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	<title>Archives des Burlesco - La Sketchothèque</title>
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	<description>Les sketchs de Jean-Pierre Martinez</description>
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	<title>Archives des Burlesco - La Sketchothèque</title>
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		<title>Naufragio</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/naufragio/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 May 2025 09:49:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[¡Tranquilo!]]></category>
		<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Barco]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Naufragio, un sketch humorístico extraído de la recopilación '¡Tranquilo!' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/naufragio/">Naufragio</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><strong>Uno</strong> – Prométeme que no te vas a poner nervioso…<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué?<br><strong>Uno</strong> – Hay un metro de agua en la bodega.<br><strong>Dos</strong> – Me dijiste hace un momento que apenas había diez centímetros.<br><strong>Uno</strong> – Sí. Pero ahora tengo agua hasta por encima de la rodilla.<br><strong>Dos</strong> – ¡Oh, Dios mío! ¿Eso significa que estamos hundiéndonos?<br><strong>Uno</strong> – Por eso te dije que no entraras en pánico.<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Dos</strong> – Al mismo tiempo, solo estamos en un canalito. No es como si fuera el naufragio del Titanic.<br><strong>Uno</strong> – No.<br><strong>Dos</strong> – En el peor de los casos, quedaremos como unos idiotas.<br><strong>Uno</strong> – Sí… Ya hay bastante gente que nos está mirando.<br><strong>Dos</strong> – Vuelve a mirar en la bodega.<br><strong>Uno</strong> – Vale.<br><em>El otro desaparece. El segundo sonríe intentando mantener la compostura. El primero vuelve.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿Y bien?<br><strong>Uno</strong> – Ahora el agua me llega hasta el cuello.<br><strong>Dos</strong> – Sí, noto que nos estamos hundiendo… (<em>Silencio</em>) La cubierta del barco ya está bajo el agua.<br><strong>Uno</strong> – Es demasiado tarde para volver hacia la orilla.<br><strong>Dos</strong> – Entonces, ¿qué hacemos?<br><strong>Uno</strong> – Cada vez hay más gente mirándonos…<br><strong>Dos</strong> – Intentemos al menos mantener la dignidad.<br><strong>Uno</strong> – Tienes razón.<br><strong>Dos</strong> – ¡Sonríe!<br><strong>Uno</strong> – Estoy al máximo de mi capacidad…<br><em>Oscuro</em>.</p>



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<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



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		<item>
		<title>Las abejas</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/las-abejas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 May 2025 09:33:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[¡Tranquilo!]]></category>
		<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[Abeja]]></category>
		<category><![CDATA[Equívoco]]></category>
		<category><![CDATA[Naturaleza]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Las abejas, un sketch humorístico extraído de la recopilación '¡Tranquilo!' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><strong>Uno</strong> – Prométeme que no te vas a poner nervioso…<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué?<br><strong>Uno</strong> – Tienes una avispa posada en la oreja.<br><strong>Dos</strong> – ¡Oh, Dios mío! Soy alérgico a las picaduras de avispa. La última vez acabé en urgencias. Casi me muero.<br><strong>Uno</strong> – Sí. Por eso te dije que no entraras en pánico.<br><strong>Dos</strong> – Entonces, ¿qué hago?<br><strong>Uno</strong> – Sobre todo, no hagas movimientos bruscos. Quizás se vaya sola, igual que vino.<br><strong>Dos</strong> – Ya está, ahora la siento.<br><strong>Uno</strong> – Sí, se ha movido. Parece que intenta meterse en tu oreja.<br><strong>Dos</strong> – Pero eso es espantoso…<br><strong>Uno</strong> – Sí, es absolutamente aterrador.<br><strong>Dos</strong> – Prefería cuando me decías que no entrara en pánico.<br><strong>Uno</strong> – Sí, pero ahora soy yo el que está entrando en pánico…<br><strong>Dos</strong> – Deberías decirle a la avispa que no entre en pánico. Porque si entra en pánico, me va a picar.<br><strong>Uno</strong> – Ya no la veo.<br><strong>Dos</strong> – ¿Se ha ido?<br><strong>Uno</strong> – O ha entrado en tu oreja. ¿Sientes algo?<br><strong>Dos</strong> – No…<br><strong>Uno</strong> – Ah, la veo salir.<br><strong>Dos</strong> – Menos mal que no ha decidido hacer un nido de avispas en mi oreja.<br><strong>Uno</strong> – ¿Las avispas hacen miel?<br><strong>Dos</strong> – No. Seguro que por eso les perdonamos menos que piquen a la gente.<br><strong>Uno</strong> – Si te sirve de consuelo, si te pica, también morirá.<br><strong>Dos</strong> – ¿Perdón?<br><strong>Uno</strong> – Las avispas mueren después de picar, ¿no?<br><strong>Dos</strong> – Creo que son las abejas las que mueren después de picar.<br><strong>Uno</strong> – ¿De qué sirve que piquen para defenderse si luego mueren?<br><strong>Dos</strong> – Es para defender la colmena, supongo. La abeja es un insecto social. Es una especie de sacrificio.<br><strong>Uno</strong> – Como un soldado que se sacrifica para salvar a su país.<br><strong>Dos</strong> – Menos mal que no todos los soldados mueren después de disparar un tiro.<br><strong>Uno</strong> – ¿Te sacrificarías para salvarme a mí?<br><strong>Dos</strong> – Debería decir que sí, pero la verdad es que no lo sé.<br><strong>Uno</strong> – Al menos es honesto de tu parte.<br><strong>Dos</strong> – ¿Dónde está la avispa?<br><strong>Uno</strong> – Se está frotando las manos. Quiero decir, las patas. Como las abejas después de libar una flor.<br><strong>Dos</strong> – Es la primera vez que una avispa me liba.<br><strong>Uno</strong> – Y eso que no produces polen.<br><strong>Dos</strong> – Menos mal. También soy alérgico al polen.<br><strong>Uno</strong> – ¿Estás seguro de que las avispas no hacen miel?<br><strong>Dos</strong> – Sí. Pero las orejas producen cera.<br><strong>Uno</strong> – Será por eso que se frota las patas.<br><strong>Dos</strong> – ¿Estás seguro de que no es una abeja?<br><strong>Uno</strong> – No lo sé. Sí, quizás sea una abeja. (<em>Acercándose</em>) ¡Oh, Dios mío! Parece que está sacando su…<br><strong>Dos</strong> – ¿Su qué?<br><strong>Uno</strong> – ¡Su aguijón!<br><strong>Dos</strong> – Voy a morir…<br><em>El otro le da una bofetada magistral en la oreja.</em><br><strong>Uno</strong> – Lo siento…<br><strong>Dos</strong> – ¡Pero tú estás loco!<br><em>El otro mira al suelo.</em><br><strong>Uno</strong> – ¡Uf! Está muerta. Me siento un poco mal. Sobre todo si era una abeja.<br><strong>Dos</strong> – Al mismo tiempo… era ella o yo.<br><strong>Uno</strong> – Sí…<br><strong>Dos</strong> – En suma, me has salvado la vida.<br><strong>Uno</strong> – Sí…<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué?<br><strong>Uno</strong> – Digo que sí…<br><strong>Dos</strong> – No oigo nada. ¿Crees que me ha picado de todos modos? Creo que mi oreja empieza a hincharse, y escucho un pitido…<br><strong>Uno</strong> – No te preocupes, debe de ser la bofetada…<br><strong>Dos</strong> – ¿Estás seguro?<br><strong>Uno</strong> – No… Lo dije para tranquilizarte. Pero sería mejor llamar a emergencias…<br><em>Oscuro</em>.</p>



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		<title>Túnel</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/tunel/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 May 2025 13:06:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Destino]]></category>
		<category><![CDATA[Distopía]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Hospital]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Muertos de la risa]]></category>
		<category><![CDATA[Niño]]></category>
		<category><![CDATA[Existencialismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Túnel, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Muertos de la risa' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Dos hombres (o mujeres) de pié, uno al lado del otro, mirando al frente.</em><br><strong>Uno</strong> – Pues ya está, se acabó.<br><strong>Dos</strong> – Parece que sí…<br><strong>Uno</strong> – ¿Crees que hay algo después ?<br><strong>Dos</strong> – Vete a saber…<br><strong>Uno</strong> – Francamente, no estoy muy convencido.<br><strong>Dos</strong> – Ya veremos…<br><strong>Uno</strong> – No estábamos tan mal aquí. No era el paraíso, pero bueno… No era el infierno tampoco.<br><strong>Dos</strong> – Como dicen: A lo mejor, sabemos de dónde venimos, pero no dónde vamos a terminar.<br><strong>Uno</strong> – Ya está, creo que veo algo.<br><strong>Dos</strong> – Yo también…<br><strong>Uno</strong> – Parece un túnel.<br><strong>Dos</strong> – Con una luz deslumbrante al final.<br><strong>Uno</strong> – Hasta ahora se parece mucho a lo que nos han contado.<br><strong>Dos</strong> – A ver si es buena señal.<br><strong>Uno</strong> – Es muy estrecho. Nunca vamos a poder pasar los dos…<br><strong>Dos</strong> – Ve tú primero.<br><strong>Uno</strong> – ¿Yo..? ¿Y por qué?<br><strong>Dos</strong> – Sea lo que sea, no podemos quedarnos aquí…<br><strong>Uno</strong> – Sí… Creo que pronto nos van a expulsar…<br><strong>Dos</strong> – Bueno, yo voy…<br><strong>Uno</strong> – Ya me contarás…<br><strong>Dos</strong> – Espera un momento, estoy atascado… Ya está, veo la salida…<br><strong>Uno</strong> – ¿Y qué…?<br><strong>Dos</strong> – No me vas a creer …<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué ves?<br><strong>Dos</strong> – Parece una habitación de hospital…<br><strong>Uno</strong> – Entonces, ¿no estaríamos muertos de verdad ?<br><strong>Dos</strong> – Peor…<br><strong>Uno</strong> – ¿Cómo que peor?<br><strong>Dos</strong> – No es realmente un hospital…<br><strong>Uno</strong> – ¿Y entonces qué es?<br><strong>Dos</strong> – Veo a un tío con una sonrisa estúpida que me está mirando mientras intento salir… Joder, ¡estamos en una maternidad!<br><strong>Uno</strong> – Por favor, no… No iremos a empezar todo de nuevo…<br><strong>Dos</strong> – Dios mío… Es para llorar…<br><em>Llantos de un bebé al nacer.</em><br><strong><em>Obscuro</em></strong>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/"><em>Muertos de la risa</em></a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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		<item>
		<title>Un buen barrido</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/un-buen-barrido/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 May 2025 12:17:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Banco]]></category>
		<category><![CDATA[Banquero]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Calle]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Escenas callejeras]]></category>
		<category><![CDATA[Mujer de la limpieza]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Desigualdades sociales]]></category>
		<category><![CDATA[Escoba]]></category>
		<category><![CDATA[Lucha de clases]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un buen barrido, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Escenas callejeras' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>María está barriendo. Eduardo llega vestido con traje de tres piezas.</em><br><strong>Eduardo</strong> – Ah, María… Quería decirle algo, precisamente…<br><strong>María</strong> (<em>deteniendo el barrido</em>) – Sí, señor…<br><strong>Eduardo</strong> – ¿Cuántos años lleva barriendo para nosotros, María?<br><strong>María</strong> – No lo sé, señor. No he contado. ¿No está satisfecho con mi trabajo?<br><strong>Eduardo</strong> – No, no, María, al contrario. De hecho, quería felicitarla. ¿Conoce el lema de nuestro banco?<br><strong>María</strong> – ¿Hay que barrer para casa ?<br><strong>Eduardo</strong> – ¡Exactamente, María! Gracias a usted, la fachada de Crédito Solidario siempre está impecable. Y la fachada de un banco es su escaparate, ¿no es así? Si el escaparate de un banco no se mantiene impecable, los clientes podrían pensar que…<br><strong>María</strong> – El banquero seguramente tampoco está muy limpio…<br><strong>Eduardo</strong> – ¡Exacto! Lo ha entendido todo, María.<br><strong>María</strong> – ¿Puedo seguir con mi trabajo, señor?<br><strong>Eduardo</strong> – No del todo, María…<br><strong>María</strong> – Bueno… (<em>Él se aclara la garganta</em>) Como sabe usted, estimada Señora… Muy estimada Señora… Incluso diría sobrestimada Señora… Estamos en crisis.<br><strong>María</strong> – Ah, sí, señor?<br><strong>Eduardo</strong> – ¡La crisis, María! Aunque no lea la prensa económica todos los días, seguramente usted ha oído hablar de ella, ¿no? Pero sí, ¡qué tonto soy! Usted es Salvadoreña, ¿verdad, María?<br><strong>María</strong> – Ecuatoriana, señor…<br><strong>Eduardo</strong> – ¡Aún mejor! Quiero decir, aún peor… ¡Ecuador es el país más endeudado de América Central! No me diga que no está al tanto…<br><strong>María</strong> – No, señor…<br><strong>Eduardo</strong> – En fin, es la recesión, y el mundo de las finanzas, por supuesto, es el primero en verse afectado por la caída general de los valores…<br><strong>María</strong> – Los valores…<br><strong>Eduardo</strong> – Hablo de los valores bursátiles, evidentemente, pero debe estar convencida, María, que de la depresión económica a la depresión en sí misma, a menudo hay solo un paso. Cuando la bolsa cae, el ánimo también lo hace. Y cuando el ánimo está por los suelos, la crisis moral tampoco está lejos.<br><strong>María</strong> – Sí, señor…<br><strong>Eduardo</strong> – Usted misma, María, no me diga que no se siente un poco deprimida.<br><strong>María</strong> – Estoy bien, señor, no me quejo…<br><strong>Eduardo</strong> – Perdóname, María, pero al verla así, con su escoba… No da la impresión de que irradia alegría de vivir, se lo aseguro.<br><strong>María</strong> – Tal vez esté un poco cansada en este momento… De tanto barrer para su casa…<br><strong>Eduardo</strong> – Todo esto es para decirle, María, que nuestro banco, obviamente, tampoco se ha librado de la tormenta… y que nosotros también debemos hacer recortes. ¿Lo entiende, verdad?<br><strong>María</strong> – Sí, señor…<br><strong>Eduardo</strong> – Por su bien, María, el Crédito Solidario ha tenido que tomar medidas drásticas y dolorosas para preservar su empleo. Un empleo que, puedo decirle ahora, estaba seriamente amenazado.<br><strong>María</strong> – Gracias, señor…<br><strong>Eduardo</strong> – Por lo tanto, tengo el placer de anunciarle, María, que no está despedida.<br><strong>María</strong> – Trabajo en negro, señor.<br><strong>Eduardo</strong> – De todos modos, podrás seguir barriendo la acera hasta nuevo aviso. ¿Y quién sabe? Tal vez algún día le permita barrer también la oficina del director.<br><strong>María</strong> – Gracias, señor…<br><strong>Eduardo</strong> – Obviamente, el Crédito Solidario espera que también haga un pequeño esfuerzo para ayudarnos a preservar el empleo en este país. Porque sin empleo, no hay poder adquisitivo, sin compras no hay confianza y sin confianza no hay empleo. Es el círculo vicioso de la estanflación, ¿me sigue?<br><strong>María</strong> – Lo intento, señor…<br><strong>Eduardo</strong> – Todo esto la supera, por supuesto, mi pobre María, pero puede confiar en mí… De hecho, intentaré ser más claro… A cambio de la preservación de su empleo, el Crédito Solidario le propone una reducción salarial del treinta por ciento. Supongo que esta propuesta le parece razonable, ¿no es así?<br><strong>María</strong> – ¿Treinta por ciento?<br><strong>Eduardo</strong> – Un pequeño tercio, si lo prefiere.<br><strong>María</strong> – ¿Un tercio menos?<br><strong>Eduardo</strong> – Pues sí, no más, ¿verdad? Usted sabe que en estos tiempos, incluso los trabajos de barrendero no abundan, María. Pronto, para barrer en un banco, incluso en negro, se necesitará una licenciatura o incluso un doctorado. Además, posiblemente un buen empujón y un ascenso a cambio de favores sexuales… ¿Usted tiene un doctorado, María?<br><strong>María</strong> – No, señor…<br><strong>Eduardo</strong> – Supongo que tampoco tiene conexiones influyentes, ¿verdad?<br><strong>María</strong> – No, señor…<br><strong>Eduardo</strong> – Y en cuanto al ascenso a cambio de favores sexuales, mi querida María, sin ofenderla, tampoco estoy seguro de que todas las cartas estén realmente de su lado… Qué quiere que le diga, así son las cosas… Es la gran lotería de la vida… E incluso el Crédito Solidario no puede cambiar eso… Algunos nacen en Suiza con mucho dinero y una apariencia ventajosa, y otros… En fin, convendrá que nuestra propuesta es más que generosa… ¿Qué piensa al respecto?<br><strong>María</strong> – ¿Qué pienso al respecto, señor?<br><strong>Eduardo</strong> – Sí, María… No es absolutamente necesario que piense algo al respecto, pero sin embargo, la escucho. Aún estamos en una democracia, después de todo…<br><strong>María</strong> – Lo que pienso al respecto…<br><strong>Eduardo</strong> – Seguro que tiene algo en qué pensar…<br><em>María levanta su escoba para golpearlo.</em><br><strong>María</strong> – ¡Esto es lo que pienso al respecto, señor!<br><strong>Eduardo</strong> – ¿María? ¿Se ha vuelto loca? (<em>Ella lo persigue con su escoba.</em>) Pero vamos, María, cálmese. ¡Y además, es solo una propuesta! También estamos a favor del diálogo social, nosotros… (<em>Ella le propina algunos golpes.</em>) Ay… ¡Ay… Veinte por ciento?<br><strong>María</strong> – ¿Quiere probar mi escoba de nuevo?<br><strong>Eduardo</strong> – ¿Diez por ciento?<br><strong>María</strong> – ¿Diez por ciento de aumento?<br><strong>Eduardo</strong> – Es decir… (<em>María está lista para golpearlo nuevamente</em>.) Muy bien, María… Hay que saber cómo terminar una negociación, y he entendido que tu propuesta precisamente no es negociable… Trato hecho… El Crédito Solidario la aumenta un diez por ciento…<br><strong>María</strong> – Muy bien, señor.<br><strong>Eduardo</strong> – Pero dígame, María, usted es dura en los negocios… También sabemos apreciar en nuestros empleados las cualidades que poseen… Y se puede decir que no le falta carácter…<br><strong>María</strong> – Gracias, señor…<br><strong>Eduardo</strong> – ¿Le gustaría hacer una pequeña pasantía de formación, totalmente pagada, por supuesto, para unirse a nuestro departamento de recuperaciones? Como le decía, es la crisis, y los morosos son cada vez más numerosos…<br><strong>María</strong> – ¿Otro golpe de escoba, señor?<br><em>Él se aleja prudentemente.</em><br><strong>Eduardo</strong> – No hablemos más de eso, María. La dejo trabajar…<br><strong>María</strong> – Gracias, señor.<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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		<item>
		<title>En la calle</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/en-la-calle/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 May 2025 11:56:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Calle]]></category>
		<category><![CDATA[Escenas callejeras]]></category>
		<category><![CDATA[Niño]]></category>
		<category><![CDATA[Parentalidad]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad]]></category>
		<category><![CDATA[Defensa animal]]></category>
		<category><![CDATA[Existencialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Perro]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En la calle, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Escenas callejeras' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un hombre está allí vestido como un niño. Llega una mujer, también vestida como una niña.<br></em><strong>Dos</strong> – ¿Pero qué te pasa? No parece que estés bien.<br><strong>Uno</strong> – No…<br><strong>Dos</strong> – ¿Dónde están tus hijos?<br><strong>Uno</strong> – Mis hijos acaban de abandonarme.<br><strong>Dos</strong> – ¿En plena calle así? ¡Pero es monstruoso! ¿Cómo se puede hacer eso a un adulto? ¿Eran tus hijos biológicos?<br><strong>Uno</strong> – No, fui adoptado. Me habían acogido en la ANDA hace apenas un año…<br><strong>Dos</strong> – ¿La ANDA?<br><strong>Uno</strong> – La Asociación Nacional para la Defensa de los Adultos.<br><strong>Dos</strong> – ¡Ahí está! Los niños han perdido todo sentido de responsabilidad en estos días. Adoptan a un padre o madre por capricho, sin pensar en todas las responsabilidades que implica, alimentarlo, vestirlo, pasearlo… Y cuando ya no les apetece, lo abandonan en la acera. ¡Un adulto no es un objeto, después de todo! ¡No es un juguete!<br><strong>Uno</strong> – ¿No quieres adoptarme tú?<br><strong>Dos</strong> – Pobrecito. Lo haría de corazón, pero ya soy la sirvienta de una familia de cinco hermanos y hermanas. Así que si volviera a casa con un compañero, no estoy segura de que estén de acuerdo…<br><strong>Uno</strong> – Qué pena. Parecías amable. Y tus hijos, ¿al menos te tratan bien?<br><strong>Dos</strong> – Está bien… Una vez me olvidaron en una gasolinera cuando se fueron de vacaciones, pero no lo hicieron a propósito. Me asusté… ¡También pensé que me habían abandonado! Pero no, volvieron a buscarme una hora después…<br><strong>Uno</strong> – ¿Una hora?<br><strong>Dos</strong> – La siguiente salida estaba a más de cincuenta kilómetros… Entonces, ¿qué vas a hacer ahora?<br><strong>Uno</strong> – No lo sé…<br><strong>Dos</strong> – ¿Tienes algún tatuaje al menos?<br><strong>Uno</strong> – Sí… Me tatuaron su número de teléfono móvil en el hombro izquierdo…<br><strong>Dos</strong> – Eso demuestra cierta confianza.<br><strong>Uno</strong> – ¿Tú crees?<br><strong>Dos</strong> – Eso significa que al menos al principio, no tenían la intención de abandonarte… Aunque, en el hombro izquierdo, no debe ser fácil para ti leer ese número.<br><strong>Uno</strong> – Afortunadamente, me sé el número de memoria…<br><strong>Dos</strong> – ¿Has intentado llamarlos?<br><strong>Uno</strong> – Me sale el buzón de voz. Tal vez hayan cambiado de número.<br><strong>Dos</strong> – ¿Estás seguro de que lo hicieron a propósito?<br><strong>Uno</strong> – Estábamos en la calle. Yo iba caminando delante. En un momento dado, me giré y ya no estaban.<br><strong>Dos</strong> – Ah sí, los niños a menudo hacen eso cuando quieren deshacerse de sus adultos… Bueno, desafortunadamente, también tendré que dejarte.<br><strong>Uno</strong> – ¿Dejarme?<br><strong>Dos</strong> – Bueno, quiero decir… Mis hijos están en esa tienda de juguetes. Está prohibido para adultos. Pero no tardarán en salir…<br><em>El teléfono del otro suena.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Hola? Ah, eres tú. No, no, pensé que… Bueno, pensé que los había perdido… Ah, también estás en esa tienda? Sí, sí, estoy justo afuera con otro adulto. No, no, te espero. Tómate tu tiempo… (<em>Guarda su teléfono.</em>) Eran ellos…<br><strong>Dos</strong> – Ves, no tenías que tener miedo… Los niños, después de todo, no nos abandonan así.<br><strong>Uno</strong> – Tienes razón… Me emocioné demasiado rápido… ¿Vives por aquí en el vecindario?<br><strong>Dos</strong> – Sí, sí… Justo al final de la calle…<br><strong>Uno</strong> – Entonces podremos vernos de vez en cuando…<br><em>Parece ver algo.</em><br><strong>Uno</strong> – Esta vez, realmente tengo que dejarte. Los veo saliendo de la tienda, y odian esperar… (<em>Hacia el escenario</em>) ¡Sí, sí, voy! ¿Entonces encontraron algo que les guste?<br><em>Sale. El otro se queda allí, pensativa.</em><br><strong>Dos</strong> – Qué vida de perro…<br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <em><a href="https://sketchotheque.net/es/escenas-callejeras/">Escenas callejeras </a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/escenas-callejeras/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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		<title>La calle es de todos</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/la-calle-es-de-todos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 May 2025 08:16:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Adulterio]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Calle]]></category>
		<category><![CDATA[Divorcio]]></category>
		<category><![CDATA[Encuentro]]></category>
		<category><![CDATA[Escenas callejeras]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Íntimo]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Prostitución]]></category>
		<category><![CDATA[Prostituta]]></category>
		<category><![CDATA[Religioso]]></category>
		<category><![CDATA[Romántico]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro dentro del teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Vaudeville]]></category>
		<category><![CDATA[Venganza]]></category>
		<category><![CDATA[Equívoco]]></category>
		<category><![CDATA[Tabaco]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La calle es de todos, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Escenas callejeras' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un hombre vestido, como una prostituta, espera en la acera. Una monja se acerca. Parece desagradablemente sorprendida al ver al hombre travestido.<br></em><strong>Religiosa</strong> – ¿Qué estás haciendo aquí?<br><strong>Travesti</strong> – ¿No lo ves?<br><strong>Religiosa</strong> – Este no es el barrio chino. ¿No crees que te destacas un poco en este entorno?<br><strong>Travesti</strong> – ¿Eres policía?<br><strong>Religiosa</strong> – No exactamente…<br><strong>Travesti</strong> – La calle es de todos, ¿no?<br><em>La religiosa le ofrece un billete.</em><br><strong>Religiosa</strong> – Bueno, toma, aquí tienes un billete de diez. Tómalo y lárgate, ¿de acuerdo?<br><em>El travesti mira el billete, sorprendido, pero no lo toma.</em><br><strong>Travesti</strong> – Gracias, hermana, es muy generoso de tu parte. Pero me veré obligado a quedarme.<br><strong>Religiosa</strong> – ¡Solo te pido que te muevas hasta el final de la calle!<br><strong>Travesti</strong> – Sí, pero lo siento, no va a ser posible.<br><em>La religiosa reflexiona un momento, molesta, y luego decide algo.</em><br><strong>Religiosa</strong> – Bueno, ¿cuánto cuesta?<br><strong>Travesti</strong> – ¿Por qué? ¿Te interesa?<br><em>La religiosa saca dos billetes de veinte euros y se los ofrece.</em><br><strong>Religiosa</strong> – Aquí tienes dos billetes de veinte euros. Ves, mi coche está en la esquina de la calle. ¿Por qué no vas allí a ver si estoy? Puedes considerarlo como si estuvieras trabajando…<br><strong>Travesti</strong> – Pero te digo que no.<br><strong>Religiosa</strong> – ¿Y por qué no?<br><strong>Travesti</strong> – Porque tengo una buena razón para no moverme de aquí, eso es por qué.<br><strong>Religiosa</strong> – ¿Cuál es la razón?<br><strong>Travesti</strong> – ¿Te estoy haciendo preguntas acaso?<br><strong>Religiosa</strong> – No te impido que me hagas preguntas. Siempre y cuando te largues de aquí después.<br><strong>Travesti</strong> – Muy bien. Entonces, ¿por qué te molesta tanto que esté aquí? No es muy cristiano. Te recuerdo que Jesús mismo no lanzó la piedra a la mujer adúltera…<br><strong>Religiosa</strong> – Bueno, en lo que respecta a las mujeres adúlteras, yo estaría más a favor de la lapidación, ¿sabes?<br><strong>Travesti</strong> – ¿Es una amenaza?<br><strong>Religiosa</strong> – Escucha, no tengo nada en contra tuyo, ¿de acuerdo? Estoy vigilando la casa de enfrente y preferiría mantenerme discreta, ¿entiendes? Si somos dos, empieza a parecer una multitud…<br><strong>Travesti</strong> – ¿El número 13?<br><strong>Religiosa</strong> – Sí, el número 13, ¿por qué?<br><strong>Travesti</strong> – No, soy yo quien te pregunta por qué. ¿Por qué te interesa tanto lo que sucede en el número 13?<br><strong>Religiosa</strong> – Digamos que… dos personas tienen planeado encontrarse allí. Dos personas que están casadas, pero no entre ellas, si entiendes a lo que me refiero.<br><strong>Travesti</strong> – Y el cielo te envía para evitar este pecado mortal… ¿Eres una especie de ángel guardián, verdad?<br><strong>Religiosa</strong> – Más bien sería una especie de cornuda…<br><strong>Travesti</strong> – Ah, entiendo… ¿Eres la esposa de…?<br><strong>Religiosa</strong> – No se puede ocultarte nada.<br><em>El travesti se sorprende.</em><br><strong>Travesti</strong> – Ah, sí, claro, eso cambia todo…<br><strong>Religiosa</strong> – Entonces…<br><strong>Travesti</strong> – En cualquier caso, felicidades por tu disfraz. Nunca hubiera sospechado que…<br><strong>Religiosa</strong> – Gracias.<br><strong>Travesti</strong> – ¿Qué opinas del mío?<br><strong>Religiosa</strong> – No me digas que tú también…<br><strong>Travesti</strong> – Sí…<br><strong>Religiosa</strong> – Es increíble… Bueno, felicidades a ti también… Yo tampoco hubiera podido adivinar que…<br><strong>Travesti</strong> – Y ahora, ¿qué hacemos?<br><strong>Religiosa</strong> – Es cierto que nuestros disfraces son perfectos, pero…<br><strong>Travesti</strong> – Sí, lo menos que se puede decir es que nuestra combinación es bastante improbable.<br><strong>Religiosa</strong> – Y muy llamativa.<br><strong>Travesti</strong> – Realmente es una mala suerte.<br><strong>Religiosa</strong> – Terminaremos llamando la atención, eso es evidente.<br><strong>Travesti</strong> – Lástima que no hayamos podido coordinarnos.<br><strong>Religiosa</strong> – Podemos actuar como si no nos conociéramos.<br><strong>Travesti</strong> – De acuerdo… Podemos intentarlo…<br><strong>Religiosa</strong> – De todos modos, no deberían tardar en llegar.<br><em>Un momento en el que intentan ignorarse mutuamente.</em><br><strong>Travesti</strong> – Solo tomaré algunas fotos con mi teléfono y me iré. Es para mi abogado.<br><strong>Religiosa</strong> – Había pensado en contratar a un detective para las fotos, pero es tan caro.<br><strong>Travesti</strong> – Y tan cliché.<br><strong>Religiosa</strong> – Si tus fotos salen mal, te enviaré las mías. Déjame tu dirección de correo electrónico.<br><strong>Travesti</strong> – Aquí está mi tarjeta.<br><em>Le entrega una tarjeta a la otra, que la toma.</em><br><strong>Religiosa</strong> – ¿Ah, trabajas en El Corte Inglés de la Calle de Goya?<br><strong>Travesti</strong> – Sí, ¿por qué?<br><strong>Religiosa</strong> – Yo también.<br><strong>Travesti</strong> – Al menos tenemos algo en común.<br><strong>Religiosa</strong> – Es curioso que no nos hayamos cruzado antes.<br><strong>Travesti</strong> – Bueno, tal vez ya nos hemos cruzado. Pero supongo que tú tampoco vas vestida así para ir a trabajar…<br><strong>Religiosa</strong> – No, tienes razón…<br><em>Un momento.</em><br><strong>Travesti</strong> – ¿Fumas?<br><strong>Religiosa</strong> – No, gracias…<br><strong>Travesti</strong> – Ah no, pero yo tampoco fumo. Solo quería saber si tú fumabas.<br><strong>Religiosa</strong> – Ah, ¿sí? ¿Y por qué eso?<br><strong>Travesti</strong> – Mi esposa fuma. Es absolutamente insoportable.<br><strong>Religiosa</strong> – Sí, sé cómo es… Mi esposo también fuma.<br><strong>Travesti</strong> – Al menos tienen eso en común. Tal vez se conocieron en una tabaquería…<br><strong>Religiosa</strong> – Quién sabe…<br><strong>Travesti</strong> – Ah, creo que ahí están.<br><strong>Religiosa</strong> – No me atrevo a mirar… Seguro que nos descubren.<br><strong>Travesti</strong> – Solo nos queda hacerlo como en las películas.<br><strong>Religiosa</strong> – ¿En las películas?<br><em>Él la abraza y la besa largamente. Poco a poco se separan.</em><br><strong>Travesti</strong> – Creo que entraron en el número 13.<br><strong>Religiosa</strong> – ¿Estás seguro de que eran ellos?<br><strong>Travesti</strong> – No del todo, la verdad… No miré bien… Resulta que tenía la mente en otro lugar…<br><strong>Religiosa</strong> – Sí, a mí también me pasó… ¿Crees que nos reconocieron?<br><strong>Travesti</strong> – Francamente, lo dudo. Con nuestros disfraces…<br><strong>Religiosa</strong> – Bueno, creo que sería mejor que nos vayamos.<br><strong>Travesti</strong> – Me pregunto si no debería confiar este asunto a un detective privado, de todos modos.<br><strong>Religiosa</strong> – Sí, por mucho que digamos, es un trabajo.<br><strong>Travesti</strong> – Pero pensándolo bien, ¿por qué no contratar al mismo detective para nuestros dos casos? Después de todo, serán las mismas fotos, ¿no?<br><strong>Religiosa</strong> – Tienes razón, sería absurdo multiplicar los gastos. Compartiremos los costos…<br><strong>Travesti</strong> – Ni hablar… Yo se lo ofrezco…<br><strong>Religiosa</strong> – Eres un caballero como ya no se encuentran. Y ni siquiera conozco tu nombre…<br><strong>Travesti</strong> – Jerónimo. Creo que sería mejor no quedarnos mucho tiempo aquí… ¿Te invito a tomar algo en algún lugar?<br><strong>Religiosa</strong> – No sé si es muy prudente, pero…<br><strong>Travesti</strong> – Lo más difícil será encontrar un lugar donde podamos pasar desapercibidos.<br><strong>Religiosa</strong> – Sí, eso no será fácil…<br><em>Salen</em>.<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Los muebles</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/los-muebles/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 May 2025 12:23:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Apartamento]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Ella y Él]]></category>
		<category><![CDATA[Matrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Romántico]]></category>
		<category><![CDATA[Mueble]]></category>
		<category><![CDATA[Recuerdo]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad de consumo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los muebles, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Ella y Él' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>El escenario está vacío. El está aquí. Ella llega desde fuera.</em><br><strong>Ella</strong> (<em>mirando alrededor, consternada</em>) – Pero… ¿dónde están los muebles?<br><strong>Él</strong> (<em>satisfecho de si mismo</em>) – Nunca adivinarás.<br><em>Ella le mira, esperando una explicación.</em><br><strong>Él</strong> – Un tipo llamó a la puerta esta mañana. Un anticuario.<br><strong>Ella</strong> (<em>inquieta</em>) – ¿Y qué?<br><strong>Él</strong> – Primero le dije que no teníamos nada que vender.<br><strong>Ella</strong> – ¿Y después…?<br><strong>Él</strong> – Me dije que no costaba nada pedir una evaluación de todo esto. La estimación era gratuita. Nunca adivinarás cuánto me propuso a cambio de todas esas antiguallas.<br><strong>Ella</strong> – ¿Cuánto…?<br><strong>Él</strong> – Más de lo necesario para comprar otras.<br><strong>Ella</strong> – ¿Por qué venderlas entonces?<br><strong>Él</strong> – ¡Para cambiar un poco! Me habías dicho que querías comprar otro sofá.<br><strong>Ella</strong> – ¿Y qué?<br><strong>Él</strong> – Sabes muy bien que al cambiar el sofá hubiéramos tenido también que comprar otra mesa que correspondiese. Luego cambiar la sillas también, etcétera…<br><strong>Ella</strong> – Bueno, quizás…<br><strong>Él</strong> – ¡Nos hubiera costado un montón! ¿Y qué hubiéramos hecho con nuestros muebles de antes?<br><em>Ella no contesta.</em><br><strong>Él</strong> – Así es mucho más simple.<br><strong>Ella</strong> – ¿Y mientras tanto qué?<br><strong>Él</strong> – ¿Mientras qué?<br><strong>Ella</strong> – Que volvamos a comprar otros muebles…<br><em>Él mira alrededor, al escenario vacío.</em><br><strong>Él</strong> – Personalmente, nunca me han gustado mucho las habitaciones sobrecargadas.<br><strong>Ella</strong> – Pues seguro que ahora no está sobrecargado.<br><strong>Él </strong>– ¿No estás contenta?<br><strong>Ella</strong> – ¿De no tener muebles…?<br><strong>Él</strong> – ¡Pero tú me dijiste que ya no te gustaba ese viejo sofá!<br><strong>Ella</strong> – ¡No te he dicho que no quisiera muebles! ¡Ya ni siquiera tenemos una cama!<br><strong>Él</strong> – Pero acabo de explicarte que… ¡Pensé agradarte!<br><strong>Ella</strong> (<em>conciliadora</em>) – Bueno, vamos al restaurante esta noche. Dormiremos en un hotel y mañana volvemos a comprar muebles ¿De acuerdo?<br><strong>Él</strong> – De acuerdo…<br><em>Silencio.</em><br><strong>Él</strong> – Nos queda escoger el estilo.<br><strong>Ella</strong> – Si tenemos que cambiar, vamos por el moderno, ¿no?<br><strong>Él</strong> – Sí… pero en ese caso, tendremos que repintarlo todo…<br><strong>Ella</strong> – Eres demasiado perfeccionista, ¿no te parece?<br><strong>Él</strong> – Muebles modernos con estas pinturas descoloridas, va a chocar…<br><strong>Ella</strong> (<em>irónica</em>) – Y si cambiamos de piso de una vez.<br><strong>Él</strong> – ¿Tú crees? (<em>Un tiempo</em>) Mira, por lo menos, no costaría mucho mudarse… Ya no tenemos muebles. Cerramos los contadores del agua y la electricidad, nos vamos, y ni siquiera tenemos que volver.<br><em>Ella de repente tiene una duda.</em><br><strong>Ella</strong> – ¿Pensaste en vaciar los cajones?<br><strong>Él</strong> – Claro.<br><strong>Ella</strong> – ¿Y tu alianza?<br><strong>Él</strong> – ¿Mi alianza?<br><strong>Ella</strong> – ¡La que guardabas en el cajón de la mesa de noche!<br><strong>Él</strong> – ¡Joder…!<br><em>Ella no dice nada, pero se nota que está muy afectada. El está muy mal también.</em><br><strong>Él</strong> – Hacía tanto tiempo que estaba allí. Ni siquiera me acordaba…<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Ella</strong> – ¿Tienes la dirección de este anticuario?<br><strong>Él</strong> – No… Me pagó en efectivo, lo puso todo en el camión y se fue. (<em>Un tiempo, sin convicción</em>) Si la encuentra nos llamará…<br><strong>Ella</strong> (<em>amarga</em>) – Claro… Y si no la encuentra, siempre podrás cambiar de mujer… Escoger una más moderna, que se armonice mejor con las nuevas pinturas y los nuevos muebles.<br><strong>Él</strong> – Lo siento…<br><strong>Ella</strong> – ¿Y por qué nunca la llevaste, tu alianza?<br><strong>Él</strong> – ¡La llevé! (<em>Un tiempo</em>) Antes de casarnos… ¿Te acuerdas? Había comprado esos anillos en un bazar en El Cairo. Para hacer creer que ya estábamos casados. Si no, en los hoteles no querían alquilarnos una habitación.<br><strong>Ella</strong> – Ya que has vendido los muebles, incluso la cama matrimonial, sí que tendremos que ir al hotel esta noche…<br><strong>Él</strong> – No te preocupes. Aquí no nos preguntarán por la partida de matrimonio.<br><strong>Ella</strong> – ¿Y después de casarnos? ¿Por qué la dejabas en la mesa de noche?<br><strong>Él</strong> – Pues… por miedo a perderla.<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Él</strong> – ¿Sigues enfadada…?<br><em>Ella no contesta.</em><br><strong>Él</strong> – ¡Vamos!<br><strong>Ella</strong> – ¿A dónde?<br><strong>Él</strong> – ¡Al hotel! Será como otro viaje de bodas… ¡No más alianzas, no más muebles, pronto no más piso! ¡Volvemos a empezar de cero!<br><strong>Ella</strong> – Yo todavía la tengo, mi alianza…<br><strong>Él</strong> – Pues mejor quitártela.<br><strong>Ella</strong> – ¿Y por qué?<br><strong>Él</strong> – Pareces casada. Yo no. En el hotel van a creer que se trata de un adulterio…<br><strong>Ella</strong> – Me dejas escoger entre la soltería y una relación ilegítima. ¿Es eso?<br><em>Se van.</em><br><strong>Ella</strong> – Tienes una idea un poco rara del matrimonio…<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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		<title>Pesadilla</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/pesadilla/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 May 2025 12:21:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Ella y Él]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Pesadilla]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2275</guid>

					<description><![CDATA[<p>Pesadilla, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Ella y Él' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/pesadilla/">Pesadilla</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>El entra con una peluca rubia y un balón de fútbol. Ella llega después, por detrás, con una chaqueta de hombre y un bigote como el de Hitler o Chaplin.</em><br><strong>Ella</strong> – ¡Guten Tag…!<br><em>Él se sobresalta al descubrirla.</em><br><strong>Él</strong> – Pero… ¿quién es?<br><strong>Ella</strong> – Soy la canguro.<br><em>Él parece aterrado. Ella saca un paquete de cigarrillos.</em><br><strong>Ella</strong> (<em>tendiéndole el paquete</em>) – ¿Fumas?<br><em>El esta a punto de coger el cigarrillo que le ofrece, pero renuncia prudentemente.</em><br><strong>Él</strong> – No, gracias.<br><strong>Ella</strong> – Natürlich. Está prohibido fumar… Hay un cenicero, pero no significa nada. Es solo para que los contraventores no quemen la moqueta… Siempre lo mismo. Hacen leyes, pero también prevén algo en caso de que no sean respetadas… (<em>Saca un paquete de chicle</em>) ¿Quieres un chicle?<br><strong>Él</strong> – Me hincha un poco…<br><strong>Ella</strong> – ¿Sabes porque los grillos del metro están en vía de desaparición?<br><strong>Él</strong> – ¿Hay grillos en el metro?<br><strong>Ella</strong> – O cigarras, no sé. Pues es porque esos bichos comían colillas. Ahora que esta prohibido fumar en el metro, se mueren de hambre. ¿Te das cuenta? Es todo un ecosistema que ha sido trastornado… Podrían ponerse a comer chicle. Pero los grillos, claro, no son tan adaptables como los humanos.<br><strong>Él</strong> – Hace poco he visto una exposición sobre la vida animal en medio urbano. No se sabe mucho, pero hay una fauna increíble en las grandes ciudades. Dicen que incluso hay lobos. Pero centenas…<br><strong>Ella</strong> – ¿Lobos?<br><strong>Él</strong> – No, pero solo salen de noche. En los parques, claro… Sea lo que sea, yo nunca he visto uno…<br><strong>Ella</strong> – Quizás porque los parques están cerrados de noche…<br><em>Ruido de una puerta que se cierra. El parece preocupado.</em><br><strong>Ella</strong> – La asistenta cerró la puerta al salir… y se llevó la llave.<br><strong>Él</strong> – No hay ventana… Ni siquiera podemos pedir socorro…<br><strong>Ella</strong> – ¿No tienes un móvil?<br><em>Busca en sus bolsillos con ansiedad. Su cara se ilumina al sacar algo.</em><br><strong>Él</strong> – ¡Sí! (<em>Deja de sonreír al constatar que no es un móvil</em>) ¡Ay, no! Es el telemando que estaba buscando por todas partes…<br><strong>Ella</strong> – Pero no hay tele…<br><strong>Él</strong> – Pues… El cartero nos liberará mañana por la mañana al traer el correo…<br><strong>Ella</strong> – Mañana es Navidad…<br><strong>Él</strong> – ¡Ah, sí, es verdad…! ¡Qué pesadilla…!<br><strong>Ella</strong> – ¿Quieres alargarte un poco?<br><em>El le mira aterrado. Ella saca una sabana blanca.</em><br><strong>Ella</strong> – Si tenemos que celebrar la Navidad juntos, mejor instalarse a gusto, ¿verdad? ¿Qué lado prefieres?<br><strong>Él</strong> (<em>resignado</em>) – Me da igual…<br><strong>Ella</strong> – Perfecto…<br><em>Ella se acuesta debajo de la sábana. El se instala también.</em><br><strong>Ella</strong> – Pues… ¡Feliz Navidad!<br><strong>Él</strong> – Sí…<br><em>Desaparecen debajo de la sabana. La luz se apaga. Después de un momento él da un grito, despertando sobresaltado, mientras la luz vuelve. Ella despierta también. El ya no tiene su peluca, ni ella su bigote.</em><br><strong>Ella</strong> – ¿Pero qué te ha pasado?<br><strong>Él</strong> – Nada, nada… Una pesadilla. He soñado que era Navidad…<br><strong>Ella</strong> (<em>mirándole consternada</em>) – Pero, querido… ¡Es Navidad!<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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		<title>Cambio de decorado</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/cambio-de-decorado/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 May 2025 13:44:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Casa]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Dramedias]]></category>
		<category><![CDATA[Ladrón]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro dentro del teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Equívoco]]></category>
		<category><![CDATA[Mueble]]></category>
		<category><![CDATA[Perro]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad de consumo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cambio de decorado, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Dramedias' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>El haz de una linterna en la oscuridad. Luego, un segundo haz. El primero ilumina el rostro del segundo.</em><br><strong>Él</strong> – ¡Ah, eres tú! Me has dado un susto…<br><strong>Ella</strong> – Entonces, ¿todo bien?<br><strong>Él</strong> – Sí, ya está, todo está en el camión.<br><strong>Ella</strong> – ¿Salió todo bien?<br><strong>Él</strong> – Lo de siempre.<br><em>Ella dirige la linterna hacia el público.</em><br><strong>Ella</strong> – Así que, no había nadie…<br><strong>Él</strong> – Con el ruido que hizo el perro cuando llegué… Si hubiera alguien en la casa, ya se habría despertado.<br><strong>Ella</strong> – O, entonces, está muerto.<br><strong>Él</strong> – No digas eso, no me des ideas. ¿Te imaginas? Entras en una casa de noche para robar y te encuentras con un cadáver…<br><strong>Ella</strong> – Con la mala suerte que tengo últimamente, no me sorprendería demasiado.<br><strong>Él</strong> – Sí… Lo vi en una película una vez. No recuerdo cómo se llamaba…<br><strong>Ella</strong> – Me lo cuentas otro día. Y el perro… ¿Todo bien?<br><strong>Él</strong> – Gracias por preocuparte de si me ha mordido o no…<br><strong>Ella</strong> – ¿Te ha mordido?<br><strong>Él</strong> – Me ha roto el pantalón. He tenido que dejarlo inconsciente…<br><strong>Ella</strong> – Si no hay nadie, ¿podemos encender la luz, no?<br><strong>Él</strong> – Adelante, las casas de alrededor están vacías. Son casi todas segundas residencias. Y sin contar a los que ya se han mudado.<br><strong>Ella</strong> – Por los robos, seguramente.<br><strong>Él</strong> – Si esto sigue así, solo quedarán casas vacías para robar en la región.<br><em>Ella enciende un interruptor, y se hace la luz. La ropa del hombre está en harapos</em>.<br><strong>Ella</strong> – Vaya, te ha dejado hecho un cristo. Pobrecillo… ¿No le habrás hecho demasiado daño?<br><strong>Él</strong> – ¿Por qué? ¿Vas a hacer una denuncia a la protectora de animales?<br><em>Miran a su alrededor.</em><br><strong>Ella</strong> – Has hecho una buena limpieza, ¿eh? No queda nada.<br><strong>Él</strong> – Todo cabe en el camión.<br><strong>Ella</strong> – ¿Cosas interesantes?<br><strong>Él</strong> – Principalmente muebles. Figuritas. De mal gusto, la mayoría.<br><strong>Ella</strong> – Ya veo…<br><strong>Él</strong> – Típico estilo de nuevos ricos.<br><strong>Ella</strong> – Es mejor ser un nuevo rico que un nuevo pobre.<br><strong>Él</strong> – Pero había una caja fuerte.<br><strong>Ella</strong> – ¿En serio?<br><strong>Él</strong> – La abrí.<br><strong>Ella</strong> – ¿Cuánto?<br><strong>Él</strong> – Todo está en el camión. No he contado.<br><strong>Ella</strong> – Lo veremos luego. No vamos a quedarnos mucho más aquí. ¿Has revisado las otras habitaciones?<br><strong>Él</strong> – He vaciado todo. ¿Has venido con Manolo?<br><strong>Ella</strong> – Me he echado una cabezada en el coche de camino, ni siquiera sé dónde estamos. (Mira a su alrededor otra vez.) Es increíble cómo una casa vacía puede parecerse tanto a otra.<br><strong>Él</strong> – Sí…<br><strong>Ella</strong> – ¿Estás seguro de que es la casa correcta?<br><strong>Él</strong> – ¿Has visto la cruz abajo en la fachada? Manolo hizo el reconocimiento en la zona la semana pasada.<br><strong>Ella</strong> – Sí… El tipo de cruz que indica objetos de valor, sin alarma, fácil de entrar…<br><strong>Él</strong> – No se equivocó. Excepto con el perro. Seguro que estaba durmiendo cuando pasó.<br><strong>Ella</strong> – Es extraño. Esta casa me resulta vagamente familiar…<br><strong>Él</strong> – Gente que conoces, tal vez…<br><strong>Ella</strong> – Tal vez…<br><em>Ella recoge algo del suelo.</em><br><strong>Él</strong> – ¿Qué es eso?<br><strong>Ella</strong> – Una factura de la luz.<br><strong>Él</strong> – Se habrá caído de algún cajón.<br><strong>Ella</strong> – Está a mi nombre…<br><strong>Él</strong> – ¿No…?<br><strong>Ella</strong> – Ya me lo parecía…<br><strong>Él</strong> – ¿Quieres decir que…?<br><strong>Ella</strong> – ¡Estamos en mi casa! No me lo puedo creer… ¡Habéis robado en mi casa!<br><strong>Él</strong> – ¡¿Cómo iba yo a saberlo?! Había una cruz en la pared. ¿No le dijiste a Manolo dónde vivías?<br><strong>Ella</strong> – No… ¿Y tú?<br><strong>Él</strong> – Ni se me pasó por la cabeza…<br><strong>Ella</strong> – Joder… Había una posibilidad entre mil…<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Él</strong> – Bueno… Entonces la mudanza será más rápida…<br><strong>Ella</strong> – No tenía intención de mudarme.<br><strong>Él</strong> – Entonces, ¿qué hacemos?<br><strong>Ella</strong> – ¿Qué quieres que hagamos? Solo nos queda volver a colocar los muebles en su sitio. Ya sabes, los muebles y las figuritas de mal gusto. Típico estilo de nuevos ricos…<br><strong>Él</strong> – OK…<br><strong>Ella</strong> – Y también me devuelves mi dinero. Quizá tenga suficiente para comprarme otra caja fuerte con él. Ahora que has roto la mía…<br><strong>Él</strong> – No te preocupes, no has perdido gran cosa. Era una baratija. Me la ventilé en cinco minutos…<br><strong>Ella</strong> – Esto es increíble. Espero que el perro, al menos, esté bien…<br><strong>Él</strong> – ¿Todavía te preocupas por ese maldito perro?<br><strong>Ella</strong> – ¡Es mío! ¡Es mi perro al que has dejado inconsciente!<br><strong>Él</strong> – Ah, sí, es verdad, perdona… Bueno, estará bien.<br><strong>Ella</strong> – Sí… Estaba tumbado delante de su caseta cuando pasé. Me preguntaba por qué no había ladrado al verme.<br><strong>Él</strong> – Reconoció a su dueña, claro.<br><strong>Ella</strong> – Sí… Y yo ni siquiera reconocí mi propia casa…<br><strong>Él</strong> – Y luego dicen que los animales son menos inteligentes que nosotros.<br><strong>Ella</strong> – Bueno, al trabajo. Que todavía tenemos faena, ¿eh…?<br><strong>Él</strong> – Si no, declaras el robo, y el seguro te lo reembolsa todo.<br><strong>Ella</strong> – ¿Tú crees?<br><strong>Él</strong> – Nos deshacemos de todo este lío, si logramos venderlo a alguien. Y aprovechas para cambiar la decoración…<br><strong>Ella</strong> – Sí… Así evitamos otro cambio de decorado al director de escena.<br><strong>Él</strong> – ¿Salimos por el patio o por el jardín?<br><em>Salen</em>.<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <em><a href="https://sketchotheque.net/es/dramedias/"><strong>Dramedias</strong></a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/dramedias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Desaparición</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/desaparicion/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 May 2025 16:00:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Cliente]]></category>
		<category><![CDATA[Comedia de lenguaje]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[De verdad y de broma]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Vejez]]></category>
		<category><![CDATA[Malentendido]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2156</guid>

					<description><![CDATA[<p>Desaparición, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'De verdad y de broma' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje entra. Mira a su alrededor, un poco perdido. Luego, empieza a llorar. Otro personaje aparece.<br></em><strong>Uno</strong> – ¿Pero qué pasa? ¿Qué le ocurre?<br><strong>Dos</strong> – He perdido a mi mujer…<br><strong>Uno</strong> – Lo siento mucho. Mi más sentido pésame.<br><em>El otro deja de llorar de inmediato.</em><br><strong>Dos</strong> – No, pero no está muerta.<br><strong>Uno</strong> – Ah, ¿no…?<br><strong>Dos</strong> – Es solo que… estaba probándome unos zapatos, ella estaba a mi lado y… al instante siguiente, había desaparecido.<br><strong>Uno</strong> – Vale, entonces… ha perdido a su mujer.<br><strong>Dos</strong> – Sí, eso es lo que le decía.<br><strong>Uno</strong> – Pero sigue viva.<br><strong>Dos</strong> – Sí, bueno, creo…<br><strong>Uno</strong> – Motivo de más para no llorar.<br><strong>Dos</strong> – Sí, pero… estaba a mi lado y… al instante siguiente, había desaparecido.<br><strong>Uno</strong> – ¡No se ha desvanecido en el aire! La gente no desaparece así como así.<br><strong>Dos</strong> – ¡Ya se lo dije! Ella estaba a mi lado y…<br><strong>Uno</strong> – Al instante siguiente, había desaparecido… Sí, ya lo he entendido.<br><em>El otro mira a su alrededor, completamente desconcertado.</em><br><strong>Dos</strong> – Desaparecida… Ha desaparecido…<br><strong>Uno</strong> – La encontraremos, no se preocupe… ¿Quiere que le acompañe a la recepción? Seguro que aceptarán pasar un mensaje.<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué tipo de mensaje?<br><strong>Uno</strong> – ¿Cómo se llama usted?<br><strong>Dos</strong> – Antonio.<br><strong>Uno</strong> – Algo así como… el pequeño Antonio espera a su mujer en la recepción.<br><strong>Dos</strong> – O tal vez, ha decidido dejarme.<br><strong>Uno</strong> – ¿Cuánto tiempo llevan casados?<br><strong>Dos</strong> – Treinta años.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y después de treinta años, de repente, así, decide dejarle? En medio de un supermercado, lo abandona ahí y se va con el carrito.<br><strong>Dos</strong> – ¡Dios mío, el carrito, es verdad! ¡También ha desaparecido…!<br><strong>Uno</strong> – ¿Estaba vacío o lleno?<br><strong>Dos</strong> – Vacío, creo.<br><strong>Uno</strong> – En ese caso, seguramente no ha ido muy lejos… ¿Cuáles fueron las últimas palabras que su mujer le dijo?<br><strong>Dos</strong> – Déjeme pensar… Ah, sí, ya me acuerdo. Me dijo exactamente: nos vemos en la sección de congelados.<br><strong>Uno</strong> – En ese caso, debería considerar otra posibilidad.<br><strong>Dos</strong> – ¿Cuál?<br><strong>Uno</strong> – Que le esté esperando en la sección de congelados.<br><strong>Dos</strong> – ¿Cree que sí?<br><strong>Uno</strong> – No veo a una mujer dejar a su marido después de treinta años de matrimonio y decirle como despedida: nos vemos en la sección de congelados. Sin tener la intención de ir allí…<br><strong>Dos</strong> – Tiene razón, voy a ir a ver. ¡Gracias! ¡Gracias, de verdad…!<br><em>Se dispone a salir. Entonces se escucha un mensaje en off.</em><br><strong><em>Voz en off</em></strong> – La pequeña Juanita espera a su marido en la sección de bricolaje.<br><strong>Dos</strong> – ¿Cree que podría ser ella?<br><strong>Uno</strong> – ¿Cómo se llama su mujer?<br><strong>Dos</strong> – Juanita.<br><strong>Uno</strong> – Debería ir a ver…<br><em>El otro se va, pero vuelve de inmediato.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿Dónde está la sección de bricolaje?<br><strong>Uno</strong> – Le acompaño…<br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



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<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



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			</item>
		<item>
		<title>El gato y el ratón</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/el-gato-y-el-raton/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 May 2025 15:53:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Casa]]></category>
		<category><![CDATA[De verdad y de broma]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Gato]]></category>
		<category><![CDATA[Ratón]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2149</guid>

					<description><![CDATA[<p>El gato y el ratón, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'De verdad y de broma' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Dos personajes.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Te acuerdas? Te dije que tenía un ratón en casa.<br><strong>Dos</strong> – Sí.<br><strong>Uno</strong> – Me aconsejaste que consiguiera un gato para deshacerme de él.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y entonces?<br><strong>Uno</strong> – Funcionó. Ya no tengo ratón.<br><strong>Dos</strong> – Genial.<br><strong>Uno</strong> – Sí. (<em>Silencio</em>) Pero, ¿cómo me deshago del gato ahora?<br><em><strong>Negro</strong></em>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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		<item>
		<title>Una entrada espectacular</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/una-entrada-espectacular/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 12:53:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Artista]]></category>
		<category><![CDATA[Breves de escena]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[En el teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro dentro del teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Vejez]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=1999</guid>

					<description><![CDATA[<p>Una entrada espectacular, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Aviso de paso' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>La escena está vacía. Música rítmica que evoca una película de acción. Un personaje entra caminando lentamente con un andador. Cuando llega al centro del escenario, otro personaje entra también con un andador y lo interpela.<br></em><strong>Uno</strong> – ¡Eh! ¡Espérame!<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué?<br><strong>Uno</strong> – ¡Te digo que me esperes!<br><strong>Dos</strong> – Solo hago eso, esperarte.<br><strong>Uno</strong> – Si no fueras tan rápido…<br><strong>Dos</strong> – El director nos dijo: una entrada espectacular.<br><strong>Uno</strong> – Bueno…<br><em>De repente acelera y pasa delante del otro, antes de volver a su ritmo de tortuga.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿Qué te pasa?<br><strong>Uno</strong> – Me dijiste que me apurara.<br><strong>Dos</strong> – ¡Pero no te dije que me adelantaras!<br><strong>Uno</strong> – Pues ahora… alcánzame si puedes. Una entrada espectacular…<br><em>Sigue caminando lentamente hasta salir por el otro lado del escenario.</em><br><strong>Dos</strong> – ¡Espérame! ¡Te digo que me esperes! No dijo una salida espectacular…<br><em>Se apresura lentamente y también sale.</em><br><strong><em>Oscuro</em></strong>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación<em> <a href="https://sketchotheque.net/es/breves-de-escena/">Breves de escena</a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/breves-de-escena/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/breves-de-escena/"><img loading="lazy" decoding="async" width="400" height="191" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/Brevesdeescena-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Breves de escena" class="wp-image-1724" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/Brevesdeescena-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/Brevesdeescena-jean-pierre-martinez-b-300x143.webp 300w" sizes="auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



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			</item>
		<item>
		<title>Paquete bomba</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/paquete-bomba/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 10:42:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Aviso de paso]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Cartero]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Portal]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Vecino]]></category>
		<category><![CDATA[Cumpleaños]]></category>
		<category><![CDATA[Equívoco]]></category>
		<category><![CDATA[Paranoia]]></category>
		<category><![CDATA[Regalo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Paquete bomba, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Aviso de paso' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un cartero (hombre o mujer) llega con un paquete y se encuentra con una inquilina que también llega.<br></em><strong>Cartero</strong> – Ah, justo tenía un paquete para usted.<br><strong>Inquilina</strong> – Gracias.<br><em>El cartero le entrega el paquete.</em><br><strong>Cartero</strong> – Una pequeña firma…<br><strong>Inquilina</strong> – Por supuesto…<br><em>Ocupada, la inquilina le devuelve el paquete al cartero para firmar el recibo que él le entrega.</em><br><strong>Inquilina</strong> – Disculpe, déjeme devolver esto un segundo.<br><em>La inquilina firma el recibo y sonríe.</em><br><strong>Inquilina</strong> – Espero que no sea un paquete bomba…<br><em>El cartero responde en tono de broma.</em><br><strong>Cartero</strong> – Es cierto que se escucha como un tic-tac adentro.<br><em>Se ríen.</em><br><strong>Inquilina</strong> – Se ven tantas cosas ahora. (<em>Deja de reír bruscamente</em>) ¿Es en serio?<br><em>El cartero pone su oreja contra el paquete.</em><br><strong>Cartero</strong> – Te hará reír, pero… sí, parece…<br><em>La inquilina parece preocupada de repente. Ella también pone su oreja en el paquete.</em><br><strong>Inquilina</strong> – Sí, lo escucho también… ¿Cree usted que podría…<br><em>El cartero también cambia de tono.</em><br><strong>Cartero</strong> – ¿Conoce a alguien que tendría razones para odiarla tanto?<br><strong>Inquilina</strong> – No sé… Excepto mi suegra… Pero todos tenemos enemigos, ¿no?<br><strong>Cartero</strong> – Aun así…<br><em>La inquilina vacila.</em><br><strong>Inquilina</strong> – Ahora no estoy segura de querer llevarlo…<br><strong>Cartero</strong> – ¿Entonces qué hago con esto?<br><strong>Inquilina</strong> – Llévelo de vuelta a la oficina de correos.<br><strong>Cartero</strong> – Pero aún no he terminado mi recorrido… ¿Y si explota en mi cara en el camino? Y además, ya ha firmado usted el recibo…<br><em>Él le entrega el paquete al otro, quien se niega a recibirlo.</em><br><strong>Inquilina</strong> – ¿Y si llamamos a la policía?<br><strong>Cartero</strong> – ¿A la policía?<br><strong>Inquilina</strong> – Como cuando encontramos un paquete sospechoso en un vestíbulo de la estación o en un tren.<br><strong>Cartero</strong> – ¿Quiere decir… un equipo de desactivación de bombas?<br>Inquilina – Ellos sabrán qué hacer…<br><strong>Cartero</strong> – ¿Y si la bomba explota antes de que lleguen?<br><strong>Inquilina</strong> – No lo sé… ¿Y si simplemente arrojamos el paquete a la calle?<br><strong>Cartero</strong> – ¿Y si alguien resulta herido? Puede que niños… Es la hora de salida de la escuela… No podemos hacer eso.<br><strong>Inquilina</strong> – Tiene razón… Solo nos queda prepararnos para morir con dignidad, con el consuelo de que nuestro sacrificio haya salvado algunas vidas inocentes…<br><strong>Cartero</strong> – ¿Nuestro sacrificio? ¿Qué propone exactamente?<br><strong>Inquilina</strong> – ¡Tenemos que actuar y rápido!<br><em>Ella toma el paquete de las manos del cartero, lo arroja al suelo y lo pisa violentamente.</em><br><strong>Cartero</strong> – ¿Pero está loca?<br><strong>Inquilina</strong> – No ha explotado…<br><strong>Cartero</strong> – No…<br><em>Ambos se inclinan para examinar el paquete.</em><br><strong>Cartero</strong> – Ah, sí… Era un reloj de pared… Pero no veo ninguna bomba…<br><strong>Inquilina</strong> – No, es extraño…<br><strong>Cartero</strong> – Pero pensándolo bien, ¿quién es el remitente?<br><strong>Inquilina</strong> – ¿El remitente?<br><strong>Cartero</strong> – ¡Por lo general, está escrito en el recibo!<br><strong>Inquilina</strong> – Ah, sí…<br><em>El cartero mira el recibo.</em><br><strong>Cartero</strong> – Viene de Suiza… Es curioso…<br><strong>Inquilina</strong> – Sí, probablemente sea el país con menos terroristas en el mundo…<br><strong>Cartero</strong> – Señora Martínez… ¿La conoce?<br><strong>Inquilina</strong> – Es mi suegra.<br><em>El cartero busca en los restos del paquete.</em><br><strong>Cartero</strong> – Mire… Hay una carta de reivindicación…<br><em>Le entrega la hoja a la otra persona, quien la lee.</em><br><strong>Inquilina</strong> – Feliz cumpleaños, cariño… Es para el cumpleaños de su hijo.<br><strong>Cartero</strong> – ¿Su hijo?<br><strong>Inquilina</strong> – ¡Mi esposo!<br><strong>Cartero</strong> – Un reloj de pared… Es un regalo extraño para un cumpleaños, ¿no?<br><strong>Inquilina</strong> – Mi suegro es relojero.<br><strong>Cartero</strong> – ¿Y no le llamó la atención? Quiero decir, cuando escuchó el tic-tac…<br><em>Ambos contemplan los restos destrozados del paquete.</em><br><strong>Cartero</strong> – Su esposo estará contento… ¿Cuántos años cumple, por cierto?<br><strong>Inquilina</strong> – Aún así, parece que huele un poco a pólvora, ¿usted no cree?<br><strong>Cartero</strong> – Yo diría más bien a chocolate…<br><strong>Inquilina</strong> – Ah, sí, mira, también había chocolates. (<em>Toma la caja destrozada y se la ofrece al cartero.</em>) ¿Quiere uno?<br><strong>Cartero</strong> – ¿Y si están envenenados?<br><em>Intercambian una mirada perpleja.</em><br><em><strong>Negro.</strong></em></p>



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			</item>
		<item>
		<title>El premio mayor</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/el-premio-mayor/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 10:30:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Aviso de paso]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Cartero]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Portal]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad]]></category>
		<category><![CDATA[Trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Vecino]]></category>
		<category><![CDATA[Buzón]]></category>
		<category><![CDATA[Carta]]></category>
		<category><![CDATA[Correo]]></category>
		<category><![CDATA[Lotería]]></category>
		<category><![CDATA[Perro]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El premio mayor, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Aviso de paso' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje (hombre o mujer) llega a su buzón de correo para recoger su correspondencia. Abre el buzón, saca algunos sobres y los examina rápidamente.</em><br><strong>Inquilino</strong> – Factura, impuestos, llamada a contribución…<br><em>Otro personaje (hombre o mujer) llega como cartero. Examina los buzones sin encontrar lo que busca.</em><br><strong>Cartero</strong> – Disculpe… ¿Conoce al Sr. Martín?<br><strong>Inquilino</strong> – Sí…<br><strong>Cartero</strong> – No veo su nombre en el buzón. ¿En qué piso vive?<br><strong>Inquilino</strong> – En el séptimo. Pero murió la semana pasada.<br><strong>Cartero</strong> – Ah… Entonces… Se ha mudado.<br><strong>Inquilino</strong> – Se podría decir eso, sí…<br><strong>Cartero</strong> – No, porque tengo un correo certificado para él…<br><strong>Inquilino</strong> – Ah, sí… Qué mala suerte…<br><strong>Cartero</strong> – Entonces, ¿qué debo hacer?<br><strong>Inquilino</strong> – No lo sé…<br><strong>Cartero</strong> – ¿No dejó una dirección?<br><strong>Inquilino</strong> – Está muerto, le digo.<br><strong>Cartero</strong> – Ah, sí… Pero, ¿quién va a firmar mi correo certificado entonces?<br><strong>Inquilino</strong> – Eso…<br><strong>Cartero</strong> – Así que no va a volver…<br><strong>Inquilino</strong> – Es poco probable.<br><strong>Cartero</strong> – No me viene bien.<br><strong>Inquilino</strong> – Siempre hay problemas, ¿sabe? Pero no estoy seguro de que haya muerto simplemente para complicarle la vida…<br><strong>Cartero</strong> – Mmm… Entonces, no sé… ¿Y usted no podría firmar en su lugar?<br><strong>Inquilino</strong> – ¿Por qué haría eso?<br><strong>Cartero</strong> – Entre vecinos… Podemos ayudarnos mutuamente… Así evito tener que volver.<br><strong>Inquilino</strong> – ¿Volver? ¿Para qué?<br><strong>Cartero</strong> – ¡Para entregarle este correo certificado!<br><strong>Inquilino</strong> – ¡Pero si le digo que está muerto! ¡Muerto, entiende? Y hay al menos una ventaja de estar muerto, y es que nos volvemos totalmente e irrevocablemente inaccesibles para los correos certificados de todo tipo.<br><strong>Cartero</strong> – Lo entiendo.<br><strong>Inquilino</strong> – Siempre puede dejarle un aviso de paso.<br><strong>Cartero</strong> – Bueno, sí…<br><strong>Inquilino</strong> – Además, ¿qué tipo de correo certificado es ese? ¿Aviso de impuestos? ¿Aviso de desalojo? ¿Aviso de cancelación?<br><em>El cartero echa un vistazo al sobre.</em><br><strong>Cartero</strong> – Viene de la Lotería Nacional.<br><strong>Inquilino</strong> – ¿La Lotería Nacional?<br><strong>Cartero</strong> – No puede ser una mala noticia.<br><strong>Inquilino</strong> – ¿De verdad cree que cuando uno está muerto, todavía puede distinguir entre una buena y una mala noticia?<br><strong>Cartero</strong> – Por supuesto… Pero aún así…<br><em>El inquilino toma la carta certificada de la mano del cartero.</em><br><strong>Inquilino</strong> – Déjeme ver… Ah sí, de la Lotería Nacional, vaya…<br><strong>Cartero</strong> – ¿Sabe usted si jugaba a la lotería?<br><strong>Inquilino</strong> – No lo sé… Lo conocía muy poco… Nos encontrábamos de vez en cuando… Tenía un perro…<br><strong>Cartero</strong> – ¿Y qué pasó con el perro?<br><strong>Inquilino</strong> – ¿El perro? No sé…<br><strong>Cartero</strong> – Es triste, un perro que se queda solo en la vida así… No entiendo a toda esa gente que adopta una mascota y luego la abandona. <em>Tener una mascota es una responsabilidad. La gente no se da cuenta…</em><br><strong>Inquilino</strong> – ¿Cree usted que ganó el premio mayor?<br><strong>Cartero</strong> – Si es así, no debería tardar en manifestarse. Hay una fecha límite. Si no se reclama el cheque antes, se pierde todo y la suma vuelve a jugarse.<br><strong>Inquilino</strong> – Es cierto, sería una lástima…<br><strong>Cartero</strong> – Entonces, ¿qué hacemos?<br><strong>Inquilino</strong> – ¿Nosotros?<br><strong>Cartero</strong> – Como dices, sería una lástima…<br><strong>Inquilino</strong> – De acuerdo, voy a firmar.<br><strong>Cartero</strong> – Así evito tener que volver.<br><em>El inquilino firma el recibo que le entrega el cartero, abre febrilmente el sobre y lee.</em><br><strong>Cartero</strong> – Entonces, ¿qué dice?<br><strong>Inquilino</strong> – Es un finiquito…<br><strong>Cartero</strong> – ¿No es un cheque?<br><strong>Inquilino</strong> – Trabajaba en la Lotería Nacional. Es solo un aviso de fin de contrato.<br><strong>Cartero</strong> – Además, perdió su trabajo… Es realmente desafortunado. Porque encontrar trabajo en estos tiempos no es fácil.<br><strong>Inquilino</strong> – Especialmente cuando uno está muerto.<br><strong>Cartero</strong> – Y con la crisis además. La deslocalización y todo eso.<br><strong>Inquilino</strong> – Sé cómo es, también estoy desempleado.<br><strong>Cartero</strong> – Ah sí, no tiene suerte… Y obviamente, nunca son personas como nosotros las que ganan en la lotería, ¿verdad? Aquellos que realmente lo necesitan.<br><strong>Inquilino</strong> – No…<br><strong>Cartero</strong> – Leí un artículo ayer en el periódico: «Gana 60 millones en la lotería y sigue viviendo exactamente como antes…» Déjame decirle algo: hay personas que no merecen ganar.<br><strong>Inquilino</strong> – Es cierto…<br><strong>Cartero</strong> – Bueno, eso es todo, tengo que seguir con mi ruta.<br><em>Se dispone a irse. El inquilino sostiene la carta.</em><br><strong>Inquilino</strong> – ¿Qué hago con esto ahora?<br><strong>Cartero</strong> – Eso depende de usted… Mientras yo tenga firmado el recibo, no me importa.<br><em>El cartero se dispone a irse.</em><br><strong>Cartero</strong> – Pero si fuera usted, les escribiría.<br><strong>Inquilino</strong> – ¿A quién?<br><strong>Cartero</strong> – ¡A la Lotería Nacional! Ya que un puesto acaba de quedar vacante…<br><em>El cartero se va. El inquilino vuelve a mirar el paquete certificado, perplejo.</em><br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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		<title>Los trastos viejos</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/los-trastos-viejos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 10:21:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[3 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Adulterio]]></category>
		<category><![CDATA[Aviso de paso]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Médico]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Portal]]></category>
		<category><![CDATA[Vaudeville]]></category>
		<category><![CDATA[Basura]]></category>
		<category><![CDATA[Celos]]></category>
		<category><![CDATA[Coqueteo]]></category>
		<category><![CDATA[Equívoco]]></category>
		<category><![CDATA[Teléfono]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los trastos viejos, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Aviso de paso' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>La escena está vacía excepto por un gran contenedor de basura con ruedas y una tapa amarilla. Una mujer llega arrastrando otro contenedor del mismo tipo pero con tapa verde. Vestida elegantemente y con tacones altos, trata de mantener cierta dignidad en este degradante ejercicio de sacar la basura ella misma. Su teléfono móvil suena y ella contesta.<br></em><strong>Mujer 1</strong> – ¡Hola, sí? ¡Oh, buenas tardes, Juan! No, no me molestas en absoluto. Estaba ordenando algunos papeles y me estaba preparando para tomar un baño… ¿Esta noche a las siete y media? Ah, sí, ¡es absolutamente perfecto! Pero ¿estás seguro de… Tu última paciente? Muy bien. En ese caso, tal vez tengamos tiempo para tomar una copa después, para conocernos un poco. Ah sí, o cenar si prefieres… Conozco un excelente restaurante japonés por aquí… ¡Oh, no te gustan los sushi! No, no, para nada… También me gusta mucho la paella… Perfecto, entonces nos vemos más tarde… No, no te preocupes, tengo la dirección de tu consultorio… ¿Ah, hay un código a partir de las siete de la tarde? Espera, tomo algo para anotar… Estoy en el baño y no tengo nada encima… Quiero decir, no tengo nada para escribir…<br><em>Ella saca un lápiz, pero al darse cuenta de que no tiene papel, abre la tapa de la basura amarilla. Al encontrarla vacía, deja la tapa abierta y abre la tapa de su propio contenedor, de donde saca al azar un paquete de cereales bajos en calorías.</em><br><strong>Mujer 1 </strong>– Listo, te escucho… Oh, vaya, en efecto, es complicado… (<em>Bromeando</em>) ¿No podías elegir el 1492 o 0007 como todos los demás? Ah, es la fecha de defunción de tu suegra… Sí, tienes razón, para un ladrón, obviamente es más difícil de adivinar… Pero ¿puedes repetírmelo más despacio? Solo un segundo, me acomodo un poco más…<br><em>Ella se contorsiona tratando de escribir en el cartón con una mano mientras sostiene el teléfono con la otra, pero luego decide poner el cartón en el borde de la basura amarilla, dejando la tapa abierta. El cartón cae al fondo y al intentar atraparlo, deja caer también su teléfono en la basura vacía.</em><br><strong>Mujer 1</strong> – Oh, no, no puede ser verdad… (<em>Dirigiéndose hacia el fondo de la basura</em>) ¿Hola? ¿Juan? ¿Me escuchas? (<em>Se inclina hacia el fondo de la basura para intentar recuperar el teléfono.</em>) ¿Hola? Te escucho muy mal…<br><em>Finalmente, ella cae dentro del contenedor. Solo sus dos piernas sobresalen, agitándose y emitiendo gritos sofocados. Un hombre llega con un teléfono móvil en la mano.</em><br><strong>Hombre</strong> – ¿Hola? ¿Hola? ¿Me escuchas?<br><em>Su esposa llega por detrás de él.</em><br><strong>Mujer 2</strong> – ¿Juan? ¿Qué estás haciendo aquí?<br><em>Juan guarda inmediatamente su teléfono. Temiendo ser sorprendido en esa posición embarazosa, la mujer atrapada en el contenedor vuelve a meter sus piernas y se calma.</em><br><strong>Hombre</strong> – Bueno, yo… Venía a recoger el contenedor para subirlo… ¿El peluquero no pudo atenderte finalmente?<br><strong>Mujer 2</strong> (<em>secamente</em>) – Sí. Acabo de salir.<br><strong>Hombre</strong> – Ah, muy bien…<br><strong>Mujer 2 </strong>– ¿No olvidaste que esta noche voy a la despedida de mi jefe de servicio?<br><strong>Hombre</strong> – No, no, tranquila… Aprovecharé para ponerme al día con mi contabilidad en la oficina.<br><em>La mujer ve la caja de cereales en el suelo.</em><br><strong>Mujer 2 </strong>– La gente es muy sucia… (<em>Recoge el envase para ponerlo de nuevo en el contenedor</em>) Y tengo la impresión de que los recién llegados son los peores… A propósito, ¿conociste a la nueva vecina?<br><strong>Hombre</strong> – ¿Qué vecina?<br><strong>Mujer 2 </strong>– No me digas que no la has notado… La de pechos grandes…<br><strong>Hombre</strong> – Ah, esa…<br><strong>Mujer 2 </strong>– Ves, que sí te acuerdas.<br><strong>Hombre</strong> – Es cierto que es bastante guapa.<br><strong>Mujer 2</strong> – Yo la encuentro bastante vulgar, pero bueno…<br><strong>Hombre</strong> – ¿Vulgar?<br><strong>Mujer 2 </strong>– Creo que está divorciada…<br><strong>Hombre</strong> – ¿Te lo dijo ella?<br><strong>Mujer 2 </strong>– Una mujer que saca ella misma la basura, obviamente vive sola… Y como es demasiado mayor para ser soltera, concluyo que está divorciada… o viuda.<br><strong>Hombre</strong> – No es tan mayor…<br><strong>Mujer 2</strong> – Debe tener más o menos mi edad.<br><strong>Hombre</strong> – ¿Ah, sí? No se nota…<br><strong>Mujer 2</strong> – Cuando saca la basura por la mañana en bata antes de maquillarse, se nota, créeme… Pero oye, parece que realmente te ha impresionado…<br><strong>Hombre</strong> – Fuiste tú quien me habló de ella… (<em>Pausa</em>) Y además, hoy llamó a la oficina para una limpieza dental…<br><strong>Mujer 2 </strong>– ¿Una limpieza dental? ¿Cuándo?<br><strong>Hombre</strong> – Esta noche.<br><strong>Mujer 2</strong> – Ah, vale… Debe ser una urgencia. Debía tener mucha placa dental…<br><strong>Hombre</strong> – Tal vez tiene una cita importante…<br><strong>Mujer 2</strong> – Sí, claro… En fin… Mientras no la traigas a casa… Porque te advierto, soy capaz de cualquier cosa…<br><strong>Hombre</strong> – Traerla a casa… ¿De dónde sacas eso?<br><em>Comienzan a alejarse.</em><br><strong>Mujer 2</strong> – Bueno, ¿no subes el contenedor?<br><strong>Hombre</strong> – Sí, sí… (<em>Toma el contenedor con ruedas por el asa y sigue a su esposa</em>.) Pero cuando dices capaz de cualquier cosa… No te refieres a matar, ¿verdad?<br><em>Se escucha el timbre de un teléfono procedente del contenedor.</em><br><em><strong>Negro.</strong></em></p>



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		<title>El salvador</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/el-salvador/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 08:17:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Asesinos de bromas]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Destino]]></category>
		<category><![CDATA[Enfermedad]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Sicario]]></category>
		<category><![CDATA[Sociabilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Accidente]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El salvador, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Asesinos de bromas' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje está sentado en una mesa, frente a una jarra y un vaso. Parece despreocupado. Abre un periódico. Otro personaje llega, con una pistola en la mano, tratando de no ser visto. Mastica chicle. El primero no lo nota, ya que tiene el periódico frente a los ojos. El hombre con la pistola lo apunta, todavía masticando su chicle. Está a punto de disparar cuando se atraganta y empieza a toser, asfixiándose. El otro baja el periódico, lo ve y va en su ayuda. Le da unas palmadas en la espalda.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Estás bien?<br>El hombre con la pistola no responde y sigue asfixiándose. El otro le hace la maniobra de Heimlich, colocándose detrás de él y ejerciendo presión en su pecho. El hombre con la pistola finalmente escupe el chicle y empieza a recuperar el aliento.<br><strong>Uno</strong> – ¿Mejor?<br><strong>Dos</strong> – Me he atragantado con el chicle.<br><strong>Uno</strong> – Bueno, lo importante es que ya estás bien.<br><strong>Dos</strong> – Si no hubieras estado aquí… (<em>Tose un poco.</em>) Y no hubieras sabido qué hacer…<br><strong>Uno</strong> – Es la maniobra de Heimlich. Dicen que es lo que hay que hacer en estos casos. Lo vi en la tele. Es la primera vez que lo hago, pero parece que funciona.<br><strong>Dos</strong> – En cualquier caso, me has salvado la vida.<br><strong>Uno</strong> – No exageres.<br><strong>Dos</strong> – Sí, sí…<br><strong>Uno</strong> – ¿Quieres beber algo para recuperarte?<br><strong>Dos</strong> – Intentaré no atragantarme otra vez…<br><em>El otro le sirve un vaso de la jarra. El hombre, que aún tiene la pistola en la mano derecha, toma el vaso con la izquierda y bebe con avidez.</em><br><strong>Dos</strong> – Esto sienta bien.<br><strong>Uno</strong> – Me alegro… (<em>Pausa</em>) Pero si me permites… ¿qué haces con una pistola en la mano?<br><strong>Dos</strong> – Ah, sí, la pistola… Yo…<br><strong>Uno</strong> – ¿Venías a atracar este bar?<br><strong>Dos</strong> – Es que…<br><strong>Uno</strong> – Un bar de barrio, así… No creo que haya mucho en la caja… ¿Arriesgarte a acabar en la cárcel por unos cuantos euros?<br><strong>Dos</strong> – Claro…<br><strong>Uno</strong> – Si estás pasando por un mal momento, puedo ayudarte.<br><strong>Dos</strong> – ¿Harías eso? Es decir… No, no puedo aceptar, pero…<br><strong>Uno</strong> – ¿Pero qué? Lo hago de buen corazón, ¿sabes?<br><em>Pausa</em>.<br><strong>Dos</strong> – En realidad soy un asesino a sueldo. Venía para matarte.<br><strong>Uno</strong> – Vaya… ¿Y por qué?<br><strong>Dos</strong> – No es nada personal, te lo aseguro… Es solo mi trabajo.<br><strong>Uno</strong> – Lo entiendo…<br><strong>Dos</strong> – Sí… Pero ahora que me has salvado la vida… Me pone en un aprieto, claro…<br><strong>Uno</strong> – Siento mucho causarte problemas… Quizás no debería haberlo hecho…<br><strong>Dos</strong> – Sí, sí, pero… (<em>Pausa</em>) Eres una buena persona, ¿verdad?<br><strong>Uno</strong> – Cuando puedo hacer algo para ayudar al prójimo…<br><strong>Dos</strong> – ¿Por qué alguien querría matar a alguien como tú?<br><strong>Uno</strong> – Contaba un poco con que tú me lo dijeras.<br><strong>Dos</strong> – Nuestros clientes no siempre nos dicen sus motivos. Lo que les importa es el resultado… Y para nosotros, lo que cuenta es que nos paguen. <em>A veces, es mejor no saber, además.</em><br><strong>Uno</strong> – No debe ser un trabajo fácil.<br><strong>Dos</strong> – Eres tan amable… Entiendo que, a la larga, eso pueda molestar a algunos… Pero de ahí a poner un contrato sobre ti…<br><strong>Uno</strong> – No quisiera causarte problemas. Haz lo que tengas que hacer…<br><strong>Dos</strong> (<em>molesto</em>) – Pues sí, pero ahora que me has salvado la vida…<br><strong>Uno</strong> – Lo siento.<br><strong>Dos</strong> – Repite una vez más que lo sientes y te meto una.<br><strong>Uno</strong> – Perdón, es que… ¿Y ahora qué hacemos?<br><strong>Dos</strong> – No sé… Tengo que pensarlo… Un contrato es un contrato…<br><em>Deja la pistola sobre la mesa y empieza a masajearse el brazo derecho.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Estás bien?<br><strong>Dos</strong> – Sí, pero no sé qué me pasa… Desde esta mañana tengo un poco de dolor en el brazo…<br><strong>Uno</strong> – ¿Cómo que dolor en el brazo?<br><strong>Dos</strong> – Como… un entumecimiento.<br><strong>Uno</strong> – ¿No tienes problemas de erección?<br><strong>Dos</strong> – ¿De erección?<br><strong>Uno</strong> – Perdón, quería decir de elocución…<br><strong>Dos</strong> – No más de lo habitual.<br><strong>Uno</strong> – ¿Problemas de visión?<br><strong>Dos</strong> – Ahora que lo dices, es verdad que llevo un tiempo viendo un poco borroso…<br><strong>Uno</strong> – No hay que bromear con eso. Puede que estés teniendo un ictus.<br><strong>Dos</strong> – ¿Un ictus?<br><strong>Uno</strong> – Un accidente cerebrovascular. Los síntomas coinciden. Espero que no sea eso, pero no hay que correr riesgos. Voy a llamar a emergencias…<br><strong>Dos</strong> – ¿Estás seguro?<br><strong>Uno</strong> – Los ictus son una de las principales causas de mortalidad en nuestro país. Y las primeras horas son decisivas. Si se detecta a tiempo, puedes salir sin secuelas. (<em>Marca un número.</em>) Tengo un mensaje de espera… ¿Estás bien?<br><strong>Dos</strong> – Estoy bien… Vine para matarte y en cinco minutos es la segunda vez que me salvas la vida…<br><strong>Uno</strong> – Ah… (<em>Mira algo bajo la mesa</em>.) Nunca hay dos sin tres… No te muevas…<br><em>Da un golpe con el tacón bajo la mesa, se agacha y levanta una serpiente que muestra al otro.</em><br><strong>Dos</strong> – ¿Qué es eso?<br><strong>Uno</strong> – Una víbora. En la ciudad, es muy raro. Pero podría haberte matado…<br><em>El otro está completamente atónito.</em><br><strong>Dos</strong> – No sé qué decirte…<br><strong>Uno</strong> – No me des las gracias, es lo mínimo.<br><strong>Dos</strong> – No tengo ninguna intención de agradecerte… En cambio, cada vez tengo más ganas de matarte…<br><em>El otro finalmente tiene a alguien en la línea.</em><br><strong>Uno</strong> – Disculpa un momento… ¿Hola, emergencias?<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



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		<title>Elogio fúnebre</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/elogio-funebre/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 08:11:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Asesinos de bromas]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Compañero de trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Sicario]]></category>
		<category><![CDATA[Accidente]]></category>
		<category><![CDATA[Ética]]></category>
		<category><![CDATA[Hormiga]]></category>
		<category><![CDATA[Veneno]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Elogio fúnebre, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Asesinos de bromas' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Dos personajes están sentados a la mesa, con expresión sombría. Silencio.<br></em><strong>Uno</strong> – Y así es. Otro que se nos va.<br><strong>Dos</strong> – Lo vamos a echar de menos.<br><strong>Uno</strong> – Los mejores son los primeros en irse.<br><strong>Dos</strong> – Sí… (<em>Pausa</em>) Aunque en su caso, no sé si se puede decir que formaba parte de los mejores…<br><strong>Uno</strong> – Es cierto, pero bueno… Un compañero es un compañero. Tenemos un trabajo tan difícil.<br><strong>Dos</strong> – Y tan poco reconocido.<br><strong>Uno</strong> – Y además era un tipo entrañable, a pesar de todo.<br><strong>Dos</strong> – Sí.<br><strong>Uno</strong> – No entendí muy bien. ¿Exactamente cómo murió?<br><strong>Dos</strong> – Accidente laboral.<br><strong>Uno</strong> – ¿Un accidente?<br><strong>Dos</strong> – Se tragó por error el veneno que tenía destinado para una de sus víctimas.<br><strong>Uno</strong> – Vaya… ¿Qué tipo de veneno?<br><strong>Dos</strong> – No te lo vas a creer, pero según me dijeron… veneno para hormigas.<br><strong>Uno</strong> – ¿Hormigas?<br><strong>Dos</strong> – Sí…<br><em>Pausa.</em><br><strong>Uno</strong> – No, definitivamente, no era el mejor.<br><strong>Dos</strong> – Se puede decir que empañaba la imagen de profesionalismo que queremos que se asocie a nuestro oficio.<br><strong>Uno</strong> – Sí, ya era hora de que lo dejara.<br><strong>Dos</strong> – Le dije tantas veces que cambiara de rumbo. No estaba hecho para esto, era evidente.<br><strong>Uno</strong> – No tienes idea de las tonterías que hizo.<br><strong>Dos</strong> – Me contaron que un día, cuando tenía que asesinar al marido de una mujer, envenenó a su amante.<br><strong>Uno</strong> – ¿Cómo terminó eso?<br><strong>Dos</strong> – Pues culparon al cornudo de haber matado a su rival y lo metieron en la cárcel.<br><strong>Uno</strong> – En cierto sentido, logró librarla de su marido.<br><strong>Dos</strong> – Sí… pero su amante estaba muerto.<br><strong>Uno</strong> – Ese tipo era una vergüenza para nuestro oficio.<br><strong>Dos</strong> – No sé, la verdad. Debería haber algún tipo de formación.<br><strong>Uno</strong> – Validada con un diploma.<br><strong>Dos</strong> – Y un Colegio Profesional, para excluir a las ovejas negras.<br><strong>Uno</strong> – En fin, ya no hará daño a nadie.<br><strong>Dos</strong> – No.<br><em>Pausa.</em><br><strong>Uno</strong> – Aunque, es verdad, era amable.<br><strong>Dos</strong> – Amable, pero idiota.<br><strong>Uno</strong> – Sí…<br><em>Vacían sus copas.</em><br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <em><strong><a href="https://sketchotheque.net/es/asesinos-de-bromas/">Asesinos de bromas</a></strong></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/asesinos-de-bromas/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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		<title>Sindicalismo</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/sindicalismo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 07 May 2025 08:07:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Asesinos de bromas]]></category>
		<category><![CDATA[Bistró]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Capitalismo]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Justicia]]></category>
		<category><![CDATA[Policía]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Sicario]]></category>
		<category><![CDATA[Suicidio]]></category>
		<category><![CDATA[Vejez]]></category>
		<category><![CDATA[Crimen]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=1948</guid>

					<description><![CDATA[<p>Sindicalismo, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Asesinos de bromas' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Un personaje está tomando una copa en una mesa. Otro personaje llega.</em><br><strong>Uno</strong> – Hola. ¿Estás solo?<br><strong>Dos</strong> – Al parecer, somos los primeros.<br><strong>Uno</strong> – No sé si vendrá mucha gente. Te confieso que yo mismo dudé un poco en venir.<br><strong>Dos</strong> – Es la primera reunión. Quizás no lograron avisar a todos a tiempo.<br><strong>Uno</strong> – Espero que la policía no haya sido informada.<br><strong>Dos</strong> – No te falta razón… Un Sindicato de Asesinos a Sueldo… No sé si es una buena idea.<br><strong>Uno</strong> – Es cierto que, juntos, seríamos más fuertes para defender nuestros intereses, pero…<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué intereses?<br><strong>Uno</strong> – Por ejemplo, armonizar nuestras tarifas. Así evitamos hacer competencia desleal entre nosotros rebajando los precios.<br><strong>Dos</strong> – Sí… Pero tampoco queremos que nos acusen de colusión ilegal.<br><strong>Uno</strong> – ¿Ilegal?<br><strong>Dos</strong> – Tienes razón. En ese sentido… ya trabajamos en la ilegalidad.<br><strong>Uno</strong> – Como las prostitutas.<br><strong>Dos</strong> – Ellas, creo que consiguieron que las afiliaran a la Seguridad Social y cotizan para la jubilación.<br><strong>Uno</strong> – ¿Crees que algún día nuestro oficio podría ser reconocido por el Estado?<br><strong>Dos</strong> – ¿Y por qué no también de utilidad pública? Al fin y al cabo… El crimen siempre ha existido. Siempre existirá.<br><strong>Uno</strong> – Es incluso el oficio más antiguo del mundo. Más antiguo que la prostitución.<br><strong>Dos</strong> – Es cierto. ¿Alguien hacía la calle cuando Caín mató a Abel?<br><strong>Uno</strong> – Debería haber contratado a un profesional, le habría evitado muchos problemas.<br><strong>Dos</strong> – Matar es un oficio, así que, ¿por qué no regular nuestra actividad mediante leyes?<br><strong>Uno</strong> – Sí… Pero nos dirán que no es democrático. Que solo los ricos pueden permitirse matar a los que les molestan.<br><strong>Dos</strong> – A menos que esté cubierto por la Seguridad Social.<br><strong>Uno</strong> – ¿Por la Seguridad Social, dices?<br><strong>Dos</strong> – No sé…<br><em>Pausa.</em><br><strong>Uno</strong> – Y, bueno, ¿cómo van los negocios?<br><strong>Dos</strong> – Un poco parados en este momento.<br><strong>Uno</strong> – ¿Cuál fue tu último encargo?<br><strong>Dos</strong> – Una mujer que no tenía el valor de suicidarse. Quería que yo me encargara.<br><strong>Uno</strong> – Eso es fácil. Al menos nadie vendrá a quejarse.<br><strong>Dos</strong> – Pues no te creas. A última hora, cambió de opinión. Como tenía un bono, me pidió que matara a su marido en su lugar. Ahora parece que le va mejor… (<em>Pausa</em>.) ¿Y tú?<br><strong>Uno</strong> – Tenía que acabar con una anciana. El tipo había comprado su casa en renta vitalicia y ella ya tenía cien años.<br><strong>Dos</strong> – Mala suerte… Pero es en casos como esos cuando nuestra profesión tiene una verdadera utilidad social.<br><strong>Uno</strong> – Justo después de firmar el contrato para ayudarla a morir con dignidad, murió haciendo puenting.<br><strong>Dos</strong> – ¿Haciendo puenting?<br><strong>Uno</strong> – Sus nietos le regalaron eso para su cumpleaños número cien.<br><strong>Dos</strong> – Y la cuerda se rompió…<br><strong>Uno</strong> – No. Fue el corazón el que falló.<br><strong>Dos</strong> – Vaya, qué pena.<br><strong>Uno</strong> – Así que el cliente quiso que le devolviera el dinero.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y qué hiciste?<br><strong>Uno</strong> – Un contrato es un contrato.<br><strong>Dos</strong> – Al fin y al cabo, está muerta.<br><strong>Uno</strong> – No quiso entenderlo. En lugar de matar a la vieja, tuve que deshacerme del cliente.<br><strong>Dos</strong> – Matar a los clientes no es bueno para los negocios.<br><strong>Uno</strong> – Por eso, en estos casos, un sindicato para resolver disputas comerciales…<br><em>Pausa. Se oye una sirena de policía.</em><br><strong>Dos</strong> – Ah, creo que finalmente no estaremos solos…<br><em><strong>Negro.</strong></em></p>



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