dos</strong> – En cualquier caso, no estamos en México… ¿O sí?<br><em>Silencio. El tercero regresa con tres copas de champán en una bandeja, que ofrece con una gran sonrisa. En la otra mano sostiene una botella de champán que coloca sobre la tumba.</em><br><strong>Tres</strong> – Adelante, por favor…<br><em>Cada uno toma una copa.</em><br><strong>Dos</strong> – Gracias.<br><em>Todos parecen un poco incómodos.</em><br><strong>Uno</strong> – Bueno, pues… a la memoria de… (<em>Mirando la placa</em>) Jacky.<br><strong>Tres</strong> – Eso es.<br><em>Levantan las copas y las vacían.</em><br><strong>Dos</strong> – Está bien fresco.<br><strong>Uno</strong> – Sí, es bueno.<br><em>El segundo coge la botella y mira la etiqueta, intrigado.</em><br><strong>Dos</strong> – La Veuve Clicquot…?<br><strong>Tres</strong> – Aquí, las viudas ya no existen… En el cementerio, todas las parejas terminan encontrándose tarde o temprano.<br><strong>Uno</strong> – Claro…<br><em>Un momento de desconcierto. Vuelven a beber.</em><br><strong>Tres</strong> – Sería aún mejor con unos canapés, ¿no?<br><strong>Dos</strong> – No se moleste, nos quedamos de pie.<br><em>El tercero muestra una amplia sonrisa.</em><br><strong>Tres</strong> – Ah, sí, no, me refería a canapés…<br><strong>Dos</strong> – Sí, lo entendí… Estaba bromeando…<br><strong>Tres</strong> – Voy a buscarlos…<br><em>El tercero sale otra vez, llevándose la bandeja.</em><br><strong>Uno</strong> – Canapés… Es una locura, ¿no?<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué quería decir con eso de la viuda?<br><strong>Dos</strong> – No lo sé…<br><strong>Uno</strong> – De todos modos, este entierro no está tan mal, ¿verdad?<br><strong>Dos</strong> – Sí, parece más una barbacoa entre amigos.<br><strong>Uno</strong> – Excepto que nadie se conoce.<br><strong>Dos</strong> – No entendí bien quién era… Quiero decir, con respecto al difunto.<br><em>Nuevo silencio. Mira la tumba y el retrato.</em><br><strong>Uno</strong> – Se parece un poco, ¿no?<br><strong>Dos</strong> – Diría que se parece mucho…<br><strong>Uno</strong> – ¿Cree que es él?<br><strong>Dos</strong> – ¿Cómo podría ser él? Está muerto…<br><strong>Uno</strong> – No lo sé.<br><em>El tercero regresa con los canapés en una bandeja.</em><br><strong>Tres</strong> – ¡Aquí están! Por favor, sírvanse…<br><strong>Uno</strong> – Gracias.<br><em>Se sirven uno tras otro.</em><br><strong>Dos</strong> – Creo que probaré este.<br><strong>Uno</strong> – Sí, están muy buenos.<br><strong>Dos</strong> – Y además, son originales estos canapés, en forma de…<br><strong>Uno</strong> – En forma de ataúdes.<br><strong>Tres</strong> – Pensé que para esta ocasión…<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><em>Mastican sus canapés.</em><br><strong>Uno</strong> – Esto da sed…<br><strong>Tres</strong> – Voy a buscar a su hermana pequeña…<br><strong>Dos</strong> – ¿Su hermana pequeña?<br><strong>Tres</strong> – ¡Otra botella!<br><strong>Uno</strong> – Ah, claro…<br><em>Se aleja nuevamente. Los otros miran el retrato.</em><br><strong>Dos</strong> – Es él, ¿verdad?<br><strong>Uno</strong> – Parece que sí.<br><strong>Dos</strong> – Entonces, ¿no estaría muerto?<br><em>Un momento de pausa.</em><br><strong>Uno</strong> – O entonces, es que nosotros también estamos muertos.<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><em>Se miran incómodos.</em><br><strong>Uno</strong> – Perdón, un momento… (<em>Se aleja y vuelve</em>) Esto es una locura…<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué pasa?<br><strong>Uno</strong> – Ahí está la mía también…<br><strong>Dos</strong> – ¿La suya?<br><strong>Uno</strong> – Mi tumba.<br><strong>Dos</strong> – ¿Está seguro?<br><strong>Uno</strong> – Mi nombre está grabado en la lápida.<br><strong>Dos</strong> – Ah, claro…<br><strong>Uno</strong> – Y también mi retrato. Cuando era joven…<br><strong>Dos</strong> – ¿Cuál es?<br><em>El otro señala una tumba con el dedo.</em><br><strong>Uno</strong> – Es la tumba de donde cogí esta maceta de flores. No me había dado cuenta…<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Dos</strong> – En ese caso… seguramente esté la mía también.<br><strong>Uno</strong> – Es posible… (<em>Pausa</em>) Entonces, esto no es… una despedida.<br><strong>Dos</strong> – Más bien sería una bienvenida.<br><strong>Uno</strong> – Por no decir una inauguración.<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Dos</strong> – ¿Usted recuerda…?<br><strong>Uno</strong> – ¿El qué?<br><strong>Dos</strong> – Pues… Cómo morimos…<br><strong>Uno</strong> – No estoy seguro, pero…<br><em>Coge el periódico y lo mira de nuevo.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿Qué pasa?<br><strong>Uno</strong> – Hay una foto del accidente.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y qué?<br><strong>Uno</strong> – Los coches son un montón de chatarra pero… me pregunto si no reconozco mi Twingo roja ahí…<br><strong>Dos</strong> – Déjeme ver… (<em>Coge el periódico y mira</em>) Ah, sí… yo no habría reconocido la mía, pero… es mi matrícula.<br><strong>Uno</strong> – Entonces en los coches de enfrente éramos nosotros…<br><strong>Dos</strong> – Al parecer…<br><em>Un momento de pausa.</em><br><strong>Uno</strong> – Y espera que le perdonemos con su champán…<br><strong>Dos</strong> – Y sus aperitivos en forma de ataúdes.<br><strong>Uno</strong> – Vaya morro…<br><strong>Dos</strong> – Lo voy a matar.<br><strong>Uno</strong> – Ya está muerto.<br><strong>Dos</strong> – Y nosotros también…<br><em>El tercero regresa, con una gran sonrisa y otra botella de champán en la mano.</em><br><strong>Tres</strong> – ¿Les sirvo un poco más?<br><em>Los otros dos le lanzan una mirada asesina.<br><strong>Negro</strong>.</em></p>



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		<item>
		<title>Nuestro padre que estás en nosotros</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/nuestro-padre-que-estas-en-nosotros/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 May 2025 13:34:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Como un pez en el aire]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Monólogo]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Niño]]></category>
		<category><![CDATA[Parentalidad]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempo]]></category>
		<category><![CDATA[Vejez]]></category>
		<category><![CDATA[Viejo]]></category>
		<category><![CDATA[Accidente]]></category>
		<category><![CDATA[Existencialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Nuestro padre que estás en nosotros, Monólogo de Jean-Pierre Martinez, extracto del recopilatorio 'Como un pez en el aire'</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Monólogo de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p>Si nos cruzáramos en la calle tal como seremos dentro de treinta años, ¿crees que nos reconoceríamos? No estoy seguro… Pero no estoy hablando de ustedes y yo. Apenas nos conocemos. Es poco probable que me acuerde de ustedes. Especialmente porque en treinta años habrán envejecido bastante. Serán irreconocible. Si todavía están aquí… No, me refiero a mí mismo, si mañana me encontrara casualmente a mí mismo tal como seré con treinta años más… ¿Mi cabeza me diría algo? Hace treinta años, tenía el pelo largo, andaba en moto y leía Rock &amp; Folk. Si me encontrara hoy en el metro, con la cabeza despejada, leyendo la Vida Financiera, ¿haría la conexión? ¿Al menos pensaría: «Es curioso, la cara de ese viejo imbécil me resulta familiar. Se parece un poco a mi padre». En ese caso, ya no tendría ninguna gana de hablarme a mí mismo… Cambiamos bastante en treinta años. Por lo general, para peor. ¿Seguimos siendo exactamente los mismos… o inevitablemente tendemos a convertirnos en nuestro propio padre? Todos tenemos miedo de morir algún día, pero estamos equivocados al preocuparnos por eso. No se muere en un día. O solo por accidente. Cuando mueres de vejez, mueres un poco todos los días. E incluso llegas a olvidarte de ti mismo. Todos estamos destinados a convertirnos en soldados desconocidos. Si tienes la suerte de vivir otros treinta años, no serás tú a quien entierren, será otra persona. Alguien a quien no conoces, a quien nunca has conocido y a quien nunca conocerás. Un extraño que quizás ni te caiga bien. Porque hay que mirar las cosas de frente: rara vez mejoramos a medida que envejecemos. Piensa que si ya no te gustas mucho hoy en día, dentro de treinta años probablemente odies a la persona en la que te has convertido. Incluso es posible que desees su muerte. ¿Quién no desea más o menos la muerte de su padre? Le reprocharás que no te haya cuidado como a un hijo. Y él te culpará por no haber sabido cumplir sus sueños. Para entender a nuestro padre, habría que haberlo conocido cuando era niño. Y aun así… Por la mañana, me miro en el espejo, ya me cuesta reconocerme y no encuentro nada interesante que decirme. Así que si tuviera delante a un tipo como yo con treinta años más… Un tipo que quizás nunca llegue a existir, por cierto. Si supiéramos la fecha de nuestra muerte cuando nacemos, sabríamos cuándo hemos vivido la mitad de nuestra vida… No, la comunicación intergeneracional, incluso con uno mismo, no es fácil. Pero te doy un consejo: si te cruzas contigo mismo mañana tal como serás dentro de treinta, cuarenta, cincuenta años, reza esta oración: Nuestro padre que estás en nosotros, que nuestro nombre te siga siendo familiar, que tu declive sea tranquilo, que tu falta de voluntad no condene nuestros sueños, danos cada día una razón para vivir hasta tu edad, perdona nuestras derrotas como nosotros también deberemos perdonar tu renuncia, permítenos caer en la tentación y líbranos de los remordimientos.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/como-un-pez-en-el-aire/"><strong><em>Como un pez en el aire</em></strong></a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/como-un-pez-en-el-aire/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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			</item>
		<item>
		<title>El sustituto</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/el-sustituto/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 May 2025 13:13:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Como un pez en el aire]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Monólogo]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Big Bang]]></category>
		<category><![CDATA[Dios]]></category>
		<category><![CDATA[Jesús]]></category>
		<category><![CDATA[Lotería]]></category>
		<category><![CDATA[Poder]]></category>
		<category><![CDATA[Teléfono]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2125</guid>

					<description><![CDATA[<p>El sustituto, Monólogo de Jean-Pierre Martinez, extracto del recopilatorio 'Como un pez en el aire'</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Monólogo de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p>¡Hola! Soy el sustituto. Así que permítanme presentarme, porque no estoy seguro de que todos me conozcan. Soy Dios. No, pero quédense sentados, ¿de acuerdo? No se preocupen. Lo sé, al principio es un poco impresionante, pero verán que pronto uno se acostumbra a mi presencia. Pronto ni siquiera me verán y actuarán como si no existiera. Como con mi predecesor. Entonces, obviamente, se preguntan cómo se llega a ser Dios, es normal. Piensan, «Bueno, se escapó del manicomio, junto con su amigo que se cree Napoleón». No, pero yo no me hago pasar por Jesucristo, ¿de acuerdo? Todos saben que Jesucristo murió hace 2000 años. Y además, Jesús, yo no tenía el aspecto adecuado. No habría sido creíble. No habría sido real, sobre todo. Pero Dios… No se parece a nada. Está en todas partes, pero no se ve en ninguna parte. Cuando le hablas, no responde. Y entre nosotros, hace mucho tiempo que no hace nada muy significativo, ¿verdad? Solo tienes que ver cómo la Iglesia lucha por homologar un milagro o dos a título póstumo… Y aún así, nada que rompa el molde. Algo así como, perdí las llaves de mi 4&#215;4, y después de ver al Papa en la televisión, milagrosamente volvieron a aparecer en el forro de mi chaqueta… O entonces, tenía cáncer de colon, y después de 23 quimioterapias, una extirpación total del intestino y un viaje a Lourdes, milagrosamente sobreviví con una sonda en el estómago y un ano artificial. Estamos lejos de que el Mar Rojo se abra en dos o de esquiar en el Mar de Galilea, descalzo y sin lancha motora. Eso, entre nosotros, realmente tenía estilo. Se entiende que en ese momento, eso pudiera inspirar vocaciones. Vale, Dios creó el mundo. El Big Bang, Adán y Eva, los dinosaurios, todo eso en una semana. Es cierto que al principio, hizo un buen trabajo. ¿Pero desde entonces…? Ahora, Dios es más bien un título honorífico. Todopoderoso, ¡vamos! Tiene aproximadamente el mismo poder que la Reina de Inglaterra, sí. Entonces pensé, Bernardo, hay un lugar para ti. Sí, no debería decírtelo, pero antes de ser Dios, me llamaba Bernardo… Vale, es un trabajo voluntario, pero bueno… El Papa tampoco lo hace por dinero. No, pero para ser Papa, aún tienes que estudiar. Tienes que presentarte como candidato, hay elecciones… Para ser Dios, no te preocupas por todo eso… Bueno, empezar a ser Dios es como dejar de fumar. Al principio no es fácil… Después, tienes que mantenerte en ello, eso es todo… Es una cuestión de voluntad, ¿saben? Solo tienes que creer en ti mismo. Si no crees en ti mismo… Entonces, sé muy bien por qué han venido, ¿eh? No por la pequeña colecta al final. Lo que esperan de mí cuando me buscan es que les traiga la buena nueva. Por ejemplo, que les susurre la combinación ganadora del próximo sorteo deportivo, si es posible con el número complementario. No, pero no funciona así. Si solo fuera cuestión de pedir, se sabría. No, no haré más que el que estoy reemplazando, pero prometo estar en ello. Tampoco me verán, pero siempre estaré a su lado, como él. Entonces, me hacen una señal un poco antes. Un niño enfermo, un plan de reducción de plantilla en perspectiva, una muerte en la familia… Me llaman y apareceré. De día y de noche. En cualquier clima. Les dejaré mi número de móvil en la recepción. Hay que pagar la llamada, pero bueno… Si no contesto, dejen un mensaje en mi buzón de voz… (<em>Mirando su reloj</em>) Oh, bueno… No es que me esté aburriendo, pero me esperan en otro lugar. Puedo estar en todas partes, de acuerdo, pero no al mismo tiempo, de todos modos. Vamos, se los aseguro: después de una semana o dos, no verán ninguna diferencia con el anterior.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Érase una última vez</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/erase-una-ultima-vez/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 May 2025 12:57:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Comedia de lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[Como un pez en el aire]]></category>
		<category><![CDATA[Destino]]></category>
		<category><![CDATA[Dramático]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Monólogo]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Accidente]]></category>
		<category><![CDATA[Existencialismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Érase una última vez, Monólogo de Jean-Pierre Martinez, extracto del recopilatorio 'Como un pez en el aire'</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Monólogo de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p>En la vida, hay que esperar cualquier cosa. Mantenerse preparado. Por la mañana, uno se levanta. Como todos los días. Nunca se sabe si no será la última mañana del último día de su vida. Bueno, a veces se puede intuir un poco, ¿verdad…? Cuando ni siquiera puedes levantarte, por ejemplo. Cuando estás luchando contra una larga enfermedad, una larga enfermedad que se acerca a su fin, ya ves, y el capellán del hospital pasó a preguntarte si realmente necesitabas algo. Ahí es cuando piensas que si no es para hoy, al menos no tardará mucho. Cuando te preparas para saltar de un avión en pleno vuelo, mirando al cielo para no ver abajo, e imaginas lo que pasaría si el paracaídas no se abriera. Entonces verificas una última vez que el anillo no está atascado. Que la tela no está rota. Que por accidente no te dispones a lanzarte al vacío con tu saco de dormir. Incluso si no se es creyente, se hace la señal de la cruz por si acaso. No cuesta nada. Y luego, sin ningún remordimiento, siempre se puede decidir no saltar. Permanecer en el avión, llamar a la azafata y pedir un whisky. Esperar a que el avión aterrice suavemente. O que se estrelle. Pero todos juntos. Cuando se es un matador y se está a punto de matar a seis toros seguidos, de cinco a siete. ¿Y si uno de ellos no está de acuerdo? Podría rebelarse. ¿Cuánto tiempo más sobreviviremos a esta carnicería al aire libre? Desde la noche de los tiempos, matar para vivir es un trabajo peligroso. En el corredor de la muerte, cuando se escuchan pasos detrás de la puerta en las primeras horas y el servicio de habitaciones te trae un desayuno continental en una bandeja de fina porcelana en lugar del jugo corriente en una lata de hojalata. Entonces sabes que debes liberar la habitación antes del mediodía, que la factura no tardará en llegar y que no te librarás de ella. Cuando saltas en bungee y sabes que la cuerda puede romperse. Cuando cedes y saltas sin cuerda. Cuando te lanzas con un condón y se rompe. Cuando te lanzas sin condón. Cuando te levantas por la mañana y ya no sabes por qué. Cuando piensas que sobrevivir no sería vivir. Cuando prefieres morir por algo en lugar de vivir por nada. Cuando mueres de hambre, cuando ya no pesas nada y no puedes hacer nada más. Cuando te han dicho demasiadas veces que te vayas al diablo. Sí. Hay momentos en los que se puede intuir que no habrá una próxima vez. Y luego están los momentos en los que no se ve venir. Los momentos en los que uno se va como llegó. Por accidente. Donde uno muere como vivió. Tontamente. Los momentos en los que uno fallece por casualidad. Sin previo aviso. Donde uno muere por error. Sin anuncio. Un día uno se levanta por la mañana, y no habrá más. Y no lo sabe.</p>



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<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



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		<item>
		<title>Salas oscuras</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/salas-oscuras/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 May 2025 12:54:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Cine]]></category>
		<category><![CDATA[Como un pez en el aire]]></category>
		<category><![CDATA[En el cine]]></category>
		<category><![CDATA[Espectador]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Monólogo]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempo]]></category>
		<category><![CDATA[Espera]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2110</guid>

					<description><![CDATA[<p>Salas oscuras, Monólogo de Jean-Pierre Martinez, extracto del recopilatorio 'Como un pez en el aire'</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Monólogo de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p>Te preguntas qué estoy haciendo… Bueno, estoy igual que tú. Esperando. Esperando a que algo suceda. ¿Qué? No lo sé. Si supiera… Podría levantarme e ir a dar un paseo mientras esperamos, ¿verdad? Tú también podrías, de hecho… Pero no… No creo que sea muy prudente… Nunca se sabe si algo interesante podría ocurrir durante nuestra ausencia… Vale, por ahora, no está sucediendo nada. Pero puede reiniciarse en el momento en que menos lo esperamos. De repente… Sabes, es como cuando estás en el cine y la película se detiene de repente porque la película se ha derretido debido al calor del proyector. La luz se enciende y estamos allí como idiotas, deslumbrados, como si nos hubieran sacado bruscamente de un sueño. Poco a poco recuperamos el sentido y comenzamos a esperar. A esperar que la película se reinicie lo más rápido posible. Que nos sumerjan de nuevo en nuestro coma artificial al rebobinar el rollo. Y luego nos damos cuenta de que no sabemos cuánto tiempo durará la avería. Tal vez sea más grave de lo que pensamos y la proyección se cancelará. De hecho, ni siquiera estamos seguros de que haya alguien en la cabina para arreglar las cosas. ¿Y si el proyeccionista se hubiera ido después de comenzar la película? Después de un tiempo, el espectador más valiente se levanta para ver qué está pasando. Bajo la mirada admirativa de todos los demás que se quedaron sentados cobardemente esperando a que alguien decidiera. Pero el héroe no sabe a dónde ir para salvar a sus compañeros de infortunio de naufragar. Una cabina de proyección es muy misteriosa. No tiene ventanas. Solo una ranura para dejar pasar la luz del proyector. Ni siquiera sabemos dónde está la puerta secreta de acceso a esta fortaleza prohibida. Así que el tipo sale de la sala, regresa a la entrada del cine y le pregunta a la cajera de guardia qué está pasando, que obviamente no sabe nada. Tampoco ella sabe dónde está el proyeccionista. Aparentemente, nadie lo ha visto nunca. Pero dice que averiguará. El tipo regresa a la sala después de este acto de valentía, listo para informar y esperando ser aplaudido por su audaz iniciativa, a pesar del resultado más que incierto de su gesto. Pero cuando abre la puerta, se da cuenta de que la sala está nuevamente a oscuras. ¡La película ya ha comenzado de nuevo! ¡Sin él! Lo han engañado. Piensa que habría sido mejor esperar tranquilamente con los demás a que las cosas se solucionen por sí mismas. Con todo esto, se ha perdido una parte de la película. Solo unos segundos, no más. Pero tal vez fue una escena clave. Imagina que en «Ciudadano Kane», te pierdes la entrada del trineo… Además, estas imágenes perdidas se suman a las que probablemente el proyeccionista sacrificó para hacer una reparación rápida soldando los dos extremos derretidos del rollo. Ahora estaré definitivamente fuera de lugar, piensa el que ha regresado y cuyos ojos aún no se han adaptado a la oscuridad. Regresa a su asiento a tientas y le pregunta en voz baja a su vecina que le resuma lo que ha sucedido durante su ausencia. La chica se prepara para responderle a regañadientes, temiendo perder una línea esencial durante esta puesta al día, cuando detrás de ellos una voz irritada grita: ¡Shhh! Así que la chica, aliviada, lanza una mirada apenada al molesto antes de volver a dirigir sus hermosos ojos fascinados hacia la pantalla, mientras disfruta de nuevo metiendo su mano en su paquete de palomitas. ¡El espectáculo debe continuar! Pero el pobre zombi ya no entiende nada de la película… Así que prefiero esperar… ¿Sabes cuánto rinde una cuenta de ahorro en este momento…? Tres por ciento al año… Depositas tu salario mínimo en el banco de ahorros, te congelas durante quinientos años. Te descongelan y eres multimillonario. En ese caso, vale la pena esperar, ¿verdad?</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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		<item>
		<title>Autoestop</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/autoestop/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 May 2025 12:45:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Autor]]></category>
		<category><![CDATA[Carretera]]></category>
		<category><![CDATA[Comedia de lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[Como un pez en el aire]]></category>
		<category><![CDATA[Creatividad]]></category>
		<category><![CDATA[Destino]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Íntimo]]></category>
		<category><![CDATA[Monólogo]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempo]]></category>
		<category><![CDATA[Coche]]></category>
		<category><![CDATA[Existencialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Jesús]]></category>
		<category><![CDATA[Libertad]]></category>
		<category><![CDATA[Sentido de la vida]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Autoestop, Monólogo de Jean-Pierre Martinez, extracto del recopilatorio 'Como un pez en el aire'</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Monólogo de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p>¿A dónde vas? ¿No lo sabes…? Bueno, sube, te llevaré. ¿Solo tienes eso como equipaje? Tienes razón. Cuando no sabes a dónde vas, no vale la pena cargar mucho. Yo solo tengo una pequeña bolsa. Un cepillo de dientes. Calcetines de repuesto. Un traje de baño, por si acaso… No olvides abrocharte el cinturón, a veces hay controles. De hecho, yo tampoco sé muy bien a dónde voy. Tomé unos días. Voy a intentar encontrar un lugar tranquilo para reflexionar. Tengo una vaga idea para una novela… Con las computadoras portátiles, ahora es conveniente. Se puede escribir donde sea. Incluso en casa. Tengo internet también. Cuando salgo de casa, me llevo el buzón. ¿No está mal este lugar, verdad? Lástima que pronostiquen mal tiempo. Me gusta conducir así. Haberse ido ya, aún no haber llegado. Siento que existo un poco. Debe ser por eso que nunca termino nada. ¡La cantidad de novelas que he comenzado! Cuando era niño, lo que más me gustaba era el trayecto entre mi casa y la escuela. Prolongaba el placer yendo lo más despacio posible. Pero… aunque te tomes tu tiempo, siempre terminas llegando a algún lugar. Definitivamente, necesito poner gasolina aquí. ¿Me avisas si ves una estación de servicio? Sí… Cuando era niño, me aterraba la certeza de que algún día iba a morir. Es el destino de todos, ¿verdad? Así que primero intenté convencerme de que no era como todos los demás. Pero muy pronto tuve que resignarme a la idea de que no era Jesucristo. Solo un tiempo elástico me separaba de una muerte segura. ¡Tal vez incluso prematura! No solo estaba seguro de que iba a morir, sino que no sabía cuándo. En resumen, era urgente reducir la velocidad para no morir precipitadamente. ¿Por qué este tipo toca la bocina así? ¡Adelanta si tienes tanta prisa! ¿Qué estaba diciendo? Sí, entonces, como no podía detener el tiempo, intenté retener cada momento. Para que pasara más despacio, ¿ves? Con la esperanza secreta de que un recuerdo más denso eventualmente frenaría el reloj de arena. Para empezar, elegí un momento al azar y decidí arbitrariamente guardarlo para siempre. ¡Y funcionó! La primera vez… Un momento inolvidable, aunque absolutamente insignificante… Nunca pude repetir esa hazaña. De todos modos, con el tiempo, he cambiado mi perspectiva sobre la existencia, ¿verdad? Sí, morimos, por supuesto, pero nunca desaparecemos por completo. Nada se pierde, nada se crea. Lamentablemente, con el tiempo, la certeza de un eterno retorno me aterra aún más que la idea de un final definitivo. ¿Así que esto nunca se detendrá? ¿Y qué será de nosotros cuando estemos muertos? Es cierto, la reencarnación es aterradora, si lo piensas. Incluso si no estás completamente satisfecho con tu vida actual, nada garantiza que, una vez resucitado, no termines siendo alguien aún más infeliz que tú… Hay tanta miseria en el mundo. ¿No te da miedo, esta ruleta rusa? No, no sabemos a dónde vamos. Ni siquiera sabemos de dónde venimos. ¿Recuerda una mariposa haber sido una oruga? El hombre ni siquiera recuerda haber sido un simio. ¡Ah, una estación de servicio! Casi pensé que nos quedaríamos sin gasolina. Si quieres estirar las piernas o usar el baño, toma tu tiempo. No tenemos prisa. No sabemos a dónde vamos…</p>



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			</item>
		<item>
		<title>Sin título</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/sin-titulo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 May 2025 12:41:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Actor]]></category>
		<category><![CDATA[Artista]]></category>
		<category><![CDATA[Como un pez en el aire]]></category>
		<category><![CDATA[Dramático]]></category>
		<category><![CDATA[Entierro]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Íntimo]]></category>
		<category><![CDATA[Monólogo]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad]]></category>
		<category><![CDATA[Existencialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Sentido de la vida]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sin título, Monólogo de Jean-Pierre Martinez, extracto del recopilatorio 'Como un pez en el aire'</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Monólogo de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p>¿Hay alguien aquí? No… Entonces, son como yo. Tampoco han llegado a ser alguien. Ser el hijo de nadie está bien. Algunos incluso se volvieron muy famosos. Pero, ¿quién recuerda a los padres del hijo de nadie? Nadie. Desde que llegué al mundo, siempre me han dicho: si quieres convertirte en alguien en la vida, no hagas cualquier cosa. Y créanme, todos los que me dijeron eso no eran cualquiera. Así que intenté hacer algo de mí mismo. Para convertirme en alguien, como ellos. Pero sé que no logré nada. Nunca supe qué hacer con mi vida. Soy un tipo cualquier, como dicen. Un tipo raro, incluso, según algunos. Debo no haber hecho lo que se suponía que debía hacer. Así que hago lo que puedo. Hago un número, precisamente. Soy un cómico, como dicen: «Oh, ese tipo es un cómico». ¿Puede un payaso realmente convertirse en alguien? Para eso, alguien tendría que tomárselo en serio… Pero ni siquiera yo puedo tomarme en serio. Mi médico, cuando voy a verlo para una licencia médica, siempre me repite: ¡Deje de hacer teatro! Sin mencionar a mi banquero que me toma por un payaso. ¿Prestaría dinero a un payaso, usted? Me dice todo el tiempo. Piedra que rueda no cria moho… Es por eso que los comediantes rara vez terminan siendo dueños de su última morada. Yo tampoco tengo un hogar. Incluso dicen que parezco no saber dónde vivo. Si tan solo hubiera conocido a alguien en la vida. Deberías intentar conocer a alguien, como dicen. Pero si creen que es fácil establecer una relación estable con alguien que ni siquiera sabe exactamente quién es. No estaba pidiendo mucho. No necesariamente alguien… Si al menos hubiera sacado el número correcto. Pero no. Solo saqué números equivocados, créanme. Nunca el número complementario. Entonces, el número ganador… Y ahora, es demasiado tarde, ¿verdad? Sé que no me queda mucho tiempo. Y sé que después de mi desaparición, nadie dirá: ese era alguien. ¿Incluso podemos hablar de desaparición en el caso de alguien que nunca logró convertirse en alguien? No, en mi funeral, dirán: ese era un cómico. Si alguien va a mi funeral, por supuesto. ¿Han notado que en los funerales de las personas famosas siempre hay una multitud de anónimos, como dicen en los periódicos? Pero en la tumba de los desconocidos, nunca hay nadie. Y mucho menos celebridades. O bien, debes ser un soldado sin papeles, morir en el campo de honor y tener mucha suerte póstumamente. No, en tiempos de paz, no hay que soñar. Nadie volverá a encender la llama de todos los muertos que nunca lograron convertirse en alguien mientras estaban vivos…</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



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			</item>
		<item>
		<title>Camerinos</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/camerinos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 13:57:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Artista]]></category>
		<category><![CDATA[Breves de escena]]></category>
		<category><![CDATA[En el teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro dentro del teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2044</guid>

					<description><![CDATA[<p>Camerinos, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Breves de escena' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/camerinos/">Camerinos</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>El primero llega, seguido de cerca por el segundo que lo interpela.<br></em><strong>Uno</strong> – ¿Qué te parece este teatro?<br><strong>Dos</strong> – Bueno, no está mal.<br><strong>Uno</strong> – ¿Tú crees?<br><strong>Dos</strong> – Hemos visto peores, ¿no?<br><strong>Uno</strong> – ¿Peores? No sé… ¿Cómo es tu camerino?<br><strong>Dos</strong> – Pues… Tiene aire acondicionado, una máquina de expreso, un minibar, unA bañera… Y cuando llegué, había una botella de champán en un cubo con hielo y un montón de canapés.<br><strong>Uno</strong> – No, ¿en serio?<br><strong>Dos</strong> – ¿Y cómo es tu camerino?<br><strong>Uno</strong> – ¿Mi camerino? Pues, es más bien un armario grande donde también guardan los decorados. En cuanto a mi baño… son los baños comunes. En el pasillo.<br><strong>Dos</strong> – ¿Sabes qué? Deberías cambiar de agente.<br><strong>Uno</strong> – Pero si no tengo agente. ¿Tienes agente tú?<br><strong>Dos</strong> – No… ¿No viste mis cosas al lado de las tuyas en ese armario de escobas?<br><strong>Uno</strong> – Ya me lo imaginaba.<br><strong>Dos</strong> – En fin, mientras nos paguen…<br><strong>Uno</strong> – ¿Es que te pagan a ti?<br><strong>Dos</strong> – No tienes mucho sentido del humor, ¿verdad? Pero créeme, para sobrevivir en este oficio, te va a hacer falta.<br><strong><em>Oscuro</em></strong>.</p>



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		<title>Retraso del correo</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/retraso-del-correo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 13:50:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Breves de escena]]></category>
		<category><![CDATA[Entierro]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Religión]]></category>
		<category><![CDATA[Cielo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2038</guid>

					<description><![CDATA[<p>Retraso del correo, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Breves de escena' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Dos personajes, uno al lado del otro, miran hacia el cielo.<br></em><strong>Uno</strong> – ¿Has visto todas esas estrellas?<br><strong>Dos</strong> – Sí.<br><strong>Uno</strong> – Me pregunto cuántas puede haber.<br><strong>Dos</strong> – Tres mil doscientas veintisiete.<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué?<br><strong>Dos</strong> – Las he contado. Hay tres mil doscientas veintisiete.<br><strong>Uno</strong> – Estás bromeando.<br><strong>Dos</strong> – Sí.<br><strong>Uno</strong> – Aunque pudiéramos contarlas… entre las que aún vemos pero ya están muertas, y las que acaban de nacer pero que todavía no vemos…<br><strong>Dos</strong> – Es como preguntarse cuántos seres humanos hay en la Tierra. Aunque recibiéramos una notificación cada vez, con el retraso del correo, nunca podríamos saber exactamente cuántos hay en ese momento.<br><strong>Uno</strong> – Hablando de eso, el vecino ha muerto.<br><strong>Dos</strong> – ¿El vecino de enfrente?<br><strong>Uno</strong> – El vecino de al lado.<br><strong>Dos</strong> – No lo sabía. ¿Hace mucho?<br><strong>Uno</strong> – Hace un par de semanas. Nos perdimos el entierro. Acabo de recibir la esquela.<br><strong>Dos</strong> – Vivía justo al lado… Habría sido mejor que la dejara directamente en el buzón.<br><strong><em>Oscuro</em></strong>.</p>



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		<title>La mano en el bolsillo</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/la-mano-en-el-bolsillo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 13:33:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Breves de escena]]></category>
		<category><![CDATA[Estación de tren]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Ladrón]]></category>
		<category><![CDATA[Policía]]></category>
		<category><![CDATA[Equívoco]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2024</guid>

					<description><![CDATA[<p>La mano en el bolsillo, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Breves de escena' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje, que parece estar esperando. Otro llega. Silencio.<br></em><strong>Uno</strong> – ¿Está esperando el tren?<br><strong>Dos</strong> – Estamos en un andén. Acaban de anunciar por el altavoz la llegada de un tren exprés regional en la vía dos. Estamos en la vía dos. Así que sí, estoy esperando el tren. ¿Y usted? ¿Espera la marea?<br><strong>Uno</strong> – Disculpe, era una pregunta tonta.<br><strong>Dos</strong> – Soy yo quien le pide disculpas. Estoy un poco nervioso hoy, pero no debí contestarle de esa forma. A mí también me pasa a veces hacer preguntas estúpidas, ¿sabe…?<br><strong>Uno</strong> – Entonces, usted espera el tren…<br><strong>Dos</strong> – Sí. ¿Y usted no?<br><strong>Uno</strong> – Soy policía.<br><strong>Dos</strong> – Ah, perdone…<br><strong>Uno</strong> – Nos han informado de la presencia de carteristas en la estación. ¿Tiene sus documentos?<br><strong>Dos</strong> – ¿Me toma por un carterista?<br><strong>Uno</strong> – En absoluto… Solo quería verificar que no le hayan robado la cartera a usted también.<br><em>El otro busca en su bolsillo y saca una cartera.</em><br><strong>Dos</strong> (<em>cogiendo la cartera</em>) – ¿Le importa? Vamos a comprobar que no le hayan pirateado su tarjeta bancaria…<br><strong>Uno</strong> – Faltaría más.<br><em>El supuesto policía se aleja con la cartera, dejando al otro perplejo.<br><strong>Oscuro.</strong></em></p>



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		<item>
		<title>Donde hay humo, hay fuego</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/donde-hay-humo-hay-fuego/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 13:02:41 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Adulterio]]></category>
		<category><![CDATA[Breves de escena]]></category>
		<category><![CDATA[En el teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Cigarrillo]]></category>
		<category><![CDATA[Fuego]]></category>
		<category><![CDATA[Tabaco]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2004</guid>

					<description><![CDATA[<p>Donde hay humo, hay fuego,  un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Breves de escena' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Entran dos personajes. Al cruzarse, se detienen.<br></em><strong>Uno</strong> – Disculpe, ¿tiene fuego por favor?<br><strong>Dos</strong> – Sí, pero no se lo voy a dar.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y por qué, si se puede saber?<br><strong>Dos</strong> – ¡Porque fumar es muy malo para la salud! Fumar mata. Lo pone en las cajetillas de tabaco. Y además, entre nosotros, en un teatro puede ser muy peligroso.<br><strong>Uno</strong> – Ah, no, pero no es para encender un cigarrillo… ni para prender fuego a un teatro.<br><strong>Dos</strong> – ¿De verdad?<br><strong>Uno</strong> – Es para quemar una casa.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y por qué quiere usted quemar una casa?<br><strong>Uno</strong> – Es la casa del amante de mi mujer.<br><strong>Dos</strong> – En ese caso… (<em>Le tiende una caja de cerillas.</em>) Se la dejo. Por si su mujer tiene varios amantes.<br><strong>Uno</strong> – Gracias.<br><strong>Dos</strong> – De nada, faltaría más.<br><em>Sale. El otro saca un cigarrillo de su bolsillo y lo enciende.</em><br><strong>Uno</strong> – De verdad tengo que dejar de fumar…<br><em>Sale también.<br><strong>Oscuro</strong>.</em></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Venganza</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/venganza/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 12:16:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Aviso de paso]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Entierro]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Herencia]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Testamento]]></category>
		<category><![CDATA[Venganza]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=1993</guid>

					<description><![CDATA[<p>Venganza, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Aviso de paso' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>El primero llega. El segundo le sigue y, al ver que el otro parece un poco mal, se acerca con preocupación.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Estás bien?<br><strong>Dos</strong> – Acabo de enterrar a mi padre.<br><strong>Uno</strong> – Enterrar…<br><strong>Dos</strong> – Sí, bueno… no lo hice yo mismo. Contraté a especialistas. Parece que no se puede hacer de otra manera. Además, no es barato.<br><strong>Uno</strong> – Ah, ya veo…<br><strong>Dos</strong> – En fin, acabo de regresar del entierro.<br><strong>Uno</strong> – Lamento mucho eso. Le presento mis más sinceras condolencias…<br><strong>Dos</strong> – Puedes quedarte con tus condolencias. Odiaba a mi padre.<br><strong>Uno</strong> – Siempre hay una buena razón para odiar a tu padre.<br><strong>Dos</strong> – ¿Sabes qué encuentro realmente insoportable en los entierros?<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué?<br><strong>Dos</strong> – Todas esas personas que ni siquiera son parte de la familia, a menudo nunca las has visto en tu vida antes de la ceremonia, y que frente al ataúd comienzan a sollozar más fuerte que los propios hijos del difunto. Como si quisieran hacerlos sentir culpables por no tener ellos mismos el dolor más demostrativo.<br><strong>Uno</strong> – Tienes razón… Debería haber un orden de precedencia. Un umbral máximo de decibeles permitidos según la cercanía de cada uno con la persona que se entierra.<br><strong>Dos</strong> – Si los herederos directos no consideran necesario llorar frente al ataúd de su querido difunto, los demás también deberían abstenerse, ¿no?<br><strong>Uno</strong> – Sin embargo, parece que la muerte de tu padre no te deja completamente indiferente…<br><strong>Dos</strong> – En efecto… Su desaparición es un golpe duro para mí.<br><strong>Uno</strong> – A pesar de tus diferencias, entonces no habías roto completamente la relación con él…<br><strong>Dos</strong> – No… La última vez que lo vi fue en el despacho del juez…<br><strong>Uno</strong> – ¿Del juez?<br><strong>Dos</strong> – Estaba a punto de ganar el juicio que había iniciado contra mi padre… Ahora que está muerto, obviamente será mucho más difícil…<br><strong>Uno</strong> – Ah, ya veo…<br><strong>Dos</strong> – Temo que el caso se cierre sin más.<br><strong>Uno</strong> – Pero… ¿por qué ese juicio, si me permites preguntar?<br><strong>Dos</strong> – Sería un poco largo de explicar, pero en resumen… le reprocho a mi padre, después de haberme dado a luz, dejarme completamente desamparado frente a la miseria del mundo…<br><strong>Uno</strong> – ¿Y por qué no hacerle el mismo reproche a tu madre también?<br><strong>Dos</strong> – Nací de una madre desconocida.<br><strong>Uno</strong> – ¿De madre desconocida? Vaya… Ni siquiera sabía que eso era materialmente posible. En mi época… Pero es cierto que ahora, con las nuevas tecnologías…<br><strong>Dos</strong> – Nací en tierra desconocida, de una madre sustituta sin papeles, pagada en efectivo y que prefirió mantener el anonimato.<br><strong>Uno</strong> – Entonces, ¿le reprochabas a tu padre haberte privado del afecto de una madre…<br><strong>Dos</strong> – ¡Ah, no, para nada!<br><strong>Uno</strong> – Entonces, ¿por qué llevarlo a juicio por haberte dado vida? No pareces tener malformaciones particulares…<br><strong>Dos</strong> – Oh, Dios no.<br><strong>Uno</strong> – Diría incluso que estás bastante bien hecho de tu persona…<br><strong>Dos</strong> – Gracias.<br><strong>Uno</strong> – Entonces, ¿por qué?<br><strong>Dos</strong> – ¿Pero has visto el mundo en el que vivimos?<br><strong>Uno</strong> – Sí, no es falso… Con todas esas guerras en diferentes partes del planeta. El terrorismo. El hambre. El cambio climático…<br><strong>Dos</strong> – Sin mencionar el impuesto sobre el patrimonio y el cáncer de próstata.<br><strong>Uno</strong> – Le reprochas a tu padre haberte traído a este valle de lágrimas que es nuestro mundo moderno…<br><strong>Dos</strong> – En realidad, es un poco más complicado que eso…<br><strong>Uno</strong> – Me estás intrigando.<br><strong>Dos</strong> – Antes de morir, mi padre dejó gran parte de su fortuna a una fundación que lucha contra el hambre en el mundo.<br><strong>Uno</strong> – Ah, sí, eso… Eso está bien.<br><strong>Dos</strong> – Sí, pero mi parte de la herencia se reduce en consecuencia.<br><strong>Uno</strong> – Por supuesto… Pero… es muy generoso de su parte.<br><strong>Dos</strong> – ¡Pero para nada! ¡Lo hizo a propósito para fastidiarme!<br><strong>Uno</strong> – ¿Cómo que para fastidiarte? Todos están en contra del hambre en el mundo, ¿no? No me digas que estás a favor…<br><strong>Dos</strong> – Te digo que lo hizo con la única intención de desheredarme.<br><strong>Uno</strong> – Sí, entiendo, pero… de todos modos… Esto beneficiará a personas que realmente necesitan ese dinero.<br><strong>Dos</strong> – ¡Exacto! Por eso le estoy haciendo un juicio.<br><strong>Uno</strong> – ¿Perdón?<br><strong>Dos</strong> – Si hubiera dejado su fortuna a su fontanero o a su inspector fiscal, su intención de perjudicarme no habría estado en duda. Pero esto, es particularmente vil, ¿no?<br><strong>Uno</strong> – ¿Vil?<br><strong>Dos</strong> – Al desheredarme en beneficio de la lucha contra el hambre en el mundo, él se presenta como el buen tipo, ¿entiendes? Y yo, si me opongo, pareceré un egoísta. Un hijo de papá que preferiría seguir comiendo caviar con la herencia de su padre en lugar de renunciar alegremente para que los desheredados tengan un poco de arroz en sus platos.<br><strong>Uno</strong> – Cuando tienen un plato…<br><strong>Dos</strong> – ¡Ah, pero no me dejaré hacer!<br><strong>Uno</strong> – Por supuesto… Quiero decir… Entiendo… Pero podría no ser fácil.<br><strong>Dos</strong> – Ya lo sé…<br><strong>Uno</strong> – Como dijiste, ante los jueces, tendrás el papel del villano…<br><strong>Dos</strong> – Y eso es… Pero sigo confiando… Tengo un buen abogado…<br><strong>Uno</strong> – ¿Y qué harás si finalmente obtienes una victoria?<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué quieres que haga? Donaré inmediatamente ese dinero a esa misma fundación.<br><strong>Uno</strong> – ¿Perdón?<br><strong>Dos</strong> – No tengo elección. Si me quedo con todo ese dinero para mí, pareceré un bastardo. Eso es lo que pensarías tú, ¿no?<br><strong>Uno</strong> – Bueno… Sí, obviamente…<br><strong>Dos</strong> – ¡Exacto! Cuando te decía que mi padre era un gran pervertido, ahora lo entiendes…<br><strong>Uno</strong> – Eh… Sí… Intento… Pero… ¿estás seguro de que no es un poco complicado todo esto?<br><strong>Dos</strong> – ¿Y por qué sería complicado?<br><strong>Uno</strong> – Si ese dinero finalmente tiene que ir a esa fundación…<br><strong>Dos</strong> – Ah sí, ¡pero no es lo mismo en absoluto! ¡Ahí seré yo quien done!<br><strong>Uno</strong> – Quien dará… el dinero de tu padre.<br><strong>Dos</strong> – ¡Si lo heredo, será mi dinero! Y habré demostrado que no lo hizo por generosidad, sino simplemente para fastidiarme. ¡Y el benefactor de la humanidad seré yo!<br><strong>Uno</strong> – Claro… Bueno… Si eso también te hace sentir mejor…<br><strong>Dos</strong> – Sí… Pero hay algo que me molesta.<br><strong>Uno</strong> – La muerte de tu padre…<br><strong>Dos</strong> – No, el hecho de que incluso si gano este juicio, él nunca lo sabrá…<br><strong>Uno</strong> – Siempre es mucho más difícil vengarse de las personas que ya están muertas.<br><strong>Dos</strong> – Sí… Y es mucho menos gratificante…<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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		<title>Ocupante ilegal</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/ocupante-ilegal/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 12:12:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[3 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Actor]]></category>
		<category><![CDATA[Aviso de paso]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Portal]]></category>
		<category><![CDATA[Sociabilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Vecino]]></category>
		<category><![CDATA[Equívoco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Ocupante ilegal, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Aviso de paso' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un tipo llega, vacila un momento y se sienta en el suelo frente a los buzones. Comienza a adormilarse. Una inquilina llega y lo ve.<br></em><strong>Inquilina</strong> – Vamos, despiértate, por favor. Entiendo que estés cansado, pero no deberías quedarte aquí, ¿verdad?<br><em>El hombre se despierta.</em><br><strong>Hombre</strong> – ¿Y por qué no?<br><strong>Inquilina</strong> – Pero… porque esto es un vestíbulo de un edificio, no un albergue social. ¿Realmente no sabes a dónde ir?<br><strong>Hombre</strong> – No… En este momento, no tengo un hogar fijo.<br><strong>Inquilina</strong> – ¡Bueno, más razón para irte, amigo! Si no tienes un hogar fijo, ¿por qué diablos querrías establecerte aquí?<br><strong>Hombre</strong> – Tienes razón…<br><em>El tipo se levanta.</em><br><strong>Inquilina</strong> – Gracias por entender, amigo. Pero ¿sabes qué? En el fondo, te envidio.<br><strong>Hombre</strong> – ¿En serio?<br><strong>Inquilina</strong> – A veces, yo también desearía no tener un hogar fijo. No tener que volver a casa todas las noches. Encontrar a la misma persona esperándome en casa.<br><strong>Hombre</strong> – En ese caso, ¿quizás podrías acogerme en tu casa por una noche? Sería una pequeña distracción para ti…<br><strong>Inquilina</strong> – ¿En mi casa?<br><strong>Hombre</strong> – Hace tanto frío afuera.<br><strong>Inquilina</strong> – Sí, lo sé, tuve que ponerme mi ropa térmica esta mañana… Y a pesar de eso, me congelé en la oficina todo el día.<br><strong>Hombre</strong> – Si paso la noche afuera, no estoy seguro de si me despertaré mañana por la mañana.<br><strong>Inquilina</strong> – ¿Estás seguro de que no estás exagerando un poco?<br><strong>Hombre</strong> – ¿Realmente quieres tener mi muerte en tu conciencia?<br><em>La inquilina duda y luego saca un billete de su bolsillo.</em><br><strong>Inquilina</strong> – Vamos, es tu día de suerte. Toma esto y ve a dormir a un hotel.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Diez euros? ¿Cómo esperas que encuentre una habitación de hotel por ese precio?<br><strong>Inquilina</strong> – Bueno, aquí tienes treinta, ¡y lárgate, de acuerdo? Estoy segura de que encontrarás un hotel económico o algo parecido. No querrás dormir en un palacio tampoco, ¿verdad?<br><strong>Hombre</strong> – Está bien. Gracias, señora.<br><strong>Inquilina</strong> – Y si no encuentras un hotel que esté dispuesto a recibirte, al menos podrás comprarte algo de licor para calentarte.<br><strong>Hombre</strong> – Me estás salvando la vida. Dios te lo recompensará…<br><em>Una mujer llega.</em><br><strong>Mujer</strong> – Pero, ¿qué haces aquí?<br><strong>Hombre</strong> – No tenía el código y perdí tu número de celular. Como sabía que no tardarías en llegar… Pero esta señora me acaba de ofrecer amablemente esperar en su casa.<br><strong>Mujer</strong> – Gracias, es muy amable de tu parte.<br><em>La mujer se sorprende pero no lo deja notar.</em><br><strong>Inquilina</strong> – De nada. Entre vecinos, es lo natural…<br><strong>Mujer</strong> – Es cierto, con este frío… Permíteme presentarte a mi hermano. Está pasando unos días en mi casa antes de partir a Paris para un rodaje. Es actor…<br><strong>Inquilina</strong> – Encantado de conocerlo entonces.<br><strong>Hombre</strong> – Los saltimbanquis siempre han tenido mala reputación. En la Edad Media los consideraban ladrones de gallinas e incluso se negaban a enterrarlos en los cementerios junto a los buenos cristianos.<br><strong>Mujer</strong> – Afortunadamente, ya no estamos en la Edad Media… No debería decir esto frente a él, pero es un excelente actor. Verás, tendrá una gran carrera…<br><strong>Inquilina</strong> – No lo dudo…<br><strong>Hombre</strong> – No molestes a la señora con eso, seguro que está deseando regresar a casa para reunirse con su esposo.<br><strong>Inquilina</strong> – Bueno, entonces los dejo.<br><strong>Hombre</strong> – Gracias de nuevo.<br><strong>Inquilina</strong> – De nada.<br><strong>Mujer</strong> – Muy amable, ¿no?<br><strong>Hombre</strong> – Sí, parece que hay un buen ambiente en este edificio.<br><em>Salen</em>.<br><em><strong>Negro</strong></em>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación<em> <a href="https://sketchotheque.net/es/aviso-de-paso/">Aviso de paso</a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/aviso-de-paso/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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		<title>Invitación</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/invitacion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 12:02:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[4 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Aviso de paso]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Portal]]></category>
		<category><![CDATA[Psicólogo]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Sociabilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Vecino]]></category>
		<category><![CDATA[Basura]]></category>
		<category><![CDATA[Paranoia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Invitación, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Aviso de paso' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Una mujer pasa tirando de un contenedor de basura con ruedas de donde sobresalen pies masculinos y/o femeninos. Otra mujer llega a recoger su correo y saluda a la primera.</em><br><strong>Uno</strong> – ¡Buenos días!<br><strong>Dos</strong> – ¡Ah, buenos días! ¿Cómo estás?<br><em>La otra nota los pies que sobresalen del contenedor.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Hoy es el día de recoger objetos voluminosos? Pensé que era la próxima semana.<br><strong>Dos</strong> – Fue una emergencia…<br><strong>Uno</strong> – ¿La gran limpieza de primavera, entonces?<br><strong>Dos</strong> – Sí, se podría decir eso…<br><em>Ella mete los pies de nuevo en el contenedor para que no sobresalgan.</em><br><strong>Uno</strong> – Yo también debería hacerlo cuando tenga tiempo. Acumulamos tantas cosas a lo largo de los años.<br><strong>Dos</strong> – ¿Podrías sujetarme la puerta?<br><strong>Uno</strong> – ¡Pero por supuesto, no se mueva!<br><em>Ella avanza al escenario para sostener una puerta que posiblemente no se vea.</em><br><strong>Dos</strong> – ¡Qué amable!<br><strong>Uno</strong> – De nada, por favor. ¡Que tengas un buen día!<br><strong>Dos</strong> – ¡Gracias! Igualmente.<br><em>La otra sale con su contenedor de basura.</em><br><em>Otra mujer llega a recoger su correo.</em><br><strong>Uno</strong> – ¡Ah, buenos días! Encantada de conocerte. Soy tu vecina de al lado. Te vi desde lejos mientras te mudabas…<br><strong>Tres</strong> – Tienes razón, es mejor mantener distancia en esos casos. Estoy bromeando…<br><strong>Uno</strong> – Estoy encantada de… Bueno, solo quería decirte… ¡Bienvenida al edificio!<br><strong>Tres</strong> – Gracias, es muy amable de tu parte.<br><strong>Uno</strong> – Entre vecinos…<br><strong>Tres</strong> – Sí…<br><strong>Uno</strong> – Verás, la gente del edificio es muy agradable. Y sobre todo, si necesitas algo…<br><strong>Tres</strong> – Gracias.<br><strong>Uno</strong> – Tengo que irme… Voy a buscar a mi hija a su clase de violín. ¿Tienes hijos?<br><strong>Tres</strong> – Sí… Bueno, no. Quiero decir… Ahora estoy libre de ellos, afortunadamente.<br><strong>Uno</strong> – Libre de ellos…?<br><strong>Tres</strong> – Sí… Los metí en el congelador para estar tranquila.<br><strong>Uno</strong> – Ah, sí…<br><strong>Tres</strong> – Estoy bromeando.<br><strong>Uno</strong> – Por supuesto.<br><strong>Tres</strong> – Ya son mayores. Ya no viven en casa.<br><strong>Uno</strong> – Es cierto que se siente un vacío cuando se van. Al final, solo queremos que se marchen. Y luego, de repente… Se siente un vacío.<br><strong>Tres</strong> – Pero tu hija todavía vive contigo, ¿verdad? Quiero decir, si la estás yendo a buscar a su clase de violín…<br><strong>Uno</strong> – Sí… Pero me imagino. Debe haber sido un vacío para ti, ¿no?<br><strong>Tres</strong> – Cuando mi hijo menor se fue, al principio dudé en adoptar un perro, pero al final, fue mi suegra quien vino a vivir a casa.<br><strong>Uno</strong> – Es cierto que un perro requiere ser sacado tres veces al día para hacer sus necesidades. Es bastante exigente.<br><strong>Tres</strong> – Tienes razón. Una suegra es mucho más práctica.<br><strong>Uno</strong> – Sí…<br><strong>Tres</strong> – Hay pañales…<br><strong>Uno</strong> – Sí…<br><strong>Tres</strong> – Estoy bromeando…<br><strong>Uno</strong> – Por supuesto… Bueno, me voy a ir ahora… Mi hija me estará esperando…<br><strong>Tres</strong> – Disculpa por no haber sido más habladora. Pero estoy un poco ocupada en este momento. Con esta mudanza…<br><strong>Uno</strong> – Lo entiendo.<br><strong>Tres</strong> – De todos modos, seguramente tendremos la oportunidad de volver a vernos, ya que somos vecinos de planta.<br><strong>Uno</strong> – Pero pensándolo bien… ¿Por qué no vienes a tomar el aperitivo esta noche?<br><strong>Tres</strong> – Eh… Sí, ¿por qué no?<br><strong>Uno</strong> – ¿A las 19:30?<br><strong>Tres</strong> – Muy bien. (<em>Mira su reloj</em>.) Ahora me toca a mí irme. De lo contrario, mi primer paciente estará esperándome. ¡Nos vemos esta noche!<br><strong>Uno</strong> – ¡Perfecto!<br><em>La otra persona se va. Llega otro personaje.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Sabes qué? Acabo de encontrarme con nuestra nueva vecina de planta. La invité a venir a tomar el aperitivo esta noche.<br><strong>Cuatro</strong> – ¿La invitaste?<br><strong>Uno</strong> – Sí, ¿por qué?<br><strong>Cuatro</strong> – Yo también me encontré con su esposo esta mañana, ¿sabes qué?<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué?<br><strong>Cuatro</strong> – Es inspector de impuestos.<br><strong>Uno</strong> – Inspector de impuestos… ¿Quieres decir inspecciones fiscales y todo eso?<br><strong>Cuatro</strong> – Sí.<br><strong>Uno</strong> – Aunque bueno, no tenemos nada de qué preocuparnos, ¿no?<br><strong>Cuatro</strong> – Ya verás… ¿Y las estanterías de mi oficina que hice instalar sin declarar por el tipo del quinto?<br><strong>Uno</strong> – No vienen a inspeccionar la casa…<br><strong>Cuatro</strong> – ¡Es su naturaleza, esos tipos!<br><strong>Uno</strong> – ¿Tú crees?<br><strong>Cuatro</strong> – Y además. Imagina que nos enfadamos con ellos.<br><strong>Uno</strong> – ¿Por qué nos enfadaríamos con ellos, si ni siquiera los conocemos?<br><strong>Cuatro</strong> – ¡Justo eso! No sabemos qué puede ofenderlos. No conocemos sus opiniones religiosas o políticas.<br><strong>Uno</strong> – Esa es un poco la idea cuando se invita a la gente para conocerse.<br><strong>Cuatro</strong> – Sí, pero él, si decimos algo que no le gusta, tiene los medios para someternos a una inspección fiscal. Y créeme, esos tipos, cuando buscan, encuentran…<br><strong>Uno</strong> – Oh Dios mío, tienes razón… ¿Por qué la invité? Tal vez podríamos cancelar…<br><strong>Cuatro</strong> – ¡Lo encontrarían sospechoso! Sería incluso peor. O pensarían que no los queremos…<br><strong>Uno</strong> – Tienes razón… ¿Entonces qué hacemos?<br><strong>Cuatro</strong> – En qué lío nos has metido de nuevo…<br><strong>Uno</strong> – Y ella, ni siquiera sé a qué se dedica. Se me olvidó por completo preguntarle… De todas formas, parece un poco perturbada…<br><strong>Cuatro</strong> – Es psicoanalista…<br><strong>Uno</strong> – ¿En serio? ¿Cómo lo sabes? ¿Su esposo te lo dijo?<br><strong>Cuatro</strong> – La vi colocando su placa frente al edificio esta mañana.<br><strong>Uno</strong> – ¿Psicoanalista? Entonces por eso me hizo un montón de preguntas…<br><strong>Cuatro</strong> – ¿Qué tipo de preguntas?<br><strong>Uno</strong> – Pues… sobre las clases de violín, por ejemplo.<br><strong>Cuatro</strong> – ¿Las clases de violín?<br><strong>Uno</strong> – ¿Crees que tiene algún significado especial para un psicoanalista, las clases de violín?<br><strong>Cuatro</strong> – Bueno, seguro que sí para un inspector de impuestos. Especialmente si las pagas en negro…<br><strong>Uno</strong> – Pero eso es espantoso…<br><strong>Cuatro</strong> – Pero imagínate el calvario de esta reunión. ¡Entre un inspector de impuestos y una psicoanalista!<br><strong>Uno</strong> – Tienes razón, tendremos que tener cuidado con lo que decimos…<br><strong>Cuatro</strong> – Intentaremos decir lo menos posible.<br><strong>Uno</strong> – Sí…<br><strong>Cuatro</strong> – Pero no será fácil.<br><strong>Uno</strong> – No, seguro… Cuando se invita a la gente a tomar el aperitivo para conocernos…<br><em>Momento de vacilación.</em><br><strong>Cuatro</strong> – ¿Hoy es el día de la recolección de muebles viejos?<br><strong>Uno</strong> – Será la próxima semana… Por cierto, también me crucé con la vecina del quinto que bajaba su basura, ¿sabes qué?<br><strong>Cuatro</strong> – No me digas que la invitaste a tomar el aperitivo también…<br><strong>Uno</strong> – No, pero creí ver restos humanos asomando de la basura.<br><strong>Cuatro</strong> – ¿No crees que tenemos problemas más urgentes que tratar?<br><strong>Uno</strong> – Tienes razón… ¿Y si ponemos algo en su aperitivo? Algo así como somníferos, ¿sabes? Para acortar la velada…<br><strong>Cuatro</strong> – ¿Tú crees?<br><em>Salen</em>.<br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



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		<title>Diabólico</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/diabolico/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 10:35:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[3 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Aviso de paso]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Portal]]></category>
		<category><![CDATA[Vecino]]></category>
		<category><![CDATA[Tabaco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Diabólico, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Aviso de paso' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje (hombre o mujer) entra llevando una caja claramente muy pesada. Otro personaje llega después.<br></em><strong>Uno</strong> – Parece pesado… ¿Te estás mudando?<br><strong>Dos</strong> – ¿Se nota tanto?<br><em>Coloca la caja sobre otra caja que ya está allí.</em><br><strong>Uno</strong> – Te ayudaría, pero con mi espalda…<br><strong>Dos</strong> – Gracias de todos modos…<br><em>Se sienta sobre las cajas para descansar un momento. El otro saca un paquete de cigarrillos.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Quieres uno?<br><strong>Dos</strong> – Gracias, ya estoy al borde de la apoplejía…<br><em>El otro guarda su paquete.</em><br><strong>Uno</strong> – Tienes razón, debería dejarlo también… Mejor tomaré una pastilla de menta.<br><em>Saca una caja de pastillas de menta.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Quieres una?<br><em>El otro hace un gesto negativo.</em><br><strong>Dos</strong> – Gracias, no. Ya tengo mucha sed.<br><strong>Uno</strong> – He probado de todo, incluso la acupuntura, pero no logro dejarlo por completo.<br><strong>Dos</strong> – Mmm…<br><strong>Uno</strong> – Es curioso, nunca te vi en el edificio… y justo el día que te mudas nos conocemos… Y a dónde te vas con todas estas cajas.<br><strong>Dos</strong> – Me estoy mudando a Madrid.<br><strong>Uno</strong> – Eso te va a cambiar.<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><strong>Uno</strong> – Ya no tendremos la oportunidad de volver a vernos…<br><strong>Dos</strong> – Te diría que te voy a extrañar, pero como nunca nos cruzamos hasta ahora. ¿Hace mucho que vives en este edificio?<br><strong>Uno</strong> – Ah, no, pero no vivo aquí.<br><strong>Dos</strong> – Ah, entiendo. Seguro que por eso no nos cruzamos más a menudo…<br><strong>Uno</strong> – Tengo mi consultorio en el tercer piso.<br><strong>Dos</strong> – Ya veo. El dentista.<br><strong>Uno</strong> – Eh, no… Yo estoy justo enfrente. El exorcista.<br><strong>Dos</strong> – ¿El exorcista…?<br><strong>Uno</strong> – Claro, no está escrito en la puerta, obviamente.<br><strong>Dos</strong> – Claro.<br><strong>Uno</strong> – Suelo atender especialmente por las tardes. Incluso de noche, es más discreto.<br><strong>Dos</strong> – Seguramente por eso nunca nos hemos encontrado…<br><strong>Uno</strong> – Las personas que vienen a verme no siempre quieren ser reconocidas…<br><strong>Dos</strong> – Tampoco estoy seguro de que me gustaría encontrarme con tus pacientes en las escaleras después del anochecer…<br><strong>Uno</strong> – No lo crees.<br><strong>Dos</strong> – ¿Se nota tanto?<br><strong>Uno</strong> – No te culpo, pero estás equivocado.<br><strong>Dos</strong> – Tal vez, sí… ¿Y funciona?<br><strong>Uno</strong> – Mira a tu alrededor… ¿No crees que el mercado es inmenso?<br><strong>Dos</strong> – Sí, bueno, no es falso. Pero tú, con todo eso, ¿no has logrado dejar de fumar?<br><strong>Uno</strong> – Aún no he encontrado la fórmula mágica que me libraría de los poderes malignos de la nicotina.<br><em>Un momento.</em><br><strong>Uno</strong> – Y tú, ¿por qué te estás mudando, si puedo preguntar?<br><strong>Dos</strong> – Bueno… Para estar más cerca de mi trabajo, en primer lugar.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y…?<br><strong>Dos</strong> – Y también… ¿Cómo decirlo? Porque sentía como una presencia diabólica en el apartamento que ocupo en el último piso de este edificio.<br><strong>Uno</strong> – ¿En serio? Deberías haberme hablado de eso antes…<br><strong>Dos</strong> – Desafortunadamente, aún no te conocía.<br><strong>Uno</strong> – Y con presencia diabólica, ¿a qué te refieres exactamente?<br><strong>Dos</strong> – Principalmente… a mi esposa.<br><strong>Uno</strong> – Ya veo… Tengo muchos casos como el tuyo…<br><strong>Dos</strong> – Bueno, eso no es todo, pero tendré que seguir adelante. Ya que no quieres ayudarme…<br><strong>Uno</strong> – Siempre puedo intentar deshechizar a tu cónyuge.<br><strong>Dos</strong> – ¿Podrías hacer eso?<br><strong>Uno</strong> – ¿En qué piso está?<br><strong>Dos</strong> – Octavo.<br><strong>Uno</strong> – ¿Has bajado todas estas cajas desde el octavo piso sin ascensor?<br><strong>Dos</strong> – Y todavía tengo muchas más que bajar…<br><strong>Uno</strong> – Ah, sí… Octavo sin ascensor… Es realmente diabólico…<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><strong>Uno</strong> – Lo siento, pero creo que ahí… No puedo hacer nada por ti…<br><em>Se aleja, y el otro se queda allí con sus cajas, un poco desconcertado. Decide irse cuando otro personaje (interpretado por quien acaba de irse) con una máscara de carnaval llega. Finge buscar algo, como un nombre en un buzón o una placa profesional.</em><br><strong>Tres</strong> – Disculpe, ¿el exorcista está en qué piso?<br><strong>Dos</strong> – Tercero. Enfrente del dentista.<br><strong>Tres</strong> – Claro, no hay placa abajo.<br><strong>Dos</strong> – Ni en la puerta.<br><strong>Tres</strong> – Gracias…<br><em>Sale. El otro se queda allí, sentado en su caja.</em><br><strong>Dos</strong> – Creo que ya era hora de que me mudara…<br><em><strong>Negro.</strong></em></p>



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		<item>
		<title>El premio mayor</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/el-premio-mayor/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 10:30:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Aviso de paso]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Cartero]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Portal]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Vecino]]></category>
		<category><![CDATA[Buzón]]></category>
		<category><![CDATA[Carta]]></category>
		<category><![CDATA[Correo]]></category>
		<category><![CDATA[Lotería]]></category>
		<category><![CDATA[Perro]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El premio mayor, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Aviso de paso' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje (hombre o mujer) llega a su buzón de correo para recoger su correspondencia. Abre el buzón, saca algunos sobres y los examina rápidamente.</em><br><strong>Inquilino</strong> – Factura, impuestos, llamada a contribución…<br><em>Otro personaje (hombre o mujer) llega como cartero. Examina los buzones sin encontrar lo que busca.</em><br><strong>Cartero</strong> – Disculpe… ¿Conoce al Sr. Martín?<br><strong>Inquilino</strong> – Sí…<br><strong>Cartero</strong> – No veo su nombre en el buzón. ¿En qué piso vive?<br><strong>Inquilino</strong> – En el séptimo. Pero murió la semana pasada.<br><strong>Cartero</strong> – Ah… Entonces… Se ha mudado.<br><strong>Inquilino</strong> – Se podría decir eso, sí…<br><strong>Cartero</strong> – No, porque tengo un correo certificado para él…<br><strong>Inquilino</strong> – Ah, sí… Qué mala suerte…<br><strong>Cartero</strong> – Entonces, ¿qué debo hacer?<br><strong>Inquilino</strong> – No lo sé…<br><strong>Cartero</strong> – ¿No dejó una dirección?<br><strong>Inquilino</strong> – Está muerto, le digo.<br><strong>Cartero</strong> – Ah, sí… Pero, ¿quién va a firmar mi correo certificado entonces?<br><strong>Inquilino</strong> – Eso…<br><strong>Cartero</strong> – Así que no va a volver…<br><strong>Inquilino</strong> – Es poco probable.<br><strong>Cartero</strong> – No me viene bien.<br><strong>Inquilino</strong> – Siempre hay problemas, ¿sabe? Pero no estoy seguro de que haya muerto simplemente para complicarle la vida…<br><strong>Cartero</strong> – Mmm… Entonces, no sé… ¿Y usted no podría firmar en su lugar?<br><strong>Inquilino</strong> – ¿Por qué haría eso?<br><strong>Cartero</strong> – Entre vecinos… Podemos ayudarnos mutuamente… Así evito tener que volver.<br><strong>Inquilino</strong> – ¿Volver? ¿Para qué?<br><strong>Cartero</strong> – ¡Para entregarle este correo certificado!<br><strong>Inquilino</strong> – ¡Pero si le digo que está muerto! ¡Muerto, entiende? Y hay al menos una ventaja de estar muerto, y es que nos volvemos totalmente e irrevocablemente inaccesibles para los correos certificados de todo tipo.<br><strong>Cartero</strong> – Lo entiendo.<br><strong>Inquilino</strong> – Siempre puede dejarle un aviso de paso.<br><strong>Cartero</strong> – Bueno, sí…<br><strong>Inquilino</strong> – Además, ¿qué tipo de correo certificado es ese? ¿Aviso de impuestos? ¿Aviso de desalojo? ¿Aviso de cancelación?<br><em>El cartero echa un vistazo al sobre.</em><br><strong>Cartero</strong> – Viene de la Lotería Nacional.<br><strong>Inquilino</strong> – ¿La Lotería Nacional?<br><strong>Cartero</strong> – No puede ser una mala noticia.<br><strong>Inquilino</strong> – ¿De verdad cree que cuando uno está muerto, todavía puede distinguir entre una buena y una mala noticia?<br><strong>Cartero</strong> – Por supuesto… Pero aún así…<br><em>El inquilino toma la carta certificada de la mano del cartero.</em><br><strong>Inquilino</strong> – Déjeme ver… Ah sí, de la Lotería Nacional, vaya…<br><strong>Cartero</strong> – ¿Sabe usted si jugaba a la lotería?<br><strong>Inquilino</strong> – No lo sé… Lo conocía muy poco… Nos encontrábamos de vez en cuando… Tenía un perro…<br><strong>Cartero</strong> – ¿Y qué pasó con el perro?<br><strong>Inquilino</strong> – ¿El perro? No sé…<br><strong>Cartero</strong> – Es triste, un perro que se queda solo en la vida así… No entiendo a toda esa gente que adopta una mascota y luego la abandona. <em>Tener una mascota es una responsabilidad. La gente no se da cuenta…</em><br><strong>Inquilino</strong> – ¿Cree usted que ganó el premio mayor?<br><strong>Cartero</strong> – Si es así, no debería tardar en manifestarse. Hay una fecha límite. Si no se reclama el cheque antes, se pierde todo y la suma vuelve a jugarse.<br><strong>Inquilino</strong> – Es cierto, sería una lástima…<br><strong>Cartero</strong> – Entonces, ¿qué hacemos?<br><strong>Inquilino</strong> – ¿Nosotros?<br><strong>Cartero</strong> – Como dices, sería una lástima…<br><strong>Inquilino</strong> – De acuerdo, voy a firmar.<br><strong>Cartero</strong> – Así evito tener que volver.<br><em>El inquilino firma el recibo que le entrega el cartero, abre febrilmente el sobre y lee.</em><br><strong>Cartero</strong> – Entonces, ¿qué dice?<br><strong>Inquilino</strong> – Es un finiquito…<br><strong>Cartero</strong> – ¿No es un cheque?<br><strong>Inquilino</strong> – Trabajaba en la Lotería Nacional. Es solo un aviso de fin de contrato.<br><strong>Cartero</strong> – Además, perdió su trabajo… Es realmente desafortunado. Porque encontrar trabajo en estos tiempos no es fácil.<br><strong>Inquilino</strong> – Especialmente cuando uno está muerto.<br><strong>Cartero</strong> – Y con la crisis además. La deslocalización y todo eso.<br><strong>Inquilino</strong> – Sé cómo es, también estoy desempleado.<br><strong>Cartero</strong> – Ah sí, no tiene suerte… Y obviamente, nunca son personas como nosotros las que ganan en la lotería, ¿verdad? Aquellos que realmente lo necesitan.<br><strong>Inquilino</strong> – No…<br><strong>Cartero</strong> – Leí un artículo ayer en el periódico: «Gana 60 millones en la lotería y sigue viviendo exactamente como antes…» Déjame decirle algo: hay personas que no merecen ganar.<br><strong>Inquilino</strong> – Es cierto…<br><strong>Cartero</strong> – Bueno, eso es todo, tengo que seguir con mi ruta.<br><em>Se dispone a irse. El inquilino sostiene la carta.</em><br><strong>Inquilino</strong> – ¿Qué hago con esto ahora?<br><strong>Cartero</strong> – Eso depende de usted… Mientras yo tenga firmado el recibo, no me importa.<br><em>El cartero se dispone a irse.</em><br><strong>Cartero</strong> – Pero si fuera usted, les escribiría.<br><strong>Inquilino</strong> – ¿A quién?<br><strong>Cartero</strong> – ¡A la Lotería Nacional! Ya que un puesto acaba de quedar vacante…<br><em>El cartero se va. El inquilino vuelve a mirar el paquete certificado, perplejo.</em><br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



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		<title>Cartas de insultos</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/cartas-de-insultos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 10:15:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Aviso de paso]]></category>
		<category><![CDATA[Carnicero]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Portal]]></category>
		<category><![CDATA[Profesor]]></category>
		<category><![CDATA[Ruptura]]></category>
		<category><![CDATA[Vejez]]></category>
		<category><![CDATA[Buzón]]></category>
		<category><![CDATA[Carta]]></category>
		<category><![CDATA[Correo]]></category>
		<category><![CDATA[Violencia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cartas de insultos, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Aviso de paso' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Una mujer llega, abre un buzón y se da cuenta, decepcionada, de que está vacío. Un hombre se acerca.</em><br><strong>Hombre</strong> – ¿Nada de correo hoy?<br><strong>Mujer</strong> – Hace algunos años, todavía recibía alguna que otra invitación de vez en cuando. Pero poco a poco, ya no llega nada. Siento como si fuera la única superviviente de mi generación.<br><strong>Hombre</strong> – Si muero antes que usted, le prometo enviarle una invitación para mi funeral.<br><strong>Mujer</strong> – Es muy amable por su parte. Aun así, bajo todas las mañanas para ver si tengo correo. Así hago un poco de ejercicio.<br><em>El hombre abre su buzón que está rebosante de cartas.</em><br><strong>Hombre</strong> – Le daría un poco del mío, pero son principalmente cartas de insultos.<br><strong>Mujer</strong> – ¿Insultos? Ah sí… Es cierto que su esposa lo dejó…<br><strong>Hombre</strong> – Creo que no soportó muy bien que cambiara de profesión. Pero no es ella quien me envía todas estas cartas, ¿sabe?<br><strong>Mujer</strong> – ¿Ya no es usted profesor de literatura española?<br><strong>Hombre</strong> – Renuncié hace algunos meses. Ahora trabajo en una carnicería de caballos.<br><strong>Mujer</strong> – Eso debe ser un cambio.<br><strong>Hombre</strong> – Es más sucio.<br><strong>Mujer</strong> – Ah sí, es una reconversión sorprendente.<br><strong>Hombre</strong> – Desde que era pequeño, siempre quise trabajar con carne. Algunos sueñan con ser bomberos, yo soñaba con ser carnicero.<br><strong>Mujer</strong> – Se necesita de todo para hacer un mundo, ¿verdad?<br><strong>Hombre</strong> – Mis padres eran profesores de filosofía, los dos. Puede imaginar que no estaban muy a favor de este proyecto. Creo que hubieran preferido que les dijera que era homosexual y quería ser actor. Así que primero estudié literatura para complacerlos y me casé con una licenciada en latín. Pero al final, la pasión fue más fuerte. Tomé clases nocturnas, obtuve mi certificado de aptitud profesional y, de paso, me divorcié. ¡Y aquí estoy, finalmente, como carnicero!<br><strong>Mujer</strong> – La carnicería es una bonita profesión. Pero ¿por qué los caballos?<br><strong>Hombre</strong> – Creo que los borregos o las ovejas me recordarían demasiado a mi antiguo trabajo de profesor…<br><strong>Mujer</strong> – Lo entiendo… Pero todas estas cartas de insultos, supongo que no son los caballos que se las escriben para quejarse…<br><strong>Hombre</strong> – ¡Ah, eso! En realidad, no tiene nada que ver con mi nueva profesión. Son mis antiguos alumnos los que siguen escribiéndome. Dejé de enseñar en junio y todavía no saben que renuncié.<br><strong>Mujer</strong> – ¿Y usted las lee todas?<br><strong>Hombre</strong> – ¡Ni lo piense! Si al menos estuvieran bien redactadas. Pero el vocabulario es muy pobre, la sintaxis es lamentable y están llenas de errores de ortografía. Mire, abriré una al azar…<br><em>Abre un sobre y lee.</em><br><strong>Hombre</strong> – Que te den, maldito payaso de mierda, te voy a matar… Son unos borregos, se lo digo…<br><strong>Mujer</strong> – ¿Sabe qué? Ellos no lo merecían…<br><strong>Hombre</strong> – Voy a poner esto directamente en el reciclaje.<br><strong>Mujer</strong> – En ese caso, démelas a mí. Me mantendrán ocupada.<br><strong>Hombre</strong> – Si insiste… (<em>Le entrega el montón de cartas que ella toma.</em>) Pero se lo advertí…<br><strong>Mujer</strong> – Si veo alguna que sea más interesante que las demás desde un punto de vista literario, la guardaré aparte para usted.<br><strong>Hombre</strong> – ¡Perfecto! ¡Y yo le guardaré un pequeño filete de caballo para el almuerzo! Es excelente para la salud, ya verá. El caballo es mucho menos graso que la carne de vaca y está lleno de hierro.<br><strong>Mujer</strong> – ¿Hierro? Espero que no sea un hierro de herradura.<br><strong>Hombre</strong> – ¡Ah, no olvide que una herradura trae buena suerte! Bueno, ¡que tenga un buen día! ¡La carne no espera!<br><strong>Mujer</strong> – Gracias, ¡que tenga un buen día también!<br><em>Él se va. Ella mira el paquete de cartas.</em><br><strong>Mujer</strong> – Veamos esto…<br><em>También se va mientras lee la primera carta que acaba de abrir.</em><br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Firmas</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/firmas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 09:58:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Asesinos de bromas]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Íntimo]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Prostituta]]></category>
		<category><![CDATA[Sicario]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempo]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Recuerdo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Firmas, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Asesinos de bromas' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un hombre y una mujer están sentados a una mesa, de cara al público, cada uno con una pila de libros, como en una sesión de firmas. El título del libro del hombre es Memorias de un asesino a sueldo, y el de la mujer, Memorias de una escort.</em><br><strong>Él</strong> – Podrías haber al menos buscado otro título…<br><strong>Ella</strong> – ¿Por qué yo?<br><strong>Él</strong> – ¡Porque yo realmente fui un asesino a sueldo!<br><strong>Ella</strong> – ¿Y tú qué sabes? Tal vez yo también fui escort…<br><strong>Él</strong> – Claro, claro.<br><strong>Ella</strong> – ¿Y qué me asegura que tú realmente fuiste un asesino a sueldo?<br><strong>Él</strong> – De todos modos, fui yo quien tuvo la idea de escribir mis memorias primero.<br><strong>Ella</strong> – Veremos cuál de nuestros libros se vende mejor.<br><em>Pausa</em>.<br><strong>Él</strong> – Por ahora, no hay mucha gente.<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Ella</strong> – ¿Lo has leído, al menos?<br><strong>Él</strong> – ¿Qué?<br><strong>Ella</strong> – ¡Mi libro!<br><strong>Él</strong> – No. No creerás que voy a comprarlo, ¿verdad?<br><em>Pausa</em>.<br><strong>Ella</strong> – Anda, te lo regalo.<br><strong>Él</strong> – Vaya regalo. De todos modos, no se vende.<br><strong>Ella</strong> – Mira, hasta te lo dedico.<br><em>Escribe unas palabras en la portada y firma. Él toma el libro y lee la dedicatoria.</em><br><strong>Él</strong> – Qué detalle…<br><strong>Ella</strong> – Es lo que pienso. ¿Y tú?<br><strong>Él</strong> – ¿Yo qué?<br><strong>Ella</strong> – ¿Me dedicas tu libro?<br><em>Él toma uno de sus libros de la pila y le dedica unas palabras. Le pasa el libro, y ella lo abre.</em><br><strong>Ella</strong> – También es bonito…<br><strong>Él</strong> – Pero yo no lo pienso… (<em>Ella frunce el ceño.</em>) ¡Que sí, boba!<br><em>Cada uno se pone a leer el libro del otro.</em><br><strong>Ella</strong> – Es curioso. Después de todos estos años de vida en común, tengo la impresión de que no hemos vivido la misma vida.<br><strong>Él</strong> – Sí, tengo exactamente la misma impresión…<br><strong>Ella</strong> – La tuya parece apasionante.<br><strong>Él</strong> – Menos que la tuya.<br><strong>Ella</strong> – En realidad, habremos vivido juntos una vida apasionante… pero no la misma.<br><strong>Él</strong> – Al menos, tendremos cosas que contarnos hasta el final de nuestros días.<br><strong>Ella</strong> – Sí…<br><em>Música.</em><br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



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		<title>Lola</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/lola/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 09:54:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Asesinos de bromas]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Sicario]]></category>
		<category><![CDATA[Accidente]]></category>
		<category><![CDATA[Animal]]></category>
		<category><![CDATA[Código]]></category>
		<category><![CDATA[Ética]]></category>
		<category><![CDATA[Paranoia]]></category>
		<category><![CDATA[Perro]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Lola, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Asesinos de bromas' de Jean-Pierre Martinez</p>
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<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje está sentado a una mesa. Otro llega, con gafas de sol, y se dirige a él.</em><br><strong>Uno</strong> – Volverán las oscuras golondrinas<br><strong>Dos</strong> – En tu ventana sus nidos a colgar…<br><strong>Uno</strong> – Está bien. Pero no es ventana, es balcón.<br><strong>Dos</strong> – ¿Perdón?<br><strong>Uno</strong> – En tu balcón sus nidos a colgar<br><strong>Dos</strong> – Ah, sí…<br><strong>Uno</strong> – Siéntese.<br><em>El otro se sienta.</em><br><strong>Dos</strong> – De todos modos, es un poco tonto como contraseña.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y por qué?<br><strong>Dos</strong> – Todo el mundo conoce la segunda parte.<br><strong>Uno</strong> – Al parecer, usted no…<br><strong>Dos</strong> – Perdón, no sabía que los asesinos a sueldo eran tan exigentes con la poesía de Lorca.<br><strong>Uno</strong> – Es de Bécquer.<br><strong>Dos</strong> – De acuerdo…<br><strong>Uno</strong> – Le escucho.<br><strong>Dos</strong> – Quisiera hacer desaparecer a alguien.<br><strong>Uno</strong> – Sí, en general, para eso me llaman… ¿Cómo se llama esa persona?<br><strong>Dos</strong> – Lola.<br><strong>Uno</strong> – ¿Lola?<br><strong>Dos</strong> – Es una perra.<br><strong>Uno</strong> – Bueno, eso no es asunto mío…<br><strong>Dos</strong> – No, quiero decir que… es realmente una perra.<br><strong>Uno</strong> – ¿Una perra? ¿Quiere decir un animal?<br><strong>Dos</strong> – Sí. Una perra. La hembra del perro.<br><em>El otro se levanta para irse.</em><br><strong>Uno</strong> – Lo siento, pero tenemos cierta ética en nuestro trabajo. Nunca matamos animales.<br><strong>Dos</strong> – Espere… Le ofrezco el doble.<br><em>Intrigado, el otro se sienta de nuevo.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Por qué quiere matarla, para empezar?<br><strong>Dos</strong> – Si la conociera, no diría esa pobre criatura, créame.<br><strong>Uno</strong> – Cuénteme…<br><strong>Dos</strong> – Era la perra de mi esposa.<br><strong>Uno</strong> – ¿Era?<br><strong>Dos</strong> – Ella murió.<br><strong>Uno</strong> – ¿La perra?<br><strong>Dos</strong> – ¡Mi esposa!<br><strong>Uno</strong> – Lo siento.<br><strong>Dos</strong> – No lo sienta… Fui yo quien la mató.<br><strong>Uno</strong> – Y… ¿por qué, si se puede saber?<br><strong>Dos</strong> – En realidad… fue más bien un accidente.<br><strong>Uno</strong> – ¿Un homicidio involuntario, quiere decir?<br><strong>Dos</strong> – Digamos… un acto fallido.<br><strong>Uno</strong> – Entiendo.<br><strong>Dos</strong> – Estábamos los tres caminando al borde de un acantilado y…<br><strong>Uno</strong> – ¿Los tres?<br><strong>Dos</strong> – Con Lola.<br><strong>Uno</strong> – Ah, claro…<br><strong>Dos</strong> – La empujé un poco, accidentalmente, ella resbaló y se estrelló abajo.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y la policía no lo molestó?<br><strong>Dos</strong> – La policía, no. Pero Lola vio todo. Y desde entonces…<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué?<br><strong>Dos</strong> – Me mira.<br><strong>Uno</strong> – ¿Lo mira?<br><strong>Dos</strong> – Con una mirada acusadora.<br><strong>Uno</strong> – Entiendo.<br><strong>Dos</strong> – ¿Conoce ese episodio de la Biblia? El ojo estaba en la tumba y miraba a Caín.<br><strong>Uno</strong> – Me suena vagamente. Aunque, ya sabe, en mi trabajo la Biblia no es precisamente mi libro de cabecera.<br><strong>Dos</strong> – Pues para mí es Lola. Todo el día, me clava la mirada. Se ha vuelto insoportable.<br><strong>Uno</strong> – Entiendo.<br><strong>Dos</strong> – No creo que pueda entenderlo. Si esto sigue, acabaré haciendo una tontería.<br><strong>Uno</strong> – Podría deshacerse de ella usted mismo. Al fin y al cabo, mató a su esposa.<br><strong>Dos</strong> – Sí, pero tengo miedo.<br><strong>Uno</strong> – ¿Miedo?<br><strong>Dos</strong> – Hay algo sobrenatural en todo esto, se lo aseguro. No es solo un animal. Es…<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué?<br><strong>Dos</strong> – Esa mirada… La mirada de Lola… Es la de mi esposa.<br><em>Pausa</em>.<br><strong>Uno</strong> – Me ha conseguido dar escalofríos, también a mí. Y, con el trabajo que hago, créame que he visto de todo…<br><strong>Dos</strong> – Deshágase de Lola, se lo ruego.<br><strong>Uno</strong> – Lo siento de verdad, pero… No me dedico a la reencarnación.<br><strong>Dos</strong> – ¿Entonces qué será de mí?<br><strong>Uno</strong> – No sé… ¿Un perro?<br><em>Se levanta y se va. El otro se queda en silencio un momento.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿Un perro…? Guau… Guau, guau…<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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		<title>Memorias</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/memorias/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 09:51:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Apartamento]]></category>
		<category><![CDATA[Asesinos de bromas]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Íntimo]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Prostituta]]></category>
		<category><![CDATA[Sicario]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempo]]></category>
		<category><![CDATA[Celos]]></category>
		<category><![CDATA[Equívoco]]></category>
		<category><![CDATA[Secreto]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Memorias, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Asesinos de bromas' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/memorias/">Memorias</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Él está sentado en una mesa, con un cuaderno frente a él. Parece pensativo. Ella llega.</em><br><strong>Ella</strong> – ¿Estás bien? Tienes cara rara…<br><strong>Él</strong> – Estaba pensando.<br><strong>Ella</strong> – Ah… Debe ser por eso… (<em>Pausa</em>) ¿Y en qué estabas pensando?<br><strong>Él</strong> – Me preguntaba si… no debería escribir mis memorias.<br><strong>Ella</strong> – ¿Perdón?<br><strong>Él</strong> – Mis memorias…<br><strong>Ella</strong> – ¿Tus memorias?<br><strong>Él</strong> – Pues sí, mis memorias. La historia de mi vida, vamos.<br><strong>Ella</strong> – ¿Te encuentras bien?<br><strong>Él</strong> – Sí, estoy bien, ¿por qué?<br><strong>Ella</strong> – No sé… Como hablas de escribir tus memorias…<br><strong>Él</strong> – No he dicho que quiera escribir mi testamento, he dicho que quiero escribir mis memorias.<br><strong>Ella</strong> – De acuerdo…<br><strong>Él</strong> – Se puede querer escribir sus memorias sin estar en las últimas. También el testamento, de hecho.<br><strong>Ella</strong> – Pero… Sigues siendo joven para escribir tus memorias, ¿no?<br><strong>Él</strong> – ¿Cuándo quieres que las escriba? ¿Cuando esté muerto? ¿O con Alzheimer?<br><strong>Ella</strong> – ¿Tienes problemas de memoria?<br><strong>Él</strong> – ¡No he dicho que tenga problemas de memoria! ¡He dicho que quiero escribir mis memorias!<br><strong>Ella</strong> – Como has mencionado el Alzheimer…<br><strong>Él</strong> – Lo que digo es que para escribir tus memorias, tienes que tener memoria.<br><strong>Ella</strong> – Claro, pero hace falta tener recuerdos interesantes para contar.<br><strong>Él</strong> – ¿Y tú crees que no los tengo?<br><strong>Ella</strong> – Digamos… ¿Y crees que eso le interesará a alguien?<br><strong>Él</strong> – Gracias por tu apoyo…<br><strong>Ella</strong> – Lo que quiero decir es que… Tú no eres Neil Armstrong. Tú no pisaste la Luna.<br><strong>Él</strong> – Vale, no pisé la Luna, pero me han pasado algunas cosas.<br><strong>Ella</strong> – ¿Ah sí? ¿Cuándo?<br><strong>Él</strong> – No sé… Quizás antes de conocerte.<br><strong>Ella</strong> – De acuerdo.<br><strong>Él</strong> – Claro que depende de cómo se cuente. Incluso si son solo anécdotas, si están bien contadas…<br><em>Pausa.</em><br><strong>Ella</strong> – ¿Y… vas a hablar de mí?<br><strong>Él</strong> – No sé… No necesariamente.<br><strong>Ella</strong> – ¿Vas a escribir tus memorias y no vas a hablar de mí?<br><strong>Él</strong> – Pues claro que hablaré de ti.<br><strong>Ella</strong> – Entonces, vas a hablar de mí.<br><strong>Él</strong> – Sí.<br><strong>Ella</strong> – ¿Y qué vas a contar de mí?<br><strong>Él</strong> – Eso no lo sé aún.<br><strong>Ella</strong> – Pues a mí me gustaría saberlo, fíjate.<br><strong>Él</strong> – Ni siquiera he empezado a escribir y ya quieres censurarme.<br><strong>Ella</strong> – Es mi vida, ¿no? ¿Y si lo que cuentas de mí no me gusta?<br><strong>Él</strong> – En ese caso, ¡escribe tú también tus memorias! Así la gente podrá comparar y formarse su propia opinión.<br><strong>Ella</strong> – ¿Qué? ¿Es que crees que no soy capaz de escribir mis memorias?<br><strong>Él</strong> – No he dicho eso.<br><strong>Ella</strong> – Pero lo insinúas. Y también insinúas que mi vida no es tan interesante como la tuya.<br><strong>Él</strong> – ¿Tu vida? ¡Si llevamos años juntos!<br><strong>Ella</strong> – Sí, pero dices que lo más interesante que te ha pasado fue antes de conocerme.<br><strong>Él</strong> – Quizás sí.<br><strong>Ella</strong> – A mí también me pasaron cosas interesantes antes de conocerte, ¿sabes?<br><strong>Él</strong> – ¿Ah sí? ¿Cómo qué, por ejemplo?<br><strong>Ella</strong> – Ahora mismo no sé decirte, pero estoy segura de que, pensándolo bien…<br><strong>Él</strong> – Claro, claro…<br><strong>Ella</strong> – Eres tú quien quiere escribir sus memorias, has tenido tiempo de pensarlo, yo no.<br><strong>Él</strong> – Pues adelante… Piensa. Y cuando te acuerdes, me lo dices. Yo, mientras, me iré a escribir mis memorias en otro sitio, porque aquí no hay manera de concentrarse.<br><em>Se levanta.</em><br><strong>Ella</strong> – Concentrarse. Pobre de ti… (<em>Mira la hoja que él ha dejado en la mesa y lee</em>.) «Memorias de un asesino a sueldo»… ¿Qué significa esto?<br><strong>Él</strong> – Es el título.<br><strong>Ella</strong> – Pero tú no eres un asesino a sueldo.<br><strong>Él</strong> – Pues sí.<br><strong>Ella</strong> – ¿Durante todos estos años que hemos vivido juntos, eras un asesino a sueldo?<br><strong>Él</strong> – Pues sí.<br><strong>Ella</strong> – Yo pensaba que eras fontanero.<br><strong>Él</strong> – Eso era solo una tapadera…<br><strong>Ella</strong> – ¿Y hay más cosas así que no me has contado?<br><strong>Él</strong> – Solo tendrás que leer mis memorias…<br><strong>Ella</strong> – Claro… ¡Y tú las mías!<br><em>Él sale. Ella se sienta en su lugar, saca una hoja y un bolígrafo y empieza a pensar.</em><br><strong>Ella</strong> – A ver, ¿por dónde empiezo…? Ah, sí, esto no está mal. «Memorias de una escort»…<br><em>Se pone a escribir.</em><br><em><strong>Negro</strong>.</em></p>



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<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



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		<item>
		<title>El Día de los Inocentes</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/el-dia-de-los-inocentes/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 09:46:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Asesinos de bromas]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Sicario]]></category>
		<category><![CDATA[Suicidio]]></category>
		<category><![CDATA[Código]]></category>
		<category><![CDATA[Hormiga]]></category>
		<category><![CDATA[Malentendido]]></category>
		<category><![CDATA[Máscara]]></category>
		<category><![CDATA[Veneno]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Día de los Inocentes, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Asesinos de bromas' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Dos sillas y una mesa, con una jarra y un vaso. Un personaje llega con una mascarilla sanitaria. Otro llega también con mascarilla. Tras un momento de duda, el segundo se dirige al primero con aire de conspirador.</em><br><strong>Uno</strong> – Yo soy un hombre sincero.<br><strong>Dos</strong> – De donde crece la palma.<br><strong>Uno</strong> – ¡Que contraseña más estúpida…!<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><strong>Uno</strong> – Bueno. Como le dije, se paga por adelantado.<br><em>El otro le entrega un sobre.</em><br><strong>Dos</strong> – Aquí tiene.<br><strong>Uno</strong> – ¿Cuál es el nombre de la víctima?<br><strong>Dos</strong> – Juan Martín.<br><strong>Uno</strong> – Vaya, qué curioso.<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué pasa?<br><strong>Uno</strong> – No, nada… Bueno, sí… No debería decírselo porque no está supuesto a saber mi nombre, pero… Es un homónimo.<br><strong>Dos</strong> – ¿Un homónimo?<br><strong>Uno</strong> – Yo también me llamo Juan Martín. En fin, es un nombre bastante común…<br><strong>Dos</strong> – No es un homónimo.<br><strong>Uno</strong> – Le digo que yo también me llamo Juan Martín.<br><strong>Dos</strong> – Sí. Y es a usted a quien hay que eliminar.<br><strong>Uno</strong> – ¿A mí?<br><strong>Dos</strong> – Sí, a usted.<br><strong>Uno</strong> – ¿Me contrata para que me mate a mí mismo?<br><strong>Dos</strong> – Exactamente.<br><strong>Uno</strong> – ¿Pero por qué?<br><strong>Dos</strong> – Un contrato es un contrato, ¿no? Y yo ya le he pagado…<br><strong>Uno</strong> – OK.<br><strong>Dos</strong> – Aquí tiene, hasta le traigo el veneno.<br><em>Le pasa una bolsita.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Qué es esto?<br><strong>Dos</strong> – Veneno para hormigas.<br><strong>Uno</strong> – OK.<br><strong>Dos</strong> – ¿Puedo contar con usted?<br><strong>Uno</strong> – Por supuesto…<br><em>Se marcha. El otro se queda un momento desconcertado. Se sienta en la silla, reflexiona un instante, luego vierte el contenido de la bolsa en el vaso, añade agua, mezcla y está a punto de beber. El otro vuelve, riéndose, sin mascarilla.</em><br><strong>Uno</strong> – ¡Inocente!<br><em>El que está sentado sale de su estupor y lo reconoce.</em><br><strong>Dos</strong> – Eres un auténtico idiota, Toni.<br><em><strong>Negro.</strong></em></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <em><strong><a href="https://sketchotheque.net/es/asesinos-de-bromas/">Asesinos de bromas</a></strong></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/asesinos-de-bromas/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Mala suerte</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/mala-suerte/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 09:41:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Asesinos de bromas]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Destino]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Sicario]]></category>
		<category><![CDATA[Suicidio]]></category>
		<category><![CDATA[Accidente]]></category>
		<category><![CDATA[Código]]></category>
		<category><![CDATA[Existencialismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Mala suerte, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Asesinos de bromas' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje está sentado en una mesa frente a un vaso lleno y otro vacío. Al lado, hay una cubitera con una botella de champán. Otro personaje llega.</em><br><strong>Uno</strong> – Bond. James Bond.<br><strong>Dos</strong> – I know who you are.<br><strong>Uno</strong> – Es una contraseña para cinéfilos…<br><strong>Dos</strong> – Goldfinger, mi película favorita. Te sirvo un poco.<br><strong>Uno</strong> – Con mucho gusto.<br><em>El otro le sirve. Brindan.</em><br><strong>Dos</strong> – Por nuestro contrato.<br><strong>Uno</strong> – Aún no he dicho que sí. ¿De qué se trata exactamente?<br><strong>Dos</strong> – De matar a alguien.<br><strong>Uno</strong> – Soy asesino a sueldo. Por lo general, para eso me llaman. ¿Pero de quién quieres deshacerte?<br><strong>Dos</strong> – De mí mismo.<br><strong>Uno</strong> – ¿Perdón?<br><strong>Dos</strong> – Sí, ya sé, es inusual, pero al fin y al cabo, para ti, ¿qué cambia?<br><strong>Uno</strong> – Nada, es verdad.<br><strong>Dos</strong> – Incluso tiene ventajas. La víctima es voluntaria, nadie vendrá a quejarse, así que tienes la garantía de que no habrá problemas.<br><strong>Uno</strong> – En nuestro trabajo, nunca hay garantías, ¿sabes? La pregunta es… ¿por qué no hacerlo tú mismo?<br><strong>Dos</strong> – Porque simplemente no tengo el valor.<br><strong>Uno</strong> – Lo entiendo. Matar a alguien es una cosa. Quitarse la vida, es otra. Yo mismo, si algún día quisiera acabar, creo que recurriría a un colega.<br><strong>Dos</strong> – Además, no quiero causar dolor a mis seres queridos. Un suicidio siempre es un peso para los que quedan. ¿Por qué no vi las señales? Si lo hubiera sabido, ¿podría haberlo evitado?<br><strong>Uno</strong> – Claro.<br><strong>Dos</strong> – Un accidente, o incluso un asesinato, es mucho más llevadero.<br><strong>Uno</strong> – Debo admitir que cada vez recibimos más solicitudes como la tuya. Al principio me costaba un poco, pero… Cuando puedes ayudar…<br><strong>Dos</strong> – Te aseguro que me harás un gran favor.<br><strong>Uno</strong> – Si se me permite… ¿Por qué?<br><strong>Dos</strong> – Simplemente por agotamiento… La sensación de que lo que tenía que hacer en esta vida ya quedó atrás.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y si cambiaras de opinión?<br><strong>Dos</strong> – Lamentablemente, cada día que pasa me confirma en esta decisión.<br><strong>Uno</strong> – En cualquier caso, si cambias de opinión, solo envíame un SMS.<br><strong>Dos</strong> – De acuerdo.<br><em>Saca un sobre de su bolsillo y lo coloca sobre la mesa.</em><br><strong>Dos</strong> – Aquí tienes, como acordamos.<br><strong>Uno</strong> – Muy bien.<br><strong>Dos</strong> – ¿No lo cuentas?<br><strong>Uno</strong> – ¿Allí a donde vas, para qué te servirían unos euros que no me hayas dado?<br><strong>Dos</strong> – Es cierto.<br><strong>Uno</strong> – Pareces buena persona. Me dará pena…<br><strong>Dos</strong> – Tú también me caes bastante bien. Y ya que estamos, me alegra que seas tú quien lo haga…<br><strong>Uno</strong> – Como te dije, me doy un mes para ejecutar el contrato. Puede ser mañana o el mes que viene. No sabrás ni el día, ni la hora, ni el lugar…<br><strong>Dos</strong> – ¿Y si te pasa algo antes?<br><strong>Uno</strong> – ¿Algo?<br><strong>Dos</strong> – Que mueras antes que yo.<br><strong>Uno</strong> – Es poco probable, pero en ese caso, me temo que tendrás que seguir viviendo un poco más.<br><strong>Dos</strong> – Entonces, cuídate bien.<br><em>El otro se levanta, hace un gesto de despedida y se va. El que queda termina su copa. Se oye el chirrido de unos neumáticos seguido de un choque.</em><br><strong>Dos</strong> – Vaya. Es el tercero esta semana…<br><em><strong>Negro.</strong></em></p>



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		<title>Batalla</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/batalla/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 09:29:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Amistad]]></category>
		<category><![CDATA[Asesinos de bromas]]></category>
		<category><![CDATA[Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Sicario]]></category>
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		<category><![CDATA[Pandemia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Batalla, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Asesinos de bromas' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Una mesa y dos sillas. Un personaje entra por el lado derecho, en guardia. Otro entra por el lado izquierdo, también con cautela. Ambos llevan mascarillas sanitarias.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Es usted el señor Martín?<br><strong>Dos</strong> – Eh… Sí.<br><em>El otro saca una pistola.</em><br><strong>Uno</strong> – Soy asesino a sueldo, y tengo la misión de eliminarle. Lo siento…<br><em>Su interlocutor también saca una pistola.</em><br><strong>Dos</strong> – Batalla. Yo también soy asesino a sueldo, y tengo un contrato para matarte a ti.<br><em>Sorprendido, el otro se quita la mascarilla.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Manolo?<br><strong>Dos</strong> (<em>quitándose la mascarilla también</em>) – ¿Paco?<br><strong>Uno</strong> – Me parecía que había reconocido tu voz.<br><em>Bajan sus armas y se dan un beso en la mejilla.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿Cómo estás?<br><strong>Uno</strong> – Bien, me mudé al sur. Ahora vivo en Alicante. Pero de vez en cuando hago algunos trabajos en Madrid.<br><strong>Dos</strong> – Ah, claro… Así que por eso ya no se te ve mucho por aquí. ¿Y cómo va el negocio en Alicante? Es un buen mercado, ¿no?<br><strong>Uno</strong> – Sí, hay bastante trabajo. Pero también mucho amateurismo. La gente prefiere resolver las cosas en familia o entre amigos. Es raro que recurran a un verdadero profesional.<br><strong>Dos</strong> – Resultado, la mitad de las veces acaban en la cárcel.<br><strong>Uno</strong> – Así es… ¿Y tú?<br><strong>Dos</strong> – No me puedo quejar. Ahora mismo el trabajo está un poco muerto, pero bueno…<br><strong>Uno</strong> – La gente cuenta con esta epidemia para hacer el trabajo por ellos, sin que les cueste nada.<br><strong>Dos</strong> – Claro, el mercado de las residencias de ancianos y las rentas vitalicias está en crisis.<br><strong>Uno</strong> – Sí… También para nuestra profesión es una época difícil.<br><strong>Dos</strong> – Y no recibimos ninguna ayuda del Estado.<br><strong>Uno</strong> – Bueno, eso está muy bien, pero ¿qué hacemos?<br><strong>Dos</strong> – Si empezamos a matarnos entre nosotros, ¿a dónde vamos a parar?<br><strong>Uno</strong> – Sí, pero de momento, un contrato es un contrato.<br><strong>Dos</strong> – Tienes razón.<br><em>Ambos apuntan sus armas de nuevo el uno al otro.</em><br><strong>Uno</strong> – Me alegro de haberte visto una última vez, viejo amigo.<br><strong>Dos</strong> – Yo también…<br><em>Presionan el gatillo al mismo tiempo, y se oyen dos disparos con silenciador. Ambos se desploman juntos.</em><br><em><strong>Negro.</strong></em></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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		<title>El salvador</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/el-salvador/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 08:17:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Asesinos de bromas]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Destino]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Sicario]]></category>
		<category><![CDATA[Sociabilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Accidente]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El salvador, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Asesinos de bromas' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje está sentado en una mesa, frente a una jarra y un vaso. Parece despreocupado. Abre un periódico. Otro personaje llega, con una pistola en la mano, tratando de no ser visto. Mastica chicle. El primero no lo nota, ya que tiene el periódico frente a los ojos. El hombre con la pistola lo apunta, todavía masticando su chicle. Está a punto de disparar cuando se atraganta y empieza a toser, asfixiándose. El otro baja el periódico, lo ve y va en su ayuda. Le da unas palmadas en la espalda.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Estás bien?<br>El hombre con la pistola no responde y sigue asfixiándose. El otro le hace la maniobra de Heimlich, colocándose detrás de él y ejerciendo presión en su pecho. El hombre con la pistola finalmente escupe el chicle y empieza a recuperar el aliento.<br><strong>Uno</strong> – ¿Mejor?<br><strong>Dos</strong> – Me he atragantado con el chicle.<br><strong>Uno</strong> – Bueno, lo importante es que ya estás bien.<br><strong>Dos</strong> – Si no hubieras estado aquí… (<em>Tose un poco.</em>) Y no hubieras sabido qué hacer…<br><strong>Uno</strong> – Es la maniobra de Heimlich. Dicen que es lo que hay que hacer en estos casos. Lo vi en la tele. Es la primera vez que lo hago, pero parece que funciona.<br><strong>Dos</strong> – En cualquier caso, me has salvado la vida.<br><strong>Uno</strong> – No exageres.<br><strong>Dos</strong> – Sí, sí…<br><strong>Uno</strong> – ¿Quieres beber algo para recuperarte?<br><strong>Dos</strong> – Intentaré no atragantarme otra vez…<br><em>El otro le sirve un vaso de la jarra. El hombre, que aún tiene la pistola en la mano derecha, toma el vaso con la izquierda y bebe con avidez.</em><br><strong>Dos</strong> – Esto sienta bien.<br><strong>Uno</strong> – Me alegro… (<em>Pausa</em>) Pero si me permites… ¿qué haces con una pistola en la mano?<br><strong>Dos</strong> – Ah, sí, la pistola… Yo…<br><strong>Uno</strong> – ¿Venías a atracar este bar?<br><strong>Dos</strong> – Es que…<br><strong>Uno</strong> – Un bar de barrio, así… No creo que haya mucho en la caja… ¿Arriesgarte a acabar en la cárcel por unos cuantos euros?<br><strong>Dos</strong> – Claro…<br><strong>Uno</strong> – Si estás pasando por un mal momento, puedo ayudarte.<br><strong>Dos</strong> – ¿Harías eso? Es decir… No, no puedo aceptar, pero…<br><strong>Uno</strong> – ¿Pero qué? Lo hago de buen corazón, ¿sabes?<br><em>Pausa</em>.<br><strong>Dos</strong> – En realidad soy un asesino a sueldo. Venía para matarte.<br><strong>Uno</strong> – Vaya… ¿Y por qué?<br><strong>Dos</strong> – No es nada personal, te lo aseguro… Es solo mi trabajo.<br><strong>Uno</strong> – Lo entiendo…<br><strong>Dos</strong> – Sí… Pero ahora que me has salvado la vida… Me pone en un aprieto, claro…<br><strong>Uno</strong> – Siento mucho causarte problemas… Quizás no debería haberlo hecho…<br><strong>Dos</strong> – Sí, sí, pero… (<em>Pausa</em>) Eres una buena persona, ¿verdad?<br><strong>Uno</strong> – Cuando puedo hacer algo para ayudar al prójimo…<br><strong>Dos</strong> – ¿Por qué alguien querría matar a alguien como tú?<br><strong>Uno</strong> – Contaba un poco con que tú me lo dijeras.<br><strong>Dos</strong> – Nuestros clientes no siempre nos dicen sus motivos. Lo que les importa es el resultado… Y para nosotros, lo que cuenta es que nos paguen. <em>A veces, es mejor no saber, además.</em><br><strong>Uno</strong> – No debe ser un trabajo fácil.<br><strong>Dos</strong> – Eres tan amable… Entiendo que, a la larga, eso pueda molestar a algunos… Pero de ahí a poner un contrato sobre ti…<br><strong>Uno</strong> – No quisiera causarte problemas. Haz lo que tengas que hacer…<br><strong>Dos</strong> (<em>molesto</em>) – Pues sí, pero ahora que me has salvado la vida…<br><strong>Uno</strong> – Lo siento.<br><strong>Dos</strong> – Repite una vez más que lo sientes y te meto una.<br><strong>Uno</strong> – Perdón, es que… ¿Y ahora qué hacemos?<br><strong>Dos</strong> – No sé… Tengo que pensarlo… Un contrato es un contrato…<br><em>Deja la pistola sobre la mesa y empieza a masajearse el brazo derecho.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Estás bien?<br><strong>Dos</strong> – Sí, pero no sé qué me pasa… Desde esta mañana tengo un poco de dolor en el brazo…<br><strong>Uno</strong> – ¿Cómo que dolor en el brazo?<br><strong>Dos</strong> – Como… un entumecimiento.<br><strong>Uno</strong> – ¿No tienes problemas de erección?<br><strong>Dos</strong> – ¿De erección?<br><strong>Uno</strong> – Perdón, quería decir de elocución…<br><strong>Dos</strong> – No más de lo habitual.<br><strong>Uno</strong> – ¿Problemas de visión?<br><strong>Dos</strong> – Ahora que lo dices, es verdad que llevo un tiempo viendo un poco borroso…<br><strong>Uno</strong> – No hay que bromear con eso. Puede que estés teniendo un ictus.<br><strong>Dos</strong> – ¿Un ictus?<br><strong>Uno</strong> – Un accidente cerebrovascular. Los síntomas coinciden. Espero que no sea eso, pero no hay que correr riesgos. Voy a llamar a emergencias…<br><strong>Dos</strong> – ¿Estás seguro?<br><strong>Uno</strong> – Los ictus son una de las principales causas de mortalidad en nuestro país. Y las primeras horas son decisivas. Si se detecta a tiempo, puedes salir sin secuelas. (<em>Marca un número.</em>) Tengo un mensaje de espera… ¿Estás bien?<br><strong>Dos</strong> – Estoy bien… Vine para matarte y en cinco minutos es la segunda vez que me salvas la vida…<br><strong>Uno</strong> – Ah… (<em>Mira algo bajo la mesa</em>.) Nunca hay dos sin tres… No te muevas…<br><em>Da un golpe con el tacón bajo la mesa, se agacha y levanta una serpiente que muestra al otro.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿Qué es eso?<br><strong>Uno</strong> – Una víbora. En la ciudad, es muy raro. Pero podría haberte matado…<br><em>El otro está completamente atónito.</em><br><strong>Dos</strong> – No sé qué decirte…<br><strong>Uno</strong> – No me des las gracias, es lo mínimo.<br><strong>Dos</strong> – No tengo ninguna intención de agradecerte… En cambio, cada vez tengo más ganas de matarte…<br><em>El otro finalmente tiene a alguien en la línea.</em><br><strong>Uno</strong> – Disculpa un momento… ¿Hola, emergencias?<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Elogio fúnebre</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/elogio-funebre/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 08:11:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Asesinos de bromas]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Compañero de trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Sicario]]></category>
		<category><![CDATA[Accidente]]></category>
		<category><![CDATA[Ética]]></category>
		<category><![CDATA[Hormiga]]></category>
		<category><![CDATA[Veneno]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Dos personajes están sentados a la mesa, con expresión sombría. Silencio.<br></em><strong>Uno</strong> – Y así es. Otro que se nos va.<br><strong>Dos</strong> – Lo vamos a echar de menos.<br><strong>Uno</strong> – Los mejores son los primeros en irse.<br><strong>Dos</strong> – Sí… (<em>Pausa</em>) Aunque en su caso, no sé si se puede decir que formaba parte de los mejores…<br><strong>Uno</strong> – Es cierto, pero bueno… Un compañero es un compañero. Tenemos un trabajo tan difícil.<br><strong>Dos</strong> – Y tan poco reconocido.<br><strong>Uno</strong> – Y además era un tipo entrañable, a pesar de todo.<br><strong>Dos</strong> – Sí.<br><strong>Uno</strong> – No entendí muy bien. ¿Exactamente cómo murió?<br><strong>Dos</strong> – Accidente laboral.<br><strong>Uno</strong> – ¿Un accidente?<br><strong>Dos</strong> – Se tragó por error el veneno que tenía destinado para una de sus víctimas.<br><strong>Uno</strong> – Vaya… ¿Qué tipo de veneno?<br><strong>Dos</strong> – No te lo vas a creer, pero según me dijeron… veneno para hormigas.<br><strong>Uno</strong> – ¿Hormigas?<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><em>Pausa.</em><br><strong>Uno</strong> – No, definitivamente, no era el mejor.<br><strong>Dos</strong> – Se puede decir que empañaba la imagen de profesionalismo que queremos que se asocie a nuestro oficio.<br><strong>Uno</strong> – Sí, ya era hora de que lo dejara.<br><strong>Dos</strong> – Le dije tantas veces que cambiara de rumbo. No estaba hecho para esto, era evidente.<br><strong>Uno</strong> – No tienes idea de las tonterías que hizo.<br><strong>Dos</strong> – Me contaron que un día, cuando tenía que asesinar al marido de una mujer, envenenó a su amante.<br><strong>Uno</strong> – ¿Cómo terminó eso?<br><strong>Dos</strong> – Pues culparon al cornudo de haber matado a su rival y lo metieron en la cárcel.<br><strong>Uno</strong> – En cierto sentido, logró librarla de su marido.<br><strong>Dos</strong> – Sí… pero su amante estaba muerto.<br><strong>Uno</strong> – Ese tipo era una vergüenza para nuestro oficio.<br><strong>Dos</strong> – No sé, la verdad. Debería haber algún tipo de formación.<br><strong>Uno</strong> – Validada con un diploma.<br><strong>Dos</strong> – Y un Colegio Profesional, para excluir a las ovejas negras.<br><strong>Uno</strong> – En fin, ya no hará daño a nadie.<br><strong>Dos</strong> – No.<br><em>Pausa.</em><br><strong>Uno</strong> – Aunque, es verdad, era amable.<br><strong>Dos</strong> – Amable, pero idiota.<br><strong>Uno</strong> – Sí…<br><em>Vacían sus copas.</em><br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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		<item>
		<title>Sindicalismo</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/sindicalismo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 08:07:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Asesinos de bromas]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia]]></category>
		<category><![CDATA[Policía]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Sicario]]></category>
		<category><![CDATA[Suicidio]]></category>
		<category><![CDATA[Vejez]]></category>
		<category><![CDATA[Crimen]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje está tomando una copa en una mesa. Otro personaje llega.</em><br><strong>Uno</strong> – Hola. ¿Estás solo?<br><strong>Dos</strong> – Al parecer, somos los primeros.<br><strong>Uno</strong> – No sé si vendrá mucha gente. Te confieso que yo mismo dudé un poco en venir.<br><strong>Dos</strong> – Es la primera reunión. Quizás no lograron avisar a todos a tiempo.<br><strong>Uno</strong> – Espero que la policía no haya sido informada.<br><strong>Dos</strong> – No te falta razón… Un Sindicato de Asesinos a Sueldo… No sé si es una buena idea.<br><strong>Uno</strong> – Es cierto que, juntos, seríamos más fuertes para defender nuestros intereses, pero…<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué intereses?<br><strong>Uno</strong> – Por ejemplo, armonizar nuestras tarifas. Así evitamos hacer competencia desleal entre nosotros rebajando los precios.<br><strong>Dos</strong> – Sí… Pero tampoco queremos que nos acusen de colusión ilegal.<br><strong>Uno</strong> – ¿Ilegal?<br><strong>Dos</strong> – Tienes razón. En ese sentido… ya trabajamos en la ilegalidad.<br><strong>Uno</strong> – Como las prostitutas.<br><strong>Dos</strong> – Ellas, creo que consiguieron que las afiliaran a la Seguridad Social y cotizan para la jubilación.<br><strong>Uno</strong> – ¿Crees que algún día nuestro oficio podría ser reconocido por el Estado?<br><strong>Dos</strong> – ¿Y por qué no también de utilidad pública? Al fin y al cabo… El crimen siempre ha existido. Siempre existirá.<br><strong>Uno</strong> – Es incluso el oficio más antiguo del mundo. Más antiguo que la prostitución.<br><strong>Dos</strong> – Es cierto. ¿Alguien hacía la calle cuando Caín mató a Abel?<br><strong>Uno</strong> – Debería haber contratado a un profesional, le habría evitado muchos problemas.<br><strong>Dos</strong> – Matar es un oficio, así que, ¿por qué no regular nuestra actividad mediante leyes?<br><strong>Uno</strong> – Sí… Pero nos dirán que no es democrático. Que solo los ricos pueden permitirse matar a los que les molestan.<br><strong>Dos</strong> – A menos que esté cubierto por la Seguridad Social.<br><strong>Uno</strong> – ¿Por la Seguridad Social, dices?<br><strong>Dos</strong> – No sé…<br><em>Pausa.</em><br><strong>Uno</strong> – Y, bueno, ¿cómo van los negocios?<br><strong>Dos</strong> – Un poco parados en este momento.<br><strong>Uno</strong> – ¿Cuál fue tu último encargo?<br><strong>Dos</strong> – Una mujer que no tenía el valor de suicidarse. Quería que yo me encargara.<br><strong>Uno</strong> – Eso es fácil. Al menos nadie vendrá a quejarse.<br><strong>Dos</strong> – Pues no te creas. A última hora, cambió de opinión. Como tenía un bono, me pidió que matara a su marido en su lugar. Ahora parece que le va mejor… (<em>Pausa</em>.) ¿Y tú?<br><strong>Uno</strong> – Tenía que acabar con una anciana. El tipo había comprado su casa en renta vitalicia y ella ya tenía cien años.<br><strong>Dos</strong> – Mala suerte… Pero es en casos como esos cuando nuestra profesión tiene una verdadera utilidad social.<br><strong>Uno</strong> – Justo después de firmar el contrato para ayudarla a morir con dignidad, murió haciendo puenting.<br><strong>Dos</strong> – ¿Haciendo puenting?<br><strong>Uno</strong> – Sus nietos le regalaron eso para su cumpleaños número cien.<br><strong>Dos</strong> – Y la cuerda se rompió…<br><strong>Uno</strong> – No. Fue el corazón el que falló.<br><strong>Dos</strong> – Vaya, qué pena.<br><strong>Uno</strong> – Así que el cliente quiso que le devolviera el dinero.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y qué hiciste?<br><strong>Uno</strong> – Un contrato es un contrato.<br><strong>Dos</strong> – Al fin y al cabo, está muerta.<br><strong>Uno</strong> – No quiso entenderlo. En lugar de matar a la vieja, tuve que deshacerme del cliente.<br><strong>Dos</strong> – Matar a los clientes no es bueno para los negocios.<br><strong>Uno</strong> – Por eso, en estos casos, un sindicato para resolver disputas comerciales…<br><em>Pausa. Se oye una sirena de policía.</em><br><strong>Dos</strong> – Ah, creo que finalmente no estaremos solos…<br><em><strong>Negro.</strong></em></p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <em><strong><a href="https://sketchotheque.net/es/asesinos-de-bromas/">Asesinos de bromas</a></strong></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/asesinos-de-bromas/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Regalo</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/regalo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 08:01:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Amigo]]></category>
		<category><![CDATA[Amistad]]></category>
		<category><![CDATA[Asesinos de bromas]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Sicario]]></category>
		<category><![CDATA[Vaudeville]]></category>
		<category><![CDATA[Venganza]]></category>
		<category><![CDATA[Champán]]></category>
		<category><![CDATA[Crimen]]></category>
		<category><![CDATA[Cumpleaños]]></category>
		<category><![CDATA[Libertad]]></category>
		<category><![CDATA[Regalo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Regalo, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Asesinos de bromas' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje está sentado en una mesa. Sobre la mesa hay una botella de champán en una cubitera y dos copas. Otro personaje llega.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Llevas mucho tiempo aquí?<br><em>El otro se levanta.</em><br><strong>Dos</strong> – Cinco minutos. ¿Todo bien?<br><em>Se dan un beso en la mejilla y vuelven a sentarse.</em><br><strong>Uno</strong> – Muy bien. ¿Y tú?<br><strong>Dos</strong> – Bien.<br><strong>Uno</strong> – ¿Champán? ¿Qué celebramos?<br><strong>Dos</strong> – ¿No lo adivinas?<br><strong>Uno</strong> – Claro… Entonces, ¿qué se siente al tener un año más?<br><strong>Dos</strong> – Te acordaste… Qué detalle.<br><strong>Uno</strong> – Más que eso… (<em>Saca un sobre de su bolsillo y se lo da.</em>) Toma, no sabía qué regalarte, así que… aquí tienes.<br><em>El otro parece un poco a la defensiva.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿Un sobre? ¿Qué es?<br><strong>Uno</strong> – Ábrelo y lo verás…<br><strong>Dos</strong> – Brindemos primero, mientras está bien frío.<br><em>Llena las dos copas. Brindan.</em><br><strong>Uno</strong> – ¡Vamos! ¡Feliz cumpleaños!<br><strong>Dos</strong> – ¡Gracias! ¡A tu salud!<br><em>Beben</em>.<br><strong>Uno</strong> – ¿Entonces, abres el sobre?<br><em>El otro sigue sin estar muy emocionado.</em><br><strong>Dos</strong> – Ah, sí, claro… Me tienes intrigado… ¿Qué puede ser?<br><em>Abre el sobre.</em><br><strong>Uno</strong> – No sabía qué podría gustarte, así que pensé que, al menos, esto sería un regalo original.<br><strong>Dos</strong> – No me digas que es otro bono para un salto en paracaídas o algo parecido…<br><em>Saca un papel del sobre y lo mira.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Y bien?<br><strong>Dos</strong> – Un vale… para un asesino a sueldo.<br><strong>Uno</strong> – Te lo dije… es original.<br><strong>Dos</strong> (<em>siguiendo leyendo</em>) – Elimina a quien quieras…<br><strong>Uno</strong> – Solo tienes que poner el nombre del destinatario en la casilla vacía.<br><strong>Dos</strong> – ¿El destinatario…?<br><strong>Uno</strong> – La persona de la que siempre has soñado librarte.<br><strong>Dos</strong> – Ah, claro…<br><strong>Uno</strong> – Y para asegurarte de que no haya errores, también puedes añadir la dirección y adjuntar una foto.<br><strong>Dos</strong> – Entendido…<br><strong>Uno</strong> – ¿Te gusta?<br><strong>Dos</strong> – Pues sí, es… Es verdad que es original, como regalo.<br><strong>Uno</strong> – Y… ¿ya tienes una idea?<br><strong>Dos</strong> – ¿Una idea?<br><strong>Uno</strong> – ¡El nombre de la persona que vas a poner en la casilla!<br><strong>Dos</strong> – Ah, yo… No, todavía no… Tendré que pensarlo…<br><strong>Uno</strong> – Ojo, solo tienes derecho a un solo nombre. Y no podrás repetirlo nunca. Está claramente especificado en el contrato.<br><strong>Dos</strong> – Ah, claro…<br><strong>Uno</strong> – Después, podría resultar sospechoso, ya sabes.<br><strong>Dos</strong> – Por supuesto. Bueno… Sí, lo pensaré…<br><strong>Uno</strong> – Pero no demasiado, ¿eh? Ya viste que solo es válido durante un año.<br><strong>Dos</strong> – De acuerdo…<br><strong>Uno</strong> – Se comprometen a ejecutar el contrato en los seis meses siguientes a la entrega del formulario. ¡Satisfacción garantizada o te devuelven el dinero!<br><strong>Dos</strong> – No, no, es… Es un gran regalo.<br><strong>Uno</strong> – Seguro que tienes alguna idea… Si solo pudieras eliminar a una persona en este mundo…<br><strong>Dos</strong> – Tengo un nombre en mente, pero…<br><strong>Uno</strong> – Mira, está bien especificado que debe ser una persona común, ¿eh? Nada de un presidente en ejercicio, un presentador de televisión o alguna celebridad. No, alguien de la familia, por ejemplo. Un amigo o…<br><strong>Dos</strong> – ¿Un amigo?<br><strong>Uno</strong> – Un amigo que te haya traicionado.<br><strong>Dos</strong> – ¿Traicionado?<br><strong>Uno</strong> – Un tipo que se haya acostado con tu esposa, por ejemplo.<br><strong>Dos</strong> – ¿Estás insinuando que mi esposa me engaña?<br><strong>Uno</strong> – ¡Para nada! Es solo un ejemplo. Puede ser… No sé… Tu suegra, tu jefe, el inspector de hacienda… O tu esposa, vaya.<br><strong>Dos</strong> – ¿Porque me engaña?<br><strong>Uno</strong> – Porque ya no la soportas. Quieres recuperar tu libertad, pero tampoco quieres pagarle una pensión alimenticia el resto de tu vida.<br><strong>Dos</strong> – Me llevo muy bien con mi esposa.<br><strong>Uno</strong> – No me digas que no hay nadie en tu entorno sin el cual tu vida sería más agradable.<br><strong>Dos</strong> – ¿Hasta el punto de matarlo? No, no se me ocurre nadie…<br><strong>Uno</strong> – Qué pesado eres a veces… No sé, alguien que simplemente te saque de quicio.<br><em>El otro empieza a perder la paciencia.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿Alguien que me saca de quicio… porque cada año me hace regalos de mierda para mi cumpleaños, por ejemplo?<br><strong>Uno</strong> – ¿Te parece que siempre te hago regalos de mierda?<br><strong>Dos</strong> – El año pasado fue un bono para diez sesiones de prueba con un psicoanalista. ¡Y el año anterior, era para organizar mi propia desaparición!<br><strong>Uno</strong> – Además, ese ni siquiera lo usaste.<br><em>Pausa.</em><br><strong>Dos</strong> – Voy a poner tu nombre…<br><em>El otro lo observa escribir en el papel, con expresión inquieta.</em><br><strong>Uno</strong> – No, pero aún puedes pensarlo un poco… ¿Te sirvo otra copa?<br><em><strong>Negro.</strong></em></p>



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		<item>
		<title>Bloody Mary</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/bloody-mary-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 May 2025 16:01:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Asesinos de bromas]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Parodia]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Sicario]]></category>
		<category><![CDATA[Coqueteo]]></category>
		<category><![CDATA[Hormiga]]></category>
		<category><![CDATA[Veneno]]></category>
		<category><![CDATA[Vino]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=1941</guid>

					<description><![CDATA[<p>Bloody Mary, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Asesinos de bromas' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Una mujer bastante sofisticada está sentada sola en una mesa con un vaso de cóctel vacío. Un hombre se acerca.</em><br><strong>Él</strong> – Hola, ¿puedo invitarte a una copa?<br><strong>Ella</strong> – Incluso a dos o tres, si quieres.<br><strong>Él</strong> – Ahí no estoy seguro de tener suficiente efectivo encima.<br><strong>Ella</strong> – Empecemos con una, entonces. ¿Cómo te llamas?<br><strong>Él</strong> – Francisco, pero puedes llamarme Paco. ¿Y tú?<br><strong>Ella</strong> – Mary. Pero puedes llamarme como quieras.<br><strong>Él</strong> – Bueno… ¿Y qué te apetecería, Mary?<br><strong>Ella</strong> – Lo mismo. Un Bloody Mary.<br><strong>Él</strong> – Un cóctel… Eso es caro, ¿no? ¿Cuánto cuesta?<br><strong>Ella</strong> – No lo sé. (<em>Señalando a un hombre en la sala</em>) Ese caballero allí fue quien me lo invitó.<br><strong>Él</strong> – Ah, claro…<br><em>Ella le hace un pequeño gesto al hombre con una sonrisa seductora, antes de volverse de nuevo hacia su interlocutor.</em><br><strong>Ella</strong> – Entonces, ¿qué?<br><strong>Él</strong> – Ah, sí, perdón… (<em>Rebusca en sus bolsillos.</em>) Estoy tan acostumbrado a que me digan que no, que ni siquiera estoy seguro de tener suficiente. Me gasté las pocas monedas que me quedaban en veneno.<br><strong>Ella</strong> – Es verdad que pareces un poco desesperado, pero no creo que el suicidio sea la solución, ¿sabes?<br><strong>Él</strong> – Ah, no, pero… No es para mí.<br><strong>Ella</strong> – ¿Quieres envenenar a alguien?<br><strong>Él</strong> – Sí, bueno… No… Es veneno para hormigas.<br><strong>Ella</strong> – Ya veo… Puedo pedir un café… si eso se ajusta más a tu presupuesto.<br><strong>Él</strong> – En realidad, creo que no tengo nada de dinero encima.<br><strong>Ella</strong> – ¿Es esa tu técnica para que te inviten a una copa?<br><strong>Él</strong> – A veces funciona.<br><strong>Ella</strong> – Pues digamos que hoy es tu día de suerte. ¿Qué vas a tomar?<br><strong>Él</strong> – Lo mismo que tú.<br><strong>Ella</strong> – Tienes gustos caros para alguien que no puede invitar a una mujer a una copa.<br><strong>Él</strong> – También tengo dinero de vez en cuando, ¿sabes? Pero en mi trabajo, hay altibajos.<br><strong>Ella</strong> – Y… ¿cuál es tu trabajo?<br><strong>Él</strong> – Soy asesino a sueldo.<br><strong>Ella</strong> – Entiendo… Y entonces, ahora mismo, es más bien temporada baja.<br><strong>Él</strong> – Eso es.<br><strong>Ella</strong> – ¿Y has matado a mucha gente en tu vida?<br><strong>Él</strong> – Unos cuantos.<br><strong>Ella</strong> – ¿Y ahora estás trabajando en algo? Aparte de esas hormigas…<br><strong>Él</strong> – Entenderás que no puedo decirte nada sobre eso.<br><strong>Ella</strong> – Claro… Secreto profesional…<br><strong>Él</strong> – Lo siento.<br><strong>Ella</strong> – No veo al camarero…<br><strong>Él</strong> – Me ocupo de ello.<br><em>Se levanta.</em><br><strong>Ella</strong> – Me tomaré otro contigo… Dile al camarero que ponga todo en la cuenta del señor…<br><em>Ella le indica al hombre en la sala que supuestamente le había invitado. Él se aleja detrás de escena. Ella aprovecha para coquetear un poco con el hombre en la sala. Él regresa con dos Bloody Mary y se sienta.</em><br><strong>Él</strong> – Aquí tienes.<br><strong>Ella</strong> – ¡A tu salud!<br><strong>Él</strong> – ¡A la tuya!<br><em>Él se dispone a beber.</em><br><strong>Ella</strong> – Ah, creo que has llamado la atención.<br><strong>Él</strong> – ¿Perdón?<br><em>Ella le señala una mujer en el público.</em><br><strong>Ella</strong> – ¿No te has dado cuenta? No deja de mirarte…<br><strong>Él</strong> – ¿Estás segura?<br><em>Él mira a la mujer en el público. Ella aprovecha para intercambiar sus vasos.</em><br><strong>Ella</strong> – Si no funciona conmigo, siempre puedes intentarlo con ella… Parece más de tu nivel.<br><strong>Él</strong> – ¿Por qué no…?<br><strong>Ella</strong> – Vamos, a la salud de tu próxima víctima.<br><em>Brindan y beben.</em><br><strong>Él</strong> – Gracias por el cóctel.<br><strong>Ella</strong> – Perdona que insista, pero obviamente estoy un poco intrigada. Es la primera vez que conozco a un asesino a sueldo…<br><strong>Él</strong> – Cuando conoces a un asesino a sueldo, sabes que la primera vez suele ser la última…<br><strong>Ella</strong> – ¡Es verdad! No había pensado en eso.<br><em>Él vuelve a beber.</em><br><strong>Él</strong> – ¿Qué quieres saber?<br><strong>Ella</strong> – Si tuvieras que matar a una mujer, ¿cómo lo harías?<br><strong>Él</strong> – Hay varios métodos, pero para una mujer… Hay que saber ser elegante. Un poco de estricnina en su copa, tal vez…<br><em>Ella sonríe.</em><br><strong>Ella</strong> – Sé para quién trabajas.<br><strong>Él</strong> – ¿Ah, sí?<br><strong>Ella</strong> – Y sé que te han contratado para matarme.<br><strong>Él</strong> – ¿Por qué alguien querría matarte?<br><strong>Ella</strong> – Yo también soy asesina a sueldo. Me llaman Bloody Mary.<br><strong>Él</strong> – Ya veo…<br><strong>Ella</strong> – Eres el tercer asesino a sueldo que me envían. Admito que los otros dos eran menos divertidos que tú.<br><strong>Él</strong> – Y… ¿qué les pasó?<br><strong>Ella</strong> – Murieron. De repente…<br><strong>Él</strong> – Y tú sigues viva…<br><strong>Ella</strong> – Como puedes ver. Estoy en plena forma.<br><strong>Él</strong> – No por mucho tiempo.<br><strong>Ella</strong> – ¿Y qué te hace decir eso?<br><strong>Él</strong> – He echado estricnina en tu copa.<br><strong>Ella</strong> – Cambié nuestras copas mientras mirabas a esa fulana.<br><strong>Él</strong> – Ah…<br><strong>Ella</strong> – Tranquilo, será muy rápido.<br><em>Él rebusca en sus bolsillos y saca dos sobres que compara.</em><br><strong>Él</strong> – Mierda…<br><strong>Ella</strong> – ¿Qué?<br><strong>Él</strong> – Me equivoqué de sobre. Lo que puse en tu copa, bueno, en la que bebí yo, no era estricnina. Era el veneno para hormigas…<br><strong>Ella</strong> – ¿Así que era verdad? ¿También tienes un contrato con un hormiguero?<br><strong>Él</strong> – No, pero tengo muchas hormigas en casa, y es muy molesto, te lo aseguro.<br><strong>Ella</strong> – Por suerte para ti, no eres una hormiga.<br><strong>Él</strong> – Y parece que ni siquiera las hormigas sienten mucho efecto.<br><strong>Ella</strong> – Así que, puedes terminar tu cóctel envenenado.<br><strong>Él</strong> – Me siento un poco raro, de todos modos.<br><strong>Ella</strong> – ¿Raro, quieres decir… aún más raro de lo habitual?<br><strong>Él</strong> – Siento como… hormigueo en los brazos.<br><strong>Ella</strong> – ¿Hormigueo?<br><strong>Él</strong> – Al parecer, también es bastante laxante. Perdón, voy a tener que dejarte.<br><strong>Ella</strong> – Ha sido un placer tomar una copa contigo. Hasta la próxima, tal vez…<br><em>Él sonríe y se va apresuradamente.</em><br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Contrato</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/contrato/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 May 2025 15:55:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Asesinos de bromas]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Parodia]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Sicario]]></category>
		<category><![CDATA[Crimen]]></category>
		<category><![CDATA[Libertad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=1938</guid>

					<description><![CDATA[<p>Contrato, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Asesinos de bromas' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/contrato/">Contrato</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Dos personajes están sentados en la mesa de un bar, cada uno con una copa de vino tinto.</em><br><strong>Uno</strong> – ¡Venga, a tu salud!<br><strong>Dos</strong> – ¡Salud!<br><em>Beben un sorbo. El primero hace una mueca. El otro parece disfrutarlo.</em><br><strong>Uno</strong> – Esto está realmente asqueroso, ¿no?<br><strong>Dos</strong> – Sí, pero para mí tiene sabor a libertad.<br><strong>Uno</strong> – ¿Por qué? ¿Acabas de salir de la cárcel?<br><strong>Dos</strong> – Casi. Tengo a mis suegros en casa de vacaciones. Logré escapar una hora.<br><strong>Uno</strong> – Vaya, qué mal.<br><strong>Dos</strong> – Les dije que iba a revisar el nivel de aceite del coche.<br><strong>Uno</strong> – ¿No tienes un coche eléctrico?<br><strong>Dos</strong> – Sí… Ya ves hasta dónde he llegado…<br><strong>Uno</strong> – Ah, claro…<br><strong>Dos</strong> – Solo llevan dos días y ya no los aguanto. Especialmente a mi suegro…<br><em>Silencio.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Quieres que te libre de ellos?<br><strong>Dos</strong> – ¿Quieres llevártelos a tu casa, es eso? Si mi mujer está de acuerdo, te los paso ahora mismo. Estoy dispuesto a pagar, ¿sabes? Llegaría a ofrecerte el doble del precio de una habitación en una casa rural. Porque te aseguro que no es un regalo.<br><strong>Uno</strong> – No, quería decir… hacerlos desaparecer.<br><strong>Dos</strong> – ¿Cómo que desaparecer? ¿Eres ilusionista? Lamentablemente, cuando un ilusionista hace desaparecer a alguien, siempre reaparece al cabo de unos minutos. ¿De qué me serviría? Y tú no eres mago, ¿verdad?<br><strong>Uno</strong> – No, claro… No, lo que te propongo es hacerlos desaparecer… definitivamente.<br><em>El otro se queda un momento desconcertado.</em><br><strong>Dos</strong> – Muy gracioso.<br><strong>Uno</strong> – No estoy bromeando.<br><strong>Dos</strong> – ¿Definitivamente…?<br><strong>Uno</strong> – Conozco a alguien que puede encargarse, si quieres.<br><strong>Dos</strong> – ¿Estás de broma?<br><strong>Uno</strong> – Para nada.<br><strong>Dos</strong> – ¿Un asesino a sueldo, dices?<br><strong>Uno</strong> – Lo haría solo por hacer un favor. Aunque no gratuitamente, claro.<br><strong>Dos</strong> – ¿Tú conoces asesinos a sueldo?<br><strong>Uno</strong> – No, no conozco… asesinos a sueldo. Pero conozco a uno.<br><strong>Dos</strong> – Pues yo no conozco a ninguno, ¿sabes? ¿Dónde conociste a ese tipo?<br><strong>Uno</strong> – En la cárcel.<br><strong>Dos</strong> – ¿En la cárcel?<br><strong>Uno</strong> – Compartimos la misma celda durante tres años.<br><strong>Dos</strong> – ¿Estuviste en la cárcel?<br><strong>Uno</strong> – Pues sí.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y por qué?<br><strong>Uno</strong> – ¿Por qué?<br><strong>Dos</strong> – ¿Por qué te metieron en la cárcel? ¿Qué habías hecho?<br><strong>Uno</strong> – Intento de asesinato.<br><strong>Dos</strong> – ¿Intento?<br><strong>Uno</strong> – Fallé. No era muy bueno en eso. Pero él es un profesional, te lo aseguro. Ya ha enfriado a más de uno, te lo garantizo.<br><strong>Dos</strong> – Me estás tomando el pelo…<br><strong>Uno</strong> – Para nada.<br><strong>Dos</strong> – ¿Estás hablando en serio?<br><strong>Uno</strong> – Muy en serio.<br><em>El otro digiere la información.</em><br><strong>Dos</strong> – Esto es una locura. No sabía que existían los asesinos a sueldo, salvo en las películas. Entonces haces un pedido, como si fuera una pizza, y…<br><strong>Uno</strong> – Sí. Se llama contrato.<br><em>El otro vuelve a reflexionar.</em><br><strong>Dos</strong> – Un contrato… ¿Y cuánto costaría? No, lo digo solo por curiosidad, ¿eh?<br><strong>Uno</strong> – Depende…<br><strong>Dos</strong> – ¿Depende de qué?<br><strong>Uno</strong> – Para empezar, ¿es solo uno o los dos? Porque dices que es sobre todo tu suegro el que…<br><strong>Dos</strong> – No sé. ¿Cuánto sería por persona?<br><strong>Uno</strong> – Tendría que preguntarle… Alrededor de 8500 euros, quizá.<br><strong>Dos</strong> – Ah, sí, es bastante preciso, ¿eh?<br><strong>Uno</strong> – Si son los dos, seguro que te hace un descuento.<br><strong>Dos</strong> – ¿Cuánto?<br><strong>Uno</strong> – Para una pareja… unos quince mil.<br><strong>Dos</strong> – Hablamos de IVA incluido, supongo.<br><strong>Uno</strong> – Si no necesitas factura, lo pagas en efectivo, es más sencillo.<br><strong>Dos</strong> (<em>pensativo</em>) – De acuerdo…<br><strong>Uno</strong> – ¿Quieres que le hable de ti?<br><strong>Dos</strong> – No, no, para nada… Dije de acuerdo como podría haber dicho… ya veo. Obviamente, no estoy de acuerdo. (Pausa) Aunque hay que reconocer que es bastante tentador…<br><strong>Uno</strong> – Sí.<br><strong>Dos</strong> – Y es arriesgado, ¿no? Quiero decir… el crimen perfecto no existe.<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué te hace decir eso?<br><strong>Dos</strong> – No sé… Eso es lo que dicen.<br><strong>Uno</strong> – Por definición, los crímenes perfectos no se clasifican como crímenes. Se hacen pasar por accidentes, muertes naturales, suicidios… Así que un crimen perfecto, no se puede saber si existe. Por eso se dice que no existe.<br><strong>Dos</strong> – Ya veo… Para no despertar vocaciones.<br><strong>Uno</strong> – A lo mejor, de cada cien personas que mueren, diez han sido víctimas de un crimen perfecto y no lo sabemos.<br><strong>Dos</strong> – ¿Tú crees?<br><strong>Uno</strong> – En cualquier caso, he conocido a bastante gente que ha cometido crímenes perfectos.<br><strong>Dos</strong> – ¿Ah sí? ¿Y dónde los conociste?<br><strong>Uno</strong> – En la cárcel.<br><strong>Dos</strong> – Si habían cometido crímenes perfectos, ¿qué hacían en la cárcel?<br><strong>Uno</strong> – No, pero estaban en la cárcel por otra cosa.<br><strong>Dos</strong> – Ya… No es muy tranquilizador, todo esto. Creo que voy a pensarlo un poco más. Además, quince mil euros es una suma, ¿eh?<br><em>Pausa</em>.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y tus suegros, piensan venir de vacaciones a tu casa todos los años?<br><strong>Dos</strong> – Sí… por eso no te digo que no de inmediato…<br><strong>Uno</strong> – Como quieras.<br><strong>Dos</strong> – Por otro lado, no tengo ganas de acabar en la cárcel, como tú.<br><em>Pausa.</em><br><strong>Uno</strong> – También está el secuestro.<br><strong>Dos</strong> – ¿Un secuestro?<br><strong>Uno</strong> – Es menos definitivo, pero… si te pillan, la condena es menor. Y además, puedes pedir un rescate.<br><strong>Dos</strong> – ¿Un rescate?<br><strong>Uno</strong> – Y con el rescate, puedes pagar al encargado del secuestro. No te cuesta nada. Si te manejas bien, hasta puedes ganar algo de dinero.<br><strong>Dos</strong> – ¿Un rescate…? ¿A quién le pediríamos un rescate?<br><strong>Uno</strong> – Eso no lo sé…<br><strong>Dos</strong> – ¿Quién estaría dispuesto a pagar un rescate para liberar a mi suegro? Mi suegra, quizá, y tampoco es seguro. Además, ella no tiene dinero.<br><strong>Uno</strong> – ¿No tienen otros hijos?<br><strong>Dos</strong> – Sí, mi cuñado. Y mi cuñada. Llegan la semana que viene.<br><strong>Uno</strong> – ¿También pasan las vacaciones en tu casa?<br><strong>Dos</strong> – Sí, lamentablemente.<br><strong>Uno</strong> – Vaya…<br><strong>Dos</strong> – Ya lo dices tú.<br><em>Pausa.</em><br><strong>Uno</strong> – No me digas que también quieres librarte de ellos.<br><strong>Dos</strong> – Depende. Para cuatro, ¿crees que tu amigo me haría una gran rebaja?<br><strong>Uno</strong> – No sé… ¿Hay mucha gente más de la que querrías librarte así?<br><strong>Dos</strong> – A mis padres tampoco los soporto… Sin hablar de mis dos hermanas y sus imbéciles de maridos.<br><strong>Uno</strong> – ¿Ellos también vienen de vacaciones a tu casa?<br><strong>Dos</strong> – Ah, no. A ellos no los he invitado. Pero aun así me fastidian. Y cuando se acaben las vacaciones, está mi jefe…<br><strong>Uno</strong> – Bueno, mi amigo es solo un asesino a sueldo. No se dedica a las matanzas, como en Estados Unidos.<br><strong>Dos</strong> – Tienes razón, de todas formas, mientras quede alguien para fastidiarme… No, no voy a meterme en este lío, no acabaría nunca. Y además, no tengo los medios…<br><em>El otro se levanta.</em><br><strong>Uno</strong> – En ese caso, voy a irme.<br><strong>Dos</strong> – Sí, yo también. Tengo gente esperándome en casa…<br><strong>Uno</strong> – Bueno, pues… Que tengas unas buenas vacaciones.<br><strong>Dos</strong> – Gracias…<br><strong>Uno</strong> – Y si cambias de opinión, tienes mi número.<br><strong>Dos</strong> – OK… ¿Tú con quién pasas las vacaciones?<br><strong>Uno</strong> – Solo con mi esposa.<br><strong>Dos</strong> – No me digas que los otros…<br><strong>Uno</strong> – Si te lo dijera… ya no sería el crimen perfecto.<br><em>Se va. El otro se queda un instante pensativo y se va también.</em></p>



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<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <em><strong><a href="https://sketchotheque.net/es/asesinos-de-bromas/">Asesinos de bromas</a></strong></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/asesinos-de-bromas/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Atmósfera</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/atmosfera/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 May 2025 15:24:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Albán y Eva]]></category>
		<category><![CDATA[Ciencia ficción]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Distopía]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Jardín]]></category>
		<category><![CDATA[Medio ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Atmósfera, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Albán y Eva' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/atmosfera/">Atmósfera</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Albán y Eva, en su jardín.</em><br><strong>Albán</strong> – Hoy se respira un poco mejor, ¿no crees?<br><strong>Eva</strong> – Sí. Casi me dan ganas de salir sin la máscara de gas.<br><strong>Albán</strong> – No sé si es muy prudente, aun así.<br><strong>Eva</strong> – ¿Qué dicen en la radio?<br><strong>Albán</strong> – Ligera bajada: de 48 a 52 en la parte norte, viento del este moderado con partículas finas, riesgo de lluvias ácidas al final del día.<br><strong>Eva</strong> – Voy a llevar un paraguas…<br><strong>Albán</strong> – Pero no estés mucho rato fuera, de todos modos.<br><strong>Eva</strong> – ¿Recuerdas cuando podíamos pasar días tumbados en el césped de un parque? Sin traje climatizado.<br><strong>Albán</strong> – No entiendo cómo llegamos a esto.<br><strong>Eva</strong> – Creo que todo se aceleró con la elección de aquel loco en Estados Unidos.<br><strong>Albán</strong> – Pero había empezado mucho antes.<br><strong>Eva</strong> – La cuestión es: ¿dónde va a terminar esto?<br><strong>Albán</strong> – Habrá que hacer algo, pero ¿qué?<br><strong>Eva</strong> – Podríamos dejar de respirar…<br><strong>Albán</strong> – Es verdad que eso resolvería todos nuestros problemas…<br><strong>Eva</strong> – De todas formas, me voy a poner la máscara de gas.<br><strong>Albán</strong> – Tienes razón. Bueno, que tengas un buen día.<br><strong>Eva</strong> – Que tengas un buen día tú también.<br><em>Eva se va.</em><br><strong>Albán</strong> – No deberíamos bromear con esto…<br><em><strong>Negro</strong></em>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <em><strong><a href="https://sketchotheque.net/es/alban-y-eva/">Albán y Eva</a></strong></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/alban-y-eva/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/alban-y-eva/"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="323" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/albanyeva-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Albán y Eva" class="wp-image-1788" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/albanyeva-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/albanyeva-jean-pierre-martinez-b-300x242.webp 300w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



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		<item>
		<title>Cero</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/cero/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 May 2025 15:22:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Albán y Eva]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Medio ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Parentalidad]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cero, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Albán y Eva' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Albán lee un periódico. Eva duerme ligeramente.<br></em><strong>Albán</strong> – ¿Has visto? Los chinos han renunciado a la política del hijo único.<br><strong>Eva</strong> – Y allá vamos otra vez… Como si no fuéramos ya demasiados en este mundo.<br><strong>Albán</strong> – Y todo eso, contamina y contamina.<br><strong>Eva</strong> – Encima, con sus centrales de carbón.<br><strong>Albán</strong> – La energía nuclear es peligrosa, pero al menos es limpia.<br><em>Un silencio.</em><br><strong>Eva</strong> – ¿Te imaginas? Si en lugar de la política del hijo único, en China adoptaran la política del hijo cero, no habría más chinos en una generación.<br><strong>Albán</strong> – Habría que esperar a que murieran todos los chinos mayores, claro.<br><strong>Eva</strong> – Digamos, en un siglo.<br><strong>Albán</strong> – Aunque hay muchos centenarios en China.<br><strong>Eva</strong> – Incluso los centenarios mueren algún día.<br><strong>Albán</strong> – ¿No es más bien en Japón donde hay muchos centenarios?<br><strong>Eva</strong> – Sí, puede ser.<br><strong>Albán</strong> – Lo que es seguro es que si hubiera menos chinos, habría menos contaminación.<br><strong>Eva</strong> – Aunque seguirían quedando más de mil millones de indios.<br><strong>Albán</strong> – Habría que hacer lo mismo en India.<br><strong>Eva</strong> – Y en África.<br><strong>Albán</strong> – Y en Estados Unidos.<br><strong>Eva</strong> – En realidad, habría que hacerlo en todo el mundo.<br><strong>Albán</strong> – Si no hubiera humanos en absoluto, el problema de la contaminación se solucionaría definitivamente. Y el aire sería más limpio.<br><strong>Eva</strong> – Nada de hijos, como nosotros. Es la única solución.<br><strong>Albán</strong> – Eso ya lo decían los cátaros.<br><strong>Eva</strong> – ¿Los cátaros eran ecologistas?<br><strong>Albán</strong> – Al menos, estaban a favor de prohibir la reproducción.<br><strong>Eva</strong> – Tenían toda la razón.<br><strong>Albán</strong> – En cierto modo, somos un poco como los cátaros.<br><strong>Eva</strong> – Sí… Nuestros hijos no van a influir en la huella de carbono.<br><strong>Albán</strong> – El día que inventen hijos eficientes en energía…<br><strong>Eva</strong> – Hijos de bajo consumo.<br><strong>Albán</strong> – Y completamente reciclables.<br><strong>Eva</strong> – Eso no será mañana.<br><strong>Albán</strong> – ¿Te sirvo un poco más de vino? Es ecológico.<br><strong>Eva</strong> – Si es ecológico, entonces…<br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <em><strong><a href="https://sketchotheque.net/es/alban-y-eva/">Albán y Eva</a></strong></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/alban-y-eva/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/alban-y-eva/"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="323" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/albanyeva-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Albán y Eva" class="wp-image-1788" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/albanyeva-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/albanyeva-jean-pierre-martinez-b-300x242.webp 300w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



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			</item>
		<item>
		<title>Carne</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/carne/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 May 2025 14:57:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Albán y Eva]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Jardín]]></category>
		<category><![CDATA[Medio ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Animal]]></category>
		<category><![CDATA[Manzana]]></category>
		<category><![CDATA[Vegetarianismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Carne, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Albán y Eva' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Albán y Eva siguen allí.<br></em><strong>Albán</strong> – Es increíble. Todo crece en este jardín.<br><strong>Eva</strong> – Ni siquiera necesitamos sembrar semillas.<br><strong>Albán</strong> – Ni regar.<br><strong>Eva</strong> – Y la cosecha es milagrosa. Solo tenemos que extender el brazo para recoger la fruta.<br><strong>Albán</strong> – Y agacharnos para recoger las verduras.<br><strong>Eva</strong> – Y todo es absolutamente ecológico.<br><strong>Albán</strong> – Sí… Eso, ¿qué significa, por cierto?<br><strong>Eva</strong> – ¿Qué cosa?<br><strong>Albán</strong> – Ecológico.<br><strong>Eva</strong> – Ni idea.<br><strong>Albán</strong> – ¿Qué podrían ser frutas y verduras que no sean ecológicas?<br><strong>Eva</strong> – No lo sé.<br><strong>Albán</strong> – En todo caso, es ecológico.<br><em>Un silencio.</em><br><strong>Eva</strong> – A veces me canso un poco de comer verduras, ¿y tú?<br><strong>Albán</strong> – Sí. Pero ¿qué más podríamos comer?<br><strong>Eva</strong> – ¿Qué se puede comer aquí, aparte de las plantas?<br><strong>Albán</strong> – No vamos a comer tierra…<br><strong>Eva</strong> – No vamos a comer aire.<br><strong>Albán</strong> – No vamos a beber agua del mar.<br><strong>Eva</strong> – Y no vamos a comernos el uno al otro.<br><strong>Albán</strong> – Pues no…<br><em>Un silencio.</em><br><strong>Eva</strong> – Podríamos comernos a los animales.<br><strong>Albán</strong> – ¿A los animales?<br><strong>Eva</strong> – No, era broma.<br><em>Un silencio.</em><br><strong>Albán</strong> – Bueno, quizás estén buenos.<br><strong>Eva</strong> – ¿Tú crees?<br><strong>Albán</strong> – No es muy apetitoso.<br><strong>Eva</strong> – Pero es verdad que sería algo diferente.<br><strong>Albán</strong> – ¿Cómo podemos saber si no está bueno…?<br><strong>Eva</strong> – Nunca lo hemos intentado.<br><strong>Albán</strong> – Y… ¿nos los comeríamos vivos?<br><strong>Eva</strong> – ¿Qué significa vivos?<br><strong>Albán</strong> – Como las frutas.<br><strong>Eva</strong> – Quieres decir crudos.<br><strong>Albán</strong> – Eso. Naturales, vamos. En ensalada.<br><strong>Eva</strong> – ¿Tú crees que se dejarían comer crudos?<br><strong>Albán</strong> – Tienes razón, tal vez sería mejor matarlos primero.<br><strong>Eva</strong> – ¿Matarlos?<br><em>Silencio incómodo.</em><br><strong>Albán</strong> – ¿Has matado a alguien alguna vez?<br><strong>Eva</strong> – ¿Te refieres a un animal?<br><strong>Albán</strong> – Pues sí. No a una persona. Como solo somos dos, si ya hubieras matado a alguien, yo no estaría aquí para preguntarlo.<br><strong>Eva</strong> – No… Bueno, no intencionadamente…<br><strong>Albán</strong> – Si no lo hacemos a propósito, ¿es menos grave, no?<br><strong>Eva</strong> – Sí, es… un homicidio involuntario.<br><strong>Albán</strong> – Si matáramos a un animal. Sin querer. Podríamos comérnoslo después. Para ver qué sabor tiene.<br><strong>Eva</strong> – Sí… Si no lo hacemos a propósito…<br><em>Un silencio.</em><br><strong>Albán</strong> – Esta conversación empieza a darme miedo…<br><strong>Eva</strong> – A mí también…<br><strong>Albán</strong> – Además, los animales son como nosotros, solo hay una pareja de cada especie.<br><strong>Eva</strong> – Nos comemos uno cada uno y enseguida, se extingue la especie.<br><strong>Albán</strong> – Mejor me sirvo un poco más de ensalada.<br><em>Mascullan cada uno una hoja de ensalada sin entusiasmo.</em><br><strong>Eva</strong> – ¿Quieres una manzana para el postre?<br><strong>Albán</strong> – Venga…<br><em>Comen una manzana.</em><br><strong>Eva</strong> – Empiezo a estar un poco harta de las manzanas.<br><strong>Albán</strong> – Sí… Yo también…<br><strong>Eva</strong> – Mira, había un gusano en esta manzana.<br><strong>Albán</strong> – ¿En serio?<br><strong>Eva</strong> – Pues me he comido la mitad. Sin darme cuenta…<br><strong>Albán</strong> – ¿Y qué tal?<br><strong>Eva</strong> – No está mal…<br><em><strong>Negro.</strong></em></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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		<title>Retoños</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/retonos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 06 May 2025 14:37:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Albán y Eva]]></category>
		<category><![CDATA[Comedia de lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Jardín]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Parentalidad]]></category>
		<category><![CDATA[Sexualidad]]></category>
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		<category><![CDATA[Paraíso]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Retoños, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Albán y Eva' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Lo que parece un jardín, que podría ser un Edén. Eva está allí. Llega Albán. Pueden estar vestidos como Adán, o no. Él da unas vueltas alrededor de ella, dudando antes de tenderle la mano.</em><br><strong>Albán</strong> – Hola, me llamo Albán.<br><em>Ella le da la mano.</em><br><strong>Eva</strong> – Eva.<br><em>Un silencio.</em><br><strong>Albán</strong> – ¿Follas?<br><strong>Eva</strong> – No sé…<br><strong>Albán</strong> – ¿No sabes cómo se hace?<br><strong>Eva</strong> – También eso, sí.<br><strong>Albán</strong> – Bueno, yo tampoco. Eres la primera mujer que conozco.<br><strong>Eva</strong> – Para mí también… Eres el primero…<br><strong>Albán</strong> – Bueno, cuando digo la primera mujer, debería decir más bien la primera persona.<br><strong>Eva</strong> – ¿La primera persona?<br><strong>Albán</strong> – No sabía que sería una mujer.<br><strong>Eva</strong> – Ya…<br><strong>Albán</strong> – Entonces…<br><strong>Eva</strong> – Estoy un poco indecisa.<br><strong>Albán</strong> – ¿Indecisa?<br><strong>Eva</strong> – ¿Te das cuenta de lo que estamos a punto de desencadenar?<br><strong>Albán</strong> – No…<br><strong>Eva</strong> – Podría ser el comienzo de algo que no controlaremos en absoluto.<br><strong>Albán</strong> – ¿El comienzo de…?<br><strong>Eva</strong> – Una reacción en cadena.<br><strong>Albán</strong> – ¿Algo atómico, dices?<br><strong>Eva</strong> – Podría dar lugar a toda una historia.<br><strong>Albán</strong> – ¿Qué historia?<br><strong>Eva</strong> – ¡La de la humanidad! Nuestro hijo sería el inicio de una interminable línea de descendencia.<br><strong>Albán</strong> – Yo solo hablaba de echar un polvo.<br><strong>Eva</strong> – Miles y miles de humanos que tendrán que trabajar para ganarse el pan con el sudor de su frente. Porque aquí, entre nosotros, apenas hay suficiente para dos.<br><strong>Albán</strong> – Y eso… Sobretodo ensalada y manzanas.<br><strong>Eva</strong> – Así que, evidentemente, tendrán que ponerse a trabajar, todos esos bastardos. A trabajar la tierra.<br><strong>Albán</strong> – Eso seguro.<br><strong>Eva</strong> – Y luego, pelearán entre ellos para poseerla, esa tierra.<br><strong>Albán</strong> – No es imposible.<br><strong>Eva</strong> – Una larga línea de cabroncetes que se masacrarán alegremente durante siglos y siglos.<br><strong>Albán</strong> – Sí…<br><strong>Eva</strong> – Y, por supuesto, ellos también empezarán a fornicar. A multiplicarse. A proliferar, una y otra vez.<br><strong>Albán</strong> – Está claro.<br><strong>Eva</strong> – Y acabarán destruyendo este pequeño rincón de paraíso con sus desechos, sus pedos, sus eructos, y sus gases de efecto invernadero.<br><strong>Albán</strong> – Visto así, claro… No es muy excitante.<br><strong>Eva</strong> – No, la verdad.<br><strong>Albán</strong> – ¿Y estás segura de…?<br><strong>Eva</strong> – Pues sí.<br><strong>Albán</strong> – Bueno…<br><strong>Eva</strong> – Vamos a engendrar generaciones y generaciones de hijos con problemas de Edipo con sus padres. ¡Y que, cada noche, soñarán con una sola cosa: matarlos! Hasta que algunos lo lleven a cabo.<br><strong>Albán</strong> – Ah, ya… Entonces, ¿qué hacemos?<br><strong>Eva</strong> – Creo que voy a pensarlo un poco más.<br><strong>Albán</strong> – Bueno, pues… Avísame… (<em>Se dispone a marcharse</em>) Si no… puedo tener cuidado.<br><strong>Eva</strong> – Cuidado… Eso dicen todos…<br><strong>Albán</strong> – ¿Todos?<br><strong>Eva</strong> – ¿No crees que realmente eres el primero, verdad?<br><strong>Albán</strong> – No, claro, pero… Al mismo tiempo, solo somos dos.<br><strong>Eva</strong> – ¿Ah, sí?<br><strong>Albán</strong> – Pues sí… Albán y Eva…<br><strong>Eva</strong> – Ya veo… Entonces, ¿eras tú?<br><strong>Albán</strong> – ¿Yo?<br><strong>Eva</strong> – La última vez. Ya eras tú…<br><strong>Albán</strong> – Sí, al parecer.<br><strong>Eva</strong> – No me dejó gran recuerdo.<br><strong>Albán</strong> – En cierto sentido, mejor así…<br><strong>Eva</strong> – ¿Tú crees?<br><strong>Albán</strong> – No, quiero decir, que no te haya dejado un mal recuerdo… Por lo que decías antes… Nuestro primer hijo, todo eso… Y los miles de descendientes que seguirían.<br><strong>Eva</strong> – Es verdad que da miedo.<br><strong>Albán</strong> – Sí.<br><strong>Eva</strong> – ¿Quieres una manzana mientras tanto?<br><em><strong>Negro.</strong></em></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



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		<title>De buen corazón</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/de-buen-corazon/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 May 2025 09:56:10 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[A corazón abierto]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Camello]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[Hospital]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Corazón]]></category>
		<category><![CDATA[Donación de órganos]]></category>
		<category><![CDATA[Transplante]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>De buen corazón, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'A corazón abierto' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>El dueño espera detrás de su mostrador. Llega un hombre de apariencia mafiosa o traficante y se sienta en el bar.</em><br><strong>Dueño</strong> – ¿Qué le sirvo?<br><strong>El otro</strong> – Un descafeinado. Largo. Con una gota de leche, por favor.<br><em>El dueño echa un vistazo al cliente, cuya apariencia no coincide bien con su pedido.</em><br><strong>Dueño</strong> – Veré qué puedo hacer…<br><em>Prepara su café.</em><br><strong>El otro</strong> – Esta calle es peligrosa. Casi me atropella un autobús.<br><strong>Dueño</strong> – Sí… Ayer una mujer fue atropellada…<br><strong>El otro</strong> – ¿Está grave?<br><strong>Dueño</strong> – Murió… Bueno, es casi lo mismo.<br><strong>El otro</strong> – ¿La conocía usted?<br><strong>Dueño</strong> – Era una clienta… Acababa de salir de aquí y, según los análisis, tenía tres gramos de alcohol en la sangre.<br><strong>El otro</strong> – Tanto en su trabajo como en el mío, es mejor no apegarse demasiado a los clientes.<br><strong>Dueño</strong> – ¿Es nuevo en el barrio?<br><strong>El otro </strong>– Estoy de paso.<br><strong>Dueño</strong> – Todos estamos de paso en la Tierra…<br><strong>El otro </strong>– Temo que el mío termine antes de lo previsto.<br><strong>Dueño</strong> – Si tiene cuidado al cruzar la calle…<br><strong>El otro</strong> – Acabo de salir del hospital. Estoy esperando un trasplante de corazón…<br><strong>Dueño</strong> – Ah, usted también…<br><strong>El otro</strong> – ¿Perdón?<br><strong>Dueño</strong> – Nada, es una historia que escuché… Espero que haya encontrado al cirujano adecuado…<br><em>El Dueño coloca el café en el mostrador.</em><br><strong>Dueño</strong> – Aquí tiene, su descafeinado.<br><strong>El otro</strong> – ¿Cómo van los negocios?<br><strong>Dueño</strong> – Está tranquilo. ¿Y usted?<br><strong>El otro</strong> – Yo también… En este momento está bastante tranquilo…<br><strong>Dueño</strong> – ¿En qué rubro está usted?<br><strong>El otro</strong> – Tráfico de drogas. Heroína, más bien.<br><strong>Dueño</strong> – Ah, entiendo… Entonces sabe lo que es perder un cliente.<br><strong>El otro</strong> – Afortunadamente, las donaciones de órganos son anónimas, porque no sé quién estaría dispuesto a donar su corazón a un traficante.<br><strong>Dueño</strong> – O a un estanquero.<br><strong>El otro</strong> – Tiene razón. Al final, ambos hacemos un poco el mismo trabajo…<br><strong>Dueño</strong> – Mmm…<br><strong>El otro </strong>– Acaban de ingresar un donante en el hospital.<br><strong>Dueño</strong> – Entonces es su día de suerte.<br><strong>El otro</strong> – No lo sé… Hay otro interesado en el asunto.<br><strong>Dueño</strong> – Ah…<br><strong>El otro</strong> – ¿Usted me daría su corazón? Si estuviera muerto, quiero decir… Y sabiendo lo que hago.<br><strong>Dueño</strong> – ¿Por qué no? Entre traficantes, si no nos ayudamos un poco.<br><strong>El otro</strong> – Le prometí una maleta llena de billetes a mi cirujano si encontraba un corazón nuevo para mí. Billetes usados y en pequeños cortes. ¿Cree que eso puede ayudar?<br><strong>Dueño</strong> – Depende del cirujano, supongo.<br><strong>El otro</strong> – Este tiene la reputación de saltar sobre todo lo que se mueve.<br><strong>Dueño</strong> – Ya veo… ¿Le sirvo otro descafeinado? Lo invito yo.<br><strong>El otro</strong> – Vamos… Solo se vive una vez…<br><strong>Dueño</strong> – Y si su corazón falla al salir, no será por lo que haya bebido aquí.<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/a-corazon-abierto/"><em><strong>A corazón abierto</strong></em></a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/a-corazon-abierto/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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		<item>
		<title>Un corazón para dos</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/un-corazon-para-dos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 May 2025 09:47:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[A corazón abierto]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Hospital]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Médico]]></category>
		<category><![CDATA[Venganza]]></category>
		<category><![CDATA[Celos]]></category>
		<category><![CDATA[Corazón]]></category>
		<category><![CDATA[Donación de órganos]]></category>
		<category><![CDATA[Transplante]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un corazón para dos, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'A corazón abierto' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>El dueño lee el periódico detrás del mostrador. Dos hombres llegan y se sientan en una mesa.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Café? (<em>El otro asiente.</em>) ¡Manolo! Dos cafés.<br><strong>Dos</strong> – ¿Se llama Manolo?<br><strong>Uno</strong> – No lo sé… A todos los dueños de bistrós les llamo Manolo. Así me aseguro de no equivocarme.<br><strong>Dos</strong> – De acuerdo…<br><strong>Uno</strong> – Es uno de mis pacientes. Le extirpé el apéndice hace diez años, las hemorroides hace cinco, la tiroides hace tres y un pulmón el año pasado.<br><strong>Dos</strong> – Vaya… Te debe ser agradecido. Gracias a ti, ha perdido algunos tres kilos.<br><em>El dueño trae los cafés.</em><br><strong>Dueño</strong> – Aquí tiene, doctor…<br><strong>Dos</strong> – Al menos, te reconoció.<br><strong>Uno</strong> – Ni siquiera estoy seguro. A todos sus clientes les llama «doctor». Como estamos enfrente del hospital… En el peor de los casos, si no son médicos, los halaga (<em>Revuelven su café en silencio antes de beberlo.</em>) Entonces, ¿tenemos un donante?<br><strong>Dos</strong> – Parece que sí…<br><strong>Uno</strong> – Una mujer que se arrojó debajo de las ruedas de un camión, justo delante del hospital.<br><strong>Dos</strong> – ¿Se arrojó?<br><strong>Uno</strong> – No se sabe muy bien… Tal vez fue un accidente… Su cabeza se llevó todo. Muerte cerebral. El resto está en perfecto estado. Estamos esperando la decisión de la familia.<br><strong>Dos</strong> – Muy bien.<br><strong>Uno</strong> – Sí, excepto que tenemos dos pacientes esperando un trasplante…<br><strong>Dos</strong> – Ah, ¿tú también?<br><strong>Uno</strong> – Lo sabes muy bien.<br><strong>Dos</strong> – Pensé que para ti era un hígado…<br><strong>Uno</strong> – Es un corazón.<br><strong>Dos</strong> – Un corazón para dos… Con dos pacientes que tienen expedientes muy similares. No va a ser fácil decidir.<br><strong>Uno</strong> – Entonces, ¿qué hacemos? ¿Tiramos cara o cruz?<br><strong>Dos</strong> – ¡Acepto el desafío!<br><em>El otro saca una moneda.</em><br><strong>Uno</strong> – Solo uno de nuestros dos pacientes estará vivo en un mes. Cara es el tuyo, cruz es el mío.<br><em>Lanza la moneda, la atrapa y mira en su palma antes de guardarla.</em><br><strong>Dos</strong> – Pero sabemos que no funciona así…<br><strong>Uno</strong> – No. (<em>Pausa</em>) ¿Cuánto tiempo llevamos conociéndonos?<br><strong>Dos</strong> – Desde la universidad…<br><strong>Uno</strong> – Creo que desde el segundo año.<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><strong>Uno</strong> – Estábamos enamorados de la misma chica.<br><strong>Dos</strong> – Una estudiante de primer año.<br><strong>Uno</strong> – Que se convirtió en tu esposa.<br><strong>Dos</strong> – No sé qué pudo haber encontrado en mí… más que en ti.<br><strong>Uno</strong> – Corrías el rumor en la universidad de que tenía un micropene. Incluso creo que circulaste un montaje de fotos…<br><strong>Dos</strong> – Ah sí, es verdad. Olvidé eso.<br><strong>Uno</strong> – Lo supe mucho tiempo después.<br><strong>Dos</strong> – No pensé que se tragaría algo tan grande.<br><strong>Uno</strong> – ¿Siempre hablamos de mi micropene?<br><strong>Dos</strong> – ¿De verdad crees que eso es por lo que me eligió?<br><strong>Uno</strong> – Debe haber influido… Estaba realmente enamorado de ella, ¿sabes?<br><strong>Dos</strong> – Un corazón para dos… Uno de los dos siempre queda fuera.<br><strong>Uno</strong> – Esa vez fui yo.<br><strong>Dos</strong> – Ella me dejó unos años después. ¿Nunca la volviste a ver?<br><strong>Uno</strong> – Sí… Una vez… Acababa de divorciarme también… Cenamos juntos… Y luego nada…<br><strong>Dos</strong> – ¿Pero ella sabía sobre…?<br><strong>Uno</strong> – No lo sé… No me atreví a preguntarle… ¿Te imaginas, entre el café y la cuenta, susurrarle al oído que a diferencia de lo que decía su ex, tengo un pene de tamaño normal?<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><strong>Uno</strong> – Creo que sobre todo era demasiado tarde… No sé si la venganza es un plato que se sirve frío, pero el amor no es un plato que se sirva recalentado.<br><strong>Dos</strong> – ¿Entonces quieres vengarte?<br><strong>Uno</strong> – No, pero me parece que me debes un corazón.<br><strong>Dos</strong> – Tienes una interpretación muy personal del juramento de Hipócrates… ¿Qué te motiva tanto para salvar a tu paciente?<br><strong>Uno</strong> – Digamos que he establecido una relación… muy especial con ella.<br><strong>Dos</strong> – Pero sabes que tampoco funciona así.<br><strong>Uno</strong> – ¿Ah no?<br><strong>Dos</strong> – ¿Me estás pidiendo que condene a mi paciente de antemano?<br><strong>Uno</strong> – Lo has dicho. Un corazón para dos… Uno de los dos siempre queda fuera.<br><strong>Dos</strong> – No solo depende de mí, lo sabes bien. Es una decisión colegiada.<br><strong>Uno</strong> – Pero podrías cargar un poco el expediente de tu paciente para que el mío parezca más convincente.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y si me niego?<br><strong>Uno</strong> – Yo también podría correr un rumor. Pero no estoy seguro de que este sea falso.<br><strong>Dos</strong> – ¿Por ejemplo?<br><strong>Uno</strong> – Las enfermeras nunca duran mucho tiempo en tu servicio, ambos sabemos por qué. Y la chica que acaba de ser atropellada frente al hospital, voluntariamente o no, trabajaba para ti.<br><strong>Dos</strong> – Voy a ver qué puedo hacer…<br><em>Está a punto de sacar un billete.</em><br><strong>Uno</strong> – Déjalo, el café corre por mi cuenta.<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Dolor de corazón</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/dolor-de-corazon/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 May 2025 09:36:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[A corazón abierto]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Camarero]]></category>
		<category><![CDATA[Dramático]]></category>
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		<category><![CDATA[Hospital]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
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		<category><![CDATA[Transplante]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Dolor de corazón, , un sketch humorístico extraído de la recopilación 'A corazón abierto' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>El dueño está detrás del mostrador. El hombre (o la mujer) llega distraído/a.</em><br><strong>Dueño</strong> – ¿Qué le sirvo?<br><strong>La otra persona</strong> – No sé… Lo que quiera…<br><strong>Dueño</strong> – ¿Lo que yo quiera? ¿Está seguro/a?<br><strong>La otra persona </strong>– En el punto en el que estoy… ¿Qué riesgo corro? Sorpréndame…<br><strong>Dueño</strong> – Entonces le sirvo un Licor de las Carmelitas Descalzas. Tiene el rostro pálido, le hará bien.<br><em>Prepara la bebida.</em><br><strong>La otra persona</strong> – ¿Un Licor de las Carmelitas Descalzas? Ni siquiera sabía que existiera?<br><strong>Dueño</strong> – Le confieso que no lo vendo muy a menudo… y no tengo intención de volver a pedirlo.<br><strong>La otra persona</strong> – Suponiendo que todavía hayan Carmelitas Descalzas para fabricarla. No habrá pasado la fecha de caducidad, ¿verdad?<br><strong>Dueño</strong> – Me dijo «lo que quiera», ¡hay que decidirse! ¿Entonces lo toma o no?<br><strong>La otra persona</strong> – Si puedo ayudarle a liquidar su inventario…<br><em>El dueño le sirve el licor.</em><br><strong>Dueño</strong> – No parece estar muy bien…<br><strong>La otra persona</strong> – No… Estoy buscando un corazón disponible.<br><strong>Dueño</strong> – Todos estamos en eso, ¿sabe? A partir de cierta edad… hay más demandas que ofertas.<br><strong>La otra persona</strong> – No sabe lo cierto que está.<br><strong>Dueño</strong> – ¿Es viudo/a?<br><strong>La otra persona</strong> – Pronto lo será mi esposa/o… si no encuentro rápidamente a alguien que me done su corazón.<br><strong>Dueño</strong> – No estoy seguro de entenderle…<br><strong>La otra persona</strong> – Acabo de salir del hospital. Estoy esperando un trasplante. Por ahora, no hay donante.<br><strong>Dueño</strong> – ¿Un donante? Ah sí…<br><strong>La otra persona</strong> – Por supuesto, no se dona el corazón como se dona sangre. El donante tiene que estar muerto y todas las condiciones deben cumplirse.<br><strong>Dueño</strong> – Lo entiendo…<br><strong>La otra persona</strong> – Que el donante sea joven, por lo tanto, más probablemente muerto en un accidente. Que el corazón esté en buen estado. Que la familia esté de acuerdo.<br><em>Se prepara para beber.</em><br><strong>Dueño</strong> – ¿Está seguro/a de que quiere beber eso?<br><strong>La otra persona</strong> – Hay que morir de algo…<br><em>Prueba el licor y hace una mueca.</em><br><strong>Dueño</strong> – ¿Y bien?<br><strong>La otra persona</strong> – Sí, es mejor tener un corazón fuerte… ¿Usted nunca lo ha probado?<br><strong>Dueño</strong> – Estaba esperando ver el efecto que tenía en un conejillo de indias.<br><strong>La otra persona</strong> – Si todavía estoy vivo mañana por la mañana, vendré a decírselo.<br><strong>Dueño</strong> – Si lo hubiera sabido, le habría servido otra cosa. Debería haberme dicho, ahora me voy a preocupar.<br><strong>La otra persona</strong> – Me pregunto si no sería más fácil así. Ya veo mi foto en la sección de noticias: desesperado/a por no encontrar un corazón compatible con el suyo, pone fin a su vida al ingerir un Licor de las Carmelitas Descalzas caducado desde… (<em>Mirando la etiqueta de la botella vacía</em>) ¡1984!<br><strong>Dueño</strong> – Vaya, eso sí que es mucho tiempo… Aunque, hay que reconocer que estamos ante un gran añada… Venga, no hay que perder la esperanza. Un accidente puede suceder rápidamente.<br><strong>La otra persona </strong>– ¿Un accidente?<br><strong>Dueño</strong> – ¡Para su donante! La calle de enfrente es muy peligrosa. Con todos esos camiones. Hay un proyecto de rotonda, pero bueno… Casi todos los meses alguien es atropellado en el paso de peatones. Y como el hospital está justo al frente…<br><strong>La otra persona</strong> – Gracias… Me ha levantado un poco el ánimo hablar con usted.<br><strong>Dueño</strong> – Así es la vida… La rueda gira… La desgracia de unos…<br><strong>La otra persona</strong> – Creo que al final no voy a terminar esto. ¿Cuánto le debo?<br><strong>Dueño</strong> – Es por mi cuenta. ¿Quiere tomar algo más? Para quitar el sabor del licor…<br><strong>La otra persona</strong> – Gracias, está bien.<br><strong>Dueño</strong> – Bueno, hasta la próxima…<br><strong>La otra persona</strong> – ¿Quién sabe?<br><em>Se levanta para irse.</em><br><strong>Dueño</strong> – Tenga cuidado al cruzar la calle.<br><em>Sale. El dueño toma la taza y huele el aroma que sale de ella. Arruga la nariz con expresión de disgusto.</em><br><strong>Dueño</strong> – Ah sí, definitivamente…<br><em>Se escucha el sonido de frenos seguido de un estruendo de chapas abolladas. Levanta la cabeza y mira hacia la cuarta pared, representando la ventana del café que da a la calle.</em><br><strong>Dueño</strong> – Ah sí, definitivamente…<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/a-corazon-abierto/"><em><strong>A corazón abierto</strong></em></a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/a-corazon-abierto/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Don del corazón</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/don-del-corazon/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 May 2025 09:15:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[3 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[A corazón abierto]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Camarero]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Matrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Romántico]]></category>
		<category><![CDATA[Corazón]]></category>
		<category><![CDATA[Donación de órganos]]></category>
		<category><![CDATA[Transplante]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un sketch de Jean-Pierre Martinez El dueño espera detrás del mostrador, ocioso. Llega un hombre y una mujer.Ella – Hola [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>El dueño espera detrás del mostrador, ocioso. Llega un hombre y una mujer.</em><br><strong>Ella</strong> – Hola Manuel.<br><em>El dueño responde con un gesto de cabeza. Se sientan en una mesa. El dueño se acerca para tomar el pedido.</em><br><strong>Dueño</strong> – ¿Qué les sirvo?<br><strong>Ella</strong> – Lo de siempre.<br><strong>Dueño</strong> – ¿Y usted?<br><strong>Él</strong> – Lo mismo.<br><strong>Dueño</strong> – ¿Lo mismo que la señorita o lo mismo de siempre?<br><strong>Él</strong> – Perdón.<br><strong>Dueño</strong> – ¡Yo no sé lo que pides siempre!<br><strong>Él</strong> – Sin embargo, vengo todas las mañanas, como ella.<br><strong>Dueño</strong> – Así es. Hay caras que recuerdo y otras que prefiero olvidar…<br><strong>Él</strong> – Digamos lo mismo que ella, entonces.<br><strong>Dueño</strong> – Y dos cafés…<br><em>El dueño se aleja.</em><br><strong>Él</strong> – Siempre tan amable…<br><strong>Ella</strong> – Hay que saber cómo tratarlo.<br><strong>Él</strong> – Qué idiota.<br><strong>Ella</strong> – ¿Sabes cómo se llama, ese idiota?<br><strong>Él</strong> – No.<br><strong>Ella</strong> – Manuel.<br><strong>Él</strong> – Parecen muy íntimos, tú y ese… Manuel.<br><strong>Ella</strong> – Vengo todos los días a tomar un café antes de ir a trabajar…<br><strong>Él</strong> – Yo también… Pero él finge que no me conoce.<br><strong>Ella</strong> – ¿Estás celoso?<br><strong>Él</strong> – Tal vez él sea el celoso… ¿Lo conoces tan bien?<br><strong>Ella</strong> – Nunca hemos hablado realmente.<br><strong>Él</strong> – ¿Cómo sabes que se llama Manuel?<br><strong>Ella</strong> – No lo sé… Todo el mundo lo sabe… En cualquier caso, todo el mundo lo llama Manuel y nunca se ha quejado.<br><em>Un momento.</em><br><strong>Él</strong> – ¿Estás bien?<br><strong>Ella</strong> – Sí.<br><strong>Él</strong> – ¿Qué te gustaría hacer?<br><strong>Ella</strong> – No lo sé…<br><strong>Él</strong> – Hace buen tiempo… No vamos a encerrarnos en una sala de cine. ¿Por qué no damos un paseo?<br><strong>Ella</strong> – Como quieras.<br><strong>Él</strong> – Oculta tu entusiasmo… ¿Hay algo que te preocupe?<br><strong>Ella</strong> – No… No especialmente.<br><strong>Él</strong> – No lo sé… Algo de lo que quieras hablar conmigo.<br><em>Un momento.</em><br><strong>Ella</strong> – De acuerdo… Si me sucede algo algún día, quiero donar mis órganos.<br><em>Él se queda desconcertado por un momento.</em><br><strong>Él</strong> – ¿A quién?<br><strong>Ella</strong> – ¡No lo sé! Para alguien que los necesite.<br><strong>Él</strong> – ¿Necesite…?<br><strong>Ella</strong> – ¿Lo estás haciendo a propósito o qué? ¡Un trasplante!<br><strong>Él</strong> – Ah, sí… Muy bien…<br><strong>Ella</strong> – Tengo mi tarjeta de donante conmigo, pero por si acaso…<br><strong>Él</strong> – De acuerdo.<br><strong>Ella</strong> – Necesito decírselo a alguien. Porque cuando ya no se puede hablar…<br><strong>Él</strong> – De acuerdo.<br><strong>Ella</strong> – Y si estoy en estado de muerte cerebral, no quiero que me mantengan artificialmente con vida.<br><strong>Él</strong> – No hay problema… Pero sabes, todavía no estamos casados. Ni siquiera estoy seguro de que yo tenga voz y voto. Seguramente sería decisión de tus padres.<br><strong>Ella</strong> – Están muertos.<br><strong>Él</strong> – Ah sí, es cierto… Para tus hermanos y hermanas, entonces.<br><strong>Ella</strong> – Estoy enfadada con toda mi familia.<br><strong>Él</strong> – Bueno… Entonces solo nos queda casarnos. Así puedo disponer de todos tus órganos yo mismo.<br><strong>Ella</strong> – ¿Es una propuesta de matrimonio? Porque sería sin duda la más original de toda la historia de las propuestas de matrimonio.<br><strong>Él</strong> – ¿Quieres casarte conmigo?<br><strong>Ella</strong> – Sí… (<em>Un momento</em>) ¿Y tú?<br><strong>Él</strong> – Pues sí, ya que acabo de pedir tu mano… Bueno, tu mano, tu corazón, tus pulmones, tu hígado y todo lo demás…<br><strong>Ella</strong> – No, me refiero, ¿y tú, si te sucediera algo? Ahora que voy a poder disponer de todos tus órganos también.<br><strong>Él</strong> – Ah sí… Aquí estamos nadando en pleno romanticismo…<br><strong>Ella</strong> – Entonces…<br><strong>Él</strong> – No lo sé… No lo he pensado realmente… Yo ni siquiera dono sangre… excepto a algunos mosquitos.<br><strong>Ella</strong> – Bueno… ¿Y entonces?<br><strong>Él</strong> – Si al morir pudiera legarte mi corazón para salvarte la vida, seguramente lo haría. Pero darle mi corazón a un desconocido… Es cierto, siempre puedes encontrarte con un idiota. Los idiotas también tienen problemas cardíacos. Menos que los demás, de acuerdo, pero los tienen…<br><em>El dueño se acerca.</em><br><strong>Dueño</strong> – Y dos cafés… (<em>Dirigiéndose al hombre</em>) ¿Puedo cobrar ahora mismo?<br><em>El hombre saca algunas monedas y las coloca sobre la mesa. El dueño las recoge y se marcha sin decir una palabra.</em><br><strong>Él</strong> – Imagina que muero y que ese imbécil necesita un trasplante. Francamente, me fastidiaría mucho darle mi corazón.<br><strong>Ella</strong> – Es un riesgo que hay que correr.<br><strong>Él</strong> – Bueno… Si eso te hace feliz, también tomaré mi tarjeta…<br><strong>Ella</strong> – Sí, me hace feliz. Y ahora, tengo ganas de ir a dar un paseo por el bosque contigo.<br><strong>Él</strong> – ¿Por el bosque?<br><em>Ella se levanta.</em><br><strong>Ella</strong> – ¿Vamos?<br><strong>Él</strong> – ¿Puedo tomar mi café primero?<br><strong>Ella</strong> – Está bien, pero date prisa.<br><em>Él se dispone a tomar su café.</em><br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/a-corazon-abierto/"><em><strong>A corazón abierto</strong></em></a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/a-corazon-abierto/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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		<title>Corazón de buey</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/corazon-de-buey/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 May 2025 08:48:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[3 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[A corazón abierto]]></category>
		<category><![CDATA[Amistad]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Carnicería]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Vecino]]></category>
		<category><![CDATA[Corazón]]></category>
		<category><![CDATA[Vegetarianismo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=1685</guid>

					<description><![CDATA[<p>Corazón de buey, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'A corazón abierto' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/corazon-de-buey/">Corazón de buey</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>El dueño recoge vasos del mostrador y los sumerge en un fregadero que no se ve. Llega un hombre y una mujer. El hombre echa una mirada sospechosa y un poco asqueada hacia el bar. Se sientan en una mesa.</em><br><strong>Él</strong> – Es realmente asqueroso. Me pregunto por qué sigo viniendo aquí.<br><strong>Ella</strong> – Es el único bar en frente del hospital…<br><strong>Él</strong> – Cuando ves las normas de higiene que nos imponen en nuestro trabajo… Si un paciente contrae una infección nosocomial en tu servicio, incluso un resfriado, te demanda. Luego viene aquí a tomar su vinito en una copa apenas enjuagada entre dos clientes, uno de los cuales podría tener hepatitis y el otro el virus del Ébola.<br><strong>Ella</strong> – Sí…<br><strong>Él</strong> – ¿Viste eso? Los platos sucios se remojan en el fregadero de mañana a noche. No te cuento el caldo de cultivo… Al final del día, has compartido tus microbios con la mitad de la ciudad. Infecciones nosocomiales, vaya tontería. ¿Y una enfermedad que contraes en un bar, cómo se llama?<br><strong>Ella</strong> – ¿Cirrosis hepática?<br><em>Se acerca el dueño.</em><br><strong>Dueño</strong> – ¿Y para los señores y señoras, qué será?<br><strong>Él</strong> – No lo sé… Un jugo de tomate.<br><strong>Ella</strong> – Un café.<br><em>El dueño se aleja.</em><br><strong>Él</strong> – No sé por qué tomo jugo de tomate, lo detesto.<br><strong>Ella</strong> – Ya no sabemos qué pedir, al final.<br><strong>Él</strong> – Debería haber tomado un jugo de frutas.<br><strong>Ella</strong> – Aún estás a tiempo…<br><strong>Él</strong> – No lo sé… ¿Viste la cara del dueño? No parece amigable.<br><strong>Ella</strong> – ¿Quieres que vaya yo?<br><strong>Él</strong> – Demasiado tarde, acaba de abrir la botella. Eso es típico de mí. Tendré que beberme un jugo de tomate aunque lo deteste. Además, el tomate me provoca acidez estomacal. ¿No te pasa a ti?<br><strong>Ella</strong> – No.<br><strong>Él</strong> – Qué lástima, entonces no lo beberé…<br><strong>Ella</strong> (<em>para cambiar de tema</em>) – ¿Qué planes tienes para el verano?<br><strong>Él</strong> – No lo sé todavía… Probablemente pasaré una o dos semanas en casa de mis padres, como todos los años.<br><strong>Ella</strong> – Pareces estar muy unido a tus padres.<br><strong>Él</strong> – No especialmente. Son molestos, pero tienen una villa con piscina en Cadaqués.<br><strong>Ella</strong> – Cuando eres molesto, si quieres seguir viendo a tus hijos después de que se vayan de casa, tienes que invertir en una piscina. Deberías considerarlo para los tuyos, cuando llegue el momento…<br><strong>Él</strong> – Sí… A menos que no quiera verlos demasiado seguido.<br><strong>Ella</strong> – Y aparte de eso, ¿cómo estás?<br><strong>Él</strong> – Bien, aunque… mi esposa invitó de nuevo a los vecinos a cenar.<br><strong>Ella</strong> – ¿Y qué?<br><strong>Él</strong> – No es que no sean amables, pero… también son un poco molestos.<br><strong>Ella</strong> – ¿Por qué los invitó?<br><strong>Él</strong> – Acabamos de llegar al vecindario. Fueron amables al invitarnos a su casa para conocernos. Así que nos sentimos obligados a devolverles la invitación. Temo que se convierta en una costumbre, ¿entiendes?<br><strong>Ella</strong> – Entiendo perfectamente.<br><strong>Él</strong> – Ahora que metimos el dedo en la llaga…<br><strong>Ella</strong> – Tal vez tenga una solución.<br><strong>Él</strong> – Una solución.<br><strong>Ella</strong> – Para asegurarte de que nunca vuelvan a comer en tu casa.<br><strong>Él</strong> – ¿Cómo sería eso?<br><strong>Ella</strong> – Me pasó lo mismo hace unos años, cuando compré la casa.<br><strong>Él</strong> – ¿Y entonces?<br><strong>Ella</strong> – Los vecinos nos invitaron. Profesores, ¿sabes? Izquierdistas, obviamente. Ecologistas, tendencia vegetariana, pero que de vez en cuando comen carne si es orgánica.<br><strong>Él</strong> – Entiendo perfectamente. Amables, pero totalmente abrumadores. ¿Y cómo te libraste de ellos?<br><strong>Ella</strong> – Cuando les devolvimos la invitación, les serví un plato un tanto especial.<br><strong>Él</strong> – Especial.<br><strong>Ella</strong> – Un corazón.<br><strong>Él</strong> – ¿Un corazón? ¿Cómo un corazón?<br><strong>Ella</strong> – Un corazón de buey. Directo. Solo con una ensalada.<br><strong>Él</strong> – ¿Un corazón de buey? Ni siquiera sabía que se comía eso… ¿Dónde lo conseguiste?<br><strong>Ella</strong> – En la carnicería de la esquina.<br><strong>Él</strong> – No sabía que se vendía.<br><strong>Ella</strong> – Ah no, pero no me lo vendieron. Me lo regalaron.<br><strong>Él</strong> – ¿En serio? ¿Y se lo comieron?<br><strong>Ella</strong> – Son personas educadas, ¿entiendes? Te dije, profesores, ¿sabes? Entonces, tolerancia, respeto a la diferencia, no se atrevieron a decir nada, ya lo imaginas. Del tipo «respeto las costumbres de cada uno, incluso si son diferentes a las mías, y hago un esfuerzo por compartir algo con ellos, aunque no sea exactamente lo que yo valoro». Se taparon la nariz y se lo comieron todo.<br><strong>Él</strong> – ¿Y después?<br><strong>Ella</strong> – Nunca más los volvimos a ver.<br><strong>Él</strong> – ¿Nunca más?<br><strong>Ella</strong> – Nos encontramos ocasionalmente, obviamente, somos vecinos. Pero nunca se atrevieron a invitarnos de nuevo, por miedo a que les devolviéramos la invitación y les sirviéramos algo aún peor que la última vez… Los traumatizamos por completo, te lo digo.<br><strong>Él</strong> – Es increíble…<br><strong>Ella</strong> – Ah, no, deberías haber visto sus caras cuando puse eso en la mesa… Debería haber tomado una foto. De hecho, creo que lo hice…<br><strong>Él</strong> – Maldita sea… Pero entonces, tú también tuviste que comerlo.<br><strong>Ella</strong> – Hay que saber lo que se quiere, amigo. Es solo un mal momento pasajero. Pero después, estás tranquilo el resto de tu vida.<br><strong>Él</strong> – De acuerdo… Sí, no estoy seguro… Voy a hablarlo con mi esposa…<br><strong>Ella</strong> – ¡Sobre todo no, desgraciado!<br><strong>Él</strong> – ¿Por qué?<br><strong>Ella</strong> – ¡Por supuesto que no estaría de acuerdo!<br><strong>Él</strong> – Sí… Es probable.<br><strong>Ella</strong> – No, hazle la sorpresa. Le dices «Esta noche, cariño, soy yo quien cocina».<br><strong>Él</strong> – Ah sí, eso seguro que la sorprenderá…<br><em>Ella se levanta.</em><br><strong>Ella</strong> – Bueno, tengo que dejarte.<br><strong>Él</strong> – Vale.<br><strong>Ella</strong> – Me contarás cómo fue tu cena, ¿verdad?<br><strong>Él</strong> – Espera, ni siquiera me ha servido mi jugo de tomate todavía…<br><strong>Ella</strong> – Verás, siempre funciona. Si no quieres volver a invitarlos a cenar sin pelearte con ellos, es la única solución, te lo aseguro… Hay una carnicería justo enfrente.<br><strong>Él</strong> – ¡Gracias por el consejo! Tienes razón, lo haré…<br><strong>Ella</strong> – Cuando se puede ayudar…<br><em>Ella sale.</em><br><em><strong>Negro.</strong></em></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Corazón sensible</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/corazon-sensible/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 May 2025 08:14:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[A corazón abierto]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Carnicería]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Restaurante]]></category>
		<category><![CDATA[Corazón]]></category>
		<category><![CDATA[Defensa animal]]></category>
		<category><![CDATA[Veganismo]]></category>
		<category><![CDATA[Vegetarianismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Corazón sensible, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'A corazón abierto' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>El dueño está detrás de su mostrador. Lee el periódico. Llega un hombre y una mujer. Se sientan en una mesa.</em><br><strong>Ella</strong> – Te advierto que no tengo mucho tiempo… Vuelvo a trabajar en una hora. Y mi jefe solo espera una oportunidad para despedirme…<br><strong>Él</strong> – Gracias por sacrificarme tu hora del almuerzo.<br><strong>Ella</strong> – No, pero no te sacrifico nada… (<em>Mirando el menú</em>) Voy a pedir algo de comer. ¿Y tú?<br><strong>Él</strong> – Sí, sí, claro, quiero decir… Gracias por aceptar almorzar conmigo.<br><em>Ella vuelve a colocar el menú. Un momento de silencio.</em><br><strong>Ella</strong> – Entonces, tenías algo que decirme…<br><strong>Él</strong> – Sí…<br><em>Incómodo silencio.</em><br><strong>Ella</strong> – Te escucho…<br><em>El dueño les lanza una mirada intrigada.</em><br><strong>Él</strong> – No sé muy bien cómo decirte esto…<br><strong>Ella</strong> – Como no tenemos mucho tiempo, te ayudaré un poco… ¿Quieres salir conmigo, verdad?<br><strong>Él</strong> (<em>sorprendido</em>) – Sí, bueno…<br><em>El dueño llega, interrumpiendo esta escena un tanto patética.</em><br><strong>Dueño</strong> – ¿Qué les sirvo?<br><strong>Ella</strong> – Una ensalada nizarda… sin anchoas ni atún.<br><strong>Él</strong> – Para mí… un bocadillo de jamón… (<em>Bromeando</em>) Sin pan ni jamón… (<em>La mujer no se ríe y el dueño le lanza una mirada fría.</em>) No, estoy bromeando. Un bocadillo de jamón, por favor.<br><strong>Dueño</strong> – Un ensalada nizarda y un bocadillo de jamón. Enseguida.<br><em>El dueño se va.</em><br><strong>Ella</strong> – ¿Comes carne?<br><strong>Él</strong> – Eh… sí. Bueno, no.<br><strong>Ella</strong> – Pero comes jamón…<br><strong>Él</strong> – Sí, pero… El jamón no es realmente carne, ¿no?<br><strong>Ella</strong> – ¿Has visto las últimas investigaciones sobre la cría de cerdos en jaulas?<br><strong>Él</strong> – No.<br><strong>Ella</strong> – Creo que si lo hubieras visto, ya no comerías jamón…<br><strong>Él</strong> – Perdona, yo… No lo sabía…<br><strong>Ella</strong> – Eso es lo que decían los alemanes después de la guerra sobre los campos de concentración.<br><strong>Él</strong> – ¿Qué decían?<br><strong>Ella</strong> – No lo sabía…<br><strong>Él</strong> – De acuerdo… entonces… eres vegetariana.<br><strong>Ella</strong> – Vegana.<br><strong>Él</strong> – Vale…<br><strong>Ella</strong> – No conoces la diferencia, ¿verdad?<br><strong>Él</strong> – No.<br><strong>Ella</strong> – No como ningún producto de origen animal. Tampoco uso cuero. Y, obviamente, no uso pieles.<br><strong>Él</strong> – Bueno… Pieles… Con el tiempo que hace…<br><strong>Ella</strong> – ¿Perdón?<br><strong>Él </strong>– No, quiero decir… Yo tampoco uso pieles. Es un comienzo, ¿no?<br><strong>Ella</strong> – Escucha, seré sincera contigo, nunca podría salir con un chico que se come jamón. Pero podemos ser amigos, si quieres… No somos sectarios, después de todo.<br><strong>Él</strong> – ¿Es tan grave? Quiero decir… Es solo una loncha de jamón.<br><strong>Ella</strong> – ¿Sabes en qué condiciones fue criado ese cerdo? ¿Cómo vivió? ¿En qué condiciones fue sacrificado?<br><strong>Él</strong> – No.<br><strong>Ella</strong> – ¿Alguna vez has visitado una granja de cerdos?<br><strong>Él</strong> – No.<br><strong>Ella</strong> – ¿Alguna vez has visitado un matadero?<br><strong>Él</strong> – No… y tú?<br><strong>Ella</strong> – Yo tampoco, pero he visto muchos videos al respecto.<br><strong>Él</strong> – De acuerdo… No, pero… No me importa tanto el jamón… Quiero decir… la carne en general.<br><strong>Ella</strong> – Entonces, ¿podrías volverte vegano solo para salir conmigo?<br><strong>Él</strong> – ¿Por qué no? ¡Claro! Absolutamente…<br><strong>Ella</strong> – Y si fuera musulmana o judía, y te pidiera que dejaras de comer cerdo y te convirtieras a mi religión, ¿lo harías?<br><strong>Él</strong> – ¿Eres musulmana?<br><strong>Ella</strong> – Es solo una suposición. ¿Y qué?<br><strong>Él</strong> – No lo sé… Tal vez… Soy católico, pero… Es como con la carne, no me importa tanto…<br><strong>Ella</strong> – En realidad eres muy influenciable.<br><strong>Él</strong> – O tal vez… me importa mucho salir contigo.<br><strong>Ella</strong> – Sí… pero no sería por convicción.<br><strong>Él</strong> – ¿Que saldría contigo?<br><strong>Ella</strong> – ¡Que dejarías de comer carne! Sería solo para salir conmigo.<br><strong>Él</strong> – Sí, bueno…<br><strong>Ella</strong> – Y en cuanto te dejara, volverías a comer carne.<br><strong>Él</strong> – Aún no estamos saliendo y ya estás considerando dejarme?<br><em>Un momento.</em><br><strong>Ella</strong> – ¿Cuál ha sido tu peor experiencia culinaria?<br><strong>Él</strong> – ¿Perdón?<br><strong>Ella</strong> – La peor comida de tu vida, si prefieres.<br><strong>Él</strong> (<em>bromeando</em>) &#8211; Espero que no sea esta… (<em>Ella sigue impasible.</em>) No, no lo sé…<br><strong>Ella</strong> – Bueno, yo puedo decirte la mía.<br><strong>Él</strong> – De acuerdo.<br><em>Eventualmente, una música melodramática acompaña el relato de este episodio traumático.</em><br><strong>Ella</strong> – Debía tener unos diez años. Fuimos invitados con mis padres a casa de unos amigos suyos. Un médico y su esposa. En realidad, no eran realmente amigos. Eran solo nuestros nuevos vecinos. Mi madre los invitó una primera vez para darles la bienvenida al vecindario, y ellos nos devolvieron la invitación. Mis padres son personas muy sencillas. Probablemente les halagaba ser invitados a cenar con un cirujano. Probablemente esperaban que estos grandes burgueses pusieran todo el lujo en la mesa. Así que tomamos el aperitivo, charlamos un poco y nos sentamos a la mesa. Es cierto que la vajilla era de porcelana y el mantel era de un blanco inmaculado. Había tantos cubiertos en la mesa que no sabíamos cuál tomar primero. Llega el plato principal, después de una ensalada verde, ¿y qué pone el cirujano en la mesa?<br><em>La música se detiene abruptamente.</em><br><strong>Él</strong> – Me estás asustando…<br><strong>Ella</strong> – ¡Un corazón!<br><em>Blanco.</em><br><strong>Él</strong> – ¿Un corazón humano?<br><strong>Ella</strong> – No… Humano, no… Bueno, al menos no creo. Supongo que sería un corazón de vaca.<br><strong>Él</strong> – Un corazón de vaca… Ni siquiera sabía que se podía comer… Lo blando, tal vez… Para los gatos… Creo que es pulmón… ¡Pero un corazón!<br><strong>Ella</strong> – Y esos dos sádicos todavía tuvieron el descaro de preguntarnos si nos gustaba.<br><strong>Él</strong> – ¿Y entonces?<br><strong>Ella</strong> – Mis padres son personas extremadamente educadas… Así que invitados a casa de un médico, ya te puedes imaginar… Entonces mi madre responde cortésmente: «Por supuesto. Nunca lo hemos comido, pero bueno. Tiene que haber una primera vez, ¿verdad?»<br><strong>Él</strong> – ¡Joder…<br><strong>Ella</strong> – Y mi padre añade: «Ah sí, corazón de vaca, eso es original, cambia un poco. Es cierto, nunca se nos ocurre, deberíamos hacerlo más a menudo, ¿no crees, cariño?» Yo siento náuseas, obviamente. Digo que no me gusta. Mi madre insiste: «¡Hasta que no lo pruebas, no puedes decir que no te gusta!» Y el médico nos da una lección: «¿Sabían que en las tribus primitivas, los guerreros se comían el corazón de sus enemigos para apropiarse de su fuerza?» Y la esposa del médico añade: «En cualquier caso, el corazón de vaca es muy bueno para la salud. Está lleno de proteínas. Y no decimos &#8216;fuerte como un buey&#8217;… Y ahí estaba yo con un enorme trozo de corazón en mi plato.<br><strong>Él</strong> – ¿No había nada más para comer?<br><strong>Ella</strong> – Ensalada verde.<br><strong>Él</strong> – Corazón con ensalada…<br><strong>Ella</strong> – No es fácil de cortar, te lo digo. Como una suela de goma, ¿sabes? ¿Alguna vez has comido algo así?<br><strong>Él</strong> – ¿Una suela de goma…?<br><strong>Ella</strong> – Y todos mascando su corazón de vaca antes de forzarse a tragarlo. Todo mientras se habla del tiempo, como si todo esto fuera perfectamente normal.<br><strong>Él</strong> – ¿Y sabe bien? Bueno, quiero decir… ¿Cómo sabe?<br><strong>Ella</strong> – Nada. Tiene la consistencia de un chicle. Desde entonces, nunca más mastiqué chicle. Y sobre todo, de la noche a la mañana, me hice vegana. Incluso antes de que existiera la palabra. Incluso me pregunto si no fui yo quien inventó el concepto…<br><strong>Él</strong> – Ah sí… Definitivamente es suficiente para traumatizar a alguien para siempre…<br><strong>Ella</strong> – Espera… ¿y si tú tenías razón…?<br><strong>Él</strong> – ¿Perdón?<br><strong>Ella</strong> – Ahora me pregunto si realmente era un corazón de vaca.<br><strong>Él</strong> – ¿No?<br><strong>Ella</strong> – Bueno, era un cirujano, ¿sabes? Cuando trasplantan un nuevo corazón a un paciente, no sabemos realmente qué hacen con el antiguo. Supongo que no hay muchos enfermos que pidan recuperarlo para guardarlo como recuerdo en un frasco.<br><strong>Él</strong> – ¿Crees que hay cirujanos caníbales?<br><em>El camarero vuelve con el sándwich y la ensalada.</em><br><strong>Camarero</strong> – Un bocadillo de jamón y una ensalada nizarda… sin anchoas ni atún. Le he puesto caballa en su lugar. (<em>La chica le lanza una mirada asesina y él continúa con cara seria</em>.) Es broma. ¡Buen provecho!<br><em>El hombre mira su sándwich antes de apartarlo.</em><br><strong>Él</strong> – No, tienes razón. No sería honesto de mi parte.<br><strong>Ella</strong> – ¿Qué?<br><strong>Él</strong> – Dejar de comer carne solo para salir contigo. Tengo que creer en ello.<br><strong>Ella</strong> – Claro…<br><strong>Él</strong> – El problema es que dejar la carne es como dejar de fumar. Cuando estás enganchado…<br><strong>Ella</strong> – ¿Entonces renuncias a…<br><strong>Él</strong> – Sé lo que tengo que hacer.<br><strong>Ella</strong> – Ahora eres tú quien me da miedo.<br><strong>Él</strong> – Voy a ir a la carnicería justo enfrente. Voy a comprar un corazón de vaca y me lo voy a comer entero. Después, creo que estaré definitivamente asqueado de la carne. Como tú.<br><strong>Ella</strong> – ¿Harías eso por mí? ¿Te comerías un corazón de vaca?<br><strong>Él</strong> – ¿Qué crees?<br><em>Se levanta. Sorprendida, ella se levanta también.</em><br><strong>Ella</strong> – Pero… ¿vas ahora mismo?<br><strong>Él</strong> – Si pienso demasiado, es posible que no lo logre.<br><strong>Ella</strong> – Y… ¿tienes una receta?<br><strong>Él</strong> – Lo voy a comer crudo. Soy un guerrero, ¿no?<br><strong>Ella</strong> – Bueno…<br><strong>Él</strong> – Vamos, deséame suerte.<br><em>Él la abraza y, jugando con el efecto sorpresa, la besa larga y apasionadamente en los labios. Se va. Ella lo mira partir, desconcertada. El camarero, que ha visto todo, vuelve.</em><br><strong>Camarero</strong> – ¿No le gustó el bocadillo de jamón?<br><strong>Ella</strong> – Decidió volverse vegano.<br><strong>Camarero</strong> – En cualquier caso, parece estar realmente motivado…<br><strong>Ella</strong> – Sí…<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/a-corazon-abierto/"><em><strong>A corazón abierto</strong></em></a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/a-corazon-abierto/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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		<title>Corazón disponible</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/corazon-disponible/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 03 May 2025 16:32:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[A corazón abierto]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Camarero]]></category>
		<category><![CDATA[Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[Hospital]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Médico]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Romántico]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad]]></category>
		<category><![CDATA[Accidente]]></category>
		<category><![CDATA[Corazón]]></category>
		<category><![CDATA[Transplante]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Corazón disponible, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'A corazón abierto' de Jean-Pierre Martinez</p>
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<h2 class="wp-block-heading"><em>Sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un bistró. El dueño está detrás de la barra, secando vasos. Una mujer llega. No parece muy alegre. Sin mirarlo, se sienta en la barra. El dueño la observa por un momento de reojo.</em><br><strong>Dueño</strong> – Señora… ¿Qué le gustaría tomar?<br><strong>Ella</strong> – ¿Tiene arsénico?<br><strong>Dueño</strong> – ¿Para llevar o consumir aquí?<br><strong>Ella</strong> – Todavía lo estoy considerando…<br><strong>Dueño</strong> – Tome un café mientras tanto. Con un vasito de coñac, le subirá el ánimo. El coñac es para mí.<br><strong>Ella</strong> – ¿Un coñac? ¿A esta hora?<br><strong>Dueño</strong> – Sepa que el coñac es conocido desde la Antigüedad por sus propiedades antidepresivas. Receto todos los días a mis clientes y hasta ahora nadie se ha suicidado.<br><strong>Ella</strong> – Es amable, pero me conformaré con el café. Trabajo en el hospital, justo enfrente.<br><em>Él prepara su café.</em><br><strong>Dueño</strong> – Auxiliar de enfermería… No debe ser divertido todos los días…<br><strong>Ella</strong> – Cirujana.<br><strong>Dueño</strong> – Ah… Disculpe, Doctora…<br><strong>Ella</strong> – Pagan un poco más, pero no necesariamente es más divertido.<br><strong>Dueño</strong> – Lo entiendo…<br><strong>Ella</strong> – Y eso que solo le hablo de mi trabajo. Afortunadamente, trabajo día y noche. No tener vida privada no solo tiene desventajas, ¿sabe? cuando una tiene una vida de mierda…<br><em>Le entrega un periódico.</em><br><strong>Dueño</strong> – Eche un vistazo a su horóscopo, tal vez pronostique una mejora temporal.<br><em>Ella echa un vistazo al periódico.</em><br><strong>Ella</strong> (<em>leyendo</em>) – «Entregará su corazón a un desconocido»…<br><em>Reposa el periódico en la barra.</em><br><strong>Dueño</strong> – ¡Es una buena noticia, ¿no?!<br><strong>Ella</strong> – Depende.<br><strong>Dueño</strong> – No hay que darle el corazón a cualquiera, eso seguro.<br><strong>Ella</strong> – Y sobre todo, es mejor darlo estando vivo.<br><strong>Dueño</strong> – No estoy seguro de entender…<br><strong>Ella</strong> – «Entregarás tu corazón a un desconocido»… Mira, no está en la sección de amor, está en la sección de salud…<br><strong>Dueño</strong> – Debe de ser un error…<br><strong>Ella</strong> – Tengo un paciente que espera un trasplante de corazón. Solo nos falta un donante sano. Pero preferiblemente muerto.<br><strong>Dueño</strong> – Ah, sí…<br><strong>Ella</strong> – No podemos hacer otra cosa que esperar… Alguien tendrá que morir para que otro viva.<br><strong>Dueño</strong> – Es el destino…<br><strong>Ella</strong> – Un accidente puede suceder tan rápido. Después de todo, tal vez sea yo. Ya que está en mi horóscopo.<br><em>Él coloca el café frente a ella.</em><br><strong>Dueño</strong> – Definitivamente, no tiene una naturaleza optimista…<br><strong>Ella</strong> – No he tenido hijos, sería mi última oportunidad de dar vida…<br><strong>Dueño</strong> – ¿Está realmente segura de que no quiere ese coñac?<br><strong>Ella</strong> – Nunca durante el servicio… Si aparece un donante y debo operar en una hora…<br><strong>Dueño</strong> – Si usted es la donante, ya no habrá nadie para realizar esa operación.<br><strong>Ella</strong> – En el caso de los trasplantes de corazón, son los donantes los que faltan, no los cirujanos. Esas operaciones son excepcionales. Conozco a quienes estarían dispuestos a matar por hacer su primer trasplante.<br><strong>Dueño</strong> – Bueno, entonces seré yo quien tome ese coñac, y le ofrezco el café.<br><strong>Ella</strong> – Usted es un dueño de café muy peculiar. Así no va a ganar mucho dinero.<br><em>El dueño se sirve un coñac y se lo bebe de un trago.</em><br><strong>Dueño</strong> – Hace mucho que renuncié a la idea de hacer fortuna. Y además, no ofrezco café a todo el mundo, ¿sabe?<br><strong>Ella</strong> – ¿Por qué yo? No se puede decir que sea una persona agradable.<br><strong>Dueño</strong> – Siempre he desconfiado de las personas demasiado amables. Tengo mis preferencias, eso es todo. Hay quienes me caen bien y otros no.<br><strong>Ella</strong> – Entonces, supongo que tengo suerte…<br><strong>Dueño</strong> – Fíjese, no nos conocemos… Tal vez yo sea su apuesto desconocido…<br><strong>Ella</strong> – Quién sabe… Bueno, tengo que irme…<br><strong>Dueño</strong> – ¿Otra vida que salvar?<br><strong>Ella</strong> – No, pero estacioné en un lugar para discapacitados.<br><strong>Dueño</strong> – Con su emblema en el parabrisas, puedes estacionar en cualquier lugar sin recibir una multa, ¿no? Solo por eso, me habría gustado estudiar medicina.<br><strong>Ella</strong> – Gracias por el café…<br><strong>Dueño</strong> – Ten cuidado al cruzar la calle.<br><strong>Ella</strong> – Apenas nos conocemos y ya es como una madre para mí. Si aún estoy soltera dentro de diez años, recuérdeme que le case.<br><strong>Dueño</strong> – Lamentablemente… ¿quién querría casarse con su madre? (<em>Ella sale.</em>) Ese es el drama de mi vida…<br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/a-corazon-abierto/"><em><strong>A corazón abierto</strong></em></a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/a-corazon-abierto/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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