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	<title>Archives des Casa - La Sketchothèque</title>
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	<description>Les sketchs de Jean-Pierre Martinez</description>
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	<title>Archives des Casa - La Sketchothèque</title>
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		<title>Los saltimbanquis</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 24 May 2025 10:25:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[¡Tranquilo!]]></category>
		<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Los saltimbanquis, un sketch humorístico extraído de la recopilación '¡Tranquilo!' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/los-saltimbanquis/">Los saltimbanquis</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><strong>Uno</strong> – Prométeme que no te vas a poner nervioso…<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué?<br><strong>Uno</strong> – Nuestra hija acaba de decirme que quiere ser actriz.<br><strong>Dos</strong> – ¿No?<br><strong>Uno</strong> – Sí.<br><strong>Dos</strong> – ¿Te lo dijo así, sin más?<br><strong>Uno</strong> – Sí.<br><strong>Dos</strong> – ¿No fue después de una discusión? ¿Solo para llevarte la contraria…?<br><strong>Uno</strong> – Fue esta mañana en el desayuno. Estaba comiendo sus cereales. Me mira y me dice: «Mamá, cuando sea mayor, seré actriz».<br><strong>Dos</strong> – De acuerdo… Entonces va en serio.<br><strong>Uno</strong> – Solo tiene cinco años, pero bueno… Ya la conoces, es de las que cuando se proponen algo, lo siguen hasta el final.<br><strong>Dos</strong> – ¡Madre mía! ¿Qué hemos hecho para merecer esto?<br><strong>Uno</strong> – Me quedé sin palabras.<br><strong>Dos</strong> – Pero después intentaste hacerla entrar en razón, ¿no?<br><strong>Uno</strong> – Sí, claro. Le dije que no era un trabajo de verdad, que ningún banco le daría una hipoteca, que nunca tendría seguro médico privado, que cobraría una miseria cuando se jubilara…<br><strong>Dos</strong> – ¿Y qué dijo ella?<br><strong>Uno</strong> – Nada… Volvió a comer sus cereales.<br><strong>Dos</strong> – ¿Tú crees que hay que castigarla?<br><strong>Uno</strong> – Ya la conoces, eso solo reforzaría su determinación.<br><strong>Dos</strong> – Bueno, de todas formas… Solo tiene cinco años, todavía tiene tiempo de cambiar de opinión.<br><em>El otro mira su móvil.</em><br><strong>Uno</strong> – Mira, me acaba de mandar un mensaje.<br><strong>Dos</strong> – Quizás sea para disculparse.<br><strong>Uno</strong> – Me pide que la inscriba en una agencia de casting.<br><strong>Dos</strong> – ¿No? ¿Una agencia de casting? ¡Si ni siquiera sabe lo que es!<br><strong>Uno</strong> – Pues parece que sí. Me adjunta una lista de agencias, ordenadas por preferencia.<br><em>El otro parece aturdido.</em><br><strong>Dos</strong> – Hemos creado un monstruo.<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Uno</strong> – Al fin y al cabo… de tal palo, tal astilla.<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué quieres decir con esa expresión tan absurda?<br><strong>Uno</strong> – Pues que los dos somos actores, ¿no?<br><strong>Dos</strong> – Sí, pero… Lo nuestro es diferente. No fue una elección. No sabíamos hacer otra cosa.<br><strong>Uno</strong> – Sí, pero… ella ve que no hacemos nada en todo el día, que tenemos una casa grande con piscina, un coche caro, una criada…<br><strong>Dos</strong> – Ya no se dice criada, ¿sabes?<br><strong>Uno</strong> – ¿Ah, no?<br><strong>Dos</strong> – No es políticamente correcto.<br><strong>Uno</strong> – ¿Y cómo se dice entonces?<br><strong>Dos</strong> – Creo que ahora se dice auxiliar de vida.<br><strong>Uno</strong> – ¿Pero sigue siendo una criada, no?<br><strong>Dos</strong> – Claro.<br><strong>Uno</strong> – ¿No es más bien para personas dependientes, una auxiliar de vida?<br><strong>Dos</strong> – Nosotros no sabemos hacer nada en casa… Se podría decir que somos personas dependientes, ¿no?<br><strong>Uno</strong> – Creo que para gente como nosotros se dice empleada de hogar.<br><strong>Dos</strong> – Y ya está, vamos a seguir diciendo criada.<br><strong>Uno</strong> – En cualquier caso, cuando ella ve que no sabemos hacer nada en la vida, y que nos piden autógrafos en la calle, se dice que ser actriz no es tan mala opción.<br><strong>Dos</strong> – No todos los actores nadan en dinero, ¿eh? No estoy seguro de que lo sepa.<br><strong>Uno</strong> – Tienes razón, deberíamos mandarla a vivir con una pareja de actores en apuros para que vea lo que realmente es el oficio de actor.<br><strong>Dos</strong> – ¿Conoces a alguno?<br><strong>Uno</strong> – ¿Qué?<br><strong>Dos</strong> – Actores en apuros.<br><strong>Uno</strong> – No personalmente, pero… Puedo preguntar…<br><strong>Dos</strong> – Bueno, tengo que irme. Juego al golf con un productor danés que insiste en que participe en su próxima película.<br><strong>Uno</strong> – Y yo tengo cita con mi psicoanalista a las diez.<br><strong>Dos</strong> – Te lo juro… El día empieza bien…<br><strong>Uno</strong> – Vamos a internarla, sí.<br><strong>Dos</strong> – Sí… Pero también habrá que despedir a la gobernanta.<br><strong>Uno</strong> – ¿También?<br><strong>Dos</strong> – ¿Qué?<br><strong>Uno</strong> – Dijiste «habrá que despedir a la gobernanta». Pero vamos a seguir teniendo a la criada, ¿no?<br><strong>Dos</strong> – Claro que sí, vamos a seguir con la criada, no entres en pánico.<br><strong>Uno</strong> – Me has asustado…<br><em>Oscuro</em>.</p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación<em> <a href="https://sketchotheque.net/es/tranquilo/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">¡Tranquilo!</a></em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/tranquilo/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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<p class="has-text-align-left">Encuentra todas las obras de teatro de Jean-Pierre Martinez en su sitio web:<br><a href="https://jeanpierremartinez.net/es/accueil-espanol/">https://jeanpierremartinez.net</a></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Fuera</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/fuera/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 May 2025 13:03:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Casa]]></category>
		<category><![CDATA[Filosofía]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Muertos de la risa]]></category>
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		<category><![CDATA[Aburrimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Carta]]></category>
		<category><![CDATA[Espera]]></category>
		<category><![CDATA[Existencialismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Fuera, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Muertos de la risa' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/fuera/">Fuera</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Ella y él están sentados confortablemente. Él lee y ella hace punto, o al revés.</em><br><strong>Ella</strong> – Sienta bien eso de poder estar por fin un poco tranquilos.<br><strong>Él</strong> – Sí.<br><strong>Ella</strong> – Con todo ese jaleo de fuera.<br><strong>Él</strong> – Sí.<br><strong>Ella</strong> – Se está mucho mejor en casa.<br><strong>Él</strong> – Sí.<br><strong>Ella</strong> – Ya ni siquiera me acuerdo de cuando fue…<br><strong>Él</strong> – ¿El qué?<br><strong>Ella</strong> – La última vez que salí yo por ahí.<br><strong>Él</strong> – Ah, sí, salir.<br><strong>Ella</strong> – ¿Y tú?<br><strong>Él</strong> – ¿Yo?<br><strong>Ella</strong> – ¿Cuándo fue?<br><strong>Él</strong> – ¿La última vez que saliste?<br><strong>Ella</strong> – La última vez que saliste tú.<br><strong>Él</strong> – Ah, yo. Salir… No sé… Eso debió de ser… Para sacar al perro.<br><strong>Ella</strong> – ¿El perro? El perro está muerto.<br><strong>Él</strong> – No me digas.<br><strong>Ella</strong> – Ya hace años.<br><strong>Él</strong> – Así decía yo… Se me hace que este perro no mea muy a menudo.<br><strong>Ella</strong> – ¿Y?<br><strong>Él</strong> – ¿Y qué?<br><strong>Ella</strong> – Que cuándo saliste por última vez ¿Te acuerdas?<br><strong>Él</strong> – ¿Yo? Ah, sí, salir… Eso debió de ser… Para tirar la basura.<br><strong>Ella</strong> – ¿La basura?<br><strong>Él</strong> – ¿Porque no?<br><strong>Ella</strong> – Tenemos tragabasuras.<br><strong>Él</strong> – Ah, si, ya me decía yo… Este cubo no se llena nunca. Y el perro, donde lo hemos enterrado?<br><strong>Ella</strong> – En el jardín.<br><strong>Él</strong> – Supongo que habré tenido que salir para enterrar al perro. El jardín está fuera, ¿no?<br><strong>Ella</strong> – Va, déjalo.<br><strong>Él</strong> – Sí…<br><strong>Ella</strong> – ¿Sabes qué?<br><strong>Él</strong> – ¿Qué de qué?<br><strong>Ella</strong> – Te va a parecer raro pero no estoy segura de haber salido nunca en realidad. El perro se meaba en el césped. Antes de que lo enterráramos debajo, naturalmente.<br><strong>Él</strong> – Mmmm… Yo tampoco. No, desde luego, que yo me acuerde. Porque me acordaría, ¿no?<br><strong>Ella</strong> – Probable.<br><strong>Él</strong> – De todas formas, ¿qué podríamos ir a hacer fuera?<br><strong>Ella</strong> – Con lo tranquilito que se está aquí.<br><em>Suena un timbre. Los dos parecen muy sorprendidos</em><br><strong>Ella</strong> – ¿Qué es?<br><strong>Él</strong> – El timbre.<br><strong>Ella</strong> – A saber qué podrá ser…<br><strong>Él</strong> – Voy a ver.<br><em>Se va y vuelve en un momento.</em><br><strong>Ella</strong> – ¿Y?<br><strong>Él</strong> – El cartero.<br><strong>Ella</strong> – ¿Y qué ha dicho?<br><strong>Él</strong> – Nada, ya se había ido. Pero dejó una carta.<br><strong>Ella</strong> – Los carteros, es lo que suelen hacer. No me gustan las cartas, siempre tengo miedo de que sea una mala noticia. ¿Es una mala noticia?<br><em>Mira la carta.</em><br><strong>Él</strong> – Es una partida de…<br><strong>Ella</strong> – ¿De?<br><strong>Él</strong> – De defunción.<br><strong>Ella</strong> – Ay, ¿sí?<br><em>Abre la carta.</em><br><strong>Él</strong> – Señor y señora Domínguez.<br><strong>Ella</strong> – ¿Los dos?<br><strong>Él</strong> – Aparentemente sí.<br><strong>Ella</strong> – ¿Los conocemos?<br><strong>Él</strong> – Como que me suenan.<br><em>Se para un momento a pensar, luego saca su cartera y de ella su carnet.</em><br><strong>Él</strong> – Te vas a reír, pero el señor Domínguez soy yo.<br><strong>Ella</strong> – Entonces yo soy la señora Domínguez?<br><strong>Él</strong> – Probable.<br><strong>Ella</strong> – ¿Estamos casados?<br><em>Él mira de nuevo a la carta.</em><br><strong>Él</strong> – Solo dicen que estamos muertos.<br><strong>Ella</strong> – Habría que escribirles para hacerles ver que es un error.<br><strong>Él</strong> – Sí.<br><strong>Ella</strong> – Pero para eso habría que salir.<br><strong>Él</strong> – No sé si me animaré.<br><strong>Ella</strong> – Con lo bien que se está en casa.<br><strong>Él</strong> – ¿Crees que será un error?<br><em>Ella hace señas como de no saber.</em><br><em>Vuelven ambos a sus respectivas tareas.<br><strong>Oscuro</strong>.</em></p>



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<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



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<p>Sketch extraído de la recopilación <a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/"><em>Muertos de la risa</em></a><br><a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



<figure class="wp-block-image size-full is-resized"><a href="https://sketchotheque.net/es/muertos-de-la-risa/"><img decoding="async" width="400" height="373" src="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/muertos-de-la-risa-jean-pierre-martinez-b.webp" alt="Muertos de la risa" class="wp-image-1889" style="width:204px;height:auto" srcset="https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/muertos-de-la-risa-jean-pierre-martinez-b.webp 400w, https://sketchotheque.net/wp-content/uploads/2025/05/muertos-de-la-risa-jean-pierre-martinez-b-300x280.webp 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a></figure>



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			</item>
		<item>
		<title>Un par de viejos</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/un-par-de-viejos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 May 2025 12:17:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Casa]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Ella y Él]]></category>
		<category><![CDATA[Familia]]></category>
		<category><![CDATA[Íntimo]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Parentalidad]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempo]]></category>
		<category><![CDATA[Droga]]></category>
		<category><![CDATA[Marihuana]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Un par de viejos, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Ella y Él' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Ella está en el jardín, despidiéndose de su hija, que no se ve. Él está un poco atrás, observando la escena de despedida con una sonrisa en los labios.</em><br><strong>Ella</strong> – Vamos, diviértete. Pero no hagan tonterías. Y no me la traigas muy tarde, ¿vale? Confío en ti.<br><em>La hija se va, y la pareja regresa al centro del escenario, intercambiando una sonrisa llena de insinuaciones, a la vez divertida y conmovedora.</em><br><strong>Ella</strong> – Su primera salida con un chico…<br><strong>Él</strong> – Eso nos hace sentir más viejos.<br><strong>Ella</strong> – Sí…<br><em>Un momento.</em><br><strong>Él</strong> – ¿Cómo se llama, de nuevo?<br><strong>Ella</strong> – Francisco.<br><em>Un momento.</em><br><strong>Ella</strong> – Es extraño, ¿verdad?<br><strong>Él</strong> – ¿Qué?<br><strong>Ella</strong> – Que se llame Francisco Augusto.<br><strong>Él</strong> – Yo me llamo Juan Sebastián.<br><strong>Ella</strong> – ¡Exacto! Es un nombre de viejo…<br><strong>Él</strong> – Tal vez sea un viejo pervertido disfrazado de adolescente con acné. Como los que vemos en la televisión en los anuncios sobre los peligros de Internet. A estas alturas, probablemente esté quitándose la máscara.<br><strong>Ella</strong> (<em>volviéndose</em>) – No bromees con eso…<br><strong>Él</strong> – O tal vez sus padres son de extrema derecha. Por eso lo llamaron Francisco Augusto. Francisco, como Franco. Augusto, como Pinochet.<br><strong>Ella</strong> – Tus padres te llamaron Juan Sebastián, y no tocaban el piano.<br><em>Él hace un gesto para reconfortarla.</em><br><strong>Él</strong> – Vamos, tendrás que acostumbrarte. Esto es solo el comienzo. En uno o dos años, nos encontraremos solos en casa, como un par de viejos.<br><strong>Ella</strong> – Gracias. Eso es exactamente lo que necesitaba para animarme…<br><strong>Él</strong> (<em>juguetón</em>) – He preparado una sorpresa para ayudarte a superar este momento difícil.<br><strong>Ella</strong> – ¿Me estás invitando a cenar?<br><strong>Él</strong> – Algo mejor.<br><em>Saca un porro de su bolsillo y se lo muestra.</em><br><strong>Ella</strong> (<em>tentada pero indecisa</em>) – No… ¿Tú crees? Hace al menos quince años que no fumo, ni siquiera un cigarrillo. La última vez que intenté fumar un Marlboro Light, pensé que iba a morir de una sobredosis…<br><strong>Él</strong> – Nos recordará nuestra juventud. Y recuerda que fumamos nuestro primer porro juntos. ¿Estaríamos casados hoy si no hubiéramos estado completamente colocados cuando nos conocimos?<br><strong>Ella</strong> – Probablemente no…<br><em>Él enciende el porro, inhala con avidez y se lo pasa.</em><br><strong>Él</strong> – Guau… Esto está bien…<br><em>Ella también da una calada al porro y parece estar en el cielo. Pero de repente, su sonrisa de felicidad se desvanece.</em><br><strong>Ella</strong> – ¿Y si le ofrece drogas…?<br><strong>Él</strong> – Llamándose Francisco Augusto…<br><strong>Ella</strong> – Te llamas Juan Sebastián, y fuiste tú quien me hizo fumar mi primer porro.<br><strong>Él</strong> – Quizás esto termine en matrimonio… Vamos, relájate un poco…<br><strong>Ella</strong> – Tienes razón… De todos modos, no podemos hacer nada… Tendremos que vivir con eso…<br><strong>Él</strong> – ¿Quieres decir vivir sin ella?<br><em>El teléfono suena. Ella toma otra calada del porro, se lo pasa a su esposo y responde con desgano, mientras él también toma otra calada.</em><br><strong>Ella</strong> (<em>confundida</em>) – Sí… (<em>Recuperándose de repente</em>) Sí, cariño, ¿qué pasa? ¡Oh, me asustaste! Pensé que habían tenido un accidente… Sí, entiendo. Pero bueno, es menos grave que un accidente de coche. ¿No quieres ir a ver la película de todos modos? Te distraerá… No sé, ¿no quieres preguntarle a una amiga si te acompaña…? Sí, claro, ven. Hablaremos de ello. Vale, te esperamos…<br><em>Ella cuelga.</em><br><strong>Él</strong> – ¿Qué pasa?<br><strong>Ella</strong> – La dejó Francisco Augusto…<br><strong>Él</strong> – No me caía bien ese tipo… Tenías razón. Francisco Augusto es realmente un nombre tonto…<br><strong>Ella</strong> – Por supuesto, está devastada… Su primer desamor…<br><strong>Él</strong> – Bueno, no es tan grave… No será el último… (<em>Le ofrece el porro</em>) Toma, mejor fuma esto. Es de puta madre…<br><strong>Ella</strong> (<em>ignorando el porro</em>) – Ya viene… Soy su madre… Tendré que consolarla… Oh, mierda, me siento mareada… Tengo ganas de vomitar… ¿Por qué me hiciste fumar esta mierda…?<br><em>Él parece completamente colocado y sonríe como un tonto.</em><br><strong>Él</strong> – A mí me sienta de maravilla. No tienes idea…<br><strong>Ella</strong> – Ay, Dios mío… Y ahora toda la casa huele a marihuana…<br><em>Ella intenta dispersar el humo con una revista. Llaman al timbre.</em><br><strong>Ella</strong> – Oh, no… ¡Es ella!<br><strong>Él</strong> – Maldición… ¿No podía esperar hasta después de la película para dejarla? Pensé que finalmente pasaríamos una noche tranquila, por una vez…<br><strong>Ella</strong> – Bueno, no será pronto…<br><em>Vuelven a llamar al timbre.</em><br><strong>Ella</strong> – Abre las ventanas para ventilar un poco. Intentaré retenerla en el rellano un rato… (<em>Vuelven a llamar.</em>) Sí, sí, ya voy, cariño… (<em>Ella se vuelve una última vez hacia él, que todavía tiene el porro en la boca</em>.) ¡Y apaga esa porquería, por el amor de Dios!<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación<em> <a href="https://sketchotheque.net/es/ella-y-el/">Ella y Él</a> </em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/ella-y-el/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Él Tiempo de las cerezas</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/el-tiempo-de-las-cerezas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 May 2025 15:53:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Amistad]]></category>
		<category><![CDATA[Amor]]></category>
		<category><![CDATA[Casa]]></category>
		<category><![CDATA[Comunicación]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Ella y Él]]></category>
		<category><![CDATA[Íntimo]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Romántico]]></category>
		<category><![CDATA[Sociabilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Soledad]]></category>
		<category><![CDATA[Aburrimiento]]></category>
		<category><![CDATA[Arbol]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2245</guid>

					<description><![CDATA[<p>Él Tiempo de las cerezas, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Ella y Él' de Jean-Pierre Martinez</p>
<p>L’article <a href="https://sketchotheque.net/es/el-tiempo-de-las-cerezas/">Él Tiempo de las cerezas</a> est apparu en premier sur <a href="https://sketchotheque.net/es/accueil-espanol">La Sketchothèque</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Ella y él sentados en el sofá.<br></em><strong>Ella</strong> – ¿Ves? El cerezo está en flor.<br><strong>Él</strong> – Ya es otro año…<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Ella</strong> – Somos felices, ¿no?<br><strong>Él</strong> – Sí… (<em>Después de un momento</em>) Nos aburrimos, ¿no?<br><strong>Ella</strong> – ¿Juntos?<br><strong>Él</strong> – ¿Qué te parece?<br><em>Ella lo piensa.</em><br><strong>Ella</strong> – Podríamos cambiar el sofá…<br><strong>Él</strong> – ¿Qué haríamos con el viejo?<br><strong>Ella</strong> – Ir de vacaciones…<br><strong>Él</strong> – ¿Para ir a dónde?<br><strong>Ella</strong> – ¿Invitar a los vecinos?<br><strong>Él</strong> – ¿Para celebrar qué?<br><strong>Ella</strong> – ¡la floración del cerezo!<br><strong>Él</strong> – Dicen que los japoneses hacen esto en primavera. Invitan a amigos a admirar su cerezo, beborroteando té, sin decir nada…<br><strong>Ella</strong> – Mejor no tardar. Los primeros pétalos ya se caen.<br><strong>Él</strong> – Como mis cabellos.<br><strong>Ella</strong> – ¿Tus cabellos?<br><strong>Él</strong> – Empieza por uno y luego te vuelves calvo sin darte cuenta… (Después de un momento) ¿A quién podríamos invitar?<br><strong>Ella</strong> – A amigos.<br><strong>Él</strong> – La gente nunca está disponible…<br><strong>Ella</strong> – Si les avisas de antemano.<br><strong>Él</strong> – Les invitas a tomar una copa y sacan sus agendas. En vez de tomar una copa discutimos una posible fecha. A la semana siguiente te llaman para decirte que al final no pueden y fijar otra fecha… A mí cuando me da la gana de tomar algo es enseguida. Dentro de dos o tres semanas, a lo mejor ya no tengo sed ¡No hay más improvisación!<br><strong>Ella</strong> – Quizás justamente porque la gente tiene miedo de aburrirse.<br><strong>Él</strong> – ¡Ya verás! No estarán dispuestos. Te van a proponer una fecha. Mientras tanto, los pétalos del cerezo estarán por el suelo.<br><strong>Ella</strong> – Un tapiz de pétalos es muy bonito también.<br><strong>Él</strong> – Hoy hace buen tiempo. ¿Qué tiempo hará dentro de un mes? Además de hacer coincidir las agendas, tendrías que consultar el servicio meteorológico. Invitar amigos se vuelve más complicado todavía que prever un eclipse. No… en vez de tratar de divertirme con tanta gente dentro de un mes, prefiero todavía estar seguro de aburrirme en seguida contigo.<br><strong>Ella</strong> – Gracias…<br><strong>Él</strong> – Hace poco, mi mejor amigo me deja un mensaje. Hacía seis meses que no tenía noticias suyas. Lo llamo en seguida y le propongo tomar una copa. Me contesta que no está disponible, que me llamará para fijar una fecha. Todavía espero a que me llame. Ni siquiera sé porqué me llamó…<br><strong>Ella</strong> – Quizás estaba un poco deprimido…<br><strong>Él</strong> – No sé si después de su llamada se sintió mejor. Dentro de seis meses, me llamará otra vez y será lo mismo. Eso es lo que llamamos amigos ahora. ¿Internet igual, no? Nos dicen que es “amigable”. No hablas con tu vecino de al lado, pero con esto vas a charlar con los chinos en esperanto. ¿Conoces a muchos chinos tú?<br><strong>Ella</strong> – De pequeña, con mi vecino de enfrente, tratábamos de comunicarnos en Morse, de noche, con linternas de mano. Tampoco funcionaba muy bien…<br><strong>Él</strong> – La gente está siempre agobiada. ¿Qué tendrán que hacer tan interesante para no tener nunca un momento para tomar una copa con su mejor amigo de improviso? Yo trato de permanecer disponible. Pero nunca está nadie libre. Entonces me aburro… ¿No te aburres tú?<br><strong>Ella</strong> – Contigo, jamás…<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Él</strong> – ¿Y si a pesar de todo la tomamos igual, esa copita?<br><strong>Ella</strong> – ¿Los dos?<br><strong>Él</strong> – ¿Estarías disponible?<br><strong>Ella</strong> – ¿Cuándo?<br><strong>Él</strong> – ¡Ahora mismo!<br><strong>Ella</strong> – ¿Por qué no?<br><strong>Él</strong> – Voy a buscar los vasos.<br><strong>Ella</strong> – Y yo los cacahuetes.<br><em>Llaman a la puerta.</em><br><strong>Él</strong> – ¿Esperamos a alguien?<br><strong>Ella</strong> – No… ¿Quién podrá ser a esta hora? Vamos a cenar…<br><em>Él hace un gesto de que tampoco lo sabe.</em><br><strong>Él</strong> – La gente es tan mal educada. No puede uno estar tranquilo cinco minutos, ni siquiera durante el fin de semana.<br><strong>Ella</strong> – Voy a ver quién es…<br><strong>Él</strong> – No estoy para nadie.<br><strong>Ella</strong> – ¿Y si es un amigo?<br><em>Él lo piensa.</em><br><strong>Él</strong> – Le dices que nuestro cerezo de Japón está floreciendo… Y que vuelva cuando haya cerezas.<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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<p>Sketch extraído de la recopilación<em> <a href="https://sketchotheque.net/es/ella-y-el/">Ella y Él</a> </em><br><a href="https://sketchotheque.net/es/ella-y-el/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Enlace a la recopilación para comprarla o descargarla gratuitamente (PDF).</a></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Escena del crimen</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/escena-del-crimen/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 May 2025 14:00:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Casa]]></category>
		<category><![CDATA[Dramedias]]></category>
		<category><![CDATA[Humor negro]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Policía]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro dentro del teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
		<category><![CDATA[Personaje]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Escena del crimen, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Dramedias' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Ramírez, inspector de policía, entra, seguido por su adjunto, Sánchez. Miran a su alrededor.</em><br><strong>Ramírez</strong> – ¿No has tocado nada?<br><strong>Sánchez</strong> – No… ¿Qué habría podido tocar?<br><strong>Ramírez</strong> – Es verdad que… nunca he visto una escena del crimen tan… desesperadamente vacía.<br><strong>Sánchez</strong> – Sí…<br><strong>Ramírez</strong> – Va a ser complicado encontrar pistas.<br><strong>Sánchez</strong> – No veo qué podríamos mandar al laboratorio… aparte del aire que respiramos.<br><strong>Ramírez</strong> – Fíjate, es una idea…<br><strong>Sánchez</strong> – ¿Quiere que envíe una muestra de aire al laboratorio?<br><strong>Ramírez</strong> – No vemos el arma del crimen… Podría ser una intoxicación por gas.<br><strong>Sánchez</strong> – Solo una autopsia podría decirnos eso…<br><em>Ramírez vuelve a mirar a su alrededor.</em><br><strong>Ramírez</strong> – Una autopsia, de acuerdo, pero… ¿dónde están los cadáveres?<br><em>Sánchez también mira a su alrededor.</em><br><strong>Sánchez</strong> – Aparentemente, tampoco hay cadáveres.<br><strong>Ramírez</strong> – ¿Cómo que no hay cadáveres? Si no hay cadáveres, ¡no hay crimen! Y si no hay crimen, ¡no hay escena del crimen!<br><strong>Sánchez</strong> – Aun así debe haber víctimas. Si no, no estaríamos aquí.<br><strong>Ramírez</strong> – ¿Hay víctimas, pero no cadáveres?<br><strong>Sánchez</strong> – No veo ninguno…<br><strong>Ramírez</strong> – El autor de este crimen ha hecho desaparecer los cuerpos… ¿Pero cómo?<br><strong>Sánchez</strong> – Imagino que estamos aquí para descubrirlo…<br><em>Miran de nuevo a su alrededor y luego al suelo.</em><br><strong>Ramírez</strong> – No veo nada.<br><strong>Sánchez</strong> – Ah, creo que encontré algo.<br><strong>Ramírez</strong> – ¿Qué es?<br><strong>Sánchez</strong> – Un libro.<br><strong>Ramírez</strong> – ¿Un libro?<br><strong>Sánchez</strong> (<em>ojeando el libro</em>) – Un libro de teatro.<br><strong>Ramírez</strong> – ¿Cómo sabes que es un libro de teatro?<br><strong>Sánchez</strong> – Está publicado por las Ediciones La Comediateca.<br><strong>Ramírez</strong> – ¿Crees que esto puede ayudarnos en la investigación?<br><strong>Sánchez</strong> – Quién sabe… (<em>Sigue leyendo</em>.) Es inquietante… Los personajes aquí dentro llevan los mismos nombres que nosotros…<br><strong>Ramírez</strong> – ¿No?<br><strong>Sánchez</strong> – El inspector Ramírez y su adjunto Sánchez…<br><strong>Ramírez</strong> – Déjame ver… (<em>Coge el libro y lee unas páginas</em>.) Y su descripción coincide exactamente con las de las víctimas que estamos investigando.<br><strong>Sánchez</strong> – Entonces… Si consideramos esta hipótesis… ¿Seríamos personajes de teatro?<br><strong>Ramírez</strong> – Peor aún: estaríamos muertos…<br><strong>Sánchez</strong> – ¿Y nos habrían asignado a investigar nuestra propia desaparición…?<br><strong>Ramírez</strong> – Es el caso más extraño que he tenido en toda mi carrera.<br><strong>Sánchez</strong> – ¿Qué tipo de obra es esta? ¿Cómica? ¿Dramática?<br><strong>Ramírez</strong> – Ya sabes, yo del teatro…<br><strong>Sánchez</strong> – ¿Cuál es el título?<br><strong>Ramírez</strong> – «No es un drama.»<br><strong>Sánchez</strong> – No, no digo eso, pero… ¿cuál es el título de la obra?<br><strong>Ramírez</strong> – «No es un drama.» Ese es el título de la obra.<br><em>Se miran, atónitos.</em><br><strong>Sánchez</strong> – ¿Cómo podrían morir unos personajes de teatro? Si ni siquiera existen realmente.<br><strong>Ramírez</strong> – Todo esto es inusual.<br><strong>Sánchez</strong> – Morir en escena, además…<br><strong>Ramírez</strong> – Ah, ¿así que crees… que estamos en una escena de teatro?<br><em>Sánchez se vuelve hacia el público.</em><br><strong>Sánchez</strong> – Mirad a toda esa gente, en la oscuridad… Parece que han venido a vernos…<br><strong>Ramírez</strong> – Mierda, es cierto… ¿Quiénes son, según tú…? ¿Testigos?<br><strong>Sánchez</strong> – Tal vez están aquí para presenciar la reconstrucción.<br><strong>Ramírez</strong> – Es una locura… No me digas que, además, han pagado su entrada.<br><strong>Sánchez</strong> – Puedes preguntarles.<br><strong>Ramírez</strong> – ¿Crees que podemos hablarles?<br><strong>Sánchez</strong> – No sé…<br><strong>Ramírez</strong> – Podría ayudarnos en nuestra investigación…<br><strong>Sánchez</strong> – Tal vez hayan visto algo…<br><em>Ramírez se acerca a un espectador.</em><br><strong>Ramírez</strong> – Usted, ¿ha pagado su entrada?<br><em>Pequeña improvisación en función de la respuesta o la falta de respuesta del espectador.</em><br><strong>Sánchez</strong> – Y, si no… ¿Ha visto algo?<br><strong>Ramírez</strong> – Tendremos que arreglárnoslas solos, como de costumbre.<br><strong>Sánchez</strong> – Sí, porque, al parecer, nuestros personajes no han dejado un gran recuerdo…<br><strong>Ramírez</strong> – Es, lamentablemente, el destino de los mortales comunes. No dejar ningún recuerdo tras su paso por la tierra.<br><strong>Sánchez</strong> – Aun así… Nosotros, personajes de teatro…<br><strong>Ramírez</strong> – Es cierto… Uno esperaría que eso nos diera algo de notoriedad…<br><strong>Sánchez</strong> – La obra sería una porquería. Cuando es una obra maestra, la gente recuerda a los personajes, ¿no?<br><strong>Ramírez</strong> – Especialmente los papeles principales… Algunos personajes llegan a ser incluso más famosos que sus autores.<br><strong>Sánchez</strong> – Sherlock Holmes, por ejemplo. Todo el mundo se acuerda de él. Pero, ¿quién se acuerda del nombre del autor de Sherlock Holmes?<br><strong>Ramírez</strong> – Elemental, querido Watson. Es Conan Doyle.<br><strong>Sánchez</strong> – Lamentablemente, usted no es Sherlock Holmes.<br><strong>Ramírez</strong> – Ni usted el Doctor Watson.<br><strong>Sánchez</strong> – Si no, ya habríamos resuelto este enigma hace rato.<br><strong>Ramírez</strong> – Qué le vamos a hacer… Solo somos personajes secundarios.<br><strong>Sánchez</strong> – Aquellos de los que nadie se acuerda una vez cae el telón… ¿Quién dijo que la vida es un sueño?<br><strong>Ramírez</strong> – La vida… Parece larga, sobre todo al principio. Empiezas a decir tu texto en el primer acto.<br><strong>Sánchez</strong> – Al principio, no te das cuenta de que la obra ya está escrita.<br><strong>Ramírez</strong> – Y, poco a poco, te vas acordando de las palabras mientras las dices.<br><strong>Sánchez</strong> – Hasta que te acuerdas de ellas antes de decirlas.<br><strong>Ramírez</strong> – Y cuando la historia se acerca a su fin… Solo esperas no equivocarte al salir…<br><strong>Sánchez</strong> – Aquí huele a cerrado, ¿no?<br><strong>Ramírez</strong> – Es el olor del teatro.<br><strong>Sánchez</strong> – La buena noticia es que hemos logrado encontrar los cuerpos.<br><strong>Ramírez</strong> – Sí… Y parece que ya empiezan a oler.<br><strong>Sánchez</strong> – El olor de personajes en descomposición… <br><strong>Ramírez</strong> –Los de todas esas obras malas que no duraron en cartel.<br><strong><strong>Sánchez</strong></strong> – Las obras que no supieron encontrar su público, como dicen…<br><strong><strong>Ramírez</strong></strong> – En la que actuamos no debía estar en sintonía con los tiempos… Toma una muestra del aire ambiente. La mandaremos al laboratorio para verificar.<br><em>Sánchez saca una pequeña botella de su bolsillo, destapa el corcho, espera un momento, luego vuelve a tapar y guarda la botella en el bolsillo.</em><br><strong>Sánchez</strong> – Y ya está. La obra ha terminado.<br><strong>Ramírez</strong> – Es el momento de abandonar la escena. Definitivamente. Para nosotros, fue la última función…<br><strong>Sánchez</strong> – Solo queda salir por allí.<br><strong>Ramírez</strong> – Pensar que toda esta pobre gente ha pagado su entrada…<br><strong>Sánchez</strong> – No es un drama.<br><strong>Ramírez</strong> – Deberíamos haber llamado a esto «Autopsia de un fracaso».<br><strong>Sánchez</strong> – Yo habría preferido actuar en una obra maestra… Para pasar a la posteridad.<br><strong>Ramírez</strong> – Tal vez la próxima vez…<br><em>Salen</em>.<br><strong><em>Negro</em></strong>.</p>



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			</item>
		<item>
		<title>Cambio de decorado</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/cambio-de-decorado/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 May 2025 13:44:17 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Casa]]></category>
		<category><![CDATA[Dinero]]></category>
		<category><![CDATA[Dramedias]]></category>
		<category><![CDATA[Ladrón]]></category>
		<category><![CDATA[Sátira]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro dentro del teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Equívoco]]></category>
		<category><![CDATA[Mueble]]></category>
		<category><![CDATA[Perro]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad de consumo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cambio de decorado, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Dramedias' de Jean-Pierre Martinez</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>El haz de una linterna en la oscuridad. Luego, un segundo haz. El primero ilumina el rostro del segundo.</em><br><strong>Él</strong> – ¡Ah, eres tú! Me has dado un susto…<br><strong>Ella</strong> – Entonces, ¿todo bien?<br><strong>Él</strong> – Sí, ya está, todo está en el camión.<br><strong>Ella</strong> – ¿Salió todo bien?<br><strong>Él</strong> – Lo de siempre.<br><em>Ella dirige la linterna hacia el público.</em><br><strong>Ella</strong> – Así que, no había nadie…<br><strong>Él</strong> – Con el ruido que hizo el perro cuando llegué… Si hubiera alguien en la casa, ya se habría despertado.<br><strong>Ella</strong> – O, entonces, está muerto.<br><strong>Él</strong> – No digas eso, no me des ideas. ¿Te imaginas? Entras en una casa de noche para robar y te encuentras con un cadáver…<br><strong>Ella</strong> – Con la mala suerte que tengo últimamente, no me sorprendería demasiado.<br><strong>Él</strong> – Sí… Lo vi en una película una vez. No recuerdo cómo se llamaba…<br><strong>Ella</strong> – Me lo cuentas otro día. Y el perro… ¿Todo bien?<br><strong>Él</strong> – Gracias por preocuparte de si me ha mordido o no…<br><strong>Ella</strong> – ¿Te ha mordido?<br><strong>Él</strong> – Me ha roto el pantalón. He tenido que dejarlo inconsciente…<br><strong>Ella</strong> – Si no hay nadie, ¿podemos encender la luz, no?<br><strong>Él</strong> – Adelante, las casas de alrededor están vacías. Son casi todas segundas residencias. Y sin contar a los que ya se han mudado.<br><strong>Ella</strong> – Por los robos, seguramente.<br><strong>Él</strong> – Si esto sigue así, solo quedarán casas vacías para robar en la región.<br><em>Ella enciende un interruptor, y se hace la luz. La ropa del hombre está en harapos</em>.<br><strong>Ella</strong> – Vaya, te ha dejado hecho un cristo. Pobrecillo… ¿No le habrás hecho demasiado daño?<br><strong>Él</strong> – ¿Por qué? ¿Vas a hacer una denuncia a la protectora de animales?<br><em>Miran a su alrededor.</em><br><strong>Ella</strong> – Has hecho una buena limpieza, ¿eh? No queda nada.<br><strong>Él</strong> – Todo cabe en el camión.<br><strong>Ella</strong> – ¿Cosas interesantes?<br><strong>Él</strong> – Principalmente muebles. Figuritas. De mal gusto, la mayoría.<br><strong>Ella</strong> – Ya veo…<br><strong>Él</strong> – Típico estilo de nuevos ricos.<br><strong>Ella</strong> – Es mejor ser un nuevo rico que un nuevo pobre.<br><strong>Él</strong> – Pero había una caja fuerte.<br><strong>Ella</strong> – ¿En serio?<br><strong>Él</strong> – La abrí.<br><strong>Ella</strong> – ¿Cuánto?<br><strong>Él</strong> – Todo está en el camión. No he contado.<br><strong>Ella</strong> – Lo veremos luego. No vamos a quedarnos mucho más aquí. ¿Has revisado las otras habitaciones?<br><strong>Él</strong> – He vaciado todo. ¿Has venido con Manolo?<br><strong>Ella</strong> – Me he echado una cabezada en el coche de camino, ni siquiera sé dónde estamos. (Mira a su alrededor otra vez.) Es increíble cómo una casa vacía puede parecerse tanto a otra.<br><strong>Él</strong> – Sí…<br><strong>Ella</strong> – ¿Estás seguro de que es la casa correcta?<br><strong>Él</strong> – ¿Has visto la cruz abajo en la fachada? Manolo hizo el reconocimiento en la zona la semana pasada.<br><strong>Ella</strong> – Sí… El tipo de cruz que indica objetos de valor, sin alarma, fácil de entrar…<br><strong>Él</strong> – No se equivocó. Excepto con el perro. Seguro que estaba durmiendo cuando pasó.<br><strong>Ella</strong> – Es extraño. Esta casa me resulta vagamente familiar…<br><strong>Él</strong> – Gente que conoces, tal vez…<br><strong>Ella</strong> – Tal vez…<br><em>Ella recoge algo del suelo.</em><br><strong>Él</strong> – ¿Qué es eso?<br><strong>Ella</strong> – Una factura de la luz.<br><strong>Él</strong> – Se habrá caído de algún cajón.<br><strong>Ella</strong> – Está a mi nombre…<br><strong>Él</strong> – ¿No…?<br><strong>Ella</strong> – Ya me lo parecía…<br><strong>Él</strong> – ¿Quieres decir que…?<br><strong>Ella</strong> – ¡Estamos en mi casa! No me lo puedo creer… ¡Habéis robado en mi casa!<br><strong>Él</strong> – ¡¿Cómo iba yo a saberlo?! Había una cruz en la pared. ¿No le dijiste a Manolo dónde vivías?<br><strong>Ella</strong> – No… ¿Y tú?<br><strong>Él</strong> – Ni se me pasó por la cabeza…<br><strong>Ella</strong> – Joder… Había una posibilidad entre mil…<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Él</strong> – Bueno… Entonces la mudanza será más rápida…<br><strong>Ella</strong> – No tenía intención de mudarme.<br><strong>Él</strong> – Entonces, ¿qué hacemos?<br><strong>Ella</strong> – ¿Qué quieres que hagamos? Solo nos queda volver a colocar los muebles en su sitio. Ya sabes, los muebles y las figuritas de mal gusto. Típico estilo de nuevos ricos…<br><strong>Él</strong> – OK…<br><strong>Ella</strong> – Y también me devuelves mi dinero. Quizá tenga suficiente para comprarme otra caja fuerte con él. Ahora que has roto la mía…<br><strong>Él</strong> – No te preocupes, no has perdido gran cosa. Era una baratija. Me la ventilé en cinco minutos…<br><strong>Ella</strong> – Esto es increíble. Espero que el perro, al menos, esté bien…<br><strong>Él</strong> – ¿Todavía te preocupas por ese maldito perro?<br><strong>Ella</strong> – ¡Es mío! ¡Es mi perro al que has dejado inconsciente!<br><strong>Él</strong> – Ah, sí, es verdad, perdona… Bueno, estará bien.<br><strong>Ella</strong> – Sí… Estaba tumbado delante de su caseta cuando pasé. Me preguntaba por qué no había ladrado al verme.<br><strong>Él</strong> – Reconoció a su dueña, claro.<br><strong>Ella</strong> – Sí… Y yo ni siquiera reconocí mi propia casa…<br><strong>Él</strong> – Y luego dicen que los animales son menos inteligentes que nosotros.<br><strong>Ella</strong> – Bueno, al trabajo. Que todavía tenemos faena, ¿eh…?<br><strong>Él</strong> – Si no, declaras el robo, y el seguro te lo reembolsa todo.<br><strong>Ella</strong> – ¿Tú crees?<br><strong>Él</strong> – Nos deshacemos de todo este lío, si logramos venderlo a alguien. Y aprovechas para cambiar la decoración…<br><strong>Ella</strong> – Sí… Así evitamos otro cambio de decorado al director de escena.<br><strong>Él</strong> – ¿Salimos por el patio o por el jardín?<br><em>Salen</em>.<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Autor anónimo</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/autor-anonimo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 May 2025 13:38:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Actor]]></category>
		<category><![CDATA[Autor]]></category>
		<category><![CDATA[Casa]]></category>
		<category><![CDATA[Creatividad]]></category>
		<category><![CDATA[Dramático]]></category>
		<category><![CDATA[Dramedias]]></category>
		<category><![CDATA[Editor]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempo]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Autor anónimo, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Dramedias' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Ella está ahí, de pie en medio del escenario vacío, mirando a su alrededor. Él entra.</em><br><strong>Él</strong> – ¡Ah, aquí estás! Te he estado buscando por todas partes…<br><strong>Ella</strong> – Ya está, el último camión acaba de irse con las últimas cajas.<br><strong>Él</strong> – ¿Has mirado por todos lados? ¿No queda nada en la casa?<br><strong>Ella</strong> – Nada. Aparte de nuestros recuerdos…<br><em>Él pone una mano en su hombro.</em><br><strong>Él</strong> – Vamos… ¡Nos fabricaremos otros!<br><strong>Ella</strong> – Claro… Pero los nuevos proyectos no quitan la nostalgia.<br><strong>Él</strong> – ¿Te arrepientes?<br><strong>Ella</strong> – No…<br><strong>Él</strong> – ¿Te acuerdas de la primera vez que entramos en esta casa para visitarla?<br><strong>Ella</strong> – También estaba vacía.<br><strong>Él</strong> – Y entre esos dos vacíos, hemos vivido. Llenamos esta casa. De muebles. De cuadros. De niños…<br><strong>Ella</strong> – Y ella nos llenó. De alegría. De felicidad. De recuerdos.<br><strong>Él</strong> – Nos los llevamos con nosotros.<br><strong>Ella</strong> – Y dejamos este lugar casi tan limpio como lo encontramos al entrar.<br><strong>Él</strong> – Mucho más limpio, si quieres mi opinión.<br><strong>Ella</strong> – ¿Quiénes serán los próximos? No sabemos nada de ellos.<br><strong>Él</strong> – Y ellos no sabrán nada de nosotros.<br><strong>Ella</strong> – Como nosotros no sabemos nada de los que estuvieron aquí antes de nosotros.<br><strong>Él</strong> – Las personas pasan, las casas permanecen.<br><strong>Ella</strong> – Hasta que las casas también se derrumban. O las demuelen. Para construir edificios en su lugar.<br><strong>Él</strong> – También hay casas embrujadas por malos recuerdos.<br><strong>Ella</strong> – Sí… Todas las casas tienen una historia. Historias.<br><strong>Él</strong> – Como la historia de un crimen, por ejemplo.<br><strong>Ella</strong> – ¿Un crimen?<br><strong>Él</strong> – No todos los crímenes ocurren al aire libre, ya sabes. La mayoría se cometen en casa. En familia, a menudo… Y cuando el crimen sale en primera plana de sucesos, la casa se vuelve invendible. Imagino que a veces incluso deben acabar demoliéndola, para construir otra en su lugar. Una casa sin historia…<br><strong>Ella</strong> – Gracias, me estás levantando el ánimo con lo que dices.<br><strong>Él</strong> – Nunca se sabe… Quizás esta casa, antes de nosotros, no solo albergó momentos felices.<br><strong>Ella</strong> – En todo caso, nunca encontramos cadáveres en los armarios.<br><strong>Él</strong> – Quizás, si hubiéramos excavado en el sótano…<br><strong>Ella</strong> – Bueno… Entonces, prefiero que nos vayamos ahora.<br><strong>Él</strong> – ¿Ves? Solo tenías que pedirlo…<br><strong>Ella</strong> – Gracias… Sé que siempre puedo contar contigo en los momentos difíciles.<br><em>Se dirigen hacia la salida. Ella se agacha y recoge algo del suelo.</em><br><strong>Él</strong> – ¿Qué es eso?<br><strong>Ella</strong> – Un manuscrito, parece.<br><strong>Él</strong> – ¿Un manuscrito?<br><strong>Ella</strong> – Parece una obra de teatro.<br><strong>Él</strong> – ¿Cómo sabes eso?<br><em>Ella hojea el manuscrito.</em><br><strong>Ella</strong> – Con gente que habla, si lo prefieres. No como una novela.<br><strong>Él</strong> – Ya veo… Diálogos…<br><strong>Ella</strong> – O tal vez sea el guion de una película.<br><strong>Él</strong> – ¿Habla de un crimen?<br><strong>Ella</strong> – No lo sé.<br><strong>Él</strong> – Se habría quedado atascado detrás de un radiador, y con la mudanza cayó al suelo. El papel está completamente amarillento.<br><strong>Ella </strong>– Pero se puede leer. Después de tantos años. ¿Te das cuenta?<br><strong>Él</strong> – ¿Qué es? ¿Una comedia? ¿Un drama?<br><strong>Ella</strong> – Habría que leerlo.<br><strong>Él</strong> – ¿Quién pudo haber escrito esto?<br><strong>Ella</strong> – Alguien que vivió aquí antes que nosotros, imagino.<br><strong>Él</strong> – Es una locura… Y si fuera una obra maestra…<br><strong>Ella</strong> – También podría ser un bodrio.<br><strong>Él</strong> – ¿Está firmado?<br><strong>Ella</strong> – No… No veo el nombre del autor.<br><strong>Él</strong> – Puede que sea inédito. Un manuscrito anónimo, ¿te das cuenta? Podrías firmarlo y publicarlo… Eres editora. Para ti, sería fácil.<br><strong>Ella</strong> – Sería un plagio.<br><strong>Él</strong> – Si el autor está muerto. Y nadie sabe que escribió esto…<br><strong>Ella</strong> – Empezaré por leerlo…<br><strong>Él</strong> – Es raro, ¿no?<br><strong>Ella</strong> – ¿Qué?<br><strong>Él</strong> – Nos vamos de esta casa, y nos llevamos la historia de otra persona.<br><strong>Ella</strong> – Espero que no sea un drama…<br><strong>Él</strong> – Al menos, no hemos encontrado un cadáver.<br><strong>Ella</strong> – Eso casi me da ganas de buscar…<br><strong>Él</strong> – ¿De verdad?<br><strong>Ella</strong> – Puede que el autor esté enterrado en el sótano…<br><em><strong>Negro.</strong></em></p>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0"></p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p style="padding-top:0;padding-right:0;padding-bottom:0;padding-left:0">Aquellos textos los ofrece gratuitamente el autor para la lectura. Sin embargo cualquier representación pública, sea profesional o aficionada (incluso gratuita), <strong>debe ser autorizada por la Sociedad de Autores encargada de percibir los derechos del autor en el país de representación de la obra</strong>. En España <a href="https://www.sgae.es/">SGAE</a>, en Argentina <a href="https://argentores.org.ar/">ARGENTORES</a>, en Uruguay <a href="https://www.agadu.org/">AGADU</a>, en México <a href="https://www.sogem.org/">SOGEM</a>.</p>



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		<title>A puerta cerrada</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/a-puerta-cerrada/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 May 2025 13:34:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[4 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Apartamento]]></category>
		<category><![CDATA[Casa]]></category>
		<category><![CDATA[Dramedias]]></category>
		<category><![CDATA[Identidad]]></category>
		<category><![CDATA[Pareja]]></category>
		<category><![CDATA[Sociabilidad]]></category>
		<category><![CDATA[Existencialismo]]></category>
		<category><![CDATA[Maleta]]></category>
		<category><![CDATA[Memoria]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A puerta cerrada, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'Dramedias' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Una pareja. Cuatro sillas. Están sentados.</em><br><strong>Ella</strong> – ¿Todo bien?<br><strong>Él</strong> – Todo bien… ¿Y tú?<br><strong>Ella</strong> – Todo bien… (<em>Pausa</em>) ¿Quieres tomar algo?<br><strong>Él</strong> – ¿Qué?<br><strong>Ella</strong> – ¿Un aperitivo? ¿Unas cacahuetes?<br><strong>Él</strong> – No, gracias, estoy bien.<br><em>Pausa</em>.<br><strong>Ella</strong> – Se está bien aquí, ¿verdad?<br><strong>Él</strong> – ¿Aquí?<br><strong>Ella</strong> – En esta casa.<br><strong>Él</strong> – Sí… (<em>Pausa</em>) Pero no es nuestra casa.<br><strong>Ella</strong> – Ah, ¿no?<br><strong>Él</strong> – No.<br><strong>Ella</strong> – Es verdad.<br><strong>Él</strong> – ¿Es una casa o un piso?<br><strong>Ella</strong> – Un piso, creo. No lo sé.<br><em>Pausa</em>.<br><strong>Él</strong> – ¿Te acuerdas dónde está nuestra casa?<br><strong>Ella</strong> – ¿Nuestra casa?<br><strong>Él</strong> – ¡Nuestra verdadera casa! ¡La nuestra!<br><strong>Ella</strong> – No… ¿Y tú?<br><strong>Él</strong> – Yo tampoco. Ni siquiera recuerdo cómo era.<br><strong>Ella</strong> – Nos hemos mudado tantas veces.<br><strong>Él</strong> – Es cierto. Nos mudamos mucho.<br><strong>Ella</strong> – Sí. Cada vez más.<br><strong>Él</strong> – Deberíamos intentar recordar.<br><strong>Ella</strong> – ¿Recordar qué?<br><strong>Él</strong> – Dónde vivimos.<br><strong>Ella</strong> – Todas las casas se parecen un poco.<br><strong>Él</strong> – Incluso cuando es un piso.<br><strong>Ella</strong> – Hay habitaciones. Un comedor. Una cocina.<br><strong>Él</strong> – En la cocina hay un frigorífico, una estufa, una mesa, cajones…<br><strong>Ella</strong> – En los cajones hay tenedores, cuchillos, cucharillas.<br><strong>Él</strong> – En las habitaciones hay niños. A veces…<br><strong>Ella</strong> – Cuando no hay, es porque ya se han ido. A otra casa.<br><em>Pausa</em>.<br><strong>Él</strong> – ¿Crees que algún día volverán?<br><strong>Ella</strong> – ¿Los niños?<br><strong>Él</strong> – ¡Los propietarios!<br><strong>Ella</strong> – Vete tú a saber… ¿Cuánto tiempo llevamos aquí?<br><strong>Él</strong> – No sé… Bastante tiempo, ¿no?<br><strong>Ella</strong> – Sí.<br><strong>Él</strong> – Siempre tengo miedo de que llamen a la puerta y que sean ellos.<br><strong>Ella</strong> – ¿Los niños?<br><strong>Él</strong> – ¡Los que viven aquí! Los verdaderos propietarios…<br><strong>Ella</strong> – Ah, claro…<br><strong>Él</strong> – ¿Tú no?<br><strong>Ella</strong> – Sí. Además, me pregunto si funciona.<br><strong>Él</strong> – ¿Qué?<br><strong>Ella</strong> – ¡El timbre! Nunca lo hemos oído.<br><strong>Él</strong> – De todas formas, cuando los que viven aquí regresen, no van a llamar.<br><strong>Ella</strong> – ¿Por qué no?<br><strong>Él</strong> – ¡Es su casa! Tendrán la llave.<br><strong>Ella</strong> – Claro.<br><strong>Él</strong> – Cuando la gente vuelve a su casa, no llama. No tienen ninguna razón para pensar que hay alguien dentro cuando ellos no están.<br><strong>Ella</strong> – Es verdad… ¿Nosotros tenemos la llave?<br><strong>Él</strong> – No sé. ¿Tú tienes la llave?<br><strong>Ella</strong> – No.<br><strong>Él</strong> – Yo tampoco.<br><strong>Ella</strong> – Entonces, ¿cómo entramos aquí?<br><strong>Él</strong> – No me acuerdo.<br><strong>Ella</strong> – Quizás nos abrieron la puerta.<br><strong>Él</strong> – ¿Quién nos iba a abrir la puerta?<br><strong>Ella</strong> – ¿Los propietarios?<br><strong>Él</strong> – ¡Pero si estamos solos en este piso!<br><strong>Ella</strong> – ¿Desde cuándo?<br><strong>Él</strong> – No lo sé…<br><em>Pausa</em>.<br><strong>Ella</strong> – Seguramente por eso nunca salimos. No podríamos volver a entrar.<br><strong>Él</strong> – No. Porque no tenemos la llave.<br><em>Suena el timbre. Se miran, inquietos.</em><br><strong>Ella</strong> – ¿Crees que son ellos?<br><strong>Él</strong> – Dijimos que si fueran ellos, no llamarían.<br><strong>Ella</strong> – Entonces, ¿quién será?<br><strong>Él</strong> – Vete tú a saber…<br><strong>Ella</strong> – ¿Qué hacemos?<br><strong>Él</strong> – Habrá que abrir, ¿no?<br><strong>Ella</strong> – ¿Tú crees?<br><strong>Él</strong> – Han visto la luz. Saben que estamos aquí.<br><strong>Ella</strong> – Esta vez sí que sí… Estamos acabados…<br><strong>Él</strong> – Vamos a tener que mudarnos otra vez.<br><strong>Ella</strong> – ¿Pero a dónde vamos a ir?<br><strong>Él</strong> – Voy a hacer nuestra maleta.<br><strong>Ella</strong> – ¿Tenemos una maleta?<br><strong>Él </strong>– Todo el mundo tiene una maleta en casa, ¿no?<br><strong>Ella</strong> – Voy a abrirles…<br><strong>Él</strong> – ¿Qué les vas a decir?<br><strong>Ella</strong> – No lo sé…<br><strong>Él</strong> – Habrá que decirles algo, para explicar por qué estamos aquí. En su casa.<br><strong>Ella</strong> – Quizás vuelvan de vacaciones.<br><strong>Él</strong> – Voy a ver si tenemos una maleta.<br><em>Ella sale. Él también sale. Ella regresa con otra pareja. Juan lleva una botella en la mano, y Cristina un ramo de flores. Él vuelve con una maleta.</em><br><strong>Ella</strong> – Son Juan y Cristina.<br><strong>Él</strong> – Ah, hola…<br><strong>Juan</strong> – Hola. ¿Qué tal?<br><strong>Él</strong> – Bien, ¿y vosotros?<br><strong>Cristina</strong> – Genial. ¿Os vais de vacaciones?<br><strong>Él</strong> – No, ¿por qué?<br><strong>Juan</strong> – Como tienes una maleta en la mano…<br><strong>Él</strong> – Ah, sí, no, es que… Me disponía a guardarla. Ya sabes cómo es esto de las maletas, uno nunca sabe dónde ponerlas.<br><strong>Ella</strong> – Y una maleta vacía ocupa tanto espacio como una llena.<br><strong>Cristina</strong> – Sí. Pero pesa menos.<br><strong>Juan</strong> – Es cierto. Deberíamos irnos de vacaciones con maletas vacías. Viajaríamos más ligeros.<br><em>Los cuatro ríen un poco forzados.</em><br><strong>Cristina</strong> – Entonces, ¿qué tal?<br><strong>Él</strong> – Bien.<br><strong>Juan</strong> – Mirad, he traído champán para celebrarlo.<br><strong>Él</strong> – ¿Celebrar qué?<br><em>Juan se ríe a carcajadas.</em><br><strong>Juan</strong> – ¿Celebrar qué? Siempre tienes el comentario justo, ¿eh?<br><strong>Cristina</strong> – ¡Es gracioso! Yo he traído flores.<br><strong>Ella</strong> – Ah, sí, eso también está bien.<br><strong>Él</strong> – Voy a buscar copas.<br><strong>Ella</strong> – ¿Crees que tenemos?<br><strong>Juan</strong> – Bueno… ¡No vamos a beber este champán de la botella!<br><strong>Ella</strong> – ¡Por supuesto…!<br><em>Ríen de nuevo.</em><br><strong>Cristina</strong> – ¡Qué graciosa eres!<br><strong>Ella</strong> – Y yo voy a buscar un jarrón. Para las flores.<br><strong>Cristina</strong> – ¿Queréis que os ayudemos?<br><strong>Él</strong> – ¡Ni pensarlo!<br><strong>Ella</strong> – Pero sentaos, por favor.<br><strong>Él</strong> – Poneos cómodos, como en casa.<br><em>Ellos dos salen.</em><br><strong>Juan</strong> (<em>sonriendo</em>) – Qué graciosos son…<br><strong>Cristina</strong> – Sí…<br><strong>Juan</strong> – No han cambiado. Siguen siendo tan…<br><strong>Cristina</strong> – ¿Tú crees?<br><strong>Juan</strong> – ¿Qué?<br><strong>Cristina</strong> – Que no han cambiado.<br><strong>Juan</strong> – Ahora que lo dices, es verdad que…<br><strong>Cristina</strong> – No, pero no se parecen en nada a…<br><strong>Juan</strong> – Sí, un poco sí…<br><strong>Cristina</strong> – Pues…<br><strong>Juan</strong> – Y ya sabes, la gente… Cambia…<br><strong>Cristina</strong> – No tanto… No en una semana…<br><strong>Juan</strong> – ¿Fue hace una semana?<br><strong>Cristina</strong> – Fue la semana pasada. La última vez que los vimos.<br><strong>Juan</strong> – Es verdad que han cambiado mucho.<br><em>Pausa</em>.<br><strong>Cristina</strong> – O, a lo mejor, no son ellos.<br><strong>Juan</strong> – ¿No son ellos? Pero, ¿qué harían aquí? Si no es su casa…<br><em>Pausa</em>.<br><strong>Cristina</strong> – ¿Tú crees que podríamos habernos equivocado de puerta?<br><strong>Juan</strong> – No creo… Además, ellos parecen conocernos, ¿no? Si nos conocen, es que nosotros los conocemos también.<br><strong>Cristina</strong> – Sí, claro…<br><em>Él regresa.</em><br><strong>Él</strong> – Lo siento mucho, no he encontrado las copas de champán.<br><strong>Cristina</strong> – Ah, los hombres…<br><strong>Juan</strong> – Solo tienes que preguntar a tu mujer.<br><em>Ella también regresa.</em><br><strong>Él</strong> – ¿Sabes dónde están las copas de champán, cariño?<br><strong>Ella</strong> – No… Quizás no haya…<br><strong>Cristina</strong> – ¿Cómo? ¿No tenéis copas de champán? Todo el mundo tiene copas de champán, ¿no?<br><strong>Juan</strong> – No importa. Vamos a beberlo en vasos, este champán.<br><strong>Cristina</strong> – Tenéis vasos de vino, ¿verdad?<br><em>Ellos no parecen seguros.</em><br><strong>Él</strong> – No he visto nada…<br><strong>Ella</strong> – Tampoco he encontrado un jarrón.<br><strong>Cristina</strong> – Tazas, al menos. En una cocina…<br><strong>Ella</strong> – No he encontrado la cocina.<br><em>Momento incómodo.</em><br><strong>Juan</strong> – Bueno… ¿Sabéis qué? Vamos a beber este champán a morro. Como los rusos.<br><strong>Cristina</strong> – ¿Los rusos beben champán a morro?<br><strong>Juan</strong> – Los cosacos, seguro. Sin siquiera bajarse del caballo.<br><strong>Ella</strong> – Mientras tanto, sentaos, por favor.<br><em>Se sientan los cuatro. Sonrisas. Silencio incómodo.</em><br><strong>Él</strong> – Y los niños, ¿cómo están? (<em>Juan y Cristina, que visiblemente no tienen hijos, se miran perplejos.</em>) No, quería decir, los niños en general. No especialmente los vuestros. Si no tenéis…<br><em>Silencio incómodo.</em><br><strong>Ella</strong> – Voy a ver si encuentro cacahuetes…<br><em>Sale</em>.<br><strong>Él</strong> – En cualquier caso, está bien que hayáis pasado a vernos.<br><strong>Cristina</strong> – Somos amigos, ¿no?<br><strong>Él</strong> – Claro.<br><em>Juan y Cristina intercambian una mirada incómoda. Cristina le indica a Juan que pregunte.</em><br><strong>Juan</strong> – Mi pregunta te va a parecer tonta, pero… ¿vosotros realmente vivís aquí?<br><strong>Él</strong> – ¿Por qué preguntas eso?<br><strong>Cristina</strong> – Pues… Nuestros amigos que viven aquí no se parecen en nada a vosotros.<br><strong>Juan</strong> – De hecho, la última vez que vinimos, no se parecían en absoluto a vosotros…<br><em>Ella regresa.</em><br><strong>Ella</strong> – ¡Ya está, encontré los cacahuetes!<br><strong>Cristina</strong> – ¿Encontraste la cocina…?<br><strong>Ella</strong> – Incluso encontré unos vasos.<br><strong>Juan</strong> – ¡Entonces podemos tomar el aperitivo!<br><strong>Cristina</strong> – ¡Vamos…!<br><em>Juan destapa la botella y llena los vasos. Brindan.</em><br><strong>Juan</strong> – ¡A vuestra salud!<br><strong>Él</strong> – ¡Por la amistad!<br><em>Beben</em>.<br><strong>Ella</strong> – Tomad cacahuetes.<br><em>Comen cacahuetes.</em><br><strong>Cristina</strong> – Nunca me he atrevido a preguntar, pero…<br><strong>Él</strong> – ¿Sí…?<br><strong>Cristina</strong> – ¿Dónde os conocisteis vosotros dos? (<em>Silencio incómodo</em>) Perdón por haber sido tan indiscreta. No sé qué me ha pasado…<br><strong>Ella</strong> – No, no, en absoluto, es solo que…<br><strong>Él</strong> – Ya no lo recordamos muy bien.<br><strong>Cristina</strong> – ¿No lo recordáis?<br><strong>Juan</strong> – ¿No recordáis dónde os conocisteis?<br><em>Pausa</em>.<br><strong>Ella</strong> – Yo diría que aquí, ¿no?<br><strong>Cristina</strong> – ¿Aquí?<br><strong>Ella</strong> – Un día nos dimos cuenta de que vivíamos en el mismo piso.<br><strong>Él</strong> – Sí, es curioso… Creo que así fue como pasó.<br><strong>Ella</strong> – Hace ya un tiempo, claro.<br><strong>Él</strong> – Sí… Una semana, quizás.<br><strong>Ella</strong> – Sí, eso es, hace una semana más o menos.<br><strong>Cristina</strong> – Ah, bueno, vaya…<br><strong>Él</strong> – ¿Y vosotros?<br><strong>Juan</strong> – ¿Nosotros?<br><strong>Ella</strong> – ¿Os conocéis desde hace mucho?<br><strong>Cristina</strong> – No, no mucho…<br><strong>Juan</strong> – Diría que… Sí, no hace mucho.<br><strong>Cristina</strong> – Nos conocimos en el portal del edificio, abajo.<br><strong>Juan</strong> – Yo llevaba una botella de champán en la mano.<br><strong>Cristina</strong> – Y yo un ramo de flores.<br><strong>Juan</strong> – Pensamos que íbamos seguramente al mismo sitio.<br><strong>Cristina</strong> – Como yo no tenía el código…<br><strong>Juan</strong> – Yo tampoco. Toqué varios timbres al azar. Vosotros fuisteis los primeros en abrirnos la puerta.<br><strong>Cristina</strong> – Como él parecía saber a dónde iba, le seguí.<br><strong>Él</strong> – Ah, sí…<br><strong>Ella</strong> – Sí, es… una bonita historia.<br><strong>Él</strong> – Muy romántica.<br><strong>Ella</strong> – Verás que acabará en boda.<br><em>Juan y Cristina intercambian una mirada incómoda.</em><br><strong>Juan</strong> – Entonces, si lo entiendo bien, aquí nadie se conoce realmente.<br><strong>Ella</strong> – Al parecer, no…<br><strong>Cristina</strong> – Y nadie tiene nada que hacer en esta casa.<br><strong>Él</strong> – Aparentemente, no…<br><strong>Juan</strong> – Entonces, ¿de quién es esta casa?<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Cristina</strong> – ¿Queréis un poco más de champán?<br><strong>Ella</strong> – Gracias, pero ya es tarde. Quizás deberíamos dejaros.<br><strong>Él</strong> – En cualquier caso, gracias por vuestra hospitalidad.<br><strong>Juan</strong> – No hay de qué, por favor.<br><em>(Él toma la maleta y se dirige con ella hacia la salida.)</em><br><strong>Cristina</strong> – ¿Os acompaño?<br><strong>Ella</strong> – No os molestéis, conocemos el camino.<br><strong>Juan</strong> – ¿Queréis que os ayude con la maleta?<br><strong>Él</strong> – No… No pesa nada… Está vacía.<br><strong>Cristina</strong> – Bueno… ¡Hasta otra vez, entonces!<br><strong>Juan</strong> – ¡Y gracias por la visita!<br><em>Salen. Juan y Cristina se vuelven a sentar. Silencio.</em><br><strong>Cristina</strong> – ¿Todo bien?<br><strong>Juan</strong> – Todo bien… ¿Y tú?<br><strong>Cristina</strong> – Todo bien… (<em>Pausa</em>) ¿Quieres tomar algo más?<br><strong>Juan</strong> – No, gracias. Estoy bien.<br><strong>Cristina</strong> – ¿Unas cacahuetes?<br><em>Juan toma un puñado de cacahuetes y comienza a masticarlos.</em><br><strong>Cristina</strong> – Se está bien aquí, ¿verdad?<br><strong>Juan</strong> – Sí… (<em>Pausa</em>) Pero esta no es nuestra casa.<br><strong>Cristina</strong> – Es cierto.<br><strong>Juan</strong> – ¿Es una casa o un piso?<br><strong>Cristina</strong> – Un piso, creo.<br><strong><em>Negro.</em></strong></p>



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			</item>
		<item>
		<title>Demasiado estático</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/demasiado-estatico/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 09 May 2025 12:36:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[¡Demasiado es demasiado!]]></category>
		<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Absurdo]]></category>
		<category><![CDATA[Casa]]></category>
		<category><![CDATA[Crítica social]]></category>
		<category><![CDATA[Íntimo]]></category>
		<category><![CDATA[Jubilado]]></category>
		<category><![CDATA[Medio ambiente]]></category>
		<category><![CDATA[Política]]></category>
		<category><![CDATA[Teatro]]></category>
		<category><![CDATA[Tiempo]]></category>
		<category><![CDATA[Vejez]]></category>
		<category><![CDATA[Viejo]]></category>
		<category><![CDATA[Recuerdo]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Demasiado estático, un sketch humorístico extraído de la recopilación '¡Demasiado es demasiado!' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Dos personajes, de estilo pijo, miran fijamente hacia adelante.<br></em><strong>Uno</strong> – ¿Te acuerdas? Cuando nos mudamos aquí, todo alrededor eran campos.<br><strong>Dos</strong> – Incluso había vacas.<br><strong>Uno</strong> – Y todavía se veía correr el río. Iba a pescar allí cuando era niño.<br><strong>Dos</strong> – Ahora pasa bajo el estacionamiento del centro comercial, en un gran tubo. Y nuestra casa está rodeada de bloques de pisos.<br><strong>Uno</strong> – Sí… Vivíamos en el campo, y sin haberse movido, ahora vivimos en la ciudad.<br><strong>Dos</strong> – Cuando no te mueves durante mucho tiempo, acabas encontrándote en otro lugar sin darte cuenta, porque el mundo a tu alrededor ha cambiado.<br><strong>Uno</strong> – Nosotros también. En el 68 éramos rebeldes, y ahora somos unos viejos gruñones.<br><strong>Dos</strong> – Y sin embargo, no parece que hayamos cambiado.<br><strong>Uno</strong> – Nacimos en la época de los tocadiscos, inventamos el walkman para poder escuchar música mientras caminábamos, pero al final no fuimos a ningún lado.<br><strong>Dos</strong> – No hemos avanzado.<br><strong>Uno</strong> – Y ahora, aquí estamos.<br><strong>Dos</strong> – En un barrio, rodeados de jóvenes que ya no hablan nuestro mismo idioma.<br><strong>Uno</strong> – Sin embargo, intentamos educarlos.<br><strong>Dos</strong> – Ofreciéndoles entradas con descuento para ir al teatro a escuchar los clásicos.<br><strong>Uno</strong> – Prefirieron hacer rap.<br><strong>Dos</strong> – Odio el rap.<br><em>Silencio</em>.<br><strong>Uno</strong> – ¿Vas al festival de Avignon este verano?<br><strong>Dos</strong> – No lo sé muy bien. Incluso el festival de Avignon, ya no es lo que era.<br><strong>Uno</strong> – Yo que conocí la Cour d&#8217;Honneur en tiempos de Jean Vilar.<br><strong>Dos</strong> – Él también intentó educar a las masas llevándoles los grandes clásicos a sus hogares en provincias alejadas.<br><strong>Uno</strong> – Racine, Sófocles, Claudel…<br><strong>Dos</strong> – Tampoco funcionó durante mucho tiempo.<br><strong>Uno</strong> – En el «IN» solo hay jubilados, y en el «OFF» solo hay bárbaros.<br><strong>Dos</strong> – Hoy en día, cualquiera puede subirse a un escenario en un garaje y contar su vida delante de sus amigos.<br><strong>Uno</strong> – Es como en las redes sociales.<br><strong>Dos</strong> – Quizás eso sea al final la dictadura del proletariado.<br><strong>Uno</strong> – Sí… los periódicos de izquierda ya no tienen lectores.<br><strong>Dos</strong> – Y el Partido Socialista ya no tiene votantes.<br><strong>Uno</strong> – Salvo unos cuantos viejos gruñones como nosotros.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y si nos mudamos?<br><strong>Uno</strong> – ¿A dónde?<br><strong>Dos</strong> – Al campo.<br><strong>Uno</strong> – Eso es lo que hicimos en el 68. Pero la ciudad nos alcanzó…<br><strong>Dos</strong> – Aparentemente, no nos alejamos lo suficiente…<br><strong><em>Oscuro</em></strong>.</p>



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		<title>El gato y el ratón</title>
		<link>https://sketchotheque.net/es/el-gato-y-el-raton/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Jean-Pierre Martinez]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 May 2025 15:53:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[2 personajes]]></category>
		<category><![CDATA[Burlesco]]></category>
		<category><![CDATA[Casa]]></category>
		<category><![CDATA[De verdad y de broma]]></category>
		<category><![CDATA[Muerte]]></category>
		<category><![CDATA[Gato]]></category>
		<category><![CDATA[Ratón]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sketchotheque.net/?p=2149</guid>

					<description><![CDATA[<p>El gato y el ratón, un sketch humorístico extraído de la recopilación 'De verdad y de broma' de Jean-Pierre Martinez</p>
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]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<h2 class="wp-block-heading"><em>Un sketch de Jean-Pierre Martinez</em></h2>



<p><em>Dos personajes.</em><br><strong>Uno</strong> – ¿Te acuerdas? Te dije que tenía un ratón en casa.<br><strong>Dos</strong> – Sí.<br><strong>Uno</strong> – Me aconsejaste que consiguiera un gato para deshacerme de él.<br><strong>Dos</strong> – ¿Y entonces?<br><strong>Uno</strong> – Funcionó. Ya no tengo ratón.<br><strong>Dos</strong> – Genial.<br><strong>Uno</strong> – Sí. (<em>Silencio</em>) Pero, ¿cómo me deshago del gato ahora?<br><em><strong>Negro</strong></em>.</p>



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